La memoria del desastre (1921) las principales narraciones de áfrica como fuente histórica



Descargar 1.23 Mb.
Página1/22
Fecha de conversión01.05.2018
Tamaño1.23 Mb.
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   22


LA MEMORIA DEL DESASTRE (1921)

LAS PRINCIPALES NARRACIONES DE ÁFRICA

COMO FUENTE HISTÓRICA

Ignacio Vázquez Moliní, licenciado en Derecho

Tesis doctoral dirigida por los profesores

Dr. D. Francisco Abad Nebot y Dr. D. Francisco Gutiérrez Carbajo


Universidad Nacional de Educación a Distancia, Facultad de Filología,

Departamento de Literatura Española y Teoría de la Literatura

Curso 2007-2008

Departamento de Literatura Española y Teoría de la Literatura

LA MEMORIA DEL DESASTRE (1921)

LAS PRINCIPALES NARRACIONES DE ÁFRICA

COMO FUENTE HISTÓRICA

Ignacio Vázquez Moliní, licenciado en Derecho

Tesis doctoral dirigida por los profesores

Dr. D. Francisco Abad Nebot y Dr. D. Francisco Gutiérrez Carbajo


Lisboa, Septiembre de 2008
LA MEMORIA DEL DESASTRE (1921):

LAS PRINCIPALES NARRACIONES DE ÁFRICA

COMO FUENTE HISTÓRICA



  1. Justificación, límites, extensión y propósito de la presente tesis: página 11




  1. Análisis literario de las novelas escogidas. Apuntes biográficos de los autores. Resúmenes argumentales. Estructura. Personajes principales. Temas principales. Técnica y estilo:




    1. - Notas marruecas de un soldado, de Ernesto Giménez Caballero, (1923): página 41




    1. El blocao, de José Díaz-Fernández (1928): página 75




    1. Imán, de Ramón J. Sender (1930): página 101




    1. La ruta, de Arturo Barea, (1940): página 175




    1. Historia del cautivo, de Juan Antonio Gaya Nuño (1962): página 233




  1. Contexto histórico: del Desastre de Annual y el establecimiento de la República del Rif (1921) a la dictadura de Primo de Rivera (1923) y el sometimiento del territorio (1927): página 269




  1. Contexto geográfico:

4.1- El territorio del Alto Comisariado en Marruecos: pg. 309

4.2- La Comandancia de Melilla: página 329

4.3- Las cábilas, los poblados y aldeas: página 335

4.4- Los blocaos: página 341

4.5- Las comunicaciones: el yate “Giralda” página 349

4.6- El problema de la cartografía: página 361


  1. Elementos sociales:

    1. La población civil: españoles, musulmanes y hebreos: - página 369

    2. Las minas del Rif: página 377

    3. Las “moscas”: taberneros, aguadores, prostitutas:

página 383

    1. El asunto de las responsabilidades: página 393




  1. Elementos militares:

    1. El ejército colonial: página 403

    2. La oficialidad africanista: página 415

    3. El Tercio de extranjeros: página 425

    4. La tropa: página 437

    5. Las fuerzas rifeñas: página 449

    6. Armamento convencional y químico: página 457




  1. Elementos lingüísticos:

    1. Recurso a expresiones en chelja: página 473

    2. Recurso a arcaísmos: página 485

    3. Recurso a coloquialismos: página 489

    4. Expresiones en otros idiomas: página 493




  1. Narraciones francesas:

    1. Narraciones del entorno de Lyautey: página 503

    2. Narraciones de operaciones sobre el terreno: pg. 511




  1. Narraciones marroquíes:

    1. Abdelkrim mitificado: página 535

    2. Otras narraciones: página 547




  1. Las nuevas narraciones: de Vázquez Montalbán a Lorenzo Silva: página 559




  1. Conclusiones: página 579




  1. Bibliografía: página 603

Las referencias que se indican a lo largo del texto siguen el sistema de autor y año. Asimismo, en lo que se refiere específicamente a las cinco obras estudiadas con más profundidad, se ha recurrido a las siguientes denominaciones seguidas entre paréntesis por el número que indica las páginas correspondientes de cada uno de los libros:




    • Giménez Caballero para Notas marruecas de un soldado, de Ernesto Giménez Caballero;

    • Díaz Fernández para El blocao, de José Díaz-Fernández;

    • Sender Garcés para Imán, de Ramón J. Sender;

    • Barea Ogazón para La ruta, de Arturo Barea;

    • Gaya Nuño para Historia del cautivo, de Juan Antonio Gaya Nuño.

_____________________




  1. JUSTIFICACIÓN, LÍMITES, EXTENSIÓN Y PROPÓSITO DE LA PRESENTE TESIS:

Aunque la historia militar de España esté cuajada de muchos y variados episodios desastrosos, desde el naufragio de la airosa armada que desde el Mar de la Paja zarpó a la conquista de las Islas Británicas, hasta la pérdida de Cuba y de las Filipinas, sólo uno de ellos alcanza esa rara y suprema categoría que es el Desastre con mayúscula.


Annual es el Desastre por antonomasia: una perfecta conjunción de ineficacia castrense, desidia administrativa, corrupción política, latrocinio militar y dejadez humana que transforma lo que hubiera sido una mera cadena de reveses militares fácilmente superables en una tragedia de magnitudes espectaculares.
El Desastre de Annual nos recuerda la trama de una tragedia griega. Al cabo de los años se nos antoja caracterizada, sobre todo, por el hecho de anunciar el drama que inexorablemente se aproximaba a la confiada sociedad española de 1921 que, lejos de apercibirse del peligro que se cernía sobre ella a grandes zancadas, casi a saltos, se embriagaba torpemente con la alegría y el desenfado propio del que asiste a una corrida de toros y luego termina la noche en la verbena1.
Precisamente, las demás potencias europeas nunca sospecharon que la magnitud de la derrota española pudiera alcanzar una dimensión semejante. Sin embargo, existen indicios que demuestran la “internacionalización” del conflicto y el apoyo material evidente de ciertas potencias a las fuerzas de Abdelkrim2.
Resulta dramático, en efecto, comprobar cómo las trapacerías de un régimen corrupto como el del período de la monarquía liberal alfonsina pasan aparentemente desapercibidas cuando no admitidas con total desparpajo por la sociedad que los padece. De la misma manera, la perpetuación de una presencia militar española en la zona del Protectorado, justificada únicamente como instrumento de enriquecimiento ilícito y de progresión fulgurante de las carreras militares, resulta casi natural al compararla con la permisividad de la corrupción de los estamentos más elevados del Estado, desde el propio Alfonso XIII hasta muchos de sus ministros, entre los que destaca sin ninguna duda la figura del Conde de Romanones, o con las maniobras especulativas de una burguesía incapaz de llevar a cabo otros proyectos industriales que aquellos que aseguraban su éxito mediante el soborno y la maquinación fraudulenta del precio de las cosas.
Annual es también una cifra inverosímil de muertos y heridos3, cada uno de ellos con nombre y apellidos. Cifra que, además de tremendamente abultada, incluso aceptando los cálculos más optimistas llevados a cabo tras el Desastre o mucho más recientemente por parte de determinadas corrientes revisionistas, por desgracia tan de moda en los últimos años, por la forma en la que se alcanza, representa la banalización de la violencia extrema que al cabo de pocos años se repetirá en muchos episodios de la guerra civil.
Es en este contexto en el que surge una importante corriente literaria, aunque tal vez no demasiado abundante, que a lo largo de estas páginas hemos englobado bajo el título de la presente tesis. En efecto, las principales obras que nos han ocupado, de Díaz-Fernández, de Giménez Caballero, de Sender, de Barea y de Gaya Nuño, constituyen una auténtica memoria de lo que fue el Desastre de Annual.
Se ha querido limitar el presente trabajo al análisis de determinadas novelas y narraciones de África tomadas como fuente histórica desde la perspectiva de la historia de las mentalidades, siguiendo muy especialmente las enseñanzas del doctor Francisco Abad Nebot. Asimismo, una vez iniciada la redacción de la tesis, las certeras indicaciones del doctor Francisco Gutiérrez Carbajo permitieron completarla.
Conviene recordar que, de hecho, prestigiosos historiadores, como Paul Preston, recurren al contenido de estas narraciones, aunque sin indicar que se trata de obras literarias, para fundamentar determinados aspectos concretos de sus investigaciones.
Así, teniendo en cuenta la naturaleza propia de un trabajo de investigación como la presente tesis, la extensión del mismo se ha limitado doblemente: por una parte, únicamente se ha recurrido a cinco narraciones y, por otra, se han pospuesto para mejor ocasión muchos elementos de carácter militar y político, junto con los antecedentes históricos necesarios, cuya mera evocación somera nos habría ocupado un espacio a todas luces excesivo.
De esta manera, a lo largo de las páginas que siguen, nos ocuparemos en profundidad sobre todo de las siguientes narraciones4:


      1. E. Giménez Caballero: Notas marruecas de un soldado (1923);

      2. José Díaz-Fernández : El blocao (1928);

      3. Ramón J. Sender: Imán (1930);

      4. Arturo Barea: La ruta (1946);

      5. Juan Antonio Gaya Nuño: Historia del cautivo (1962).

Aunque muchas otras obras, ya sea por su escasa calidad literaria, ya por su falta de rigor histórico, hayan quedado apartadas voluntariamente, se ha recurrido a otras que completan los distintos capítulos de esta tesis.


Ya reconocía López Barranco en 1999 que tan sólo algunas de las obras que se refieren a las dramáticas circunstancias históricas de las guerras de Marruecos, debido a su mucha mayor calidad estética, artística y literaria, han alcanzado una difusión notable, mientras que las demás han quedado relegadas al olvido, o como mucho, al recuerdo erudito que les brinda las páginas de tesis doctorales como la del propio López Barranco. En esta línea, este autor cita expresamente los casos de Imán y de El blocao, “dos de los títulos más celebrados y paradigmáticos de esa corriente. A los que habría que añadir otros cuantos de factura menos acabada pero con el común sustrato de una decidida oposición a la guerra. Dualidad de lo artístico que reproduce la polarización social española ante la campaña.” (López Barranco, 1999: 1059).
Para la elaboración de su tesis, ante la maraña de narraciones que sobre el tema descubre y clasifica, López Barranco establece una serie de criterios o de pautas que le servirán de guía para llevar a cabo un esfuerzo nada desdeñable de catalogación. Se centra, de esta manera, en examinar cuál es el motivo principal de cada una de las narraciones para adscribirla, de esta manera, a una y otra categoría.
La primera de ellas sería la que engloba todas aquellas narraciones cuyo tema central o eje narrativo es la Legión. López Barranco señala que en un primer momento se vivió entre los autores, sobre todo, una tendencia a la exaltación y al enaltecimiento de este nuevo cuerpo militar. Se trataba en esa primera época, de relatos breves, casi de meros cuentos para, paulatinamente, crear obras de mayor extensión. Entre las obras que cita y analiza López Barranco, destacan Memoria de un legionario, Bajo el sol enemigo, El camillero de la Legión, Los del tercio en Tánger, caracterizados todos por un desmedido elogio de este cuerpo militar.
Dentro de esta misma categoría destaca únicamente por una mejor calidad literaria la obra Tras el águila del César, de Luys Santa Marina. Años más tarde, aparece el relato de Asenjo Alonso Los que fuimos al Tercio, y una novela muy concreta desde el punto de vista político, con un marcado carácter de denuncia, como es la de Fermín Galán, La barbarie organizada. Por último, cita otras dos obras mucho más recientes, una de 1955 y otra de 1981, como son La legión desnuda, de Antonio Maciá Serrano, y Del breviario de Juan Morena, de Francisco Canós Fenollosa.
La segunda gran categoría a la que recurre López Barranco es la que englobaría aquellas obras que tratan principalmente del amor. Entre éstas, qué duda cabe, sobresalen las historias en las que el amor une a un gallardo oficial español y a una hermosa y cautivante mora de hechizante belleza. Aquí la lista de obras que recoge López Barranco es impresionante. Por citar tan sólo algunas, mencionaremos ¡Kelb rumi!, Luna de Tettauen, Aixa, Neima la sultana de Alcazarquivir, Amores africanos, Así aman las africanas, ¡Mektub! e incluso, a juicio de este autor, Una hoguera en la noche, de Sender, de la que en su momento oportuno nos ocuparemos con cierto detalle.
La tercera gran categoría de narraciones es la constituida por aquellas obras cuyo eje central son las vivencias de un soldado individualizado. Se trata de “narraciones que ponen el acento en las vivencias y repercusiones que la guerra acarrea al hombre. Un tipo de obras cuya urdimbre esencial está formada por la contienda y el mundo de la milicia.” (López Barranco, 1999: 1062).
Dentro de esta categoría, los relatos más certeros son aquellos que apuntan al “corazón de la tragedia”, que no es otro que la degradación sin límites de la dignidad humana. Cita como más representativas Notas marruecas de un soldado, que “ejercita una censura de baja intensidad”, hasta Imán, “alegato antibélico”, pasando por obras de escasa relevancia literaria, como Pacazos, o ¡Los muertos de Annual ya son vengados!, hasta “el estilista que cincela prosa y sentimientos con primor, cual José Díaz Fernández en El blocao.” López Barranco añade también dentro de esta categoría La ruta, de Barea, “título en absoluto desdeñable aunque no alcance la altura de las anteriores.”
La siguiente categoría es la que engloba los relatos que se refieren a los entresijos del mundo militar mediante el retrato del oficial profesional. De entre este tipo de obras, López Barranco destaca como de mayor altura literaria e interés histórico aquellas escritas pasados algunos años de las hostilidades. De esta manera, menciona expresamente Once oficiales en torno a una mesa, Ceuta en el umbral y Todo por la patria.
A continuación nos encontraríamos con aquellas narraciones que se ocupan principalmente del rifeño. Frente a las figuras muy secundarias de los rifeños que aparecen en la mayoría de las obras, existen otras que se detienen con mucho mayor detalle en los indígenas y su universo particular. López Barranco menciona La sed y Mohammed, dos relatos breves publicados en los mismos años del conflicto que “atestiguan la maldad intrínseca de la raza”. En época contemporánea, menciona Kábila, publicada en 1980, y de la que nos ocuparemos más adelante con el detalle necesario, como un relato que pone de relieve una nueva visión más objetiva de los nativos rifeños. También se enmarca dentro de este grupo la obra Quebdani, publicada en 1997, para ilustrar “desde el punto de vista del nativo, la venganza de un pueblo orgulloso, que aun vencido no admite resignarse ante la prepotente humillación del poderoso.” (López Barranco, 1999: 1064).
Otra de las categorías que sirven para poner un orden relativo en el maremagno de las narraciones de África es la que se refiere, siguiendo los pasos de Pérez-Galdós, a la recreación de nuevos Episodios Nacionales. Como no podía ser menos, se mencionan aquí las obras de Francisco Camba y del matrimonio formado por Ricardo Fernández de la Reguera y Susana March. López Barranco asevera que Annual, de Camba, “constituye una realidad poco verosímil, desde el punto de vista constructivo, y una falaz, desde el punto de vista argumental, reconstrucción del suceso, donde el presunto heroísmo del ejército colonial se antepone a cualquier atisbo de veracidad.” En lo que se refiere a la segunda obra, El desastre de Annual, a pesar de la minuciosidad de los datos, no alcanza un nivel notable desde el punto de vista narrativo. También incluye en este mismo epígrafe La historia del cautivo, de Gaya Nuño, para asegurar que engarza “con acierto el referente histórico de la derrota con la tradicional figura literaria del pícaro, el autor ofrece un encuadre satírico unido a una de las más crudas recreaciones novelescas de aquella desdichada hora.” (López Barranco, 1999: 1065).
Una categoría especialmente llamativa es la que engloba las obras de carácter satírico, humorístico o grotesco. Dentro de este grupo, cuya calidad literaria deja mucho que desear, se menciona expresamente el ejemplo de El señor Feliciano en la República del Rif o El alférez Membrillete, o incluso Las aventuras del caballero Rogelio de Amaral, de Wenceslao Fernández Flórez, de la que un capítulo se sitúa en la guerra de Marruecos, “en sus páginas lleva a cabo una desmitificadora ridiculización de la campaña y una descarnada sátira contra ésta o cualesquiera otras guerras.” (López Barranco, 1999: 1965).
Para López Barranco existe también una categoría específica de obras dedicadas principalmente a Melilla, “convertida, merced a su situación geográfica, en escenario urbano por excelencia durante el conflicto, ha sido lugar de frecuente presencia en esta narrativa, pero incluso en unos cuantos títulos ha llegado a alcanzar estatus de protagonista” (López Barranco, 1999: 1066).
A modo de ejemplos para ilustrar esta categoría narrativa, cita el caso de La hija de Marte, y también el de Melilla la codiciada, ambos de 1930. En las dos obras la extensión y el desarrollo urbano de la ciudad, con su particular ensanche modernista, es objeto de atención narrativa. De la misma manera, menciona una novela mucho más reciente, de 1991, El cañón del Gurugú, “una novela de factura muy tradicional y cierta proclividad al folletinismo pero con más consistencia fabuladora que las anteriores.” (López Barranco, 1999: 1066).
Otra categoría específica es la que se refiere de manera principal a las biografías noveladas de determinados personajes de la época. De esta manera, podríamos mencionar el caso de al-Raisuni, cuyas peripecias vitales aparecen en Del Marruecos feudal, publicado en los años inmediatamente previos al desastre de Annual. López Barranco incluye también dentro de esta categoría la obra de Vázquez Montalbán Autobiografía del general Franco, aunque en esta obra voluminosa tan sólo se dediquen una serie de capítulos a los episodios de África, como tendremos ocasión de detallar más adelante en su momento oportuno. De la misma manera, se menciona el caso de El sable del Caudillo, publicada, al igual que la obra de Vázquez Montalbán, en los años noventa. El caso de la novela Etxezarra, de la que nos ocuparemos oportunamente más adelante, se caracteriza, además de por su carácter biográfico, por la descripción de toda clase de aventuras. Por último, López Barranco incluye en esta categoría la obra de Todo por la patria, “si bien en este caso la trayectoria personal se amplifica y deviene paradigma de la amoralidad de todo un grupo social: los antiguos jefes y oficiales fogueados en Marruecos y más tarde vencedores de la guerra civil.” (López Barranco, 1999: 1067).
Por último, nuestro autor recurre a una especie de cajón de sastre que le permite incluir todos aquellos relatos que, de una u otra manera, no ha podido clasificar dentro de ninguna de las distintas categorías mencionadas. De esta manera, López Barranco habla de una “miscelánea temática”, para agrupar desde las novelas breves publicadas en la década de los años veinte, “que hoy ya nadie recuerda, similares por su forma y su planteamiento a la mayoría de las ya mencionadas”, como puedan ser las escritas por autores que también publicaron obras de importancia mayor relativa, como pueden ser Bajo el sol africano y Águilas de Acero, de Rafael López Rienda, o El milagro, de Fermín Requena. Otras obras mucho más recientes también encuentran acomodo en esta categoría, como Prisiones del Rif, Raisuni, Hermanos mayores, o incluso Días de luz, de la que tendremos ocasión de ocuparnos más adelante.
Para concluir el esfuerzo clasificador llevado a cabo por López Barranco, podríamos recordar sus propias palabras que resumen de manera certera las conclusiones a las que él mismo llega, señalando que nos encontramos ante:
Una producción, en suma, tan abundante como variada en temáticas y formas de entender lo novelesco, si bien es verdad que, según ha ido revelando los análisis sobre modo del relato y características del discurso literario elaborados en el cuerpo del presente estudio, predomina una generalizada mediocridad sobre cualquier otra valoración. Pero entre esta escasa altura artística, se hace obligado destacar la presencia de no pocas obras valiosas, algunas hoy injustamente olvidadas u oscurecidas, e incluso un reducido grupo de títulos que por derecho propio han entrado a formar parte de la mejor novela española de su época. (López Barranco, 1999: 1069).
En la tesis de López Barranco se lleva a cabo también un considerable esfuerzo clasificatorio en lo que se refiere a los autores que dedicaron su esfuerzo creativo a las narraciones de África:
La curiosidad induce a preguntarse acerca de otro de los asuntos sobre el que este trabajo ha ido arrojando luz: quiénes escribieron sobre la materia, en qué tipo de plumas fructificó esta literatura. Un nutrido grupo de autores estuvo integrado por gentes vinculadas por una u otra razón al conflicto: soldados, militares con graduación, periodistas, testigos directos en cualquier caso de aquellos sucesos (…) plumas neófitas en no pocas ocasiones, al menos dentro del terreno de la ficción, que habiendo realizado su servicio militar en aquellas tierras se estrenaron en el mundo de la creación con relatos evocadores de su reciente pasado. A algunos de ellos corresponden los mayores logros de esta novelística, pues lejos de ajustarse a modelos de repertorio cada uno buscó dejar su impronta personal en su obra.” (López Barranco, 1999: 1069).
De esta manera, como no podía ser de otra forma, reconoce el papel precursor jugado por Pedro Antonio de Alarcón, en campañas anteriores, pero ciertamente inspirador común de todos los demás narradores de África, recurriendo en dosis adecuadas a la reconstrucción literaria y a la estricta enumeración de hechos relevantes desde el punto de vista histórico. A continuación, destaca la figura de Ernesto Giménez Caballero, “certero observador del ambiente que le envolvió durante su servicio militar”; luego menciona a Antonio Espina, “que comenzó a forcejear con la corriente deshumanizada imperante en la narrativa culta de los años veinte”; después menciona a José Díaz-Fernández, de quien afirma que “no se quedó en forcejeos, sino que asentó un golpe mortal a esa forma de entender lo literario, al irrumpir en el panorama novelesco español de la época con un título innovador en asuntos y temáticas”; después incluye a Ramón J. Sender, “cuya trayectoria de escritor ha ido desvelándose en parte a través del relato sobre la guerra marroquí”. También incluye en este primer grupo de autores a Luys Santa Marina, a Tomás Borrás, y a Arturo Barea.
El segundo grupo de la clasificación es el que incluiría a aquellos autores de la “denominada narrativa popular.” Menciona en este apartado a autores de la literatura por entregas, tan habituales en la época de O’Donnell, como Rafael del Castillo, Cubero o Antonio Redondo. Otros escritores posteriores dentro de esta misma categoría son Antonio de Hoyos, Emilio Carrere, Luis Antón, Cristobal de Castro o José María Carretero. De estos autores, así como de otros posteriores, López Barranco afirma que “cabe hablar con absoluta propiedad de una narrativa de repertorio sin innovación alguna (…) algunos, no obstante, gozaron de cierto renombre en su momento. Efímera fama, pues el tiempo con su certero olvido les ha devuelto al lugar que les correspondía.” (López Barranco, 1999: 1071).
El tercer grupo de autores es el constituido por aquellos de mucha más reciente aparición en el panorama literario español. Autores que no vivieron personalmente ni los hechos mismos ni sus consecuencias sociales y políticas. Sin embargo, muchos de estos autores tienen algún tipo de vínculo personal con los escenarios de la guerra de Marruecos. Así, cita expresamente a David López García, “estudioso y teórico de la cuestión”, a Severiano Gil Ruíz, “nacido en el Protectorado y residente después en Melilla”, Eduardo Valero, que fue profesor en Alhucemas, o Antonio Abad, nacido en Melilla.
López Barranco establece un último grupo de autores con aquellos que denomina “plumas consagradas y de reconocido prestigio interesadas en el asunto”. (López Barranco, 1999: 1073). Cita, en lo que se refiere a los tiempos más remotos, a Fernán Caballero, Galdós o Clarín. Luego, a Francisco Umbral y a Manuel Vázquez Montalbán, sin olvidar a Ricardo León o a Wescenlao Fernández Flórez.
Por nuestra parte, hemos tenido también que reducir el recurso a las fuentes históricas. Así las cosas, se ha decidido acudir únicamente a las informaciones recogidas en el expediente Picasso5, y en mucha menor medida a las interesantísimas pistas que pueden descubrirse recurriendo, entre otras, a las propias conclusiones elaboradas por el Ministerio fiscal. Desde un punto de vista histórico, se han completado esas informaciones con las aparecidas en la prensa de la época, especialmente con las de Indalecio Prieto publicadas en el diario “El Liberal”.6
Otro aspecto que ha quedado forzosamente limitado es el que se refiere al estudio de los aspectos geográficos que aparecen en las narraciones escogidas. Si bien es cierto que se ha recurrido a un mínimo de elementos cartográficos para ofrecer una mejor exposición, no ha podido llevarse a cabo el estudio que en un trabajo de naturaleza más específica se hubiera pretendido llevar a cabo, recurriendo al análisis comparativo de elementos narrativos y geográficos basados en determinados elementos cartográficos militares, y sobre todo, mediante una visita in situ al escenario de los enfrentamientos.
Ya ha quedado de manifiesto que una de las principales intenciones de la tesis de López Barranco consistía en llevar a cabo una investigación bibliográfica con la intención de desempolvar los textos que dentro del campo de la narrativa de ficción han recreado de una u otra manera las guerras de España en Marruecos. Este esfuerzo enorme realizado por López Barranco nos ha permitido llegar a un terreno desbrozado previamente, facilitando enormemente, qué duda cabe, parte de nuestros propios objetivos.
Sin embargo, el esfuerzo que no hemos podido evitar en modo alguno, es el que se refiere a la adquisición de una base histórica para permitirnos avanzar sobre el análisis de las obras seleccionadas desde la perspectiva de la Historia de las Mentalidades.
De igual manera, hemos recurrido a la clasificación de los diferentes títulos establecida por López Barranco ya que, en efecto, nos ha parecido que se lleva a cabo mediante criterios intachables y cuyo resultado supone un avance considerable que facilita enormemente nuestra labor.
Nuestro esfuerzo se ha centrado, por tanto, en aportar nuevos elementos que aclaren lo que las principales narraciones de África aportan entendidas como fuente histórica. Se trata, qué duda cabe, de los grandes episodios que se sucedieron en Marruecos y en España desde el inicio de la década de los años veinte del siglo pasado hasta la caída de la monarquía Alfonsina, pero también de los distintos acontecimientos que cada uno de los cinco autores seleccionados aporta a través de su propia narración para el conocimiento completo de la realidad. De esta manera, la tesis se ocupa de los siguientes capítulos que esperamos puedan contribuir a alcanzar el objetivo pretendido:
En primer lugar, defendemos el criterio selectivo, justificando las razones que nos han llevado a optar por estas cinco obras principales que son objeto de un estudio detallado. Dentro de este mismo capítulo procedemos al análisis literario de las novelas escogidas, exponiendo los apuntes biográficos de cada uno de los autores de tal manera que podamos obtener una mejor comprensión de sus respectivas obras enriquecida con el conocimiento de las experiencias vitales de nuestros autores. En este mismo epígrafe, no podemos eludir establecer un resumen argumental de cada una de las cinco obras, subrayando los aspectos que desde el punto de vista elegido para la elaboración de esta tesis, permita que el lector de sus tediosas hojas pueda seguir más fácilmente lo argumentado. De la misma manera, se establece la estructura de cada una de las narraciones, se perfilan y analizan los principales personajes, se establece y estudia una lista con la temática compartida por todas ellas y, por fin, se analiza la técnica y el estilo de cada una de las obras.
A continuación, se establece, recurriendo a las fuentes históricas y apoyándonos en lo descubierto y analizado en las páginas de cada una de las cinco obras principales, el contexto histórico, referido a un período muy concreto, que es el que se extiende desde el Desastre de Annual, ocurrido en julio de 1921, y el establecimiento de la República del Rif, hasta la instauración de la dictadura de Primo de Rivera, en 1923, y el sometimiento completo del territorio, acaecido tras las operaciones conjuntas franco-españolas en 1927. Se trata, por tanto, de un período histórico perfectamente delimitado y relativamente breve. Únicamente tendremos que remontarnos a períodos anteriores, o extendernos hasta épocas posteriores, cuando así lo justifique la marcha de nuestras exposiciones, como por ejemplo cuando nos refiramos a los orígenes de la presencia española en el territorio del Protectorado, o las consecuencias políticas de las operaciones militares marroquíes, que culminarán inevitablemente con la caída de la monarquía Alfonsina y la proclamación de la República y, en último lugar, con la guerra civil y la dictadura del general Francisco Franco.
El siguiente gran capítulo que nos ha ocupado es el que se refiere a la presentación y análisis de las circunstancias geográficas que sirven de escenario a las narraciones. En este sentido, esperamos que el esfuerzo realizado nos haya permitido establecer un intercambio de informaciones entre los datos obtenidos del estudio de las propias obras narrativas y del de fuentes históricas y geográficas, de tal manera que unas y otras se complementen para ofrecernos una visión doblemente interesante: por una parte, la comparación de las informaciones geográficas con las descritas en cada una de las obras permite juzgar sobre la verosimilitud de los escenarios de las mismas. Por otra parte, llegado el caso, el nivel de detalle descriptivo en las obras analizadas aporta elementos nuevos que sirven para identificar determinados elementos geográficos someramente indicados, o completamente ausentes, en las fuentes históricas. Así las cosas, nos hemos centrado en primer lugar en analizar el territorio del Alto Comisariado en Marruecos. A continuación, hemos estudiado el territorio de la Comandancia de Melilla. Luego, nos hemos centrado en el examen de los territorios de las diferentes cábilas, sobre todo en al zona del Rif, aunque, inevitablemente hemos tenido que adentrarnos también por la Yebala. Más adelante, hemos estudiado los asentamientos poblacionales, estudiando las ciudades, así como también los principales poblados y las aldeas del territorio. En este capítulo hemos dedicado no poco esfuerzo a describir y analizar los blocaos, esto es, las fortificaciones que a menudo se erigieron sobre alturas imposibles de mantener, rodeadas de fuerzas enemigas. Unido a este mismo punto, hemos estudiado el problema de las comunicaciones, tanto entre las dos zonas del Protectorado, comunicadas únicamente por mar, como dentro de cada una de ellas, y de toda la zona con la Península. En este sentido, hemos dedicado algunas páginas de nuestra exposición al caso del yate Giralda, buque oficial del Alto Comisario en sus desplazamientos entre las dos zonas y entre éstas y España, cuya aparición en uno de los relatos, junto con la leyenda que todavía hoy le acompaña, conlleva un interés evidente. Por último, a modo de colofón, hemos estudiado el problema fundamental de la ausencia de cartografía antes, durante y después de las hostilidades, así como sus consecuencias prácticas en el curso de las operaciones, tal y como se refleja en algunas de las obras escogidas.
El siguiente capítulo se ha dedicado fundamentalmente al estudio de los elementos sociales que aparecen en las obras. Nos hemos ocupado de la población civil, distinguiendo entre españoles, musulmanes y hebreos. Una parte importante del capítulo se ha consagrado al estudio y análisis de las minas del Rif, en cuanto origen causal de las intervenciones españolas en Marruecos y en cuanto elemento fundamental para el entendimiento completo del papel de denuncia de explotación y sometimiento a las presiones económicas puesto de relieve por determinadas narraciones. A continuación hemos analizado el papel desempeñado en las narraciones, y en el contexto histórico en general, por toda una masa de personajes secundarios que viven o sobreviven gracias a la presencia militar en Marruecos. Nos hemos referido, de esta manera, a los personajes parasitarios que, como aguadores, taberneros o prostitutas, o incluso a la propia oficialidad africanista, se nutrían de todo cuanto podían extraer del ejército. Para concluir este apartado, hemos analizado el asunto de las responsabilidades, tanto desde el punto de vista de las propias narraciones como a través de la visión que puedan ofrecernos las fuentes históricas.
El siguiente capítulo se refiere a los elementos militares. Hemos analizado el papel desempeñado por el ejército colonial en Marruecos y en la sociedad española. Hemos dedicado nuestros esfuerzos al análisis de la visión de esa oficialidad africanista, eminentemente parásita, que ofrecen las narraciones. Como no podía ser de otra manera, hemos estudiado con el detenimiento necesario, el caso específico del Tercio de extranjeros y de su papel en el marco de las narraciones escogidas. También se han analizado las fuerzas rifeñas, desde el punto de vista de las obras y desde la perspectiva de las fuentes históricas de que disponemos. El capítulo concluye con el examen, siempre desde las dos fuentes citadas, narrativa e histórica, del armamento convencional disponible por ambas partes contendientes. Se ha llevado a cabo un análisis pormenorizado del caso particular del armamento químico.
A continuación, se ha dedicado un capítulo específico al análisis de los elementos lingüísticos de cada una de las narraciones. De esta manera, además, se ha estudiado el papel que en cada una de ellas corresponde al recurso a expresiones en los dialectos locales, esto es, en chelja y en rifani. Se han estudiado, asimismo, los arcaísmos a los que recurren los autores y se ha analizado el papel que desempeñan dentro de las narraciones. De la misma manera, se han puesto de relieve los coloquialismos que aparecen, en muy diversa medida, en cada una de las obras estudiadas. Por último, se han estudiado también las expresiones en diferentes idiomas a las que recurren nuestros autores.
El siguiente capítulo se ha dedicado a examinar y analizar las narraciones francesas surgidas a raíz del mismo conflicto, completando, creemos que por primera vez, una visión excesivamente unívoca, esto es meramente española, de las narraciones de África. Cierto es que la disponibilidad de este tipo de obras referidas a la zona francesa es más bien escasa. Sin embargo, su aportación puede resultar más que interesante. De esta manera, hemos analizado en primer lugar las narraciones surgidas en el entorno del mariscal Lyautey, Residente General de Francia. A continuación hemos estudiado las narraciones de operaciones sobre el terreno. Buscando un intento de equilibrio entre estas narraciones y las españolas, hemos incluido también en este capítulo el análisis de una de las narraciones de operaciones sobre el terreno en la zona española.
El siguiente capítulo se ha centrado, siempre en un intento de completar la perspectiva ofrecida por las principales narraciones estudiadas, en aportar nuevas visiones, en este caso desde el lado marroquí. Creemos que también aquí es la primera vez que se ofrecen estas narraciones como herramienta complementaria para el análisis de las españolas. Hemos estudiado las descripciones de la guerra que llevan a cabo las fuentes marroquíes. También nos hemos centrado en analizar la visión de la figura de Abdelkrim que ofrecen estos relatos, en comparación con la misma imagen proyectada por las narraciones españolas. Hemos concluido este capítulo con el examen de otras narraciones disponibles.
El capítulo que nos ha servido para culminar la tesis antes de presentar las conclusiones de la misma, es el que se centra en la exposición y análisis de las obras narrativas posteriores que, ya sea por su calidad literaria, ya por su importancia documental, merecen una mención específica. En este capítulo, que hemos titulado de Vázquez Montalbán a Lorenzo Silva, nos hemos apartado considerablemente de las indicaciones y opiniones de López Barranco.
Por último, el esfuerzo realizado para redactar la presente tesis culmina con la elaboración de unas conclusiones que esperamos sirvan de apoyo para ulteriores estudiosos de ésta y otras materias.

_________________________



  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   22


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal