Informe y entrevistas del viaje realizado en Noviembre del 2000 por Alfons Bech en nombre de la Comisión de ayuda a la reconstrucción de los sindicatos de los Balcanes, constituída por Pau I Solidaridat-cooo, Josep Comaposada-ugt



Descargar 115.05 Kb.
Página2/8
Fecha de conversión14.01.2019
Tamaño115.05 Kb.
1   2   3   4   5   6   7   8

La intervención de la OTAN


Las huellas de los bombardeos de la OTAN aún están presentes en muchas partes de Belgrado y otras ciudades. Aunque la mayor parte de los bombardeos se ven localizados en edificios del gobierno, del ejército o la policía, también se pueden ver algunas fábricas bombardeadas a las afueras de Belgrado o yendo hacia el sur.

La opinión de los sindicalistas de Nezavisnost, al igual que gente de organizaciones civiles y democráticas, era unánime: todos estaban en contra de los bombardeos de la OTAN. Ahí coincidían con los funcionarios que dirigían los sindicatos oficiales. Sin embargo el motivo era completamente opuesto pues los primeros sostenían que los bombardeos no sólo no hicieron daño a Milosevic sino que lo reforzaron temporalmente al crear un clima de “unidad patriótica” en el que no eran toleradas diferencias internas cuando hay un agresor que bombardea edificios, puentes y fábricas.

Según cuentan, las zonas más castigadas por los bombardeos fueron precisamente las del sur de Serbia. Es decir, allí donde el movimiento opositor era más fuerte. No sólo por que los partidos de la oposición tenían el poder municipal, sino también por importantes movimientos pacifistas, tanto de jóvenes objetores, soldados desertores, como de sus familiares, que llegaron a ser una amenaza importante para el régimen. En todo caso la opinión era general: los bombardeos, al igual que las sanciones económicas, a quien más perjudicaron fueron al pueblo.

Era también unánime el sentimiento de que la OTAN había actuado liderada por Estados Unidos, no por Europa. Precisamente los últimos días de mi estancia coincidieron con la paralización de la elección del presidente USA y el recuento manual entre acusaciones de influencias y voto amañado. La gente joven hacía chistes comparando el sistema electoral americano con el de Milosevic y terminaban con un “¿quizás ahora la OTAN bombardeará Estados Unidos por esas elecciones poco limpias?”.


Los partidos políticos


En Serbia hay en estos momentos una multitud de partidos políticos. La coalición DOS constaba de dieciocho partidos. La coalición que gobernó hasta el 5 de octubre pasado contaba a su vez con tres partidos: el Partido Socialista, de Slobodan Milosevic; la Izquierda Unida Yugoslava (JUL), de su esposa Mira Markovic; y el Partido Radical, del fascista Seselj.

En la llamada oposición democrática, DOS, hay viejos líderes de hace diez años como el promonárquico Vuk Drasgovic, o el representante más liberal Zoran Djinjic; también hay viejos generales metidos en política a partir de su depuración por Milosevic hace tres años, con tendencia socialdemócrata; y hay los que se denominan abiertamente socialdemócratas: Partido Socialdemócrata, Unión de socialdemócratas, coalición progresista de la autonomía de Voivodina.

Sin embargo la denominación “partidos” no tiene aún el mismo significado y carácter que en occidente, por ejemplo. Para empezar, si bien el mandato de Milosevic no era una dictadura en el sentido clásico, puesto que concurrían otros partidos, había elecciones (con trampa, pero las había) e incluso los líderes podían hablar de vez en cuando en los medios, la propia afiliación y funcionamiento democrático de un partido era inexistente. Más aún los partidos que han existido hasta hoy no representan exactamente diferentes clases sociales. Así es posible que Drasgovic haya pasado de encabezar manifestaciones masivas contra el régimen a formar parte del gobierno de Milosevic, y luego a criticarle y salir del gobierno cuando vio que perdía ante la OTAN. Poco después de salir del gobierno fue objeto de un atentado del que salvó milagrosamente la vida.

En casi cada partido actualmente hay pues obreros, clase media y funcionarios partidarios del régimen. En la izquierda socialdemócrata y progresista predomina lo típico: obreros, estudiantes e intelectuales. Sólo recién ahora se van dibujando tres grandes tendencias: la de derecha, en la que estarían Kostunica, Drasgovic, y en su lado extremo Seselj; la de centro, en la que estaría Djinjic y una parte del PS de Milosevic; y la de izquierda en la que estarían los diversos grupos socialdemócratas y una parte del PS (se acaba de escindir un grupo que se llama a sí mismo también partido socialdemócrata). Hay quien dice que también hay un espacio para la extrema izquierda. Con respecto a la antigua coalición gobernante se aventura que el PS de Milosevic sufrirá un bajón, además de la pugna de la escisión, que JUL desaparecerá prácticamente, y que el Partido Radical que agrupa la extrema derecha pasará a ser extraparlamentario.

La mayoría de tendencias señalan que las elecciones del 23 de diciembre simplificarán y clarificarán el panorama político. Dentro del sindicato independiente Nezavisnost la mayoría de sindicalistas se declaran “de izquierda”, en general próximos a los socialdemócratas, pero sin tener una adscripción a un grupo determinado. Otros son partidarios de Kostunica. Últimamente, tras el cinco de octubre, empezaban a entrar afiliados al PS que rompían con Milosevic y con el sindicato del régimen. Para hacerse una idea, un dirigente de Nezavisnost señalaba que “en el sindicato tenemos más afiliados que entre todos los partidos de la oposición juntos”.

El sindicato independiente “Nezavisnost”


El primer día, en cuanto aterrizo, voy a la sede del sindicato en Belgrado. Me recogen del aeropuerto Aleksandar Todic, secretario del metal, hombre de unos treinta y cinco años, muy activo y decidido, y también la secretaria, Vesna. La primera imagen de la sede del sindicato es de una gran actividad. Está en el quinto piso de una céntrica calle, justo detrás de la sede de los sindicatos oficiales. Mientras llega el presidente del sindicato del Metal veo una frenética actividad: el teléfono no para, hay reuniones diversas, entran y salen militantes del sindicato. Hay obreros también que acuden por primera vez, van a informarse y afiliarse. También hay mujeres, un poco más tímidas, que van en grupo.

En un primer momento se me pasa por la cabeza que tienen un montón de miembros del sindicato liberados. La actividad lo justifica, pero ¿de dónde sale tanto dinero? No concuerda mucho las oficinas, limpias, organizadas, pero con solo un ordenador y más bien austeras, con tanta gente liberada. Al final del día, cuando pregunto por el número de liberados que tienen, me llevo una sorpresa: sólo Vesna, la secretaria, es pagada como una profesional. Aleksandar recibe una ayuda de unos 65 marcos por mes, pues su mujer trabaja. Ni siquiera el presidente recibe nada. Es la familia quien le ayuda. ¿Y el resto de gente? Son obreros afiliados que no tienen trabajo en su fábrica, o delegados del sindicato que tienen permiso para asistir a reuniones, o gente que va para explicar sus problemas y afiliarse. El misterio se me aclara.

Nezavisnost es un sindicato que nació en el año 1991, independiente del poder y de los partidos del poder. Su nacimiento se produce después de haber intentado los obreros del metal reformar el sistema anterior de los sindicatos, de intentar que la constitución les reconociera un papel económico y llegaron a la conclusión de que debían constituirse como un sindicato independiente del poder. Paradójicamente del ascenso del movimiento obrero entre los años 88 y 91 se aprovechó un burócrata desconocido por aquel entonces, quien lo canalizó hacia promesas y luego hacia la guerra. Era Slobodan Milosevic. En esos años consiguió ser un dios para los obreros. Los obreros del metal conocieron a otros represaliados: los periodistas de la Radio y Televisión de Belgrado y otros medios. 1.100 periodistas fueron despedidos después de las movilizaciones estudiantiles y de oposición del año 91. Fue entonces cuando Nikolic, ingeniero metalúrgico, y Canak, periodista de la TV, decidieron constituir el sindicato “Nezavisnost”, que quiere decir “Independencia”. Hoy Canak es el presidente de la Confederación y Milan Nikolic el vicepresidente, reelegidos en sus cargos por el último Congreso celebrado el año 99.

Los últimos censos del sindicato, antes de los acontecimientos que provocaron la caída de Milosevic, daban a Nezavisnost 200.000 afiliados. Esta afiliación es voluntaria y la debe firmar el trabajador o trabajadora personalmente, a diferencia de la afiliación con los sindicatos oficiales, que es una afiliación automática desde que entras a trabajar en una fábrica o empresa. Pero la situación de Nezavisnost es ahora de plena efervescencia, de boom del sindicalismo independiente. No sólo acuden a la sede del sindicato centenares de trabajadores al cabo del día sino que son llamados los líderes para que vayan a las fábricas, expliquen en qué consiste el sindicato, den respuesta a sus preguntas. Yo pude asistir a uno de esas charlas-debate y puedo asegurar que los obreros y obreras hacían muchas preguntas, a veces por intermedio de algún abogado de confianza que trabajaba en temas sociales con ellos. Había otros de los sindicatos oficiales que intentaban desprestigiar el nuevo sindicato pero al fin eran acallados por los propios trabajadores y se iba el pequeño grupo. Después de esas charlas normalmente suele ocurrir que los obreros se reúnen con el promotor o promotora del sindicato en la fábrica y luego se afilian individualmente y eligen una comisión de dirección. Los dirigentes de Nezavisnost creían que el sindicato ya había doblado sus miembros, es decir que serían unos 400.000, pero consideraban que los próximos meses, entre tres y seis meses, el crecimiento iba a seguir un ritmo muy fuerte.

Los dirigentes que conozco en los días que estoy, básicamente del metal, pero también alguno de alimentación y de comunicaciones, me parecen casi todos gente experimentada. Hay otros que no tanto, que tienen que coger las riendas del sindicato sobre la marcha. Uno de una fábrica, tornero, recibe amenazas telefónicas, le han roto el cristal de una puerta del coche, y su familia está inquieta. Las sospechas recaen hacia un miembro de los otros sindicatos oficiales. El presidente del metal comenta que esto ocurre a muchos de los sindicalistas independientes, pero que a este no le había ocurrido nunca. Sin embargo no se asustan, lo tratan en una reunión, toman medidas, y siguen. A los dos días visito la fábrica de este compañero y nadie menciona nada de los incidentes.

Pregunto por los objetivos del sindicato ahora que Milosevic ha caído. Me cuentan que Nezavisnost participó junto a otras organizaciones para favorecer la participación en las últimas elecciones y facilitó militantes para organizar el recuento paralelo. Participaron en todas las movilizaciones que hubo contra Milosevic desde hace años. Por tanto su compromiso con el cambio de régimen es claro. En cambio muchos de los líderes de la oposición democrática no hicieron lo propio pues se escondían detrás de Milosevic. Lo criticaban por que no ganaba las guerras, no por que las hiciera.

Nezavisnost es un sindicato ya grande, importante. Posiblemente tenga tantos o más militantes reales que el sindicato oficial. Sin embargo no tiene apenas medios. Comentando con Milan Nikolic cuáles eran sus necesidades acordamos que formalizará una petición expresa, pero me adelantó: falta de locales (en el local central resulta que hay tres o cuatro ramas, todas en un mismo piso); falta de formación sindical; falta de dinero para editar las revistas de rama; falta de móviles... Y yo añado: falta de ordenadores, pues sólo vi uno, y líneas de teléfono. Un ejemplo de la precariedad fue que no pudieron darme más de tres chapas del sindicato pues se les habían terminado. Y diferentes.

1   2   3   4   5   6   7   8


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal