La perspectiva de género



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La perspectiva de género

Guía para diseñar, poner en marcha, dar seguimiento y evaluar proyectos de investigación y acciones públicas y civiles

Coordinación: Daniel Cazés

Asesoría: Marcela Lagarde

Colaboró Bernardo Lagarde

Con nuestro reconocimiento a José Gómez de León, Guadalupe Gómez Maganda,

Sandra Samaniego Daniel Hernández, Fernando Ham,

Lilia Monroy y Cecilia Rodríguez

CONAPO

México


Febrero de 2000

CAPITULO I

• Para comenzar

Mitos sobre lo masculino y lo femenino.

Lo natural y lo cultural

La opresión, la doble opresión, la opresión múltiple.

Cambios para las mujeres en el último siglo y medio

Democracia genérica y acción institucional

La Teoría de Género

Mitos sobre lo masculino y lo femenino

Las tareas domésticas y otras similares impuestas como obligación a las mujeres nunca han carecido de importancia, pero siempre se han considerado secundarias. En la estructura milenaria de las relaciones sociales a la que llamamos patriarcado, la producción, la calle, el trabajo remunerado y la vida pública se reservan para los hombres; de la misma manera, la reproducción, el hogar, los cuidados personales, la vida privada, se asignan a las mujeres.

En torno a lo masculino prevalece el mito de que la producción, la fuerza, la inteligencia, la razón y la creatividad hacen trascendente sólo a lo masculino y a los hombres superiores.

Sobre lo femenino, en cambio, se mantiene y alimenta la leyenda de la reproducción que convierte a lo femenino en intrascendente por considerarlo natural, instintivo e irracional, lo que define a las mujeres como inferiores.

Con ello nos referimos a todos los sistemas de creencias (tradicionales, religiosas y aún científicas), que devalúan y confieren poco o ningún prestigio (o incluso desprestigian) a lo femenino y a las mujeres.

Por milenios se ha hecho a los hombres especialistas de la construcción cultural, la ley, el gobierno, el poderío, el dominio, la violencia y la civilización, y se les ha convertido en imagen de todo eso. En tanto, las mujeres han sido expropiadas de sus facultades y posibilidades de también construir cultura y de intervenir también en los procesos civilizadores de la humanidad, y se les negó el reconocimiento de que lo hacen, ocultando el hecho en sí. De estamanera se adjudica a las mujeres la especialización reproductiva obligatoria, que convierte todo lo femenino en reproducción natural.



Lo natural y lo cultural

Como en el cuerpo de las mujeres se realiza la parte más notable y prolongada de la reproducción biológica de los seres humanos porque así lo impone la naturaleza, se cree y se establece como norma de vida que la reproducción cotidiana de la vida humana es también imposición natural.

Sobre esa base se construyen creencias como éstas:

• Todo lo que hacen las mujeres, incluso lo que se les exige hacer por costumbre o por leyes muy diferentes en cada sociedad, está regido por la naturaleza.

• Así fue siempre en todas partes y siempre tendrá que ser así.

• Siendo natural y eterno, lo que las mujeres están obligadas a aceptar y el valor que se les adjudica, es indiscutible y por eso nadie piensa en ello: ni siquiera se ve, porque lo natural, lo rutinario, lo inmutable, lo indiscutible, es invisible en la cotidianidad y en la historia.

Consecuentemente, como todo lo natural e indiscutible, el trabajo de las mujeres, sus aspiraciones, sus deseos y muchas de sus necesidades fueron invisibilizados en la historia de las sociedades.

Se cree en cambio que la participación masculina en la procreación, aunque momentánea, resulta de la voluntad con que los hombres realzan sus facultades y poderes sociales, que son parte de la historia y no de la naturaleza; conforme a la misma creencia, esto es así porque los hombres son por naturaleza propietarios del mundo y de la humanidad, y por ello lo que hacen es siempre visible aunque sea sólo en el apellido de los hijos.



La opresión, la doble opresión, la opresión múltiple

En ese complejo e inconcluso proceso iniciado durante la prehistoria, las mujeres han sido relegadas a condiciones de dependencia, subordinación, exclusión y discriminación tanto en las costumbres cotidianas y en la creencia de su naturaleza inferior, como en las leyes y en la estructura de la organización social a la que llamamos Estado.

Cualquier ser y cualquier grupo social que se hallen ubicados en tales condiciones, son sujetos de opresión. Como en el caso de la opresión genérica, todas las opresiones suelen justificarse con discursos en los que se adjudica a los oprimidos ciertas características definidas como naturales e inferiores. Es el caso de los indios, los negros y los miembros de minorías nacionales, étnicas, religiosas, lingüísticas y de otros tipos en algunos países. Como las mujeres de los grupos oprimidos también viven la condición femenina, son sujetas de una doble opresión. Imagínese la situación de las mujeres indígenas mexicanas que viven en Estados Unidos y, documentadas o indocumentadas, trabajan a cambio de un salario: con su opresión genérica se conjugan, cuando menos, las opresiones étnica, nacional y económica que comparten con los hombres de su comunidad. Ellas son, pues, sujetas de una opresión múltiple en la que se concretan su condición femenina y sus situaciones vitales cotidianas de mujeres.

