Ies maestro Juan de Ávila. Dpto de Latín



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IES Maestro Juan de Ávila. Dpto. de Latín

ÍNDICE

LECCIÓN I. El alfabeto latino: pronunciación y acentuación

LECCIÓN II. Casos y declinaciones. Funciones

LECCIÓN III. Observaciones generales sobre las cinco declinaciones

LECCIÓN IV. Enunciado de un sustantivo

LECCIÓN V. Los géneros y los números en latín

LECCIÓN VI. Enunciado de los verbos

LECCIÓN VII. El orden de palabras en una frase latina

LECCIÓN VIII. La concordancia

LECCIÓN IX. Primera declinación

LECCIÓN X. Particularidades de la primera declinación

LECCIÓN XI. Tiempos del sistema de presente en indicativo: presente, pretérito imperfecto y futuro imperfecto.

LECCIÓN XII. La oración transitiva, intransitiva y copulativa

LECCIÓN XIII. Las preposiciones

LECCIÓN XIV. La oración compuesta por coordinación.

LECCIÓN XV. Segunda declinación

LECCIÓN XVI. Particularidades de la segunda declinación

LECCIÓN XVII. Los adjetivos de la primera clase. Sustantivación de adjetivos

LECCIÓN XVIII. Adverbios derivados de los adjetivos de la primera clase

LECCIÓN XIX. Tiempos del sistema de perfecto en indicativo: pretérito perfecto, pluscuamperfecto y futuro perfecto. Tipos de raíces de perfecto.

LECCIÓN XX. Los personales

LECCIÓN XXI. Los posesivos

LECCIÓN XXII. Tercera declinación

LECCIÓN XXIII. Particularidades de la tercera declinación

LECCIÓN XXIV. Historia de Roma



LECCIÓN XXV. Frases y expresiones latinas (I)

LECCIÓN XXVI. Los adjetivos de la segunda clase

LECCIÓN XXVII. Adverbios derivados de los adjetivos de la segunda clase

LECCIÓN XXVIII. Los complementos circunstanciales de lugar

LECCIÓN XXIX. El predicativo

LECCIÓN XXX. Cuarta declinación

LECCIÓN XXXI. Particularidades de la cuarta declinación

LECCIÓN XXXII. Quinta declinación

LECCIÓN XXXIII. Particularidades de la quinta declinación

LECCIÓN XXXIV. Recapitulación: las cinco declinaciones y los adjetivos de la 1ª y 2ª clase

LECCIÓN XXXV. Tiempos del modo subjuntivo

LECCIÓN XXXVI. Grados del adjetivo y del adverbio

LECCIÓN XXXVII. Los numerales

LECCIÓN XXXVIII. Demostrativos, anafórico, de identidad y enfático

LECCIÓN XXXIX. La formación de la voz pasiva. La oración pasiva. El complemento agente

LECCIÓN XL. El imperativo

LECCIÓN XLI. Recapitulación: las cinco conjugaciones en activa y pasiva

LECCIÓN XLII. La oración compuesta por subordinación

LECCIÓN XLIII. Los relativos. La oración de relativo introducida por el pronombre, el adjetivo o los adverbios relativos. Modo del verbo en la oración de relativo. El relativo cuyo. El falso relativo

LECCIÓN XLIV. La romanización



LECCIÓN XLV. Frases y expresiones latinas (II)

LECCIÓN XLVI. Construcciones especiales con el verbo sum

LECCIÓN XLVII. Los indefinidos

LECCIÓN XLVIII. Pronombres y adjetivos interrogativos. Las oraciones interrogativas directas

LECCIÓN XLIX. Los compuestos de sum

LECCIÓN L. El participio

LECCIÓN LI. El infinitivo

LECCIÓN LII. Los verbos deponentes y semideponentes

LECCIÓN LIII. Valores de UT

LECCIÓN LIV. Valores de NE

LECCIÓN LV. Valores de CUM

LECCIÓN LVI. Valores de UBI

LECCIÓN LVII. Valores de QUOD

LECCIÓN LVIII. Oraciones completivas introducidas por conjunciones

LECCIÓN LIX. Verbos irregulares: volo y compuestos, fero y compuestos, eo y compuestos, fio y edo

LECCIÓN LX. La religión romana



LECCIÓN LXI. Frases y expresiones latinas (III)

TEXTOS

LÉXICO LATINO-ESPAÑOL

LÉXICO ESPAÑOL-LATINO



LECCIÓN I
EL ALFABETO LATINO: PRONUNCIACIÓN Y ACENTUACIÓN
El alfabeto latino consta de 23 letras:


A

B

C

D

E

F

G

H

I

K

L

M

N

O

P

Q

R

S

T

V

X

Y

Z

a

b

c

d

e

f

g

h

i

k

l

m

n

o

p

q

r

s

t

u/v

x

y

z


Pronunciación: todas las letras latinas se pronuncian igual que en castellano salvo:
Consonantes: C suena como K, aunque vaya seguida de E o de I (cinis= kinis,

centum = kentum)

G suena como la G de gato, gota o gusto, aunque vaya seguida

de E o de I (genus = guenus, gigans = guigans)

LL = se trata de dos l (bellum = bel-lum)

QV = KU (quorum = kuorum, quas = kuas, queror = kueror), es decir, la U siempre suena, pero forma parte de la consonante Q.

Z = ds (zonam = dsonam)

PH = F (phalanx = falanx)

TH = T (theatro = teatro)

CH = K (charta = carta)

RH = R (rhetor = retor)
Vocales: i a) Vocal: suena como la i latina

b) Consonante (cuando va al principio de sílaba seguida de otra vocal): suena como la y de la palabra ya (iacio = ia-ci-o = yakio).


u a) Vocal: suena como la u castellana (minúscula siempre se escribe u y mayúscula siempre se escribe V).

b) Consonante (cuando va al principio de sílaba seguida de otra vocal): suena como la W del inglés -minúscula puede escribirse u/v y mayúscula siempre se escribe V- (VENTVS = VEN-TVS = wentus).

y suena siempre como i (tympanum = timpanum).
Diptongos: se trata de dos vocales pronunciadas en el mismo golpe de voz. En latín los diptongos son: ae, oe (salvo en poeta y derivados), au, eu (solo en monosílabos e interjecciones): Caesar = Cae-sar, poenam = poe-nam, rosae = ro-sae, heu! = heu!, tauro = tau-ro.
Acentuación:
En castellano no es lo mismo acento que tilde: el acento supone una elevación de la voz en una sílaba, mientras que la tilde es un signo diacrítico que aparece en muchas sílabas tónicas (no digo en todas las sílabas tónicas porque existen palabras con una sílaba tónica que no llevan tilde); así en ‘ratón’ la sílaba tónica es ‘tón’, que además lleva tilde por ser aguda y terminar en –n; en cambio, en ‘amar’ la sílaba tónica que es ‘mar’ no lleva tilde por ser palabra aguda terminada en –r.

También en castellano tenemos palabras tónicas, que son las que llevan acento, aunque no tengan tilde, y palabras átonas, que son las que no llevan acento y que necesitan apoyarse, para poder ser pronunciadas, en la palabra siguiente (son las proclíticas) o en la palabra anterior (son las enclíticas); así en ‘me lo dijo’, tenemos dos palabras átonas (‘me’ y ‘lo’) que para ser pronunciadas necesitan apoyarse en la palabra tónica siguiente (dijo), siendo, por tanto, proclíticas (en la cadena hablada tenemos que decir ‘me-lo-dijo’, apoyando ‘me’ y ‘lo’ en la sílaba tónica de ‘dijo’, que no lleva tilde por ser llana y terminar en vocal); si digo, en cambio, ‘dímelo’, vemos que ‘me’ y ‘lo’ son también dos palabras átonas que se apoyan en la tónica ‘di’ y convierten a toda la secuencia en esdrújula, debiendo llevar, por tanto, tilde.

Pues bien, en latín ocurre lo mismo que en castellano: existen vocablos tónicos (que son los que llevan acento) y átonos (que van sin acento), pero no hay tildes, por lo que para acentuar correctamente una palabra tenemos que seguir las siguientes reglas:

1. Los monosílabos tónicos son agudos (pars); existen muchos monosílabos en latín que son átonos, tales como las preposiciones y las conjunciones, y que, por tanto, necesitan apoyarse en la palabra siguiente (las proclíticas) o en la palabra anterior (las enclíticas) para poder ser pronunciadas, como por ejemplo ad oram (ad, una preposición, es átona, por lo que necesita apoyarse en el sustantivo oram, que lleva el acento en la primera sílaba, resultando la secuencia adoram) o cantatque (-que es un conjunción copulativa átona que se apoya en cantat para ser pronunciada y se escribe añadida a ella, como cualquier enclítica; la secuencia resulta cantatque).

2. Las palabras bisílabas son llanas (bellum).

3. Las palabras que tienen tres o más sílabas siguen la regla de la penúltima para ser acentuadas; así si encima de la vocal de la penúltima sílaba tenemos el signo de larga ‾ (ā ē ī ō ū) el acento va sobre ella, mientras que si tenemos el signo de breve ˘ (ă ĕ ĭ ŏ ŭ) sobre la vocal de la penúltima sílaba el acento va en la anterior, siendo la palabra esdrújula; por tanto, en amābam, al tener tres sílabas y ser la penúltima larga, el acento va sobre ella, mientras que en consŭlem tenemos que acentuarla como esdrújula por tener la penúltima breve. Así pues, si nos ponen el signo de breve o de larga sobre la vocal, la acentuación resulta fácil; el problema es que no siempre aparecen esos signos; cuando no los encontramos podemos deducirlos en muchas ocasiones siguiendo las siguientes reglas:

- Una vocal seguida de dos o más consonantes o de una consonante doble (X, Z) es larga. Los diptongos también son largos.

- Una vocal seguida de otra vocal con la que no forme diptongo es breve, salvo que a su vez esté precedida de otra vocal.

Así en una palabra como importo, con tres sílabas, en la que no nos dicen la cantidad de la penúltima sílaba, es decir, si es larga o breve, podemos deducir que es larga por ir seguida la o de la penúltima sílaba de dos consonantes (rt), con lo que se acentúa sobre ella, siendo la palabra llana; en cambio, en prudentia (un tetrasílabo) vemos que la penúltima sílaba (ti), aunque no nos han puesto la cantidad, es breve por ir seguida la i de otra vocal con la que no forma diptongo, debiendo acentuarse sobre la antepenúltima (esdrújula).
Recuerda:


● Monosílabos tónicos: agudas

● Bisílabos: llanas

● Polisílabos (tres o más sílabas): se mira la penúltima sílaba:

- Si la penúltima es larga: llana



- Si la penúltima es breve: esdrújula


EJERCICIO I 1 [solución]

Separa las sílabas y explica la acentuación de las palabras no monosilábicas: Aesōpus auctor quam materiam reppĕrit,

hanc ego polīvi versĭbus senariis.

Duplex libelli dos est: quod risum movet,

et quod prudenti vitam consilio monet.

LECCIÓN II
CASOS Y DECLINACIONES. FUNCIONES
Para entender el concepto de caso en latín observa primero, por ejemplo, el pronombre personal de 3ª persona en castellano. Yo puedo decir lo siguiente: “él me vio en la calle” (donde él es el pronombre personal de 3ª persona con la función de sujeto), “lo vi en la calle” (lo es el pronombre personal de 3ª persona con la función de CD), “le di un libro” (le es el pronombre personal de 3ª persona con la función de CI); o el pronombre personal de 1ª persona: “yo fui al cine” (yo es el pronombre personal de 1ª persona con la función de sujeto), “Juan me vio en la calle” (me es el pronombre personal de 1ª persona con la función de CD), “Luisa venía conmigo” (conmigo es el pronombre personal de 1ª persona con la función de CCC). Observa que tanto el pronombre personal de 3ª persona como el de 1ª han ido cambiando de forma (él, lo, le; yo, me, conmigo) para expresar una función sintáctica distinta. Pues bien, cada una de estas formas que va tomando una palabra para indicar una función sintáctica se denomina caso: así, él, lo, le, o bien yo, me conmigo, son casos de los pronombres personales de 3ª y de 1ª persona. Al conjunto de casos o formas que toma una palabra para indicar las funciones sintácticas se le llama declinación (el, lo, le… es la declinación del pronombre personal de 3ª persona; yo, me, conmigo… es la declinación del pronombre personal de 1ª persona). Esto que ocurre en castellano de forma ocasional es lo habitual en latín: en la lengua latina las funciones sintácticas se indican cambiando la forma de la palabra, es decir, mediante casos; en castellano, en cambio, la función sintáctica se suele indicar mediante el juego de las preposiciones: con la presencia o ausencia de preposiciones y cuando estas aparecen, se utilizan unas u otras según la función que se quiera indicar. Esto no quiere decir que el latín no conozca las preposiciones: también las utiliza, pero bastante menos que en castellano; las usa especialmente cuando quiere precisar alguna función sintáctica que con el caso quedaría ambigua.
En latín son seis los casos, aunque se conservan restos de un séptimo, llamado locativo. Sus nombres, funciones principales y su traducción en castellano, los tienes en el cuadro siguiente:



NOMBRE


FUNCIÓN

¿LLEVA PREPOSICIÓN EN LATÍN?

TRADUCCIÓN EN CASTELLANO

Nominativo

Sujeto, atributo, predicativo del sujeto, aposición del sujeto

No

Sin preposición

Vocativo1

Apelativa, llamadas, invocaciones

No

Sin preposición

Acusativo

CD, predicativo del CD, aposición del CD

No

Sin preposición, salvo personas (A)

CC

Sí y No

Con preposición

Sujeto de un infinitivo

No

Sin preposición

Genitivo

Complemento del nombre

No

DE

Dativo

CI

No

A, PARA

CC2 (finalidad, dirección, agente)

No

A, PARA, POR

Ablativo

CC

Sí y No

Con la prepos. que lleve en latín; si no la lleva se pondrá: CON, DE, EN, POR o SEGÚN

Sujeto de un participio

No

Sin preposición

Locativo3

CC de Lugar en donde

No

En

Hay tres casos, dejando aparte el locativo que solo puede indicar un tipo de circunstancial, que en latín pueden expresar el CC (acusativo, dativo y ablativo); todo depende del tipo de circunstancial que sea para que tengamos que utilizar uno u otro caso; así, por ejemplo, el CC de lugar a donde se pone en acusativo o en dativo (uso poético), el CC de lugar de donde se pone siempre en ablativo, el CC de lugar en donde se puede poner en acusativo, ablativo o locativo, el CC de lugar por donde aparece en acusativo o en ablativo; el CC de compañía va en ablativo, el CC de instrumento va también en ablativo, pero el de causa además de en ablativo puede aparecer también en acusativo; el de modo suele ir más veces en ablativo que en acusativo; el complemento agente normalmente se pone en ablativo, aunque también lo podemos encontrar en dativo; el CC de tiempo puede estar en acusativo y ablativo, etc. Ya iremos viendo poco a poco cómo se pone cada complemento circunstancial; de momento con lo que hemos indicado es suficiente.


EJERCICIO II 1 [solución]

Indica en qué caso(s) se pondría en latín cada una de las siguientes funciones sintácticas:


FUNCIONES SINTÁCTICAS

CASOS

C. del N.




Atributo




CCL a donde




CC de causa




Sujeto




CC de tiempo




CD




CC de finalidad




aposición del CD




CI




CC de modo




CCL por donde




CC de compañía




CCL de donde




CCL en donde





EJERCICIO II 2 [solución]

Sabiendo ya cómo se ponen determinadas funciones sintácticas en latín, indica qué caso(s) se utilizaría(n) para los sintagmas de las siguientes frases castellanas:
El pirata robaba los tesoros de la reina con engaños
En las islas los marineros cargan sus barcos con víveres
César marchó a Roma con un gran ejército de aliados
La derrota de Pompeyo en Grecia causó un gran impacto en el Senado
El maestro da a sus discípulos normas de comportamiento

LECCIÓN III
OBSERVACIONES GENERALES SOBRE LAS DECLINACIONES LATINAS
Las observaciones que podemos hacer a las cinco declinaciones latinas son las siguientes:
● De las cinco declinaciones latinas, las tres primeras se componen de sustantivos y adjetivos; la cuarta y la quinta solo tienen sustantivos.

● El ablativo plural tiene siempre las mismas terminaciones que el dativo plural.

● En los neutros el nominativo, vocativo y acusativo son iguales entre sí; en el plural, el nominativo, vocativo y acusativo de los neutros son también iguales entre sí y además terminan en -a.

● En los masculinos y femeninos el vocativo singular es igual al nominativo en todas las declinaciones, excepto en el singular de la segunda que, cuando su nominativo termina en -us, hace el vocativo en -e.

● El nominativo y el vocativo plural son siempre iguales entre sí.

● El latín no tiene artículos, con lo que una palabra como nauta podemos traducirla como “el marinero”, “un marinero” o “marinero”, según lo requiera el contexto.


LECCIÓN IV


ENUNCIADO DE UN SUSTANTIVO
Se dicen dos formas: la primera es la del caso nominativo y la segunda la del genitivo; esta última nos dice a qué declinación pertenece la palabra y cuál es la raíz.

¿Cómo sabemos a qué declinación pertenece un sustantivo? Lo sabemos por el enunciado de ese sustantivo y en concreto por la segunda forma de ese enunciado, es decir, el genitivo singular; así si el genitivo termina en:


● AE, es de la 1ª declinación

● I, es de la 2ª declinación

● IS, es de la 3ª declinación

● US, es de la 4ª declinación

● EI, es de la 5ª declinación4



¿Y cómo sacamos la raíz de un sustantivo? Si le quitamos la terminación al genitivo, lo que nos queda es la raíz.
Por tanto, una palabra como puella puellae es de la 1ª declinación, ya que el genitivo termina en –ae y su raíz será puell-; templum templi es de la 2ª declinación porque su genitivo termina en –i y su raíz es templ-; consul consulis pertenece a la 3ª declinación ya que su genitivo termina en –is y su raíz es consul-; cornu cornus será de la 4ª declinación por terminar su genitivo en –us, y su raíz es corn-; dies diei es de la 5ª declinación ya que su genitivo termina en –ei, y su raíz es di-.
Por lo general las palabras latinas suelen aparecer con el enunciado reducido, es decir, en la forma del genitivo se puede poner solo la parte final precedida de un guión. Observa los siguientes enunciados desarrollados y reducidos:
Enunciado desarrollado Enunciado reducido

eques equitis eques-itis

equitatus equitatus equitatus-us

regina reginae regina-ae

ager agri ager-gri

nubes nubis nubes-is


Recuerda:


Un sustantivo se enuncia mediante el nominativo y el genitivo. Por el genitivo sabemos a qué declinación pertenece ese sustantivo y cuál es su raíz.


EJERCICIO IV 1 [solución]

Di la declinación a la que pertenecen las siguientes palabras latinas e indica cuál es su raíz:

nomen nominis: facultas facultatis: gens gentis:

persona personae: dominus domini: fabula fabulae:

genu genus: materies materiei: templum templi:

caput capitis: impetus impetus: locus loci:

LECCIÓN V
LOS GÉNEROS Y LOS NÚMEROS EN LATÍN
En latín hay tres géneros plenamente desarrollados (el masculino, el femenino y el neutro), mientras que en castellano solo tenemos dos (masculino y femenino) y restos del neutro (en pronombres como esto, eso, aquello, ello) y dos números (el singular y el plural), con restos de un antiguo tercer número llamado dual, que se utilizaba para las parejas o grupos de dos, como el propio número dos o ambos (en castellano también tenemos singular y plural). Pero los géneros y números latinos no siempre coinciden con los del castellano; así, por ejemplo, una palabra como peditatus peditatus (que de forma abreviada se enuncia peditatus-us) es masculina en latín, mientras que en castellano “la infantería” (que es su significado) tiene género femenino; o Athenae-arum tiene número plural (observa que se enuncia con el nominativo y genitivo del plural de la 1ª declinación porque no tiene singular), mientras que en castellano “Atenas” tiene número singular.
Recuerda:


● Géneros latinos: masculino, femenino y neutro

● Números latinos: singular y plural. Quedan restos de dual



LECCIÓN VI


ENUNCIADO DE LOS VERBOS
Se dicen cinco formas: 1ª y 2ª pers. del sg. del pres. de ind., infinitivo de presente, 1ª pers. del sg. del pret. perfecto de ind. y supino.
¿Para qué sirve el enunciado de un verbo? Para saber a cuál de las cinco conjugaciones pertenece el verbo y cuáles son las tres raíces que tiene.
¿Cómo podemos saber a qué conjugación pertenece un verbo? Para conocer a qué conjugación pertenece el verbo, basta con ver las tres primeras formas del enunciado; así, si las tres primeras formas terminan en:

-o-as-āre, el verbo es de la 1ª conj.

-eo-es-ēre, el verbo es de la 2ª conj.

-o-is-ĕre, el verbo es de la 3ª conj.

-io-is-īre, el verbo es de la 4ª conj.

-io-is-ĕre, el verbo es de la 5ª conj. o mixta (así llamada por ser mezcla de la 3ª y de la 4ª).
¿Cómo podemos sacar las tres raíces de un verbo? Las tres raíces de un verbo, que son la de presente, la de perfecto y la de supino, se sacan del modo siguiente:
● Raíz de presente: se saca de la 3ª forma del enunciado, es decir, del infinitivo; a los verbos de la 1ª, 2ª y 4ª conj. se les quita la terminación –re, y lo que queda es la raíz de presente; a los verbos de la 3ª conj. se les quita la terminación –ĕre; y los verbos de la 5ª conj. tienen elementos comunes con la 3ª y con la 4ª (sus peculiaridades ya se verán más adelante); por tanto:

en los verbos de la 5ª conjugación o mixta (que tienen formas coincidentes con la 3ª y 4ª conjugaciones) la raíz se saca igual que en los de la 3º (quitando al infinitivo la terminación –ĕre); ahora bien, en las formas en las que coincide con la 4ª conjugación figura unida a la raíz una -i




- Un verbo de la 1ª conjugación termina su raíz de presente en –a

- Un verbo de la 2ª conjugación termina su raíz de presente en –e

- Un verbo de la 3ª conjugación termina su raíz de presente en la consonante que hay delante de la terminación -ĕre

- Un verbo de la 4ª conjugación termina su raíz de presente en –i

- Un verbo de la 5ª conjugación termina su raíz de presente unas veces como la 3ª y otras como la 4ª.

● Raíz de perfecto: se saca de la 4ª forma del enunciado del verbo, quitándole la –i final.


● Raíz de supino: se saca de la última forma del enunciado del verbo, que siempre termina en –um, quitándole esa –um final.
Así un verbo como habeo habes habēre habui habitum (enunciado de forma reducida es habeo-es-ere-ui-itum), pertenece a la 2ª conjugación (-eo-es-ēre) y sus tres raíces son: habe-, habu-, habit-, la de presente, la de perfecto y la de supino, respectivamente; la de presente sale de habēre, quitándole, al ser de la 2ª conjugación, la terminación –re, la de perfecto se saca de la forma habui, quitándole la –i final y la de supino de la forma habitum, quitándole la –um final. U otro verbo como cano-is-ĕre cecini cantum, es de la 3ª conjugación (-o-is-ĕre) y sus tres raíces son: can- la de presente, sacada de canĕre, quitándole -ere, cecin- la de perfecto, sacada de cecini y cant- la de supino, que sale de cantum.
Recuerda:


Un verbo se enuncia mediante cinco formas: 1ª y 2ª persona del singular del presente de indicativo activo, infinitivo de presente activo, 1ª persona del pretérito perfecto de indicativo activo y supino. Por el enunciado podemos saber a qué conjugación pertenece el verbo y cuáles son sus tres raíces.


EJERCICIO VI 1 [solución]

Di a qué conjugación pertenecen los siguientes verbos e indica sus raíces:





Conj.

Raíz de pres.

Raíz de perf.

Raíz de sup.

munio-is-ire munivi munitum













habeo-es-ere habui habitum













vinco-is-ere vici victum













do das dare dedi datum













vincio-is-ire vinxi vinctum













capio-is-ere cepi captum













teneo-es-ere tenui tentum













audio-is-ire audivi auditum













lego-is-ere legi lectum













porto-as-are portavi portatum












LECCIÓN VII


EL ORDEN DE PALABRAS EN UNA FRASE LATINA
En latín el verbo suele ocupar la última posición en la frase (en castellano normalmente aparece en 2º lugar), mientras que el sujeto suele estar al principio, como en castellano; el complemento del nombre habitualmente se pone delante del nombre al que esté complementando (en castellano, en cambio, detrás); los demás complementos normalmente aparecen con este orden: CD, CI y CC. El resto de palabras se suele poner delante del vocablo al que determinan, salvo contadas excepciones.

LECCIÓN VIII
LA CONCORDANCIA
Verbo-sujeto: el verbo concuerda con el sujeto en número y persona, igual que en castellano; recuerda, además, que el sujeto va en caso nominativo. Así un verbo singular exigirá un sujeto también en singular, mientras que un verbo que vaya en plural, tendrá un sujeto en plural; si el verbo está, por ejemplo, en 2ª persona del singular, el sujeto será un nominativo singular referido a la 2ª persona, es decir, el pronombre personal de 2ª persona en nominativo singular (tú); si el verbo está en 3ª del plural, el sujeto será un nominativo plural o si el verbo está en 3ª persona del singular, el sujeto irá en nominativo singular. En latín los nominativos de los pronombres personales de 1ª y 2ª persona del singular son ego y tu, mientras que los nominativos del plural son nos y vos; no hay en latín un pronombre personal de 3ª persona con la función de sujeto.
Recuerda:


El verbo concuerda con el sujeto en número y persona

Adjetivo-sustantivo: un adjetivo concuerda con un sustantivo en género, número y caso, exactamente igual que en castellano, con la salvedad de que nosotros no tenemos casos. Así si quiero concordar el adjetivo altus alta altum (altus es masculino, alta femenino y altum neutro) con el sustantivo stellas (acusativo plural femenino), tendremos que coger alta (que es femenino) y ponerlo en acusativo plural, es decir, deberé poner stellas altas; o si lo queremos concordar con el sustantivo nautas (acusativo plural masculino), tendremos que coger altus (masculino) y ponerlo en acusativo plural, o sea, altos nautas.



Recuerda:


Un adjetivo concuerda con un sustantivo en género, número y caso, lo que no significa que tengan que acabar exactamente igual.


EJERCICIO VIII 1 [solución]

Pon delante de cada verbo el nominativo sujeto que le corresponda de los que aparecen en el recuadro:


tu, nos, puellae, ego, regina, vos

… venit (= viene); … videbamus (= veíamos); … portabis (= llevarás);

… habeo (tengo); … ambulant (= pasean); … audietis (= veréis)
EJERCICIO VIII 2 [solución]

Pon la forma que corresponda del adjetivo para concertarla con el nombre:

aras (antiqua): catenarum (aurea):

viae (longa): puellam (parva):

historiā (vera): patriae (Romana):

pluviis (magna): naturas (incerta):

vitam (laeta): gloriae (aeterna):



LECCIÓN IX
PRIMERA DECLINACIÓN: ROSA ROSAE (raíz ROS-)
Se compone de sustantivos femeninos o masculinos en –a (aunque los masculinos son muy poco numerosos) y de adjetivos femeninos en –a. Comenzamos por los sustantivos (los adjetivos los veremos después de haber estudiado la segunda declinación).





Singular

Plural







Singular

Plural




CASTELLANO

Nom.

Raíz + A

Raíz + AE




nom.

ROSA

ROSAE




la rosa

Voc.

Raíz + A

Raíz + AE




voc.

ROSA

ROSAE




¡rosa!

Ac.

Raíz + AM

Raíz + AS




ac.

ROSAM

ROSAS




la rosa

Gen.

Raíz + AE

Raíz + ARUM




gen.

ROSAE

ROSARUM




de la rosa

Dat.

Raíz + AE

Raíz + IS




dat.

ROSAE

ROSIS




a/para la rosa

Abl.

Raíz + A

Raíz + IS




abl.

ROSA

ROSIS




con/de… la rosa

Observa, pues, que si una palabra de la 1ª declinación termina en –a será nom. sg. (con la función de sujeto, atributo…), voc. sg. (llamada o invocación) o abl. sg. (CC o sujeto de un participio); si acaba en –ae será gen. sg. (CN), dat. sg. (CI e incluso alguna vez CC), nom. pl. (sujeto, atributo…) o voc. pl. (llamada o invocación); si termina en –am es un ac. sg. (CD, CC o sujeto de un infinitivo); si termina en –as es un ac. pl. (CD, CC o sujeto de un infinitivo); si termina en –is será un dat. pl. (CI o algunas veces CC) o abl. pl. (CC o sujeto de un participio); y si termina en –orum será un gen. pl. (CN).

Así si en una frase tenemos, por ejemplo, una palabra como puellae (de puella-ae, muchacha) podrá ser lo siguiente:

gen. sg., CN, ‘de la muchacha’,

dat. sg. CI, ‘a/para la muchacha’,

nom. pl. sujeto, ‘las muchachas’,

atributo, ‘las muchachas’,…

voc. pl., llamada, ‘¡muchachas!’

O si aparece sagittis (de sagitta-ae, flecha) podrá ser:

dat. pl., CI, ‘a/para las flechas’,

abl. pl., CC, ‘con/de/en/por… las flechas’.

LECCIÓN X

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