Introducción a la paleontologíA



Descargar 0.67 Mb.
Página27/40
Fecha de conversión14.01.2019
Tamaño0.67 Mb.
1   ...   23   24   25   26   27   28   29   30   ...   40

LA SITUACIÓN EN EL JURÁSICO Y CRETÁCICO

Entre los Vertebrados, el mundo de los Reptiles estaba dominado por los Arqueosaurios, incluidos los Pterosaurios o Reptiles voladores; los Cocodrilos acuáticos; los Ornitopelvianos, herbívoros y los Sauripelvianos, con algunas formas gigantescas. En el mar, los Plesiosaurios y los Ictiosaurios; Tortugas primitivas, Lagartos y Serpientes que inician su desarrollo. Además, aparecen los grupos de Vertebrados de sangre caliente, que se desarrollan a partir de dos grupos distintos de Reptiles; las Aves, que comienzan en el Jurásico, y los Mamíferos, que surgen confusamente en el .final del Triásico, llegando a estar claramente diferenciados en el Cretácico. Sin embargo, no parece que estos nuevos Vertebrados constituyen una seria amenaza para los Reptiles; no más que los murciélagos, actualmente, para las Aves. Vista la situación en el Cretácico, podría parecer que los Reptiles se mantendrían en su posición dominante para siempre; sin embargo, no ha sido este el caso, y en la actualidad, los Reptiles están en franca regresión.

El mundo de las plantas cambió radicalmente durante el Cretácico. Hasta entonces la flora mesozoica comprendía una gran variedad de plantas análogas a las Cicadáceas, Coníferas, Ginkgos y Heléchos. Las Cicadáceas ya las hemos indicado anteriormente; las Coníferas son bien conocidas en la actualidad (pinos, abetos, etc.), y el Ginkgo, que encontramos en algunos jardines y parques, es un resto de un antiguo grupo de Gimnospermas ya casi extinguido; fue muy abundante en el pasado, pero actualmente tan sólo sobrevive en los jardines de los templos en el Japón, de donde se ha exportado a todo el mundo, como árbol ornamental.

Esta flora de Gimnospermas, se sustituyó bruscamente por la de Angiospermas, plantas con flores, que aparentemente se extendieron con gran rapidez, desde Groenlandia a todo el resto del mundo. La hierba es, por supuesto, una Angiosperma, una Gramínea, tan familiar para nosotros, que sería inconcebible un mundo en el que no existiese: pues bien, antes del Cretácico superior aún no había aparecido. La flora fósil del Cretácico de Groenlandia, incluye además, otras muchas plantas, muy parecidas a las actuales: la magnolia, el plátano, el "árbol del pan", el roble, todos ellos están allí representados por géneros análogos a los actuales. Es muy difícil explicar este repentino desarrollo de las plantas con flores: los Insectos pueden haber contribuido a este desarrollo, aunque ya existían desde el Paleozoico (23). Tampoco coincide este desarrollo de las Angiospermas, con la desaparición de los Dinosaurios, ni con el excepcional descenso del nivel del mar, que ocurrió al final del Cretácico, el cual pudo haber favorecido la expansión de las plantas terrestres, en zonas anteriormente cubiertas por el mar.



Figura 26. — Desarrollo y evolución de los Ammonoideos.


Con respecto a los Invertebrados, en el Mesozoico se desarrolló una abundante fauna de Moluscos y Corales, cuya distribución geográfica nos lleva a suponer que los polos terrestres no eran tan fríos como en la actualidad, o que estaban situados en una zona oceánica, por lo que no nos han dejado huellas glaciares de aquella época. Esta cuestión está aún sin resolver, pero de cualquier manera, parece muy probable que, en el Mesozoico, la Tierra tuviese un clima templado y uniforme. En los mares cálidos se desarrollaron unos Moluscos bivalvos, característicos del Cretácico, principalmente los Rudistas, un tipo de bivalvos, a veces de gran tamaño (pueden llegar a tener 2 m. de altura), que por lo general viven cementados a las rocas del fondo del mar, formando grandes colonias o "bancos", en ocasiones de gran extensión. En su mayoría, están limitados a zonas próximas al actual Trópico de Cáncer, en el hemisferio Norte, y si consideramos que su gran tamaño y su abundancia, indican una temperatura alta para el agua del mar donde vivían, resulta que esta región, bien pudo corresponder a la zona ecuatorial del Cretácico. También se han encontrado Rudistas, ocasionalmente, en localidades más al Norte, como en Inglaterra, pero en general, se encuentran en sedimentos que corresponden a las cadenas montañosas de los Alpes y al Himalaya, zonas ocupadas entonces por el Mar de Tethys, cuyos sedimentos, al plegarse, dieron origen a estas cadenas montañosas, y esta zona, estaba muy próxima al ecuador en aquella época.

LOS CEFALÓPODOS

La clasificación general de los Cefalópodos es como sigue:


Clase cephalopoda

Sub-clase Nautiloidea (Tetrabranquiales)

Sub-clase Ammonoidea

Orden Goniatitina ("Goniatites").

Orden Ceratitina ("Ceratites").

Orden Ammonitina ("Ammonites").

Sub-clase Coleoidea (Dibranquiales)

Orden Belemnoidea ("Belemnites").

— Otros Ordenes.
De todos los fósiles característicos del Jurásico y del Cretácico, los "Ammonites" y los "Belemnites", son probablemente los más familiares para los aficionados y para los estudiantes. Los Belemnites eran Cefalópodos parecidos al calamar, cuyo esqueleto, en parte, estaba formado por una pieza cónica en forma de bala o de proyectil (véase la Figura 8), formado por calcita fibrosa. Siendo interno su esqueleto, estaba recubierto por las partes blandas que han dejado ciertas impresiones sobre la superficie de los "belemnites", y de ellas se deduce, que estos Cefalópodos debieron haber sido buenos nadadores, al estilo de los calamares y las sepias.

Los Ammonites son fósiles muy apreciados por los coleccionistas, incluso por los aficionados que no tienen suficiente base científica, debido a su gran belleza y a su forma espiral; los moldes fosilizados en pirita y en calcita, bellamente coloreados son especialmente cotizados. Pero los datos teóricos, que aportan estos fósiles, sobre la historia del Mesozoico, son sin duda, mucho más importantes para el estudiante de cualquier Departamento de Paleontología.

Ya hemos explicado, cómo la estructura del Ammonites coincide con la que es propia de los Cefalópodos, y cómo, del mismo modo que los Goniatites y los Ceratites, son muy útiles como "fósiles de zona". En efecto, los Ammonites presentan las cuatro propiedades requeridas por un fósil de zona:
a) debe ser fácil de reconocer,

b) debe haber evolucionado rápidamente,

c) debe tener una amplia dispersión geográfica, y

d) debe ser abundante.
Los Ammonoideos pueden ser identificados, a menudo, incluso a partir de un fragmento, puesto que la forma, tanto de la sección de la espira, como de la concha, su ornamentación y la sutura de sus tabiques, son muy característicos y se continúan y repiten en toda la concha; evolucionan con rapidez en sus diferentes líneas evolutivas; se encuentran asimismo en todo el mundo, desde el Devónico hasta el Cretácico, y con frecuencia son muy numerosos en los yacimientos. Sus inconvenientes comparados con los de otros fósiles, son en realidad escasos, pero también deben ser mencionados: algunos evolucionan lentamente; también pueden presentar fenómenos de homomorfismo, cuando agotadas todas las posibles variantes de forma en un grupo, algunos tipos, muy separados en el tiempo y alejados evolutivamente, pueden llegar a ser muy semejantes en apariencia. Por otra parte, están limitados a los sedimentos marinos (aunque no en todos), y en algunos casos, pueden llegar a ser notablemente escasos, por razones que no siempre están suficientemente claras.

Las "zonas" determinadas por los Ammonites, son en algunas ocasiones muy exactas, y en algunas localidades, donde la sedimentación ha sido muy lenta, puede ocurrir que, una "zona", representada en un sitio por un gran espesor de sedimentos, unos cuantos kilómetros más allá, aparezca condensada en unos pocos centímetros de espesor. En tales casos, la secuencia de estratos condensados, puede contener Ammonites que han sido cortados por una superficie de erosión existente dentro de la misma roca, y existe el peligro de que, algunos Ammonites hayan podido ser extraídos por la erosión, del sedimento aún no completamente consolidado, y depositados en otros sedimentos más modernos, dando de esta forma, una información falsa sobre la edad geológica de la roca que los contiene. Sin embargo, esta contingencia puede salvarse, por el aspecto erosionado típico, que presentan tales fósiles llamados "alóctonos".

Las "zonas" de Ammonites se nombran utilizando el nombre específico de la especie que se ha escogido como característica de la zona. Así, por ejemplo, Psiloceras planorbis, caracteriza la zona "Planorbis" del Jurásico inferior. Esto no quiere decir, que un geólogo que, casualmente, se detenga en un afloramiento poco conocido, vaya a encontrarse ejemplares de Psiloceras planorbis si da la casualidad de que allí aflora la zona de "Planorbis": rara vez ocurre tal cosa, aunque de hecho, si la roca que está al descubierto se formó en el mar, y no se trata de un sedimento en aguas muy profundas o muy someras, bien podría encontrar dicho fósil, pero lo más probable es, que encuentre antes otros fósiles de Ammonites asociados a él, sin que llegue a encontrar el Psiloceras planorbis. En estos casos, a menos que se trate de un especialista en Ammonites, el geólogo, antes de emitir un juicio, deberá esperar hasta haber consultado la bibliografía adecuada, o mejor aún, con un especialista en la materia. Una vez hecho esto, ya puede emplear el método llamado de la "asociación faunística": si los fósiles A, B, C, D, E y F, se encuentran junto con la especie "Z", en un lugar determinado, siendo "Z" el fósil característico de zona, la aparición en otra localidad, de los fósiles A, C, E y F, es un fuerte indicio de que corresponde a la misma zona "Z". Los fósiles A, B, C, etc., pueden ser Ammonites, pero también puede tratarse de otros fósiles, aunque en tal caso, por lo general, si no se trata de Ammonites, los fósiles suelen ser más difíciles de utilizar en Estratigrafía, y muchos de ellos, son prácticamente inútiles, por haber sufrido una evolución muy lenta o por otras causas.

Hay que mencionar también a los Ammonites que no sirven para determinar con precisión la edad geológica. Entre estos están los llamados "enanos lisos", ciertamente de concha lisa, de pequeño tamaño y sin características especiales, que son casi iguales, cualquiera que sea su edad geológica. Tenemos también las formas "desarrolladas", que corresponden a Ammonites bentónicos, probablemente mejores reptadores que nadadores, y que son menos útiles para establecer "zonas" que las forman normales. En general, los Ammonites debían ser buenos nadadores, como los peces, lo cual se ha podido comprobar, indirectamente, con el estudio del moderno Nautilus, el cual, si bien no es un verdadero Ammonites, debe estar muy relacionado con ellos. Este Cefalópodo, permanece durante el día en el fondo del mar, nadando y desplazándose "a reacción", como los calamares y los pulpos, sin utilizar sus tentáculos para moverse, sino únicamente para atrapar las presas de las que se alimenta. La concha, que está llena de gas, le sirve como órgano hidrostático, para poder subir a la superficie durante la noche, pero no la utiliza para flotar indefinidamente. El hecho de que, tanto el Nautilus como los Ammonites, fuesen buenos nadadores, contribuye mucho a su gran dispersión geográfica, lo cual los hace muy útiles como fósiles de "zona", ya que un animal, que nada o flota en el mar, tiene más probabilidades de presentar una amplia distribución geográfica, que uno que se arrastra por el fondo, el cual encontrará constantemente barreras ecológicas importantes.

Esta analogía del Nautilus con los Ammonites, es importante para poder interpretar la progresiva evolución de sus tabiques. Un Cefalópodo, con una concha llena de gas, que desciende a grandes profundidades o asciende a la superficie con rapidez, es probable que explote o que quede aplastado, por la enorme diferencia de presión que ha de soportar, a menos que tenga una concha muy resistente. Los primeros Ammonoideos, de suturas muy parecidas a la del Nautilus, estaban en desventaja, puesto que la sutura, siendo la línea de unión del tabique con la concha, formaba una débil sujeción de ambos, por lo que la concha podría romperse fácilmente. En la evolución que, desde entonces se observa, pasando por los Ceratites hasta los Ammonites, asistimos fundamentalmente a una creciente complicación de la sutura, es decir, del borde del tabique, lo cual proporciona una estructura mucho más fuerte a la concha, del mismo modo que una viga es más resistente que una simple varilla de hierro. Quizás resulte, entonces, un tanto extraño, que los Ammonites se extinguieran para siempre, en el transcurso del Cretácico, mientras que el Nautilus ha persistido hasta hoy; sin embargo, hay que tener en cuenta, que la presión del agua está muy lejos de haber sido el único factor ecológico que haya contribuido a la extinción de los Ammonites.

1   ...   23   24   25   26   27   28   29   30   ...   40


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal