Informaciones y reflexiones sobre los últimos viajes



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CARTA DEL RECTOR MAYOR
VOSOTROS SOIS UNA CARTA DE CRISTO,

ESCRITA NO CON TINTA,

SINO CON EL ESPÍRITU DEL DIOS VIVO” (2ª Cor. 3,3)

Informaciones y reflexiones sobre los últimos viajes

Visita a Albania (IME) – El Barrio Muchachos “Don Bosco” de Roma – Ejercicios Espirituales en Fátima –Ejercicios Espirituales del Rector Mayor y del Consejo – Visita a la Inspectoría de Portugal – Visita a Tierra Santa – Sesión intermedia del Consejo General – Encíclica sobre la Eucaristía – Visita a la Inspectoría de Gran Bretaña – Presencias de Treviglio y Chieri (ILE) – Visita a la Inspectoría Sícula – Visita a la Inspectoría de Bilbao –Visita a la Inspectoría de Munich – Visita a la Inspectoría de Colonia – Fiestas en honor de María Auxiliadora en Turín –Visita a la Inspectoría de Verona (IVO) - Participación en la Asamblea Semestral de la USG – Visita a la Inspectoría Adriática – Conclusión: el cumpleaños de Don Bosco.


Roma, 8 de septiembre de 2003

Fiesta de la Natividad de la B.V. María


Queridísimos hermanos:


Os saludo con afecto, en cualquier parte del mundo donde os encontréis, especialmente en las zonas lejanas y aisladas, o en situaciones de dificultad y de peligro. Hemos seguido con preocupación el curso de los acontecimientos en varios países de África: Costa de Marfil, República del Congo, Ruanda, Burundi, Liberia, que han sido –y siguen siendo- escenarios de violencia, guerra y convulsión social. Hay necesidad de reconciliación y de paz, de estabilidad y tranquilidad para poder construir las condiciones de una vida realmente humana. Si causa horror la muerte de tantas personas inocentes, despierta conmoción la suerte de niños, adolescentes y jóvenes, privados de esperanza y de futuro. Querría estar junto a vosotros y deciros una vez más que os siento muy cercanos y que aprecio vuestra generosa entrega; por tanto, os animo a dar testimonio del amor con que Dios ama a los jóvenes.
Escribiendo a la comunidad de Corinto, San Pablo responde a los opositores que contestaban su autoridad de apóstol y la legitimidad de su Evangelio. La credibilidad de su acción no le viene del testimonio de otros o de experiencias exotéricas, sino del Espíritu que obra en los corazones de los hombres para cambiarlos y hacerlos dóciles a la palabra evangélica. Es la existencia misma de la comunidad su “carta de recomendación”. La fe sólida y la caridad activa de la comunidad son sus mejores credenciales: “Vosotros sois mi carta”. Y en seguida precisa: “Vosotros sois una carta de Cristo, escrita por mí no con la tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo” (2 Cor 3,2-3). Si la primera metáfora era ya atrevida, la segunda es sorprendente: en el nacimiento de la comunidad actúa la fuerza vivificadora del Espíritu; y el resultado es la creación de personas nuevas, abiertas y dóciles al proyecto salvífico de Dios.

Estoy seguro de que nuestro amado Padre Don Bosco, sintiéndose orgulloso de sus hijos, de las presencias educativas y pastorales esparcidas por tantos países del mundo, del servicio que se presta a los jóvenes pobres por medio de una variadísima multiplicidad de obras, parafraseando las palabras de San Pablo, podría repetiros a vosotros: “Vosotros sois mi carta de recomendación. Vosotros sois una carta de Cristo, escrita por mí no con la tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo” (2 Cor 3,3). En cuanto a mí, ¿se me ha dado una recomendación mejor ante Dios y ante el mundo, que vosotros mismos? No, porque también para mí vosotros sois mi carta de Cristo.


Después de mi última carta circular, que ha provocado en muchos hermanos, comunidades e Inspectorías el deseo de hacer una evaluación del modelo de vida consagrada que estamos viviendo, con la voluntad de convertirse cada vez más a Cristo y a su Evangelio y con el compromiso de vivir una vida más auténtica y significativa, más profética y eficaz, me dirijo de nuevo a vosotros con el deseo de compartir algunas noticias y reflexiones de mis últimos viajes.

La finalidad, como sabéis, es siempre dar a conocer y hacer valorar todo lo que sois y lo que estáis haciendo, recoger los desafíos que la misión salesiana encuentra, reflexionar en voz alta, tratando de aprovechar nuestro rico patrimonio salesiano, para responder con la mente, el espíritu y la intrepidez de Don Bosco.

Será la última carta de este tipo, porque, como os había preanunciado, alternaré las cartas de contenido doctrinal con la presentación de las ocho Regiones de la Congregación. No os preocupéis, pues, si no hablo de todas las Inspectorías que he visitado; no es, ciertamente, signo de olvido, ni falta de estima.
Visita a Albania (IME)
En la primera mitad de febrero, un fin de semana, visité Albania. Se celebraba el décimo aniversario de la presencia salesiana en esta parte de los Balcanes, que inicialmente había sido confiada por Don Egidio Viganò a la responsabilidad de las cuatro Inspectorías italianas IME, IRO, ISI e ISA y que desde 1997 depende solamente de la Inspectoría Meridional.

Llegados el 24 de septiembre de 1992, los primeros salesianos se comprometieron, por una parte, en el sector catequístico, con el fin de ayudar a las Iglesias de todo el país a superar decenios de propaganda atea; y, por otra, en la formación profesional y en el Oratorio – Centro juvenil, para dar a los muchachos una educación integral, formación profesional y acercamiento al trabajo, independientemente de su situación cultural, religiosa y social.

En 1999, durante la guerra en Kosovo, muchos refugiados encontraron en nuestro campo de prófugos de Tirana una acogida fraterna y conocieron un centro que despertó en ellos el deseo de tener una obra semejante en Kosovo. La respùesta de Don Juan Vecchi fue positiva y, de este modo, se dio comienzo a nuestra presencia en Pristina, que en los próximos meses podrá abrir un centro profesional.
Desde mi llegada a Tirana, quedé sorprendido de la acogida de los jóvenes que frecuentan el Oratorio y el centro de formación profesional “Don Bosco”. Superado el difícil período de la guerra, hoy, con sus 500 alumnos, se ha convertido en el centro de formación más significativo del país. La presencia de Tirana comprende un complejo de obras, que incluye entre otras una experiencia de empresariado juvenil. El proyecto Pony-Express, efectivamente, da trabajo a 70 jóvenes escogidos entre los huérfanos que viven en estructuras estatales, a muchachos de la calle, a discapacitados. En la parroquia de María Auxiliadora, en Tirana Norte, el Oratorio – Centro juvenil, juntamente con las acostumbradas actividades de educación y de animación, trabaja en favor de los niños nómadas Rom en colaboración con la UNICEF. Aquí hay todavía mucho que hacer para poder ofrecer un servicio sistemático a esta barriada necesitada.

En la capital de Albania he podido comprobar la importancia de nuestra presencia, viendo la gran estima que tienen de ella las autoridades; éstas han estado presentes en el debate público sobre :”Los desafíos educativos de los jóvenes en un mundo globalizado”, en el que he puesto en evidencia el motivo de nuestra presencia en Albania, es decir, la voluntad de la Congregación y de la Familia Salesiana de estar presente donde hay jóvenes que educar. Aquí se encuentra una de las flores en el ojal del VIS, el Voluntariado Internacional para el Desarrollo, que se ha comprometido en la reconstrucción del país a través del centro de Tirana, no sólo con dinero, sino también con voluntarios que están llevando adelante una experiencia muy positiva y entusiasmante.


Durante la visita, se ha celebrado otro acontecimiento importante: la consagración de la iglesia en honor de Don Bosco en Scutari. Es un hermoso templo que animará toda esta presencia, que comprende la casa de formación para aspirantes y novicios, el Oratorio – Centro juvenil, la parroquia y, sobre todo, como elemento caracterizante, el centro catequístico, antes nacional y ahora diocesano, La nueva iglesia es un signo de reconocimiento a Dios por los diez años de presencia salesiana en Albania y estímulo de renovación del compromiso educativo de los Salesianos y de la Familia Salesiana en esta nación. En la actual situación de transición del país, es urgente orientar todas las fuerzas para preparar a los jóvenes albaneses a ser corresponsables y autores del cambio.

También llena de satisfacción el impulso que la Familia Salesiana está dando en las dos obras de Tirana y de Scutari. Después de diez años, nos encontramos con una presencia salesiana fecunda, donde la Familia de Don Bosco se está desarrollando bien. Han surgido también vocaciones salesianas locales, que ayudarán a consolidar y hacer crecer esta delegación.


Una presencia como ésta hace ver la capacidad de la Congregación para responder a los nuevos desafíos, eclesiales y sociales, su aportación específica por medio de la educación en un país en reconstrucción, la novedad en la forma de implicación de las ONG para su financiación, el compromiso del voluntariado, el esfuerzo por la inculturación del carisma, el cuidado de las vocaciones del lugar. Viendo esta presencia apenas nacida, se queda uno sorprendido de la creatividad carismática salesiana: faltan recursos y personal, pero no fe ni iniciativa.
Además de la visita a Albania, a mitad de junio fui de nuevo a la Inspectoría Meridional para la celebración del centenario de la obra de Portici. Como en otras partes, también aquí me fue concedida la ciudadanía honorífica, que acepté con gusto en nombre de los hermanos que durante 100 años han trabajado allí por el bien de la juventud pobre y necesitada. Ellos son quienes merecen la ciudadanía; ¡a ellos va el reconocimiento! Tal vez vosotros podríais preguntaros por qué hablar de la aceptación y del aprecio que la obra salesiana ha logrado conquistar en la ciudad. Pues bien, porque todas las fuerzas políticas presentes en el Ayuntamiento se han expresado unánimemente en términos tan alentadores que me han hecho sentirme orgulloso de ser salesiano y agradecido a los hermanos que han trabajado allí. ¡En Portici, Don Bosco se habrá sentido a gusto!

Un momento de gran comunicación fue el encuentro con los jóvenes del MJS, provenientes de toda la Inspectoría. Siempre quedo sorprendido ante la apertura y la sensibilidad de los jóvenes; ¡cuánto bien podemos hacer si somos capaces de ofrecerles propuestas de calidad! Así hacía magistralmente Don Bosco y así estamos también nosotros llamados a hacer.



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