La educación sexual ausente



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LA SEXUALIDAD

ASPECTO HUMANO IMPORTANTE
Sandra Oliver Juárez
http://proyecto-cas.iespana.es/proyecto-cas/reto/elretode.htm
Los estados deben de promover la plena participación de las personas con discapacidad su derecho a la integridad personal y velar por que la legislación no establezca discriminaciones en lo que se refiere a las relaciones sexuales, el matrimonio y la procreación.

Art. 9o. de las Normas Uniformes. ONU.

La sexualidad y la salud vinculada con ella son asuntos prioritarios en la rehabilitación integral y en la integración social de las personas con discapacidad. La sexualidad es una característica inherente al SER HUMANO (con o sin discapacidad), desde que nace hasta que muere. A pesar de ello para las personas con discapacidad la sexualidad ha sido un tema tabú sobre el que han recaído las actitudes de negación, prohibición, temor y mutismo. De esta manera se ha considerado que las personas con discapacidad son seres asexuados, es decir ETERNOS NIÑOS, casi ángeles; o bien seres demoniacos y PERVERSOS que lo único que hacen es pensar en lo sexual.

Estas actitudes se explican por varias razones: 1) el concepto erróneo de sexualidad (ya que se le ha equiparado con sexo-genitalidad reproducción); 2) la concepción social de las personas con discapacidad, en la que todavía se le ve como inválido, inútil, resentido y por ende incapaz de amar, incapaz de valerse por sí mismo pero sobre todo enfermo contagioso y defectuoso y, 3) falta de formación sexológica de los profesionales de la salud y de la educación, lo cual ocasiona que cuando las personas con discapacidad solicitan asesoría sexual o muestran manifestaciones sexuales, los profesionistas no saben que hacer o que responder y por tanto presentan un desfavorable manejo actitudinal emitiendo juicios de valor llenos de prejuicios. Es común que les digan: "Usted ya no está para eso" o " Usted no tiene nada que ofrecerle a una mujer"; o bien que los maestros castiguen a los educandos por exhibir estas conductas y afirmen que debido a la discapacidad las personas muestran una "sexualidad irrefrenable o precocidad sexual".

En este punto conviene erradicar concepciones erróneas; la primera es diferenciar a la sexualidad de sexo-genitalidad-reproducción. Por sexo deben entenderse todas aquellas características anatómicas, fisiológicas y hormonales que son determinadas genéticamente para ubicar a las personas ya sea como varón o como mujer. La genitalidad implica una fase importante del ser humano en la que se encuentra muy preocupado por el área genital. Por supuesto el sexo (hormonas y genitales), tienen un papel sumamente importante en particular para la reproducción, no así para el placer erótico sexual, el cual puede obtenerse de mil y una formas incluso sin que intervengan los genitales. Por sexualidad debemos entender una expresión integral, es decir, involucra aspectos biológicos (sexo), aspecto psicoafectivos socioculturales (formas apropiadas de expresar el afecto y el deseo erótico según la cultura de que se trate), del ser sexuado con la intención en la mayoría de las ocasiones de lograr placer (varía en el tiempo y en los espacios geográficos). La sexualidad se socializa a través de diferentes grupos, se le orienta y se le aprende (no así el sexo biológico el cual solo puede modificarse a través de una cirugía y tratamientos hormonales).

Por lo anterior, dado que las personas con discapacidad son SERES HUMANOS en toda la extensión de la palabra, cuentan con un sexo, con emociones y son producto de una sociedad, por tanto requieren de orientación en sexualidad como cualquier otra persona y me atrevería a decir que en mayor proporción. Dicha orientación debe considerar los aspectos biológicos, afectivos y sociales por lo que propongo el termino de orientación socio-afectiva sexual.

Problemas como el abuso sexual, las violaciones, las enfermedades de transmisión sexual y el Sida, subrayan la urgencia de orientar sexualmente con mayor proporción y mayor atención a las personas con discapacidad. Los estudios muestran que entre el 80 y 95% de niños y niñas con discapacidad son violados, proporción mayor que la de niños/as "normales", y que en un 90% los abusadores son sus cuidadores. La razón es sencilla: a los niños/as con discapacidad no se les ha hablado de su cuerpo, ni de cómo cuidarlo, ni sobre conductas públicas y privadas, ni sobre las formas y lugares del cuerpo para recibir tocamientos y afecto sin que atenté contra su INTEGRIDAD PERSONAL.

Si a esto agregamos que debido a la discapacidad, en algunas ocasiones la persona recibe poco contacto físico y afecto, se encontrará ávido de caricias por lo que se agregan factores que lo colocan en una situación de máxima vulnerabilidad, es decir, desean el contacto físico, las caricias y la calidez humana; al mismo tiempo desconocen que ciertas partes de su cuerpo no deben ser tocadas si no lo desean y, finalmente nos encontramos con una dependencia física que los deja a merced de sus abusadores y en total desprotección.

La solución es sencilla: Dar orientación socio-afectiva-sexual que les permita prevenir, cuidar y contar con elementos para enfrentarse a estas situaciones. Es decir, la orientación socio-afectiva-sexual es una manera de prevenir y conservar la salud integral (incluida la salud mental).

Además, la orientación socio-afectiva-sexual también tiene que ver con la salud reproductiva, ya que en muchos países diversos sectores están alentando prácticas para desmotivar a las personas con discapacidad a que se casen y tengan hijos. Subyacente a esta idea se encuentra la educación SEXUALIDAD+DISCAPACIDAD=PELIGRO POTENCIAL., es decir se piensa que transmitirán la discapacidad a su descendencia lo cual no opera para todas las discapacidades. Más que desalentar se debería proporcionar orientación socio-afectiva-sexual y consejo genético.

La Orientación socio-afectiva-sexual para las personas con discapacidad, favorecería también la salud sexual ya que existen una serie de mitos que deben erradicarse respecto a la sexualidad de las personas con discapacidad que en muchas ocasiones son interiorizados por ellas mismas, lo cual les genera miedo al rechazo, ansiedad al desempeño y la cancelación de su vida erótica sexual afectando con ello la calidad de vida en general. En mi práctica privada como sexóloga encuentro frecuentemente la preocupación respecto a la calidad de la erección (ausencia, menor firmeza); o bien la aneyaculación (falta de eyaculación), eyaculación precoz, dispareunia (dolor al coito), dolor generalizado y dificultada de movimiento. Pocas veces durante su rehabilitación se les habló de ello, la atención estuvo en las cuestiones físicas.

Esto aunado al modelo de belleza y de cuerpo perfecto que impone la sociedad pesa sobre las personas con discapacidad y genera en muchos casos que su valía, su sentido de masculinidad y feminidad se deteriore con severidad por la dificultad para cumplir con los roles tradicionales: para el hombre la reversión de su rol, no ser el proveedor y tener dificultades con su erección lo lleva a bajar su autoestima, la mujer también sufre esta situación cuando le dicen que no puede cumplir como madre, como la perfecta ama de casa y que tampoco es la mujer deseable de 90-60-90.

Así mismo, he encontrado que existe un desconocimiento en torno a las alternativas sexuales (diferentes al coito), que pueden ejercerse a fin de lograr la comunicación, la calidez y el placer íntimo con la pareja. En algunos casos son los propios discapacitados los que se pasan la voz sobre dichas prácticas (masturbación, sexo oral entre otros); pero a algunos de ellos y ellas les ocasionan sentimientos de culpa, sensaciones de malestar y sensación de suciedad. En otros casos pasan la voz respecto a ciertos medicamentos que les permitirán una erección. A este respecto es importante señalar que las personas no deben automedicarse y que cada caso es particular, así que lo que funciona para uno puede no funcionar para otra persona. Incluso señalar que los propios medicamentos pueden no tener el efecto necesario si no se tiene una previa orientación sexual.

A manera de conclusión enfatizaré que:




  • El tema de la sexualidad debe abordarse con las personas con discapacidad y con los padres de ellos.




  • Debe capacitarse en el tema a los profesionales de la salud y de la educación.




  • Las personas con discapacidad tienen derecho a tener una vida erótica sexual en tanto haya alguien interesante e interesado en ello.




  • La función genital por si sola (un pene erecto y una vagina lubricada), no constituye una relación funcional. La falta de sensibilidad no implica una falta de sentimientos.




  • La dificultad para moverse no significa incapacidad para complacer y ser complacido/a (gozar).




  • La disfunción sexual no es sinónimo de ineficacia personal.




  • Todos los seres humanos tienen derecho a tocar y ser tocados/as (si lo desean), así como a amar y ser amados/as.




  • Todos los seres humanos tiene derecho a tener hijos en el número y espaciamiento que lo decidan.



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