Informe alternativo sobre el protocolo facultativo



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El siguiente cuadro aquí reportado, se refiere a los alumnos graduados por las escuelas militares anteriormente mencionadas en los años 2007, 2008 y 200917:








Secretaría de la Defensa Nacional








Escuelas Militares

Graduados

2007

2008

2009

1

Escuela Medico Militar.

100

93

75

2

Escuela Militar de Odontología.

10

8

7

3

Escuela Militar de Ingenieros.

60

36

12

4

Heroico Colegio Militar.

360

481

436

5

Escuela Militar de Enfermeras.

47

51

46

6

Escuela Militar de Aviación.

34

29

23

7

Escuela Militar de Mantenimiento y Abastecimiento.

23

22

34

8

Escuela Militar de Especialistas de Fuerza Aérea.

49

18

13

9

Escuela Militar de Oficiales de Sanidad.

35

20

17

10

Escuela Militar de Materiales de Guerra.

56

159

177

11

Escuela Militar de Transmisiones.

14

42

15

12

Escuela Militar de Tropas. Especialistas de la Fuerza Aérea.

273

220

317

13

Escuela Militar de Clases de Transmisiones.

41

293

238




Total

1002

1379

1335

En los datos presentados, se percibe una diferencia notable entre el número de niños y niñas que ingresan a los planteles militares y el número de alumnos graduados en los mismos planteles. Esa discrepancia se podría explicar, tal vez, por el hecho de que la mayoría de los alumnos ya son mayores de edad cuando ingresan a las escuelas militares; sin embargo, la SEDENA no revela la razón de esas discrepancias.



Además, el dato sobre la región rural o urbana no explica si se identifica con eso la región de procedencia de los alumnos o la ubicación de los planteles, y contrasta con los testimonios que la REDIM obtuvo y que indican claramente como la gran mayoría de los alumnos de las escuelas militares provienen de áreas rurales.
En lo que se refiere a la equidad de género, es preciso subrayar que de las 13 escuelas mencionadas, sólo cinco (la Escuela Médico-Militar, la Escuela Militar de Odontología, la Escuela Militar de Aviación, la Escuela Militar de Tropas Especialistas de la Fuerza Aérea y por supuesto la Escuela Militar de Enfermeras) aceptan inscripciones de niñas.
Estas escuelas forman militares de guerra así como militares de servicio. La currícula de educación de cada escuela depende del tipo de escuela, pero la mayor parte de las materias son militares, y en todas las escuelas el adiestramiento militar corre paralelo a la educación académica. En todas las escuelas, independientemente del tipo de militar que se va a formar, se adiestra a los alumnos en el manejo de las armas. El informe de labores de la Secretaría de Defensa Nacional afirma que "la educación y el adiestramiento son actividades prioritarias para el Ejército y Fuerza Aérea, que buscan desarrollar y fortalecer los conocimientos de sus miembros en la ciencia y el arte militar y en aquellas otras disciplinas afines”.
La Secretaría de la Defensa Nacional reporta que en el año 2009, en Mazatlán, Sinaloa, se realizaron actividades de erradicación, mediante la búsqueda, localización y destrucción de enervantes, con la participación de 12 Planteles Militares y 6 Unidades-Escuela, con un efectivo de 5,609 elementos, que incluía docentes, discentes y apoyo de servicios.18 Es la primera vez que se involucran jóvenes alumnos de las escuelas militares en tareas de lucha contra el narcotráfico, demostrando como esas tareas “temporales” del ejército han adquirido una importancia tal, que ya forman parte del adiestramiento de los alumnos.
Los alumnos de las escuelas militares, independientemente de su edad, tienen estatus militar y en caso de violaciones de ley, son juzgados en el fuero militar, y juzgados como adultos. La única diferencia de tratamiento entre adultos y niños radica en las penas aplicadas, ya que para los alumnos de las escuelas militares menores de 18 años de edad se establecen penas de la mitad de las aplicadas a los adultos (artículos 153-156 del Código de Justicia Militar). Asimismo, el aspecto disciplinario en los planteles militares se apega a lo establecido en el reglamento interior de cada institución, así como a las leyes y reglamentos militares en vigor. Por consecuente, los alumnos están sujetos a la ley de Disciplina del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos y esa ley se aplica a los alumnos al mismo título que a los militares adultos.
En lo que se refiere a la procedencia de los alumnos, como se ha señalado, fuentes oficiosas reportan que un 70% de los alumnos provienen de provincia, y los demás son en gran mayoría familiares de militares. Casi el 100% de los alumnos provienen de clase media-baja. Todos los alumnos están internados; reciben uniforme, comida y alojamiento. Varias fuentes entrevistadas nos señalaron que es prácticamente imposible salir de esas escuelas por renuncia del alumno, ya que los reglamentos internos listan expresamente las causales que permiten la baja y entre ellas no está incluida ninguna causal que indique la voluntad del alumno como causal suficiente para dejar la escuela. Los alumnos pueden solicitar la baja, pero se requiere obligatoriamente la aceptación de la misma por parte del mando superior, lo cual deja la decisión final a la discreción (y arbitrariedad) de los superiores jerárquicos. Además, todos los alumnos que son admitidos para efectuar cursos de formación en los planteles de educación militar deben firmar un contrato o compromiso, respectivamente, en el que se establece que están obligados a servir al ejército y fuerza aérea, como mínimo, un tiempo doble al que haya durado el curso correspondiente, lo que hace la baja todavía más complicada.
El ejército organiza campañas de promoción social e instala periódicamente centros de reclutamiento, en las estaciones del metro, y en las terminales de aeropuerto y camiones. Además, el sitio Web de la SEDENA presenta esas escuelas de una manera muy seductiva, con cortos videos y descripciones tentadoras de la vida militar. Un ejemplo es el folleto “Un día de actividades en el Heroico Colegio Militar” donde se describe “el entusiasmo y la alegría” que caracterizan a esas escuelas y los alumnos que las atienden. El sitio Web proporciona bastante información sobre los requisitos necesarios para ingresar las escuelas, los exámenes médicos requeridos, así como sobre las actividades académicas, militares y deportivas de cada escuela. Lo que falta totalmente es información fácilmente accesible sobre la disciplina de la escuela, así como sobre el estatus civil o militar de los alumnos durante sus estudios.
En ese momento, se encuentra en actualización la legislación educativa militar, con el objeto de dar certeza jurídica a los procedimientos que se siguen en los planteles del Sistema Educativo Militar para materializar el proceso educativo dentro de un marco de legalidad.
En lo que se refiere a las escuelas manejadas por la Secretaría de Marina Armada de México (SEMAR), se solicitó información sobre esas escuelas, pero áun no han dado respuesta. Sólo cuatro escuelas admiten el ingreso de niños y niñas a partir de los 15 años en el caso de la Heroica Escuela Naval Militar, y a partir de los 17 en el caso de la Escuela de Ingenieros de la Armada de México, la Escuela Médico Naval y la Escuela de Enfermería Naval. En las 4 escuelas se admiten alumnos de ambos géneros. No fue posible obtener más información sobre esas escuelas, ya que los informes de labores de la Secretaría de la Marina Armada no son públicos y nuestra petición de acceder a esa información no encontró respuesta por parte de la SEMAR.

