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UNIVERSIDAD DE LOS ANDES

NÚCLEO TÁCHIRA

SAN CRISTÓBAL


LA HISTORIA RURAL FRANCESA

MARC BLOCH (1.931) 1978

ENSAYO ANALÍTICO

MSc. Héctor Augusto Maldonado Delgado



I N T R O D U C C I O N
En la última década del siglo XIX, Francia ve nacer un seis de Julio de 1.886, en la ciudad de León, emplazada entre los ríos Saona y Ródano, a uno de sus más conspicuos ciudadanos, al más notable de los historiadores modernos, como lo dijera Brito Figueroa, al eminente MARC BLOCH. Era hijo de una familia judía proveniente de Alemania, cuyo padre Gustavo Bloch era considerado un erudito en historia antigua.
A Marc Bloch le tocó vivir en su juventud momentos muy importantes para Francia y la humanidad, como fue el del crecimiento de la producción moderna, de la circulación comercial, de la división internacional del trabajo. De igual forma prosigue los estudios hogareños en L’Ecole Nórmale Superieure. Francia entra en una época difícil y compleja, convulsionándose hasta llegar al estallido de la Primera Guerra Mundial en 1.914, donde participa como oficial del ejercito y se inicia como investigador de la historia, que lo llevan a definirse en el campo de su especialidad como fueron los estudios medievales y la historia agraria francesa.
No obstante, en la primavera de 1.912 Marc Bloch ya había producido su primera obra L’ ILE DE FRANCE (LES PAYS AUTOR DE PARIS), patrocinado por La Société de L’ Histoire de París, entrando de lleno en el horizonte científico e intelectual de su tiempo. En 1.918, después de haber empuñado las armas en la primera guerra mundial, vive la alegría de la victoria y se entrega de lleno a sus estudios, que lo llevan a presentar en 1.920 su tesis ¨ROIS ET SERFS, UN CHAPITRE D´HISTOIRE CAPETIENNE¨e igualmente la preparación del segundo libro REYES Y SIERVOS , un capítulo de historia capitana para obtener el doctorado en letras. Igualmente se dedica alternativamente a la enseñanza y a la investigación de la historia medieval en los Colegios de Montpellier, de Agden y en la Universidad de Strasbourg.
La década de los 30 representó, para Francia una época llena de adelantos económicos y científicos, en especial, en lo referente a las investigaciones históricas y sociales donde se destacan hombres como: Marc Bloch, Lucien Febvre, Allix y Arbos, E Vandervynckt, etc.. unos en la historia, otros en la economía dejando huellas profundas, no tan sólo en el método, si no también en la metodología para la investigación moderna.
En 1.937, es nombrado catedrático de historia económica en la Universidad de La Sorbone. Luego, funda con Lucien Febvre los ANNALES D´HISTOIRE ECONOMIQUE ET SOCIALE y saca a la luz su obra más notable LES CARACTÉRES ORIGINAUX DE L´HISTOIRE RURALE FRANÇAISE en el año 1.931.
Al entrar la década del 40, Francia se ve ocupada por los ejércitos fascistas obligando a huir a los ingleses y a vivir en la clandestinidad al ejército francés, al que Marc Bloch servía como oficial de Estado Mayor. Marc Bloch desempeñó un papel muy importante en la dirección del movimiento de la resistencia contra los nazis en su pueblo natal de Lyon, bajo seudónimo de Narbonne. A mediados de 1.944 Marc Bloch es hecho prisionero junto a otros compañeros denunciados por los nacionalistas traidores siendo fusilados sin ninguna causa judicial en las cercanías de Lyon el 16 de Junio de 1.944. Marc Bloch deja tras de si un caudal de conocimientos y de obras que, hoy por hoy constituyen la herramienta principal para todos los investigadores de la Geohistoria en el mundo.

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LA HISTORIA RURAL FRANCESA



MARC BLOCH

(1978)

Editorial Crítica. Barcelona, España



ENSAYO ANALÍTICO
La obra comprende, más allá de la simple interpretación, un hecho cuyo aspecto fundamental es el hombre y la tierra. Por siglos, el ser humano se ha visto en la necesidad de alimentarse y trabajar la tierra, para producir los alimentos y otras materias primas que cubran sus necesidades.
La Historia Rural Francesa es el producto del intelecto agudo y perspicaz del más eminente de los historiadores del Siglo XX, tomando estas palabras del Maestro Federico Brito Figueroa en su obra La comprensión de la Historia en Marc Bloch (1996).
El autor (Marc Bloch) basa su trabajo en los hechos empíricos de la experiencia, no sólo francesa sino europea, que lo llevan desde el neolítico hasta el siglo XIX. En él se muestra cómo la sociedad europea deviene de la transformación del simple hecho de la producción agrícola y va al poder económico y político representado por las oligarquías dominantes de la misma sociedad.

CONFIGURACIÓN DEL MÉTODO
Desde el inicio de las conferencias sobre la historia rural francesa por parte de Bloch, en 1929, dictadas en el Instituto para El Estudio Comparativo de las Civilizaciones de Oslo, dan como resultados el nacimiento de la obra La Historia Rural Francesa que el autor no la ve concluida con su primera edición de 1931 (Oslo y París), sino por el contrario, le da una continuidad mejorándola con nuevos aportes y conocimientos que, de no haber sido fusilado por los alemanes el 16 de junio de 1944, el maestro Marc Bloch hubiese satisfecho sus deseos de reeditarlo, pero su muerte truncó esa esperanza.

Los aportes de Marc Bloch a su obra La Historia Rural Francesa de 1931 son copiados y reproducidos a la muerte de éste por uno de sus discípulos, Robert Dauvergne, quien los ordena y los reproduce fielmente.


La Historia Rural Francesa fue reproducida en los años 1952, 1956 y 1976 por la Librairie Armand Colín, París. La Editorial Crítica produjo la obra en castellano, en 1978, para España y América.

CARACTERÍSTICAS RELEVANTES DE LA OBRA
El maestro Marc Bloch, antes de dar por terminado el trabajo de La Historia Rural Francesa, lo convierte en método de estudio, dejándolo abierto en búsqueda de enriquecerlo y mejorarlo, dándole una característica universal, en el que la síntesis se integra a las revisiones periódicas de los grandes espacios y no de lo pequeño que, según sus propias palabras critica: "el gusto por lo infinitamente pequeño refiriéndose al microscopio es como un instrumento maravilloso de investigación, pero un montón de cortes microscópicos no constituyen una obra de ciencia"(p.35).
La obra se va enriqueciendo desde época de los "Annales" integrándose a ella los rasgos, el tono y la expresión de la época que, en esencia, Marc Bloch la ejemplariza de la siguiente manera: "Para la comprensión de las sociedades campesinas, esa ciencia de tono modesto y sencillo y sin embargo muy bien informada de los problemas más generales, aporta mucho más que tantas y tantas audaces construcciones" (p. 35). El autor concibe el problema bajo el influjo espectral donde las imágenes, rasgos, caracteres físicos, influencias climáticas y sentimientos forman una sumatoria de hechos que responden a una realidad histórica regional, enmarcada en una globalidad diversa y rica en aportes.
Marc Bloch interniza el sentido de conjunto al expresar:
"Nada mejor que reconstruir poco a poco, con la ayuda de mil pequeños rasgos, tomados de una realidad maravillosamente diversa, una imagen de conjunto más exacta y, por tanto más matizada" (p.36).
Escribir la historia, sin antes escudriñar lo mínimo y lo máximo del fenómeno a estudiar, convierte al trabajo en un simple relato de hechos, que lo transmuta muchas veces en factor de distorsión antes que verlo como resultado científico de un análisis profundo y coherente de los elementos sociológicos, físicos, ecológicos, psicológicos, etc., que causaron la aparición de los hechos iniciales del fenómeno a investigar.
PLANTEAR LOS PROBLEMAS
Para Bloch “plantear problemas” es la base de toda investigación histórica. Ya Fustel afirmaba que la historia, bien entendida no es más que una sucesión de "problemas".
Se podría interpretar que los problemas de fondo que dejan huella y que involucran a un conglomerado humano continental, regional y local configuran la verdadera esencia de la investigación histórica, dándole a ésta la exacta dimensión de los hechos y de los acontecimientos; en este caso, la dimensión que Bloch visualiza al profundizar en su investigación la historia rural francesa.
Esos elementos diversos a los que se refiere Bloch, y en los cuales se encuentra inmersa la difícil tarea del investigador que trata de descubrir los fenómenos agrarios, utilizando la elaboración de los diversos métodos de la investigación donde participen las demás disciplinas, comprometen el que la ciencia no encalle en la limitación. En tal sentido, Bloch lo interioriza así:
"Marc Bloch ve resuelto el enigma de los regímenes agrarios a través de la alianza que debe existir entre la historia, la geografía, la tecnología, la arqueología, la prehistoria, la toponimia, la lingüística, la etnografía, la sociología y la psicología colectiva, pasado, presente y evolución". (p. 38-39)
Igualmente, el aprecio del orden cronológico facilita a la ciencia y a la investigación su avance y la obliga a "mirar" el pasado para poder comprender el presente. Pero ello no es tan simple, pues el "mirar" conlleva a estudiar profundamente los aspectos anteriormente señalados por Bloch y tratar de interpretarlos con la mayor lucidez posible, como el mismo lo expresa:
"Ningún estudio de la vida rural puede dejar en la sombra la evolución de la estructura social, tan estrechamente ligada a la evolución propiamente agraria, y no puede por tanto desdeñar el señorío, las clases sociales o las vicisitudes del grupo familiar"

(III, 1943, p.34) (P. 39)



EL MÉTODO COMPARATIVO
Marc Bloch dice:
"El oficio de historiador y en particular la historia de las clases económicas, tiene, como todo oficio, sus métodos"

(p. 42)
Y la caracteriza cuando dice:


"Que estos son ajenos a todo misterio y a todo esoterismo. Se aprenden, sin duda, mediante la enseñanza, pero también a través de lecturas ampliamente dirigidas, sobre todo por el uso de un buen repertorio de comparaciones" (ibídem)
Esas expresiones hacen que el método se comprenda y se manifieste con la mayor amplitud, tanto en su contenido como en su aplicación, y esto sucede con la obtención de una gama de conocimientos y experiencias basados en la comprensión y cotejo de lecturas y de apreciaciones exteriores que permiten visualizar con intensidad el fenómeno de La Historia Rural Francesa. En ello, Bloch hace hincapié en un buen repertorio de comparaciones integradas al conocimiento global del fenómeno que al final produzca la respuesta que se desea. Y es así como puede ser entendida la historia rural francesa integrada en el conjunto de fenómenos europeos.
El autor hace una advertencia e impone ciertas precauciones al manifestar:
"Es preciso, claro está, evitar cuidadosamente confundir el método comparativo con el razonamiento por analogía. Aquel exige, por el contrario, para ser practicado correctamente, una gran sensibilidad en las diferencias". (p. 44)


MÉTODO REGRESIVO
Para Bloch, al método regresivo debe dársele un amplio uso, y habla de lo peligroso que es abordar el estudio de un hecho social partiendo de su génesis. Es imposible seguir estrictamente el orden cronológico. Es de lo menos deficientemente conocido de donde hay que partir, recogiendo uno por uno los diversos indicios que pueden ayudar a comprender un pasado más remoto y oscuro. Para la historia rural de una región, un estudio geográfico, cuyo horizonte, naturalmente se limite al presente o a un pasado muy próximo, será el mejor de los puntos de partida.

REALIDADES HUMANAS. LO CONCRETO
El pasado rural incluye en primer lugar lo humano con sus características socio-culturales, económicas, religiosas, costumbres laborales, etc. Todas esas características conforman lo concreto, lo real, que conjuntamente con lo físico cumplen un papel muy importante en la comprensión del pasado y del presente rural. Esto es lo que se puede deducir de los aspectos que Bloch determina al señalar que detrás de las instituciones del aparato jurídico, de las aproximaciones de la terminología se encuentran las realidades humanas, el trasfondo social, la evolución de las realidades, el plano social y humano en fin, el hombre como autor de acontecimientos.
Es así como también lo vio y expresó Michelete (Bloch p. 45) cuando manifestaba que: "tener el gusto por el documento es tener el gusto por la vida" Bloch acentuaba: "Hay que recordar dos grandes trivialidades, o dos cosas que deberían serlo: que un nombre de persona o de lugar, si no se ponen detrás realidades humanas es simplemente un vano sonido, y que para el historiador un hecho existe únicamente por sus relaciones" (p. 45).
En otro aparte, Bloch dice: "El hombre del pasado debe ser un vano fantasma, sin relación alguna con los seres de carne y hueso que son los verdaderos clientes de la historia".( p.45) Asimismo, el observador del pasado no sólo necesita sus ojos para aplicarlos a viejos jeroglíficos, debe también tenerlos bien abiertos al espectáculo del mundo material.
En este sentido, Bloch invita al investigador histórico a ser menos pragmático y a involucrarse en la realidad concreta, en lo humano, en lo real y material. Y dice: "Así logrará construirse, poco a poco, una historia tal como lo soñamos; una historia capaz de hacer suyo al ser humano por entero, con las cosas que ha creado y le dominan, una historia que como decía Oliver de Serres ... no esté condenada, como los discursos sobre el "cultivo de los campos" cuando no tienen más base que los libros, a hacerse castillos en el aire” (p. 46).
Allí se infiere que el estudio de la historia se realiza en conjunto, que no acepta parcialidades ni medias tintas, y que antes de producir un simple relato aporta el rico conocimiento que da respuesta al "por qué" del presente, tangible, verdadero, concreto, etc. (p. 46).
En ello, L. Vaillat, en su obra Ile de France Vieille France, (1941) decía: "Una historia que no sepa entrar en contacto con la tierra, la naturaleza, el agua, el árbol, las nobles casas y las sólidas iglesias sin olvidar el cielo, puesto que estamos en Ile de France esa historia no es más que muerte". (p.46).

HISTORIA RURAL REGIONAL E HISTORIA LOCAL
Ante todo, se debe insistir en la globalidad del conocimiento para poder entender la realidad concreta de la historia rural francesa, el pasado remoto y cercano estudiado en lo más profundo de sus acontecimientos y de sus fenómenos posibilita obtener la visión más cercana de la imagen del pasado y presente. Bloch así lo expresa cuando señala que:
"Las monografías regionales, apoyadas en una sólida erudición alimentada por una amplia cultura histórica, son lo único que puede restituirnos poco a poco, en su viva diversidad, la imagen de la vieja sociedad francesa o la sociedad francesa de todos los tiempos, tanto presente como pasado" (p. 48).
La historia a la que Bloch hace referencia y a la que Chevalier ubica “en el gran juego contemporáneo de las aproximaciones interdisciplinarias” y donde pone como evidencia la confrontación entre la lingüística y la historia como elemento esencial de la comunicación entre los lenguajes" (J. P. Chevalier, 1974. pp. 90), hace que el primero (Bloch) le imprima un peso específico a los pequeños detalles que configuran la práctica rural y en las que cuentan entre otras: la agricultura real, las rotaciones de cultivos, las técnicas agrícolas, etc. que a los estudiosos de gabinete les trae envidia, pero que al mismo tiempo rechazan por considerar que están por debajo de la majestad de Clio (P. 50).
Las consideraciones de Bloch hacen que la historia rural francesa se comprenda en un todo y nada mejor que la referencia que hace de Paul Raveau (1846-1930) quien llegó a la historia económica por la "práctica" a los 80 años, dirigiendo grandes explotaciones agrícolas en su lugar de origen, el Poiton y en Argelia, que trajo como resultado la publicación de su libro L`Agriculture et les classes Paysannes en Haut Poiton au XVIe siècle. Dice Bloch refiriéndose a Raveau, que ése tenía el don de ver doble, innato probablemente, en los verdaderos historiadores. (P. 51).
ETNOGRAFÍA, FOLKLORE E HISTORIA RURAL
El estudio de los pueblos o de las razas, realizado por Bloch, constituye un elemento cuyos factores deben estudiarse con sumo cuidado, atendiendo con mucho interés el folklore, el estudio de la tradición y de las técnicas rurales.
Bloch indica que: "los orígenes del señorío acabó por recurrir a comparaciones de orden etnográfico, y creyó que ciertas obligaciones para con el señor eran en realidad supervivencia de antiquísimos ritos que habían presidido los antiguos jefes predecesores de ese señor" (P. 52).
En tal sentido, incluye las costumbres existentes en las culturas feudales e, inclusive las técnicas que para ese entonces se utilizaban en el trabajo de la tierra y así lo deja ver al participar en el 1er. Congreso Internacional de Folklore, en París, 1937, interviniendo en los trabajos de la sub-sección de civilización material (casa rural, animales de labranza y de acarreo, procedimientos de trilla y desgrane, alimentación tradicional, molino . . .) .
Bloch también considera otros instrumentos de trabajo como "à l’état des inventaires des archives nationales, départementales et hospitalières au 1er. Janvier 1937”. Estos inventarios se encuentran bajo el cuidado de P. Caron, al igual que muchos documentos de origen eclesiástico importantes para la historia rural y todos aquellos documentos que tienen que ver con los aspectos legales, familiares, etc. (P. 53)
Otros de los documentos de gran valía para el estudio de la historia rural francesa, según Bloch, son los planos parcelarios unidos a la comparación del mapa de relieve de suelos, que permiten el estudio de las tierras de labor y, en cualquier caso, distinguirlas claramente de los prados, bosques, viñas, etc. Otro ejemplo: muchos planos catastrales no indican si los límites de parcelas están señalados con setos o muros, y una tierra de cercados es, constitutivamente, algo totalmente diferente de una tierra abierta.
De la misma manera, Marc Bloch ve el estudio de las medidas agrarias antiguas como muy necesarias para poder comprender el estudio de la historia rural francesa, y pone como ejemplo la estabilidad de las medidas agrarias a través de los siglos; así los pedazos de tierra determinados, en 1049, 1282 y 1792, tienen siempre respectivamente, 12 y 7 acres.
Entre otras referencias importantes que Marc Bloch ha mencionado en su obra se encuentra algunas inherentes a los centros de trabajo que enriquecen el aporte bibliográfico al estudio sobre la historia rural; entre otras referencias señala: "Albert Demangeon fundó un grupo de estudios de geografía humana que puso en marcha tres investigaciones, sobre la estructura agraria, la vivienda rural y los extranjeros en la agricultura francesa" (1936. P.381). La notable actividad de los historiadores checoslovacos sobre la historia rural. El Instituto Agrario Internacional de Moscú, hizo aparecer, en 1930, un índice bibliográfico de la cuestión agraria (1929). El historiador de la agricultura dispone de las importantes publicaciones del Instituto Internacional de Agricultura de Roma, y, en especial, de la Revue Internationale d`Agriculture, cuya segunda parte, Bulletins mensuels de reinsegnements. . ., era una investigación permanente sobre la vida agrícola (1932, PP. 301-302) y otras muchas referencias que le sirven de apoyo al investigador de la historia rural.

ORIENTACIÓN BIBLIOGRÁFICA
Marc Bloch considera que el uso de las referencias bibliográficas en los trabajos de investigación se den cuando éstas contengan información cuya validación oriente al investigador a mejorar su trabajo y a obtener verificación de su utilidad. El autor hace hincapié en lo siguiente:
Yo me he fijado el criterio siguiente: abstenerme de toda referencia siempre que el hecho o el texto señalados sean fáciles de encontrar para un erudito conocedor de la materia, bien porque proceden de un documento universalmente conocido o de un texto nombrado en la exposición misma” (...)" (p. 57).
Pero, de la misma manera, asume la necesidad de utilizar, como guía en un momento determinado de la investigación, libros con contenidos adecuados a la naturaleza misma del trabajo que se está realizando y lo manifiesta cuando dice:
(....) Precisaré con cuidado la fuente cuando se vea claramente que, sin guía, hasta el más sagaz de los lectores se vería en la imposibilidad de descubrirla”. (P. 57).
En ello, al autor afirma la necesidad de utilizar los libros esenciales al ámbito del estudio sin descartar las pertenecientes a otros lugares, regiones o países que servirán de comparación y sugerencias que se puedan extraer de ellos.
Bloch señala lo difícil que es citar todos los libros que ha utilizado, por cuanto equivaldría a mencionar toda la bibliografía europea. No obstante, aprecia la referencia que hoy se hace de las figuras más destacadas, como las de George Hanssen, G.F. Knapp, Meitzen y Gradmann, en Alemania; Seebohm, Maitland, Vinogradoff y Tawney, en Gran Bretaña y Des Marez, en Bélgica, haciendo la siguiente alocución:
No pueden ser pronunciados por el historiador más que con el más vivo agradecimiento”. (P. 60).

LAS GRANDES ETAPAS DE LA OCUPACIÓN DEL SUELO
Los Orígenes

El trabajo de investigación de Marc Bloch sobre la historia rural francesa deja implícito la interpretación del método de estudio abierto a la consecución, análisis y a las comparaciones de los sucesos, llevándolo a entender el origen de las agrupaciones sociales rurales francesas.


Y es así como Bloch estudia el período de la edad media francesa, basado en las fuentes arqueológicas más primitivas. La agricultura es mucho más milenaria que dicha época, ubicándose en la edad neolítica. De igual manera, expresa lo difícil e imposible que es profundizar la explicación de las diversas naturalezas de los regímenes agrarios, ya que sus raíces se hunden demasiado a fondo en el pasado. (p. 69).
El autor se introduce en el pasado, hace una completa descripción de la edad neolítica rural francesa, sus sucesos, fenómenos, sus gentes, los espacios geográficos, costumbres, etc. que lo llevan a escudriñar mucho más allá de lo trivial en la búsqueda del cómo y por qué de esos acontecimientos, llevándolo a descifrar uno a uno.
Bloch realiza una excelente síntesis de los procesos ocurridos en los tiempos del neolítico, desde la devastación de los grandes bosques europeos, con el fin de utilizar los suelos para el cultivo y el uso de la piedra como herramienta, hasta los sucesos políticos ocurridos en las diferentes épocas, hasta llegar a la edad media. De ello, el autor hace la siguiente referencia:
“(...) Innumerables pueblos en la Francia de hoy, tienen por antecesores directos asentamientos de cultivadores neolíticos. (P. 69). En otros, en los que aún hoy no hay cultivos o, por lo menos casas, las excavaciones han revelado la presencia de ruinas antiguas” (P. 70)
De igual forma, su estudio se amplía a toda Europa, habla de las grandes invasiones de los siglos IV y V, de los bárbaros, de la Galia romana, de Flandes y hábitat, de la Italia de los lombardos, de las roturaciones de Carlomagno y el desbrozamiento de sus bosques, del despoblamiento, de las tierras baldías, de los procedimientos agrarios y sus técnicas, etc.
El autor hace hincapié en los grandes roturaciones del suelo para el cultivo y señala que desde la prehistoria ocurren esas escenas, en contra del árbol que desfavorecía la labranza. Pero mucho antes la utilización de la corteza de los grandes árboles (robles) para teñir cueros y otros menesteres ayudó a despoblar los bosques que más adelante se convirtieran en campos de cultivo.
El uso del arado y el azadón, en la edad media, se constituyó en trabajo arduo para los campesinos en convertir los espacios incultos en suelos aptos para la agricultura.
Bloch comenta:
Más adelante la guerra contra los bosques llegó luego en segundo lugar. Esos conquistadores de las tierras formaban frecuentemente nuevos pueblos, construidos en el corazón mismo del desbroce”. (P. 77-78).
De la misma manera hace distinción de lo que es aldea cuando la considera como hábitat de agrupamiento, por restringido que sea el grupo (P. 80). A ello le suma la importancia de los clérigos o monjes y la construcción de abadías, conjuntamente con el desbroce y la roturación de la tierra que estos realizan. Bloch hace referencia a la acumulación de riquezas en manos de los religiosos procedentes del ensanchamiento de sus predios y del cobro de diezmos a costa de los nuevos colonos que, en muchos casos, llegaban a sumar de mil a tres mil hogares cerca de las abadías.
Hubo, según Bloch otras formas de obtener fortuna por parte de los señores eclesiásticos, como lo fue:
(. . .) desde la reforma gregoriana, gran parte de su fortuna consistía en diezmos; estos, proporcionales a la cosecha, rendían tanto más cuanto más extensos fueran los cultivos. Sus dominios se formaban a golpe de limosnas” (P. 84)
En otro orden, la inseguridad social existente en Francia en los siglos XI - XII, junto con el problema de la defensa militar, obligaban a la construcción de bastidas (antigua máquina militar en forma de torre), villas fortificadas cercanas a la frontera francoinglesa. Lo mismo sucedía con la seguridad pública, que obligaban a talar los bosques que servían de guarida de ladrones, para asegurar a los peregrinos y viajeros, un paso apacible por un paraje desde tiempos atrás infestado de malhechores.
Sobre estos aspectos, Bloch se hace la siguiente pregunta:
¿Qué nos enseñan esas observaciones? Respondiendo que además el desarrollo del fenómeno, y no su punto de partida. Porque, a fin de cuentas, para poblar hace falta ante todo hombres y para roturar, nuevos brazos”. (P. 85)
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