Internacional 1 ee. Uu.: Mike Pence, el aval ultraconservador del nuevo Gobierno 1 La otan se inquieta ante un líder que cuestiona la defensa colectiva aliada 1



Descargar 128.92 Kb.
Página4/9
Fecha de conversión14.01.2019
Tamaño128.92 Kb.
1   2   3   4   5   6   7   8   9

Tres Estados legalizan la marihuana en Estados Unidos


California, Massachusetts y Nevada han legalizado este martes el consumo recreativo de la marihuana, sumándose a otros cuatro Estados del país en los que ya era legal. Se trata de uno de los asuntos que se votaron la jornada electoral de este martes, que concluyó con la victoria presidencial del republicano Donald Trump frente a la demócrata Hillary Clinton.

La nueva regulación permitirá a los mayores de 21 años poseer la sustancia, así como cultivar plantas de marihuana en sus residencias privadas. La cantidad establecida para el consumo es de unos 30 gramos. La marihuana ya es legal con fines recreativos en el Distrito de Columbia, Oregon, Washington, Colorado y Alaska.

Esta decisión es una más de los varios referendos que se votaron en EE UU este 8 de noviembre. En el Estado de California, los ciudadanos han votado en contra del uso de preservativos en la pornografía, una propuesta impulsada por la fundación contra el VIH. Maine rechazó la aprobación de mayores controles para la venta y posesión de armas, mientras que en California y Nevada estas propuestas sí salieron adelante.

En Washington DC, una amplia mayoría se decantó en favor aprobar un plan de Constitución estatal, el paso previo a solicitar al Congreso estadounidense la categoría de Estado, algo que la capital lleva intentando conseguir durante varios años.

Los votantes de Maine, Colorado, Arizona aprobaron una subida del salario mínimo a los 12 dólares por hora. En el Estado de Washington se consiguió una subida a los 13,50 dólares por hora. Estas medidas se implementarán de manera gradual a lo largo de los próximos años.

California fue el único de cuatro Estados que votó en favor de una subida de los impuestos sobre el tabaco. Para los residentes de este Estado, los paquetes costarán hasta 2 dólares más. En Misuri, Dakota del Norte y Colorado, los ciudadanos rechazaron esta propuesta.

México-EE.UU.: Peña Nieto acuerda reunirse con Trump para abrir una “nueva etapa”


Reunión, agenda y nuevo futuro. El presidente Enrique Peña Nieto ha retomado la relación con Donald Trump. Tras su elección como futuro presidente de Estados Unidos, el republicano ya no es el apestado xenófobo cuya visita le costó al mandatario mexicano la peor crisis política del mandato. Con la victoria, es el hombre más poderoso del planeta y el dirigente con el que, guste o no, México tiene que convivir. Como tal, Peña Nieto le llamó por teléfono este miércoles y fruto de la “amable y cordial” conversación acordaron reunirse antes de la toma de posesión presidencial para abrir un “nuevo capítulo de confianza y respeto mutuo” en la relación bilateral.

El encuentro no será tan improvisado como el de agosto. Antes de verse las caras, los equipos de ambos líderes entrarán en contacto para diseñar una agenda en seguridad, cooperación y un apartado que Peña Nieto denominó “prosperidad” y que presumiblemente se refiere a las temibles negociaciones económicas. Fijado el temario, Trump y Peña Nieto iniciarán un “diálogo para crear acuerdos y buscar oportunidades”.

Esa es la arquitectura. Formal y carente de espinas. Al menos en la superficie. Trump se ha distinguido a lo largo de la campaña por patear casi diariamente el hígado de los mexicanos. Les ha llamado criminales, ha exigido cerrar la frontera con un muro y que lo pague México, ha amenazado con deportaciones masivas, ha propuesto cercenar las remesas (15.000 millones de dólares en los siete primeros meses del año), y ha proclamado que acabará con el tratado de libre comercio. Todo ello ha convertido su figura en una de las más odiadas al sur del Río Bravo. Una pesadilla para la política y economía mexicana cuyo mero contacto, como ocurrió hace dos meses, fulminó al secretario de Hacienda, Luis Videgaray, cerebro de aquella reunión fallida.

Ahora, en uno de esos cambios de estado tan propios de la política, todo sigue igual pero todo ha cambiado. Los actores son los mismos; las circunstancias no. Trump es el próximo presidente y Peña Nieto, que fue vapuleado dentro y fuera de su país por haberle estrechado la mano, se siente con la legitimidad de reiniciar el diálogo donde se quedó.

“Somos aliados, vecinos y socios; si a México le va bien también a Estados Unidos y viceversa. Hay lazos inseparables entre ambos países”, señaló el presidente mexicano en su mensaje a la nación. Con aire optimista en un día gris, Peña Nieto recordó, como ya hizo la vez pasada, que su interés primordial es proteger los intereses de los mexicanos de ambos lados. “Me entregaré con toda mi capacidad a ello”, remachó.

Sus palabras llegan en un momento clave. La victoria de Trump ha caído como un mazazo sobre México. El miedo a otra crisis histórica y, sobre todo, la constatación de que su vecino del norte ha optado por el lado oscuro ha desatado los peores temores. El peso ha caído en barrena, la patronal teme por el futuro y los analistas vaticinan una pronta intervención del Banco de México, a través de la subida de los tipos de interés. En este clima de inseguridad, el Gobierno ha lanzado una terapia de choque. A las palabras de Peña Nieto se han sumado las del gobernador del banco central, Agustín Carstens, y el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, quien incluso se ha reunido con la cúpula bancaria para disipar las dudas. El objetivo de esta ofensiva es reducir en lo posible el impacto del efecto Trump y preparar el escenario para una relación que todos los observadores presumen tan inestable y explosiva como el mismo Trump.

Israel-EE.UU.: Netanyahu vuelve a ser bienvenido en la Casa Blanca tras la era Obama


Donald Trump intentó despejar la incertidumbre con la que fue inicialmente recibida su elección en Israel con una inmediata invitación al primer ministro Benjamín Netanyahu a visitarle en la Casa Blanca “en la primera ocasión posible”. El nuevo comandante en jefe de Estados Unidos, un país que aporta 38.000 millones de dólares en un programa de 10 años para garantizar la defensa israelí, había suscitado resquemores sobre su supuesta neutralidad en el conflicto de Oriente Próximo.

Sin apresurarse exageradamente –como el egipcio Abdelfatá al Sisi, cuyo país es el segundo receptor de ayuda militar norteamericana en la región con 1.300 millones de dólares anuales– el primer ministro felicitó a Trump y le calificó de “verdadero amigo de Israel”. Será el primer presidente republicano con el que coincidirá Netanyahu en sus casi 10 años como jefe de Gobierno. Su relación con el mandatario saliente, Barack Obama, ha sido todo menos fluida. Ahora confía en ser recibido con mayor asiduidad en la Casa Blanca en aras del “del vínculo de hierro” que, según su mensaje de felicitación, une ambos países con “valores, intereses y un destino compartidos”.

Pese a las sombras de aislacionismo generadas durante la campaña del candidato republicano, Netanyahu ha mantenido abierta una vía privilegiada de relación con Trump a través del magnate de los casinos Sheldon Adelson, promotor del fallido proyecto de juego Eurovegas cerca de Madrid, quien ha contribuido con grandes sumas la elección de Trump y respalda abiertamente también los intereses locales del líder del Likud. Adelson financia a fondo perdido la edición del diario gratuito Israel Hayon, sin duda el más favorable a la política del Gobierno entre toda la prensa del Estado hebreo.

Trump ha jugado además la baza del acercamiento a Israel mediante la presencia a lo largo de la campaña de las presidenciales de su yerno, el judío ortodoxo Jared Kushner. El ahora presidente electo legó incluso a prometer que, en contra de la política tradicional de Washington, trasladaría de Tel Aviv a Jerusalén la Embajada estadounidense, una medida rechazada por la mayor parte de la comunidad internacional, al implicar el reconocimiento de una capitalidad en disputa con los palestinos, que aspiran a que la parte oriental de la Ciudad Santa albergue algún día sus instituciones estatales.

Los sectores más nacionalistas del Gobierno de Netanyahu, aparentemente reforzados por el discurso radical y antiislámico del republicano, dan por hecho que la elección de Trump representaba el fin de la idea de un Estado palestino. Pero en Ramala el presidente Mahmud Abbas se hizo eco del supuesto halo de neutralidad que se ha atribuido al mandatario electo —y sobre todo de su impredecible talante–- para solicitarle que colabore en una solución negociada para impedir “la inestabilidad en la región”. “Estamos dispuesto a tratar con él sobre el establecimiento del Estado de Palestina dentro de las fronteras anteriores a 1967”, aseguró un portavoz de la Autoridad Palestina en un mensaje que aún no ha tenido respuesta.

1   2   3   4   5   6   7   8   9


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal