Joveret de Historia del Pueblo Judío



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Janusz Korczak


Janusz Korczak, llamado en realidad Henryk Goldszmit (22 de julio de 1878 ó 1879 en Varsovia – 5 de agosto de 1942 en el campo de exterminio de Treblinka) fue un médico polaco, reconocido pedagogo y escritor de literatura infantil. Fue director de un famoso oranato para niños judíos, donde instituyó una especie de República para los niños, que tenían su propio parlamento, corte y diario aplicando los “derechos de los niños” y dejando que ellos mismos decidan y “gobiernen” su vida. Estas ocupaciones lo obligaron a reducir sus labores como médico.

Finalmente, los soldados nazis se llevaron a los huérfanos a ser exterminados a Treblinka y a Janusz Korczak también, previamente ofreciéndole su salvación, pero él la rehusó para acompañar a sus niños. Un testigo del evento describió:



“… había ocurrido un milagro, doscientos niños que no lloraban, doscientas almas puras condenadas a la muerte y no derramaban una lágrima. Ninguno trató de huir, ninguno trató de escapar. Tragando su dolor se aferraban a su maestro y mentor, a su padre y hermano, Janusz Korczak, que los protegería. Janusz Korczak marchaba con la frente en alto, sosteniendo la mano de uno de sus niños, no llevaba sombrero, tenía una correa de cuero alrededor de su cintura y calzaba botas altas. Los doscientos niños meticulosa y prolijamente vestidos seguían a las enfermeras hacia la muerte.

Derechos del niño y pedagogía educativa

  • El niño tiene derecho al amor.”Amad al niño, no sólo al vuestro”.

  • El niño tiene derecho al respeto.”Pidamos el respeto hacia los ojos brillantes, las frentes lisas, el esfuerzo juvenil y la confianza. ¿Por qué unos ojos apagados, una frente arrugada, cabellos grises mal peinados, o una fatigada resignación exigirían un respeto mayor?”

  • El niño tiene derecho a las mejores condiciones para su crecimiento y su desarrollo.”Pedimos que sean suprimidos el hambre, el frío, la humedad, los olores nauseabundos, la superpoblación, la masificación”.

  • El niño tiene derecho a vivir en el presente.” Los niños no son las personas de mañana, son las personas de hoy”.

  • El niño tiene derecho a ser él mismo o ella misma.” Un niño no es un billete de lotería, destinado a ganar el premio mayor”.

  • El niño tiene derecho a equivocarse.”Renunciemos a la ilusión de tener niños perfectos”.

  • El niño tiene derecho a ser tomado en serio.”¿Quién pide su opinión o su consentimiento al niño?”

  • El niño tiene derecho a ser valorado por lo que es.”Al niño, por ser pequeño, se le da poco valor”.

  • El niño tiene derecho a desear, pedir, reclamar.”Con los años, la distancia entre las demandas de los adultos y los deseos de los niños se distancian progresivamente”.

  • El niño tiene derecho a tener secretos.”Respetad sus secretos”.

  • El niño tiene derecho a una mentira, un engaño, un robo ocasional.”No se le da el derecho a mentir, a engañar, a robar”.

  • El niño tiene derecho a que le respeten sus bienes y su presupuesto.”Todos tienen derecho a hacer respetar su propiedad, sea cual sea la escasa importancia o valor”.

  • El niño tiene derecho a la educación.• El niño tiene derecho a resistir las influencias educativas que entran en conflicto con sus creencias.

  • “Es bueno para el género humano que seamos incapaces de obligar a los niños a abdicar de su buen sentido y su humanidad”.

  • El niño tiene derecho a protestar contra una injusticia.”Debemos acabar con el despotismo”.

  • El niño tiene derecho a tener un tribunal de niños donde pueda juzgar y ser juzgado por sus iguales.”Nosotros somos los únicos jueces de las acciones del niño, de sus movimientos, de sus pensamientos y sus proyectos. Yo sé que un Tribunal de niños es indispensable, que dentro de cincuenta años ni una sola escuela, ni una sola institución estarán desprovistos de él”.

  • El niño tiene derecho a ser defendido ante un tribunal de justicia especializado en la infancia.”El niño delincuente es todavía un niño… Desgraciadamente los sufrimientos generados por la pobreza se propagan como los piojos: sadismo, crimen, grosería y brutalidad se nutren de ella”.

  • El niño tiene derecho a que respeten su tristeza.”Ni que sea por la pérdida de una simple piedra”.

  • El niño tiene derecho a conversar íntimamente con Dios.

  • El niño tiene derecho a morir prematuramente.”El amor profundo de la madre por su hijo debe dejarle el derecho a morir prematuramente, a tener un ciclo de vida de una o dos primaveras solamente. Todos los arbolillos no se convierten en árboles”.

Propaganda Nazi


"La propaganda intenta forzar una doctrina sobre la gente… La propaganda opera sobre el público general desde el punto de vista de una idea y los prepara para la victoria de esta idea." Adolf Hitler escribió estas palabras en su libro Mein Kampf(1926), en el cual por primera vez aboga por el uso de la propaganda para difundir los ideales del nacional-socialismo -- entre ellos racismo, antisemitismo, y anti-bolshevismo.

Tras la toma del poder por los nazis en 1933, Hitler estableció un ministerio de ilustración pública y propaganda encabezado por Joseph Goebbels. La meta del ministerio era asegurar que el mensaje nazi fuera comunicado con éxito a través del arte, la música, el teatro, las películas, los libros, la radio, los materiales educativos, y la prensa.

Había varios públicos para la propaganda nazi. A los alemanes se les recordaba la lucha contra los enemigos extranjeros y la subversión judía. Durante periodos que precedían la adopción de legislación o medidas ejecutivas contra los judíos, las campañas de propaganda creaban un ambiente tolerante de la violencia contra judíos, en particular en 1935 (antes de las leyes raciales de Nuremberg de septiembre) y en 1938 (antes del aluvión de legislación económica antisemita que siguió la noche de los cristales rotos). La propaganda también fomentaba la pasividad y la aceptación de las medidas propuestas contra los judíos, porque éstas aparecían representando al gobierno nazi como interviniendo y "restaurando el orden".

La discriminación -- real y percibida -- contra la población alemana en países de la Europa oriental que como Checoslovaquia y Polonia habían ganado territorio a costa de Alemania después de la primera guerra mundial, fue un tema de la propaganda nazi. Esta propaganda intentó obtener la lealtad política y la llamada conciencia racial entre las poblaciones étnicamente alemanas. También intentó engañar los gobiernos extranjeros -- incluyendo las potencias Europeas -- y convencerlos de que la Alemania nazi sólo estaba haciendo demandas razonables de concesiones y anexos.

Después de la invasión alemana de la Unión Soviética, la propaganda nazi dirigida a los civiles en Alemania y a los soldados, policías y auxiliares no alemanes sirviendo en los territorios ocupados enfatizó los temas que unían al comunismo soviético con el judaísmo europeo, presentando a Alemania como defensora de la cultura "occidental" contra la amenaza "judeo-bolchevique", y pintando una imagen apocalíptica de lo que ocurriría si los soviéticos ganaran la guerra. Esto fue el caso en particular después de la derrota catastrófica de los alemanes en Stalingrado en febrero de 1943. Estos temas pueden haber sido útiles para persuadir a los alemanes nazis y no nazis, como así a colaboradores locales a seguir luchando hasta el fin.

Las películas en particular jugaron un papel importante en diseminar el antisemitismo, la superioridad del poderío militar alemán, y la maldad intrínseca de los enemigos tal como eran definidos por la ideología nazi. Las películas nazis representaban a los judíos como criaturas "subhumanas" infiltrándose en la sociedad aria. Por ejemplo, El Judío Eterno(1940), dirigida por Fritz Hippler, describía a los judíos como parásitos culturales vagabundos, consumidos por el sexo y el dinero. Algunas películas, como El triunfo de la voluntad (1935) de Leni Riefenstahl, glorificaban a Hitler y el movimiento nacional socialista. Otros dos trabajos de Leni Riefenstahl, Los Festivales de las Naciones y El Festival de la Belleza (1938), presentaban los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín y fomentaban el orgullo nacional por el éxito del régimen nazi en las Olímpíadas.

Los diarios en Alemania, sobre todo Der Stürmer (El Atacante), imprimían tiras cómicas que usaban caricaturas antisemitas para representar a los judíos. Después que los alemanes empezaron la Segunda Guerra Mundial con la invasión de Polonia en septiembre de 1939, el régimen nazi usó la propaganda para inculcar en los ciudadanos y soldados alemanes que los judíos eran no solamente subhumanos sino también enemigos peligrosos del Reich alemán. El régimen intentaba obtener apoyo, o por lo menos asentimiento, para las políticas dirigidas a remover permanentemente a los judíos de las áreas alemanas.

Durante la implementación de la llamada Solución Final, el asesinato masivo de los judíos europeos, los oficiales de las SS en los centros de exterminio forzaron a las victimas del Holocausto a mantener la decepción necesaria para poder deportar los judíos de Alemania y la Europa ocupada lo más fácilmente posible. Los oficiales de los campos de concentración y exterminio forzaron a los prisioneros, muchos de los cuales serían asesinados en las cámaras de gas, a mandar postales a sus casas diciendo que los trataban bien y vivían en condiciones buenas. Así, las autoridades de los campos usaban la propaganda para cubrir las atrocidades y el asesinato masivo.

En junio de 1944, la Policía de Seguridad alemana permitió a un equipo de la Cruz Roja Internacional inspeccionar el campo-ghetto de Theresienstadt, ubicado en el Protectorado de Bohemia y Moravia (hoy la Republica Checa). Las SS y la policía establecieron Theresienstadt en noviembre de 1941 como un instrumento de propaganda para el consumo domestico en el Reich alemán. El campo-ghetto se usó como una explicación para los alemanes que estaban confundidos por la deportación de judíos alemanes y austríacos ya ancianos, veteranos de la guerra incapacitados o artistas y músicos famosos localmente, hacia "el este" para "trabajar". En preparación para la visita de 1944, el ghetto se sometió a un programa de "embellecimiento." Después de la inspección, los oficiales de las SS en el protectorado produjeron una película usando a los residentes del ghetto como prueba del tratamiento benévolo que los "residentes" judíos de Theresienstadt supuestamente disfrutaban. Cuando la película se completó, los oficiales de las SS deportaron a la mayoría del "elenco" al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau.

El régimen nazi usó la propaganda efectivamente para movilizar a la población alemana a apoyar sus guerras de conquista hasta el final del régimen. La propaganda nazi fue también esencial para motivar a los que llevaban a cabo el asesinato masivo de los judío europeos y de otras victimas del régimen nazi. También sirvió para asegurar la aquiescencia de millones de otros -- como testigos inocentes -- en la persecución racial y el asesinato masivo.

Cabe destacar que se dio mucha importancia a la propaganda aria y nazi hacia los niños. Programas de televisión e imágenes para niños fueron alterados tomando típicos dibujos animados para transmitir el mensaje deseado de dogmatización y fanatización de la población.
11 principios de la propaganda nazi

Una vez que un gobierno tiene a un pueblo a sus pies, una vez que se ha hecho con su conciencia, entonces es capaz de hacer con él lo que se le antoje



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Joseph Goebbels (29 de octubre de 1897 – 1 de mayo de 1945†) fue ministro de propaganda de la Alemania nazi, conocido fundamentalmente por su famoso discurso de la guerra totalen el Palacio de los Deportes.Tuvo un gran talento para persuadir a las masas. Tras la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial se suicidó junto a su esposa, Magda Goebbels, después de que ésta hubiera matado a sus seis hijos. La escena de la madre envenenando a los niños después de suministrarles un somnífero supone el colofón a una de las mayores aberraciones históricas. 

Aberración que comenzó, no olvidemos, con unas elecciones libres, democráticas, en las que la propaganda, el marketing, fue la pieza fundamental. ¿Cómo es posible que una idea política tan monstruosa como la de la exaltación de una raza frente a las demás, triunfe de manera tan aplastante, en un pueblo al que se le suponía madurez democrática?. Con una estrategia de comunicación adecuada. Es imposible leer el discurso de la guerra total sin entender que antes hubo muchos años de comunicación, muchos años de batalla en la mente de todo un pueblo, transmitiendo ideas, filosofías, conceptos, apelando siempre a los instintos, movilizando voluntades, en definitiva, mintiendo con mucho estilo.

Una vez que un gobierno tiene a un pueblo a sus pies, una vez que se ha hecho con su conciencia, entonces es capaz de hacer con él lo que se le antoje. Cuando se atraviesa la barrera de la libertad individual, y se “usa” a una nación para unos objetivos concretos, ya sean ideológicos, religiosos, expansionistas, o con ánimo de lucrarse, entonces ya no estamos hablando de la política como “el arte del bien común”, sino de la manipulación de las mentes.

El nazismo cayó en ese error. El comunismo también, así como el fascismo, u hoy en día el islamismo radical.

La pérdida de valores de la sociedad occidental también adolece de esa alienación colectiva, de ese entontecimiento generalizado, que también sigue una estrategia, aunque en este caso en mi opinión no haya un Goebbels que la dirija, sino más bien somos todos nosotros los que nos la aplicamos.

Hoy traigo a colación los once principios de la propaganda, elaborados y llevados a la práctica por el partido nazi, que sirvieron para que un pueblo entero retara al mundo. Es curioso, pero leyéndolos me siento incapaz de creer que el hombre aprenda de sus propios errores.



  • Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único Símbolo; Individualizar al adversario en un único enemigo.

  • Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

  • Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.

  • Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

  • Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

  • Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto, sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite mil veces, acaba por convertirse en verdad”.

  • Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

  • Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.

  • Principio de la silenciación. Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

  • Principio de la transfusión. Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea un mito nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

  • Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando una impresión de unanimidad.

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