La Armonización del Resultado Contable: Análisis Comparativo entre España y Portugal. Fernanda Cristina Pedrosa Alberto



Descargar 194.56 Kb.
Página1/8
Fecha de conversión07.12.2017
Tamaño194.56 Kb.
  1   2   3   4   5   6   7   8


La Armonización del Resultado Contable: Análisis Comparativo entre España y Portugal.

Fernanda Cristina Pedrosa Alberto

Portugal


Instituto Superior de Contabilidade e Administração de Coimbra

Proyecto ICALI

E-mail: falberto@iscac.pt




Laura Parte Esteban


España

Centro de Enseñanza Superior Luis Vives - CEU

E-mail: laura.parte@uah.es



Palabras clave:
Análisis comparativo España/Portugal; Armonización contable; Cuenta de pérdidas y ganancias; Normas internacionales de contabilidad; Resultado contable.

Tema del trabajo: La globalización y la armonización contable

Recursos audiovisuales: Ordenador con Powerpoint y proyector


La armonización del resultado contable: análisis comparativo entre España y Portugal.

Palabras clave:
Análisis comparativo España/Portugal; Armonización contable; Cuenta de pérdidas y ganancias; Normas internacionales de contabilidad; Resultado contable.

Tema del trabajo: La globalización y la armonización contable

Resumen:


El presente trabajo tiene como objetivo analizar el grado de armonización del resultado contable por un lado en el ámbito conceptual y, por otro, a nivel de las normas contables de España y Portugal, teniendo también en cuenta los pronunciamientos de las normas internacionales de contabilidad. Para ello, en un primer apartado se analiza la perspectiva actual del resultado contable discriminándolo en sus dos principales componentes: ordinario y extraordinario, a la luz de las normas vigentes de estos dos países así como las de mayor impacto en el contexto internacional, como son las del IASB, FASB y ASB. El apartado siguiente pone de relieve los últimos desarrollos relativos a la divulgación del desempeño financiero de las empresas, los cuales plantean un nuevo modelo de cuenta de resultados así como la reestructuración de sus magnitudes.
En el tercer apartado se desarrolla un análisis comparativo resaltando las diferencias en el ámbito contable, enjuiciando de este modo el nivel de armonización en el momento actual en que se camina hacia un estándar global. Asimismo, se lleva a cabo una reflexión sobre las posibles implicaciones que tendrá la introducción de las normas internacionales de contabilidad en los ordenamientos contables de los dos países mencionados. Se complementa con ciertos ejemplos utilizando las cuentas de algunas empresas españolas, con el propósito de evidenciar los efectos anteriormente descritos. Se finaliza con un abanico de pensamientos e ideas de síntesis sobre el desarrollo expuesto.

  1. INTRODUCCIÓN


Inmersos actualmente en una profunda lucha hacia la armonización contable, prioritariamente a nivel de la Unión Europea (UE) aunque con el deseo más allá por parte de los organismos reguladores y otros entes interesados de lograr la convergencia mundial, cabe plantear la situación presente y efectiva de la armonización de la magnitud contable con más relevancia cuando las empresas divulgan sus estados financieros: el resultado contable.

El presente trabajo tiene como objetivo analizar el grado de armonización del resultado contable por un lado en el ámbito conceptual y, por otro, a nivel de las normas contables de España y Portugal, teniendo también en cuenta los pronunciamientos de las normas internacionales de contabilidad. Para ello, en un primer apartado se analiza la perspectiva actual del resultado contable discriminándolo en sus dos principales componentes: ordinario y extraordinario, a la luz de las normas vigentes de estos dos países así como las de mayor impacto en el contexto internacional, como son las del IASB (International Accounting Standards Board), FASB (Financial Accounting Standards Board) y ASB (Accounting Standards Board). El apartado siguiente pone de relieve los últimos desarrollos relativos a la divulgación del desempeño financiero de las empresas, los cuales plantean un nuevo modelo de cuenta de resultados así como la reestructuración de sus magnitudes.

En el tercer apartado se desarrolla un análisis comparativo resaltando las diferencias en el ámbito contable, enjuiciando de este modo el nivel de armonización en el momento actual en que se camina hacia un estándar global. Asimismo, se lleva a cabo una reflexión sobre las posibles implicaciones que tendrá la introducción de las normas internacionales de contabilidad en los ordenamientos contables de los dos países mencionados. Se complementa con ciertos ejemplos utilizando las cuentas de algunas empresas españolas, con el propósito de evidenciar los efectos anteriormente descritos. Se finaliza con un abanico de pensamientos e ideas de síntesis sobre el desarrollo expuesto.


  1. EL resultado contable: PERSPECTIVA ACTUAL


El resultado contable presenta bastante uniformidad con relación a los distintos tipos de resultados en los que se desglosa. En general, se distinguen dos grandes apartados: el resultado ordinario o corriente y, por otro lado, el resultado extraordinario o excepcional. Esto se puede encontrar en las normativas más relevantes del momento: NIC (Norma Internacional de Contabilidad) 81 del IASB, en la IV Directiva de la Unión Europea, en la FRS (Financial Reporting Standard) 32 del Reino Unido y en la APB Opinion 303 de los EEUU (Estados Unidos).

Existen pequeños matices de denominación, Portugal utiliza “corriente” mientras que España “ordinario”, siguiendo la terminología que consta en el marco conceptual y en la NIC 14 del IASB cuando se refiere a los ingresos y gastos, pérdidas y ganancias. La relevancia de este tipo de resultado se debe a las dos características que lo identifican: operatividad y recurrencia. La primera encuentra su soporte por derivar de las actividades que constituyen la razón de ser fundamental de la empresa y la recurrencia se relaciona con la frecuencia con que se produce el suceso en cierto intervalo de tiempo. En cambio, la no recurrencia es sinónimo de verificación esporádica.

La habitualidad, periodicidad y continuidad hacen que el resultado ordinario sirva de base para predicciones futuras, evaluar la gestión empresarial y, facilitar y mejorar el análisis económico-financiero de la empresa y, por exclusión, los procedentes de otras actividades son clasificados como no operativos.

En la mayoría de las situaciones estos dos atributos se presentan estrechamente vinculados, es decir, operatividad con recurrencia y no-operatividad con no recurrencia, derivándose una situación de incertidumbre cuando esta conexión no se cumple. Con base en esas dos características, se puede presentar la siguiente discriminación de resultados (esquema 1):


¿Resultados operativos?

y

¿Resultados recurrentes?





Resultado ordinario/corriente

Resultado contable





No


Resultado extraordinario

2.1. Resultado Ordinario

En las diversas normativas analizadas se constata la ausencia de una definición explícita de resultado ordinario, derivándose su concepto por referencia a las actividades ordinarias o normales de la empresa, no siendo excepción en los Planes contables portugués y español5. Para el IASB son “todas las que la empresa emprende como parte de su comercio habitual, así como esas otras en que la empresa se implica porque surgen, se derivan o son una consecuencia de aquéllas” (NIC 8, rev. 1993, § 6).

También hay que tener en cuenta que el contenido del resultado es influido por un conjunto de variables exógenas, asociadas al sistema económico de cada país, convirtiéndolo en un elemento mutable a lo largo del tiempo. Tradicionalmente se viene aludiendo a dos grandes sistemas contables: el continental europeo y el anglosajón. Uno de los elementos que sirve para su clasificación es la importancia o interpretación dada a algunos principios contables, en especial, al de prudencia. Para la FEE6 (1994: 5) “la interpretación dada a la prudencia, bien considerándola el eje sobre el que gravita la protección jurídica de acreedores y terceros (modelos continentales legalistas), bien considerándola una cualidad más que se introduce ante la existencia de incertidumbre (modelos anglosajones), es lo que conduce a las mayores discrepancias entre los sistemas contables” (en Martínez Conesa, 2000: 342). Esto resulta en particular de las implicaciones de este pilar en la valoración y en el principio de realización de los ingresos, y por ende, en el nivel de conservadurismo del resultado del ejercicio. Tanto Portugal y España se insertan dentro del modelo continental, cuyos principios van encaminados a proteger los intereses de los acreedores e infravalorar el patrimonio neto.
2.2. Resultado Extraordinario

En cuanto al tratamiento de las pérdidas y ganancias extraordinarias se pueden agrupar las diversas posiciones de la doctrina contable en dos escuelas de pensamiento. Por un lado, se encuentran los defensores de un resultado global es decir, que incluya todos los componentes del mismo, sosteniendo que el resultado del ejercicio debe estar formado por todos los ingresos del período menos todos los gastos necesarios pues todos ellos van a condicionar la evolución del patrimonio empresarial. Aunque respetando una ordenación clara y precisa que facilite su correcta comprensión por parte de los usuarios de la información financiera.

La postura contraria defiende la revelación de un resultado contable que integre solamente los ingresos y gastos operativos y recurrentes, es decir, las partidas que componen de forma indudable el resultado ordinario. Sus autores argumentan que al excluir los resultados atípicos y no relacionados con la actividad habitual de la empresa, se obtiene un resultado más informativo, su contenido es de mayor calidad, permite realizar un mejor análisis de la eficacia y eficiencia de la gestión empresarial, es más útil al hacer proyecciones sobre futuros beneficios, etc.

En cualquier caso, en ambas escuelas subyace la idea de una adecuada separación de partidas extraordinarias. No obstante, los autores de la primera corriente consideran más representativo revelar un resultado global, pero con una segregación adecuada de resultados, y los de la segunda corriente consideran necesario presentar únicamente el resultado corriente, aunque detectando los resultados atípicos y no recurrentes para excluirles. La mayoría de la doctrina aboga por la primera postura.

Con ligeras matizaciones, se puede observar que para definir el resultado extraordinario (ver apéndice) se acude al ordinario, es decir, a su opuesto, lo que exige la previa definición de éste generando cierta confusión al lector. Este fue el modelo elegido por la IV Directiva que a su vez ha servido de referencia a los Planes portugués y español (entre otros). La NIC 8 no fue excepción.

Las APB 30 y FRS 3 son las más restrictivas a la hora de calificar una partida como extraordinaria, exigiendo además de no ser típica y habitual que posea un “alto grado de anormalidad”, coletilla no observada en las restantes definiciones (el FRED 22 también la tiene en cuenta aunque es un proyecto de norma). La NIC 8 revisada considera que deben caer “claramente” fuera de las actividades ordinarias o habituales de la empresa, mientras que el POC y el PGC disponen de las definiciones más abiertas, sin introducir ninguna restricción adicional.

En la segunda parte de la definición de la APB 30, se observa que además de no ser recurrente, no se espera que vuelva a repetirse en el futuro, dado el entorno en el que opera la empresa. El PGC y la NIC 8 para no ser recurrente exigen que no ocurra con frecuencia, con un pequeño matiz que el Plan español acude a un criterio de razonabilidad. Por último, el POC no establece esta condición con lo cual es el más permisivo (limitándose a adoptar íntegramente la definición dada por la IV Directiva, siendo ésta la más amplia e imprecisa).

La norma FRS 7 de Nueva Zelanda añade una condición especial para la calificación de una partida como extraordinaria no encontrada en ninguna otra: que esté fuera del control o influencia de los gestores o propietarios. Significa que se presume que éstos no pueden ejercer cualquier control o influencia a través de sus decisiones sobre la ocurrencia de esos sucesos. En términos prácticos, evaluar esta circunstancia puede ser algunas veces una labor un poco dudosa. Por ejemplo, ante la baja de un activo provocado por causa externa hay que evaluar hasta que punto el gestor debería haber anticipado ese evento; una posibilidad es suponer que si está asegurado, el gestor ya preveía su posible ocurrencia y por ello, ya no tendría la consideración de gasto extraordinario. La NIC 8 no presenta este requerimiento, todavía los dos ejemplos que constan en su texto se refieren a hechos raros y fuera del control de los gestores.



  1   2   3   4   5   6   7   8


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal