Introducción a la paleontologíA



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SUDAMÉRICA

Sudamérica, quedó aislada desde el Eoceno hasta finales del Plioceno, y cuando se formó el istmo de Panamá, contenía una mezcla de Mamíferos marsupiales y placentados, que se habían desarrollado durante el Cenozoico. El Opossum, que vive en Norte y Sudamérica, es uno de los pocos Marsupiales supervivientes de esta fauna. Es curioso, cómo el último carnívoro marsupial sudamericano, se asemeja al "tigre de dientes de sable", con sus enormes caninos, mientras en Eurasia y Norteamérica, también se desarrollaron los auténticos "dientes de sable", y que todos se extinguieran, seguramente como consecuencia de la desaparición de sus presas corpulentas de piel gruesa.

Generalmente se acepta que la formación del istmo de Panamá, fue la causa de la desaparición de la fauna sudamericana y, además, tenemos evidencia fósil de la llegada de Placentados venidos del Norte, durante el Cuaternario, y de la simultánea extinción de la fauna autóctona. Pero es curioso observar, que también se extinguieron algunas especies venidas del Norte, de manera que, actualmente, Sudamérica presenta una fauna de Mamíferos más bien reducida, si la comparamos, por ejemplo, con la fauna africana.

La invasión de Mamíferos, a través de Centroamérica, no fue sólo de Norte a Sur, y así ocurre que, algunas formas oriundas de Sudamérica, como el Armadillo, el Puercoespín, el Perezoso, también han invadido parcialmente Norteamérica.



ANTÁRTIDA

El continente antártico, aunque estuvo unido con los otros continentes australes, mediante "puentes" a finales del Paleozoico, parece haber estado aislado desde entonces, y no ha llegado a recibir faunas de mamíferos terrestres.



RUTAS DE MIGRACIÓN FILTRANTES

Se ha observado en el Pacífico Sur, que cuanto más al Este de Australia se encuentra una isla, contiene menor número de Mamíferos y de Aves, aunque la latitud y el clima sean los mismos. Esto es una consecuencia natural del conocido principio de "filtro", según el cual, existe una barrera que ciertos animales pueden cruzar y otros no son capaces de hacerlo. Así, el desierto del Sahara es un "filtro", porque sólo ciertos animales pueden cruzarlo, y de la misma forma, la densa jungla, los océanos y cualquier ambiente uniforme, puede actuar como "filtro" y "hacer de criba" para ciertos animales. Algunos mamíferos pueden atravesar estos "filtros" mejor que otros, siendo los Roedores un notable ejemplo de esto último.



OTROS PUENTES INTERCONTINENTALES

El estrecho de Behring ha emergido en varias ocasiones, en el transcurso del Cenozoico, y a través de él han cruzado numerosos Mamíferos: elefantes, caballos, buey moscado, bisontes, etc. La península del Sinaí y el estrecho de Gibraltar, son otros buenos ejemplos de tales "puentes", y de esta forma, parece que África ha estado menos influida por el aislamiento, que Sudamérica y Australia.



VERTEBRADOS NO MAMÍFEROS

Comparado con los Mamíferos, el resto de los Vertebrados, se nos muestra notablemente conservador durante el Cenozoico. Es verdad que las Aves muestran una gran diversificación a lo largo de esta Era, pero se trata de un grupo estructuralmente muy sencillo, con pocas variaciones en su esqueleto, si se compara con los Mamíferos y, además, son todavía muy parecidas a los Reptiles, salvo que tienen sangre caliente y están cubiertas de plumas. Por otra parte, el esqueleto de las Aves es notablemente delicado, y su fosilización es difícil, por lo que sus fósiles son escasos.

Entre los Reptiles, las Tortugas y los Lagartos se han desarrollado progresivamente a lo largo del Cenozoico, y los restos de Cocodrilos suelen ser frecuentes en los sedimentos de agua dulce. Las Serpientes también se han desarrollado en el Cenozoico; se conoce un fósil de 20 m. de largo en el Eoceno; pero las serpientes venenosas no aparecen hasta el Mioceno.

Ocasionalmente se encuentran restos de Anfibios, y los Peces que actualmente constituyen todavía un grupo en expansión, son frecuentes entre los restos fósiles. Corrientemente se encuentran escamas y vértebras; los dientes de Seláceos suelen ser hermosos fósiles muy apreciados por los coleccionistas: Carcharodon megadodus, del Mioceno, tenía dientes de hasta 12 cm., y posiblemente alcanzaría 15 m. de largo, que es un tamaño impresionante para un pez carnívoro.



EL ÁREA SARMATIENSE

Un notable ejemplo de la importancia de los fósiles, cuando se trata de reconstruir la geografía en épocas pasadas, lo encontramos en la historia del área sarmatiense (Hungría, Mar Negro, Mar Caspio, Mar de Aral), durante el Terciario moderno y el Cuaternario. Tal como se indica en la Figura 35, durante el Mioceno, la mayor parte de este área era una extensa cuenca lagunar, salvo las montañas recientemente surgidas de los Alpes, de los Cárpatos y del Caucaso; es decir, que toda el área estaba ocupada por un gran lago de agua salobre (con salinidad menor que la del mar libre, pero superior al agua dulce), en la que las montañas actuales formaban islas o penínsulas. La evidencia necesaria para esta interpretación, nos la han proporcionado los fósiles, ya que, cuando las aguas salobres ocupan una cierta extensión, se desarrolla en ellas una fauna con características especiales, y como quiera que el área sarmantiense ha sido una de las regiones donde los lagos de agua salobre han adquirido mayor extensión y han durado más tiempo, la fauna que allí se ha desarrollado, tuvo tiempo de evolucionar y originar tipos peculiares, que sólo se encuentran en esta región.



Figura 35. — El área «Sarmatiense» (Helveciense - Vindoboniense), en la región del Mediterráneo, estuvo cubierta, en gran parte, por lagos de agua salobre.


A lo largo del Mioceno, se abrieron vías de comunicación entre este gran lago salobre y el Mediterráneo, por el Norte de los Alpes y por el área del Bósforo, dando como resultado, el que ciertas influencias marinas se dejen notar, al Norte de los Alpes en el Mioceno medio, y que sólo en el Mioceno superior, llegasen estas influencias hasta una zona tan alejada como la región de Viena. Durante esta época, la fauna sarmatiense se caracteriza por la presencia de Moluscos de agua salobre, y ocasionalmente, en las formaciones continentales, estratos con restos de Mamíferos. Al final del Mioceno, como consecuencia de la tendencia general al levantamiento y emergencia de esta parte de la cuenca del Tethys, las áreas lacustres del sarmatiense europeo, se fueron restringiendo, al mismo tiempo que sus faunas se diferenciaban entre sí.

Los Moluscos son muy frecuentes en los estratos sarmatienses, en los que encontramos un gran número de ejemplares, pero escasas especies distintas, lo cual ocurre frecuentemente en los medios salobres, donde abunda el alimento, pero la salinidad es una barrera infranqueable para la mayoría de las especies marinas o de agua dulce. La Cuenca Panónica (Hungría), quedó aislada, transformándose poco a poco en una cuenca de agua dulce; en cambio, las áreas situadas más al Este, llegaron a ser muy ricas en fauna salobre. Durante el Plioceno, también la región oriental quedó aislada, evolucionando hacia un gran lago de agua dulce, en el que han persistido algunas especies antiguas adaptadas a las nuevas condiciones ecológicas. En el área Panónica, también durante el Plioceno encontramos sedimentos lacustres de agua dulce, y en la región Dácica (Rumania), encontramos unas condiciones similares. El área Pontica (el actual Mar Negro), estaba ocupada por un lago salobre como el actual Mar Caspio; otro lago similar ocupaba la región Egea, y el actual Mar Caspio, estaba ocupado por una cuenca salobre con ciertas peculiaridades.

Durante el Cuaternario, el área Panónica ha quedado virtualmente seca, quedando sólo el Lago Balatón, como una reliquia de la gran extensión cubierta por agua dulce en el Terciario, que puede aún observarse en cualquier mapa topográfico: las llanuras de Hungría, corresponden a la antigua área ocupada por el lago panónico, mientras que las cadenas montañosas que las circundan, marcan las antiguas líneas de costa. El Danubio atraviesa estas montañas por las Puertas de Hierro, penetra en la Cuenca de Rumania, que corresponde a otra área desecada, y finalmente desemboca en el Mar Negro, donde las condiciones salobres han vuelto a establecerse como resultado de la invasión marina, durante el Cuaternario, a través del Estrecho del Bósforo. Sin embargo, la fauna actual del Mar Negro, deriva principalmente de la del Mediterráneo, ya que la antigua fauna sarmatiense desapareció, en su mayor parte, como consecuencia de la invasión marina, llegando a ser ahora el agua, incluso más salada que la media general de los océanos. En la actualidad, en el Mar Negro, sólo viven los peces que frecuentan las aguas superficiales, pues las zonas profundas, a más de 2.300 m., son inhabitables a causa de las emanaciones de gas sulfhídrico debidas a la acción de ciertas bacterias que reducen los sulfates.

El Mar Caspio es el gran superviviente de la antigua área Sarmática; es una región de grandes contrastes, donde la parte septentrional se hiela en invierno, mientras la región meridional llega a ser tan calurosa en verano, que la intensa evaporación del agua provoca depósitos de sal. Condiciones semejantes, encontramos también en el Mar de Aral. El Mar Caspio, es todavía la mayor extensión cubierta por el agua, que queda del gran lago sarmatiense, aunque su superficie se encuentra a más de 30 m. por debajo del nivel del Mediterráneo; su fauna es una reliquia de la fauna sarmatiense, aunque actualmente empobrecida con relación a lo que fue en tiempos anteriores.

El antiguo Lago Egeo fue ampliamente invadido por el Mediterráneo, y sus sedimentos y yacimientos de fósiles lacustres han sido trastornados por los últimos movimientos orogénicos, encontrándose desde 1.600 metros sobre el nivel del mar hasta muy por debajo del mismo. Por supuesto, que Grecia se encuentra aún comprendida en el área sísmica que corresponde a estos fenómenos tectónicos.

Sería muy interesante terminar estas observaciones sobre el Área Sarmantiense, exponiendo las razones por las que se han producido estos cambios paleogeográficos, pero desgraciadamente, las explicaciones de los fenómenos que tienen lugar en las zonas profundas de la corteza terrestre, entran todavía en el terreno de las hipótesis, y como quiera que se trata de cuestiones que no están directamente relacionadas con la Paleontología, es preferible limitar nuestra exposición a la evidencia fósil sobre los cambios de salinidad.


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