La necesidad de los media en democracia



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DEMOCRACIA, MEDIA Y TIC

Víctorhugo Montoya Chávez1


LA NECESIDAD DE LOS MEDIA EN DEMOCRACIA


La democracia (artículos 3 y 43 de la Constitución) funciona con una ciudadanía comprometida (Sartori). Para conseguir ese capital social (Putnam) y la población se convierta en sujetos colectivos que disciernan sobre la vida política del país, los medios de comunicación social (mass media) juegan un papel neurálgico. Estos hacen posible la libertad democrática de participación (Böckenförde), al crear vasos comunicantes con las instituciones y al hacer confluir cultura política y libertades (Habermas). Se presenta una simbiosis entre media y democracia (Norris).

Los media deben formar la voluntad social creando un mercado de las ideas (Milton y Holmes) e instituyéndose en un mecanismo de análisis de los matters of public interest (Meiklejohn), para así favorecer la formación valorativa de las personas (artículo 14 de la Constitución). Al erigir la opinión pública de la población, los media representan la ‘piedra angular de la democracia’ (STEDH, Caso Lingens y Handyside, la OC-5/85 de la CrIDH, y STC 2262-2004-HC/TC), por ser ‘factores determinantes’ en cada proceso electivo, cuya validez se sustenta en un voto racional -económico (Duch)- que requiere la transmisión de planes de gobierno y opinión sobre ellos.

Pese a su gran relevancia, en los últimos años la eficacia de los medios comunicativos clásicos (televisión, radio y prensa escrita) ha quedado en entredicho, cuestionándose los efectos negativos que su actuación puede generar sobre la calidad de la democracia (‘rapto consentido’, donde con los políticos actúan como ‘antagonistas complementarios’):


  • Tanto se necesita a los media, que antes que una democracia deliberativa, hoy existe una ‘democracia mediática’. Ellos dan la ‘única’ verdad (fijan la agenda política, imponen una public policy o condenan a quien deseen).

  • Los media necesitan heterogeneidad, pluralidad, legitimidad (Denninger) e independencia. Sin embargo, a veces actúan al margen. Se rompe la heterogeneidad con un discurso unificado mediante el cross ownership (propiedad cruzada de medios), no regulado en el país. Se rompe la independencia en situaciones como la de las elecciones peruanas del 2000 donde broadcaster televisivos y propietarios de prensa recibieron prebendas del gobierno para hacer suya las líneas editoriales.

  • Tienen efectos cosificantes cuando pugnan por producir en el menor tiempo productos que no aportan a la opinión pública, procurando actuar más con libertad de empresa que con libertad de expresión (los programas de farándula son un ejemplo).

Como alternativa a esta situación, se ve ha visto con optimismo la aparición de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), como nuevo medio de ejercicio de las libertades comunicativas (artículo 2.4 de la Constitución), incluyéndose entre ellas a los SMS, que si bien serían en estricto una comunicación interpersonal, su masificación hace considerarlas media.

LA NUEVA RELACIÓN ENTRE DEMOCRACIA Y TIC


En una sociedad de homos digitalis, los esquemas tradicionales del flujo comunicativo se han modificado. Las TIC se exhiben como espacios de comunicación que desbordan límites territoriales y afinidades ideológicas o culturales, abiertos a la interacción voluntaria y sin sumisión a estructuras centralizadas (Bennett). Como ha señalado la OEA, tienen un enorme potencial para desplegar un discurso en amplios sectores de la población. Su situación privilegiada en tecnología, poder económico e impacto ha permitido que la comunicación digital sea tan o más importante que los políticos, sobre todo en sistemas con partidos catch-all, sin programas ideologizados.

El internet, e incluso el celular, posibilitan el ‘contacto perpetuo’ y la rápida movilización de los grupos sociales en momentos políticos críticos. Las TIC han permitido procesos comunicativos horizontales y acéfalos, permitiendo movimientos sociales instantáneos, inclusivos y transversales, perfilados como elementos de cohesión social. A través de cuatro ejemplos (Vid. Castells), se presenta a continuación el gran impacto que han tenido en la vida democrática de los países, donde un sentimiento colectivo (afectos) fue activado gracias a la sociedad-red.


Poder Popular II


En 1998 José Estrada llegaba al Palacio de Malacanang. Rápidamente justificadas acusaciones de malversación de fondos, soborno y uso ilícito de recursos empezaron a circular en las 200 páginas web y 100 grupos de discusión creados ad hoc. En 2000, en medio de un enjuiciamiento congresal iniciado en su contra, cinco bombas estallaban en Manila, matando a 22 personas e hiriendo a más de 120. Como las investigaciones oficiales atribuyeron el ataque al grupo musulmán Jemaah Islamiyah, relacionado con Al Qaeda, en el procedimiento parlamentario se solicitó la apertura de un sobre que contenía el registro de las operaciones secretas de Estrada.

El 16 de enero de 2001, luego que los senadores rechazaran la petición por 11 votos contra 10, los filipinos recibieron un SMS señalando “Protesta ruidosa a las 11 pm” o “Ir a EDSA, vestir de negro para llorar por muerte de democracia”. Se transmitieron el doble de mensajes de texto que lo ordinario. En el mensaje se les pedía reunirse en la avenida Epifanio de los Santos (EDSA), donde había tenido lugar la revuelta Poder Popular de 1986, que derrocó a Ferdinand e Imelda Marcos. En cuestión de horas, los manileños acudían a la cita para reclamar la inmediata destitución de Estrada. Las masivas protestas se prolongaron durante cuatro días.

Como consecuencia de Poder Popular II, los senadores encargados del juicio renunciaron el 17, el caso se suspendió, funcionarios públicos clave abandonaron al gobierno, los ex miembros del gabinete se volvieron oposición y el Ejército se unió a las protestas. El desenlace se produjo el 20 de enero, cuando Estrada dejó el cargo y la Corte Suprema declaró vacante la presidencia y se la otorgó a Gloria Arroyo, ex vicepresidenta dimitente y líder de las concentraciones.

Pásalo


Madrid. Jueves 11 de marzo de 2004. Atentado en Atocha. 191 fallecidos y 1.400 heridos. Como el 14 se celebraban las elecciones generales y las encuestas daban como ganador al partido gobernante, el oficialismo -con la televisora estatal instrumentalizada y Aznar llamando a directores de periódicos- culpaba a ETA del atentado, a la vez de minimizar los indicios que apuntaban a Al Qaeda. La población, la prensa y los partidos de la oposición cuestionaban la versión oficial, todos sabían de una inminente represalia de los islamistas radicales, a quienes España -en cruzada con Estados Unidos, Reino Unido y Australia- habían atacado en la invasión a Irak.

Ya en la jornada de reflexión, el 13 de marzo, una persona enviaba un SMS a un pequeño grupo de amigos: "¿Aznar de rositas? ¿Lo llaman jornada de reflexión y Urdaci trabajando? Hoy 13M, a las 18h. Sede PP, C/ Génova 13. Sin partidos. Silencio por la verdad. ¡Pásalo!". En la noche, los teléfonos difuminaban el mensaje y una ‘marea de manifestaciones’ se produjo a lo largo del territorio hispano. Sin partidos, sin líderes, sin grandes medios haciendo presión, la calle (los de ‘abajo’) se enfrentó al poder pidiendo sinceridad.

A las 00.45 del 14 de marzo, el ministro del Interior comparecía ante los medios para anunciar que había aparecido una cinta de vídeo en la que Al Qaeda se atribuía la autoría. La verdad salió a la luz y el PP terminó perdiendo las elecciones, y los medios tradicionales perdían el monopolio de la opinión pública y el discurso formal.

Primavera árabe


El 17 de diciembre de 2010, en Túnez, la policía despojaba de las mercancías al ambulante Mohamed Bouazizi, quien se inmoló en forma de protesta. Éste fue el detonante de un problema que venía de tiempo atrás: durante su agonía, miles se rebelaron contra el autoritario gobierno de Zine el Abidine Ben Ali, que venía desde 1987.

Un movimiento online precipitó la caída del dictador. Las redes sociales -ahora no más de ocio, sino de rebeldía- (twitter, y especialmente facebook) funcionaron como caja de resonancia, transmitiendo las reivindicaciones de la población, a la vez de permitir al resto del mundo seguir en directo los acontecimientos. A su vez, los móviles de los ciudadanos alimentaban las webs de fotos y videos y de streaming.

El 14 de enero de 2011 caía el dictador tunecino. El efecto contagio en el mundo árabe (donde los medios estatales eran controlados por el gobierno o los militares) permitió que en ese año, gracias a las redes, se gestaran protestas contra gobernantes con buen tiempo en el poder (Hosni Mubarak, 30 años en Egipto; Muamar Gadafi, 42 años en Libia; Bashar Al Assad, 15 años en Siria; Ali Abdullah Saleh, con 21 años en Yemen; Abdelaziz Buteflika, 12 años en Argelia), logrando concentraciones multitudinarias, como la de la emblemática plaza cairota de Tahrir.

Nosamo


Roh Moo-Hyun es un político surcoreano reformista, que quería la presidencia en las elecciones de 2002. Debido al conservadurismo de los media tradicionales y el alto índice de penetración de internet y de telefonía móvil, decidió usar las TIC para captar la atención de la generación del baby-boom (jóvenes entre 20 y 30 años), la cual representaba algo más de la mitad del número total de votantes.

Para lograr su objetivo utilizó la estrategia de Nosamo (노사모), acrónimo de ‘Gente que ama a Roh’ (노무현을 사랑하는 사람들의 모임), de años de duración. En la procura de sólidas redes políticas, las actividades del candidato se decidían mediante voto electrónico, el comité online se reunía una vez al mes para tomar acuerdos y en las redes se coordinaban temas logísticos. El establishment catalogó a Nosamo como la ‘guardia roja’ de internet, y éste perdió apoyo económico, debiendo cerrar la web durante el último mes de elecciones. Llegado el día 0, sin internet de soporte, los activistas empezaron a enviar SMS (se calcula 800.000), señalando “¡Vamos a votar!”. Movilizaron a un gran número de votantes jóvenes, lo que cambió el resultado final y Roh ganó. Fue una utilización combinada y sistemática de las redes, que permitió revertir la desafección existente.

La vocación de acercarse al público juvenil mediante redes también pudo verse en el país en las elecciones de 2011. Kuczynski logró un ascenso importante en las preferencias electorales en un mes gracias al uso del facebook y el twitter, y estuvo a punto de llegar al ballotage. Incluso en la segunda vuelta, universitarios y escolares, además de algunos inmigrantes informáticos, debatían con sentimiento y con razón sobre las propuestas de Ollanta y Keiko.

LAS IMPLICANCIAS DE DEMOCRACIA Y TIC


Las TIC -sin olvidarnos de los media clásicos- están en la capacidad de convertirse de un mercado de audiencia en un ‘ágora de la ciudadanía’ (Vallés). Los SMS y el internet ya han sido parte clave de procesos políticos; existen servicios informáticos para que los políticos lleguen al electorado (como el Politxt estadounidense); y los medios tradicionales también tienen hoy canales interactivos como los comments en los periódicos digitales, el facebook o el twitter.

Pese a esta visión optimista, se ha generado el debate sobre si las TIC son realmente una oportunidad para la esfera pública, o si por el contrario son un riesgo. Para afirmar lo segundo se ha afirmado que:



  • En los movimientos de protesta, las TIC pueden ser utilizadas por los disidentes como herramienta de democratización, pero también a las autoridades para difundir la propaganda oficial y reforzar el control a la población.

  • La información que circula por la red puede no tener las mismas garantías que ofrecen los media clásicos.

  • Como la tecnología puede desarrollar actividades propagandísticas, el terrorismo puede utilizarla para socavar la democracia: el Estado Islámico ha podido reclutar yihadistas mediante las TIC.

  • En un marco de integración constitucional, se observa una tensión existente entre políticas de internet en el nivel nacional (caso WikiLeaks o la ley Haute Autorité pour la Diffusion des Œuvres et la Protection des droits sur Internet (HADOPI) en Francia) y una política exterior que promueve la libertad en internet.

El ejercicio de los media -incluyendo las TIC- no puede encubrir violaciones a la Constitución ya que libertad y responsabilidad van de la mano (STC 1987-2008-PA/TC). Aprovechándose de tales riesgos, el acceso a las TIC ha empezado a limitarse, con o sin razón:

  • Se han implementado políticas de vigilancia, como la realizada por la National Security Agency (NSA) estadounidense, o través de la plataforma SORM (Система Оперативно-Розыскных Мероприятий) rusa.

  • En India, China, Corea de Norte, Siria o Irán se controla o monitorea al acceso a internet.

  • Asimismo, en el 2000 la justicia francesa, a partir de un proceso iniciado Ligue Internationale Contre le Racisme et l'Antisémitisme (LICRA), ordenó al sitio Yahoo! instalasen filtros para impedir a los usuarios galos el acceso a un sitio de subastas de objetos nazis. En el 2014, desde Luxemburgo, el TJUE ordenó a Google a abstenerse de exhibir en sus resultados de búsqueda los datos personales de una persona afectada por su difusión, decisión similar a la tomada este año por la Dirección General de Protección de Datos Personales del Ministerio de Justicia nacional.

El reto es cómo lograr que las TIC -en tanto relectura de la institución constitucional de los media (STC 3362-2004-AA/TC)- cumplan con posibilitar realmente la democracia. Las TIC para gozar de protección jurídica y derivar en una decisión colectiva, por lo tanto, necesita que el grupo participante sea lo suficientemente diverso (espectro de opiniones representado); independiente; descentralizado; y, agregado (Surowiecki).

1 Profesor universitario, abogado por la PUCP, con máster en USAL, especialización en CEPC y IIDH y estancia en BU.



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