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Distribución de la mortalidad por situación conyugal de la madre y situación laboral de la familia


Del total de 543 defunciones por enfermedades del sistema respiratorio en menores de un año, se dispuso de información sobre la situación conyugal de la madre para 291 (53,6%) y, en 74 de las muertes (25,4%), las madres no vivían en pareja (Figura 8). La proporción de madres que no convivían en pareja fue superior entre las muertes que entre los nacimientos (p=2,07: 1,60; 2,67).


Distribución de la mortalidad por atención recibida y por local o lugar de ocurrencia de la defunción

Del total de las 543 defunciones por enfermedades del sistema respiratorio registradas en menores de un año 374 (68,9%) contaba con la información sobre la atención médica del fallecido, de estos 306 (81,8%) contaban con atención médica, 68 (18,1%) no tuvieron atención médicas y 169 (45,1%) no se tenían datos.


De las 543 muertes menores de un año 290 (53,4%) ocurrieron en establecimientos públicos, 59 (10,9%) en establecimientos privados, 182 (33,5%) ocurrieron en el domicilio, 10 (1,8%) en otros lugares y 2 (0,3%) no está definido el lugar de la defunción.
El 37,1% de las muertes de menores de un año debidas a enfermedades del sistema respiratorio que se registró en domicilio no tuvo atención médica durante el episodio que condujo a la muerte, cuando se analizó el trienio 2012-2014.

Jurisdicción de residencia de la madre


Del total de las 703 defunciones por enfermedades del sistema respiratorio registradas en menores de cinco años 701 (99,7%) contaban con información sobre la jurisdicción de residencia de la madre. La distribución de la mortalidad por enfermedades del sistema respiratorio en menores de cinco años fue desigual entre las 24 jurisdicciones en que se divide el país; y la tasa de mortalidad en el bienio 2013-2014 en la jurisdicción con el valor más alto (Formosa, 2,16 por 1.000 nacidos vivos) fue 8 veces mayor que la que se registró en la jurisdicción con el valor más bajo (La Pampa, 0,27 por 1.000 nacidos vivos) (Figura 9).
Las cinco jurisdicciones con mayor tasa de mortalidad en el bienio 2013-2014 (Formosa, Salta, La Rioja, Misiones, y Chaco), que aportaban el 12,5% de los nacidos vivos, contribuyeron en cambio con el 22,6% de las muertes de menores de cinco años por enfermedades del sistema respiratorio. En contraste, otras cinco jurisdicciones (La Pampa, Córdoba, Tierra del Fuego, Santa Fe y Neuquén), que aportaron 17,7% de los nacidos vivos contribuyeron con 6,7% de las defunciones de menores de cinco años por enfermedades del sistema respiratorio. De este modo, la tasa de las primeras cinco jurisdicciones, 1,69 por 1.000 nacidos vivos, fue 4,7 veces superior que la de las cinco últimas: 0,36 por 1.000 nacidos vivos.

La desigualdad en la distribución de la mortalidad por enfermedades del sistema respiratorio en menores de cinco años entre las 24 jurisdicciones del país fue mayor que para la mortalidad total del grupo, y el índice de Gini fue 3,7 veces superior: 0,287 (0,193; 0,380) para las primeras y 0,077 (0,044; 0,111) para el total de las causas de mortalidad (Figura 10).
Con relación a la desigual distribución de la mortalidad total, las seis jurisdicciones con mayor mortalidad total en el bienio 2013-2014 (Formosa, Corrientes, Salta, Tucumán, Chaco y La Rioja), aportaron el 15,6% de los nacidos vivos del bienio y contribuyeron con el 19,8% de las muertes totales menores de cinco años registradas ese bienio. Por su parte, las cinco jurisdicciones con menor mortalidad total de menores de cinco años ese bienio (Córdoba, Entre Ríos, La Pampa, Chubut, Tierra del Fuego, y Ciudad Autónoma de Buenos Aires) aportaron el 18,7% de los nacidos vivos, y contribuyeron con el 15,6% de las muertes.
Como consecuencia de este desigual aporte proporcional de las jurisdicciones a los nacidos vivos y a las muertes totales, la tasa de mortalidad de menores de cinco años de las primeras seis jurisdicciones, 15,7 por 1.000 nacidos vivos, fue 1,5 veces superior a la de las seis jurisdicciones con menor mortalidad total en ese grupo de edad: 10,4 por 1.000 nacidos vivos.


Departamento de residencia de la madre


Del total de las 703 defunciones por enfermedades del sistema respiratorio registradas en menores de cinco años 691 (98,3%) contaban con información sobre el departamento de residencia de la madre. El contraste de la mortalidad por enfermedades del sistema respiratorio es mayor entre los departamentos en los que se dividen las jurisdicciones (partidos o comunas en el caso de la provincia de Buenos Aires y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, respectivamente) (Figura 11).

En 185 departamentos del país no se registró ninguna defunción por enfermedades del sistema respiratorio en menores de cinco años durante el trienio 2012-2014. En 119 departamentos hubo por lo menos una muerte anual por esta causa en el trienio; y, en este grupo, las tasas variaron entre 0,29 por 1.000 nacidos vivos en Rosario (provincia de Santa Fe) y 6,87 por 1.000 nacidos vivos en Ramón Lista (provincia de Formosa). De este modo, el riesgo de morir durante los primeros cinco años de vida de un nacido vivo en este último departamento fue 23,69 veces superior al de un nacido vivo en el departamento Rosario.
La desigualdad en la distribución de la mortalidad por enfermedades del sistema respiratorio en menores de cinco años entre los 119 departamentos en los que se registró por lo menos una muerte anual por enfermedades del sistema respiratoria, fue mayor que para la mortalidad total del grupo (Figura 12).

Para las enfermedades del sistema respiratorio, el índice de Gini fue 3,0 veces superior que para el total de muertes: 0,319 (0,276; 0,362) y 0,108 (0,088; 0,129), respectivamente (Figura 12).
De los 119 departamentos con una o más muertes anuales por enfermedades del sistema respiratorio en 2012-2014, 30 aportaron el 10% de los nacidos vivos mientras que contribuyeron con el 27,4% de las muertes. En contraste, tres departamentos aportaron una proporción similar de nacidos vivos, 10,2%, pero sólo 1,0% de las muertes. De este modo, la tasa del primer grupo, 2,81 por 1.000 nacidos vivos, fue 9,1 veces más alta que la del segundo grupo: 0,31 por 1.000 nacidos vivos.
En ese mismo conjunto de departamentos, los 28 con mayor tasa de mortalidad total aportaron 9,5% de los nacidos vivos y 13,9% de las muertes, mientras que otros 14 departamentos que aportaron un porcentaje similar de nacidos vivos (9,2%) contribuyeron con 6,3% de las muertes. La tasa de mortalidad del primer grupo, 18,75 por 1.000 nacidos vivos, fue 2,1 veces más alta que la del segundo: 8,80 por 1.000 nacidos vivos.

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