La portada comunion, de la iglesia parroquial de san martin y san antonio abad, de valencia



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LA PORTADA COMUNION, DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE SAN MARTIN Y SAN ANTONIO ABAD, DE VALENCIA:



ALUMNA: BELÉN FERRÁNDIZ PERALTA

ASIGNATURA: PATRIMONIO ARTÍSTICO Y MUSEOLOGÍA

ÍNDICE:

LA PORTADA COMUNION, DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE SAN MARTIN Y SAN ANTONIO ABAD, DE VALENCIA:
1. El eco de la arquitectura de la ciudad de Valencia…………………...…página 2-5
2.La obra de la Capilla Comunión (1669-1674)……………………………página 5-6
3.Descripcion formal de la obra…………………………………………..página 6-7
4. Elementos estilísticos……………………………………………………...página 7-8
5. Actualmente………………………………………………………………….página 9
6.Bibliografía………………………………………………………………....página10

LA PORTADA COMUNION, DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE SAN MARTIN OBISPO Y SAN ANTONIO ABAD, DE VALENCIA:
El eco de la arquitectura de la ciudad de valencia:
No es comprensible un estudio de la Portada Comunión, sin realizar una disertación de la Iglesia Parroquial de San Martin Obispo y San Antonio Abad.

Ante la Conquista del Rey Jaime I de Aragón en Valencia, en el mes de octubre de 1238, ya existía una importante mezquita asentada sobre parte de la parcela que en la actualidad ocupa la Iglesia de San Martín Obispo y San Antonio Abad. Y éste fue el motivo para que fuese elegida por el arzobispo de Tarragona Don Pedro de Albalat entre las diez mezquitas que fueron convertidas en parroquias en un primer momento.

Su situación, en la parte más antigua de la ciudad, induce a pensar también en que quizás estuvo asentada sobre anteriores construcciones romanas. De hecho, en 1909 al derribar una casa en la calle de la Abadía de San Martín se halló un fragmento, de un metro de largo, del fuste de una columna romana de 0,75 metros de diámetro.


Pero ya en el siglo XIV parece que el templo se quedaba pequeño para las necesidades de sus feligreses y se hizo una petición al Consejo General celebrado el 30 de abril de 1372 para que se le concediese a la parroquia una callejuela sin salida que permitiera ampliar su ámbito. Esa petición fue atendida y fue el origen de la construcción de la primitiva fábrica gótica del siglo XIV, que posiblemente sustituiría a una más tosca del siglo anterior, estas obras duraron cerca de treinta años, dando carácter a la Iglesia de San Martin.

Pero la importancia de la parroquia iba en aumento y se vio la necesidad de agrandar su edificio. En esta ocasión se adquirieron unas casas contiguas, al oriente de la iglesia. Se iniciasen las obras en 1547, extendiéndose hasta 1564, al alargar la nave para construir el presbiterio se realizó la obra según los gustos y estilo de la época, adentrados ya en las influencias renacentistas. Se construye una bóveda acasetonada que finaliza en una cúpula de tres faldones con un óculo central superior con linterna.

Esta etapa constructiva del siglo XVI, supuso un gran avance en los conceptos estilísticos y espaciales de esta Iglesia, siendo la primera en Valencia en afrontar una renovación total de su cabecera, adelantándose así en medio siglo a otros templos de la ciudad.

Durante el siglo XVII se va a realizar una serie de importantes obras que modificarán sustancialmente el espacio arquitectónico de San Martín.



La iglesia llega a comienzos del siglo con una potente estructura gótica implantada dentro de un denso caserío y con la espectacular ampliación renacentista del presbiterio. Podemos imaginar su imagen exterior como una gran nave inmersa en el entorno urbano y con una pequeña torre campanario adosada en la última capilla del lado de la epístola, que no sobresale sobre la altura de los contrafuertes, el campanario fue demolido y se construyó uno más acorde con el tamaño de la Parroquia.


En numerosas obras emprendidas durante el tercio central de la centuria se aprecia la boga de la arquitectura que se ha venido gestando durante las últimas décadas del siglo XVII y, sobre todo, los años treinta del siglo XVIII en la ciudad de Valencia. Si por una parte son obras trazadas y emprendidas por arquitectos de la ciudad de Valencia, no se debe dejar de considerar que también contribuye a su difusión el predicamento que gozo, entre párrocos y juntas de fábricas, la especifica cultura arquitectónica que anima estas construcciones. Conocemos la especial predilección que por la arquitectura sintió el arzobispo Andrés Mayoral, hasta el extremo de ser tachado de «ambicioso en dejar nombre de si »por gastar en la fábrica de los templos «lo que debiera en el fomento de la piedad y de las letras». Prueba del entusiasmo es el encargo de la Iglesia Parroquial de Molacillos, pueblo natal del arzobispo Mayoral, a arquitectos valencianos. Realizada entre 1748 y 1758, fue encomendada al maestro de obras valenciano Cristóbal Herrero, posible parentesco con José Herrero, a la sazón maestro mayor del cabildo eclesiástico.

En este contexto, el eco de la remodelación de la iglesia de San Martin es indudable, apreciándose un similar orden composito que combina el corintio con el dórico, o la blancura y luminosidad de los decorativos. Otras iglesias de nueva planta valencianas: la iglesia Parroquial de Albalat del Sorells (1740).

El siglo XVIII será el definitivo para la transformación formal de San Martín, tanto en la decoración del espacio interior como en la renovación de todas sus portadas exteriores. Sin embargo la imagen volumétrica global quedó estancada en las realizaciones del siglo anterior. Las obras del XVIII son mucho más ornamentales y decorativas.

La primera obra importante del siglo XVIII es la renovación y ampliación de la sacristía Pero la intervención más notoria de este siglo vendría tras la deliberación del 1º de enero de 1735 por la que se acordó que se renovase la iglesia, ya que era muy antigua. Podemos visualizar la opinión de Sanchis Sivera (1911: 13), en los primeros años del XX que considera que el mal gusto de la época, que abominaba de todo lo secular y antiguo, movió al clero y parroquianos a seguir la corriente de la moda aun cuando más adelante en su libro hace una alabanza de esta renovación argumentando que:


contra la opinión de muchos, aplaudimos las obras de reparación que se hicieron, pues aunque por ellas se destruyó el sabor medioeval que tenía el templo y las esplendideces de su estilo, que a decir verdad estaba afeado por varias capas de cal que cubrían las paredes, y las mas variadas formas de capillas y altares, que seguían todos los estilos y todos los caprichos de sus dueños, en cambio ganó la unidad , la higiene y el buen gusto, convirtiéndose la casa de Dios en majestuoso recinto para celebrar pomposas ceremonias de la religión con la seriedad, recogimiento y belleza que su naturaleza exige. Declamen cuanto quieran contra la procedencia de la renovación los entusiastas por lo antiguo, por que siempre se les podrá decir que si se destruyeron bellezas diseminadas en diferentes rincones, en cambio se hicieron desaparecer muchas fealdades que desdecían de la seriedad que debe tener un templo católico. (Sanchis, 1911).
La renovación interior afrontaba el problema de dar unidad y regularidad a una traza irregular, para lo cual tiene que utilizar todas las artes del disimulo y la oblicuidad para que los arcos fajones no produzcan un choque geométrico patente con el entablamento de las medias columnas que se adosan a los contrafuertes góticos. La resolución es correcta y revela un profundo conocimiento de la geometría, más allá de la idoneidad de las ornamentaciones que le acompañan.

La solución de bóveda con lunetos permite la iluminación con ventanas entre los contrafuertes, quedando cegadas las ventanas góticas originales de las capillas y sustituidas en algunos casos por vitrales ovales. Las capillas son también rebajadas mediante bóvedas ovales.




La obra de la Capilla de la Comunión (1669-1674):
La obra más importante acaecida en la segunda mitad del siglo XVII fue, sin duda, la construcción de una nueva capilla que acogiese el culto del santo sacramento. Hasta 1674, fecha en la que se concluye la actual Capilla de la Comunión, el Sacramento tenía su culto en la antigua capilla de San Joaquín y Santa Ana, donde ahora se sitúa Sn Antonio de Padua. Como hemos dicho, se pensó en trasladar el culto a otro más acorde para tal fin, veamos pues algunos pormenores de este deseo y sobre la posterior edificación de la nueva capilla.

1626- Los parroquianos reunidos en junta el uno de Enero, determinaron que se ampliase la antigua capilla de Santa Ana y San Agustín, se ampliase y prolongase, para un adecuado culto del Sacramento1.

1627- Reunido de nuevo, otorgaban poder a los electos de la parroquia para que estos hicieran todo lo conveniente para el embellecimiento de la Capilla de la Comunión.

1632- Se necesitaba dinero para sostener los nombrosos gastos, se debía le nuevo campanario, se soluciono mediante sacha y electos.

1638- Se firman las capitulaciones con los artistas.

1640- Surgieron problemas para el cumplimiento de los convenios, por ello se desistió.

1668- Se vuelve a plantear la necesidad de contar con un lugar adecuado para el culto.

1669- En el ángulo de la plazoleta a la calle de la Comunión se San Martin: es de mármol y contiene en el hueco correspondiente una lámina de plomo con la fecha de los nombres de los que intervinieron, escrita en latín.

1674- Las obras no se concluyen hasta este año. Los documentos encontrados no nos permiten vislumbrar con certeza el maestro escultor que trabajo y la extraordinaria portada exterior de la capilla- por lo menos el relieve del Sacramento. No obstante, nos atrevemos a atribuirla a Juan Bautista Tormo, el mismo con quien los electos firmaban una capitulación el trece de julio de 1672(documento situado en los elementos adjuntos al trabajo).

En el siglo XVIII: Reforma en 1710 y 1715. La naturaleza de estas obras afecta más al carácter ornamental, como hemos comentado con anterioridad.

Cabría reseñar en la Capilla de la Comunión el zócalo y la pavimentación del presbiterio que se colocó en 1746, cuya noticia está grabada en ambos lados del altar, indicando que fue sufragada por Joseph Ribes y Pelegrí. Es un trabajo en mármol incrustado para representar algunos símbolos episcopales que podría ser relacionado con el que aparece en la fuente externa de la plaza de la Comunión de San Martín, de la que algunas fuentes indican que podría proceder de la propia Sacristía.

En 1980 se hace una restauración superficial de la capilla de la comunión, consistente en el dorado y pintado de su ornamentación, y se le dota de un zócalo cerámico.
Descripción formal de la obra:
La construcción que actualmente se conserva se levantó entre 1372 y 1401, aunque ha tenido diferentes intervenciones a lo largo del tiempo. De las cuatro portadas que se pueden visualizar, solo una pertenece a la época Barroca, atendiendo a su gran volumetría y claroscurismo, pero ausente de dinamismo. Todavía en Valencia en el siglo XVII, a diferencia de los italianos, únicamente usaremos la columna salomónica2

produciendo ciertamente sensación de energía, pero raramente en la planta.

Su estructura de sillería, se encuentra empotrada, entre dos muros. El hueco de acceso presenta esquema adintelado, manteniendo un equilibrio entre una perfecta integración en el resto de la portada y entidad en su estructura.

Sobre el contorno del dintel, dos soportes cuadrangulares salientes aguantan el relieve del Sacramento. Versa de un gran cáliz sobre montado por la Hostia, con dos recipientes flameantes a los lados3.


Todo ello se inscribe dentro de un clípeo, este presenta volutas y un querubín en la parte superior. Todo lo anteriormente comentado va sujetado por dos serafines. En ellos se puede ver una gran ternura y dulce expresión de los rostros de las figuras revelan la mano diestra de su artífice.
Sendos juegos de columnas adosadas y pilastras enmarcadas, encuadran a cada lado la puerta. Parten estas de alto pedestal con resalte en consonancia con los soportes y recuadro central salidizo en su frente. Presentan estriación en fuste con contracanales, toscos capiteles compuestos en columnas foliadas. El entablamento se nos muestra con el friso desnudo, y el espacio central es ocupado por el comentado relieve de Sacramento.
La cornisa, da pie a un frontón triangular, de dimensiones reducidas, desaparece apenas iniciada su rampa. Justo en medio se sitúa un gran cartel ovalado, relieve enmarcado por volutas, con la fecha inscrita de 1674, esta es la de finalización de la portada.

Por detrás de la cornisa continúan una balaustrada proyectando los soportes inferiores, estos terminan con sendos pomos. Justo en medio encontramos el vano.



Análisis estilístico:
Su barroquismo es indudable, por su magna volumetría, sentido pictórico claroscurito en buena parte de sus elementos, aunque no en todos. Su carácter pesado, sigue estando en consonancia con la arquitectura de la década anterior, Dicho barroquismo se manifiesta también en la utilización exclusiva del orden compuesto, el más utilizado durante el último cuarto del siglo XVII. Los capiteles se presentan algo rígidos.
Mucho más emana dicho barroquismo, por la excelente factura de su relieve del Sacramento.

Existen pervivencias manieristas en alguno de sus ornamentos, como puntas de

diamantes…

Compositivamente está integrada entre dos cuerpos. Desconocemos a ciencia cierta no solo el tracista de la portada sino su ejecutor material. Acaso este ultimo fuera le cantero José Escrivá, quine colaboro con Gaspar Matutano, maestro de obra, en la construcción de la Capilla o tal vez el también cantero Juan Viñes, de quine sabemos que aporto piedras para la obra de la capilla .



Actualmente:



La Conselleria de Infraestructuras y Transporte ha adjudicado en el 2009, la obra de restauración de la Iglesia San Martín Obispo y San Antonio Abad de Valencia con una inversión que asciende a 1,8 millones de euros.

El objetivo del proyecto es la puesta en valor de la de la globalidad del templo, uno de los de mayor interés desde el punto de vista arquitectónico, artístico e histórico de la ciudad de Valencia. Además, se pretende mejorar el estado de las fachadas y las filtraciones de agua en la zona de la Capilla de la Comunión principalmente, así como la recuperación de un elemento arquitectónico y escultórico de primer orden en la ciudad.




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Bibliografía:
-La Iglesia parroquial de San Martín Obispo y San Antonio Abad de Valencia (S.S. XIII-XX / tesis de llicenciatura... Fernando Pingarron Seco ; dirigida por Santiago Sebastián López
-Archivo de arte valenciano / Real Academia de Bellas Artes de San Carlos
-Arquitectura religiosa del siglo XVII en la ciudad de Valencia / Fernando Pingarron ; prólogo de Felipe Vte. Garín Llombart
-Arquitectura barroca valenciana / Joaquín Bérchez, Francesc Jarque ; prólogo de Alfonso Rodríguez G. de Ceballos
-Articulo de Fernando Pingarron Seco. Portadas de la iglesia parroquial de San Martin de Valencia.
-Diccionario de términos artísticos / José Luis Morales y Marín
-Arquitectura barroca / Christian Norberg-Schulz

1 El espacio que se utilizo par la ampliación, fue el espacio contigua que antes ocupava el campanario viejo.

2 El fuste tiene un desarrollo retorcido de forma helicoidal que da comúnmente seis vueltas y que produce un efecto de movimiento, fuerza y dramatismo.


3 Es el emblema Corpus Christi de Valencia. Obedece al deseo del fundador quien en las “Constituciones” de la época expresa su deseo de que “en todos los edificios de nuestra casa…cualquier ornamento que se hiciera…no se puedan poner otras armas y escudos…sino la empresa del santísimo sacramento.





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