Japón deberá reconocer errores



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"Japón deberá reconocer errores"

R. M. - Madrid - 27/03/2011

 Tras el accidente de Fukushima, la industria nuclear optó por negar la evidencia. La central ha funcionado perfectamente pero sufrió una cadena de desastres naturales imparable y no hay nada que mejorar, fue el mensaje de la mayor parte del sector. En cambio, Eduardo Gallego, profesor de Ingeniería Nuclear de la Universidad Politécnica de Madrid y vicepresidente de la Sociedad Española de Protección Radiológica, opta por el realismo, por admitir sin alarmismo la gravedad del accidente. Gallego (Valladolid, 1958) afirma: "Japón tendrá que reconocer errores".

"Las nucleares españolas superarán las pruebas, pero deberán invertir"

"El accidente de Fukushima es mucho más grave que el de Harrisburg"



Pregunta. ¿Cómo ve los trabajos en Fukushima?

Respuesta. El enfermo sigue en la UVI y la situación es muy grave. Hay datos positivos, como que ya inyectan agua a las piscinas por la refrigeración normal y agua dulce a uno de los reactores, pero no se ha acabado. Les está costando recuperar la refrigeración. Tienen suministro eléctrico pero hay que probar los sistemas antes de meter carga. Los operarios trabajan en condiciones muy penosas y pueden recibir dosis altas de radiación.

P. ¿No tardan demasiado en recuperar la electricidad?

R. Las fotos muestran que está todo lleno de escombros, barro, hierros... Incluso hay dificultades para que lleguen vehículos. Las explosiones se han debido de llevar armarios eléctricos y ahora deben montar una instalación eléctrica nueva. Lleva tiempo.

P. ¿Pecó Japón de exceso de confianza?

R. No sé si la culpa es de Tepco, de los sismólogos o de las autoridades que concedieron la licencia, pero Japón va a tener que reconocer errores. Esto no pasa si no se comete ningún error, como mínimo de valoración de riesgos.

P. ¿La central no debía estar a nivel del mar?

R. Claro. Lemóniz, que no se llegó a abrir, estaba a 14 metros por encima del nivel del mar, y Vandellòs II, a 21. Eso, en España, donde no hay tsunamis. ¿Japón por qué no lo ha hecho así? Estaban confiados de que con los diques que tenían podían parar cualquier ola, pero no fue así.

P. El terremoto rebasó el máximo previsto para la central.

R. En 2007, un terremoto superó las bases de diseño de la nuclear de Kashiwazaki-Kariwa. Sensatamente, eso debió haber obligado a revisar todas las bases de diseño de las centrales de Japón, y quizá haberlo extendido a otros países. Da la impresión de que no aprendieron la lección.

P. ¿El accidente de Japón es más grave que el de Harrisburg?

R. Mucho más, mucho más. No me cabe duda. En Harrisburg el escape fue anecdótico: los gases nobles y algo de yodo. Aquí hay escapes grandes, contaminación muy severa en la central que les ha obligado a salir corriendo varias veces, y puntos calientes a decenas de kilómetros de la central. En Harrisburg evacuaron a la población menos de una semana. Y ni siquiera a todos. Dijeron que se fueran mujeres embarazadas y niños, aunque lógicamente se fue todo el mundo.

P. Pero Japón lo califica como nivel 5 (en la escala INES, que va de 0 a 7), igual que Harrisburg.

R. Con los criterios de la escala INES, lo lógico es que acabe como nivel 6. Japón tardó en pasar del nivel 4 al 5 y lo mismo les está ocurriendo con el 6.

P. A falta de un análisis detallado, se ven fallos. El venteo de gases del reactor causó explosiones de hidrógeno en tres reactores.

R. No me imagino un motivo para que venteen dentro del edificio. Una explicación es que el sistema de venteo haya reventado por la presión. Eso es lo que creemos, pero no está claro porque esa tecnología es muy antigua.

P. ¿Cómo quedará la zona junto a la central?

R. Están midiendo la radiación, pero en pocos puntos y casi nada dentro de la zona evacuada. Al noroeste de la planta, incluso fuera de la zona de exclusión, hay puntos en los que será necesario proceder a un traslado de la población o a una descontaminación.

P. ¿Habrá que crear una zona de exclusión?

R. No es descabellado. Al menos temporalmente. Las cifras que dan de radiación no son para mirar a otro lado. La gente no puede vivir ahí si no se detalla bien lo que hay, pero eso hay que medirlo metro a metro y es una tarea de meses. Deberían pedir ayuda internacional. Hay dos equipos del OIEA, pero los países nucleares tienen equipos móviles de medida que podrían ayudar a caracterizar cuanto antes. Si no, la gente no va a poder volver a sus casas.

P. ¿Hay una alarma excesiva por la contaminación en el agua?

R. El nivel que se alcanzó en el agua del grifo, de 201 bequerelios por litro, es la quinta parte de lo que marcan lo estándares de la FAO, pero para niños se toman valores de 100 bequerelios por litro. La recomendación es perfecta, pero hay que ponerse en la piel del ciudadano: "Si puedo tomar agua embotellada, ¿por qué voy a beber agua del grifo". Es inevitable que cunda la alarma. Sería peor no proteger a los bebés.

P. ¿Cómo va a afectar a la seguridad nuclear en el mundo?

R. Habrá que evaluar todo, incluso la protección física frente a eventuales ataques. Hemos descubierto que no hace falta romper la contención para dañar una central. Con tirar las líneas eléctricas y los depósitos de gasóleo la nuclear tiene problemas.

P. ¿Pasarán las nucleares españolas y europeas las pruebas de resistencia?

R. Creo que las van a superar, pero depende de lo estrictos que se pongan. Tendrán que recalcular muchas cosas y estoy convencido de que les va a tocar invertir más. Así es esta industria.

P. Elevar la seguridad encarecerá los costes y dificultará el renacer nuclear.

R. Si eso hace menos competitiva la energía nuclear, se siente. Peor es que ocurran accidentes.

La radiactividad del mar se dispara junto a la central de Fukushima

El nivel de contaminación es 1.250 veces superior al límite permitido


JOSE REINOSO (ENVIADO ESPECIAL) - Tokio - 27/03/2011

 La radiactividad de la central nuclear de Fukushima I se ha convertido en una potencial amenaza para el mar. La agencia de seguridad atómica de Japón aseguró ayer que el nivel de radiación en el océano junto a la planta atómica se ha disparado en los últimos días, hasta alcanzar 1.250 veces el límite legal en las mediciones efectuadas el viernes pasado. "Este es un nivel relativamente alto", dijo Hidehiko Nishiyama, portavoz de la agencia, en una rueda de prensa emitida por televisión.

Tokio dice que la temperatura de los reactores se ha estabilizado

El terremoto y el tsunami ocurridos el pasado 11 de marzo en la costa nororiental de Japón provocaron 10.151 muertos y 17.053 desaparecidos y dañaron gravemente el complejo nuclear, lo que ha producido una serie de fugas radiactivas que han contaminado agua, verduras y leche en las prefecturas vecinas.

Las mediciones facilitadas por Tokyo Electric Power (Tepco), la compañía que opera Fukushima, suponen un incremento importante de la radiación en el agua del mar respecto a las efectuadas el martes, cuando el nivel de yodo 131 fue de 126 veces el tope legal, y el jueves, cuando fue 145 veces más alto. Fueron realizadas a 330 metros de la costa.

Beber medio litro de agua dulce con el nivel de radiactividad encontrado el viernes expondría a una persona a la dosis máxima permitida en un año, según Nishiyama, quien descartó que la contaminación suponga una amenaza para la vida marina y la seguridad en el consumo de pescado. "Hablando en general, el material radiactivo soltado al mar será dispersado por las corrientes, así que haría falta mucho más para que las algas y la vida marina lo absorbieran", afirmó.

También dijo que, dado que el tiempo en que el yodo radiactivo se reduce a la mitad es de ocho días, "para cuando la gente coma productos del mar, las cantidades habrán disminuido probablemente de forma significativa".

Sin embargo, Tepco aseguró que los niveles de cesio 137, que tiene un ciclo de reducción de unos 30 años, eran 79,6 veces el máximo legal. El Gobierno aseguró que a 30 kilómetros de la costa, los niveles de yodo 131 estaban dentro de los límites aceptables.

Aunque las palabras de Nishiyama intentan enviar un mensaje de tranquilidad a la población, el anuncio del aumento de radiactividad en el mar provocará probablemente una nueva señal de alerta internacional. Varios países, como Estados Unidos, Australia, Singapur y Rusia, han prohibido la importación de alimentos procedentes de las prefecturas cercanas a Fukushima I, después de que fueran detectadas altas dosis de radiación en la leche y una docena de tipos de verduras de esta zona. Algunos Gobiernos habían puesto ya bajo vigilancia las importaciones de pescado y marisco japonés, unas medidas que probablemente ahora se intensificarán.

En la central, los técnicos continuaron trabajando para estabilizar los reactores, tras las sospechas surgidas el viernes pasado de que la unidad 3 -de un total de seis- podría haber sufrido una grieta.

La agencia de seguridad nuclear dijo ayer que la temperatura y la presión en todos los reactores se han estabilizado. Tras haberlos rociado durante días con agua de mar para bajar la temperatura, los ingenieros han comenzado a bombear agua dulce para evitar los efectos corrosivos del agua salada. Estados Unidos ha enviado dos barcazas con agua desde una de sus bases navales, cercana a Tokio.

En el noreste del país, los equipos de rescate siguen buscando cadáveres entre la devastación causada por el terremoto y el tsunami, mientras más de 250.000 personas siguen en campos de desplazados. Sin embargo, la distribución de ayuda y comida y el servicio de electricidad han mejorado.

En Tokio, la vida ha vuelto en gran medida a la normalidad, aunque algunos japoneses y extranjeros siguen aún en el sur del país o en el extranjero. Los supermercados continúan con problemas de abastecimiento de agua mineral, ya que la población ha acaparado botellas tras la detección temporal en el agua del grifo de la capital de niveles de radiación superiores a los admisibles para los bebés.

Japón evacúa a los trabajadores del reactor 2 de Fukushima por la alta radiactividad

Pese a que la empresa propietaria había informado en primera instancia de niveles 10 millones de veces superiores a lo normal, en una rueda de prensa posterior han admitido un error en la medición.- El número de fallecidos tras el seísmo y el tsunami posterior es ya de 10.500


JOSE REINOSO / AGENCIAS | Tokio 27/03/2011

Crece la preocupación por el estado de la central nuclear de Fukushima 1, afectada por el seísmo y el tsunami del 11 de marzo. En el reactor 2 han sido detectados niveles de radiación muy superiores a los normales, según informa Tepco, la compañía que opera la planta, lo que ha obligado a evacuar a los técnicos que trabajaban para intentar repararlo. Pese a que en primera instancia se informó de niveles 10 millones superiores a lo normal, Tepco ha informado en una rueda de prensa posterior que ha errado en las mediciones. "Se ha producido una confusión entre el yodo 134 y el cobalto 56", ha declarado Sakae Muto, vicepresidente de la empresa. Tepco volverá a realizar un análisis de los niveles de radiación. No osbtante, se mantiene la evacuación de los trabajadores.

Tokio dice que la temperatura de los reactores se ha estabilizado

El agua radiactiva dentro de la planta impide a los trabajadores la restauración de los sistemas de refrigeración de la central nuclear, algo fundamental para evitar la fusión de los núcleos. Mientras, el OIEA ha anunciado esta mañana que en el reactor 1 se ha detectado la presencia de yodo 131, cesio 137 y cesio 134 a niveles comparables a los de la zona del reactor 3 donde tres trabajadores resultaron heridos el pasado jueves.

Rafael Grossi, subdirector general adjunto del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), decía ayer mismo a este periódico que la situación en la central de Fukushima es grave y que "en cualquier momento" puede degradarse. También hoy se ha conocido que la mayoría de los ciudadanos japoneses , el 58%, suspenden la gestión del Gobierno ante la crisis nuclear que ha dañado la central nuclear de Fukushima I, mientras que el 39,3% ha expresado su aprobación, según cifras de una reciente encuesta de la agencia Kyodo News publicada hoy.

Además, la Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial japonesa ha informado esta madrugada (hora española) de que los niveles de yodo radiactivo en el agua de mar recogida en las inmediaciones de la central nuclear de Fukushima-1 supera ya en 1.850 veces el límite legal. Las muestras tomadas ayer mostraban unos niveles 1.250 veces superior al límite. El portavoz de la Agencia, Hidehiko Nishiyama, ha señalado que las fugas de los reactores son las responsables de estos altos niveles de radiación, ya que el agua que ha llegado al mar había estado previamente acumulada en los edificios que alojan las turbinas.



Aumenta el número de víctimas del tsunami

Nueva información que se une a los nuevos datos de víctimas que la policía japonesa facilita a diario. El último balance cifra en 10.489 los fallecidos, mientras que otras 16.621 personas se encuentran aún desaparecidas. Además de unas 240.000 personas refugiadas en 1.900 centros de evacuación a raíz del desastre, que supone la peor crisis de Japón tras la II Guerra Mundial.

Cuando el nivel conocido ya era una potencial amenaza para el mar con 1.250 veces más de radiactividad que el límite legal, el portavoz de la agencia de seguridad nuclear japonesa ya confirmaba que se trataba de un nivel "relativamente alto". Además de contaminar el agua, las fugas radiactivas como consecuencia de los problemas en la central han contaminado agua, verduras y leche en las prefecturas vecinas; lo que ha llevado a muchos países a prohibir la importación de productos de la zona.

Las mediciones facilitadas por Tokyo Electric Power (Tepco), la compañía que opera Fukushima, suponen un incremento importante de la radiación en el agua del mar respecto a las efectuadas el martes, cuando el nivel de yodo 131 fue de 126 veces el tope legal, y el jueves, cuando fue 145 veces más alto. Fueron realizadas a 330 metros de la costa.



Operarios heridos

De los tres operarios del reactor 3 que han sido hospitalizados entraron en contacto con agua radiactiva a un nivel 10.000 veces superior al normal, y dos de ellos tuvieron que ser ingresados. En sus últimos comunicados sobre la situación en Fukushima, el OIEA ha indicado que en los dos trabajadores ingresados "ha sido confirmada una importante contaminación de la piel en las piernas".

Los dos operarios recibieron dosis de entre 2 y 6 sieverts (2.000-6.000 milisievert), niveles que pueden resultar fatales. Sin embargo, el OIEA indica que "aunque los pacientes no necesitan tratamiento médico, los médicos han decidido mantenerlos en el hospital para seguir su evolución durante los próximos días".

Peligro en el consumo directo

Beber medio litro de agua dulce con el actual nivel de radiactividad expondría a una persona a la dosis máxima permitida en un año, según Nishiyama, quien descartó que la contaminación suponga una amenaza para la vida marina y la seguridad en el consumo de pescado. "Hablando en general, el material radiactivo soltado al mar será dispersado por las corrientes, así que haría falta mucho más para que las algas y la vida marina lo absorbieran", afirmó. También dijo que, dado que el tiempo en que el yodo radiactivo se reduce a la mitad es de ocho días, "para cuando la gente coma productos del mar, las cantidades habrán disminuido probablemente de forma significativa". Sin embargo, Tepco aseguró que los niveles de cesio 137, que tiene un ciclo de reducción de unos 30 años, eran 79,6 veces el máximo legal. El Gobierno aseguró que a 30 kilómetros de la costa, los niveles de yodo 131 estaban dentro de los límites aceptables.

Aunque las palabras de Nishiyama intentan enviar un mensaje de tranquilidad a la población, el anuncio del aumento de radiactividad en el mar provocará probablemente una nueva señal de alerta internacional. Varios países, como Estados Unidos, Australia, Singapur y Rusia, han prohibido la importación de alimentos procedentes de las prefecturas cercanas a Fukushima I, después de que fueran detectadas altas dosis de radiación en la leche y una docena de tipos de verduras de esta zona. Algunos Gobiernos habían puesto ya bajo vigilancia las importaciones de pescado y marisco japonés, unas medidas que probablemente ahora se intensificarán.

Intentos de estabilizar los reactores

En la central, los técnicos continuaron trabajando para estabilizar los reactores, tras las sospechas surgidas el viernes pasado de que la unidad 3 -de un total de seis- podría haber sufrido una grieta. La agencia de seguridad nuclear dijo ayer que la temperatura y la presión en todos los reactores se han estabilizado. Tras haberlos rociado durante días con agua de mar para bajar la temperatura -lo que estaría en el origen de la actual contaminación del agua-, los ingenieros han comenzado a bombear agua dulce para evitar los efectos corrosivos del agua salada. Estados Unidos ha enviado dos barcazas con agua desde una de sus bases navales, cercana a Tokio.

En el noreste del país, los equipos de rescate siguen buscando cadáveres entre la devastación causada por el terremoto y el tsunami, mientras más de 250.000 personas siguen en campos de desplazados. Sin embargo, la distribución de ayuda y comida y el servicio de electricidad han mejorado.

En Tokio, la vida ha vuelto en gran medida a la normalidad, aunque algunos japoneses y extranjeros siguen aún en el sur del país o en el extranjero. Los supermercados continúan con problemas de abastecimiento de agua mineral, ya que la población ha acaparado botellas tras la detección temporal en el agua del grifo de la capital de niveles de radiación superiores a los admisibles para los bebés.


Alemania revive la era de las marchas antinucleares

250.000 manifestantes desfilan en todo el país contra los planes de Merkel


JUAN GÓMEZ - Stuttgart - 27/03/2011

Fue un éxito sin precedentes incluso para el masivo y veterano movimiento antinuclear alemán: casi un cuarto de millón de personas siguieron ayer su convocatoria en las principales calles de Alemania. Berlín, Hamburgo, Múnich y Colonia, las cuatro mayores ciudades, sirvieron de escenario para cuatro protestas simultáneas bajo el lema "Fukushima nos advierte: apaguemos las nucleares".La protesta marca la votación de hoy en el Estado de Baden-Württemberg

En Berlín, entre 50.000 (según la policía) y "más de 100.000" (según la televisión regional RBB) manifestantes recorrieron la calle del 17 de Junio y llegaron desde Potsdamer Platz hasta la sede federal de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), que preside Angela Merkel. Otros 50.000 manifestantes abarrotaron la plaza del Ayuntamiento de Hamburgo, mientras decenas de miles de personas salieron también a la calle en Múnich y en Colonia.

En total, unas 250.000 personas participaron en las cuatro grandes protestas, que se vieron secundadas por concentraciones menores en otras localidades del país.

En Stuttgart, la capital de Baden-Württemberg, varios centenares de personas se congregaban ayer cerca del Parlamento del land para prevenir contra "la fusión de los cerebros". Los 139 escaños que alberga el cuadrilátero racionalista del landtag centran hoy todas las miradas del país. La CDU de Merkel lo gobierna desde hace 58 años y, según las últimas encuestas, podría hoy dejar paso a una coalición de verdes y socialdemócratas.

Las masivas manifestaciones antinucleares de ayer son un síntoma del descontento que podría llevar a la pérdida del próspero y estratégico bastión de la CDU en el sur de Alemania.

Basta con repasar la lista de políticos que acudieron ayer en Berlín a manifestarse contra las nucleares: estaban los jefes parlamentarios de Los Verdes, Renate Künast y Jürgen Trittin; el jefe parlamentario socialdemócrata, Frank-Walter Steinmeier, y los líderes del partido La Izquierda (Die Linke, excomunistas). Una coalición de socialdemócratas y verdes presidida por el canciller Gerhard Schröder aprobó en 2002 una ley que fijó el apagón nuclear alemán en 2021.

Merkel y sus socios liberales de Gobierno desde 2009 alargaron hace menos de seis meses la vida útil de las centrales nucleares alemanas una media de 12 años. No fue una sorpresa, dado que la impopular medida era parte del programa electoral de ambos partidos. El día del desastre de Fukushima, hace dos semanas, Merkel recordaba la "seguridad" de las centrales nucleares del país, pero ordenó su revisión general. Apenas 48 horas más tarde había cambiado de opinión y anunciaba una moratoria de tres meses sobre el aplazamiento de la desconexión. También el cierre "provisional" de las siete centrales más viejas.


Tokio no logra domar Fukushima

La lucha por enfriar la nuclear se eterniza, revela fallos de diseño y amenaza a la industria atómica


RAFAEL MÉNDEZ - Madrid - 27/03/2011

 El accidente en la nuclear de Fukushima I ha sacudido los cimientos de la industria nuclear y ha dejado al descubierto debilidades de un sistema que se vendía como invulnerable. Más de dos semanas después del terremoto del 11 de marzo, Japón, la tercera economía del mundo, admite que no sabe cómo evolucionará el accidente, la contaminación radiactiva se extiende y ni siquiera ha sido capaz de devolver el suministro eléctrico a los seis reactores del complejo de Fukushima. El caso deja dudas sobre el diseño de las nucleares, la respuesta de Japón, la actuación del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) y pinta de negro el pretendido renacer atómico.

En 2007, otro seísmo dañó una central en Japón. El país no tomó medidas

La eléctrica reaccionó tarde y Tokio minimizó y ocultó información

- El precedente. El 16 de julio de 2007, a las 10.13, un terremoto de 6,8 en la escala de Richter sacudió la costa este de Japón. El seísmo superó las bases de diseño de la nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, la mayor del mundo, siete reactores nucleares frente a la costa y operado por la eléctrica Tokyo Electric Power (Tepco). La aceleración medida en la tierra fue de 680 metros/segundo2 . Las bases de diseño en el reactor 1, por ejemplo, solo contemplaban un terremoto con una aceleración de 273.

La nuclear estaba a solo 16 kilómetros del epicentro del terremoto. Tres de los reactores -3, 4 y 7- estaban en funcionamiento y pararon con el temblor. Hubo un incendio en un transformador y los bomberos tuvieron dificultades para controlarlo por problemas en las conducciones de agua.

Según el informe de la agencia nuclear japonesa (NISA) de 2009, "el terremoto desbordó las piscinas de combustible en todos los reactores y, en la unidad 6, agua [radiactiva] se filtró al ambiente". Tepco informó con retraso del escape. NISA mantuvo cerrados los reactores años (han abierto escalonadamente) y pidió a Tepco que revisara la seguridad de sus nucleares contra terremotos.

El caso es asombrosamente similar al de Fukushima. Fue el aviso de lo que podía ocurrir, pero Japón no aprendió. Era la primera vez que la industria nuclear veía cómo las bases de diseño de una central se veían superadas.

- El diseño. Fukushima está en un lugar imposible. En la zona con más actividad sísmica del planeta, sus seis reactores están semienterrados en la costa. Estaba diseñada para resistir un terremoto de magnitud 7 y un tsunami de 5,7 metros. El terremoto del 11 de marzo fue de 9 y el tsunami que llegó de 10 metros. "El diseño fue optimista", ha admitido Tepco, su forma de reconocer un grave error de diseño.

- La pérdida de suministro. Tras el terremoto, los tres reactores que estaban en funcionamiento pararon como corresponde a un terremoto. De forma automática, unas barras de control se introducen entre las barras de combustible y frenan la reacción. Sin esa operación, el accidente habría sido mucho mayor. El seísmo dejó a la central sin suministro eléctrico.

Cuando una nuclear está en funcionamiento es independiente, pero cuando está parada necesita sí o sí electricidad externa para enfriarse. Sin luz, comenzaron a funcionar los generadores diésel de emergencia. Pero el tsunami posterior arrambló con ellos. La central quedó solo con unas baterías, el segundo sistema de emergencia, pero solo duran unas horas. "Hay que revisar los sistemas para casos en los que se pierde el suministro eléctrico. Fukushima ha demostrado que los generadores diésel no siempre son suficientes", dice una fuente del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).

- Los trabajos. Un exejecutivo de Tepco ha cuestionado en The Wall Street Journal que la eléctrica tardara en inyectar agua de mar para refrigerar los reactores. El agua salada deja inservible la planta, y critica que durante el primer día la empresa tratara de salvar los reactores, con lo que perdió unas horas cruciales.

Desde hace más de dos semanas, Japón trata de restablecer el suministro eléctrico, sin que ayer lo hubiera conseguido totalmente en cuatro de los seis reactores. Sí logró llevar líneas eléctricas, pero con las tres explosiones registradas, los equipos están dañados. Esas explosiones se produjeron por la salida de hidrógeno -un gas explosivo- desde el reactor. El OIEA afirmó ayer que es probable que esté dañada la contención del reactor 3, el que usa uranio y plutonio como combustible, lo que lo convierte en mucho más radiactivo que el uranio del resto.

El humo negro que aparece ocasionalmente de los reactores procede presumiblemente de cortocircuitos al intentar encender las bombas. Después de dos semanas, ya tienen luz dos de las salas de control, lo básico, pero en esta situación se considera una gran noticia. Además, ya hay inyección de agua dulce y comienza a usar el sistema normal de refrigeración. Aunque ya no se recurre a la desesperada solución de lanzar agua desde helicópteros, más de dos semanas después nadie es capaz de predecir la evolución y aún queda una larga tarea por delante. Las piscinas de combustible gastado, altamente radiactivo, se han visto dañadas.

- Los trabajadores. Junto a la central, "los niveles de contaminación tienden a descender levemente, aunque siguen siendo elevados y, en la zona de los reactores 3 y 4, extremadamente altos", según el CSN. Japón ha elevado la dosis (de 100 milisievert al año a 250) que pueden recibir los llamados héroes de Fukushima. "Diecisiete trabajadores han recibido dosis de entre 100 y 180 milisievert", según el OIEA. En una zona con agua en la que se contaminaron dos empleados, midió dosis de "400 milisievert por hora", lo que implica que en un cuarto de hora un trabajador recibiría la dosis de un año.

- La emisión. La magnitud del escape radiactivo es aún una incógnita. Japón no ha hecho pública ninguna estimación. Pero institutos oficiales de Austria y Francia han dado sus cálculos, basados en lo que han medido en EE UU y en Japón las estaciones de un tratado internacional para evitar pruebas atómicas sin control. Los resultados son dispares. Francia afirma que la emisión ha sido un 10% de la de Chernóbil y Austria, que el cesio emitido oscila entre el 20% y el 60% del accidente de Ucrania.

Arturo Vargas, de la Universidad Politécnica de Cataluña y que trabaja con este tipo de modelos, explica que hay incertidumbres, pero que puede servir sobre la fuente de emisión: "Buena parte de la radiación se ha dispersado sobre el Pacífico, ya que los vientos dominantes iban hacia allí".

- Los evacuados. El Gobierno japonés ordenó evacuar a la población en un radio de 20 kilómetros y el viernes recomendó que se fueran los que vivan a menos de 30 kilómetros de la central. Los datos de contaminación justifican la decisión. A 40 kilómetros al noroeste, en el pueblo de Iitate, se ha medido una contaminación por cesio-137 de 163.000 bequerelios por kilo (543 veces más de lo permitido en la UE). Ese es un punto muy caliente y la contaminación no sigue un patrón homogéneo (hay zonas con mucho menos cesio y yodo-131).

El cesio-137 tarda 30 años en desintegrarse a la mitad, lo que demuestra que o Japón emprende una gran tarea de descontaminación o crea una zona de exclusión alrededor de la central, como se hizo en Chernóbil.

- La información. Tepco -y en general la industria atómica- acumula un largo historial de oscurantismo. En este caso, el retraso en la información ha irritado a países del OIEA. Francia y EE UU han admitido en público que tenían poca información. "Esta es una de las cosas que habrá que analizar y cambiar pero no es el momento", explica una fuente del CSN. El primer ministro, Naoto Kan, ha prometido transparencia en tres ocasiones. Pero lo cierto es que Tokio ha minimizado el accidente. Primero lo calificó como nivel 4 (en la escala INES, que va de 0 a 7) y tardó cinco días en darle un nivel 5. Harrisburg, en 1979, recibió un 5, y Chernóbil, un 7. Ahora, la NISA remolonea para calificar Fukushima como un nivel 6, lo que lo convertiría en el peor accidente tras Chernóbil.



- Las consecuencias. La industria nuclear comenzaba a salir del letargo en el que quedó sumida tras Harrisburg y Chernóbil. Aunque había muchas más palabras que proyectos en firme para construir nucleares, la opinión pública estaba virando a favor de la opción atómica. En Japón, Alemania, Italia, Tejas (EE UU) y Chile ya han suspendido planes para construir plantas o para alargar la vida de las existentes. La UE ha anunciado una revisión de seguridad del parque nuclear que, previsiblemente, llevará a nuevas inversiones en las plantas. Además, los requisitos de seguridad para las nuevas centrales encarecerán los proyectos. Fukushima puede ser -falta tiempo para saberlo- el tropezón definitivo.


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