Informe y entrevistas del viaje realizado en Noviembre del 2000 por Alfons Bech en nombre de la Comisión de ayuda a la reconstrucción de los sindicatos de los Balcanes, constituída por Pau I Solidaridat-cooo, Josep Comaposada-ugt



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El ascenso de Milosevic


El presidente del Parlamento, que era un macedonio de edad avanzada, cayó fulminado ante nosotros. Estaba enfermo y aquello le causó un shock. Luego fuimos a verlo al hospital a interesarnos por su salud. Nos encontramos pues que no había ningún alto funcionario que nos explicara qué pensaba de nuestras demandas. Entonces apareció Slobodan Milosevic y habló muy nervioso. Un pequeño sector de obreros empezó entonces a aplaudir y a gritar “Slobodan, Slobodan”, seguramente instigados por la policía secreta pues no eran de los nuestros. Hasta ese momento Milosevic no era conocido ni era una persona importante para los obreros. El habló entonces de una forma muy llana y popular, con palabras que los obreros entendían muy bien. Milosevic apareció así, detrás de la cola de funcionarios del Parlamento. No sabíamos qué hacer pero dijimos que queríamos un representante no sólo a nivel de Serbia, sino de Yugoslavia. Milosevic era presidente del Partido Comunista de Serbia, pero en un año él cambió el equipo dirigente de Iván Stanbolic. Vi a Milosevic rodeado de su camarilla y me pregunté ¿qué está pasando aquí?, por que nuestras demandas no iban dirigidas a Milosevic. Corrí hacia Milosevic que ya se iba y lo paré. Él me preguntó “¿Porqué han salido los obreros a la calle?” Yo le dije “Por los salarios, por las condiciones de trabajo, por decisiones que hacen a nuestra economía y a la producción. Son esas cuestiones y nada más”. Había también otros problemas, como el problema de Kosovo, pero no quisimos incluir en ese momento esos otros problemas, solamente nuestros problemas, los de los obreros. Entonces Slobodan Milosevic se dirigió al micrófono, muy nervioso, saludó a los obreros de las fábricas y prometió solución a todos los problemas. Y en ese momento la huelga terminó. Entonces yo tomé el micrófono y dije que ya veríamos si se cumplían estas promesas, que nosotros estaríamos aquí para controlarlo. Él prometió ir a Rakovica para hablar con los obreros, para ver cuáles eran los problemas, etcétera. Después de diez días él vino a Rakovica, pasó por todas las fábricas, habló con los trabajadores como una persona normal, preguntaba por las familias, y así entró en el corazón de los obreros. Era el primer contacto de Slobodan Milosevic con los obreros y sus delegados y lo aprovechó bien.

La constitución de Nezavisnost en 1991


En ese contexto de las primeras huelgas obreras hubo cambios en la Constitución yugoslava y se incluyó el derecho de fundar nuevos sindicatos. Esto existe en nuestra Constitución desde 1989.

El 1º de mayo de 1991 volví a trabajar a mi fábrica sin responsabilidades sindicales. Los obreros que habían apoyado mi trabajo y mi persona, me siguieron manifestando su apoyo. Como habíamos conquistado el derecho constitucional a organizar otros sindicatos, mis compañeros me pidieron que organizáramos un nuevo sindicato. En dos días había mil doscientos trabajadores afiliados al nuevo sindicato. Luego nos dirigimos a los compañeros de las otras fábricas. Luego nos dirigimos a compañeros de la Radio y Televisión de Belgrado. Allí conocimos a Canak que había sido despedido junto a mil cien periodistas. Y con otros compañeros de varias ciudades de Serbia fundamos el nuevo sindicato que se llama desde entonces “Nezavisnost”, lo que quiere decir “Independencia”. Primero constituimos la rama del metal, luego la de los periodistas y otras ramas. Eso fue el 23 de noviembre de 1991.

Esa es la respuesta a cómo ganamos nuestro derecho a formar un nuevo sindicato.

La supresión de las autonomías de Kosova y Voivodina


Yo continué con mis compañeros nuestra batalla, pero las estructuras dirigentes se organizaron mejor y ya no tuve acceso a los periódicos, me aislaron de los obreros. Después Milosevic se dirigió a todos los obreros de Serbia a través de la televisión, de los periódicos, de los medios de comunicación, y cambió la Constitución yugoslava, suspendiendo la autonomía de Kosovo y Voivodina. A partir de ese momento dejaron de existir los Parlamentos de Vovoidina y Kosovo y solamente existió el Parlamento de Serbia. Milosevic aprovechó ese momento en que tenía una audiencia entre los obreros para hablar en nombre de la nación, del pueblo. En realidad no hizo nada por los obreros. Porque, ¿qué es el pueblo, la nación, si no se defienden los intereses de los obreros? ¿Cuáles son los intereses de la nación? Son el trabajo, el salario, las condiciones de trabajo.

Milosevic se aprovechó del apoyo que tenía entre los obreros para su propio provecho. Y utilizó ese apoyo como un argumento para confrontarse con los demás pueblos. Serbia tenía prácticamente tres votos dentro de la Federación si contamos con el suyo, el de Kosovo y el de Vovodina, cuando había buenas relaciones. Solamente que esos no eran votos de Serbia. Las autonomías formaban parte de Serbia, pero Serbia no determinaba su voto. Eso era un problema objetivo cuando las autonomías empezaron a votar diferente de Serbia. Entonces Milosevic se aprovechó del contexto: se aprovechó de su buena relación con los obreros para aprobar cosas que no son de los obreros. Los obreros son una parte de la sociedad, y ésta apoyaba a Milosevic. Para una parte de la sociedad Milosevic era un dios. Para todo aquel que había podido de apartamento, que mejoró su situación económica, Milosevic era su dios.

Pero el cambio de la Constitución serbia iba en contra de la Constitución yugoslava. Todo ello creó muchos enfrentamientos con las repúblicas de la antigua Yugoslavia, que finalmente terminaron en varias guerras. Primeramente surgió el conflicto con Eslovenia. Los eslovenos dijeron “si Milosevic ha cambiado la Constitución serbia, entonces nosotros podemos hacer lo mismo y ser independientes”.

Nezavisnost ante las guerras


Eso era en 1990 y yo me pregunté “¿y ahora qué a pasar?” Los obreros estábamos juntos en ese momento, no teníamos divergencias por el problema nacional. Siempre hubo sus más y sus menos, pero no había problemas importantes. Pero entre los dirigentes políticos sí que había fuertes enfrentamientos. Y los obreros propusimos que cesaran esos enfrentamientos políticos. En esos momentos yo me encontraba en Eslovenia con toda la presidencia del sindicato de la zona de Rakovica. Los sindicatos eslovenos nos cursaron una invitación para que fuéramos y nos dijeron: “venid para que todos vean que estamos unidos”. Entre nosotros hablábamos todos de la misma manera, teníamos los mismos problemas. Pero Milosevic cortó esos contactos por la fuerza.

La guerra la teníamos ante nosotros, pero nos resistíamos a creer que fuera a ocurrir. Estábamos todos tan unidos por los familiares, el trabajo, las amistades... Nosotros no queríamos nada de eso. Cuando en la primavera de 1991 estaba claro que iba a haber una confrontación entre el ejército de Eslovenia y el ejército yugoslavo, nosotros organizamos diez autobuses llenos de trabajadores para ir a Ljubljana para hablar con los obreros eslovenos. Pero la policía paró nuestros autobuses. Milosevic empezó a preguntar qué estaba pasando dentro de los sindicatos y a partir de ahí prácticamente me aisló. Intervino ante el director de mi fábrica para impedir que viajara y empecé a tener problemas para tener contacto con los obreros.

En el momento que se fundó Nezavisnost la guerra empezó con Eslovenia y luego siguió con Croacia. Nosotros estuvimos contra la guerra, claramente, públicamente. Fundamos nuestro sindicato con un poco de retraso porque ya había empezado la guerra con Eslovenia, pero nos pronunciamos contra la guerra en Croacia y en Bosnia. En 1993, durante la guerra contra Croacia, Canak y yo estábamos en Luxemburgo y estábamos reunidos con compañeros sindicalistas croatas. Hicimos un acuerdo con ellos. Nosotros dijimos que Milosevic no tenía el derecho legal a haber cambiado la Constitución como lo hizo y que, por tanto, si él lo hizo también los croatas podían hacerlo. Nosotros dijimos que Krajina debía ser parte de Croacia pues formaba parte de las tres culturas principales y dijimos que era Milosevic el principal responsable en el inicio de la guerra. Nosotros esperamos de los compañeros croatas que difundieran un poco nuestra posición dentro de Croacia. Nosotros difundimos este documento en nuestro boletín, pero no así los croatas. A nosotros nos acusaron en Serbia de defender las posiciones de Tudjam porque atacábamos a Milosevic. Respecto a la guerra de Bosnia nosotros pedimos a Milosevic públicamente que parara la guerra.

Nuestras posiciones sobre las guerras fueron muy claras y concretas: nosotros siempre estuvimos contra las guerras. No teníamos una gran fuerza pero para nuestro sindicato era la preocupación más importante. Nosotros sabíamos perfectamente que no existen derechos para los obreros durante las guerras, por ello queríamos terminar con las guerras y defender nuestros derechos. Nuestra posición desde el inicio hasta el fin, fue de oponernos a las guerras.


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