Johannes Parvus ("El pequeño Juan"), fue un autor, educador y diplomático inglés, además de obispo de



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Juan de Salisbury 1110 - 1180

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Juan de Salisbury (c. 1120 - 25 de octubre de 1180), que se describió a sí mismo como Johannes Parvus ("El pequeño Juan"), fue un autor, educador y diplomático inglés, además de obispo de Chartres.
Fue un clérigo secular cuyo pensamiento estuvo centrado en el ámbito de las cuestiones prácticas. Su pensamiento político se encuentra reflejado en el Policraticus, sive de ungis curialum et vestigiis philosophorum (dicho de otra manera: "El Gobernante, sobre a las frivolidades de los cortesanos y los residuos del pensamiento filosófico", entendidos estos como única fuente e renovación), que es considerado como el primer tratado medieval sobre política.


Vida temprana y educación


Salisbury era descendiente de anglosajones, no de normandos, y por tanto, posiblemente un clérigo de origen humilde, cuya carrera dependió de su educación. Más allá de eso, y del hecho de aplicarse a sí mismo el título de Parvus, pocos detalles son conocidos acerca de su vida temprana. De sus propias declaraciones se tiene que llegó a Francia alrededor del 1136, y que comenzó estudios regulares en París bajo la guía de Pedro Abelardo, quien, por un breve período de tiempo, abrió otra vez su famosa escuela en la Montaña Santa Genoveva.
Sus vívidos relatos de profesores y estudiantes dan algunas de los más valiosas percepciones de los primeros tiempos de la Universidad de París Después del retiro de Abelardo, John siguió sus estudios con Alberich de Reims y Roberto de Melun. Desde 1138 hasta 1140, estudió gramática y a los cláiscos bajo la guía de Guillermo de Conches y Ricardo de Coutances, discípulos de Bernardo de Chartres, probablemente en Chartres. La enseñanza de Bernardo era distinguida en parte por su pronunciada tendencia platónica, y también por su énfasis en el estudio de los grandes escritores latinos. La influencia de este último punto se puede notar en toda la obra de Juan de Salisbury.
Cerca de 1140, Juan estaba en París estudiando teología bajo la dirección de Gilberto Porretano, y luego con Roberto Pullus y Simón de Poissy. En 1148, residió en la Abadía de Moutiers-la-Celle, en la diócesis de Troyes, con su amigo Pierre de Celle. En el mismo año, estuvo presente en el Concilio de Reims, presidido por el papa Eugenio III, y fue presentado prbablemente por Bernardo de Claraval a Teobaldo de Bec, arzobispo de Canterbury, bajo cuyo apadrinamiento regresó Juan a Inglaterra cerca del 1153, habiendo estado un tiempo en Roma como secretario del papa Adriano IV.


Secretario del Arzobispo de Canterbury


Nombrado secretario de Teobaldo, Juan era frecuentemente enviado a misiones a la sede papal. Durante este tiempo, compuso su más grandes obras -publicadas seguramente en 1159-, Policratus y Metalogicon, escritos invaluables por ser depositarios de información acerca de la materia y forma de la educación escolástica, y remarcables por su estilo cultivado y tendencia humanista. El Policratus también da luces de la decadencia, en el siglo XII, de los modales cortesanos y de la relajada ética real. La idea de sus contemporáneos de estar a hombros de gigantes de la Antigüedad aparece por vez primera en forma escrita en el Metalogicon. Después de la muerte de Teobaldo en 1161, Juan continuó como secretario de Tomás Becket, y tomó un rol activo en las disputas entre este primado y su soberado, Enrique II, que miraba a John como un agente del papa.4
Sus cartas dan luces sobre la lucha constitucional que entonces agitaba Inglaterra. Con Becket, se retiró a Francia durante el enojo del rey y regresó con él en 1170. Estaba en Canterbury para el asesinato de Becket. En años siguientes, en los que continuó en una posición de influencia en Canterbury, escribió una Vida de Becket. La fecha precisa de la obra es desconocida.

Obispo de Chartres


En 1176, es elegido obispo de Chartres, donde vivió hasta el fin de sus días. En 1179, colaboró fuertemente en el III Concilio de Letrán. Murió en o cerca de Chartres el 25 de octubre de 1180.


Estudios e influencias


Los escritos de Juan son excelentes para clarificar la posición literaria y científica de la Europa Occidental del siglo XII. Aunque versado en la nueva lógica y la retórica dialéctica de la universidad, las posiciones de Juan muestran una inteligencia cultivada en los asuntos prácticos, oponiéndose a los extremos tanto del nominalismo como del realismo desde un sentido común pragmático.
Su doctrina es más bien utilitaria, con una fuerte propensión, en el lado especulativo, al escepticismo literario de Cicerón, a quien admiraba y de cuyo estilo basaba el suyo propio. Su postura de que el fin de la educación era el aspecto moral, más que lo meramente intelectual, se volvió una de las principales doctrinas educativas de la civilización occidental, pero su influencia se debe encontrar, ya no en sus contemporáneos, sino en la visión de mundo del humanismo renacentista.

Sobre los escritores griegos, parece que no conocía nada de ellos de primera mano, y muy poco de sus traducciones. El Timeo de Platón, en la versión latina de Calcidio, le era conocida a él, sus contemporáneos y predecesores, y probablemente tuvo acceso a las traducciones del Fedón y el Menón. De Aristóteles, tuvo todo el Organon en latín. Él es, en verdad, el primero de los escritores medievales para el que era conocido el conjunto.
Sus obras

El "Metalogicus" es un tratado filosófico, en defensa del estudio de la lógica y filosofía, contra un grupo de oscurantistas a los que llamaba Cornificianos. Es el primer tratado medieval que muestra familiaridad con todo el “organon” aristotélico

El "Policraticus",en ocho libros, trata, como indica su subtítulo (De nugis curialium et vestigiis philosophorum) en parte de filosofía y saber y compilaciones misceláneas legibles.

El "Entheticus" (De dogmate philosophorum) es un poema elegíaco en latín de 1852 líneas aparentemente pensado como introducción a”Policraticus” y queprácticamente trata de lo mismo de forma más abreviada.

"De Septem Septenis", un breve escrito sobre las siete artes, según Hauréau (Nouvelle Biographie Générale, xxv, 539, 1858) y Schaarschmidt (pp. 278 ss) está en suda su autoria.

La "Historia Pontificalis" publicada por primera vez por Arndt (Monumenta Germaniae Historica, xx, 517-45, 1868), e identificada como obra de J. De Salisbury por Giesebrecht (Bay. Akad. d. Wissensch., Munich, 1873, 124). El manuscrito actual sigue adelante de la continuación que Gembloux hace de Sigebert de 1148 a 1152. Escrito alrededor de 1164 y dedicado a Pedro de la Celle. También escribió Juan una "Vita Sti. Anselmi" (1163), una “Vita Sti. Thomae Cantuar." (1171), y las cartas de las que ya hemos hablado.

Sus ideas

Las ideas de Juan de Salisbury presentes en el Policratus nos muestran una visión organicista de la sociedad, en la que se comparan las funciones sociales con las funciones del cuerpo. Los pies son los trabajadores, las manos el ejército, el vientre es la administración de las finanzas, el corazón el senado o consejeros que lo rodean. La cabeza es el príncipe y el alma de este cuerpo responde al clero, que debe inspirar las decisiones del gobernante.

El rey, cuya legitimidad reside en el recto ejercicio de sus funciones, en definitiva en el cumplimiento de la ley (señor y siervo de la ley). Pero su poder viene de Dios.

El pueblo no dispone de poder, ya que ni es sujeto político ni titular del gobierno. En definitiva considera al pueblo como súbdito y no como ciudadano.

Defiende la autonomía y la libertad de la autoridad papal en sus funciones, en las que la potestad real debe evitar su intervención. El poder real debe estar al servicio del orden moral, en el que están implicados tanto la Iglesia como el poder real. Entre ambos se establecen diferentes funciones, pero que deben estar coordinadas para la consecución de la felicidad humana.

El régimen temporal no puede ser absorbido por el régimen espiritual, aunque el régimen espiritual se sirve de ella, para la consecución de la vida feliz.

Sigue manteniendo el pensamiento clásico sobre el origen de la sociedad y del poder como pérdida de un estado de felicidad, establecido por los estoicos y coincidente con el pensamiento de Agustín de Hipona, según el cual existió un primitivo estado de felicidad y libertad, que se perdió o deterioró por culpa del egoísmo humano, dando lugar a la necesidad de la dominación.

Juan de Salisbury afirma que los gobernantes deben dirigir basándose en las virtudes morales, aunque al final les pide que alcancen el grado más alto de las mismas que identifica con la perfección cristiana. Con ello, por un lado seculariza la política, al vincularla a las directrices de la naturaleza, mientras que por otro la sacraliza al exigir a los gobernantes la sumisión a Dios y la ejecución de sus planes

De esta manera intimó con papas y príncipes, especialmente con Enrique II y su canciller Tomás Becket y con el papa Adriano IV, que también era inglés. Por defender los derechos de la iglesia incurrió en el disgusto real en 1159 -- y en su forzada reclusión pudo terminar sus principales obras el "Policraticus" y el "Metalogicus", ambos dedicados a Tomás Becket – y de nuevo en 1163 cundo fue obligado a abandonar Inglaterra. Los próximos seis años los pasó con su amigo Pedro de la Celle, ahora abad de S. Remigio de Reims, donde escribió al "Historia Pontificalis".

Thomas Becket, que había sucedido a Teobaldo como arzobispo de Canterbury en 1162, prono tuvo que salir hacia el exilio. Salisbury intentó que hicieran las paces el rey inglés por una parte y su arzobispo y la Santa sede por otra. Al parecer tuvo éxito en 1170 y ambos exiliados volvieron. En unos pocos meses (29 diciembre) Juan de Salisbury presenció el asesinato del santo arzobispo en la catedral de Canterbury.

En 1174 Juan era tesorero de la catedral de Exeter. En 1176 nombrado obispo de Chartres. Asistió al tercer concilio Lateranense en 1179 y murió al año siguiente. Fue enterrado en el monasterio de S. Josafat, cerca de Chartres.

Juan de Salisbury fue uno de los hombres más cultos de su tiempo. A pesar de las absorbentes preocupaciones de su carrera diplomática, su mucha ciencia e infatigable dedicación le permitieron llevar una extensa correspondencia que duró toda su vida sobre temas literarios educacionales y eclesiásticos con los más importantes intelectuales europeos.

La colección de sus cartas (más de 300) no menos que sus otras obras forman una invaluable fuente de la historia del pensamiento y actividad del siglo doce. Su refinado gusto y su formación superior hicieron de él el más escritor en latín de su tiempo. Se distingue igualmente como filósofo y como historiador: fue el primer escritor medieval que enfatizó la importancia del estudio de la historia en la filosofía y en todas las ramas del saber.

Era de clástico por naturaleza, pero en filosofía desarrolló un notable espíritu sensato y crítico. Estaba al tanto de todas las fases de las controversias contemporáneas y fue uno de los primeros en formular la solución conocida como “realismo moderado” en respuesta al problema fundamental del valor y significado de las ideas universales.



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