Introducción a la paleontologíA



Descargar 0.67 Mb.
Página5/40
Fecha de conversión14.01.2019
Tamaño0.67 Mb.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   40

DISTRIBUCIÓN DE LOS FÓSILES

Los fósiles se encuentran en la mayoría de las rocas sedimentarias, exceptuando las más antiguas. Estas últimas, denominadas precámbricas (8), pueden considerarse, con algunas raras excepciones, como completamente azoicas, es decir, sin fauna. De las demás rocas, las sedimentarias, es decir, las depositadas sobre el terreno o bajo el agua, por procesos naturales de sedimentación, contienen —por lo general— fósiles, al menos en ciertas regiones, aunque esto no siempre puede ser cierto. Si la roca se ha alterado químicamente, por efecto del calor y las presiones sufridas, tiene lugar un proceso llamado metamorfismo que, al provocar su recristalización, destruye los fósiles. Sin embargo, los fósiles más resistentes, pueden soportar un cierto grado de metamorfismo, aunque a menudo, presentan una fuerte distorsión, que indica la enorme presión sufrida por la roca que los contiene.

Las rocas ígneas, que por lo general se han formado al consolidarse un magma fluido, a elevada temperatura, no pueden, lógicamente, contener fósiles; pero puede ocurrir que ciertos restos orgánicos (conchas, vegetales, etc.), queden cubiertos por las cenizas procedentes de una erupción volcánica, cuando ésta forma un tipo especial de sedimento.

Geográficamente, los fósiles suelen presentar una extensa distribución. Una de las razones que movieron a realizar la expedición de Scott al Polo Sur, en 1911-1912, fue la de realizar investigaciones geológicas en el interior de la Antártida, y efectivamente, se encontró madera fósil, evidencia de que en otros tiempos, la Antártida fue una región cubierta de vegetación.

Hay rocas, en el Norte de Canadá, donde ahora se caza el oso polar, que contienen sales, las cuales parecen haber cristalizado en zonas lagunares o en albuferas, bajo condiciones climáticas de calor y sequedad, muy distintas de las actuales. En algunos de los picos más altos, de los Alpes y del Himalaya, encontramos rocas que contienen fósiles de animales marinos, lo cual nos indica que tales sedimentos, se depositaron bajo el mar.

De hecho, toda la evidencia que nos proporcionan los fósiles, se reduce a poner de manifiesto, que la faz de la Tierra no ha permanecido estática en el tiempo; que el clima ha cambiado y que las montañas no han sido siempre como ahora, ya que los materiales que las forman, se depositaron en el fondo del mar.


2 - Evolución y ambiente

"A este principio, según el cuál, cualquier pequeña variación, siempre que sea útil, se conserva, le he denominado selección natural" (charles darwin. Origen de las especies, Capítulo 3).


La teoría de la evolución se refiere, tanto a la Neontología como a la Paleontología, y nos ocuparemos de ella después de establecer algunas cuestiones preliminares de carácter general.

CONCEPTO DE EVOLUCIÓN

El concepto de evolución, en Biología, se basa en lo siguiente:


a) En los seres vivos, se observa que ocurren toda una serie de variaciones en la estructura y en el aspecto general de los organismos.

b) Algunas de estas variaciones, que suelen aparecer espontáneamente, han llegado a ser hereditarias, perpetuándose en las generaciones siguientes.

c) Aunque la mayoría de estas variaciones pueden ser perjudiciales, algunas de ellas son beneficiosas.

d) La evolución, presupone la supervivencia de los organismos más idóneos. Cualquier grupo de seres vivos, aislado geográficamente, o de cualquier otra forma, que presente variaciones beneficiosas, tendrá ventaja sobre otros grupos de los mismos organismos que hayan sido menos favorecidos, y los primeros, tenderán a reproducirse y a sobrevivir, con más éxito que los otros.

e) La consecuencia del apartado d), es la evolución de uno de los grupos que se desarrollan, más idóneo que los demás, el cual está mejor adaptado que los que le rodean; así pueden aparecer nuevas especies, más resistentes y mejor adaptadas al medio ambiente.
Podríamos preguntarnos, por qué razón, siendo cierto el apartado e), llegan a extinguirse la mayoría de los grupos de animales y vegetales. Para explicar su extinción, pueden darse varias razones, pero quizás la más sencilla, sea que el ambiente varía con más rapidez que la evolución de los grupos hacia formas mejor adaptadas; y por ambiente, entendemos, no sólo el medio inorgánico (temperatura, salinidad, humedad, etc.), sino también el medio orgánico: especies rivales, predadoras, parásitos y animales de rapiña, etc. Se comprende que, con tantas variables en competencia, ocurran tales extinciones, aunque la adaptabilidad de los seres vivos es de tal categoría, que son raras las extinciones en los grupos más desarrollados.

En realidad, casi todos los grupos principales de animales y vegetales, han sobrevivido desde su primera aparición en las rocas que contienen fósiles, desde el Cámbrico (véase la Figura 2), aunque, naturalmente, el destino de los grupos menores dentro de los mayores, ha variado considerablemente a lo largo de toda la historia geológica.




Figura 2. — La escala geológica en millones de años, con sus principales divisiones estratigráficas.



LA EVOLUCIÓN DEL CABALLO

Un excelente ejemplo paleontológico de la evolución, lo encontramos en la historia fósil del caballo, el cual, en sí mismo, ya tiene algo de "curiosidad paleontológica", por ser uno de los pocos supervivientes (el rinoceronte es otro), de un orden de Mamíferos mucho más diversificado en épocas anteriores, denominado Perisodáctilos. El caballo, se apoya sobre una pezuña formada sobre el dedo central del pie, en contraste con los Artiodáctilos (la vaca, el antílope, el búfalo, el ciervo), que caminan sobre una pezuña dividida en dos partes, formada sobre los dedos 3. ° y 4. ° del pie.

El caballo fue en un principio, de pequeña talla y de aspecto análogo al de un perro; vivía en los bosques, alimentándose de hojas, pero más tarde, pasó a ser el animal de gran talla, habitante de las llanuras, que se alimenta de hierba, que es el actual.

Aunque sus fósiles se encuentran, por lo general, en América, donde tuvo lugar su evolución, el caballo desapareció de allí provisionalmente, a finales de la era Terciaria, para volver de nuevo cuando los europeos los llevaron otra vez, desde su nuevo hogar en el viejo mundo.


La Figura 3 nos muestra la evolución del caballo y de sus extremidades. Obsérvese cómo el dedo central se ha desarrollado a expensas de los otros, resultando de dicho desarrollo y de la atrofia de los dedos laterales, así como de la modificación de la pezuña, una mejor adaptación a la carrera en las ásperas llanuras. Otro cambio menos aparente, es la modificación de la dentadura: los primeros representantes de la familia de los Équidos (o caballos), tenían unos dientes con la corona muy baja, adecuados para alimentarse de la vegetación forestal; pero con la transición del bosque a la llanura, hubieron de adaptarse a un nuevo tipo de alimentación, los pastos herbáceos, que por su contenido en sílice, desgastaban excesivamente su dentadura, resultando inadecuados los molares de corona baja. De esta forma, se desarrollaron, en el curso de la evolución, molares de corona mucho más alta, capaces de soportar mejor el desgaste producido por el continuo masticar de la hierba.

1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   40


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal