Juan 1 (Reina-Valera 1960) Juan 1 El Verbo hecho carne



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(Mt. 21.1-11; Mr. 11.1-11; Lc. 19.28-40)

 12 El siguiente día, grandes multitudes que habían venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén,

    13 tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: !!Hosanna!(C) !!Bendito el que viene en el nombre del Señor,(D) el Rey de Israel!

    14 Y halló Jesús un asnillo, y montó sobre él, como está escrito:

   
 15 No temas, hija de Sion;
    He aquí tu Rey viene,
    Montado sobre un pollino de asna.(E) m

    16 Estas cosas no las entendieron sus discípulos al principio; pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas acerca de él, y de que se las habían hecho.

    17 Y daba testimonio la gente que estaba con él cuando llamó a Lázaro del sepulcro, y le resucitó de los muertos.

    18 Por lo cual también había venido la gente a recibirle, porque había oído que él había hecho esta señal.

    19 Pero los fariseos dijeron entre sí: Ya veis que no conseguís nada. Mirad, el mundo se va tras él.

   


Unos griegos buscan a Jesús

 20 Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta.

    21 Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.

    22 Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús.

    23 Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado.

    24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.

    25 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.(F)

    26 Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

   

Jesús anuncia su muerte

 27 Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora.

    28 Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez.

    29 Y la multitud que estaba allí, y había oído la voz, decía que había sido un trueno. Otros decían: Un ángel le ha hablado.

    30 Respondió Jesús y dijo: No ha venido esta voz por causa mía, sino por causa de vosotros.

    31 Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.

    32 Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.

    33 Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir.

    34 Le respondió la gente: Nosotros hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre.(G) ¿Cómo, pues, dices tú que es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del Hombre?

    35 Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va.

    36 Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz.

Incredulidad de los judíos

    Estas cosas habló Jesús, y se fue y se ocultó de ellos.

    37 Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él;

    38 para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo:


    Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?
    ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor?(H) m

    39 Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías:

   
 40 Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón;
    Para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón,
    Y se conviertan, y yo los sane.(I) m

    41 Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y habló acerca de él.

    42 Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga.

    43 Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.

   

Las palabras de Jesús juzgarán a los hombres

 44 Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió;

    45 y el que me ve, ve al que me envió.

    46 Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.

    47 Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.

    48 El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.

    49 Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.

    50 Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.



Juan 13 (Reina-Valera 1960)

Juan 13

Jesús lava los pies de sus discípulos

 1 Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.

    2 Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase,

    3 sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba,

    4 se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó.

    5 Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.

    6 Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies?

    7 Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.

    8 Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.

    9 Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza.

    10 Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos.

    11 Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos.

    12 Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho?

    13 Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy.

    14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.

    15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.(A)

    16 De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor,(B) ni el enviado es mayor que el que le envió.

    17 Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.

    18 No hablo de todos vosotros; yo sé a quienes he elegido; mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar.(C)

    19 Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que yo soy.

    20 De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.(D)

   


Jesús anuncia la traición de Judas

(Mt. 26.20-25; Mr. 14.17-21; Lc. 22.21-23)

 21 Habiendo dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu, y declaró y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar.

    22 Entonces los discípulos se miraban unos a otros, dudando de quién hablaba.

    23 Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús.

    24 A éste, pues, hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quién era aquel de quien hablaba.

    25 El entonces, recostado cerca del pecho de Jesús, le dijo: Señor, ¿quién es?

    26 Respondió Jesús: A quien yo diere el pan mojado, aquél es. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón.

    27 Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto.

    28 Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo esto.

    29 Porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta; o que diese algo a los pobres.

    30 Cuando él, pues, hubo tomado el bocado, luego salió; y era ya de noche.

   


El nuevo mandamiento

 31 Entonces, cuando hubo salido, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en él.

    32 Si Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo, y en seguida le glorificará.

    33 Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir.(E)

    34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros;(F) como yo os he amado, que también os améis unos a otros.

    35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

   

Jesús anuncia la negación de Pedro

(Mt. 26.31-35; Mr. 14.27-31; Lc. 22.31-34)

 36 Le dijo Simón Pedro: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después.

    37 Le dijo Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti.

    38 Jesús le respondió: ¿Tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces.



Juan 14 (Reina-Valera 1960)

Juan 14

Jesús, el camino al Padre

 1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.

    2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

    3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

    4 Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.

    5 Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?

    6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

    7 Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

    8 Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.

    9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?

    10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.

    11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.

    12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.

    13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

    14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

   


La promesa del Espíritu Santo

 15 Si me amáis, guardad mis mandamientos.

    16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:

    17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

    18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.

    19 Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.

    20 En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.

    21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.

    22 Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?

    23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.

    24 El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.

    25 Os he dicho estas cosas estando con vosotros.

    26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

    27 La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

    28 Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo.

    29 Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis.

    30 No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.

    31 Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí.



Juan 15 (Reina-Valera 1960)

Juan 15

Jesús, la vid verdadera

 1 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

    2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.

    3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.

    4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

    5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

    6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.

    7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

    8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.

    9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.

    10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.

    11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.

    12 Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros,(A) como yo os he amado.

    13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.

    14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

    15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.

    16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.

    17 Esto os mando: Que os améis unos a otros.

   

El mundo os aborrecerá

 18 Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros.

    19 Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.

    20 Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor.(B) Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.

    21 Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.

    22 Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado.

    23 El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece.

    24 Si yo no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a mí y a mi Padre.

    25 Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron.(C)

    26 Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.

    27 Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio.

Juan 16 (Reina-Valera 1960)

Juan 16

 1 Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo.

    2 Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios.

    3 Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí.

    4 Mas os he dicho estas cosas, para que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho.

La obra del Espíritu Santo

    Esto no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros.

    5 Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas?

    6 Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón.

    7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.

    8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

    9 De pecado, por cuanto no creen en mí;

    10 de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;

    11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

    12 Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.

    13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

    14 El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

    15 Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.

   


La tristeza se convertirá en gozo

 16 Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre.

    17 Entonces se dijeron algunos de sus discípulos unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: Todavía un poco y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; y, porque yo voy al Padre?

    18 Decían, pues: ¿Qué quiere decir con: Todavía un poco? No entendemos lo que habla.

    19 Jesús conoció que querían preguntarle, y les dijo: ¿Preguntáis entre vosotros acerca de esto que dije: Todavía un poco y no me veréis, y de nuevo un poco y me veréis?

    20 De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo.

    21 La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo.

    22 También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo.

    23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.

    24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

   

Yo he vencido al mundo

 25 Estas cosas os he hablado en alegorías; la hora viene cuando ya no os hablaré por alegorías, sino que claramente os anunciaré acerca del Padre.

    26 En aquel día pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros,

    27 pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios.

    28 Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre.

    29 Le dijeron sus discípulos: He aquí ahora hablas claramente, y ninguna alegoría dices.

    30 Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que has salido de Dios.

    31 Jesús les respondió: ¿Ahora creéis?

    32 He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.

    33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.



Juan 17 (Reina-Valera 1960)

Juan 17

Jesús ora por sus discípulos

 1 Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti;

    2 como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste.

    3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

    4 Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.

    5 Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.

    6 He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra.

    7 Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti;

    8 porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

    9 Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son,

    10 y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos.

    11 Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.

    12 Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese.(A)

    13 Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos.

    14 Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

    15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.

    16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

    17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

    18 Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.

    19 Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.

    20 Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,

    21 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.

    22 La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.

    23 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

    24 Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.

    25 Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste.

    26 Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.

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