La literatura medieval (siglos xi-siglo XIV) contexto histórico, político y social



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LA LITERATURA MEDIEVAL (SIGLOS XI-SIGLO XIV)


  1. CONTEXTO HISTÓRICO, POLÍTICO Y SOCIAL

  1. Tres clases sociales (feudalismo): la nobleza, el clero y el pueblo llano.

  2. A partir del siglo XII, muchos abandonan el campo en busca de una vida mejor en las ciudades, que se multiplican y crecen; los burgueses (habitantes de las ciudades, los burgos) conforman una nueva clase social: la burguesía.

  3. Teocentrismo, todo gira alrededor de Dios, el creador de la cultura, la sociedad, el hombre.

  4. Al principio, la cultura escrita pervive en los monasterios, el clero es el depositario de la cultura, de los libros. El latín es la lengua de esa cultura, mientras que la cultura popular, del pueblo, es de transmisión oral y en castellano, pagana, muy ligada a la naturaleza, vitalista. Eran muy populares los juglares, a veces poetas y músicos, a veces actores, danzantes o saltimbanquis, recitaban en sus calles y plazas o en los salones de los castillos las hazañas de los antepasados, epopeyas al estilo del Poema del Mio Cid.

  5. Ante la necesidad de enseñar al pueblo, a partir del siglo XII, el castellano comienza a desplazar al latín como lengua de cultura (así surge el Mester de clerecía)1, lo que lleva a una revisión del sistema cultural cristiano:

  • Las nuevas escuelas no se concentran ya sólo en las catedrales o los monasterios y los estudiantes se desplazan de un lugar a otro en busca del saber de los grandes maestros. Con el tiempo, los cambios sociales agrietaron el monopolio docente de la Iglesia y las viejas escuelas monacales y catedralicias dieron paso a corporaciones novedosas, llamadas Estudios Generales y luego, Universidades. La más antigua fue la de Palencia, muy pronto eclipsada por el esplendor de la universidad de Salamanca (1218).

  • Las lenguas romances (castellano, gallego, catalán) irrumpen ahora en el ámbito de la creación (de nuevo, desplazando al latín), en la obra de Gonzalo de Berceo o de intelectuales como Alfonso X, que reúne todo el saber de la época en el idioma hablado por sus súbditos y redacta obras jurídicas o historiográficas como la Crónica general de España, relato que describe una España idealizada, de raíces múltiples, bañada en la savia de los romanos, visigodos, cristianos y árabes. Al unísono, el gallego se convierte en la lengua poética por excelencia y su vitalidad queda patente cuando Alfonso X escribe en gallego su obra poética, las Cantigas. La literatura catalana vislumbraría su siglo de oro en las meditaciones filosóficas de Ramón Llull.

  1. Mezcla de culturas y religiones. Pese a la discriminación que padecían las minorías, la coexistencia de musulmanes, cristianos y judíos supuso un rico trasvase de elementos culturales entre estos grupos. Los monarcas castellanos y aragoneses permitieron el diálogo de las tres culturas. Un ejemplo es la ciudad de Toledo, donde encontramos la Escuela de traductores de Toledo, fundada a comienzos del siglo XII y consagrada bajo el mecenazgo de Alfonso X. En la Escuela se descubrieron las grandes obras de los sabios musulmanes y de los griegos (sobre todo de Aristóteles), hindúes o persas, traducidos previamente al árabe, al latín y, en tiempos de Alfonso X, al castellano (que, ya lo hemos dicho, desplazaría al latín como lengua de cultura), lo que convierte a España en el puente entre la cultura árabe y la latina europea.

LA LITERATURA ORAL MEDIEVAL
En una sociedad iletrada y oral, el verso es siempre anterior a la prosa, pues el verso favorece la memorización. La poesía oral tiene en nuestra literatura medieval tres vertientes: la lírica popular, la poesía épica y los romances (de los que hablaremos en el siguiente tema). En la difusión de esta poesía juegan un papel muy importante los juglares, cantores y actores que divertían a las gentes con sus recitales por pueblos y castillos. De ahí el nombre de mester (entendido como oficio, pero también como obligación) de juglaría (propio de juglares).


La lírica popular

Características generales

Poesía anónima: de un primer autor desconocido, el poema pasa a pertenecer al pueblo, que va recreando y transformando sus versos.

Sencillez y concisión: se tiende a lo esencial.



Manifestaciones

Lírica arábigo-andaluza

(s. XI-XII)

Jarchas


¿Qué son?

Poemas breves escritos en lengua mozárabe (la lengua hablada por los cristianos que vivían en territorio musulmán). Las jarchas se insertaban dentro de un poema más largo escrito en lengua árabe o hebreo clásico llamado moaxaja (que significaba collar, del que la jarcha vendría a ser el cierre).

Temas

El tema principal es el amor: una joven expresa su anhelo ante la ausencia de su amante (habib) o su júbilo por su presencia. Normalmente la joven se dirige a un confidente (una hermana, una madre) o al propio amante (presente o ausente).

Otras características

La visión del amor que se da en las jarchas no suele estar reñida con el erotismo y el goce físico, que aparecen en muchas de ellas.

Lírica galaico-portuguesa

(s. XIII-XIV)

Cantigas de amigo

¿Qué son?

Poemas escritos por autores cultos, que a su vez las tomaban de la tradición popular.

Temas

Como en las jarchas, una joven comparte con un confidente sus sentimientos hacia el amado. Sin embargo, en las cantigas se percibe una mayor presencia de la naturaleza y, frente al erotismo y el goce que transmiten algunas jarchas, las cantigas se centran más en el sentimiento de melancolía que trae consigo el amor.

Otras características

Las cantigas son poemas de varias estrofas con un estribillo que se repite al final de cada una. A partir de la tercera estrofa emplean el leixa-pren (toma y deja): la tercera estrofa empieza igual que terminó la primera, y la cuarta hace lo mismo con la segunda.

Lírica castellana

(s. XV-XVI)

Villancicos

¿Qué son?

Composiciones populares escritas en castellano.

Los poemas constan de dos partes: el estribillo – dos, tres o cuatro versos iniciales -, que se repite al final de cada estrofa y la glosa, que desarrolla el tema propuesto por el estribillo.



Temas

Más variados que los de las jarchas o las cantigas de amigo: poemas amorosos (normalmente, quejas de una joven enamorada), de trabajo, sobre las cosechas, la muerte (plantos o canciones fúnebres)…

Otras características

A menudo los poemas castellanos hacen uso de símbolos para aludir a ciertos motivos (por ejemplo, bañarse en la fuente o en el río puede simbolizar el encuentro sexual).




El mester de juglaría y la épica

¿Qué es el mester de juglaría?

Es el oficio propio de los juglares, artistas que entretenían al pueblo recitando o cantando poemas épicos (entre otras clases de composiciones) por calles, plazas y castillos (esta actividad era tan sólo una de las muchas que desarrollaban, ya que también se ganaban la vida con mímica, juegos malabares, charlatanería, acrobacias, números de tragafuegos, etc.).




¿Qué es la épica?

La épica es un tipo de literatura oral y anónima, que a través de los cantares de gesta (poemas narrativos donde a menudo se mezcla lo histórico con lo legendario), relata las hazañas (gestas) de un héroe que encarna los valores y principios de un pueblo o colectividad a la que representa.

Todas las grandes culturas europeas tienen su propia literatura épica: la francesa (con La chanson de Roland), la germánica (con el Cantar de los Nibelungos…)


Métrica

La versificación de los cantares de gesta está basada en versos de arte mayor, de medida irregular, divididos por una pausa central (cesura) en dos partes o hemistiquios. Los versos se organizan en tiradas, que mantienen la misma rima asonante.


Alargó entonces las manos el de la barba florida

y a las niñas, sus dos hijas, en los brazos las cogía


Los ciclos épicos

Los cantares de gesta se agrupan en ciclos cuando tienen la misma temática o los mismos protagonistas. Suelen conformarse tres grandes ciclos con los poemas épicos castellanos, de acuerdo con los cantares de gesta conservados y con las noticias recogidas en las crónicas (que utilizan con frecuencia cantares de gesta prosificadas como testimonios históricos dignos de crédito):



  1. el ciclo de los condes de Castilla, que integra, entre otros, el Cantar de los siete infantes de Lara o el Poema de Fernán González

  2. el ciclo del Cid, con el Cantar del Mio Cid, el Cantar de Sancho II y el de Las mocedades de Rodrigo

  3. el ciclo francés, en el que se incluyen distintas obras relacionadas de una forma o de otra con la épica francesa. Aquí encontramos el Cantar de Roscenvalles y el Cantar de Bernardo del Carpio.







El Cantar del Mio Cid

El poema épico castellano mejor conservado es el Cantar del Mio Cid, compuesto de unos 3700 versos.

Autoría y fecha de composición

El Cantar del Mio Cid debió de ser compuesto a finales del siglo XII o comienzos del XIII y se conserva gracias a un manuscrito (al que le falta la primera página) del siglo XIV, que es copia de otro manuscrito hoy perdido, fechado en 1207 y firmado por un tal Per Abbat. Aunque se llegó a especular con que éste fuera el autor del cantar, lo más probable es que fuera un simple copista que fijó por escrito el poema, probablemente al dictado de un juglar.

Argumento y estructura

El Cantar del Mio Cid cuenta las hazañas del héroe medieval conocido como Rodrigo Díaz de Vivar, apodado el Cid Campeador. Fue un personaje real que vivió en el siglo XI (dos siglos antes de la composición del cantar), al servicio de Sancho II y de su sucesor, su hermano Alfonso VI.

El Cantar del Mio Cid se divide en tres partes:



  1. Cantar del destierro: el Cid pierde su honra al ser desterrado por el rey Alfonso VI. Los motivos no están claros (falta la primera página del cantar, aunque en ella no cabrían más de cincuenta versos), pero parece ser que el Cid es acusado injustamente por el rey de haberse quedado con los impuestos recaudados a los árabes (hay una segunda causa, establecida en el romance de la jura de Santa Gadea: el destierro, según este romance, se habría producido después de que el Cid obligara a Alfonso VI, delante de toda la corte, a jurar que no había tenido nada que ver con el asesinato de su hermano Sancho II, de cuya muerte había sido el principal beneficiario: https://www.youtube.com/watch?v=-JvVaFInPiU). El Cid parte de Vivar, pasa por Burgos y se ve obligado a hacer noche en las afueras, pues el rey ha prohibido que nadie le dé hospedaje ni provisiones; tras dejar a su mujer Jimena y a sus hijas doña Elvira y doña Sol en el convento de san Pedro de Cardeña, con la promesa de volver a por ellas cuando haya mejorado su situación, el Cid finalmente abandona Castilla y, adentrándose en territorio musulmán, se dedicará a lo que mejor sabe hacer: la guerra. Así irá aumentando su poder, gracias a los botines y al cobro de tributos.

  2. Cantar de las bodas: tras tomar Valencia, el rey permite que el Cid se reúna allí con su mujer y sus hijas. Los éxitos del Cid despiertan la codicia de los infantes de Carrión, que se plantean las bodas de las hijas del Cid, a lo que accede el rey Alfonso VI. El Cid no lo tiene tan claro, pero acata la orden real. Tras las bodas, las parejas conviven durante dos años en Valencia, bajo el mismo techo que el Campeador, hasta que un día, los infantes se sienten humillados por el Cid (episodio del león) y planean su venganza…

  3. Cantar de la afrenta de Corpes: con la excusa de mostrarles las haciendas que poseen en Carrión, los infantes parten con las hijas del Cid. Pero por el camino las apalean y abandonan en el robledal de Corpes, como venganza por las burlas recibidas a raíz del episodio del león. El Cid pide reparación de su honor al rey, y se concierta un duelo con los infantes. En medio del duelo, dos emisarios de los príncipes de Navarra y Aragón solicitan la mano de las hijas del Cid. Los Infantes acaban por rendirse, infamados y deshonrados ya para siempre. El honor del Campeador, en cambio, se halla en lo más alto, puesto que ha terminado emparentado con la realeza.

Temas

El tema principal del cantar es la honra, en una doble dimensión: la pública, que recupera gracias a sus victorias militares (la honra aquí no es otra cosa que tierras, bienes, dinero, un buen nombre), y la privada, cuya pérdida se produce tras la afrenta de Corpes y es recuperada con un duelo en Carrión y la boda de sus hijas con los infantes de Navarra y Aragón, lo que emparenta al héroe con la nobleza.

Características formales

Los versos del Cantar se agrupan en tiradas (series de versos de número desigual pero con la misma rima asonante); por su carácter oral (el poema no se leía, un juglar lo recitaba ante la gente) hay frecuentes llamadas de atención a los oyentes, expresiones exclamativas, epítetos épicos que se repiten para favorecer la memorización y caracterizar sobre todo al héroe (el que en buena hora nació; el que en buena hora ciñó espada; el de la lengua barba; el que Valencia ganó).

Fuente: Pedro Martín Baños, “El Cantar del Mio Cid: una antología útil”, en Per Abbat: boletín filológico de actualización académica y didáctica, Nº. 4, 2007, págs. 155-184


ACTIVIDADES
1. Lee los siguientes fragmentos del Cantar del mio Cid y di qué cualidades del héroes se ensalzan en ellos; luego, señala los epítetos épicos y las llamadas de atención al público que encuentres.



Texto 1: el Cid parte al destierro
De los sos ojos tan fuerte mientre llorando,

tornava la cabeça y estávalos catando2.

Vio puertas abiertas e uços sin cañados3,

alcándaras4 vazias, sin pielles e sin mantos

e sin falcones e sin adtores mudados5.

Sospiró mio Çid, ca mucho avié grandes cuidados,

fabló mio Çid bien e tan mesurado6:

— ¡Grado a ti, Señor Padre que estás en alto!

¡Esto me an buelto mios enemigos malos!
Texto 2: el Cid se despide de su mujer y sus hijas
Enclinó las manos [el de] la barba vellida7,

a las sus fijas en braços las prendía,

llególas al coraçón, ca mucho las quería.

Llora de los ojos, tan fuerte mientre sospira:

“Ya doña Ximena, la mi mugier tan complida,

commo a la mi alma yo tanto vos quería8.

ya lo vedes que partir nos emos en vida9,

yo iré e vos fincaredes remanida10.

plega11 a Dios e a Santa María

que aún con mis manos case estas mis fijas,

o que dé ventura y algunos días vida,

e vos, mugier ondrada, de mí seades servida”.



Texto 3: el Cid en la batalla12
Fablava mio Cid commo odredes contar:

“Todos iscamos fuera, que nadi non raste,

Sinon dos peones solos por la puerta guardar;

si nos muriéremos en campo, en castiello nos entrarán,

si vençiéremos la batalla, creçemos en rictad13”.

(…)


A grandes vozes llama el que en buen ora nasco:

“¡Feridlos, caballeros, por amor de caridad!

¡Yo so Ruy Díaz, el Çid, Campeador de Vivar!”14

(…)


Veriedes tantas lanças premer e alçar,

tanta adarga foradar e passar;

tanta loriga falssar e desmanchar,

tantos pendones blancos salir bermejos en sangre,

tantos buenos cavallos sin sos dueños andar.

Los moros llaman: “¡Mafómat!” e los cristianos: “¡Santi Yagüe!”

Caién en un poco de lugar moros muertos mil e trezientos ya15.

(…)


A Minaya Álbar Fáñez matáronle el caballo

(…)


Violo mio Çid Ruy Díaz el castellano,

Acostós a un alguacil que tenié buen cavallo,

Diol’ tal espadada con el so diestro braço,

Cortól’ por la çintura, el medio echó en campo.

A Minaya Álbar Fáñez íval’dar el cavallo:

“¡Cavalgad, Minaya, vos sodes el mio diestro braço!16


El señor de los Anillos: https://www.youtube.com/watch?v=eJcNF9MshRc
Texto 4: reparto del botín (texto modernizado)
Son sin cuento las riquezas que allí todos han ganado.

Algunos tienen su parte, lo demás se encuentra a salvo.

Allí mandó nuestro Cid, el que nació afortunado,

que de cuanto en la batalla como botín han ganado,

de todo, según derecho, hiciesen allí el reparto,

y que el quinto17 de su Cid de ellos no fuese olvidado;

y todos así lo han hecho según ellos acordaron.

Por quinto tocan al Cid uno seiscientos caballos

y otras acémilas más y aun camellos le sobraron.

Tantos le tocan en número que no pudieron contarlos.





LO QUE CUENTAN

(VERDAD LITERARIA)



LO QUE PASÓ (VERDAD HISTÓRICA)

La jura de Santa Gadea fue la causa del destierro del Cid

La iglesia todavía existe, pero la mayoría de los historiadores creen hoy que lo que nunca existió fue la jura, que sólo se produjo en la imaginación de los muchos poetas que durante siglos se dedicaron a engrandecer la figura del Cid, con falsos episodios.

Probablemente fueron otros dos episodios menos heroicos los que distanciaron al Cid de Alfonso VI hasta costarle el destierro.

El primero, una batalla en tierras musulmanas, en Sevilla, donde el Campeador había viajado para cobrar las parias al rey musulmán por la protección. El rey de Granada atacó al de Sevilla justo en esas mismas fechas, en 1079, y en el ejército invasor cabalgaba García Ordóñez, el noble que había sustituido al Cid como alférez real. El Cid combatió del lado de Sevilla y derrotó al de Granada y en un enfrentamiento donde García Ordóñez quedó preso, una terrible humillación.

El segundo episodio, llegó a finales de 1080, cuando sus tropas saquearon varias localidades toledanas sin conocimiento ni permiso del rey. Toledo era vasallo de Castilla, y pagaba parias por su protección, así que Alfonso VI castigó con el destierro por seis años al Cid (hasta 1087), que cumplió en tierras de Zaragoza al servicio del rey Al-Mutamán, para quien se emplearía con tremenda eficacia durante los seis años de destierro, derrotando por igual a musulmanes y a cristianos (a las taifas de Lérida, al condado de Barcelona o al reino de Aragón).



El Cid fue desterrado sólo una vez

En realidad, hubo un segundo destierro, dos años después (en 1089): tras volver del primero, Alfonso VI no sólo le perdona, sino que le encomienda la defensa de sus intereses en Levante, pero la buena relación entre ambos dura poco. En 1089, Alfonso VI le ordena que lleve su mesnada hacia al sur y se encuentre con sus tropas para defender juntos el castillo de Aledo, en Murcia, una fortaleza de posición estratégica clave que estaba siendo sitiado por el ejército almorávide. El Cid parece que puso poco empeño en cumplir la orden real y llega tarde a la cita. Alfonso VI se lo toma como una traición, le acusa de poner en peligro su vida y le castiga con un nuevo destierro, más duro que el anterior, pues incluye la confiscación de todas sus posesiones.

El Cid se hará fuerte en el Levante, donde impone a las taifas de la zona el pago de las parias que, hasta entonces, cobraba en nombre de Castilla. Derrota a los cristianos del condado de Barcelona y pronto consolida un protectorado desde Tortosa a Orihuela con la fuerza del ejército más poderoso de todo el oriente de la Península, la única fuerza militar de la época capaz incluso de resistir frente al avance almorávide.



Tras la toma de Valencia, Alfonso VI perdona al Cid y acuerda la boda de sus hijas con los infantes de Carrión.

El Cid nunca regresó a Castilla. Sí fue perdonado por Alfonso VI, quien, tras varios intentos infructuosos de tomar Valencia, claudicó en su empeño de someter al Cid, le retiró su destierro y le ofreció la posibilidad de regresar a Castilla; un nuevo perdón real que Rodrigo Díaz de Vivar rechazó: a esas alturas, ya sólo peleará por su propia fortuna, como un señor de la guerra independiente que nada más responde ante su propia espada. El perdón de Alfonso VI, no obstante, se convierte de facto en un pacto de convivencia amistosa, donde el rey acepta a su antiguo vasallo como un señor independiente, como un hombre libre.

El Cid, caballero cristiano, hombre de honor

En 1095 pone en marcha una durísima represión contra sus enemigos en Valencia y en las poblaciones vecinas con las técnicas habituales de la época: ejecuciones sumarias, torturas, incendios, saqueos, destierros… Después de las purgas, se autoproclama príncipe de la ciudad, aunque antes declara formalmente la plena vigencia de la legalidad del Corán. El Cid se convierte así en soberano cristiano de un principado musulmán, que no sólo supo mantener hasta su muerte, en 1099, sino que incluso consolidó.

Las hijas del Cid, Elvira y Sol. La afrenta de Corpes.

Las dos hijas del Cid, que no se llamaban ni Elvira ni Sol, se casaron, sí, pero no con los infantes de Carrión, sino con dos importantes nobles cristianos: Cristina Rodríguez, con el infante Ramiro Sánchez de Pamplona, y María Rodríguez, con el conde de Barcelona Ramón Berenguer III..A través de Cristina, un nieto del Cid acaba siendo rey de Navarra: García Ramírez. La tradición de las casas reales de concertar matrimonios entre iguales hace el resto y así en la trascendente batalla de las Navas de Tolosa, en 1112, los principales protagonistas cristianos, el rey de Castilla Alfonso VIII y su primo, el rey de Navarra Sancho VII, son tataranietos del Cid.

El Cid, aun muerto, gana batallas: muerto en su caballo Babieca, hizo huir con su sola presencia al ejército musulmán.

El Cid falleció por causas naturales a los cincuenta años. A su muerte, sin ningún hijo varón, su esposa Jimena sólo pudo mantener el principado unos años más. Al abandonar Valencia, los castellanos incendian la ciudad y en su salida se llevan también el cadáver del Cid a Burgos para evitar que sea profanado. Tal vez, tras desenterrar su cuerpo, un embalsamador recompuso su rostro y sus ojos. Y para dar mayor ceremonia al ritual, es probable que el cadáver viajase de Valencia a Burgos con su armadura y a lomos de su caballo, Babieca. Así, cualquier pequeña escaramuza durante el camino, habría bastado después para asentar ese cimiento histórico sobre el que suele levantarse la leyenda.

Fuente: La nación inventada, Arsenio e Ignacio Escolar, Ediciones Península, Barcelona, 2011 (4ª edición)


2. CONTESTA A LAS SIGUIENTES PREGUNTAS:
a) Recuerda la película de La Ola. ¿Qué necesitaban los protagonistas para forjar la identidad del grupo? Anota todo lo que recuerdes.

b) ¿Crees que esto tiene alguna relación con la épica? Razona tu respuesta.

c) Ya te habrás dado cuenta que la verdad histórica y la verdad literaria del Cid no concuerdan. Anota todas las falsedades históricas del Cantar del mio Cid.

d) Ya dijimos que el Cantar del mio Cid probablemente fue compuesto a finales del siglo XII y principios del XIII. Haz un breve resumen de la situación política y social de Castilla en aquella época.

e) Teniendo en cuenta todas las respuestas anteriores, ¿qué sentido crees que tiene el hecho de que la historia del Cantar del mio Cid sea mentira?

f) Además de entretener… ¿cuál sería la principal función de la épica castellana?


3. ¿CREES QUE LA ÉPICA SIGUE PRESENTE EN NUESTROS DÍAS? ¿QUIÉNES SERÍAN HOY LOS HÉROES, LOS MODELOS EN LOS QUE NOS FIJAMOS COMO SOCIEDAD? ¿QUÉ VALORES REPRESENTAN?
4. SI EL CID VIVIERA HOY E HICIERA PUBLICIDAD, TENIENDO EN CUENTA LAS CUALIDADES QUE DE ÉL SE ENSALZAN EN EL CANTAR… ¿QUÉ TIPO DE ANUNCIOS HARÍA? RAZONA TUS RESPUESTAS.

LA LITERATURA ESCRITA MEDIEVAL


POESÍA: el mester de clerecía

¿Qué es?

El Mester de Clerecía (el oficio propio de los clérigos) es una literatura que pretende acercar la religión al pueblo, desde una perspectiva didáctica y moralizante. Trata en sus poemas (escritos en castellano) temas sagrados (vidas de santos, milagros, asuntos bíblicos…) o de historia antigua.

Estilo y métrica

Dado su carácter didáctico, el estilo es sencillo y ameno, para poder atraer al mayor público posible; incluso se emplean recursos juglarescos como llamadas de atención.

La métrica está más trabajada que en el Mester de Juglaría: estrofas de cuatro versos de catorce sílabas con rima consonante (cuaderna vía).

Etapas

Siglo XIII

Gonzalo de Berceo es el máximo representante del Mester de Clerecía en este siglo con los Milagros de Nuestra Señora, colección de relatos en los que la Virgen se muestra como intercesora del hombre ante Dios y que siguen siempre la misma estructura: se presenta al protagonista, que suele ser devoto de la Virgen pero pecador; a continuación, este sufre algún problema grave y entonces la Virgen aparece en su ayuda, salvándolo del peligro; por último, se cierra el cuento con una moraleja que exalta el poder y la benevolencia de la Virgen.

Siglo XIV

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, máximo representante del Mester de Clerecía con su Libro del Buen Amor:

  • Extenso poema escrito en su mayor parte en cuaderna vía y en primera persona

  • Aparente intención didáctica: prevenir sobre las consecuencias del “loco amor” (carnal), ilustrándolo con las numerosas aventuras amorosas del protagonista (supuestamente el propio Arcipreste), ayudado en algunas de ellas por la vieja alcahueta Trotaconventos, antecedente de la Celestina. En el relato se intercalan digresiones morales, canciones a la Virgen, poemas, fábulas, cuentos…

PROSA

Scriptorium alfonsí

Siglo XIII

En la segunda mitad del siglo XIII aparece y se desarrolla la prosa literaria en castellano, gracias al rey Alfonso X el Sabio:

  • encarga traducciones al castellano de múltiples obras orientales (sobre todo colecciones de cuentos con un fin didáctico-moralizante, al ofrecer modelos de conducta para toda clase de personas, especialmente reyes y nobles).

  • crea el scriptorium alfonsí, grupo de escritores que, supervisados por el propio Alfonso X (quien realizaba una labor correctora sobre las redacciones), confeccionan numerosas obras jurídicas, científicas, de entretenimiento e históricas (donde dio por buenos muchos sucesos que, hoy lo sabemos, nunca ocurrieron, como la fundación e independencia de Castilla por Fernán González o la biografía del Cid que se nos narra en su cantar, convirtiéndolo así en el héroe castellano por excelencia: noble caballero, vasallo leal, hombre honrado, cristiano ejemplar).

El logro lingüístico de Alfonso X se tradujo, entre otras aportaciones, en:

a) una primera fijación de la ortografía (que permanecerá casi sin mutación hasta el siglo XVII);

b) la creación de nuevas palabras (nuestra lengua carecía hasta ese momento de vocabulario científico), utilizando mecanismos como la derivación y la composición (Alfonso X, por su purismo lingüístico, era reacio a admitir cultismos y latinismos para crear nuevas palabras)

c) una mayor flexibilidad sintáctica, pues, aunque se abusa mucho de las copulativas (et… et… et…), se introducen algunos elementos subordinantes (assi como, ca, de guisa que, por que… etc.).



Narración:

don Juan Manuel

Siglo XIV

Don Juan Manuel fue el autor de El conde Lucanor, un libro de cuentos en el que el citado conde expone un problema práctico a su criado Patronio, quien, para aconsejarle, le narra un cuento. De este cuento, el conde extrae una enseñanza que aplica a su problema, resolviéndolo. De esa enseñanza se extrae además una moraleja en verso con la que el propio don Juan Manuel cierra cada historia.

Con estos relatos don Juan Manuel se dirige a los aristócratas para que estén alerta, se unan ante quienes amenazan su posición social, cumplan con sus obligaciones y acrecienten sus riquezas, su honra y su fama; de esa manera podrán conservar su posición privilegiada y seguirá vigente la sociedad feudal.



Teatro

Hay quien piensa que el teatro surge en las iglesias, donde se donde se representaban diversos pasajes de la Biblia hasta que se dio el salto a la calle y a los temas profanos. Curiosamente, la única pieza dramática en romance conservada (aunque no completa, sólo unos 147 versos) y anterior al siglo XV es de carácter religioso, la Representación de los Reyes Magos, fechado hacia 1150 (mediados del siglo XII).


El mester de clerecía

1. Lee el siguiente fragmento de los Milagros:

Yo maestro Gonçalvo de Berceo llamado,

yendo en romería caeçí en un prado,

verde e bien sençido, de flores bien poblado,

lugar apetecible para el hombre cansado.

Davan olor soberbio las flores bien olientes,

refrescaban al par las carnes e la mente;

manaban cada canto fuentes claras corrientes,

en verano bien frías, en invierno calientes.

Gran abundancia había de buenas arboledas,

higueras y granados, perales y manzanedas,

e muchas otras frutas de diversas monedas,

mas non avié ningunas podridas ni acedas.

La verdura del prado, el olor de las flores,

las sombras de los árboles de templados sabores,

resfrescáronme todo y perdí los sudores:

podría vivir el hombre con aquellos olores.


  1. Busca información sobre el tópico literario conocido como locus amoenus. Reconoce en estas estrofas de Berceo los elementos de dicho tópico y señala los recursos expresivos que utiliza el autor.




  1. Analiza la métrica de estos versos y explica en qué consiste la cuaderna vía.


ACTIVIDAD SOBRE EL LIBRO DEL BUEN AMOR



CONSEJOS DE DON AMOR
Si parienta no tienes, toma una de esas viejas

que andan por las iglesias y saben de callejas;

con gran rosario al cuello saben muchas consejas,

con llanto de Moisés encantan las orejas.

Estas pavas18 ladinas19 son de gran eficacia,

plazas y callejuelas recorren con audacia,

a Dios alzan rosarios, gimiendo su desgracia;

¡ay!, las pícaras tratan el mal con perspicacia.

Toma vieja que tenga oficio de herbolera20,

que va de casa en casa sirviendo de partera,

con polvos, con afeites y con su alcoholera

mal de ojo hará a la moza, causará su ceguera.

Procura mensajera de esas negras pacatas21

que tratan mucho a frailes, a monjas y beatas,

son grandes andariegas, merecen sus zapatas:

esas trotaconventos hacen muchas contratas.

Donde están tales viejas todo se ha de alegrar,

pocas mujeres pueden a su influjo escapar;

para que no te mientan las debes halagar,

pues tal encanto usan que saben engañar.

De todas estas viejas escoge la mejor,

dile que no te mienta, trátala con amor ,

que hasta la mala bestia vende el buen corredor

y mucha mala ropa cubre el buen cobertor.





TROTACONVENTOS
Busqué trotaconventos, cual me mandó Amor,

de entre las más ladinas escogí la mejor.

¡Dios y la mi ventura guiaron mi labor!

Acerté con la tienda del sabio vendedor.

Pude dar con la vieja que había menester,

astuta y muy experta y de mucho saber;

ni Venus ni Pánfilo22 más cosas pudo hacer

de las que hizo esta vieja para me complacer.

Era una buhonera de las que venden joyas;

estas echan el lazo, estas cavan las hoyas.

Son esos viejos sapos con sus sabias tramoyas,

quienes dan el mazazo: te convienen que oigas.

Siguiendo su costumbre, estas tales bufonas

andan de casa en casa vendiendo muchas donas;

nadie sospecha de ellas, están con las personas,

mueven, con sus soplidos, molinos y tahonas.




    1. En el primer fragmento, don Amor aconseja al arcipreste que consiga una buena intermediaria para sus aventuras. Explica qué características debe tener la trotaconventos, según don Amor.

    2. En el segundo fragmento es el protagonista quien describe a la trotaconventos. ¿Qué rasgos pone de relieve?

    3. Identifica en los dos fragmentos el uso de los siguientes recursos: refranes, metáforas, bimembraciones, hipérboles.

    4. Establece diferencias entre los cantares de gesta y el mester de clerecía, atendiendo a los siguientes aspectos: finalidad, métrica y difusión.

ACTIVIDAD SOBRE EL CONDE LUCANOR
Otra vez hablaba el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, y le dijo:
-Ahora estoy necesitado de dinero, aunque Dios me ha hecho venturoso otras muchas veces. Creo que tendré que vender una de mis tierras, aquella por la que más cariño siento, aunque, si lo hago, me resultará muy doloroso, o bien tendré que hacer otra cosa que me dolerá tanto como la anterior. Tengo que hacerlo para salir del agobio y de la penuria en que estoy, pues, aunque me ven así, y a pesar de que no lo necesitan verdaderamente, vienen a mí muchas gentes a pedirme un dinero que tantos sacrificios me va a costar. Por el buen juicio que Dios ha puesto en vos, os ruego que me digáis lo que debo hacer en este asunto.
-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio- me parece que os ocurre a vos con esa gente lo que le pasó a un hombre que estaba muy enfermo.
Y el conde le rogó que le contara lo acaecido.
-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, había un hombre que estaba muy enfermo, al cual dijeron los médicos que no podría curarse si no le hacían una abertura en el costado para sacarle el hígado y lavarlo con unas medicinas. Mientras lo estaban operando, el cirujano tenía el hígado en las manos y, de pronto, un hombre que estaba cerca comenzó a pedirle un trozo de aquel hígado para su gato.
»Y vos, señor Conde Lucanor, si queréis perjudicaros para conseguir un dinero que después vais a dar a quienes no lo necesitan, podréis hacerlo por vuestro capricho, pero nunca por mi consejo.
Al conde le agradó mucho lo que dijo Patronio, siguió sus consejos y le fue muy bien.
Y como don Juan vio que este cuento era bueno, lo hizo poner en este libro y escribió unos versos que dicen así:

Si no te piensas bien a quién debes prestar,

sólo muy graves daños te podrán aguardar

Don Juan Manuel, ejemplo VIII, El libro del Conde Lucanor


Señala la estructura del texto. Explica luego el contenido de cada una de las partes.


1 Hay que decir que el primitivo castellano aparece usado con plena conciencia por primera vez durante el siglo X o principios del XI, fechas en las que han sido datadas las Glosas Emilianenses y las Silenses, llamadas así por haberse encontrado, respectivamente, en el monasterio riojano de San Millán de la Cogolla y en el de Santo Domingo de Silos, situado al sureste de Burgos; se trata de anotaciones a unas homilías (discursos con los que el sacerdote se dirigía a los fieles durante la misa) y un penitencial latinos; los monjes que los consultaban apuntaron al margen la traducción de palabras y frases cuyo significado no les era conocido. Probablemente estas Glosas no fueron el primer intento de escritura en lengua vulgar, pues para componerlas, seguramente los anotadores manejaron una especie de diccionario latino-romance no conservado.


2 En castellano medieval, mirar.

3 Puertas sin candados

4 Percha usada para la ropa y para atar aves de cetrería.

5 Azores que han acabado de mudar la pluma y son, por tanto, aptos para la caza.

6 Tranquilo, con templanza, sin perder la compostura.

7 Vellida es, literalmente, “bella”. La barba es señal de madurez y sabiduría, y también de virilidad y honra

8 Os quiero tanto como a mi propia alma

9 Ya ves que debemos separarnos

10 Yo partiré y vos os quedaréis (fincar y remaner significan lo mismo, es un pleonasmo)

11 Plazca a Dios, quiera Dios

12 Una de las primeras conquistas del Cid es el castillo de Alcocer, aunque eso le supone quedarse sitiado por un ejército musulmán más potente. En lugar de resistir el asedio, el Cid decide atacar por sorpresa a los sitiadores.

13 Habló mio Cid como os voy a decir:/”Todos salimos fuera, nadie se queda/salvo dos peones para guardar la puerta;/si morimos en el campo, entrarán en el castillo,/pero si ganamos la batalla, seremos más ricos”

14 A grandes voces grita el que en buena hora nació:/”Malheridlos, caballeros, por amor al Creador!//¡Yo soy Ruy Díaz, el Cid, Campeador de Vivar!”

15 Tanta lanza allí veríais hundirse y bien pronto alzarse;/tantos escudos rotos y agujereados;/tantas mallas deshechas y desgarradas/y tanto blanco pendón rojo de sangre quedar;/y tantos caballos buenos sin sus dueños allí andar./Los moros gritan: ¡Mahoma! y ¡Santiago!, la cristiandad./Por el campo derribados en muy poco espacio,/mil trescientos moros muertos más o menos allí están.

16 A Minaya Alvar Fáñez le mataron el caballo/El Cid lo vio/se acercó a un general de los moros que tenía un buen caballo/y diole tal espadazo con su diestro brazo/que le cortó por la cintura, las dos mitades dejó en el campo/A Minaya Alvar Fáñez le dio el caballo:/”¡Cabalgad, Minaya, pues vos sois mi diestro brazo!”.

17 Quinta parte del botín, que correspondía al jefe de la tropa.

18 Escandalosa, chilllona

19 Astuta, sagaz, taimada

20 Persona que recoge o comercia con plantas medicinales

21 Alcahueta

22 Protagonista de una comedia elegíaca latina en la que era ayudado por Venus para conseguir el amor de Galatea.



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