La formación del recurso humano critico en salud materno-infantil: Un desafío para mejorar la calidad de atención Autores



Descargar 57.55 Kb.
Fecha de conversión24.03.2017
Tamaño57.55 Kb.
La formación del recurso humano critico en salud materno-infantil: Un desafío para mejorar la calidad de atención
Autores: Veliz, Gustavo (hciancia@unse.edu.ar)

Ciancia, Hortencia (hciancia@unse.edu.ar)



Institución: Universidad Nacional de Santiago del Estero
Introducción
El interés y la preocupación por la calidad de la educación superior se perfila con fuerza a finales de la década del 70, traduciéndose en investigaciones que se abren en un gran abanico de enfoques, tales como el economista, el sociológico o pedagógico.
En un contexto globalizado, caracterizado por los constantes cambios y la aparición de nuevos modelos de producción basados en el saber y sus aplicaciones, asi como en el tratamiento de la información, deberían reforzarse y renovarse los vínculos entre la enseñanza superior, el mundo del trabajo y los otros sectores de la sociedad.
La necesidad de realizar cambios en el currículo de las carreras universitarias se manifiesta a través de las demandas de cambios que exige el mercado laboral mundial y nacional.
Todo cambio producirá fortalecimiento de ciertos grupos y amenazas para otros, puede socavar las identidades establecidas en la cultura institucional, puede reducir o aumentar la satisfacción en el trabajo, al introducir modificaciones en la manera de hacer las cosas, reemplazando formas ya establecidas y modos preferidos de vinculación que pueden amenazar la autoimagen de las personas involucradas.
Un importante porcentaje de la vasta literatura americana sobre temas de educación, han avanzado en la medición de los resultados educacionales, pero no se evidencia igual nivel de avance en relación a la definición de indicadores que están íntimamente relacionados con el proceso de evaluación en vinculación con la satisfacción de las demandas sociales o con el impacto social. Al mismo tiempo se puede destacar que, preferentemente se ha trabajado en la determinación de indicadores de tipo cuantitativo quedando relegados los de naturaleza cualitativa y que los procesos de evaluación de alumnos y egresados no tienen continuidad en propuesta para el mejoramiento de la formación universitaria.
El mundo del trabajo exige hoy mas que nunca, replantear periódicamente la evaluación del proceso de formación profesional. En el constante avance del mejoramiento de la educación superior, exige disponer de estrategias que sean creativas y beneficien esencialmente a alumnos y egresados. Estas estrategias permiten reconocer y replantear nuevas necesidades de educación para mejorar el desempeño profesional reflexivo. Esta forma de reconocimiento nos permite poder indagar sobre los saberes que han adquirido los egresados y si corresponden a los exigidos por la sociedad.
A mediados de la década de los 80, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), comenzó a promover entre los países de la Región de las Américas, la propuesta de reorientación de la educación permanente del personal de salud. La evaluación de la competencia y el desempeño profesional se incluyó como una vía para obtener información acerca del comportamiento profesional del trabajador durante su actividad laboral cotidiana, con la finalidad de contribuir a la identificación de necesidades de aprendizaje, a la vez comprobar la repercusión de los procesos educativos en la transformación de los servicios de salud.
Teniendo en cuenta el concepto anterior acerca de la evaluación de las competencias, se ha tomado como base por entender que son las que mas se ajustan a este trabajo, las conceptualizaciones señaladas por: Sierra Prohenza (1992) y Salas Perea (1999). El primero define la competencia profesional como “la conducta real del individuo durante su participación en actividad inherente al ejercicio de su profesión” y para Salas Perea la competencia “es un conjunto de conocimientos y habilidades esenciales (invariantes), así como actitudes de los educandos. Este autor se basa en lo que el individuo “sabe” y “sabe hacer y hace”.
El reclamo de nuevos desempeños expone la pérdida de hegemonía y de legitimidad de la universidad como lugar de formación poniendo en riesgo su sentido social y, si bien habrá detrás de esto un movimiento paradigmático que va forjando nuevos conceptos de conocimiento, de trabajo y de sociabilidad que exceden la institución, está claro que el mercado no indagará ni se adaptará, de modo que será la universidad la que deberá actualizar en forma permanente la formación de los egresados.
Las actuales condiciones de empleabilidad le exige a los profesionales obstétricos, no solo conocimientos teóricos especializados para solucionar situaciones estandarizadas, sino competencias para el trabajo en equipo, para enfrentar situaciones fuera de las estandarizadas o tomar decisiones en contextos de incertidumbre donde la habilidad profesional le permita interpretar el contexto social y cultural en el que se encuentra inserto.

Por tal razón el análisis de la formación universitaria de los profesionales obstétricos de la Universidad Nacional de Santiago del Estero, se enmarca en una propuesta de investigación evaluativa, que fundamentalmente pretende relacionar los ámbitos teórico y práctico y se define por la necesidad de dimensionar la calidad de la enseñanza recibida vista desde los propios actores: los graduados, quienes se ubican entre la Universidad y el mercado laboral y su posibilidad sistemática de mantenerse vinculados con la institución en la que se formaron.


El enfoque elegido se fundamenta en la intención de reconocer los aspectos positivos y negativos identificados por los graduados a partir de la valoración que ellos mismos hacen de la formación recibida y de su propio desempeño profesional.
A partir de esta delimitación teórica cabe señalar que, teniendo en cuenta la multiplicidad y variedad de demandas que se plantean en el actual Sistema de Educación Superior, se impone ampliar la perspectiva de análisis, para poder responder al perfil que presentan las relaciones Universidad-Sociedad en el nuevo escenario de la globalización de la economía y de rápidos avances científicos-tecnológicos.
Sobre este señalamiento, resulta necesario recuperar el análisis de la relación Universidad-Mercado de Trabajo desde una dinámica distinta, en la que el graduado funcione como el nexo articulante, ya que tanto a través de su desempeño profesional en el mundo laboral como la valoración que es capaz de formular con respecto a su propia formación, estará generando las señales necesarias para orientar la definición de nuevos modelos de formación educativa, que sean acordes con el contexto económico-social-cultural, desde una perspectiva histórica.
Las Carreras del área de la salud (Enfermería y Educación para la Salud) fuero creadas en 1977, para dar respuesta a las necesidades de la población. Obstetricia fue creada en la Universidad Nacional de Santiago del Estero en 1995 en el ámbito de la Facultad de Humanidades, Ciencias Sociales y de la Salud, para dar respuesta a la urgente necesidad de preparar personal idóneo, tipificado por la OMS como recurso humano crítico, ya que el número de profesionales obstétricos eran insuficientes para cubrir las necesidades de la población, teniendo en cuenta que en el interior de la provincia; los partos casi no eran atendidos por personal profesional. En general lo hacían personal no idóneo: auxiliares de enfermería, personal de maestranza, parteras empíricas o curanderos. Este diagnóstico, aunque breve, fundamentaba con propiedad la necesidad de preparar recursos humanos de calidad y eficientes en esta área.

En 1999, se decidió la reestructuración del plan de estudio y, a fin de mejorar el nivel de calidad de los servicios que se ofrecía, se procedió a la creación del Segundo ciclo de la carrera que permitiría obtener el título de grado: Licenciatura en Obstetricia “se hacía necesaria la asignación de nuevos roles del profesional obstétrico que incluyera no solamente la captación, el control y el seguimiento del embarazo y el puerperio, la atención del parto y la capacidad de realizar acciones de promoción y protección de la salud, sino también que pudiera participar activamente en el desarrollo de planes y programas de atención en su sector, que tuviera capacidad para participar de la toma de decisiones, así como también, la de poder formar parte del proceso de investigación en salud y en la formación profesional”.


Es importante destacar que desde un primer momento, pese a prejuicios existentes, en que debía ser una profesión exclusiva de mujeres, esta carrera optó por la incorporación del varón, siendo la primera que permitió la inscripción de postulantes de ambos sexos, sentando precedentes para que otras universidades tomaran el ejemplo y se eliminara definitivamente la discriminación.
Con un criterio amplio; el currículo de la carrera se apoyó en dos pilares fundamentales: Area Obstetricia con Fundamentos de la Salud Materno Infantil y Práctica Profesional, ambas con un fuerte énfasis en la inserción del profesional obstétrico en la Atención Primaria de la Salud, para que puedan cumplir funciones de promoción y prevención de la salud, control del embarazo preparación para el parto mediante controles de evaluación, consejería en Salud Sexual y Reproductiva, ejercitación psicofísica preparto, en el segundo y tercer nivel. (ámbito hospitalario) la asistencia en el parto, alumbramiento y puerperio de bajo riesgo inscribiendo la carrera “en los criterios de contextualización, integralidad e integración, flexibilidad y apertura-actualización”.
Lo destacable de este plan es el cambio en la formación de los profesionales obstétricos hacia un perfil humanista-comunitario, tratando de superar la marcada orientación biologista y asistencialista que tenía hasta entonces la formación de este profesional, procurando “fortalecer la práctica profesional, privilegiando las funciones propias del rol profesional a nivel comunitario y a nivel asistencial” así como “la formación de profesionales capaces de indagar sobre la realidad sociosanitaria y de insertarse en la comunidad para producir cambios efectivos en ella en procura de una mejor calidad de vida a la embarazada y a su entorno”
El otro pilar como area de las disciplinas de apoyo con énfasis en la biomedicina y psicosocial-antropológico-cultural que dan sustento teórico a la obstetricia. Ambas procuran desarrollar destrezas intelectuales, psicomotoras y actitudinales para una buena formación clínica y comunitaria del futuro profesional.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “las complicaciones del embarazo, parto y puerperio son la primera causa de incapacidad, enfermedad y muerte en edad reproductiva en los países en desarrollo y se llevan el 18% de la carga global de enfermedades para ese período de sus vidas”
El informe 2004 de la OMS, informa que la receta, para enfrentar la situación antes descripta; no es complicada: con medidas sencillas, como la aplicación de servicios accesibles, económicos, culturalmente aceptados y personal profesional formado y capacitado de calidad en el área materno infantil, como lo es el profesional obstétrico, inmerso en la comunidad, la situación puede revertirse. Así el profesional obstétrico estará en condiciones de luchar para mejorar la salud materno-infantil.
En Santiago del Estero los indicadores de salud, la ubican como un área perinatal crítica de la República Argentina.(Promin: 1994) Esta situación refleja una ausencia de concientización de la importancia que tienen los principios, enfoques y contenidos de la Atención Primaria de Salud (APS).

La muerte de una mujer durante el proceso reproductivo no es sólo un problema de salud; es un caso de injusticia social, porque se vulneran los derechos a la vida, a la libertad y a la seguridad de la persona; a conformar una familia; a la igualdad y a la no discriminación. (La gaceta: 2006)

A menudo se ignora, que obtener calidad en atención de la salud es una manera de corregir estrategias de inversión económica y social, por parte de las políticas de Salud Pública, instancia esencial si se desea disminuir las brechas de inequidad entre los diferentes grupos humanos. (Kroeger,A; Luna R: 1992)



Esto replantea la transformación de los servicios perinatales, los cambios en la actitud del personal de conducción y la redistribución de los roles de los recursos humanos existentes. Dentro del área perinatatal, el profesional obstétrico formado por la Carrera de Licenciatura en Obstetricia de la UNSE, está formado para responder a esta política, ya que fue capacitado para la captación, control y seguimiento del embarazo, parto y puerperio de bajo y mediano riesgo, así como para las acciones de promoción y protección de la salud en los primeros niveles de atención.

La Universidad, a través de la carrera de Licenciatura en Obstetricia en un permanente desafío busca formar recursos humanos de calidad que comprendan la problemática y que busquen reducir la brecha de inequidades que llevan a las mujeres a encontrar el camino de la muerte cuando quedan embarazadas, entendiendo que la atención calificada debe abarcar toda la etapa perinatal, (embarazo, parto/recién nacido y el postparto), si bien el parto constituye el momento mas trascendente.
La evidencia científica prueba que permitir que los profesionales obstétricos desempeñen funciones y procedimientos obstétricos esenciales, es una estrategia costo-beneficio para mejorar la salud materno-infantil.
La curricula de la Carrera de Licenciatura en Obstetricia, se encuentra en permanente búsqueda de mejoras y ajustes, que permitan incorporar nuevos contenidos con los nuevos hallazgos de la investigación sobre los tratamientos mas efectivos que puedan ser incorporados a la formación del profesional para permitir una atención de calidad competente en el saber y saber hacer, con capacidad de intervenir para salvar vidas.

Por eso, sin desconocer que la inserción del graduado en el mercado laboral está en relación con las características de dicho mercado y con las condiciones socioeconómicas y culturales en que se desenvuelve el mismo, se orientó el análisis del proceso de formación universitaria a través de la valoración que de él hacen los graduados.
Objetivo
Evaluar la formación del profesional obstétrico en relación al grado de pertinencia de la formación universitaria de grado, y las demandas específicas que surgen en el desempeño profesional.
Metodología
Constituye una propuesta de investigación evaluativa-descriptiva que pretende aportar información, por el lado de los graduados, acerca de su situación ocupacional actual; la dinámica de su inserción laboral y las vinculaciones entre las exigencias en el desempeño laboral y la formación de grado, relacionando los ámbitos teóricos y prácticos, vistos desde de la enseñanza impartida a los graduados del primer ciclo de la Carrera de Licenciatura en Obstetricia.
El universo de análisis fueron todos los egresados desde 1998 a 2007 y la fuente de datos fue primaria, con un abordaje instrumental: el cuestionario. Muestra aleatoria simple. Se encuestó 40% graduados del primer ciclo.
Resultados
Antes de plantear un análisis aproximado de la valoración de la formación universitaria recibida desde la perspectiva de los graduados, resulta de singular importancia precisar algunas observaciones.
La carrera hasta 2007 llevaba 10 años de desarrollo en la oferta académica de la UNSE, pero solo registraba 3 cohortes (1995, 1999, 2003), hasta entonces habían obtenido su título 146 egresados, con un promedio de 14,6 egresados por año; uno de los mas altos de la UNSE. Este número de graduados sigue siendo insuficiente para cubrir las necesidades de la población de la provincia y de la región, por lo cual en el año 2009 se registra la apertura de la cuarta cohorte.
La edad promedio ronda entre los 25-30 años aunque en los primeros años se observó una alta matrícula de postulantes entre 35-40 años y más, disminuyendo con el correr de los años. El tiempo transcurrido desde el ingreso al egreso varía entre 4 a 4 1/2 años. Ha sido y sigue siendo una de las carreras más convocantes de la Facultad.
Señalamos que en esta instancia se analiza la formación universitaria del egresado del primer ciclo por considerar que es fundamental la calidad de su formación para producir con un desempeño profesional eficiente y eficaz un cambio favorable en la calidad de atención de los servicios de salud materno-infantil.
Con el propósito de conocer desde la perspectiva de los propios actores involucrados como vieron ellos la formación recibida se indagó acerca de la formación teórica y la práctica.
El (70%) evaluó la formación teórica como muy buena y completa y el (30%) como buena. En relación a la práctica el (80%) la califica como excelente, esto le permite actuar con seguridad y solvencia; el (10%) como muy buena y el resto (10%) como buena.
El (90%) reconoce que la formación teórica recibida le permitió un conocimiento de la realidad socio-sanitaria-cultural del medio para hacer frente a las demandas de la comunidad en atención de salud materno-infantil Consideran que la Carrera los ha capacitado par realizar una atención calificada, con habilidades y destrezas para asistir tanto en el embarazo, parto, recién nacido, puerperio, a las mujeres en trance obstétrico y ejercer la consejería en salud sexual y reproductiva, contando con el apoyo del entorno habilitante en los distintos niveles de atención.
En relación a la etapa inicial de su desempeño laboral califican a la formación profesional técnica el 95% como muy buena, el resto la define como buena.
En cuanto a la formación científica en el 100% considera haber satisfecho sus expectativas ya que han egresado con una muy buena formación profesional (científico-técnica) e integral (cultural, humanística y social) que es reconocida a nivel local, regional, nacional e internacional. Así lo demuestran los requerimientos de este profesional a nivel local y muchos se encuentran insertos laboralmente en diferentes provincias y otros en la comunidad europea (España, Italia)
Esta nueva visión de la formación de profesional obstétrico, cuyo enfoque es la Atención Primaria de la Salud, tomando en cuenta las costumbres y creencias de la comunidad en la cual se inserta brindando atención de calidad, hace que las embarazadas perciban que el profesional obstétrico es el indicado para asistirlas; ello implica en los servicios, la creación de las condiciones para que todas las embarazadas y sus bebés tengan embarazos, partos y nacimientos seguros y saludables.
El (65%) de los egresados manifiesta que la carrera le ofreció posibilidades de perfeccionamiento en forma permanente y que ofrece para los graduados posibilidades de realizar postgrado en el área de la Salud Pública, Salud Comunitaria, Salud Sexual y Reproductiva, lo que les permite profundizar sus conocimientos especialmente dirigidos a su quehacer profesional en relación a los grupos vulnerables y que los involucra en investigaciones relacionada a su profesión al realizar sus tesis de postgrado. Muchos de ellos hoy han finalizando post grados en Salud Comunitaria y otros están finalizando maestrías y doctorados.
La mayoría de los graduados (98%) han logrado su inserción en el mercado laboral profesional sea público o privado. En relación a lo público ha sido una decisión política de la Intervención Federal del año 2000, después de la caída de régimen democrático (Juarista) de la provincia en estimular la absorción del profesional obstétrico, considerándolo el profesional más idóneo para desarrollar acciones en el primer nivel de atención de salud, Atención Primaria de la Salud, con énfasis en la salud materno-infantil y cubrir áreas urbanas y del interior de la provincia, que se encontraban totalmente desprotegidas.
El 100% de los profesionales obstétricos ocupados desarrollan sus actividades en vinculación con el título, sea en el ámbito comunitario, asistencial, docente y/o investigación demostrando con solvencia la formación universitaria recibida. Del 100% de los ocupados el (70%) se encuentra en Capital y Banda. De ellos el (50%) lo hace en el ámbito hospitalario y el (50%) en Atención Primaria de la Salud. El resto se distribuye en el interior de la provincia desarrollando actividades asistenciales hospitalarias y comunitarias (Atención Primaria de la Salud).
El (80%) de los egresados se siente muy satisfecho con su profesión; fundamentan su respuesta porque les gusta lo que hacen, porque consideran haber recibido muy buena formación, lo que les permite actuar con seguridad tanto en el ámbito hospitalario como en la Atención Primaria de la Salud.
El 90% considera estar capacitado para actuar frente a las emergencias obstétricas con la derivación oportuna y ejercer el liderazgo en la comunidad donde actúan con acciones de promoción y prevención con compromiso para mejorar la calidad de vida de las mujeres en trance obstétrico. El 10% restante manifiesta estar medianamente satisfecho por considerar que faltan políticas de gobierno y de salud provinciales comprometidas y adecuadas para mejorar la salud materno-infantil, sobre todo en el interior de la provincia, especialmente en áreas rurales, donde los servicios de salud no son los adecuados para realizar una atención de calidad. Esta política de salud forma parte de la responsabilidad del Estado.

Conclusiones

En un intento de aproximación a un análisis de la valoración de los egresados del primer ciclo de la Carrera de Obstetricia de la Universidad Nacional de Santiago del Estero en relación a la formación universitaria recibida para actuar frente al mejoramiento de la Salud Materno-Infantil, se pueden plantear dos reflexiones básicas:


 Desde el punto de vista de la calidad como excelencia de la formación académica ofrecida por la carrera de Licenciatura en Obstetricia en la UNSE se puede advertir que, desde la perspectiva del graduado, esta formación es juzgada en un abanico de va desde excelente a buena, en sus dimensiones teórica y práctica. El egresado en situación de su desempeño profesional, reconoce en la formación lograda el aval académico para un trabajo de nivel en aquellas actividades técnicas específicas de su competencia profesional.
 Desde el concepto de formación profesional lograda; se puede puntualizar que existe un reconocimiento del rol profesional en el equipo de salud y en la comunidad donde ejerce su función lo que incide positivamente en la integración del contexto social.
Mejorar el nivel de salud sexual y reproductiva y en especial de las mujeres en trance obstétrico a través de una formación universitaria del profesional obstétrico de calidad, con intervenciones integrales de promoción, protección, recuperación y rehabilitación de la salud, mediante un esfuerzo interinstitucional e intersectorial, garantizando la accesibilidad a los servicios de salud de calidad, según sus necesidades, independientemente de su condición económica, social y cultural, es uno de los objetivos fundamentales al que apunta la formación universitaria de este profesional.
Junto a estas reflexiones, seguramente queden interrogantes, de compromiso del conjunto de los egresados en vinculación a generar estrategias que les permitan actuar frente al trance obstétrico, con universalidad, equidad, integralidad, eficacia, eficiencia, calidad y calidez que aseguren a las mujeres embarazadas sepan dónde, cómo y cuándo buscar la atención adecuada para ellas y sus familias, y sobre todo, que dispongan de servicios que estén a su alcance y sean tratadas con respeto, respondan a sus necesidades y reciban servicios de calidad.
El profesional obstétrico viene a llenar un vacío importante en la atención a las mujeres en el primer nivel de atención, mejorando la capacidad resolutiva, respetando las creencias y valores de la población usuaria contribuyendo al mejoramiento de la salud Materno-Infantil y a la vez creando un desafío institucional desde la Universidad.

Bibliografía

Banco Mundial. Documento “Construyendo sociedad del conocimiento: nuevos cambios para la Educación Superior” 2002.


Camacho Hubner y otros. “Atención del parto en América Latina y el Caribe” Informe 2004. Editado por el Grupo Técnico de Trabajo Interagencial Regional para la Reducción de la Mortalidad Materna.
Cruz Piqueras, M “ Calidad, opinión, satisfacción, clientes....Muchos conceptos para una pregunta: Están orientados los servicios de planificación familiar a las usuarias que lo utilizan?” Instituto Panamericano de Gestión de la Salud. 2006

Irigoin M, Vargas F; Competencia laboral: Manual de conceptos, métodos y aplicaciones en el sector salud. Montevideo: CINTERFOR; 2002.


Kroeger Axel y Luna Rolando. Atención Primaria de la Salud. Principios y Métodos.2º Edición. México. 1992.Pág. 5
Objetivos de Desarrollo del Milenio. Argentina. La oportunidad para su reencuentro 2005/2010/2015. Presidencia de la Nación. Naciones Unidas Octubre 2003.
OPS/OMS. Documento: Gestión del desempeño basado en competencias.2000
OPS/OMS Herramientas para el fortalecimiento de la partería profesional
Posadas Alvarez, Rodolfo. Formación Superior Basada en Competencias, Interdisciplinariedad y Trabajo Autónomo del Estudiante. Artículo publicado en internet por ICFES.28/12/06
Salas Perea; R. Educación en Salud. Competencia y Desempeños profesionales. La Habana. Editorial Ciencias Médicas.1999
Sierra Prohenza E del C. La evaluación del desempeño profesional en los procesos pedagógicos del perfeccionamiento. Rev Educ Sup 1992;6(2):75-81.
PROMIN (Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación). Indicadores Sociales. (Programa Materno Infantil y Nutrición) Cuaderno de Trabajo Social Nº 2. 1994
Tedesco, Juan C “El desafío educativo, calidad y democracia” Grupo editor Latinoamericano. Bs. As. 1987
Varney, Helen y otros “Partería Profesional” Serie Paltex. OMS/OPS 2006.
Fuente: http://www.lagaceta.com.ar/vernota.asp? 2006






La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal