La filosofía de la nueva academia: ¿un platonismo débil?



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La suspensión del juicio está, pues, relacionada con su teoría de la incomprensión de las cosas; y claro está, si todas las cosas son incomprensibles yo no puedo afirmar o negar nada. Es decir, la epoch_ es un elemento necesario y fundamental en la enseñanza académica de Arcesilao, una actitud mental necesaria en la batalla dialéctica que contra los estoicos está desarrollando72. La precipitación representa el estado contrario. Precipitarse equivale a formular opiniones y a caer en el error, porque emitimos un juicio sobre la cognoscibilidad o no cognoscibilidad del mundo externo73. La epoch_ significa claramente, suspender el asentimiento; _πέχειv significa, dice Sexto, _πέχειv τ_v συγκατάθεσιv74. Lo mismo que para Cicerón, para quien id est adsensionis retentio75, justa definición si recordamos toda la crítica de Arcesilao sobre el asentimiento que los estoicos prestaban a las «fantasías» catalépticas. En este sentido, la epoch_ en Arcesilao tiene más relación con la teoría del conocimiento que con una actitud vital frente a la realidad76. La epoch_ es necesariamente lógica, es un instrumento destructivo del dogmatismo estoico.

También los estoicos utilizaban una cierta suspensión del juicio en aquellas «fantasías» que no eran verdaderas o no tenían la suficiente seguridad, la diferencia entre la suspensión estoica y la de Arcesilao es que para el estoicismo la suspensión del juicio debía ser parcial y solamente en aquellos casos que resultasen dudosos, mientras que para el académico la suspensión debía ser radical y universal por la incomprensibilidad de todas las cosas. La precaución estoica que garantiza al sabio la infalibilidad ante las «fantasías» catalépticas se convierte para los académicos en la expresión de un benévolo optimismo epistemológico. La negación que plantea Arcesilao sobre la posibilidad del conocimiento es ajena a toda la tradición pirroniana, ya que al ser su propuesta tan radical se convierte en una teoría dogmática en sí misma. Cualquier afirmación sobre la imposibilidad del conocimiento no deja de ser: una afirmación. Dicho de otra manera, la suspensión del juicio alcanza al juicio mismo que propone «supender el asentimiento».

El conocimiento es un laberinto al que, generalmente, las teorías filosóficas han encontrado numerosas salidas. El escepticismo las investiga todas, declarando que las cree todas falsas, hasta la misma de Arcesilao y por eso sigue la búsqueda. Sexto ya reconoció esta suerte de incoherencia de los académicos, por eso tenía mucho interés en clasificar las diferentes corrientes del escepticismo, distinguiendo el verdadero escepticismo del que no lo era. De ahí que con respecto a Arcesilao diga que al convertir la epoch_ en «bien objetivo y absoluto» (al tener que suspender siempre el juicio) abandona la posición escéptica convirtiéndola en dogmática: «Y dice que el fin es la suspensión del juicio (κα_ τέλoς μ_v ε_vαι τ_v _πoχήv), a la que decíamos que acompaña la ataraxia»77. Pero Sexto sabe que una declaración de este tipo es demasiado comprometida, por eso inmediatamente después afirma para distinguir la suspensión escéptica de la académica: «¡Como no se alegue que nosotros decimos estas cosas de acuerdo con lo que nos aparece, mientras que él (Arcesilao) afirma esto cuando dice que la suspensión del juicio es lo bueno y el asentimiento lo malo»78.

En el caso académico tenemos la expresión de una declaración epistemológica. La imposibilidad de saber nada nos lleva a un pesimismo universal frente al que debemos suspender todo asentimiento. La radicalidad de la propuesta de Arcesilao descubre, ante los estoicos, cierta inconsistencia. Pues, si no quiere quedar en una inactividad total, deberá buscar un criterio mediante el cual dirigir sus acciones y salvaguardar, así la racionalidad de la acción. La respuesta a la objeción estoica79 obligará a construir una pseudo-verdad. Arcesilao intenta mostrar que la epoch_ no es sinónimo de inactividad.

Por lo que sabemos, las «fantasías» que tenemos pueden ser persuasivas, disuasivas o más o menos persuasivas, también conocemos que ninguna «fantasía» puede ser nunca tan segura que podamos adherirnos a ella con total garantía por lo cual lo único que nos quedan son las «fantasías» más o menos persuasivas: las más razonables. Los estoicos afirmaban que obrar ya era decidirse. Por tanto, todos en mayor o menor medida, tenemos que saber si es conveniente o no lo que vamos a hacer: necesitamos un criterio en la vida práctica para poder guiarnos; ese criterio Arcesilao lo encontrarán en lo que denominará τ_ ε_λoγov, lo razonable:
«Arcesilao afirma que el que suspende el juicio sobre todas las cosas regulará sus inclinaciones, sus aversiones y sus acciones en general por el criterio de lo razonable (καvovιε_ τ_ς α_ρέσεις κα_ φυγ_ς κα_ κoιvς τ_ς πράξεις τ_ ε_λoγ_), y procediendo de acuerdo con este sistema actuará bien; de hecho la felicidad resulta de la prudencia, pero la prudencia se ejercita en la acción recta; y la acción recta es aquella que, una vez realizada, posee una razonable justificación. El que, por tanto, atiende a lo razonable actuará rectamente y será feliz (_ πρoσέχωv o_v τ_ ε_λoγov κατoρθώσει κα_ ε_δαιμovήσει)».
Desde un punto de vista práctico eúlogon es equivalente a aquello que más posibilidades tiene de ser verdadero. Estamos pues, ante un criterio práctico de la conducta, algo es eúlogon para Arcesilao cuando conduce a hacer las cosas bien, noción que está desconectada de cualquier acepción epistemológica y en función de un criterio de acción. Arcesilao se ve guiado, con una aparentemente clara metodología académica, hacia lo que parece ser lo más apropiado. Cualquier acción, dice Plutarco en esta línea, «necesita dos cosas: una impresión de alguna cosa apropiada, y un impulso hacia ese objeto aparentemente apropiado; ninguno de éstos entra en conflicto con la epoch_». Y cuando Sexto dice que Arcesilao «no determinó, primariamente, un criterio» se está refiriendo a un criterio epistemológico de verdad , pero deja al margen un criterio de la acción, una regla de conducta.

La doctrina del eúlogon parece demostrar que la filosofía de Arcesilao no se agota en la crítica al estoicismo, es decir, no se construye sólo como actitud dialéctica en contra de los estoicos. Ciertamente, Sexto (M., VII, 158) aplica a Arcesilao términos propios del lenguaje estoico ε_λoγov, _πoλoγία, κατόρθωμα. Esta última palabra que en el texto de Sexto significa «acción recta», tiene su equivalente con el vocablo καθ_κov de Zenón que definiría como la «acción media»

1 «Todos los rostros de Platón -escribió Robin- tienen su verdad sobre cada uno de los espejos de la tradición (Tous les visages de Platon ont leur vérité sur chacun des miroirs de la tradition)», ROBIN, L., Platon, Paris, 1968 (2ª), p. 239. Por consecuencia, sigue diciendo, el cambio operado por Arcesilao en la posición de la Academia ha sido un retorno a la tradición de la Escuela, una restauración y no una revolución. En esta misma dirección debe ser citado el artículo de A. CARLINI «Alcuni dialoghi pseudoplatonici e l'accademia di Arcesilao», Annali della Scuola Normale Superiore di Pisa, 1962, pp. 33-63, principalmente 60-63, o el de MOREAU. J., «Pyrrhonien, academique, Empirique?» La Revue Philosophique de Louvain, 77, (1979), pp. 303-344, principalmente, p. 326.

2 Cfr. ROMÁN, R., «La Academia: dogmatismo o skepsis», Pensamiento, vol. 51, nº 201, pp. 455-465.

3 Cfr. mi artículo, nota anterior, una idea de este debate se encuentra en el artículo de J. ANNAS, «Platon le sceptique» Revue de Métaphysique et de Morale, 2, (1990), pp. 267-291 y en la respuesta de Carlos LÉVY, «Platon, Arcésilas, Carnéade. Réponse à J. Annas», Revue de Métaphysique et de Morale, 2, (1990), pp. 293-306.

4 Ciertamente, el término «escéptico» a lo mejor no tendría sentido para Arcesilao, tal como propone, con razón, LEVY, C., «La nouvelle académie a-t-elle été antiplatonicienne?», en Contre Platon, Tome I, Le platonisme dévoilé, Textes réunis par DIXSAUT, M., Paris, 1993, pp. 140-141, de la misma forma que el mismo término tampoco parece tener mucho sentido para el propio Pirrón. Es Enesidemo quien reconstruye su modelo pirrónico (en otro lugar he diferenciado pirrónico -tener consciencia de estar inmerso en una tradición escéptica-, de pirroniano -seguir el pensamiento de Pirrón-, ver ROMÁN, R., El escepticismo antiguo: posibilidad del conocimiento y búsqueda de la felicidad, Córdoba, 1994, p. 28, nota, 20), a partir de la tradición abderita-pirroniana, y, por tanto, diferente de la socrático-platónica, pero no significa que usar el término «escéptico», como adecuada descripción -hemos dicho-, para referirse a una manera de investigar, también académica, sea aislar este pensamiento filosófico académico de su contexto histórico.

5 Para dejar el tema zanjado debemos atender a un texto fundamental de Gelio que propone la distinción central entre académicos y pirrónicos: «los académicos «quasi» comprenden esto mismo: que nada puede ser comprendido, y «quasi» deciden que nada puede ser decidido: los pirrónicos ni siquiera dicen que parece, en absoluto, verdadero eso de que nada parece ser verdadero», GELIO, Noct. Att., XI, V. Sexto utilizará la misma argumentación, cfr. H.P., I, 226.

6 Cfr. AGUSTÍN DE HIPONA, Confesiones, VI, 11, 18 o Contra los académicos, III, 20, 43. La idea de que en la academia se preservaba la parte dogmática del platonismo, revelada a muy raros elegidos ha sido discutida, creo que con éxito por LEVY, C., «Scepticisme et dogmatisme dans l'académie:

d'Arcesilas», Revue des Études Latines, 56, (1978), pp. 335-348

7 «non arbitrari se scire quod nesciat», CICERÓN, Acad., I, 4, 16.

8 «Y así Arcesilao negaba que hubiera alguna cosa que pudiera saberse (Itaque Arcesilas negabat esse quicquam quod sciri posset), ni aun aquello mismo que Sócrates se había reservado (permitido) para sí mismo; pensaba, en consecuencia, que todo está escondido en lo oculto (sic omnia latere censebat in occulto) y que nada hay que se pueda percibir o entender; que, por estas causas, es oportuno que nadie declare ni afirme algo ni lo apruebe con el asentimiento», CICERON, Acad., I, XII, 45. Defiende también esta opinión, MOREAU, J., «Pyrrhonien, Académique, Empirique?», art. cit., pp. 311-313 y ROBIN, L., Pyrrhon et le Scepticisme grec (Les Grands Philosophes), Paris, 1944, pp. 43-44.

9 Cfr.BROCHARD, V., Les Sceptiques grecs, Paris, 1887, pp. 432; II éd. Paris, 1923; reimp. 1932; reimp. 1957; III ed. conforme a la primera, 1969, p. 9.

10 «Parece ser que admiraba bastante a Platón: hasta el punto que poseía personalmente sus libros» D.L. IV, 32.

11 Cfr. D.L., IV, 29-32. Aunque en su ciudad natal estudió matemáticas con Autólico, pronto se trasladó a Atenas.

12 Cfr. SEXTO, H.P., I, 220.

13 PLUTARCO, Adv. Col., 26

14 Para ampliar estos detalles de la vida confróntese la entrada de Von ARNIM, H., s.v. «Arkesilaos von Pitane», Realencyclopädie des klassischen Altertumswissenschaft (RE), eds. Wissowa, Kroll et al., Stuttgart, 1917, II, 1 (1895) coll. 1164-1168 y el libro de BROCHARD, V., Les Sceptiques grecs, Op. cit., pp. 99-101.

15 No es el momento aquí de discutir el ámbito de las enseñanzas no-escritas o del valor que hay que darles. Es evidente que Platón en sus obras introduce algunos pasajes o textos sobre la imposibilidad de fijar de forma escrita todo saber, así como de ser comunicado a otra persona. Cfr. sobre esta cuestión el número monográfico dedicado por la revista Méthexis, Vol. VI, 1993

16 Uno de los más firmes defensores de esta interpretación es Luc BRISSON, quien explicita los presupuestos y las consecuencias a las que llegaríamos de optar por la primera de las interpretaciones, cfr. «Présupposés et conséquences d'une interprétation ésotériste de Platon», Méthesis, Vol. VI, 1993, pp. 11-35.

17 Es difícil conciliar los escritos platónicos y la teoría oral de Platón con la doctrina de los Principios de Espeusipo y Jenócrates. La historia de la Academia posterior a Platón va unida a la historia de la matemática por el amplio uso del concepto de «número», que unos ven el desarrollo de la doctrina no-escrita platónica de los Principios de lo Uno y la Diada infinita, y otros ven una posterior interpretación pitagórea de los diálogos platónicos, cfr. NAPOLITANO VALDITARA, L.M., «Riparlare di Platone. Ancora su scrittura, oralità e dialettica», Méthesis, VII, (1994), pp. 5-25, principalmente, pp. 22-25.

18 Cfr. CHERNISS, H., L'enigma dell'Accademia antica, Firenze, 1974, pp. 71 y ss. Vid., así mismo ZELLER-MONDOLFO, La Filosofia dei Greci. (Platone e l'Accademia antica), parte II, vol. III/2, Firenze, 1974, pp. 861-877, a cargo de Margherita Isnardi Parente, en una extensa nota examina concienzudamente el verdadero carácter de la Academia antigua, observando el cambio de la Academia nacida como estrecha comunidad de φίλoι abierta hacia la posible participación como transformación de la vida política, en una comunidad de riqueza filosófica con impostaciones genéricamente estetizantes que intitucionaliza de forma «cultual» la fórmula del primitivo entusiasmo de la _λευθέρα φιλία y que olvida los programas políticos de renovación.

19 Cfr. WILAMOWITZ-MOELLENDORF, U., Platon. Sein Leben und seine Werke, 2 vols., Berlin, 1920, pp. 324-370 y BICKEL, E., "Das Platonische Schriftenkorpus der Tetralogien und die Interpolation in Platontext", Rheinisches Museum für Philologie, 92, (1943), pp. 94-96 [existe una traducción española, no publicada, de Fernando Riaza Pérez, «El Corpus platónico de los escritos de las 9 Tetralogías y la interpolación en el texto platónico», que me ha cedido con académica gentileza].

20 BICKEL, Ibidem, p. 94, polemiza contra JACHMANN, G., Der Platontext, Gott. Nachr., 1941, 7, quien argumenta contra la edición de Platón bajo la Academia de Atenas por las interpolaciones que él cree que se dieron en el texto platónico, argumenta Jachmann diciendo que esa serie de escritos espúreos en el cuerpo de las tetralogías desacredita la calidad textual del escrito incluido en el Corpus, sin embargo Bickel demuestra razonablemente que de las interpolaciones lo que no es estrictamente platónico, lo es auténticamente académico, encardinándose aquellas en una corriente regular de la tradición del tetracorpus de los alejandrinos.

21 Estamos ante un género literario nuevo, el diálogo. Ésta nueva fórmula no era de Platón, más bien pertenecía a todo el círculo socrático, que escuchaba la palabra viva del maestro, la cual, perfeccionándose con el uso activo de la dialéctica practicada en ese círculo, fue convirtiéndose en un μίμημα o ε_δωλov de naturaleza particular que creará un tipo determinado de discurso βραχυλoγία socrático. Esta idea lleva a Isnardi Parente a defender que el diálogo en Platón no sólo es la forma dialógica abstractamente considerada sino, en concreto, el «discurso de Sócrates», la consecuencia de este juicio es que aunque no fue advertido explícitamente por Platón a sus lectores el diálogo es el mejor tipo de discurso escrito, vid., ISNARDI PARENTE, M., «Platone e il discorso scritto», Rivista di storia della filosofia, 3, (1991), pp. 451-453.

22 Es curioso lo que ocurre con los cambios o sucesión en la Academia. Partiendo de las διαδoχα_ς observamos el desarrollo de la academia platónica (D. L., I, 19; SEXTO, H.P. I, 220 y EUSEBIO, XIX, 4, 16) todas las sucesiones se cortan en el siglo I, lo cual lleva a GLUCKER, J., Antiochus and the late Academy, («Hypomnemata» Heft LVI), Göttingen, 1978 a suponer la desaparición de la academia con Filón de Larisa maestro de Cicerón (de la misma opinión que Glucker es TARRANT, H., Scepticism or Platonism? The Philosophy of the Fourth Academy, Cambridge, London, New York, New Rochelle, Melbourne, Sydney, 1985). A pesar de estas sucesiones nadie explica, aunque todos dan por supuesto, el cambio de las diferentes academias, nadie dice si este se debía a modificaciones en la orientación filosófica o a cambios institucionales o a las dos cosas a la vez. Difícilmente se observa algún comentario en Sexto, Eusebio o Diógenes deduciendo lógicamente que ellos mismos no sabían nada al respecto. En cualquier caso, las modificaciones de la Academia no debieron ser en sí mismas rupturistas sino continuistas, el problema sobreviene cuando hay que dar valor y justificación a esas reformas.

23 Cfr. D.L., IV, 28. Un estudio pormenorizado de las peculiares características de la biografía que Diógenes dedica a este miembro de la Academia, lo podemos encontrar en, DORANDI, T., «Il quarto libro delle di Diogene Laerzio: l'Academia da Speusippo a Clitomaco», in Austieg Und Niedergang der Römischen Welt, Band II. 36.5, Berlin, New York, 1992, pp. 3761-3792, principalmente pp. 3777-3784.

24 D.L., I, 14, Platón instituyó la primera «τ_v _ρχαίαv _Ακαδήμειαv» (Academia primitiva), Arcesilao incluyó reformas que hicieron surgir τ_v μέσηv _Ακαδήμειαv (Academia Media), y, por último, Lácides fue el impulsor de τ_v vέαv _Ακαδήμειαv (Academia Nueva). Sexto Empírico al caracterizar las diferentes Academias distingue también 1) La primitiva representada por Platón y los suyos, 2) La media representada por Arcesilao y 3) La nueva referida a Carnéades y Clitómaco, Cfr. SEXTO, H.P. I, 220. Sexto tiene muy en cuenta la distinción que debe mediar entre la filosofía platónica y la escéptica (escepticismo pirrónico). Lo que interesa destacar aquí es que en la obra de Sexto el contexto en el que se mueve Arcesilao se inscribe, inequívocamente, dentro de un análisis más amplio dedicado a la Academia, por lo que deja claro el origen platónico del creador de la Academia media.

25 Parece que la creación de un método dialéctico de pro y contra viene atribuida por Diógenes a Protágoras, D.L., IX, 51. Protágoras fue el primero en plantear la imposibilidad del debate ontológico como tal, al afirmar con una expresión muy controvertida que no es posible contradecir o_κ _στιv _vτιλέγειv, cfr. mi «Logos and antilogos in Protagoras: The inexhaustibility of the truth field», (en prensa), ponencia a la Seventh International Conference on Greek Philosophy, Samos, Agosto 1995. Esta contrariedad de los argumentos, estas alteraciones a las que se ven sometidos los logoi, fueron rescatadas en el efectivo sistema filosófico de Arcesilao.

26 «Así, Sócrates, preguntando e interrogando, solía obtener las opiniones de aquellos con los que disertaba, de manera que a aquellas cosas que ellos le habían respondido, replicase, si algo le parecía. Esta práctica abandonada por los que le siguieron, fue retomada e instituida de nuevo por Arcesilao (Qui mos cum a posterioribus non esset retentus, Arcesilas eum revocavit instituitque)», CICERON, De Fin., II, I, 2. Llamo la atención sobre el abandono y posterior restitución de Arcesilao de un método (el socrático-platónico) que se había perdido con los discípulos de Platón. De nuevo son los escritos de Platón, los aspectos dialécticos de los diálogos platónicos los que recuperan con Arcesilao, una nueva preponderancia en la Academia, en detrimento, quizá, de la teoría de los principios, desarrollada a partir de la enseñanza oral.

27 Según Diógenes, fue el primero que suspendió (_πισχ_v) las declaraciones por las contrariedades (_vαvτιότητας) del discurso, Cfr D.L., IV, 28. A través de Cicerón, Sexto empírico y Plutarco obtenemos breves muestras del virtuosismo dialéctico de Arcesialo, cfr. CICERÓN, Acad., II, 67, 76-78; SEXTO, M., VII, 150-158 y PLUTARCO, Adv. Col., 1122 a-f.

28 Una opinión más moderada pero idéntica en su intención es la de CARLINI, A., «Alcuni dialoghi pseudoplatonici e l'Accademia di Arcesilao», Annali della Scuola Normale Superiore di Pisa, 1962, pp. 61-62, y ROBIN, L., Pyrrhon et le Scepticisme grec, Op. cit., pp. 42-48.

29 ROBIN, L., Op. cit., pp. 45 y ss., apela a la teoría del «desarrollo espontáneo de los gérmenes del escepticismo», estériles en el platonismo existente en la época de Arcesilao, pero activados por éste hasta convertir un sistema de doctrinas rigurosamente dogmático en otro revolucionario y herético. La razón de esta transformación se debe al pirronismo que provoca una alteración en la academia y de la misma forma que Hume, dice Robin, despertó del sueño dogmático a Kant, Pirrón despertó a Arcesilao. Mario DAL PRA, Lo scetticismo greco, Roma-Bari (2ª), 1975, pp. 121-125 dará su adhesión y concluye que el pirronismo era el componente secundario de Arcesilao junto con el platonismo que era el primario. A esta idea de la influencia directa pirroniana siempre se había venido oponiendo totalmente COUISSIN, P., «L'origine et l'évolution de l'_πoχή», Revue des Études Grecques, 42, (1929), pp. 373-397 y COUISSIN, P., «Le stoïcisme de la nouvelle Académie», Revue d'Histoire de la Philosophie, 3, (1929), pp. 241-276.

30 Anna Maria IOPPOLO se ha esforzado en demostrar que la suspensión del juicio (_πoχή) en Arcesilao, no era el resultado de un juego dialéctico, sino una actitud filosófica, fundada en el hecho de que Arcesilao no ha sostenido nunca ninguna teoría en primera persona, cfr IOPPOLO, A. M., Opinione e Scienza. Il dibattito tra Stoici e Accademici nel III e nel II secolo a. C., Napoli, 1986 y IOPPOLO, A. M., «Dóxa ed epoch_ in Arcesilao», Elenchos, 5, (1984), pp. 317-63, principalmente 351-359.

31 En este sentido, Burnyeat afirma que el problema con el que se encuentra el escepticismo es adelantar su posición sin sostener ningún dogma, BURNYEAT, M.F., «Can the Sceptic live his scepticism?» en Doubt and Dogmatism, Studies in Hellenistic Epistemology, Oxford, 1980, pp. 20-53, reeditado en The Skeptical Tradition. Berkeley-Los Angeles-London, 1983.



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