Issn 0718-1779 Cuadernos De Estudios Árabes



Descargar 1.02 Mb.
Página8/28
Fecha de conversión05.10.2017
Tamaño1.02 Mb.
1   ...   4   5   6   7   8   9   10   11   ...   28

NOTAS

(1) Ciertos historiadores interesados han tratado de brindar una imagen pura de Luis IX tratando de justificar lo injustificable. Lo concreto es que el rey capeto fue el propulsor de dos cruzadas contra los musulmanes a los que aborrecía y buscaba exterminar. Una de sus consignas era precisamente: «Hay que hacer entrar la espada en el vientre de los infieles tanto como quepa». Aunque fue canonizado santo por el pontífice Bonifacio VIII el 11 de agosto de 1297, sus biógrafos de ayer y de hoy como el senescal Jean de Joinville (1225-1317) o el mediavalista Jacques Le Goff (1924) reconocen que no era un dechado de virtudes y que trataba de disfrazar su mundanalidad con actitudes aparentemente piadosas. En Europa sus principales víctimas fueron los cátaros a los que exterminó entre 1244 (Montsegur) y 1255 (Queribús). La excusa de las Cruzadas permitió a los franceses , independientemente de apoderarse de la región occitana,de hacerlo, asimismo, de la región del Languedoc. Los Cátaros que se rindieron, fueron todos quemados por orden de Luis IX en combinación con el Papado y la Inquisición.

(2) El califa abbasí al-Mu’tasim vivió entre 794-842 y gobernó entre 833-842. Era hijo de Harún ar-Rashíd (766-809). Fue el primer califa en reclutar esclavos de origen turco. Gracias al concurso de estos primeros mamelucos, logró aplastar la rebelión persa liderada por Babak y derrotar al año siguiente al ejército del emperador bizantino Teófilo (g. 829-842), destruyendo además las fortalezas de Ancyra (Ankara) y Amorium (Frigia).

(3) El Dr. David Ayalon es uno de los más grandes eruditos del siglo XX en asuntos académicos del Medio Oriente. Durante más de cincuenta años estuvo dedicado a los estudios de los Mamelucos, un trabajo pionero que dio lugar a una escuela de especialistas en la materia única en el mundo. Nació en Haifa en 1914. Durante su niñez y adolescencia tuvo muchos amigos palestinos y aprendió naturalmente el árabe. En 1933 ingresó en la recién fundada Universidad Hebrea de Jerusalén estudiando el idioma y literatura árabes. Por recomendación del eminente arabista Shlomó Dov Goitein (1900-1985) estuvo un año perfeccionado sus estudios en la Universidad Americana de Beirut. Desde principios de los años cuarenta David Ayalon inició sus investigaciones sobre los Mamelucos que durarían el resto de su vida. Por cierto que sus estudios abarcaron también otras civilizaciones islámicas como los Selÿukíes e Ilhánidas. Generaciones de estudiantes judíos y árabes (musulmanes y cristianos) reconocieron en David Ayalon un ustãdh (‘profesor’) ascético, riguroso y comprensivo. En 1947 junto a Pesach Shinar, David Ayalon produjo el “Diccionario de Árabe Moderno Hebreo-Árabe”, que es conocido simplemente como Ayalon-Shinar, insuperable hasta la fecha cuya riqueza y precisión es apreciada por los especialistas. David Ayalon se casó con la Prof. Miriam Rosen-Ayalon, una especialista en el Irán islámico y otras culturas de Oriente. En 1950, Ayalon fue invitado por Shlomó D. Goitein y el turcólogo Uriel Heyd ha establecer un Departamento de Historia del Medio Oriente en la Universidad Hebrea de Jerusalén donde no sólo desarrolló carreras sobre el Islam medieval sino sobre el mundo contemporáneo. Su ímproba tarea ha servido para el entendimiento entre judíos y musulmanes. Su discípulo y heredero en los estudios mamelucos es el Dr. Reuven Amitai, actual titular

(4) Rabí Moshé Ben Nahmán (1194-1270), nacido en Cataluña (España).

(5) Véase P. Thorau: “The Battle of Ain Jalut. A Re-examination”, en P. Edburg (ed.): Crusade and Settlement, Cardiff, 1985, pp. 236-241; y Reuven Amitai-Preiss: “In the Aftermath of Ayn Jalut: The Beginnings of the Mamluk-Ilkhanid Cold War”, en Al-Masaq (Studia Arabo-Islamica Mediterranea), International Journal of Arabo-Islamic Mediterranean Studies, 3 (1990), pp. 1-21.

(6) Abdurrahman Ibn Ismail, llamado Abu Shama (1203-1268), nació y murió en Damasco, viviendo un tiempo en Alejandría. La historia de los reinos del atabeg turco Nuruddín Ibn Zengui y el sultán Saladino, es su obra principal titulada Kitab ar-Raudatein fi ajbar al-daulatein (“Libro de los dos jardines”), publicado por M. Hilmi Ahmad, El Cairo, 1962.

(7) El liderazgo del Sheij de La Meca se había creado en el siglo X. Estaba destinado a garantizar el libre acceso a las ciudades santas por parte de los musulmanes de todos los orígenes y de todas las tendencias.

(8) Hacia 1798 el Imperio Otomano concertó una alianza con Inglaterra contra la Francia revolucionaria. Napoleón Bonaparte (1769-1821), inquieto general de la República, pensaba que la batalla contra los ingleses no debía ser librada en el Támesis sino en el Nilo. Los ingleses necesitaban de Egipto, Palestina y Siria para asegurarse la ruta a la India. Además el estratega corso soñaba con reabrir el antiguo canal de los faraones, pasar sus navíos al mar Rojo y socorrer con su ejército al sultán Tipu de Mysore (1750-1799) en el sur del subcontinente asediado por un contingente británico entre los que se encontraba Arthur Wellesley, futuro duque de Wellington. El 21 de julio de 1798, entre las pirámides y el Nilo, el ejército bonapartista derrotó a la columna egipcia (seis mil mamelucos y quince mil fellahín -“campesinos”-) de Murad Bey que representaban los intereses anglo-otomanos en la región. La carga de caballería de los mamelucos fue desbaratada por el nutrido fuego de fusilería de los granaderos franceses. La mayoría de los jerarcas mamelucos huyeron a Siria y luego ayudaron a los británicos en Acre (Palestina) contra el infructuoso sitio que realizó Bonaparte entre el 17 de marzo y el 21 de mayo de 1799. También participarían del ataque anglo-turco contra Abukir el 25 de julio de 1799 que terminó en un desastre. Napoleón llevó a Europa algunos batallones mamelucos que actuaron bajo el mando del mariscal Joachim Murat (1767-1815, en Madrid (2/5/1808). El estratega corso contaría con dos edecanes mamelucos: Rustam, su guardia personal y palafrenero, y Alí, su bibliotecario, que lo acompañaría hasta las horas finales en el confinamiento de la isla de Santa Helena (cfr. R.H.S. Elía: Napoleón Bonaparte y la apología del Islam, en El Mensaje del Islam Nº 10, Buenos Aires, diciembre de 1993, pp. 42-73).

(9) Muhammad Alí o Mehmet Alí (1769-1849), nacido en Kavala (Grecia), de padres albaneses, tuvo una experimentada formación militar. Desde 1799 hasta 1801 luchó en varias batallas en Egipto, entonces parte del Imperio otomano, contra las tropas francesas dirigidas por Bonaparte. En 1805 Muhammad Alí fue nombrado virrey de Egipto por los ulemas de El Cairo, con el título de pashá. Inspirándose en las enseñanzas de Bonaparte reorganizó el ejército. En 1807 derrotó una invasión británica. Cuatro años después aseguró su supremacía en Egipto al eliminar a los mamelucos, que conspiraron para arrebatarle el poder. Muhammad Alí fomentó las ciencias y las artes y creó nuevas industrias nacionales impulsando notablemente el desarrollo de Egipto. Ante los musulmanes apareció como el defensor de la doctrina del Profeta del Islam, contra la corrupción otomana y sus aliados británicos. Ideó un sistema de revolución agraria islámica, aboliendo la propiedad territorial privada, transformando de esta manera a los terratenientes en arrendatarios del Estado. Fue el fundador de la ciudad de Jartúm en 1823, hoy capital de la República del Sudán.



(10) Según una tradición consignada por escrito, a principios del siglo XVI, Mahmud Kati afirmaba que, cuando el emperador no había salido todavía de su palacio, la cabecera de su caravana estaba ya en Timbuktú.

(11) Un aspecto poco conocido por el público en general es la cultura que se desarrolló en la costa oriental del África (al sur del «Cuerno» somalí), entre los siglos VIII y XVI, conocida como cultura Zanÿ o Zandj (del persa y árabe zanÿ: «de los negros»). La historia comienza en 695, cuando el caudillo shií Hamza de Omán llegó a la isla de Zanzíbar (zanÿ bar significa en persa «costa de los negros») —en la actual Tanzania— con un grupo de partidarios. En 740 otros shiíes que huían de La Meca, luego de haber fracasado la revolución de Zaid Ibn Alí Ibn al-Husain Ibn Alí Abi Talib (699-740), fundaron Muqdisho (Mogadiscio), capital de la Somalía de nuestros días. Hacia 834, shiíes vencidos en Basora (Basra, Irak), se instalaron en la isla de Socotra frente a Adén, y se convirtieron en prósperos comerciantes y audaces marinos. Sin embargo, la migración más decisiva sería la de 975, cuando Alí Ibn Sultan al-Hasan, príncipe de la ciudad persa de Shiraz, con un gran número de seguidores —perseguidos por su confesión shií— y siete navíos llegaron a la región y fundaron los puertos de Kilua o Kilwa (975) en Mozambique, Manisa o Mombasa (978) en Kenia, Sofala (980) en Mozambique, Pemba (980) en Tanzania, Malindi (990) y Lamu (1005) en Kenia y Mozambique (1080). Sus descendientes —y por extensión toda la población mestiza de la costa— se llamaron a sí mismos «shirazis», denominación genérica que se mantiene aun hoy. Cerca de Malindi, de donde partió la flota de Vasco de Gama en su etapa final a la India en 1498 guiada tal vez por Ibn Maÿid (o por otro piloto musulmán), floreció una legendaria ciudad musulmana llamada Guedi —sus ruinas subsisten todavía— con hermosas mezquitas, palacios, casas de varias plantas, jardines y tumbas de estilo persa y una enorme muralla de seis metros de altura que la rodeaba enteramente. Tantos los árabes como los persas blancos se mezclaron totalmente con los pueblos somalíes y bantúes de la costa. El mestizaje entre poblaciones africanas y asiáticas bajo la bandera del Islam dio nacimiento a una lengua específica, el swahili (de sahil, plural de sawahil, la «costa» en árabe), escrita en caracteres árabes a partir del siglo XVI— con una base gramatical bantú y más del 40% de su léxico tomado del árabe y en parte del persa, daría comunidad cultural a todo el litoral entre Mogadiscio y Sofala, facilitando a sus poblaciones el acceso a la civilización islámica, y el conocimiento de los mercados adecuados para los productos regionales. En la actualidad, el swahili, escrito en alfabeto latino, es la lingua franca de todo el África oriental y se enseña en Kenia, Tanzania y Uganda. Así se estableció un activo intercambio directo con Arabia, Persia, India, Siam e incluso China. En 1415, por ejemplo, una embajada de Malindi regresó al Zanÿ escoltada por la flota del primer almirante del imperio Ming, el musulmán Zheng He.«Cuando los portugueses llegaron al Zandj en camino hacia la India, en 1498, quedaron profundamente impresionados por el tamaño y la limpieza de la ciudades, la calidad de las casas y el lujoso buen gusto con que eran decoradas, también por la belleza y elegancia de las mujeres, que participaban de la vida social. Sin embargo, dado que su interés primordial era el comercio con la India y luego el monopolio del tráfico mercantil, los lusitanos vieron en las ciudades zandj temibles competidores que debían ser eliminados: en 1500 atacaron y destruyeron Mozambique, y continuaron su obra con tal saña que, en medio siglo, habían destruido todas las ciudades de la costa oriental. Su objetivo era transferir todo ese activo comercio hacia las factorías que crearon. Pero no sólo no lo consiguieron, sino que su presencia significó un enorme retroceso económico y cultural para los pueblos afectados» (Guía del Tercer Mundo 91/92 dirigida por Roberto Remo Bissio, Instituto del Tercer Mundo, Montevideo, 1991, p. 590). Las expediciones de los zanÿ hacia el interior del continente negro para procurarse oro, marfil, hierro y maderas preciosas fueron conocidas como safaris (del árabe safar, “viaje”). La civilización musulmana swahili tuvo su último esplendor en el siglo XIX con dirigentes como Sa’id ibn Sultán (1791-1856), sultán de Muscat, Omán y Zanzíbar, y el comerciante Muhammad bin Hamid llamado Tipu Tib (1837-1905). Véase W. Vincent: Commerce and navigation of the Ancient in the Indian Ocean, 2 vols. Londres, 1807; C. Bouvat: L’Islam dans l’Afrique nègre. la civilization swahili. Revue du Monde musulman, 2 (5-7-10-27), París, 1907; G. Hamilton: Princes of Zinj. The rulers of Zanzibar, 1796-1856, Londres, 1912; X.J.L. Duyvendak: China’s discovery of Africa, Probsthain, Londres, 1949; G. Mathew: Islamic Merchants-Cities of East Africa, The Times, Londres, junio 26, 1951; U. Ingham: A history of East Africa, Longsman, Londres, 1962; G.S:P. Freeman-Granville: The East African Coast, Clarendom Press, Oxford, 1962; Roland Oliver y Anthony Atmore, Africa desde 1800, Edit. Francisco de Aguirre, Santiago de Chile, 1977; Joseph Ki-Zerbo: Historia del Africa negra, dos vols., Vol 1: De los orígenes al siglo XIX, Alianza, Madrid, 1980, pp. 176-182 y 440-451.

(12) Ibn Jaldún: Introducción a la historia universal. Al Muqaddimah, Fondo de Cultura Económica, México, 1997 (3ª edición).



1   ...   4   5   6   7   8   9   10   11   ...   28


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal