La reestructuración del endeudamiento privado sigue pendiente el default privado superó los 500 millones de dólares en 2002



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LA REESTRUCTURACIÓN DEL ENDEUDAMIENTO PRIVADO SIGUE PENDIENTE...



EL DEFAULT PRIVADO SUPERÓ LOS 1.500 MILLONES DE DÓLARES EN 2002

SÍNTESIS ECONÓMICA FINANCIERA SEMANAL



BUENOS AIRES, 30 DE DICIEMBRE DE 2002


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LA REESTRUCTURACIÓN DEL ENDEUDAMIENTO PRIVADO SIGUE PENDIENTE...

EL DEFAULT PRIVADO SUPERÓ LOS 1.500 MILLONES DE DÓLARES EN 2002

Los detonantes de la crisis a la que se enfrentó el endeudamiento privado durante el 2002 deben buscarse en factores exógenos al propio mercado. Evidentemente era muy difícil para el endeudamiento privado escapar a la dinámica generada por las perversas “D” -depósitos acorralados, default, devaluación y desdolarización-.

En primer lugar, el colapso del sistema bancario, a partir del establecimiento de las limitaciones al uso y retiro de los depósitos bancarios, actuó como canal de contagio de la crisis. La crisis de confianza generada cortó instantáneamente los canales de crédito dejando al sector corporativo sin ningún tipo de financiamiento, ni para la refinanciación de las obligaciones existentes.

Por su parte, la devaluación del peso y la pesificación generaron un fuerte descalce entre los ingresos y los egresos de las empresas. En la hoja de balance, la devaluación generó un fuerte incremento en el endeudamiento (en su mayoría en moneda extranjera), siendo esto suficiente para lograr la insolvencia de la mayoría de las empresas. Esto, sumado a la caída de los ingresos por la pesificación y por la deprimida demanda interna fruto de varios meses de recesión económica, incrementaron el riesgo financiero de las firmas al reducir considerablemente la capacidad de generar fondos internos y así disponer de capacidad de repago de las obligaciones financieras.

Sin embargo, para el mercado de deuda privada el hecho trascendental fue el default de la deuda pública. El cierre de los mercados voluntarios, tanto internos como externos de deuda, dejó al sector público y privado sin financiamiento. Se generó así un circulo vicioso con un extraordinario stock de deuda, sin posibilidades de financiamiento y con una capacidad de repago muy deteriorada (cuadro I), lo que obliga a reestructurar, en el corto plazo, tanto la deuda pública y como la privada.

Cuadro I – Deterioro en la Capacidad de Repago

del Sector Público y Privado


El año 2002 para el mercado de deuda corporativa se puede describir a través de tres características principales: la inexistencia de un mercado de financiamiento genuino, el default del sector corporativo y los incipientes casos de reestructuración corporativa.

I- Caracterización del año: emisiones de deuda en mínimos históricos

En el 2002 el mercado de deuda corporativa experimentó un giro sin precedentes. En particular fue un año muy negativo en términos de emisiones de obligaciones negociables (ONs): aunque las colocaciones para el año alcanzan un nivel comparable con los montos emitidos durante los años 1995 y 1996, si se analiza el destino de dichas emisiones puede observarse que una proporción mínima de las mismas fueron emisiones genuinas.

Del total colocado, unos U$S 3.842 millones, cerca de U$S 1.611 millones (representando el 42% del total emitido) fueron emisiones por reestructuraciones de deuda (canjes), mientras que de los restantes U$S 2.230 millones (58% del total), U$S 930 fueron emisiones por refinanciaciones (roll-overs) y sólo unos U$S 1.300 millones fueron emisiones genuinas o netas lo que constituye el 34% del total emitido.

A partir del monto vigente a principios de este año (U$S 22.059 millones), las emisiones a lo que va de este año (U$S 3.841 millones) y los vencimientos netos del monto de capital actualmente en default (U$S 5.870 millones), la Fundación Capital estima un stock vigente de obligaciones negociables a finales del año 2002 de unos U$S 20.030 millones. El hecho que los vencimientos estén “neteados” del monto en default, significa que la caída del stock hubiese sido mucho mayor en caso que los vencimientos hubiesen sido pagados en término.

II- Lo significativo del año: Los defaults corporativos

Los defaults corporativos se convirtieron a lo largo del año en la variable relevante para analizar la evolución del mercado. De una muestra de cerca de 90 empresas, aproximadamente 49 (el 56% del total) estuvieron involucradas en algún evento de default como ser cesación de pagos de capital y/o intereses o incumpliendo alguna condición original de los títulos (por ejemplo la pesificación de los pagos). Dentro del grupo de las empresas que incumplieron con sus compromisos financieros, del total de la muestra, 35 empresas (41% del total) entraron en cesación de pagos por un monto cercano a los 1.614 millones de dólares mientras que 15 compañías (un 17%) pesificaron sus pagos.

Cuadro II – Estado de Situación de la Deuda Corporativa



Un análisis dinámico de la evolución del mercado de deuda corporativa durante el año sugiere que el ratio default/vencimientos mejoró notablemente en el segundo semestre del año. Durante el primer semestre los defaults alcanzaban al 24% de los vencimientos sin embargo, aun teniendo prácticamente el mismo monto de vencimientos, la proporción de defaults bajó al 10,9% durante el segundo semestre. En todo el año no se pagó el 18,6% de los vencimientos producidos.

III- Año 2003: Los desafíos hacia adelante

En el próximo año hay vencimientos de capital e intereses por U$S 4.900 millones. Sin lugar a dudas el desafío de acá en adelante es mejorar la calidad de los vencimientos futuros y recomponer la capacidad de repago de las empresas. Para ello es decisivo la pronta reestructuración de la deuda corporativa para así recomponer la salud financiera de las firmas. Sin embargo se debe enfatizar que un proceso de reestructuración profundo va a poder ser alcanzado a partir de ciertas condiciones iniciales.

En este nuevo entorno económico es necesario crear condiciones macroeconómicas estables y así reducir la incertidumbre imperante. Una política monetaria y fiscal consistente que promueva un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional es condición ineludible para una reestructuración al mismo tiempo que generaría el marco de estabilidad macroeconómica necesaria para disponer de un horizonte de planeamiento a mediano plazo.

En segundo lugar se debe dar una solución definitiva al problema tarifario. Las empresas no pueden presentar una propuesta de reestructuración sin antes tener certeza de su capacidad de pago futuro. Sin lugar a dudas, el ajuste tarifario es indispensable para poder encarar una renegociación eficaz y conveniente.

Por último, el rol del Estado es decisivo en esta etapa en dos sentidos. Por un lado se debe avanzar en la reestructuración de la deuda pública para así generar un marco de referencia para la reestructuración de la deuda privada y por otro lado el Gobierno debe proveer del entorno necesario para que la renegociación entre deudores y acreedores sea los más eficiente posible y las perdidas sean mínimas para ambos actores.





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