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El triunfo de Donald Trump da alas a las formaciones populistas europeas


Las fuerzas populistas de la UE se frotan las manos con la victoria de Donald Trump. La ultraderechista francesa Marine Le Pen y euroescéptico británico Nigel Farage han felicitado efusivamente al que se ha consolidado ya como uno de sus referentes. Con elecciones en sus agendas para 2017, el triunfo del republicano —que ha hecho de su discurso antiestablishment y contra la inmigración sus principales bazas— se ve como un halagüeño precedente desde el Frente Nacional o el pujante Alternativa para Alemania. Pero también puede espolear a movimientos populistas de izquierda que coinciden con su discurso contra las élites, la globalización y el libre comercio. El italiano Beppe Grillo habla de “un impresionante corte de mangas”.

La conquista del republicano de la Casa Blanca puede servir así de inspiración a fuerzas antisistema de izquierdas, que aunque el martes se mantuvieron mayoritariamente en silencio sobre su victoria, pueden ver con enorme interés el caso de los estadounidenses y cómo han aupado al candidato que se ha presentado como alguien que combate a las élites, que se opone a los tratados de libre comercio —como el acuerdo TTIP con la UE y el Transpacífico— y defiende ideas, como que no se recorte en las jubilaciones, que algunos republicanos consideran demasiado escoradas hacia la izquierda. Y todo ello en una campaña en la que un veterano socialista, como el demócrata Bernie Sanders, tuvo un gran tirón.

De entre las formaciones nacidas o aupadas por el descontento, prácticamente el único que se ha pronunciado ha sido el cómico italiano Beppe Grillo, fundador del partido anticasta Movimiento 5 Estrellas (M5S), que aseguró, tajante, que la victoria del republicano es “un impresionante corte de mangas”. “Trump mandó a todos a la mierda: masones, grandes grupos bancarios, chinos”, dijo en un vídeo difundido su blog. En él, también incidió en que hay similitudes entre lo ocurrido en EE UU y el M5S, sobre todo en el trato recibido por los grandes medios que no supieron ver su éxito, dijo, hasta que era una realidad.

Por el momento, lo ocurrido con el magnate neoyorquino ya supone una muy buena noticia para el Frente Nacional (FN) —el partido que canaliza en Francia todos esos sentimientos anticasta—, y da alas a su líder, la ultraderechista Marine Le Pen, en sus aspiraciones de acercarse al Elíseo. “¡Felicidades al nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y al pueblo americano, libre!”, escribió a primera hora de la mañana la presidenta del FN en Twitter. Lanzada en la precampaña para las elecciones presidenciales de la próxima primavera, y cuando todos los sondeos pronostican que pasará a la segunda vuelta, Le Pen recibe desde el otro lado del Atlántico el impulso que se suma al que ya tuvo en junio con el Brexit, informa Carlos Yárnoz.

En todas partes, los movimientos de inspiración ideológica asimilable a la del republicano —que avanzan con paso firme en Europa— se han felicitado por su éxito. Ya sienten su estímulo en el partido xenófobo holandés de Geert Wilders, bien posicionado para las elecciones del año próximo — “El pueblo está recuperando su país. Nosotros también lo haremos”, dijo— o en Alternativa para Alemania (AfD), desde donde ayer se apresuraron a apuntar que el caso de Estados Unidos es un aviso a todo el establishment. “Los americanos han optado por un nuevo comienzo y contra la corrupción. Esta oportunidad es histórica”, tuiteó la copresidenta del partido, Frauke Petry. “La izquierda política y la intrincada élite son castigadas una y otra vez en las urnas por los electores. Eso es bueno, porque el derecho está en manos del pueblo”, señaló por su parte Heinz-Christian Strache, líder del ultraconservador Partido por la Libertad de Austria (FPÖ), formación que lidera las encuestas en intención de voto para las elecciones del próximo diciembre.


Repliegue nacionalista


También en Italia, el principal líder del ultraderechista Liga Norte, Matteo Salvini, recalcó que la victoria de Trump supone “la revancha del pueblo” contra los banqueros, los especuladores, los sondeos y los periodistas. “Después de Trump, es el momento de nuestros aliados europeos. Holanda, Austria, Alemania, Francia”, advirtieron. Mientras, para los neonazis griegos de Aurora Dorada, el triunfo del republicano es “una victoria para las fuerzas que se oponen a la globalización, luchan contra la migración ilegal y a favor de la limpieza étnica de los Estados”.

Trump ha tenido durante toda la campaña mensajes de apoyo de líderes populistas europeos que comparten con él no solo su discurso xenófobo y a favor de un repliegue hacia el nacionalismo y contra la globalización; sino también su retórica y en ocasiones sus formas que rozan lo violento. Como el ultraconservador primer ministro húngaro, Víktor Orbán, con su agresivo discurso contra la inmigración, que ayer se mostró eufórico. “La democracia aún está viva”, dijo en Facebook; o el británico Nigel Farage, fundador del eurófobo UKIP y uno de los principales responsables de la victoria de la salida de Reino Unido de la UE, que comentó que el Brexit y la elección de Trump convierten a este 2016 como “el año de dos grandes revoluciones”.


Protestas en varias ciudades de EE UU tras la victoria de Trump


La fina lluvia que durante la tarde bañó la isla de Manhattan no impidió que varios centenares de neoyorquinos, como la profesora Julia Dunn, se echaran a la calle en varios puntos de la ciudad de los rascacielos para expresar su frustración con la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos. Cuenta que llevaba varios días nerviosa y que esperaba que ese estrés se hubiera aliviado viendo a Hillary Clinton romper el techo de cristal. La imagen se replicó en una decena de ciudades del país, donde el descontento, el miedo y la ansiedad cobró la forma de un gran grito de liberación por las calles.

Los manifestantes neoyorquinos, muchos de ellos simpatizantes de Bernie Sanders, empezaron a congregarse a hora punta de salida del trabajo en dos puntos simbólicos de la metrópoli. El primero, el más pequeño, lo hizo en Columbus Circle, en la puerta de entrada a Central Park que mira al rascacielos Trump International. El segundo, más concurrido, lo hizo en Union Square, desde donde inició una marcha por la calle Broadway hasta la Trump Tower en la Quinta Avenida, el cuartel general del magnate y centro de su imperio.

“No es mi presidente”, gritaban los participantes durante la movilización, que transcurrió sin incidentes más allá del trastorno en el tráfico. También había activistas del movimiento “Black lives matter” y de la Answer Coalition. “Trump es racista, sexista y anti-gay”, comentaba una de las participantes. “Pensé que íbamos a celebrar la victoria de Hillary”, comentaba Mario, incrédulo. El magnate, pese a ser el segundo presidente nacido en Nueva York, no es querido.

En el metro, el único lugar en la ciudad donde realmente no hay diferencias de clases ni de ideologías, se pudo respirar el aire tenso que se adueñó la madrugada del miércoles de Nueva York. Muchas caras largas mientras pegaban incrédulos los ojos en las pantallas de los móviles. Los residentes se hacen una pregunta. ¿Y ahora qué?. La respuesta, como dicen los manifestantes, “es apoyarnos los unos a los otros para intentar dar sentido a esta locura”.

La protesta tomó la intersección de la calle 57 con la Quinta Avenida. “Estaremos aquí hasta que haga falta”, comentaba una joven que expresaba su miedo por un espiral del racismo y de las deportaciones de inmigrantes, “me aterroriza lo que está pasando en este país”. No compra el discurso de Donald Trump, en el que decía que había llegado el momento de consolidar la unidad de todos los estadounidenses y de sanar las heridas abiertas durante la campaña electoral.

Hillary Clinton se impuso a Donald Trump en todos los condados de la ciudad de Nueva York, salvo en Staten Island. La demócrata también ganó en el conjunto del Estado por un margen de dos a uno. La presencia policial estos días es importante en los edificios que lucen el nombre del magnate por todo Manhattan. La Trump Tower es literalmente un bunker. También esta mañana, estudiantes de varias universidades en las dos costas de los Estados Unidos, como las de Connecticut y California.



Las protestas se replicaron en las ciudades de Filadelfia, Washington, Boston, Seattle, Oakland y Los Ángeles, donde los manifestantes han llegado a colapsar una autopista. También en el centro de Chicago, donde varios centenares se congregaron frente al hotel de Trump al grito de “No Ku Klux Klan, No racismo en EE UU”. Como en Nueva York, la policía se vio obligada a cerrar varias calles para intentar dirigir a la masa. Durante la mañana del miércoles, un grupo de estudiantes latinos se plantó ante la escalinata del ayuntamiento de Los Ángeles.

“Los inmigrantes han hecho América grande”, se podía leer en las pancartas. Por el momento no se ha informado de detenciones o violencia. En torno a unas 400 personas, se manifestaron este miércoles en las calles de Austin, capital de Texas, en contra del resultado electoral de ayer. Los manifestantes, en su mayoría estudiantes de la Universidad de Texas en Austin (UTA), recorrieron la capital tejana desde el campus hasta el Capitolio Estatal, por la avenida Congress, coreaban consignas como: "Trump es racista", y la frase en español "Sí se puede, sí se puede".

Como comentaban los manifestantes en Nueva York, "es increíble que en un país como EE UU esté pasando algo como esto". Horas después de que se conocieran los resultados, el área de la Bahía de California registró protestas durante la madrugada. Manifestantes quemaron una imagen de Trump, rompieron vitrinas e incendiaron basura y neumáticos en el centro de Oakland, situada en el área de la bahía de San Francisco. A pocos kilómetros, estudiantes de la Universidad de California en Berkeley realizaban protestas en el campus.

La confusión de los ciudadanos, en un país tan diverso, es enorme. También había manifestaciones en la Universidad de California en Davis, donde los estudiantes bloquearon calles y marcharon, entonando consignas contra Trump y diciendo "Tú no eres Estados Unidos, nosotros somos Estados Unidos", según publicaciones en Twitter. Un manifestante en Oakland fue golpeado por un vehículo durante el bloqueo de una autopista, según reportes de medios locales.


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