Recomendaciones


  • Incrementar la edad de reclutamiento voluntario en el ejército hasta los 18 años de edad, sin permitir excepción alguna.




  • Prohibir expresamente y tipificar como delito, mediante una reforma del Código Penal Federal, las violaciones de las disposiciones del Protocolo Facultativo relativas al reclutamiento de niños y niñas y su participación en las hostilidades.




  • Disponer explícitamente que el personal militar no debe participar en ninguna acción que viole los derechos enunciados en el Protocolo Facultativo, independientemente de cualquier orden militar que se dicte en ese sentido.




  • Velar por que los niños y las niñas que estudien en escuelas militares reciban una enseñanza acorde con los artículos 28, 29 y 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño, teniendo en cuenta su Observación general Nº 1 (2001), sobre los propósitos de la educación. En particular, debe impartirse formación sobre los derechos humanos, y deben enseñarse las disposiciones del Protocolo.




  • Establecer que los alumnos que estudian en las escuelas militares y que tienen menos de 18 años tengan estatus civil y no militar, hasta el cumplimiento de su décimo octavo año de edad.




  • Garantizar que los alumnos que estudian en las escuelas militares y que tienen menos de 18 años, en caso de violación de ley, sean juzgados en el fuero civil y no en el fuero de guerra, y que se les apliquen las disposiciones y las garantías del sistema de justicia para adolescentes. Además, velar que los alumnos en conflicto con la ley sean tratados con arreglo a las normas consagradas en la Convención (artículos 37 y 40) e ilustradas en la Observación general Nº 10 del Comité sobre "Los derechos del niño en la justicia de menores".




