La primer pregunta que le tienen que hacer a su maestro es quién fue su maestro. La segunda pregunta que le tienen que hacer es preguntarle es quién fue el maestro de su maestro



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La primer pregunta que le tienen que hacer a su maestro es quién fue su maestro. La segunda pregunta que le tienen que hacer es preguntarle es quién fue el maestro de su maestro. La tercer pregunta debe ser, quién fue el maestro de su maestro de su maestro. Y así tienen que llegar hasta el Santo Profeta, la paz sea con él. Si no es así y no puede demostrar ese linaje, sáquenselo de arriba. Puede ser muy buena gente, puede escribir muy bien, puede hablar muy bien, puede tener un árabe precioso de eso que uno los escucha leer el Corán y uno llora, pero aléjense. Entonces, en cualquier situación, en Argentina usamos la expresión, se le salta la chaveta. En cualquier situación hace agua. Entonces, no tomen a cualquiera, tienen que buscar el linaje de gente que se remonte al Santo Profeta Muhammad sws. ¿Por qué? Porque así es nuestro linaje. El Santo Profeta Muhammad abrió dos caminos, con Saydinna Ali, el camino de la excelencia en lo externo, y con Saydinna Abu Bakr, el camino de la excelencia de lo interior. Y de esas dos líneas viene todo esto. Y si alguien no puede demostrar que el maestro de su maestro de su maestro de su maestro de su maestro llega de allí hasta aquí entonces no tenemos nada que hacer. Porque demasiado difícil es todo para nosotros para meternos en problemas de los cuales no tenemos nada que ver. Entonces, nosotros, ¿por qué estamos en el islam? Porque todos nosotros recibimos un llamado. No era nuestra religión, nada que ver con nuestros países, con nuestras culturas, con nuestra educación, y sin embargo entramos. No nos equivoquemos, tomemos un maestro que pueda demostrar su linaje, porque sino pasan estas cosas. Si yo mañana no sigo la línea de la tradición máteneme porque no sirvo para nada. Porque si Mawlan Sheik Nazim al-Haqani, Inshalah no, mañana se va, yo tengo que besar la mano de su sucesor, me guste o no me guste. Lo acepte o no lo acepte yo tengo que besar la mano de su sucesor y obedecerle. Porque si no se corta el linaje, y si se corta, Shaytán entra en ese corte de linaje y empieza a trabajar. Y un día, a mi también se me salta la chabeta. Esto es importante. Porque el islam tiene muchas riquezas, muchas cosas, y cualquiera puede aprendérselas, y tener buena memoria, y recitar, y juntar a la gente y contarle cosas. Pero, ¿quién es su maestro? ¿Dónde está el que lo mantiene? Ahhh. Porque sino pasa que un día me lo creo, entonces ahí está la historia. Por eso la importancia de Mawlan Sheik Nazim al-Haqani, que puede demostrar que es el cuarentavo maestro de una línea que nace de Abu Bahkr Assidiq. Por eso se dice “La muy noble y gloriosa tariqat Naqshbandi”. Solo la tarikat Naqshbandi mantiene esa unicidad. Solamente cuarenta maestros pasaron contando al Santo Profeta Muhammad, Abu Bahkr Assidiq hasta Mawlana Sheik Nazim al-Haqani. Wow. Wow. Nunca se cortó. Ha habido decisiones, gente que no aceptó a un Sheik y se abrió formando una línea sola. En Paquistán hay una línea Naqshbandi totalmente desafectada de la línea original. En India hay otra, totalmente desafectada. En Afganistán salieron los Sha, que ustedes debieron conocer, a Ili Shar y Umar Ili Sha, que eran Naqshbandi y crearon su propia línea, todo porque no quisieron. ¿Y dónde están? ¿Dónde está su gente? En los setenta parecía que el mundo era de ellos. El mundo americano sobre todo porque ahí hicieron fuerza, y ahora, ¿dónde están? Uno se murió de cirrosis en el hígado por la cantidad de alcohol que tomaba y el otro está tratando de hacer las cosas en orden y está ordenando a la gente a ir a besarle la mano a Mawlana y traten de tener un maestro. ¿Cuánto le llevó quemar generaciones que vienen del Santo Profeta Muhammad? Treinta años. “Doesn´t matter” (no importa), en treinta o cuarenta años no queda nada. Linajes de 1500 años “glup” (tragados). Entonces, de allí la importancia, te puede gustar o no gustar pero es importantísimo. Por eso como discípulos tenemos que mantener eso. Por eso les digo, mañana puede no gustarme el sucesor, Mawlana tiene noventa años y está enfermo y mañana se puede ir, alhamdulilah. Mi deber y el deber de toda nuestra gente es correr hasta el que hayan designado como sucesor. Y va a haber gente que diga, “noooo, ese no es lindo”. No importa, si Mawlana lo designó hay que correr a besarle la mano, porque sino se corta y entonces la energía me dura hasta que Shaytán entra. Porque todos funcionamos con la barakat de él. Cuánto más barakat recibís mejor vivís, y te llegás a pensar que es tuya. No, no es así, vos generás la propia tuya. Es como con los hijos, uno los protege, uno los cría. Abdul Karim puede creer que el mundo es suyo, porque hace “waaaaa” (llando de bebé) y la mamá lo toma, hace “waaa” y lo acuestan. Entonces él dice “Qué barakat que tengo” pero es la barakat de los padres. Mañana Abdul Karim tiene veinte años y sale al mundo, y durante un tiempo lleva la barakat de los padres, si anda bien y cumple con los mandamientos empieza inmediatamente a generar su propia barakat y casi no se nota el cambio. Pero cuando empieza a preguntarse “¿Por qué voy a hacer esto si puedo hacerlo distinto, ya que yo soy esto?”. Empieza a perder la barakat de sus padres y entonces se pierde. Inshalah no le pase esto a Abdul Karim. Es así y nos pasa a todos, y a un discípulo vive maravillosamente bien gracias a la barakat de su maestro, está sostenido por él. Pero en algún momento se creen que no es necesario, “¿para qué voy a hacer esto si yo no lo necesito?”. ¿Cierto Abdul Karim? Ja, qué personaje.


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