Human Rights Council Working Group of Experts on People of African Descent Thirteen Session on the Intergovernmental Working Group on the Effective Implementation of the Durban Declaration and the Programme of Action (igwc)



Descargar 99.8 Kb.
Fecha de conversión20.02.2017
Tamaño99.8 Kb.
Human Rights Council

Working Group of Experts on People of African Descent

Thirteen Session on the Intergovernmental Working Group on the Effective Implementation of the Durban Declaration and the Programme of Action (IGWC)

Geneva, 5 – 16, Octuber 2015

Palais des Nations, Conference Room XXI

Discriminación racial y pobreza en Colombia

Carlos Augusto Viáfara López1

Profesor e investigador de la Universidad del Valle, Cali-Colombia

carlos.viafara@correounivalle.edu.co

(Primera versión para comentarios, Octubre 01 de 2015)

(No citar)



I.Introducción

La pobreza se considera una de las peores lacras de la humanidad. Para muchos erradicarla es el principal desafío de la política del desarrollo, lo cual quedó plasmado en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (OMD) y de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Según Ray (1998), la pobreza importa por sus rasgos intrínsecos –es mala por sí misma - y funcionales - los impactos en el desarrollo. En relación con este último, la gente pobre solo puede suplir alimentos con bajos niveles nutricionales que determina una baja capacidad para trabajar. Además, la gente que es pobre en términos de ingreso usualmente es pobre en términos de riqueza, lo que reduce su acceso a los mercados de bienes y servicios. También, la pobreza puede inducir grandes tamaños de hogar y un sesgo de género, que provoca que las familias encabezadas por mujeres tengan una mayor probabilidad de ser pobres. La pobreza, asimismo, está correlacionada con el analfabetismo o barreras de acceso a la educación, enfermedades, y carencia de aspiraciones y esperanza para el futuro.


Con referencia a lo anterior, uno de los hechos estilizados más relevantes en torno a la pobreza en América Latina, después de la introducción del enfoque étnico- racial en la ronda de Censos del 2000 y en otras encuestas de hogares y de calidad de vida – con excepción de Brasil que tiene una larga tradición en la recolección de datos desagregados por condición étnico-racial- ha sido el descubrimiento de que los grupos étnico-raciales presentan una mayor incidencia en la pobreza. Sin embargo, y en el caso particular de Colombia, este hallazgo no ha generado mayores incentivos a los hacedores de políticas para el diseño e implementación de políticas de acción afirmativa o políticas especiales que puedan favorecer a los grupos étnico- raciales (Castro, Urrea y Viáfara, 2009; Mosquera y León, 2009).
Dicho comportamiento pareciera estar enraizado en la percepción generalizada de que la pobreza es un resultado normal del proceso de estratificación social, en el cual las personas que alcanzan mayores dotaciones de capital humano, obtienen mejores resultados que otras personas (Blau y Duncan, 1968). Desde esta perspectiva, las mayores tasas de pobreza que enfrenta la población Afrodescendiente obedecen a su sobre-participación en las regiones marginadas como las costas del Pacífico o Atlántica, y por su ubicación en los cinturones de miseria en las grandes ciudades, que se han visto nutridos, en parte, de la migración de los afrodescendientes de estas regiones.2
En otro orden de ideas, ha habido poca investigación de los factores que inducen a esos resultados para la población Afrodescendiente. Si se mira desde un punto de vista diferente, el racismo y a la discriminación racial en varios ámbitos tienen un efecto central en la explicación de por qué la población Afrodescendiente se ve sobrerrepresentada entre los más pobres de la sociedad. En efecto, la discriminación racial incita menores inversiones en las regiones de mayor concentración de la población Afrodescendiente, que genera menores opciones de desarrollo para sus habitantes. También, hace que las personas que logran superar esos rezagos acumulativos iniciales, y hacen grandes esfuerzos por invertir en capital humano, no puedan alcanzar un alto logro de estatus socioeconómico debido a un trato desigual e injusto en el mercado de trabajo sobre la base de la raza, la etnia o el género.
Sobre la base de las consideraciones anteriores, el objetivo de esta ponencia es hacer un análisis de los mecanismos asociados al racismo y la discriminación racial que determinan las mayores tasas de pobreza que enfrenta la población Afrodescendiente en Colombia. En concreto, se pretende auscultar desde una perspectiva micro cuál es el peso de la discriminación en la explicación de los bajos niveles de ingreso de la población Afrodescendiente y que tienen su correlato en mayores tasas de pobreza.

II.Qué es pobreza

Kakwani (2006) ha resumido de manera prominente el estado de la cuestión. La visión tradicional considera la pobreza como carencia de ingreso o consumo, que no permite que las personas puedan satisfacer sus necesidades básicas definidas socialmente. Desde este enfoque, una persona es pobre si su ingreso no supera un determinado umbral que le permite adquirir un conjunto de bienes y servicios elementales, y participar de manera efectiva en la sociedad.


La nueva visión no enfatiza en el ingreso per se, sino en los logros que una persona puede alcanzar, dadas mercancías que tiene a su disposición. Esos logros han sido llamados functionings, y las capacidades como la habilidad para alcanzarlos. Por tanto, desde esta perspectiva, la pobreza está asociada a la carencia de capacidades básicas (Sen , 1990).
En consonancia con los avances conceptuales, ha habido desarrollos metodológicos importantes para medir lo que significa pobreza desde cada enfoque teórico. En alusión a la carencia de ingresos, las Líneas de Pobreza e Indigencia (LP-LI) Nacionales e Internacionales han sido la metodología más utilizada (ver, Deaton, 2006).3 Desde la carencia de capacidades básicas, se han intentado construir índices sintéticos para tratar de captar el carácter multidimensional de la pobreza, en la actualidad el más utilizado es el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) propuesto por Oxford (ver, Alkire y Foster (2007)

III.Antecedentes

En Colombia son pocas las investigaciones que tratan de explicar por qué la población Afrodescendiente se ve sobrerrepresentada entre los más pobres de la sociedad. Las escasas las investigaciones a este respecto se han realizado en el marco de algunas iniciativas para discutir planes y proyectos para la población Afrodescendiente.4


En este sentido, Viáfara y Urrea (2007), en el marco de la Misión para el Diseño de una Estrategia para la Reducción de la Pobreza y la. Desigualdad (MERPD), analizan el efecto de la condición étnico-racial en las probabilidades de ser pobre y los determinantes de la pobreza para los grupos étnico-raciales en Colombia. Se utilizaron datos del Censo de 1993 y la Encuesta de Calidad de Vida del año 2003. Los resultados sugieren un efecto significativo de la pertenecía étnico-racial en las probabilidades de ser pobre por Necesidades Básica Insatisfechas (NBI), pero no por Línea de Pobreza e Indigencia (LP-LI). Es decir, en el caso de las NBI, un hogar Afrodescendiente e indígena tienen mayores probabilidades de estar en situación de pobreza frente a un hogar que no se autorreconoció a ningún grupo étnico, a iguales características del hogar (sexo, edad del jefe del hogar, al clima educativo, al tamaño del hogar, la región de residencia, la fecundidad a nivel del hogar, la zona de residencia (cabecera o resto), etc.). Además, y no menos importante, los hogares étnico-raciales muestran retornos negativos a la educación en las probabilidades de ser pobre por NBI y LP-LI, hecho que no recibió la atención merecida al interior de la MERPD, como un posible factor asociado a la discriminación étnico- racial que ameritaba la aplicación de políticas espaciales o al menos de atención preferencial para los grupos étnico-raciales en la estrategia de superación de la pobreza.
Por otro lado, Viáfara, Vivas, Urrea y Castro (2009), en las discusiones de la Comisión Intersectorial para el Avance de la Población Afrocolombiana, Palenquera y Raizal, que derivaron en la promulgación del documento Conpes 3310, estudian si las condiciones de vida –con base en un indicador multidimensional que refleja la oferta de servicios provisto por el Estado, Índice de Condiciones de Vida (ICV)- están relacionadas con la concentración de la población Afrodescendiente en los municipios en Colombia. Para ello utilizan los datos agregados del Censo de 2005 a nivel de municipios. Los resultados sugieren que controlado la distancia a la capital del país y el grado de urbanización, a los municipios que tienen un mayor peso de población Afrodescendiente ostentan un menor ICV. Esto significa a iguales características los municipios que tienen un mayor peso de población afrocolombiana les va peor, lo que manifiesta un sesgo en las inversiones públicas que desfavorecen a la población Afrodescendiente. 5

IV.Incidencia de pobreza para la población Afrodescendiente en Cali

A continuación se presenta un análisis de la incidencia de la pobreza en la ciudad de Cali según condición étnico-racial de los hogares. En este efecto, y con base en la Encuesta de Empleo y Condiciones de Vida, 2012-2013, se calculan las tasas de pobreza con base en la metodología de pobreza monetaria - Línea de Pobreza e Indigencia (LP-LI)- y de capacidades - Índice de Pobreza Multidimensional (IPM)-.


Cabe mencionar que Cali es la ciudad de Colombia con una mayor concentración de población Afrodescendiente, con aproximadamente 537.415 habitantes en el año 2013. Debido a que la población Afrodescendiente en Colombia presenta un patrón de asentamiento poblacional predominantemente urbano (Barbary, Urrea, Ramírez y Viáfara, 2004), los resultados a continuación pueden ser ilustrativos para una gran proporción de la población Afrodescendiente en Colombia, en aproximadamente el 60% que habita en las grandes ciudades del país. Además, Cali posee la característica que, más allá del Censo de 2005, tiene la mejor recolección de datos desagregados por condición étnico-racial con validez externa para la población Afrodescendiente en Colombia.
En este mismo orden y dirección, la Figura 1 muestra el porcentaje de personas en situación de pobreza y pobreza extrema según el ingreso per cápita del hogar por grupo étnico- racial. Como puede observarse, la tasa de pobreza y pobreza extrema es de 37.5% y 12.4%, respectivamente, para el total de la ciudad. Al desagregar por condición étnico-racial, la población negra ostenta la tasa de pobreza y pobreza extrema más alta con 50.6% y 20.6%, respectivamente; en el otro extremo se encuentra la población blanca con una tasa de pobreza y pobreza extrema de 31.4% y 9.1%, respectivamente. Las brechas en la tasas de pobreza y pobreza extrema entre la población negra y la población blanca alcanzan 61.1% y 126.3%, respectivamente. Como puede observarse, la incidencia de la pobreza y la pobreza extrema se incrementa de manera monótona a medida que el color de la piel del jefe de hogar se hace más oscuro.
Figura 1. Porcentaje de personas por debajo de las líneas de pobreza e indigencia según el ingreso per cápita del hogar por grupo étnico- racial

Fuente: EECV-Cali 2012-2013. Cálculos CIDSE

Desde otra perspectiva, la Figura 2 enseña el porcentaje de población pobre según el IPM. Es importante aludir que aunque el porcentaje de personas en situación de pobreza disminuye de manera considerable, la jerarquía étnico-racial se reproduce como en el caso del cálculo de la pobreza monetaria. Las brechas étnico-raciales en la tasa de pobreza según el IPM alcanza 52.6% entre la población negra y la población blanca. Más allá de las diferencias innegables en la magnitud de pobres según las aproximaciones metodológicas, una de las ventajas de utilizar el IPM es que permite dilucidar el porcentaje de hogares en cada indicador por privación, de acuerdo a la condición étnico-racial de los jefes de hogar. En el Anexo 1 se presenta el porcentaje de hogares por privación según grupos étnico-raciales. Como se puede apreciar, la población Afrodescendiente ostenta un mayor porcentaje de hogares con privaciones en las variables asociadas al capital humano o educación.
Figura 2. Porcentaje de hogares pobres por IPM. Tasa de Incidencia (H). Pertenencia étnico-racial.

Fuente: Elaboración CIDSE a partir de la EECV – Cali.
En los marcos de las observaciones anteriores, pareciera entonces que estos resultados confirman la hipótesis de que la población Afrodescendiente es más pobre por provenir de hogares más empobrecidos, y lo anterior, en ausencia de políticas universalista de cantidad y calidad de la educación, induce a que las personas tengan menos educación.

V.¿La educación explica los menores ingresos y mayores privaciones de la población Afrodescendiente?

Ahora bien, la metodología implementada hasta aquí, el análisis descriptivo, no permite separar los efectos de la condición étnico-racial de otras variables que influencian la tasa de pobreza de los hogares. Esto significa que no podemos saber qué tanto de los diferenciales en la tasa de pobreza entre los hogares de acuerdo a su condición étnico-racial se pueden atribuir a la las brechas en educación o capital humano, discriminación premercado, de aquellos que se podrían atribuir al efecto directo de la condición étnico-racial, discriminación de mercado (Ver Altonji y Blank, 1999). 6


Es evidente entonces que la discusión de fondo aquí es si la condición étnico-racial importa o no en los indicadores de bienestar para la población Afrodescendiente en Colombia, que se contrapone al mito de considerar a las sociedades latinoamericanas como democracias raciales debido exclusivamente a la existencia del mestizaje.
Para responder este interrogante interesa examinar cómo la condición étnico-racial afecta los ingresos laborales de las personas. Lo que quiere decir que si las personas son tratadas de manera desigual e injusta en el mercado laboral, obtienen salarios más bajos que sus contrapartes no afrodescendientes. Los menores salarios a su vez derivan en una inadecuación de ingresos que los sitúa entre los más pobres en la sociedad y restringe la formación de capacidades que les permita superar este tipo de situaciones. En otras palabras, las características institucionales en el mercado de trabajo –discriminación racial- incide en los resultados del mercado laboral, lo cual después de ve reflejado en el estatus de pobre o no pobre o en sus niveles de bienestar de una persona.
Para ello, se estiman modelos de regresión de raza específica para descomponer las diferencias étnico-raciales en los ingresos (ver Dabady et al., 2004). Se incluyeron como variables de control la educación, la experiencia, la experiencia al cuadrado y la razón inversa de Mills (para corregir por sesgo de selección).
La Tabla 1 presenta los resultados de las descomposiciones de ingresos entre la población negra y la población blanca. La descomposición de ingresos se estimó en varios puntos de la distribución para tratar de captar la presencia de un “techo de cristal” para la población Afrodescendiente. En la descomposición, el diferencia total corresponde a las brechas de ingreso estimadas; las dotaciones, a los diferenciales salariales que se pueden atribuir a las variables de capital humano, discriminación premercado; la remuneración, a la parte no explicada de las brecha salarial y que puede descansar en la discriminación de mercado; los residuales se relacionan con los factores que no se contabilizan en el modelo de regresión y refleja la presencia de discriminación de mercado, entre otro factores.
Los resultados permiten deducir que para el promedio de los ingresos, Media, a iguales características, la brecha de ingresos entre personas blancas y negras alcanza 27.9%. La descomposición sugiere que el 44,9% de esos diferenciales de ingreso se explican por las brechas en capital humano entre personas negras y blancas, discriminación premercado, mientras que, el resto, aproximadamente 55,1%, permanece sin ser explicado y podría estar coligado a la discriminación de mercado. Llama la atención, en primer lugar, que en la parte baja de la distribución del ingreso, P10, P25, P50, las brechas de ingreso son más reducidas, y el porcentaje atribuido a la dotaciones de capital humano es más grande en comparación con la remuneración y residuales o parte no explicada. En segundo lugar, a partir de P50 hay un incremento monótono en los diferenciales de ingresos, los cuales alcanzan su máximo en P90 con 47.1%; en este último percentil las dotaciones de capital humano explican el 40.3% de la brecha -porcentaje más bajo en toda la distribución- y en sentido inverso, el mayor porcentaje de la parte no explicada con 59.6%. Con todo, la discriminación de mercado puede ser más duramente experimentada por los afrodescendientes que alcanzan altos niveles de educación.7
Tabla 1, Descomposición de ingresos entre la población negra y blanca

 

Negra Vs Blanca

Diferencia Total

Dotaciones

Remuneración

Residuales

Media

0,279

100%

0,125

44,90%

0,145

52,10%

0,008

3,00%

Sd

0,09

100%

-0,007

-8,80%

0,07

78,00%

0,027

30,80%

P10

0,223

100%

0,172

77,20%

-0,008

-3,80%

0,059

26,60%

P25

0,169

100%

0,13

77,00%

0,104

61,50%

-0,065

-38,50%

P50

0,115

100%

0,06

52,20%

0,093

81,10%

-0,038

-33,30%

P75

0,387

100%

0,224

57,90%

0,195

50,40%

-0,032

-8,30%

P90

0,471

100%

0,189

40,30%

0,284

60,30%

-0,002

-0,60%

Fuente: Elaboración CIDSE a partir de la EECV – Cali.
De los anteriores planteamientos se deduce, en primer lugar, que en los diferenciales salariales entre la población negra y blanca, hay un efecto importante de las variables asociadas al capital humano. En segundo lugar, que el componente no explicado, y que normalmente se relaciona con la discriminación, es fuerte y significativo en la explicación de las brechas salariales. Estos diferenciales de ingreso curiosamente son más grandes en los percentiles más altos de ingreso, con un mayor protagonismo del componente no explicado, lo cual sugiere la presencia de un techo de cristal asociado a la discriminación de mercado, que inhibe procesos de movilidad social ascendente y afecta a la población Afrodescendiente que ha hecho grandes esfuerzos por invertir en capital humano.

VI.Conclusiones y recomendaciones de política

Este estudio demuestra que la condición étnico-racial importa en la explicación de las mayores tasas de pobreza que presenta la población Afrodescendiente en Colombia. Por un lado, la discriminación premercado priva a las personas afrodescendientes de disfrutar de carreras educativas largas y de calidad, del acceso a servicios de salud decentes, de saneamiento básico, de tener una buena nutrición, que restringe la formación de capital humano. Por otro lado, la discriminación de mercado produce una inadecuación de ingresos para las personas afrodescendientes que hacen grandes esfuerzos por invertir en capital humano, no permitiéndoles superar situaciones de pobreza y dejar un legado para la próxima generación, los cuales no podrán invertir en capital humano de calidad. Es decir, las fuertes desiguales en el acceso a la educación – discriminación premercado - y un trato desigual e injusto por parte de los empleadores – discriminación de mercado - empujan a los afrodescendientes a bajas remuneraciones que derivan en mayores tasas de pobreza.


Si la condición étnico-racial es un factor preponderante en la explicación de las desigualdades entre afrodescendientes y no afrodescendientes, solo con la aplicación de políticas de diferenciación positiva o acción afirmativa se garantizaría el mejoramiento de la calidad de vida de los afrocolombianos e indígenas más pobres y se fomenta procesos de movilidad social ascendente para aquellos que hacen grandes esfuerzos por invertir en capital humano.
En relación con este último, las políticas especiales o de inclusión deben estar orientadas a eliminar las privaciones que limitan el goce efectivo de los derechos humanos y las libertades fundamentales en condiciones de igualdad. En consonancia con las recomendaciones de las Naciones Unidas en el Decenio Internacional para los Afrodescendientes se proponen las siguientes políticas:


  • Políticas de inclusión para promover una mayor acumulación de capital humano de calidad para la población Afrodescendiente. Esto implica eliminar la discriminación premercado de manera que los afrodescendientes puedan mejorar sus capacidades y competir en igualdad de condiciones por las posiciones de mayor estatus socioeconómico en la sociedad, que es el fundamento básico de toda sociedad meritocrática.




  • Políticas para la inclusión en el mercado laboral conducentes a mejorar las condiciones de empleabilidad para la población Afrodescendiente.




  • Políticas de inclusión para fomentar la empresarialidad y en general apoyo a las iniciativas productivas provenientes de la población afrodescendientes como una alternativa importante para superar la pobreza.




  • Políticas de inclusión para incentivar y fortalecer los clúster productivos donde los afrodescendientes muestren ventajas comparativas a partir de sus particularidades culturales. Es decir, un apoyo empresarial a las micro, pequeñas y medianas empresas que se fundamentan en sus entramados culturales para la generación de ingresos, empleo y bienestar.




  • Políticas de inclusión social para fortalecer las instituciones públicas para que sean transparentes y eficientes. El objetivo es garantizar el enfoque diferencial en los sistemas de información. La adecuación de todos los sistemas de Información con el fin de monitorear y medir el impacto de las políticas de inclusión.



VII.Bibliografía




  • Alkire, S. and Foster, J. (2007). “Counting and Multidimensional Poverty Measurement”, OPHI Working Paper 7, Oxford University.

  • Altonji, J. G., and Blank, R. M. (1999). Race and Gender In The Labor Market. En O. Ashenfelter, and D. Card (Edits.), Handbook of Labor Economics (Primera ed., Vol. 3, págs. 3143-3259).

  • Barbary, O.; Ramírez, H. F, Urrea, F y Viáfara, C., (2004). “Perfiles contemporáneos de la población afrocolombiana”, en O. Barbary y F Urrea (eds), Gente negra en Colombia. Dinámicas sociopolíticas en Cali y el Pacífico, Editorial Lealón, Medellín, pp. 69-112.

  • Blau, P. and Duncan, O., (1967). The American occupational structure, New York, Wiley.

  • Castro, J.; Urrea, F.; Viáfara, C., (2009). “Un Breve Acercamiento a las Políticas de Acción Afirmativa: Orígenes, Aplicación y Experiencia para Grupos Étnico-Raciales en Colombia y Cali” Revista Sociedad y Economía, Nº 16, pp. 159-170.

  • Dabady, M., Blank, R., y Citro, C., (2004). Measuring Racial Discrimination. National Academic Press.

  • Deaton, A., (2006). “Measuring Poverty”, in Banerjee, Abhijit Vinayak; Benabou, Roland and Mookherjee, Dilip (editors), Understanding poverty, Chapter 1, Oxford University Press, pp.3-15.

  • El Espectador (2012, 8 de Mayo). “La plata que uno le mete al Chocó es como meterle perfume a un bollo”, disponible en: http://www.elespectador.com/noticias/nacional/articulo-344843-plata-uno-le-mete-al-choco-meterle-perfume-un-bollo

  • El Tiempo (2014, 23 de Julio), “Repudian clasificado racista en el que buscan médica de piel blanca”, disponible en: http://www.eltiempo.com/colombia/cali/clasificado-racista-medica-de-piel-blanca-en-cali/14291838

  • Kakwani, N., (2006). “What is Poverty?”, in International Poverty Centre, Number 22, PNUD.

  • Mosquera, C. y León, R., (2009). "Acciones afirmativas en Colombia: entre paradojas y superposiciones de lógicas políticas y académicas". En Acciones afirmativas y ciudadanía diferenciada étnico-racial negra, afrocolombiana, palenquera y raizal. Entre bicentenarios de las Independencias y Constitucion de 1991, editado por Claudia Mosquera y Ruby León, I-XXXVI. Bogotá: Investigaciones CES y Universidad Nacional de Colombia.

  • Ray, D., (1998). Development Economics, Princeton University Press.

  • Reich, M., (1981). Racial Inequality: A Political-Economic Analysis, Princeton University Press.

  • Sen, A. K., (1990). “Development As Capability Expansion”, in Keith Griffin and John Knight (Eds), Human Development and the International Development Strategy for the 1990s, London: Macmillan, pp. 41-58.

  • Urrea, F. y Viáfara, C., (2007). Pobreza y Minorías Étnicas en Colombia: un Análisis de sus Factores Determinantes y Lineamientos de Política para su Reducción, Misión para el Diseño de una Estrategia para la Reducción de la Pobreza y la Desigualdad, DNP, Bogotá.

  • Viáfara, C.; Vivas, H.; Urrea, F. y Castro, J., (2009). Una Política de Desarrollo Productivo y Generación de Ingresos para la Población Afrocolombiana, Palenquera y Raizal. Informe Final de la Consultoría del CIDSE de la Universidad del Valle para el programa MIDAS de USAID, Mimeo.

Anexo Análisis de privación por variable. Grupos poblacionales.



Indicador

Indígena

Negra

Mulata

Blanca

Mestiza

Total

Empleo Informal

47.41%

49.76%

53.58%

59.78%

58.49%

56.01%

Bajo logro educativo

61.55%

54.49%

54.48%

42.33%

45.63%

48.53%

Sin aseguramiento en salud

35.52%

43.09%

36.86%

30.86%

32.36%

34.16%

Rezago escolar

27.76%

31.98%

30.01%

26.59%

30.28%

29.15%

Barreras de acceso a servicios para el cuidado de la primera infancia

16.55%

24.93%

18.93%

15.99%

17.12%

17.84%

Desempleo de larga duración

15.00%

13.62%

15.21%

18.76%

16.38%

16.57%

Barreras de acceso a servicios de salud

9.48%

10.72%

10.78%

10.05%

9.97%

10.28%

Analfabetismo

5.52%

9.28%

7.35%

4.74%

5.34%

6.07%

Trabajo Infantil

3.45%

3.86%

4.93%

2.81%

3.97%

3.73%

Sin acceso a fuente de agua mejorada

5.34%

1.64%

4.73%

2.51%

2.97%

3.02%

Hacinamiento crítico

4.48%

3.38%

4.73%

2.00%

2.82%

3.00%

Inasistencia escolar

1.38%

3.19%

3.22%

1.86%

2.63%

2.45%

Paredes exteriores inadecuadas

2.24%

1.93%

1.71%

1.02%

1.56%

1.45%

Inadecuada eliminación de excretas

1.21%

1.06%

1.31%

0.80%

1.19%

1.07%

Pisos inadecuados

0.34%

0.87%

0.70%

0.36%

0.63%

0.53%

Fuente: Cálculos CIDSE a partir de la EECV – Cali.

1 Economista. Maestría en Población con especialidad en Mercados de Trabajo. Director del Centro de Investigaciones y Documentación Socioeconómica (CIDSE). Integrante del grupo de investigación Cidse-Colciencias “Estudios étnico-raciales y del trabajo en sus diversos componentes sociales”.


2 Este es un fenómeno histórico que en los últimos años se ha visto exacerbado por el desplazamiento forzado asociado al recrudecimiento del conflicto armado en estas regiones en los últimos 3 lustros.

3 Aunque naturalmente las líneas de pobreza nacionales son las más utilizadas para la política del desarrollo, en el ámbito internacional y para efectos de comparación se destaca la línea de pobreza de 1,25 U$ y 2,50 U$ en Paridad de Poder Adquisitivo para definir cuando una persona esta en situación de pobreza extrema y pobreza, respectivamente.

4 No obstante, no han derivado en la implementación políticas concretas a favor de la población afrodescendiente. Una explicación es que no ha habido una discusión razonable de los resultados, ni la voluntad política para implementar las recomendaciones derivadas de esas investigaciones.

5 En años pasados un diputado del departamento de Antioquia en Sesiones Ordinarias de las asamblea de ese departamento manifestó que darle plata al Chocó –departamento de mayor concentración de población Afrodescendiente en Colombia- era como “perfumar un bollo” (ver, El Espectador, 2012, 8 de Mayo).

6 Es importante aclarar que para algunos autores los diferenciales en educación para la población afrodescendiente son el resultado de los rezagos acumulativos históricos derivados del de esclavización, que estableció fuertes desventajas para la población afrodescendiente, y que hoy se manifiestan en grandes brechas en las dotaciones de capital humano de calidad (ver Reich, 1981).

7 Recientemente en la ciudad de Cali, un médico publicó un aviso de prensa donde explícitamente solicitaba: “Médica cirujana titulada práctica en inscripción de clínicas. De 25 a 30 años de edad, piel blanca” ( El tiempo, 2014). Como puede apreciarse estamos frente a un caso que hace que los médicas (os) negras (os) se vean excluidos por su color de piel de oportunidades en el mercado laboral que los obliga a emplearse en puestos de trabajo de baja remuneración o a permanecer en situación desempleo. En este caso, y a pesar de la educación, la discriminación determina el resultado para los afrodescendientes que podrían estar aptos para desempeñar este puesto de trabajo.


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal