Introducción a la paleontologíA



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LOS QUIRÓPTEROS

Los Quirópteros se alimentan generalmente de Insectos, y estructuralmente se asemejan mucho a los Insectívoros, con los que sin duda deben estar muy relacionados, aunque, igual que ocurre con las ballenas, ya presentan una clara adaptación a su forma especial de locomoción a principios del Terciario, donde no es frecuente encontrar formas de transición, ya que Galeopithecus es demasiado moderno para que pueda considerarse como tal. La reducida pelvis de los murciélagos, se parece curiosamente a la de los Reptiles voladores; lógicamente estos animales rara vez se posan en el suelo, prefiriendo colgarse de las rocas o de las ramas; pero no es fácil comprender cómo podrían adoptar la misma posición los reptiles voladores, con sus alas más débiles: el ala del murciélago está formada por una membrana dérmica que se extiende sobre cuatro dedos, en contraposición con el ala de un reptil volador, que sólo comprende el cuarto dedo modificado, a partir del cual se extiende una membrana dérmica.

La mayoría de los grupos de Mamíferos tienen representantes actuales, y sólo algunos grupos importantes se han extinguido; la diversidad de mamíferos es tan considerable, que resulta difícil establecer un esquema general de su evolución, tal como podría hacerse, por ejemplo, en el caso de los Ammonoideos. A principios de la Era Terciaria, la mayoría de los Mamíferos están representados por formas de pequeño tamaño y poco especializadas, que presentan relaciones confusas con el tronco basal de los Insectívoros. En cambio, al final del Terciario, estos mismos grupos son más numerosos y en ellos aparecen formas de mayor tamaño y extrañas, aunque en la actualidad, muchos grupos parecen haber alcanzado un estado estacionario o estar ya en vías de extinción, como ocurre con los caballos, vacas, las ballenas, los osos y, en general, todos los carnívoros.

LOS ARTIODÁCTILOS

Los Ungulados comprenden, como es sabido, dos principales órdenes actuales: los que presentan pezuñas compuestas por un número par de dedos, dividida en dos partes, que constituyen el grupo de los Artiodáctilos, y los de pezuña formada por un número impar de dedos, que son los Perisodáctilos. Los primeros son aún muy numerosos (ganado vacuno, ciervos, gacelas, etc.), pero en cambio los Perisodáctilos están extinguidos en su mayoría, quedando únicamente los caballos y los rinocerontes, auténticas reliquias de lo que fue un grupo muy diversificado.

Los primitivos Artiodáctilos del Eoceno vienen a ser animales pequeños y poco evolucionados, que apenas se distinguen —salvo en pequeños detalles— de los Insectívoros y de los Primates. De ellos descienden, por una parte, los cerdos e hipopótamos, y por otra los Rumiantes (ganado vacuno, etc.). Mediado el Terciario, aparecen los "cerdos gigantes", como por ejemplo Dinohyus de más de 3 m. de longitud; los Rumiantes, por su parte, dan lugar a los camellos parecidos a gacelas y a jirafas, antes de que aparezcan los camellos actuales, tal como los conocemos. Algunos Artiodáctilos desarrollan una enorme cornamenta, como Synthetoceras, que por su aspecto, diríase que desciende del Triceratops.

LOS PERISODÁCTILOS

Por el contrario, los Perisodáctilos sólo comprenden en la actualidad, el caballo, el tapir y el rinoceronte, porque el hipopótamo, a pesar de su nombre que en griego significa "caballo de río", es más bien un "cerdo de río". En el Eoceno, existieron muchos grupos de Perisodáctilos, entre ellos, los Titanoterios, de tamaño parecido al de un elefante, aunque con capacidad craneal muy reducida; al parecer, estos ungulados alcanzaron demasiado pronto gran corpulencia, desarrollando grandes cuernos, y no pasaron del Oligoceno. Por su parte, los Équidos presentan una interesante y clara evolución, de la que tenemos una excelente documentación fósil (véase el Capítulo 2 y la Figura 3), la cual comienza con Hiracotherium, herbívoro de pequeña talla (unos 25-30 cm. de longitud), que a juzgar por los dedos de sus extremidades, vivía sobre un suelo blando, quizás en los bosques, el cual, con el transcurso del tiempo, daría lugar al actual Equus de las llanuras.

Los rinocerontes presentan la particularidad de incluir al mamífero terrestre más corpulento que jamás ha existido, el Baluchitherium, que como los grandes Dinosaurios, tenía las vértebras parcialmente huecas, con objeto de aligerar su peso. Los rinocerontes más primitivos, no tenían cuernos; algunos parece que se adaptaron al ambiente fluvial, como los modernos hipopótamos, mientras que otros, también primitivos pero más esbeltos, tenían aspecto de caballos, si bien estas formas, no perece que hayan tenido éxito evolutivo y se extinguieron precozmente.

OTROS MAMÍFEROS UNGULADOS

Además de los principales grupos de Ungulados que hemos tratado, existieron otros órdenes, ya extinguidos, que parecen derivar en conjunto, de los Condilartros del Eoceno, como los Perisodáctilos, que también derivan de ellos. En general, los Ungulados son herbívoros, pero a parte de esto, tienen pocos caracteres comunes. Los Condilartros muestran su carácter primitivo en su dentición, con molares de coronas rebajadas, con los que no podrían comer una vegetación dura, ni siquiera hierba, lo cual también debió ocurrir a los Titanoterios algunos ni siquiera habrían alcanzado el estado "ungulado", y sus extremidades parecen sugerir, en algunos casos, una posible adaptación al medio arborícela. Sin embargo, los otros órdenes derivados de ellos, muestran una rápida tendencia a la especialización: Uintatherium, llegó a alcanzar el tamaño de un elefante, pero con una grotesca cornamenta.

En Sudamérica, protegidos de los ataques o de la competencia de otros grupos de mamíferos, gracias a que la región de Panamá estuvo cubierta por el mar, se desarrollaron numerosos grupos de Ungulados, todos ellos muy extraños y extinguidos en la actualidad. Aunque estos Ungulados no siempre estaban provistos de pezuñas, la homomorfía o parecido, entre estos grupos y los Mamíferos del viejo mundo (Eurasia), aparece casi siempre, como resultado natural de las exigencias del medio ambiente, para ciertos tipos de mamíferos. Así, los equivalentes a los "rinocerontes", "hipopótamos", "elefantes" y "caballos" en Sudamérica, aparecieron todos, con independencia de las formas correspondientes del viejo mundo que nos son familiares.

Ocurre con frecuencia, que el potencial evolutivo de un grupo de animales, es proporcional al área donde se desarrolla, y así ocurrió, que los tipos del "viejo mundo" (incluyendo en esta denominación a Norteamérica, pero no Australia), pronto desplazaron a los de Sudamérica, cuando se formó el istmo de Panamá, durante el Plioceno; aunque algunos animales sudamericanos sobrevivieron a la competencia y llegaron a invadir parcialmente Norteamérica. Es curioso que algunos grupos sudamericanos no son exclusivos del "nuevo mundo" en el Terciario antiguo, lo cual sugiere que se trata de supervivientes en un área que les ha servido de refugio, más bien que de formas originales de Sudamérica.

Entre los Ungulados sudamericanos más notables, se encuentra el Toxodon, del cual dijo Darwin con asombro: "Parece mentira, de qué forma tan maravillosa están reunidos los caracteres de diferentes órdenes, en la actualidad tan bien individualizados, en diferentes puntos de las estructuras de Toxodon". En efecto, la cabeza y el cuerpo se asemejan a los del hipopótamo, mientras que los dientes se parecen a los del rinoceronte en la forma, pero son de crecimiento continuo como en los Roedores. Astrapotherium es otro animal extraño: viendo su esqueleto, parece como si alguien hubiese pensado en diseñar un gran animal del aspecto de un rinoceronte, en la parte delantera, pero como si luego, hubiese perdido todo interés en su obra, añadiéndole una parte trasera con una pelvis y unas extremidades ridículamente pequeñas; se desconoce su forma de vida. Más fácil de interpretar es el Thoatherium, parecido a un caballo, del que se puede decir que aventajó al Equus en su evolución, puesto que sus extremidades, con un solo dedo, habían perdido todo vestigio de los dedos laterales; sin embargo, no puede considerarse como un "supercaballo", porque sus tobillos no eran lo suficientemente fuertes, como para mantener un carrera prolongada.




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