Cambios para las mujeres en el último siglo y medio

No todas las mujeres han permanecido siempre en los cautiverios a los que se las ha confinado y en los que se pretende mantenerlas sometidas, distanciadas unas de otras e incluso en rivalidad mutua. Sin embargo, ha sido sólo en el contexto de los grandes conflictos bélicos de los últimos 150 años cuando las mujeres iniciaron el reconocimiento de su propia condición histórica. Ello las llevó a la crítica de las creencias y las formas de vida a las que se han visto restringidas.

En las épocas más recientes, este proceso feminista se hizo notable en un principio, con los movimientos sufragistas cada vez que las mujeres buscaban y obtenían el derecho a votar y ser electas a puestos de responsabilidad política en diferentes países. De las mismas fechas datan las primeras elaboraciones teóricas que desarrollan el concepto de condiciones históricas referidas a sujetos sociales.

A partir de esas formulaciones, Alejandra Kollontai, la primera mujer que ocupó un ministerio de gobierno en el mundo, investigó la historia de la condición de la mujer y de las situaciones vitales de las mujeres en distintas épocas, sociedades, culturas y clases sociales.

De las reflexiones hechas durante las movilizaciones de las mujeres organizadas en la Rusia de la primera postguerra, emergieron leyes en torno a lo que entonces se llamó la emancipación de las mujeres (igualdad sexual, política, laboral, de movilidad, y plenos derechos civiles de las mujeres, incluido su derecho a la maternidad voluntaria).

En aquellos momentos se definieron por vez primera los derechos específicos de las mujeres. Se trata del reconocimiento de que las mujeres, debido a su condición de género y a sus situaciones vitales, tienen necesidades propias y derechos que sólo ellas precisan y deben ejercer. Sobre estas bases se sentaron los principios de una legislación que ha ido desarrollándose y extendiéndose cada vez más aunque aún no completamente ni en todos los países del mundo.

También de especial relieve fue la labor de Eleanor Roosevelt y de algunas delegadas latinoamericanas y de otros países del llamado Tercer Mundo cuando, recién constituida la Organización de la Naciones Unidas (ONU), lograron transformar el término Derechos del Hombre (creado durante la Revolución Francesa) en el de Derechos Humanos.

Así la ONU humanizó en su documento básico a las mujeres (ignoradas en la Declaración Universal de 1789) asignándoles los mismos derechos que antes sólo se referían a quienes podían ser ciudadanos, es decir, a los hombres.

Casi al mismo tiempo, Simone de Beauvoir publicaba su obra El segundo sexo, en la que construyó el primer discurso filosófico sobre las mujeres desde la óptica de las mujeres.

Parte imprescindible de la concepción de esta filósofa es el análisis de lo que es determinado por la biología (naturaleza) y de lo que es construido en la cultura, incluido el psiquismo femenino.

De Beauvoir muestra las falacias del biologismo determinista, que establece que todo en la vida humana está determinado por la naturaleza, los instintos y la anatomía. De Beauvoir discute con el marxismo clasista por haber excluido a la mujer como sujeto histórico, y exhibe las limitaciones del psicoanálisis freudiano basado en el postulado de que el psiquismo masculino es universal, paradigmático, referente único de lo humano, mientras que el femenino se basa en la simple carencia de lo masculino.

Con todo ello, Simone de Beauvoir construyó un soporte teórico, original y sólido, para interpretar la historia de las mujeres y su presencia protagónica, a partir de una concepción bio-socio-psico-cultural resultante de una visión histórica incluyente y globalizadora sobre la condición femenina.

De esta profunda y amplia reflexión filosófica derivó en breve tiempo la formulación general de la política feminista contemporánea: construir la modernidad de las mujeres. Esta sólo puede basarse en su autonomía respecto de los hombres y de las instituciones, en su libertad sexual, en el desarrollo de su capacidad para tomar decisiones sobre sus propias vidas, en el ejercicio de su plena ciudadanía, y en su transformación en seres-en-el-mundo.

Acababa de concluir la Segunda Guerra Mundial. El mundo estaba envuelto en una atmósfera desoladora por la violencia y la destrucción recién vividas, y a la vez esperanzadora porque la paz ofrecía nuevos horizontes, como después de la Primera (que iba a ser la última de las últimas).

En algunos países, durante las dos guerras millones de mujeres habían ocupado en la industria los puestos dejados por los hombres enviados al campo de batalla. En la línea de producción ellas descubrieron que podían realizar las mismas tareas productivas que sus padres, hermanos, maridos e hijos. Y también que sus salarios podían permitirles ser económicamente independientes y tener en casa la importancia que sólo se asignaba a quienes se veía como los únicos proveedores.

Más y más mujeres movilizadas para reivindicar sus propios derechos, colectivamente elaboran desde entonces nuevas concepciones sobre sí mismas, formulan alternativas políticas e inventan formas originales de organizarse y de actuar.

Kollontai durante la segunda década de este siglo, De Beauvoir durante los años cuarenta y Roosevelt y las delegadas latinoamericanas en la ONU durante los cincuenta, analizaron lo fundamental de los universos femeninos, teorizaron sobre ellos y coadyuvaron a las búsquedas de las mujeres con importantes elementos intelectuales y políticos para sus movilizaciones modernas. No fueron las únicas. Aquí se mencionan sólo como ejemplo de todas aquellas que contribuyeron a que las sociedades y sus instituciones, controladas por hombres, comenzaran a reconocer la existencia de las mujeres y a abrir espacios en los que pudieran transformarse su condición y sus situaciones de vida.

Al conjunto de estos planteamientos y de las movilizaciones que los han motivado y enriquecido a través de las épocas, se le da el nombre de feminismo. En este concepto se sintetiza todo lo que en la teoría y en la práctica está destinado a convertir a las mujeres en seres-para-sí-mismas, en sujetas plenas de la historia. El feminismo es una filosofía, una concepción de la historia y de las realidades sociales, y una propuesta política de transformación de las relaciones genéricas.

Desde luego, el feminismo no es una fe ni una lealtad esencial unitaria, y como parte de él se expresan múltiples corrientes y estilos de hacer ciencias humanas, literatura, arte, política y vida cotidiana.

Del feminismo, como se verá en seguida, no están excluidos los hombres. Ellos mismos se insertan con diferentes visiones en corrientes de pensamiento y de acción que, poco a poco, van confluyendo con los postulados democratizadores del feminismo y ya comienzan a enriquecerlos.

Recordemos como ejemplo que en la época de los primeros movimientos sufragistas, John Stuart Mill formuló sus teorías y sus propuestas en relación con las diferencias sociales, tradicionales y jurídicas, entre hombres y mujeres. Reflexionó sobre la injustica de las desigualdades fundamentadas en diferencias, sobre la necesidad de leyes nuevas en cuya formulación no sólo participaran los hombres sino también las mujeres a quienes esas leyes afectan, y sobre la responsabilidad de hombres y mujeres en la preparación de estos cambios.

Como parte de los movimientos libertarios de fines de los años 1960, con el inicio y el desarrollo del feminismo contemporáneo, también se iniciaron búsquedas sobre la condición masculina y las situaciones de vida de los hombres. Desde principios de la década de 1980, en estas búsquedas comenzaron a intervenir públicamente los hombres; y de sus experiencias a este respecto ha surgido una creciente producción académica y de propuestas políticas, aunque todavía no equiparable con la realizada por las mujeres.

Diversas obras analizan las formas de la masculinidad dominante y más recientemente han comenzado a proliferar aquéllas en que los hombres identifican su sexismo, estructuran su antisexismo, contribuyen a la construcción de la democracia genérica y emprenden acciones concretas como el tratamiento de la violencia.

La producción de grandes hombres, extenso trabajo de Maurice Godelier publicado en 1982, es un libro pionero para la comprensión de la condición masculina y las situaciones de vida de los hombres. Si bien se trata de una descripción etnográfica, su interpretación etnológica da una pauta metodológica para enfrentar la cuestión masculina en practicamente cualquier sociedad, y sus conclusiones anteceden a acciones oficiales y civiles adoptadas desde entonces en diversos países. Godelier vivió varios años entre los baruya de Papúa-Nueva Guinea; la descripción sistemática de las concepciones del mundo y formas de vida (investigación etnográfica) de ese grupo, lo condujo a desarrollar una interpretación etnológica de todo lo que observó; así llegó a la conclusión de que la contradicción fundamental en la vida de esa sociedad es lo que llamó la opresión sexual (él no utiliza el término género ni sus derivados), y proporcionó elementos de comparación (como lo hace la etnología) entre esa cultura y otras más cercanas a la nuestra.

En años más recientes, otros pensadores, mujeres y hombres, han elaborado el paradigma del desarrollo humano, cuya formulación más amplia incorpora la teoría y la Perspectiva de Género. Este paradigma, que en las ciencias sociales y en la política ha iniciado su vigencia en el presente decenio, es producto de la reflexión de muchos investigadores, sobre todo del grupo formado por unas treinta personas que encabeza Mahbub ul Haq, autor de Reflexiones sobre el desarrollo humano, aparecido apenas en 1995.

Democracia genérica y acción institucional

En las décadas de 1960 y 1970, con la rebeldía de una juventud dispuesta en todo el mundo a evaluar críticamente las relaciones dominantes en sus sociedades, a imaginar otras formas de interacción humana y a experimentar nuevas maneras de vivir, surgió por todas partes el movimiento llamado de liberación femenina o feminismo contemporáneo. Desde entonces, nuevas aportaciones teóricas y reivindicaciones específicas bien maduradas permiten a las mujeres abrirse espacios en los que se ubican cada vez con mayor vigor como los sujetos sociales y políticos que se les había impedido ser en plenitud, y que aún no son íntegramente.

Esto sucede al mismo tiempo que por el mundo entero se extiende el propósito de democratizar las relaciones humanas, de hacerlas realmente justas y de construir los espacios sociales en que cada ser humano tenga todas las posibilidades de vivir su vida de manera completa y digna.

Hablamos de la construcción de la equidad, la igualdad y la justicia de género, consideradas los pilares de lo que se ha designado como democracia genérica (en las relaciones entre hombres y mujeres), democracia cotidiana, democracia vital (democracia de la vida de todos los días, de la vida entera en todos los espacios).

En programas políticos (partidistas y gubernamentales), en más acciones de organismos civiles y en compromisos adquiridos por los gobiernos en foros internacionales, se asume la Perspectiva de Género como requerimiento para profundizar en los cambios sociales. La meta se ha verbalizado como integración de las mujeres al desarrollo, y también como integración de los géneros al desarrollo.

Tal es la definición de las acciones programadas durante la última década y media para satisfacer necesidades prácticas e inmediatas, en la vía hacia la resolución de las necesidades estratégicas sin las cuales la convivencia humana no podrá ser regida íntegramente por la equidad, la igualdad, la dignidad de las personas y la justicia.

No se trata sólo de ampliar la democracia electoral y participativa, sino también de llevar la democracia a los ámbitos cotidianos de la relación entre ciudadanos e instituciones, en los ámbitos laborales, en todos los espacios públicos formales o informales. Y también en las esferas privadas.

De esta manera, cuando las instituciones asumen la responsabilidad de estudiar la condición femenina y las situaciones de vida de las mujeres, y de poner en marcha políticas destinadas a su transformación, lo que hacen en el fondo es intervenir en favor de la democratización entendida en su sentido más amplio.

Para 1975, los organismos internacionales y algunos gobiernos habían comenzado a emprender acciones públicas destinadas a mejorar la situación de las mujeres. Los lineamientos generales de tales acciones se establecen y afinan desde entonces en foros nacionales e internacionales.

La culminación de este trabajo de más de dos décadas fueron la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, de septiembre de 1994 en El Cairo, y la IV Conferencia Mundial de la Mujer, realizada en Pekín en el mismo mes de 1995.

Como terreno de elaboración teórica una extendida labor intelectual en instituciones académicas y de otras índoles, y como escenario de negociación política los foros mencionados, durante los últimos años, los términos género, enfoque de género y perspectiva de género han sido de uso corriente entre quienes trabajan para los organismos oficiales y activan en las organizaciones civiles que han integrado de manera paralela esos encuentros mundiales.

La Teoría de Género

A fines de la década de 1960 -primero en la psicología y luego en el conjunto de las ciencias sociales-, se aceptó que el sexo es una referencia biológica sobre la que se construye la desigualdad social entre hombres y mujeres. Entonces resultó necesario crear el término género, para designar todo aquello que es construido por las sociedades en sus culturas para estructurar las relaciones entre hombres y mujeres. Pero casi en cuanto comenzó a circular, la palabra género pareció volverse sinónimo de mujer, de lo referente a las mujeres, de lo necesario para las mujeres.

Puesto que los primeros planteamientos de las reivindicaciones femeninas vinieron del feminismo, el término género se utilizó también para evadir la palabra feminismo que a algunas personas y entidades les evocaba posturas demasiado radicales. Así, en los discursos administrativos gubernamentales e internacionales, comenzó a entenderse que cuando se habla de género se hace referencia a las mujeres y a algunas acciones tendientes a mejorar en algo las situaciones vividas por las mujeres.

Con las intervenciones intelectuales y políticas de las mujeres en estas últimas décadas, pronto quedó claro que en las disciplinas sociales se ha desarrollado la teoría de género en la que es necesario enmarcar perspectivas y enfoques, y no sólo mejorar situaciones satisfaciendo algunas necesidades básicas, sino transformar la condición que hace de las mujeres seres oprimidas, creando las posibilidades de resolver necesidades estratégicas para transformar los fundamentos de las relaciones intergenéricas e intragenéricas (es decir, entre los hombres, entre las mujeres y entre mujeres y hombres).

Quienes han analizado con profundidad la estructura y la dinámica de las relaciones de género, saben que en ellas no están involucradas únicamente las mujeres, y que quienes han escrito sobre la condición y las situaciones de vida de las mujeres se han ocupado en igual medida de la condición masculina y de las situaciones de vida de los hombres. Porque el género abarca todo lo referente a las relaciones sociales basadas en la diferencia sexual: relaciones de poder cuya característica esencial es el dominio masculino.

A partir de las ideas de las autoras citadas y de otras tan importantes como ellas, enriquecidas con el debate de los años recientes y las contribuciones de varios autores, es claro que el género no nos enfrenta a una problemática exclusiva de las mujeres, y que no se trata sólo de que alcancen mejores oportunidades o de que se incorporen a ámbitos de la vida social de los que han estado excluidas.

La Teoría de Género tal como se entiende en esta Guía, abarca los planteamientos teóricos metodológicos, filosóficos, éticos y políticos fundamentales necesarios para comprender el complejo de relaciones de poder que determina la desigualdad entre hombres y mujeres, el dominio que los primeros ejercen sobre las segundas, la condición de preponderancia paradigmática y a la vez enajenante de ellos, y la condición de subordinación, dependencia y discriminación en que viven ellas.

La teoría de género permite visualizar a las sociedades y a las culturas en su conjunto, y por lo tanto a todos los sujetos que intervenimos en sus procesos, mujeres y hombres. Es también el punto de partida para ubicarse en la perspectiva de género al emprender investigaciones y acciones de cambio. Es, pues, una teoría que busca no sólo entender el mundo de las relaciones de género, sino también proceder a transformarlo.



Esta Guía

Bases conceptuales

Esta Guía se basa en la Teoría de Género, entendida en la pluralidad compleja de sus planteamientos y en la incesante acumulación de interrogantes y nuevas respuestas que provee, tal y como se definió anteriormente.

Hoy se ha generalizado la exigencia de que tanto la investigación como las políticas públicas y las acciones de los organismos civiles se hagan con enfoque o perspectiva de género, en las que se concreta la teoría de género en la práctica académica o política.

Cada día es más claro que no basta con plantear problemas puntuales de las mujeres para que se apliquen los principios de esa teoría. También comienza a ampliarse el examen de la condición masculina y de las situaciones de vida de los hombres como parte de los proyectos con perspectiva de género. Pero tampoco basta con ello para que rija esa perspectiva. Lo fundamental es comprender los ejes y la estructura de las relaciones sociales jerarquizadas, y las formas que toman en lo concreto y lo cotidiano los vínculos de dominio entre los hombres y las mujeres, su conceptualización, su institucionalización, sus niveles. Y, desde luego, visualizar las posibilidades reales, las estrategias y las medidas concretas destinadas a desmontar las inequidades, las desigualdades y las injusticias de género, así como a deconstruir la cosmovisión que las sustenta y a establecer relaciones nuevas, basadas precisamente en la equidad, la igualdad y la justicia.



Para recurrir a esta guía

Por lo anterior, esta Guía ha sido concebida como un instrumento para el trabajo de las personas dedicadas a la investigación, a la coordinación o la dirección ejecutiva, a la toma de decisiones técnicas y financieras, y a las demás responsables de acciones institucionales y civiles.

El objetivo de esta Guía es colaborar con quienes lo necesiten para que puedan compenetrarse en la teoría de género y ubicarse adecuadamente en la Perspectiva de Género al diseñar, ejecutar, dar seguimiento y evaluar los proyectos académicos o políticos en que intervengan y que, por lo tanto, estén en alguna media - grande o pequeña- bajo su responsabilidad.

Esta obra ha sido pensada para atender las necesidades tanto de quienes, en cualquier nivel de responsabilidad, trabajan en instituciones gubernamentales y en agencias internacionales, como de quienes lo hacen en todos los tipos de organismos civiles.

Esta Guía no es un instructivo que indique cómo sujetarse a determinadas reglas dejando poco o nada a la imaginación del investigador, del ejecutivo o del técnico.

Todo lo contrario: es tan solo un texto orientador, y quien recurra a ella tendrá que poner en acción su creatividad, su inteligencia y su ingenio para que consultarla le ayude a hallar la solución a problemas puntuales, o a buscar nuevas sendas en sus reflexiones teóricas y filosóficas.

Esta Guía está pensada, en primer lugar, para quienes por la razón que sea precisan conocer a fondo qué es la perspectiva de género, cuáles son sus implicaciones teóricas y las posibilidades de acción que abre. Quienes ya han trabajado, aunque sea de manera elemental, desde la perspectiva de género, conocen sin duda algunos aspectos de la problemática planteada por la concepción del género. Es posible que entre quienes consulten la guía haya personas con mayor experiencia que otras, e incluso especialistas en la teoría y en la perspectiva de género. Como se verá más adelante, en esta contribución cada quien, independientemente del nivel de sus conocimientos y de práctica, hallará elementos introductorios y para profundizar en las reflexiones ineludibles cuando se ve cualquier problemática social en la perspectiva de género, y también propuestas, orientaciones, sugerencias y recomendaciones para el trabajo cotidiano.

Los capítulos de esta guía pueden consultarse según lo que el índice le sugiera a cada quien en relación con lo que en ella esté buscando. Desde luego, también puede estudiarse de corrido, desde el principio hasta el fin, pues ese orden secuencial es el que responde a la visión de conjunto y a los propósitos didácticos de quienes la hemos elaborado. Pero, tomando en cuenta las posibles diferencias en la experiencia de quienes la consulten, puede recurrirse a ella siguiendo los niveles de profundidad que se enumeran enseguida.



Una orientación teórica y metodológica inicial

• Quien ya haya leído el capítulo intitulado Para comenzar, cuando menos conoce los planteamientos básicos para colocar su atención en algunos de los conceptos fundamentales, y está aunque sea un poco al corriente de la historia intelectual y política de los principales asuntos que nos ocupan.

• Para ir más adelante, antes de pasar a reflexiones y conocimientos de mayor profundidad será necesario leer el texto El sexo y el género, que también es parte de la introducción básica general al universo de la Teoría y la perspectiva de género.

• Con esos elementos, el capítulo Nociones y definiciones básicas de la Perspectiva de Género conforma una fuente de consulta constante para todas las persona que recurran a esta Guía. Como se advierte a continuación, no se trata de un glosario, sino de una presentación concatenada de manera sistemática y dividida en ocho rubros. Cada uno de ellos puede tomarse como una lección de un curso elemental, destinado a adquirir y tener presente buena parte del léxico especializado y de los conceptos básicos de la Teoría de Género con las precisiones y el rigor que su uso demanda. Es recomendable conocer cuanto antes este capítulo, y también recurrir a él las veces necesarias..

En las "Nociones...", como a lo largo de todo el libro, las palabras claves para el trabajo con perspectiva de género aparecen en cursivas. Hay que decir que no todas ellas son definidas en este capítulo, y también hay que agregar que de todas las palabras claves se especifica el significado a lo largo del texto en uno o varios momentos pertinentes. Los pocos significados no comprendidos en este capítulo puede formularlos quien consulte la guía sin más esfuerzo que el de la atención imprescindible.

La concreción en el trabajo

Para concretar el trabajo desde la perspectiva de género se han preparado cuatro capítulos de esta Guía:

"Situaciones vitales de mujeres y hombres" permite acceder a los principios de la elaboración de perfiles panorámicos y específicos sobre las situaciones genéricas de vida. Se trata de instrumentos cuyo funcionamiento general es bastante conocido, pero que en el manejo concreto que se les da aquí, están ubicados en la perspectiva de género. Se refieren a las situaciones vitales examinadas en las dimensiones de la disparidad genérica en los universos de la salud, la escolaridad, la producción, la participación y los derechos humanos y políticos, las actitudes respecto de la reproducción humana, y la migración. De la lectura de este capítulo y de los conocimientos e ideas que ella estimule, es posible enumerar investigaciones y acciones concretas que se consideren precisas en el ámbito de acción de quienes trabajan con perspectiva de género.

Los "Criterios para asegurar la perspectiva de género en la investigación y en las acciones públicas y civiles" conforman un útil aún más concreto en cada una de las etapas de la investigación y de la acción con perspectiva de género. Con 38 preguntas (unas generales, otras sólo destinadas a la investigación y otras más sólo a la acción), puede determinarse en cualquier momento la distancia o la cercanía reales que se guarda respecto de la perspectiva de género. Las mismas preguntas han de responderse una vez formulado el proyecto de investigación o de aplicación política, al darle seguimiento a lo largo de su ejecución y al evaluar sus resultados. Esas respuestas posibilitarán hallar y aquilatar aciertos y fallas, y en su caso aplicar correctivos o profundizar experiencias afortunadas.

Los dos textos siguientes buscan proporcionar el conocimiento riguroso del concepto de desarrollo humano, las mediciones más recientes que - con los instrumentos creados para hacerlo-, se han hecho incorporando la perspectiva de género: El capítulo "Paradigma del desarrollo humano" incluye, por una parte, los aspectos teóricos fundamentales del mismo al que se ha incorporado la teoría de género; por otra parte, especifica desde el punto de vista conceptual los ámbitos y los alcances del paradigma, e incluye una discusión sobre los procesos de empoderamiento.El índice de Desarrollo Humano analiza con precisión este instrumento de medición creado y desarrollado durante el último lustro, y presenta los datos pertinentes para la perspectiva de género que provienen de los Informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo correspondientes a 1995 y 1996.

Una primera profundización

Con la visión panorámica de la teoría y muy específica de los trabajos concretos adquirida hasta aquí, es posible realizar una primera profundización, también teórica y práctica, en los capítulos siguientes.

Perspectiva o enfoque de género, análisis de género y teoría de género es un texto que permite ir más al fondo en el rigor de los planteamientos básicos de nuestro trabajo. La lectura de esta parte puede emprenderse en cualquier momento, pero recomendamos iniciarla o repetirla una vez que se tenga claro lo expuesto en los dos apartados anteriores. Este capítulo proporciona algunos elementos nuevos, pero, sobre todo, resuelve dudas posibles y consolida lo aprendido antes.

En "Construcción de la equidad, la igualdad y la justicia de género" se sintetizan los acuerdos internacionales adoptados en El Cairo en 1995 y en Pekín en 1996, y también el Plan Nacional de Población y el Programa Nacional de la Mujer adoptados por el gobierno mexicano. Se trata de cuatro documentos cuyo conocimiento es ineludible para quienes trabajamos desde la perspectiva de género, especialmente para quienes lo hacemos en México.



Una mayor profundización

Finalmente, hemos incluido una amplia Bibliografía que facilitará conocer parte importante de la literatura sobre género. Esta bibliografía no es, ni mucho menos, exhaustiva, pero busca dar una panorámica general de obras, autoras y autores. Enumera particularmente bastante de lo publicado en nuestra lengua y de lo referido a América Latina. Incluye algunas obras en inglés y una en francés por la originalidad de sus temas y como sugerencia para que las personas que sólo manejan el castellano estén atentas a su eventual traducción.

Lectura 1:

Alejandra kollontai, Sobre la liberación de la mujer (Seminario de 1921), Fontamara, Barcelona, 1979, pp. 43-59.

La obra de A. Kollontai, de la que citamos sólo un capítulo, incluye el análisis de la condición de la mujer en diferentes periodos históricos definidos po modos de producción y de reproducción de la vida social y la cultura. analiza igualmente, las situaciones de vida de las mujeres según sus clases sociales y en la perspectiva del socialismo. concluye con un programa de transformaciones sociales y de políticas públicas destinadas a superar la opresión de las mujeres y a construir sus derechos sociales específicos.

Lectura 2:

Simone de Beauvoir, el segundo sexo, alianza, México, 1994, t. 1, pp. 18-19, 21, 171-181; tomo 2, pp. 497-503.

En esta obra, publicada originalmente en 1949, Simone de Beauvoir hace la critica moderna más lúcida, compleja y profunda a la cultura patriarcal, partiendo de los hechos y los mitos más antiguos y llegando hasta la experiencia humana de las mujeres contemporáneas. Plantea la libertad como una necesidad humana de las mujeres, que ellas han de satisfacer mediante la construcción previa de su propia autonomía, de su subjetividad y de la igualdad solidaria entre las mujeres y los hombres.

Criterios para asegurar la perspectiva de género en la investigación y en las acciones públicas y civiles

Hacia una nueva convivencia

Toda investigación, toda política pública y toda acción civil con perspectiva de género tienen como centro y objetivo primordial a las relaciones de género. Esto significa que conciernen a relaciones de desigualdad.

El contexto de estas relaciones es la opresión patriarcal en una sociedad que desde hace más de un siglo está en plena transformación: en su seno se amplían la definición, la defensa y el ejercicio de los derechos de los sujetos que la integran. Este largo proceso es el de la construcción de relaciones igualitarias en todos los ámbitos de la vida social.

Lo anterior significa que los estudios y las acciones gubernamentales y civiles de las que se ocupa esta guía tienen que ver con la definición, el análisis, las posibilidades reales de ejercicio y la defensa de los Derechos Humanos vigentes y de los que van formulándose y adoptándose paulatinamente. En México, al hablar de derechos humanos se alude necesariamente a las garantías constitucionales. Y en el mundo de hoy, a los derechos humanos específicos de las mujeres.

Y todo ello forma parte de la compleja y contradictoria edificación de la igualdad, la equidad y la justicia de género, a la que también llamamos democracia genérica, democracia cotidiana y democracia vital. Se trata, pues, de la construcción de una nueva convivencia.

38 preguntas básicas

Los criterios fundamentales para dilucidar si las investigaciones, las políticas públicas y las acciones civiles se ubican en la perspectiva de género pueden definirse a partir de las respuestas a las interrogantes siguientes que hemos agrupado en cuatro rubros:

Generales

1. ¿Es claro que la investigación, la propuesta política o la civil de que se trate tiene como eje derechos humanos, garantías individuales o derechos específicos de las mujeres?

2. ¿Cuál o cuáles de esos derechos y garantías abarca?

3. ¿Es claro que el proyecto tiene en su perspectiva la construcción de la equidad, la igualdad y la justicia de género?

4. ¿Qué aportación hace a la ampliación del ejercicio de los derechos a que se refiere?

5. ¿Cómo contribuye a cimentar, ampliar y desarrollar la cultura de la equidad, la igualdad y la justicia de oportunidades, la transformación de las relaciones entre hombres y mujeres, la democracia cotidiana y la paz?

6. ¿Cómo lo hace con respecto al desarrollo económico, social, cultural y político de mujeres y hombres?

7. ¿Cómo define de manera concreta la perspectiva de género, y cómo enfoca las relaciones que han de analizarse?

8. ¿Cómo aplica teórica y metodológicamente la perspectiva de género al sujeto o los sujetos que han de estudiarse o de ser destinatarios de la acción pública o civil?

9. ¿Asume que el proyecto debe partir de la explicitación de la condición genérica y de las situaciones de vida de los sujetos en que se desarrolla el proceso a estudiar o en el que ha de incidirse?

10. ¿Se plantea reconocer las aspiraciones propias de los sujetos estudiados o a quienes se dirigen las políticas y acciones, y las de los demás?

11. ¿Analiza la conjugación de las situaciones genéricas con otras condiciones y situaciones que también definen relaciones de opresión (de edad, conyugal, parental, de clase, nacional, étnica, lingüística, religiosa, de preferencia sexual, de filiación partidista, etcétera)?

12. ¿Reconoce la manera en que esa conjugación otorga o suprime recursos, bienes, oportunidades y posibilidades de satisfacer necesidades y de ejercer derechos entre los sujetos cuya relaciones estudia o a los que están destinadas las políticas y acciones?

13 . ¿Explora la forma en que dicha conjugación produce privilegios y reduce o suprime recursos, bienes, oportunidades, satisfacción de necesidades y ejercicio de derechos entre los mismos sujetos?

14. ¿Qué acciones concretas traducibles en políticas públicas o de organismos civiles propone?

15. ¿Sugiere la formulación de uno o varios derechos no definidos hasta ahora, o la especificación, la modificación o la ampliación de alguno vigente?

16. ¿Toma en cuenta que toda investigación y toda acción gubernamental o civil con perspectiva de género es al mismo tiempo una forma de pedagogía de género, de concientización de las necesidades prácticas y estratégicas de los sujetos estudiados o destinatarios de las acciones?

17. ¿Define para ello con claridad cuáles son las necesidades prácticas y estratégicas de los sujetos diferentes y semejantes, y cuáles aquéllas cuya especificidad es imprescindible tomar en cuenta?

En la investigación

18. ¿Define con claridad la necesidad de especificar carencias, necesidades, intereses, recursos y aspiraciones de los sujetos estudiados en sus semejanzas, sus diferencias y sus especificidades?

19. ¿Establece todos los elementos que intervienen en el proceso estudiado, y la manera en que cada uno de ellos incide sobre los demás y es afectado por ellos?

20. ¿Se trata de un estudio de relaciones genéricas enfocado hacia la condición femenina, hacia la condición masculina, hacia las situaciones de vida de las mujeres o de los hombres, o a determinadas relaciones intra o intergenéricas?

21. ¿Ubica al proceso sometido a estudio en sus dimensiones histórica y cultural, y toma en cuenta las concepciones de las relaciones genéricas en el momento y en el lugar?

22. ¿En qué medida y de qué manera intervienen los sujetos de la investigación en la definición y en la realización de la misma?

En las acciones gubernamentales y civiles:

23. ¿Está claro si la acción se enfoca a intereses, recursos y aspiraciones de las mujeres, y que no se trata en realidad de satisfacer parcialmente algunas demandas y de preservar privilegios masculinos?

24. ¿Estimula a los hombres involucrados para que perciban sus privilegios, reflexionen sobre ellos y sobre la enajenación masculina que esos privilegios generan, los critiquen y se planteen la necesidad de establecer relaciones equitativas y no enajenantes con las mujeres?

25. ¿Abre la posibilidad de establecer compromisos para construir relaciones cotidianas e institucionales igualitarias entre hombres y mujeres?

26. ¿Promueve la participación democrática de las mujeres?

27. Si en la toma de decisiones y en la aplicación de las acciones intervienen hombres, ¿cómo asegura que ellos no controlen ventajosamente ni una ni otra y no reduzcan ni expropien los intereses, los recursos, las aspiraciones y la participación de las mujeres?

28. ¿Qué espacios de democracia genérica ayuda a crear, ampliar o desarrollar?

29. ¿En qué medida contribuye a profundizar el corporativismo y el individualismo, o, por el contrario, a establecer y extender las relaciones ciudadanas tanto en la institucionalidad como en la cotidianidad pública, laboral y doméstica?

30. ¿Cómo se propone incidir en aspectos concretos de la opresión genérica, y en cuáles?

Una vez definidos los objetivos concretos de plazo inmediato, mediano y largo, y de especificar a qué sujetos están destinadas a la política pública o las acciones civiles de que se trate, es imprescindible enumerar las propuestas y actividades concretas que han de emprenderse, así como las estrategias de coordinación entre instituciones, organizaciones, etcétera. Cada enunciado debe formularse críticamente con referencia a las respuestas halladas para las preguntas anteriores

Otras consideraciones

Finalmente, puesto que quienes investigan y quienes formulan y aplican acciones públicas y civiles son mujeres y hombres que participan de la organización genérica de su propia sociedad, siempre es pertinente que a las anteriores se agreguen las siguientes cuestiones:

31. ¿Quienes integran los equipos de investigación, los responsables institucionales, y quienes intervienen en los organismos civiles, han analizado las relaciones de género en la vida interna de su propia institución u organización?

32. ¿El trabajo que las personas mencionadas realizan con perspectiva de género estimula la incorporación de sus reflexiones y de los resultados a la dinámica cotidiana de sus propias relaciones laborales para abrir espacios de democracia genérica?

Y como es imperativo que en toda política pública y en toda acción civil se busquen su eficiencia y su eficacia, además de los aspectos técnicos y organizativos también tienen que aclararse las siguientes consideraciones:

33. ¿Cuáles son los fundamentos legales del proyecto y la necesidad de cambios o innovaciones jurídicas?

34. ¿En qué medida y cómo influye el financiamiento en las posibilidades o la obligación de incorporar en planes, proyectos y acciones concretas la perspectiva de género?

35. ¿Es preciso realizar talleres, impartir cursos y solicitar asesorías sobre género para aclarar lo oscuro, para reflexionar sobre objetivos y vías, y para sensibilizar y capacitar al personal?

36. ¿Cuáles son las necesidades de capacitación de personal en las concepciones de la teoría y la perspectiva de género requeridas para la participación adecuada en el proyecto?

37. ¿Con qué instrumentos y posibilidades cuentan el proyecto y las personas para negociar y persuadir sin que se pierda la perspectiva de género?

38. ¿Han sido definidos con perspectiva de género los parámetros para el seguimiento y la evaluación del proyecto?

Lectura 8:

Virginia Vargas Valente, "Los intereses de las mujeres y los procesos de emancipación", capítulo 1, en Patricia portocarrero (comp.), Estrategias de desarrollo: Interntando cambiar la vida, Flora Tristán, Lima, 1993, pp. 21-35.

Lectura 9:



Sonia Montaño, "Derechos reproductivos de la mujer", capítulo 5, en Laura Guzmán y gilda Pacheco, Estudios Básicos de derechos humanos IV, (comps.), Instituto Interamericano de Derechos Humanos-Comisión de la Unión Europea, San José de Costa Rica 1996, pp. 163-183.

La autora analiza los enfoques de desarrollo, los derechos reproductivo y los derechos humanos en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer desde una perspectiva feminista.


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