Juan Carlos González Leiva



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De

. Dr. Darío Delgado Cura

Fiscal General de la República

Fiscalía General de la República

Amistad 552, e/Monte y Estrella

Centro Habana

La Habana / CUBA

Fecha
Excelentísimo Señor Fiscal General,


Me preocupan sumamente informes según los cuales Juan Carlos González Leiva, presidente del Consejo de Relatores de Derechos Humanos de Cuba (CRDHC), y su esposa Tania Maceda Guerra, también activista, recibieron amenazas de muerte durante una manifestación aprobada por el gobierno, y después de ella. Su casa, la sede del CRDHC, fue sometida a un "acto de repudio" durante más de 48 horas. La finalidad de ese acto era impedirles viajar desde su ciudad de residencia, Ciego de Ávila, a la Capital, La Habana, para los actos de conmemoración de la muerte de Laura Pollán, directora de las Damas de Blanco.
El 12 de octubre, por la madrugada, Juan Carlos González Leiva se dirigió a la estación de autobús para viajar a la Habana, pero un policía le obligó a volver a su casa porque su nombre estaba en una lista de personas a las que no se les permitía abandonar Ciego de Ávila. - A las ocho y media de la mañana, unos simpatizantes del gobierno acompañados de agentes de le Policía Revolucionaria de Cuba y miembros del Departamento de Seguridad del Estado empezaron a reunirse delante de su casa. – Otros tres miembros del CRDHC consiguieron entrar en la casa, pero los cinco se vieron obligados a permanecer allí hasta el mediodía del 14 de octubre. - Estuvo sonando música a todo volumen durante ocho horas, y la multitud congregada estuvo gritando insultos: "ratas" y "gusanos" a los miembros del CRDHC. Un agente del Departamento de Seguridad amenazó con arrojarles gas lacrimógeno. Un grupo de simpatizantes del gobierno gritaba "les vamos a matar, gusanos", y uno de ello entró en la casa y agredió a Tania Maceda Guerra.
Insto a las autoridades

  • a cesar el acoso, la intimidación y la persecución de activistas de derechos humanos y disidentes políticos que ejercen su derecho a la libertad de expresión, reunión y asociación;

  • a garantizar que los defensores y defensoras de los derechos humanos pueden llevar a cabo su trabajo sin temor a represalias, tal y como establece la Declaración sobre los Defensores de los Derechos Humanos adoptada por la ONU en 1998.

Le agradezco su intervención y le saludo atentamente.



Firma

Copias de esta carta a:

- General Abelardo Colomé Ibarra, Ministro del Interior y Prisiones.

- La Embajada de Cuba en Berna, Suiza.


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