Introducción a la paleontologíA



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LOS REPTILES MESOZOICOS

La clasificación de los Reptiles es la siguiente (véase la Figura 27):


clase reptilia

Sub-clase Anapsida.

Orden Chelonia (Tortugas).

Orden Cotylosauria.



(— otro Orden).

Sub-clase Lepidosauria.

Orden Squamata (Lagartos, serpientes).

Orden Rhynchocephalia.



(— otro Orden).

Sub-clase Archosauria.

Orden Thecodontia.

Orden Crocodilia (cocodrilos).

Orden Pterosauria (reptiles voladores).

Orden Saurischia \

(Dinosaurios).

Orden Ormtischia /

Sub-clase Euryapsida (Plesiosaurios, etc.).

Sub-clase Ichthyopterigia (Ictiosaurios).

Sub-clase Synapsida (reptiles mamiferoides; Ambulátiles).
Ya es sabido que los Dinosaurios son los grandes reptiles del Mesozoico, que corresponden a dos grandes órdenes: Saurischia y Ornitischia, también llamados "Sauripelvíanos" y "Ornitopelvianos", por tener la estructura de la pelvis, análoga a la de los lagartos y a la de las aves, respectivamente. Esto puede parecemos una diferencia trivial, toda vez que otros reptiles, como las Tortugas y las Serpientes, presentan modificaciones en sus esqueletos, de acuerdo con sus propias necesidades Gas serpientes tienen un número casi indefinido de vértebras y carecen de extremidades pares). Sin embargo, es una diferencia esencial, que permite distinguir estos dos órdenes de Arqueosaurios, tal como puede verse en la Figura 28.

Los Ornitopelvianos eran herbívoros, y presentan una gran variedad de especializaciones: Hypsilophodon era del tamaño de un mono, y los largos dedos de sus extremidades sugieren que tendría también alguna forma de vida arborícela, como la mayoría de los monos; Iguanodon, que fue el primer Dinosaurio reconocido como tal, era un gran Reptil que tenía el pulgar de las extremidades anteriores, terminado en una fuerte espina —una de las primeras representaciones de este animal, no sabiendo qué hacer con esta espina, nos lo presenta con la susodicha espina sobre la nariz, como si fuese un cuerno nasal.



Figura 27. — Reptiles mesozoicos distintos de los Arqueosaurios, incluyendo a Sphenodon que es una forma actual.


Los Hadrosaurios tenían aspecto de patos, y probablemente vivían de la misma forma que éstos; ciertos fósiles encontrados en Norteamérica, han conservado la piel fosilizada junto con el esqueleto, y se puede ver claramente, una membrana interdigital, que los hace aún más semejantes a los patos, aunque parece que los dedos de las patas posteriores estaban libres. En cierta ocasión, se sugirió que los diferentes tipos de crestas óseas que aparecen en los cráneos de los hadrosaurios, podrían indicar un diformismo sexual, es decir, que estas crestas serían privativas de los machos; sin embargo, esto no parece ser cierto, puesto que un estudio más detallado de estos fósiles, puso de manifiesto que los dos tipos diferentes, con cresta y sin ella, eran de distinta edad geológica, lo cual haría muy problemática la reproducción de tales reptiles.

Los Stegosaurus se caracterizan por su cerebro muy pequeño, posiblemente compensado por la existencia de un centro nervioso adicional, al nivel de la cintura pelviana; estos reptiles parecen haber resuelto el problema de su defensa personal, mediante una doble serie de placas dorsales y un conjunto de espinas en la cola; los Ankylosauros en cambio, tenían una armadura ósea protectora, de tal manera que su aspecto debía ser parecido al de un Armadillo gigante, que se completaba por la cola en forma de maza. Triceratops tenía un cráneo parecido al de un Rinoceronte, pero con tres cuernos, aunque el cuerno de este animal está formado por una formación cutánea, análoga al pelo, mientras que los cuernos del Triceratops eran óseos.



Figura 28. — Estructura de la pelvis en los Dinosaurios, en relación con su clasificación en Saurisquíos (izquierda) y Ornitisquios (derecha).


Los Saurópodos o Sauripelvianos fueron tanto herbívoros como carnívoros, y presentan una notable tendencia a la estación bípeda, adaptándose algunos a la carrera hasta el punto de tener huesos huecos, como las Aves, con objeto de eliminar el peso superfluo, si bien es más probable que los movimientos de tales reptiles fuesen bruscos y rápidos, en vez de lentos y prolongados, como los de un Avestruz.

Los grandes Dinosaurios carnívoros, también eran bípedos, pero más robustos que los anteriores. A este grupo pertenecen los mayores carnívoros que han existido en la Tierra, incluido el Tyrannosaurus, cuyas mandíbulas, de más de 1 m. de longitud, estaban armadas de dientes de 15 cm., y en cambio, sus patas delanteras, muy reducidas, eran aparentemente inútiles. Los Surópodos herbívoros, no eran menos impresionantes, pues comprendían los animales terrestres de mayor tamaño que han existido: Diplodocus tenía casi 30 m. de largo, con una larga y delgada cola en forma de látigo; Apatosaurus (= Brontosaurus) medía unos 22 metros de largo, y pesaba aproximadamente 30 Tm.; Brachiosaurus, aún más corpulento, tenía 26 m. de largo y pesaría unas 50 Tm.

Las vértebras de estos enormes reptiles, estaban parcialmente huecas, para aligerar, en parte, el peso que gravitaba sobre sus patas; de todas formas, para algunos Dinosaurios, su peso parece que les impediría andar sobre tierra firme, por lo que se ha supuesto que vivían sumergidos en el agua, conservando la cabeza fuera, gracias a su largo cuello serpentiforme. Una simple relación matemática puede ilustrarnos sobre el problema que supondría para los grandes Dinosaurios, soportar su peso: una diminuta pulga, puede saltar a una altura varias veces superior a la suya, mediante sus frágiles patas, mientras que un elefante, necesita unas patas como columnas, para sostener su peso. Considerando la pulga, si cada una de sus dimensiones se dobla, su volumen (y por lo tanto, su peso), se multiplica por 8, mientras que el área de la sección de sus patas, sólo se multiplica por 4 (y por lo tanto, su resistencia). Según esto, las terribles arañas devoradoras de hombres, de las películas de ciencia-ficción, difícilmente impresionarán a un científico, pues sabe que las patas de tales arañas se romperían bajo su propio peso.

Así, pues, los grandes reptiles, necesitarían para vivir un ambiente acuático, para reducir de esta forma, el peso de sus cuerpos. Como prueba de esto, podemos ver que los orificios nasales de Brachiosaurus, ocupan una posición supera, al parecer, con objeto de que el animal pudiese respirar mientras estaba sumergido bajo el agua, como los hipopótamos y los cocodrilos. Sin embargo, se han encontrado pisadas de estos dinosaurios en el Cretácico de Paluxy River (Texas, EE.UU.), por lo que, al parecer, estos enormes animales, podían caminar por tierra firme, sobre sus patas, a pesar de su enorme peso (sin ayuda del agua), sin derrumbarse; por otra parte, la presión del agua sobre el cuerpo de un animal, a una cierta profundidad, le impide respirar por sus orificios nasales, y además, el dinosaurio no habría tenido necesidad de salir del agua para respirar, puesto que podía respirar utilizando su cuello a manera de "snorkel" (24), estando en inmersión. Parece pues, por lo tanto, que los cuadros que nos presentan a estos dinosaurios como animales acuáticos, deben aceptarse con ciertas reservas.

Además de los Dinosaurios, había otros Arqueosaurios. Los Cocodrilos formaron un grupo preeminente en el Mesozoico y aún persisten en la actualidad, con caracteres primitivos, como la armadura de placas óseas dorsales. Se conocen fósiles desde el Jurásico y al parecer eran marinos; algunos de tamaño notablemente pequeño, no más de 30 centímetros. Los cocodrilos modernos, atrapan sus presas mediante un ataque rápido, agarrándola con sus poderosas mandíbulas y sumergiéndola en el agua para ahogarla; con este objeto, poseen un paladar secundario en la parte superior de la boca, lo cual les permite respirar manteniendo las mandíbulas y el resto del cráneo bajo el agua; en cambio, los del Jurásico, no tenían el paladar secundario bien desarrollado, aunque es posible que estuviese formado sólo por tejidos blandos. Phobosuchus del Cretácico tenía un cráneo de 2 m. de largo, y posiblemente alcanzaba 15 m. de longitud total, siendo así que, la longitud máxima de los cocodrilos actuales, viene a ser de unos 11 m.

Figura 29 — Evolución y radiación de los Arqueosaurios. (Los dibujos no están hechos a escala,)


Ciertos Arqueosaurios, los Pterosaurios, conquistaron el medio aéreo, desarrollando alas formadas por un repliegue cutáneo sujeto al cuarto dedo de las extremidades anteriores muy desarrollado, si bien, las reconstrucciones de sus esqueletos, parecen indicar mayor tendencia a planear que a volar batiendo las alas como los murciélagos o las aves. Las grotescas mandíbulas y los enormes ojos, contribuían a darles un aspecto exótico; Pteranodon, que alcanzaba una envergadura de mas de 8 m., poseía una gran cresta post-craneal. Otros Arqueosaurios que también conquistaron el medio aéreo, desarrollaron alas cubiertas de plumas, dando así origen a las Aves (véase la Figura 7). De todo lo que antecede, se deduce que los Arqueosaurios invadieron prácticamente todos los habitáis posibles, aunque no tuvieron demasiado éxito en el medio marino, sin duda porque ya estaba ocupado por otros reptiles, principalmente por los Ictiosaurios y los Plesiosaurios.

Los Ictiosaurios tenían forma de delfín, con mandíbulas reptilianas, y nadaban principalmente mediante movimientos del cuerpo y de la cola; las extremidades, en forma de aletas, les debían servir más bien como órganos de dirección. Sus ojos eran muy grandes y tenían un anillo de placas escleróticas. Algunos fósiles se han encontrado en perfecto estado de conservación, y han permitido comprobar que eran vivíparos, lo cual les hace doblemente independientes de la vida terrestre.

Los Plesiosaurios, por el contrario, nadaban batiendo las extremidades en forma de aletas y tenían una cabeza pequeña en el extremo de un cuello largo y flexible. En el estómago de algunos plesiosauros fósiles, se han encontrado cierto número de piedras pulimentadas, que debieron ser ingeridas por estos animales, con el propósito de ayudar a triturar los fragmentos de comida más duros. Otros reptiles marinos fueron los Mosasaurios o grandes lagartos marinos del Cretácico, y las modernas serpientes marinas. Las Serpientes u Ofidios son, en conjunto, más frecuentes en la Era Terciaria que en el Cretácico y, al parecer, derivan de los primitivos lagartos.

Nos quedan por considerar tres grupos importantes de reptiles mesozoicos: los Quélonios (tortugas), los Synápsidos (reptiles "mamiferoides" o Ambulátiles) y los Rincocéfalos. Los Quélonios, aunque nos resulten familiares, son en muchos aspectos unos reptiles extraordinarios. Su estructura esquelética es, fundamentalmente, la misma de cualquier reptil; pero protegiendo el cuerpo, por encima y por debajo, poseen una coraza o "armadura" de placas óseas recubiertas por otro conjunto exterior de placas córneas, que no suelen coincidir con las anteriores, ya que esto haría más débil la "armadura". Este caparazón exterior, es el que se utiliza en joyería y en ciertos trabajos ornamentales de artesanía. Podemos preguntarnos, cómo se ha llegado a formar este caparazón de las tortugas y, en general, su esquelto completo: Los primeros Quélonios que se pueden reconocer como tales, proceden del Triásico, como Triassochelys, y se asemejan a sus antecesores, los Cotilosaurios; incluso tienen dientes, que se pierden en los posteriores, y existen dudas respecto a si estas primitivas tortugas, podrían ocultar la cabeza, las extremidades y la cola, debajo del caparazón, pero lo que si es cierto, es que el caparazón aparece ya claramente formado, y que el esqueleto interno estaba unido a él. Los Quélonios posteriores han sido muy numerosos y variados: algunos han alcanzado grandes dimensiones, como Testudo atlas del Plioceno, que medía casi 3 m. de largo; algunas tortugas se han adaptado al ambiente acuático e incluso a la vida en el mar, aunque lógicamente, siguen respirando el aire como los demás reptiles. Los Quélonios no han sido desplazados ni sustituidos por la aparición de los Mamíferos, a partir del Cretácico, como ha ocurrido con otros grupos de Reptiles.

Los Rincocéfalos tienen cierta importancia, por comprender una especie actual, el famoso Sphenodon o "tatuara", que vive en las islas próximas a Nueva Zelanda. El grupo es principalmente mesozoico; su único representante actual, auténtico "fósil viviente", es un animal de pequeño tamaño, parecido a un lagarto, y aún conserva en la parte superior del cráneo, una abertura u "ojo pineal", que es un órgano sensible a la luz, heredado de los peces primitivos; viene a ser como un "ojo" adicional a los dos normales.

Los Reptiles Sinápsidos forman un amplio grupo que se desarrolló principalmente en el Permo-triásico con formas primitivas como Dimetrodon, el famoso reptil que tenía una cresta dorsal en forma de "vela", cuya función no está suficientemente aclarada, y al final del Triásico, los Ictidosaurios, grupo de Reptiles cuyas relaciones con los Mamíferos presentan un gran interés, y que ya fueron estudiados en el Capítulo 2.

Resumiendo la historia de los Reptiles en el Mesozoico, podemos decir que llegaron a conquistar los tres medios ambientales básicos de la tierra, el mar y el aire. Sin embargo, esta conquista no fue probablemente tan radical como la de los Mamíferos en la actualidad, porque los Reptiles, al no tener (o sólo en muy pequeño grado) regulación térmica interna, se vuelven lentos y débiles con las temperaturas bajas, mientras que los mamíferos y las aves pueden sobrevivir normalmente. Sin embargo, la estructura de las costillas en ciertos Sinápsidos sugiere cierta capacidad para la respiración rítmica, lo cual podría significar ya un principio de regulación térmica interna, asociada normalmente a los mamíferos y a las aves y, puesto que los reptiles son los antecesores indudables tanto de unos como de otros —y también del hombre—, bien puede decirse que fueron los responsables del desarrollo actual de todos los Vertebrados terrestres actuales. Muchos de los reptiles eran de gran tamaño; el tamaño medio de los Arqueosaurios es de 5 a 7 m. Algunos eran de forma muy extraña; del estudio de los esqueletos, se puede llegar a deducir el modo de vida de la mayoría de los reptiles, pero algunos eran realmente extraños: por ejemplo, es muy difícil comprender el modo de vida de Tanystropheus, con su largo cuello serpentiforme, cuyas vértebras son tan diferentes de las del resto del cuerpo, que inicialmente fueron descritas como pertenecientes a un animal distinto. También resulta difícil comprender cómo podrían levantar el vuelo ciertos reptiles voladores, si es que alguna vez se posaban en el suelo, con sus débiles y cortas extremidades posteriores, o más bien permanecían en la posición de los murciélagos con la cabeza hacia abajo, colgados de una roca o de una rama; tal vez, como los Albatros, se posaban en el suelo lo menos posible.

Y no podemos dar por terminado el tema de los reptiles mesozoicos, sin mencionar siquiera a los Profesores norteamericanos marsh y cope, del siglo XIX, cuya rivalidad en las excavaciones en busca de Dinosaurios, debió regocijar a los paleontólogos de su época, llegando, como de hecho ocurrió, desde publicar cartas insultantes uno a otro, hasta batallas campales entre los partidarios de cada uno de ellos, en los yacimientos de fósiles.



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