J. M. J. Colegio Villa María Miraflores



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J.M.J.




Colegio Villa María Miraflores


Ficha Web Nº 1- Comunicación Integral - 4° grado
Nombre: _____________________________ 4º ______ Nº _____ Fecha: ________



Criterio: Comprensión Lectora
Miguel Grau
Miguel Grau Seminario nació en la ciudad de Piura el 27 de julio de 1834. Fue hijo de don Juan Manuel Grau y Berrío, natural de la ciudad de Cartagena de Indias (Colombia), esposo de doña María Luisa Seminario y del Castillo. Miguel Grau dio sus primeros pasos en el puerto de Paita, porque su padre era empleado de la aduana en esa ciudad. Es aquí donde aprende a amar los viajes, los horizontes lejanos y el mismo mar.

A los nueve años inició su vida de marino, al emprender un viaje a Panamá en el bergantín Tescua, que naufragó frente a la isla Gorgona (Colombia). Fue un colegial taciturno y distraído. A los once años empezó a trabajar en la marina mercante, y se graduó como alférez de fragata en 1856.

En 1862, fue nombrado comisionado oficial a Europa para la compra de buques de guerra; arribó al Callao en 1865, como comandante de la recién adquirida corbeta

Unión. Posteriormente, fue nombrado capitán de fragata y se enfrentó a los españoles en el combate de Abtao.

El 12 de abril de 1867, contrajo matrimonio con Dolores Cabero Núñez con quien tuvo diez hijos. Al año siguiente, fue llamado a reincorporarse a la Marina de Guerra y se le nombró comandante del Huáscar, cargo que desempeñó hasta 1876, cuando es elegido diputado por Paita, como miembro del Partido Civil. En 1877, es nombrado por el presidente Prado como Comandante General de la Marina. El 11 de mayo de 1879, venció a la armada chilena en Iquique, pero al ver que los tripulantes de la corbeta Esmeralda morían ahogados, ordenó salvar a los sobrevivientes, hecho que le hizo ganarse el apelativo de “Caballero de los mares”.

Después del combate de Iquique, Grau manda a efectuar el traslado de los chilenos caídos en la cubierta del Huáscar para su sepultura en Iquique. El jefe peruano guardó con respeto la cartera del capitán Prat, comandante de la Esmeralda, que contenía los retratos de su esposa e hijos, y también su espada.

Más tarde, el comandante Grau envió estos objetos a la viuda del héroe, con una carta en que mencionaba que había cumplido con su deber con mucho valor. Grau mereció por este acto de hidalguía el aprecio general de los chilenos.

El 8 de octubre de 1879, en Punta Angamos, se enfrentó en tenaz combate al poderío chileno. A los veinte minutos de iniciada la acción, una granada lanzada desde el Cochrane impactó en la torre de comando del buque y mató al almirante Grau.

El Gobierno de Chile ordenó que sus restos fuesen trasladados a Santiago y que se les diese sepultura con los honores propios de su rango, debido a que en Iquique había dado muestras de ejemplar caballerosidad. Sus restos mortales yacen en la Cripta de los Héroes del Cementerio El Ángel de Lima y en la Escuela Naval del Perú.

Todos los hechos de su vida estuvieron marcados por una conducta ejemplar. Su grandeza no solo estriba en el comportamiento heroico que mostró en las ocasiones en las que tuvo que defender a nuestra patria, sino en la forma en que supo sobreponerse a las dificultades que el destino puso en su camino.



Como dijo el historiador peruano Jorge Basadre: “Miguel Grau Seminario fue un hombre comprometido con su tiempo, con su país y sus valores; fue honesto y leal con sus principios, defendió el orden constitucional y fue enemigo de las dictaduras; no solo tuvo coraje, sino, además, el don de organizar y disciplinar a los suyos...”.






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