  • Prohibir oficialmente el castigo corporal, teniendo en cuenta la Observación general Nº 8 (2006) sobre el derecho del niño a la protección contra los castigos corporales y otras formas de castigos crueles o degradantes.




  • Poner al alcance de niños y niñas que asisten a las escuelas militares un mecanismo independiente de denuncia e investigación.




  • Mejorar la transparencia del sistema de recolección y análisis de datos sobre reclutamiento voluntario, obligatorio y escuelas militares y garantizar el acceso a esos datos por parte de todos los ciudadanos interesados.



III. Combate integral a la delincuencia organizada y sus implicaciones para niños y niñas
A. Contexto
Ni la violencia ni el narcotráfico son nuevos en México. Sin embargo, en los últimos años el Estado mexicano está enfrentando a poderosos cárteles de la droga19 que combaten una guerra sin merced para extender su control sobre las plazas principales del país. La competencia y las pugnas entre los grupos del crimen organizado, así como los enfrentamientos armados entre estos y las fuerzas de seguridad pública, han causado la muerte de miles de miembros de los grupos criminales, policías, oficiales y civiles. En ese contexto de intensas luchas territoriales entre grupos rivales de delincuencia organizada, secuestros, ejecuciones, decapitaciones y otras aterradoras formas de violencia son parte del triste espectáculo a los que los mexicanos asisten todos los días.
La necesidad de mejorar la seguridad pública es evidente y con esa justificación, el Ejecutivo Federal puso en marcha, el 7 de marzo de 2007, un programa de seguridad en el marco de la Estrategia integral de prevención del delito y combate a la delincuencia. En tal contexto, como medida temporal, el Presidente de la República determinó la participación de cuerpos especiales del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos para apoyar a las autoridades civiles en el combate a la delincuencia organizada, en particular el narcotráfico.
El Ejército está combatiendo al lado de la policía en varias tareas que se pueden agrupar en tres grandes categorías:

  • la primera incluye tareas normalmente llevadas a cabo por las fuerzas armadas en México, que le corresponden por competencia y experiencia, como por ejemplo servicios de información e inteligencia, monitoreo del espacio aéreo y marítimo;

  • la segunda categoría incluye tareas de orden público y judicial. Específicamente, incluye acciones como acusación, juicio y condena de los acusados por delincuencia organizada. Esos trabajos se quedan principalmente en las manos de las autoridades civiles, y los militares sólo apoyan en el arresto y la detención de los sospechosos, hasta remitirlos a las autoridades competentes;

  • la última categoría incluye tareas más ambiguas, donde el trabajo del Ejército y el trabajo de las autoridades civiles se superponen y es el área en la que en los últimos años las fuerzas armadas mexicanas se han involucrando cada vez más. Es también el área que ha causado controversias, principalmente, debido al hecho de que han traído las tropas cerca de la población civil. Dentro de esa categoría, las tareas más sobresalientes incluyen:

  1. erradicación de cultivos de droga e incautación;

  2. inspecciones aduanales y migratorias en los diferentes puntos de entrada y salida del país;

  3. redadas y detención de importantes miembros de los cárteles de la droga. El Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE) lleva a cabo la mayoría de las operaciones sensibles y riesgosas que involucran el arresto de líderes de los cárteles;

  4. seguridad pública y orden público. Una gran parte del trabajo del Ejército se concentra en el despliego de las tropas para tareas como patrullas de seguridad, puestos de control, y redadas. 20 En algunas ciudades particularmente violentas, como Ciudad Juárez y Tijuana, los gobiernos locales han designado a militares de alto rango al frente de la policía.

Además, para conducir su combate integral al narcotráfico y otras formas de crimen organizado, el Estado ha emprendido una política de fortalecimiento constante de las fuerzas armadas del Ejército, y el involucramiento de dichos efectivos en actividades que normalmente sólo conciernen a las fuerzas de seguridad civiles. Es más, se ha podido constatar que el Gobierno ha aprobado un incremento de la partida de gastos para el Ejército en todos los ejercicios contables recientes. A partir del 2006, el incremento al presupuesto para la Secretaría de la Defensa Nacional ha sido del 24% en 2007, del 8% en 2008, del 20,09% en 2009 y del 0,02% en 2010.




Secretaría de la Defensa Nacional

Años

Presupuesto


2010

43,632,410,311


2009

43,623,321,860


2008

34,861,005,900


2007

32,200,896,500


2006

26,031,900,900


2005

24,002,172,080

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