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Magnitud de la mortalidad por enfermedades del sistema respiratorio


Las enfermedades del sistema respiratorio continúan siendo la tercera causa de defunción de menores de cinco años, después de las afecciones originadas en el período perinatal y de las anomalías congénitas que se ubicaron en primero y segundo lugar, respectivamente (Figura 1).
En 2014, las enfermedades del sistema respiratorio ocasionaron 703 defunciones durante los primeros cinco años de vida, el 8,5% del total de muertes en este grupo de edad por causas definidas, lo que representó una tasa de 90,4 defunciones por cada 100.000 nacidos vivos. La mayoría de las muertes (543; 77,4%) ocurrió antes del año de edad.

La cifra de defunciones de menores de cinco años por enfermedades del sistema respiratorio fue un 11,6% más alta que la mortalidad registrada por causas externas y 43,4% mayor de muertes por enfermedades infecciosas y parasitarias: 461 muertes de menores de cinco años en 2014. A la vez, la mortalidad por enfermedades del sistema respiratorio en menores de cinco años fue menos de la mitad (72,0% más baja) que la registrada por anomalías congénitas y entre cinco y seis veces menor (83,1% más baja) que la registrada por afecciones perinatales.


Neumonía e influenza (J09-J18) fueron las principales causas de las 703 muertes de menores de cinco años por enfermedades del sistema respiratorio registradas en 2014: 255 de estas defunciones, el 36,20%, lo que representó una tasa de 32,82 muertes por cada 100.000 nacidos vivos (Figura 2).

La segunda causa de mortalidad respiratoria en menores de cinco años fueron las enfermedades del pulmón debidas a agentes externos (J60-J70), que ocasionaron 216 muertes de menores de cinco años, la mayoría de las cuales se registró en menores de un año: 179 defunciones, 82,8%. Todas estas muertes fueron certificadas como neumonitis debida a sólidos y líquidos (J69); que incluye neumonitis debida a alimentos y vómitos (código J69.0: 165 muertes) y neumonitis debida a otros sólidos y líquidos (J69.8: 1 muertes).
Por ocupar el segundo lugar en la mortalidad por enfermedades del sistema respiratorio, después de la neumonía, resulta de importancia analizar algunas de las características de la certificación de estas muertes en las que se registró, como causa básica, la neumonitis debida a sólidos y líquidos (J69), y compararlas con las muertes cuya causa básica fue certificada como neumonía (J12-J18).


  • La proporción de muertes certificadas por un médico diferente al que atendió el cuadro fue mayor entre las defunciones por neumonitis debida a sólidos y líquidos: 71,8% y 33,3%, respectivamente. OR=2,8 (1,4; 5,5).

  • La proporción de muertes ocurridas en el domicilio o en la vía pública fue mayor entre las defunciones por neumonitis debida a sólidos y líquidos: 67,6% y 13,8%, respectivamente, OR=12.9 (8,22; 20,1).

  • La proporción de muertes certificadas como neumonitis por aspiración de sólidos y líquidos fue diferente en las jurisdicciones. Por ejemplo, mientras se registraron tres veces más defunciones por neumonía que por neumonitis por aspiración de sólidos y líquidos en la provincia de Misiones (19 y 6, respectivamente); el número fue similar en las provincias de Buenos Aires (122 y 106, respectivamente) y Santa Fe (8 y 8, respectivamente).

Las características anteriores, particularmente la mayor proporción de muertes por neumonitis por aspiración de sólidos y líquidos que es certificada por un médico que no atendió el cuadro y de muertes ocurridas en domicilio, podrían indicar la necesidad de revisar los antecedentes de estas defunciones que, eventualmente, podrían ocultar una muerte por neumonía.


La tercer causa de mortalidad por enfermedades del sistema respiratorio fueron aquellas en las que no se indicó el diagnóstico específico (códigos J95-J99; Otras enfermedades del sistema respiratorio).
En cuarto lugar, se ubicaron las otras infecciones agudas de las vías respiratorias inferiores, bronquitis y bronquiolitis (códigos J20-J22 de la CIE 10), las que ocasionaron una cifra de defunciones (68) 3,5 más baja que la debida a neumonía e influenza; la mayoría de las cuales se registró en menores de un año: 91, (90,6%).
Finalmente, y en quinto lugar, se ubicaron las otras enfermedades respiratorias que afectan principalmente el intersticio (J80-J84), que sumaron 55 muertes de menores de cinco años, un 63,6 de las cuales (35 defunciones) se debió a edema pulmonar.

Distribución de la mortalidad por edad y sexo


La mortalidad por enfermedades del sistema respiratorio en menores de cinco años no se distribuyó de manera uniforme ni por edad ni por sexo (Figura 3). La mayoría de las defunciones ocurrió antes del año de edad: 543 de las 703, es decir el 77,2%; y la cifra de muertes fue mayor en varones que en mujeres: 415 y 288, respectivamente.
La mortalidad se reduce a medida que aumenta la edad, con la mayor cifra de defunciones durante los primeros meses de vida: 348 de las 543 muertes, es decir, el 67,7%; se registraron hasta los cuatro meses de vida.
La mortalidad por enfermedades del sistema respiratorio se reduce en forma exponencial durante los primeros cinco años de vida: el número de defunciones es 28,5 veces superior en el primer año con respecto al quinto año de vida. El mayor descenso se produce entre el primer y el segundo año de vida, cuando la mortalidad disminuye un 85,8%. Entre el segundo y el tercer año de vida el descenso fue de 59,4%; entre el tercero y el cuarto el descenso fue 49,4% y entre el cuarto y quinto año el descenso fue de 24,0%.
La reducción de la mortalidad con la edad (entre el primer año y el quinto de vida) fue similar en varones que en mujeres: el número de defunciones se redujo 86.1% y 85.2%.

Exceptuando a los menores de un mes (la mortalidad en el primer mes de vida fue tres veces más baja que en los niños de un mes de edad), durante el primer año de vida la mortalidad también se reduce en forma exponencial a partir del mes de edad (R2 ajustado= 0,90). El número de defunciones entre el mes y los doce meses de vida se reduce 19,4% (15,5% - 23,5%) por cada mes de vida, y este descenso fue mayor en varones 22,2% que en mujeres 17,4%.
El número de defunciones fue mayor en varones que en mujeres (59,0 % de las muertes), esto se observa para todos los grupos salvo para el de cuatro años, en el que las mujeres superaron a los varones. No se encontraron diferencias al desagregar por mes de vida antes del año de edad: en la mayoría de los meses, el número de defunciones fue mayor en varones que en mujeres, salvo en los meses sexto y décimo, en los que las mujeres superaron a los varones.
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