Introducción a la paleontologíA



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LOS CONCEPTOS DE HOMOLOGÍA Y HOMOMORFÍA

El concepto de homología no implica, en sí mismo, la evolución, y de hecho, este fenómeno era conocido mucho antes de que darwin y wallace estableciesen su teoría de la evolución. Pero también es verdad, que la homología de los órganos, se comprende mejor dentro del marco de la evolución biológica: es la condición según la cual, dos o más organismos, poseen órganos que pueden parecer diferentes a primera vista, pero que en realidad poseen una semejanza estructural básica, que revela un origen común, o bien (si se prefiere prescindir de toda alusión evolutiva), que están relacionados con un tipo estructural común. De esta forma, la mano del hombre, el ala del murciélago y la aleta de la foca, son homologas, como se demuestra mediante el estudio de sus esqueltos, que están organizados de la misma forma (Figura 4), con los mismos huesos, dispuestos análogamente en la mano, en el ala y en la aleta. De esta comparación, se llega a poder establecer un modelo general, el llamado "arquetipo" (9).


Figura 3. — Evolución del caballo, representada por tres de sus etapas. El sentido de la evolución, se entiende de izquierda a derecha.


Sin embargo, es más adecuado considerar la homología, como un resultado de la evolución a partir de una estructura primitiva, que se ha ido modificando al adaptarse a funciones definidas. Así, la evidencia fósil, en relación con estas estructuras esqueléticas modernas —aunque desgraciadamente discontinua— sugiere con fuerza que todas las extremidades de los Mamíferos, derivan de la extremidad presente en un tipo primitivo de Mamífero. Esta parece haber sido bastante similar a nuestra propia mano, pudiendo decirse que la mano del hombre es, esencialmente, un órgano primitivo, y que su maravillosa capacidad de movimiento y destreza, no depende de ninguna modificación importante del órgano original, sino más bien de una falta de ésta.

Figura 4. — Ejemplos de homología y homomorfía.


La homomorfía es una condición según la cual, dos o más organismos parecen similares, o poseen órganos que parecen similares, pero que tienen orígenes diversos o se relacionan con diferentes arquetipos. Así, el Delfín, el Ictiosaurio y el Tiburón (Figura 4), son muy parecidos: los tres son alargados, tienen apéndices en forma de aletas, una aleta dorsal y aleta caudal análogamente constituida. Sin embargo, en este caso, son homomorfos, debido a que sus estructuras internas son diferentes en cada uno de ellos: esto se debe al hecho de que, los delfines derivan de los primitivos mamíferos terrestres, el Ictiosaurio de los primitivos reptiles también terrestres, y el Tiburón es un pez.

Por supuesto, que la homomorfía es un concepto relativo, porque todos los Vertebrados terrestres, descienden de antepasados pisciformes, y de hecho, también es una hipótesis aceptable, que todos los animales descienden de organismos sencillos; pero la homomorfía se refiere, por lo general, a antepasados más inmediatos, que han sufrido modificaciones en cierto modo convergentes.

Aunque este fenómeno presente un gran interés, en relación con la evolución, para los paleontólogos puede resultar a veces un inconveniente, ya que en ocasiones, ciertos fósiles agrupados bajo un mismo nombre, después de un examen más detallado resultan pertenecer a varios tipos, no relacionados entre sí, y por lo tanto, hay que darles nombres distintos.

IMPERFECCIONES EN EL REGISTRO FÓSIL

La razón de la mayor parte de la confusión existente en los nombres de los fósiles, está en que sólo fosilizan las partes esqueléticas duras de los organismos, y casi nunca sus partes blandas.

Los Conejos y los Roedores son homomorfos por la circunstancia de tener los dientes igualmente cortados en bisel, pero un estudio más detallado de estos animales, revela que nos encontramos ante dos órdenes completamente distintos de Mamíferos, llamados Lagomorfos y Roedores, respectivamente. Los esqueltos de estos dos órdenes de Mamíferos, presentan suficientes diferencias para poder distinguirlos con facilidad, pero, ¿qué ocurriría con las conchas marinas, en las que a parte de su forma general, presentan pocos caracteres que permitan distinguir una de otra? La homomorfía está, en realidad, muy difundida en la literatura que se refiere a los moluscos bivalvos, y si bien es cierto que el conocimiento de los estados evolutivos, ayuda mucho a esclarecer alguno de estos casos, no lo es menos que aún existen muchos ejemplos de fósiles que nos presentan problemas de difícil solución.

La falta de documentación fósil, puede presentar otros aspectos. Fácilmente se comprende el papel desempeñado por los animales necrófagos terrestres y acuáticos, por cuya causa, rara vez se conservan la carne o la materia vegetal. Los mismos huesos, son roídos, la madera se pudre, las conchas se desintegran y, en conjunto, nada llega a fosilizar, a no ser que se produzca su rápido enterramiento. Sólo así puede quedar un organismo adecuadamente protegido, para que no tenga lugar su destrucción completa.

Por si todo esto no fuese bastante, hemos de contar con que muchos fósiles se pierden al ser disueltos por el agua que circula constantemente a través de las rocas de la corteza terrestre; en otras ocasiones, al quedar sometidos a temperaturas elevadas, son transformados, perdiendo así su identidad orgánica, y finalmente, cuando las rocas son erosionadas por los agentes de la dinámica terrestre, se pierden irremisiblemente los fósiles que contenían.

Por otra parte, hay que recordar, que el martillo del geólogo sólo tropieza con una pequeña parte de las rocas fosilíferas existentes en la Tierra. La mayoría de tales rocas, si no se encuentran sumergidas bajo el mar, son inaccesibles, por estar a gran profundidad en la corteza terrestre; en consecuencia, los geólogos sólo conocen una pequeña parte de las rocas, incluso de las más comúnmente explotadas. Así, no debe extrañarnos, ya que el registro fósil resulta tan discontinuo, que existan aún muchas lagunas en nuestro conocimiento de los fósiles, y que aún queden muchas cuestiones sin resolver en Paleontología.

A pesar de todo, es cierto que disponemos de una notable cantidad de información, procedente de las rocas fosilíferas de todo el mundo, y que la documentación conseguida sobre la evolución, a base de los fósiles, es bastante completa. Para ilustrar esto último con un ejemplo, consideraremos la evolución de los Mamíferos a partir de los Reptiles.

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