Introducción a la paleontologíA



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EL HOMBRE FÓSIL

La documentación fósil humana es realmente decepcionante. Sus fósiles son escasos y sus comienzos resultan difusos; continuamente se publican trabajos en los que se discute la nomenclatura y la datación de los fósiles humanos, pero en resumen, se puede concluir que la historia del género Homo coincide aproximadamente con la Era Cuaternaria, y que la especie Homo sapiens queda limitada al Pleistoceno superior y a la época reciente, a pesar de que últimamente se ha sugerido, que el género Homo podría haber estado presente en el Plioceno superior de Kenia.

Los cambios estructurales acaecidos en los Primates, que dieron origen al hombre, son los siguientes:


  1. incremento de la capacidad craneal, en términos generales, desde 500 ce. a 1.500 ce., en forma progresiva;

  2. desarrollo del mentón, hasta originar la mandíbula cuadrada del hombre moderno;

  3. adquisición progresiva de la posición erguida del cuerpo;

  4. reducción del tamaño de los caninos;

  5. tendencia hacia la vertical, en el perfil facial, como consecuencia del desarrollo de la frente;

  6. disminución de los arcos superciliares, que ocupan la posición de las cejas.

Estas y otras modificaciones estructurales en el hombre, reflejan la tendencia a caminar erguido, correr y trepar, indicando el abandono de la vida en la selva, y una adaptación mental, creciente, a las peculiaridades de la vida social.

El estudio del hombre fósil es por sí mismo una empresa bastante difícil y no se consigue precisamente facilitarlo, con la intervención de ciertos bromistas. El llamado "hombre de Piltdown" de Sussex (Inglaterra), con el que estaban obsesionados los libros de texto de los años 40, se demostró que era una asociación fraudulenta de la mandíbula de un chimpancé con un cráneo humano, ni siquiera tan antiguo como se pretendía. Por otra parte, se ha dicho del hombre de Neanderthal, que caminaba en posición encorvada, lo cual contribuye a su apariencia bestial en las reconstrucciones, cuando la realidad es que, esta falsa apariencia se debe a que uno de los esqueletos estudiados, estaba afectado de osteoartritis; de hecho, lo más probable es que caminase erguido como nosotros. Se ha observado que el cráneo de Homo (Pithecanthropus) erectas, aunque tiene un volumen bastante menor que el nuestro, muestra en su interior el "centro del lenguaje" ligeramente desarrollado, lo cual sugiere una cierta capacidad para entenderse con sus compañeros, y de esta forma se iniciarían los primeros avances sociales.

Tanto el Homo neanderthalensis, como el Homo sapiens, hicieron uso del fuego, enterraban a sus muertos y cazaron al rinoceronte lanudo, al oso de las cavernas, al mamut y a otros animales contemporáneos.

En conjunto, los acontecimientos del Pleistoceno, estuvieron poco influenciados por el desarrollo humano, debido a que, como eran cazadores y se alimentaban de la caza que podían capturar, su desarrollo estaba frenado continuamente por el peligro de morir de inanición. La situación debió ser parecida a la de Norteamérica o África, antes de la llegada del hombre blanco: tribus dispersas de cazadores, prácticas de religiones animistas y escasa supervivencia por la elevada mortalidad infantil y las frecuentes muertes (28), en un país a menudo rebosante de caza. Ejemplos de la abundancia de grandes mamíferos durante el Pleistoceno, nos lo proporcionan los yacimientos de esta época, que suelen ser ricos en Mamíferos fósiles, pero que casi nunca contienen restos humanos. En el yacimiento de alquitrán de Rancho La Brea en Los Ángeles (California), no sólo abundan los restos de elefantes y otros herbívoros, sino también del tigre con "dientes de sable", que sin duda los cazaba, y de buitres que se alimentarían de sus carroñas: Teratornis, un buitre del Pleistoceno de Los Ángeles ha sido, sin duda, el ave voladora de mayor tamaño conocida.

PUENTES INTERCONTINENTALES E ISLAS EN EL CUATERNARIO

La fauna de Mamíferos de Eurasia y África, ha sido probablemente la más variada. Muchos Mamíferos pasaron a Norteamérica, atravesando el "Istmo de Behring", cuando fue practicable durante el Pleistoceno, y algunos han penetrado por el Istmo de Panamá procedentes de Sudamérica. En cambio, Australia y otras islas, sólo han recibido penetraciones esporádicas de Mamíferos durante este período, dando como resultado, la aparición de faunas endémicas. El destino de los animales confinados en las islas, puede ser muy diverso, debido a múltiples factores. En Malta, por ejemplo, anteriormente unida a Sicilia por un istmo de tierra firme, y por intermedio de ésta con Europa, en ciertas cuevas se han encontrado fósiles de elefantes e hipopótamos enanos; sin duda sus antepasados eran de tamaño normal, pero fueron disminuyendo de tamaño, posiblemente por escasez de alimento, cuando Malta quedó convertida en isla. En otras islas, sin embargo, el proceso ha sido contrario, llegando a originarse formas gigantes, por ejemplo, las "aves-elefante" del Cuaternario de Madagascar o las "Moas" de Nueva Zelanda, que llegaron a medir más de 4 m. de altura, extinguidas hace sólo unos siglos, y aún persisten las tortugas gigantes de las Islas de los Galápagos.



LA ÉPOCA RECIENTE

Con la última retirada de los hielos, el período pleistoceno deja paso a la época actual, aceptándose comúnmente para el comienzo de esta época, unos 9.000 años a. C. Así entramos en la época histórica cuando el hombre, liberado de las restricciones impuestas por la vida de cazador, empezó a labrar la tierra y a multiplicarse sobre la Tierra, hasta llegar al estado de civilización que ahora conocemos. En esta época, la Paleontología cede el paso a la Arqueología, y así termina el objeto de este libro.

Posiblemente sea este el momento oportuno para volver al principio y relatar la Historia de los descubrimientos de fósiles y de su interpretación. Los primeros hallazgos conocidos de fósiles, relacionados intencionalmente con el hombre, están asociados a restos muy antiguos de Homo sapiens; el "hombre de Cro-Magnon" (hace 10.000 a 30.000 años), coleccionaba, al parecer, cristales de ciertos minerales y fósiles de Ammonítes. Los indios de las llanuras de Norteamérica, recogían fósiles que conservaban en bolsas especiales, usándolos como "medicina"; algunos, los perforaban y ensartaban, formando una especie de rosario de cuentas. Algunos huesos del Mamífero gigante del Oligoceno, Brontotherium, fueron hallados por los Pieles Rojas que los atribuyeron a "caballos del trueno", suponiendo que correspondían a ciertos animales que descendían a la Tierra con los truenos de las tormentas; precisamente, el nombre de Brontotherium (del griego bronte, trueno, y ther, animal), hace alusión a esta leyenda. Los nativos de Siberia, conocían hace ya mucho tiempo, los cuernos fósiles del ya extinguido Rinoceronte lanudo, denominándolos "grifos", aludiendo a una supuesta asociación con el gran "pájaro grifo" de la mitología.

Sin duda, el hombre primitivo ignoraba lo que fuesen los fósiles, coleccionándolos simplemente por su especial atractivo. Aunque los griegos y los romanos, conocían la existencia de los fósiles, en la región mediterránea, y en ocasiones llegaron a identificarlos correctamente, no llegaron a darse cuenta, realmente, de su verdadero significado. Fue necesario llegar hasta Leonardo da Vinci, en el siglo XV, para encontrar las primeras interpretaciones correctas; este científico, no sólo comprendió que los fósiles hallados en las colinas del Norte de Italia, eran moluscos marinos, sino que también se dio cuenta de que debieron llegar hasta estos parajes, cuando el Mediterráneo cubría, en épocas pretéritas, lo que ahora era tierra firme, y fue entonces cuando empezó a surgir la verdadera Paleontología. También se dio cuenta de que los fósiles hallados en el Este de Europa, indicaban la existencia de un gran mar, del cual son restos el Mar Caspio, el Mar Negro y los lagos de Hungría; ahora sabemos que estaba en lo cierto, y que se refería simplemente al área sarmatiense (véase la Figura 35). Incluso llegó a sugerir que el Mar Mediterráneo y el Mar Rojo, debieron estar unidos en otros tiempos, a través del Sinaí, como un barrunto del Tethys.

Leonardo da Vinci, naturalmente, se adelantó mucho a su época, por lo que se refiere al pensamiento científico, pero con el tiempo, sus ideas fueron poco a poco admitidas por todos los científicos, y las teorías que un día estuvieron en boga, de que los fósiles eran como minerales que se formaban en las rocas, fueron finalmente reemplazadas por el concepto de fósil, que hemos presentado en este libro.

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