Informe y entrevistas del viaje realizado en Noviembre del 2000 por Alfons Bech en nombre de la Comisión de ayuda a la reconstrucción de los sindicatos de los Balcanes, constituída por Pau I Solidaridat-cooo, Josep Comaposada-ugt



Descargar 115.05 Kb.
Página1/8
Fecha de conversión14.01.2019
Tamaño115.05 Kb.
  1   2   3   4   5   6   7   8
La reconstrucción del sindicalismo en Serbia tras la guerra y la caída de Milosevic

I
nforme y entrevistas del viaje realizado en Noviembre del 2000 por Alfons Bech en nombre de la Comisión de ayuda a la reconstrucción de los sindicatos de los Balcanes, constituída por Pau i Solidaridat-COOO, Josep Comaposada-UGT, CGT y Balcans Ajuda Obrera







INFORME SOBRE SERBIA Y EL SINDICALISMO INDEPENDIENTE

Introducción


Este informe corresponde al viaje realizado a Belgrado y otras ciudades del sudoeste de Serbia, durante los días 7 al 14 de noviembre de 2000, invitado por el sindicato independiente del Metal Nezavisnost a través de su presidente Milan Nikolic.

En este viaje pude visitar cinco fábricas (Valjaonica Bakra, de metales de color, en Uzice; FAP, de cambios de camiones, tractores y buses, en Priboj; Vatrosprem, material antiincendios en Belgrado; IKL, rodamientos, en las cercanías de Belgrado; FSU, señalizaciones de tráfico y trenes, de Belgrado) y asistir en ellas a reuniones del sindicato y también de los trabajadores. En la mayoría de ellas después de la visita y entrevistas con miembros del sindicato hubo también una entrevista con el director de la fábrica. Además de las reuniones de fábricas y sindicalistas del metal, tuve la ocasión de entrevistarme con sindicalistas de las ramas de transporte, de correos y telecomunicaciones, y de la alimentación. En el último día de mi estancia tuve asimismo una entrevista con los dirigentes del Sindicato oficial de la rama del metal.

Aparte de las visitas y entrevistas sindicales, tuve también la ocasión de entrevistarme con algunas importantes organizaciones que cuentan hoy con un peso en Serbia. Así me entrevisté con uno de los dirigentes de una de las ONG más reconocidas, que cuenta con años de experiencia, Civic Iniciatives; también me entrevisté por dos veces con portavoces del movimiento más importante de juventud de Serbia, que fue decisivo en las movilizaciones que desenlazaron en la caída de Milosevic, OTPOR (que quiere decir Resistencia); también con dirigentes del Partido y de la Juventud Socialdemócrata; finalmente pude tener una breve entrevista telefónica con una de las portavoces de Mujeres de Negro debido a que estuvieron de gira por el interior de Serbia.

La situación social y económica de Serbia


Antes de entrar en la situación política, muy agitada en estos momentos, y en la propia situación sindical, creo conveniente dar unas pinceladas sobre el conjunto de la situación económica que observé y la consecuente situación social que de ella se desprende.

Serbia es una nación rica, industrializada, bañada por ríos caudalosos como son el Danubio y su afluente el Sava. Tiene no sólo industria, sino también agricultura, en particular en la autonomía de Voivodina, considerada como el granero de Serbia. La capital Belgrado es una ciudad con concepción moderna, con gente muy abierta, y carácter parecido al mediterráneo. El cruce de culturas en la propia capital es algo inherente que se ve en las comidas, las canciones. La llegada forzada de inmigrantes serbios de otras regiones a la capital (más de un tercio), producto de las guerras, ha creado un poco de desequilibrio.

Sin embargo la economía de Serbia estaba integrada dentro de las demás de la antigua Yugoslavia. Mucha parte del mercado y de la propia producción ha quedado cercenada a partir de las guerras. Estas han afectado la planificación industrial, el declive de la proyección que tenían hacia otros mercados foráneos y, por supuesto, el intercambio entre las antiguas repúblicas. Baste ver cómo muchas relaciones familiares y de amistad entre serbios, croatas, bosnios, albaneses, han quedado prácticamente cortadas por imposibilidad de viajar de unas naciones a otras. O el turismo interior, de las playas hacia las montañas y viceversa, también.

Otro elemento importante, señalado en todas las entrevistas y reuniones realizadas con los sindicalistas, son las sanciones económicas occidentales hacia Serbia. La mayoría de los sindicalistas empiezan su discurso por “antes de las sanciones teníamos una producción de tanto, pero después hemos caído a la mitad o menos...” Ni que decir tiene que los directores de fábrica coinciden con esa parte del discurso.

La población asalariada es la gran mayoría. Formalmente nadie o casi nadie está parado. Sin embargo en la mayoría de las fábricas sólo trabaja la mitad o hasta un 60% de los obreros como máximo. Los que trabajan ganan hoy entre 100 y 150 marcos alemanes por mes ( un marco=85 pesetas). Los que no trabajan cobran una especie de subsidio miserable que oscila entre los 10 y los 50 marcos mensuales. Hace diez años esos mismos obreros cobraban 1.000 o 1.500 marcos al mes, diez veces más. Iban de vacaciones al mar Adriático, en la costa croata o montenegrina. Ahora las vacaciones se hacen en casa, se visten los trajes de antaño y se hacen las reparaciones de casa más urgentes y menos costosas, el resto se deja para más tarde.

La sensación de que se retrocedió en el tiempo, en el progreso, es palpable. La pérdida de Yugoslavia produce en el ciudadano serbio un amargo sentimiento de fracaso y derrota respecto a esperanzas sociales más avanzadas. En las conversaciones, el declive y ruina económica van unidos al hecho de que Serbia se ha ido quedando cada vez más sola, con el resto de repúblicas girándole las espaldas. Muchos de los que viven en Serbia son, sin embargo, de origen croata, montenegrino, bosnio. Están casados y casadas con hombres y mujeres de otras nacionalidades. Por ello mismo un 30% renunciaron a su antigua nacionalidad originaria y tienen en su pasaporte “nacionalidad: Yugoslavo”.

Pero si la situación social y económica se ha deteriorado para la enorme mayoría, también es una evidencia insultante que a una pequeña minoría les ha ido de maravillas. Precisamente los años de privaciones, de sanciones y casi bloqueo económico, de que el país estaba en guerra, ha permitido a una élite aprovecharse de su lugar en el poder o cercano a los círculos de la familia Milosevic, para hacer fortunas. Marko, el hijo de Milosevic, controlaba una de las redes de estraperlo de gasolina; y hay quien añade que también de la droga. El ministro de aduanas, amigo de Milosevic, realizaba fabulosos negocios de contrabando. Revistas de Belgrado están destapando cada día nuevos casos de corrupción, como el de una red que introducía medicamentos en mal estado desde China, que han causado la muerte de varios enfermos, mientras las empresas estatales farmacéuticas tenían que enviar obreros a su casa por falta de trabajo. Un paseo por el barrio donde vive Milosevic es un viaje al lujo: casas enormes con jardín cuidado al detalle, con vallas y cámaras de video en muchas de ellas, y un coche de policía cada dos manzanas. Ese conjunto de factores convive hoy en la revuelta contra el régimen de Milosevic. No es de extrañar que, junto al Parlamento, la Radio y Televisión, y los cuarteles de policía, la masa de manifestantes destrozara la céntrica tienda de perfumes de lujo de Marko.

  1   2   3   4   5   6   7   8


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal