J. J. Benitez caballo detroya 6



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J.J.BENITEZ
CABALLO DETROYA 6

HERMÓN


Este libro no podrá ser reproducido, ni total ni parcialmente, sin el previo permiso escrito del editor. Todos los derechos reservados.

©J.J. Benítez, 1999

© Editorial Planeta, S. A., 1999

Córcega, 273-279, 08008 Barcelona (España) Realización de la sobrecubierta: Departamento de

Diseño de Editorial Planeta (foto © Yoshikazu Shirakawa)

Planeta Colombiana Editorial S. A.

Calle 21 No. 69-53, Santafé de Bogotá, Colombia

ISBN: 84-08-02744-1 (rústica) ISBN: 958-614-738-X (tapadura)

Primera reimpresión (Colombia): junio de 1999

Impresión y encuadernación: Quebecor Impreandes

Impreso en Colombia - Printed in Colombia

Indice




Síntesis de lo publicado ................................................... 4

el diario (sexta parte)..................................................... 6
18 de mayo, jueves (Año 30) ............................................. 6

19 de mayo, viernes............................................................ 7

21 de mayo al 15 de junio .................................................. 18

15 al 18 de junio ................................................................ 62

18 al 24 de junio ................................................................ 74

1 al 7 de septiembre .......................................................... 87

15 de agosto, miércoles (Año 25)....................................... 95

16 de agosto, jueves (Año 25)........................................... 102

17 de agosto, viernes ......................................................... 105

18 de agosto, sábado ......................................................... 112

19 de agosto, domingo ...................................................... 159

20 de agosto, lunes ............................................................ 206

Primera semana en el Hermón .......................................... 239

Segunda semana en el Hermón ......................................... 262

Tercera semana en el Hermón ........................................... 269

Cuarta y última semana en el Hermón ............................... 286



A Manolo Molina, Manu Larrazabal,

Arsenio Álvarez, Manolo Audije

y Julio Marvizón, que hicieron más

llevaderos los 111 días que permanecí

escribiendo «Hermón».
Sé que el JEFE lo tendrá presente...

SÍNTESIS DE LO PUBLICADO

Enero (1973)

Las Fuerzas Aéreas Norteamericanas inauguran la ope­ración secreta denominada Caballo de Troya. Un ambi­cioso proyecto científico que sitúa a dos pilotos en el año 30 de nuestra era. Concretamente, en la Palestina de Jesús de Nazaret.

El objetivo es tan complejo como fascinante: conocer de primera mano la vida y los pensamientos del llamado Hijo del Hombre.

Jasón y Elíseo, responsables de la exploración, viven paso a paso —casi minuto a minuto— las terroríficas jornadas de la Pasión y Muerte del Galileo. Y comprue­ban que muchos de los sucesos narrados en los textos evangélicos fueron deformados, silenciados o mutilados.

Tras el primer «salto» en el tiempo, Jasón, el mayor de la USAF que dirige la operación y autor del diario en el que se narra esta aventura, experimenta una profun­da transformación. A pesar de su inicial escepticismo, la proximidad del Maestro conmueve sus cimientos inte­riores.
Marzo (1973)

Los responsables de Caballo de Troya deciden repetir el experimento. Algo falló...

Además, en el aire han quedado algunas incógnitas. Una, en especial, estimula la curiosidad de los científicos: ¿qué ocurrió en la madrugada del domingo, 9 de abril del año 30? ¿Cómo explicar la misteriosa desapa­rición del cadáver del rabí de Galilea?

Jasón entra de nuevo en Jerusalén y asiste, perplejo, a varias de las apariciones del Maestro. La desconcer­tante experiencia se repite en la Galilea. No hay duda: el Resucitado es una realidad física... Esta vez, la Ciencia no tiene palabras. No sabe, no comprende el cómo de aquel «cuerpo glorioso».

Jasón se aventura en Nazaret y reconstruye la infan­cia y la mal llamada «vida oculta» de Jesús. Idéntica conclusión: los evangelistas no acertaron a la hora de narrar esas trascendentales etapas de la encarnación del Hijo de Dios. La adolescencia y madurez fueron más intensas y apasionantes de lo que se ha dicho o ima­ginado.

El mayor va conociendo y entendiendo la personali­dad de muchos de los personajes que rodearon al Galileo. Jamás, hasta hoy, se había trazado un perfil tan mi­nucioso y exhaustivo de los hombres y mujeres que participaron en la obra del Maestro. Es así como Caba­llo de Troya desmitifica y coloca en su justo lugar a pro­tagonistas como María, la madre de Jesús, Poncio o los íntimos.

Pero la aventura continúa. Deseosos de llegar hasta el final, de conocer, en suma, la totalidad de la vida públi­ca o de predicación de Jesús de Nazaret, los pilotos nor­teamericanos toman una drástica decisión: actuarán al margen de lo establecido oficialmente. Y aunque sus vi­das se hallan hipotecadas por un mal irreversible —con­secuencia del propio experimento— se preparan para un tercer «salto» en el tiempo. Una experiencia singular que nos muestra a un Jesús infinitamente más humano y di­vino. Un Jesús que poco o nada tiene que ver con lo que han pintado o sugerido las religiones y la Historia...

El diario


(sexta parte)

18 DE MAYO, JUEVES (AÑO 30)

Me equivoqué, sí... Una vez más... Pero Elíseo, mi entrañable compañero, supo esperar. Supo escuchar. Supo comprender. E hizo fácil lo difícil.

Como creo haber mencionado, los recuerdos, a partir de esa mañana del jueves, 18 de mayo, son confusos. Algo me transformó y dominó. Abandoné precipitada­mente la Ciudad Santa y, olvidando la misión, galopé sin descanso. El Maestro nos esperaba... Su amor nos cubriría...

¿Qué había sucedido en aquella larga y postrera pre­sencia del rabí? Mejor dicho, ¿qué me había ocurrido? No era yo. No era el científico que, supuestamente, debía valorar, contrastar y juzgar. Algo singular, en efec­to, se instaló en mi corazón. En mi mente sólo brillaban un rostro, una frase y un guiño de complicidad...

«¡Hasta muy pronto!»

Estaba decidido. Lo haríamos..., ¡ya! Adelantaríamos el ansiado tercer «salto» en el tiempo. Él nos esperaba.

Pobre Poseidón. Apenas si le concedí descanso.

La cuestión es que, bien entrada la noche, Elíseo me recibía desconcertado. Y durante un tiempo —en reali­dad, todo el tiempo—, atropelladamente y sin demasia­do acierto, intenté dibujar lo acaecido en el piso supe­rior de la casa de los Marcos y en la falda del monte de las Aceitunas. Mi hermano, como digo, comprendiendo que algo no iba bien, se limitó a escuchar. Dejó que me vaciara. Después, tras una espesa pausa, señaló hacia las literas, sentenciando:

— Descansemos... Demos a cada día su afán. Mañana decidiremos.

A qué negarlo. Me sentí decepcionado. Insistí.

— Él nos espera...

No hubo respuesta. Yo sabía de su ardiente deseo. Él, como yo, había planificado la nueva aventura con tanta precisión como cariño. Sin embargo... Ahora le comprendo y bendigo su templanza.

Ahí murió mi fogosa defensa. El cansancio tomó en­tonces el relevo y se hizo el silencio. Lo último que re­cuerdo es a un Eliseo de espaldas, enfrascado en la revi­sión de los cinturones de seguridad que peinaban la solitaria cumbre del Ravid. Sí, mañana decidiríamos...


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