Juanita creció con una madre que siempre le decía que era una mala niña, que merecía ser castigada. La mamá de Juanita vivió amargada desde que la dejó su marido



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CASO

Juanita creció con una madre que siempre le decía que era una mala niña, que merecía ser castigada. La mamá de Juanita vivió amargada desde que la dejó su marido. Tenía expectativas muy altas e incongruentes para la edad de Juanita, y cuando inevitablemente cometía un error o no hacía (porque no podía) alguna tarea que le había asignado, le pegaba horrible y le decía que era mala y no servía para nada. También usaba la religión para meterle culpa por cualquier tipo de indicio de rebeldía, diciéndole que Dios la va a castigar por sus faltas de respeto. Por ende, Juanita sentía culpa continuamente, como esto le sucedía desde que tenía memoria, ella pensaba que en realidad era una mala hija. Ella trataba de sobrellevar este difícil entorno familiar siendo una muy buena persona y muy buena hija, aunque nunca pudo satisfacer las expectativas de su madre y terminaba sintiéndose mala y con culpa por decepcionar de algún modo. Juanita desde adolescente atiende a misa y se confiesa con mucha frecuencia y toma muy en serio las reprimendas de los sacerdotes y le genera mucha ansiedad que Dios la vaya a castigar por sus errores.



Juanita se casa a los 20 años con un alcohólico. El es frio, la engaña con frecuencia y le pega. Ella muchas veces lo justifica y piensa que ella de algún modo provoca las agresiones al no hacer bien lo que tiene que hacer. El siempre le echaba la culpa a Juanita de todo y ella le creía. A los 27 años, ya casada y con un hijo de 6 años, después de años de maltrato, le pone el cuerno al marido. Ella siente una profunda culpa, busca consejo con su madre y ella le dice que es una cualquiera y que es una decepción, Juanita se recrimina y autocritica continuamente por la gran culpa que siente, desencadenando una intensa tristeza, insomnio y pérdida de placer en general. Pensamientos típicos de Juanita son “eres una decepción” “eres una zorra” y “eres mala” cada vez que recuerda su infidelidad. Trata de ir a la iglesia para sentirse mejor pero cada vez que está en misa tiene el pensamiento “Dios me va a castigar por lo que hice” siente culpa, ansiedad y se va de la iglesia. A parte de dejar de ir a la iglesia, Juanita se aleja de su grupo de amigas cercanas, las cuales siempre la han apoyado y la han alentado a que deje a su marido. Las amigas han notado que Juanita está deprimida y la buscan para ver que tiene pero Juanita las evita “si les digo lo que hice (la infidelidad) van a reaccionar igual que mi madre” “no tengo cara para verlas”. Cada vez que Juanita hace algo que le gusta como ver la novela Abismo de Pasión o ir al cine le llegan pensamientos como “no merezco divertirme”. Para reparar su “error”, Juanita sigue con su marido (aunque no le dice lo que hizo) y le aguanta todo su maltrato, también busca agradar a su madre comprándole cosas y haciendo el quehacer pero su madre sigue juzgándola punitivamente.


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