La sabiduria



Descargar 1.44 Mb.
Página1/30
Fecha de conversión14.10.2018
Tamaño1.44 Mb.
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   30

LA

SABIDURIA

DEL

ENEAGRAMA


DON RICHARD RISO

&

RUSS HUDSON


INDICE

CAPÍTULO I 14

IDENTIFICACIÓN DEL TIPO DE PERSONALIDAD 14

CAPÍTULO 2 22

RAÍCES ANTIGUAS, PERCEPCIONES MODERNAS 22

CAPÍTULO 3 28

ESENCIA Y PERSONALIDAD 28

CAPÍTULO 4 36

CULTIVAR LA PERCEPCIÓN CONSCIENTE 36

CAPÍTULO 5 47

EL YO TRIÁDICO 47

CAPITULO 7 80

TIPO UNO: EL REFORMADOR 80

CAPITULO 8 102

TIPO DOS: EL AYUDADOR 102

CAPÍTULO 9 122

TIPO TRES: EL TRIUNFADOR 122

CAPITULO 10 143

TIPO CUATRO: EL INDIVIDUALISTA 143

CAPITULO 11 165

TIPO CINCO: EL INVESTIGADOR 165

CAPITULO 12 186

TIPO SEIS: EL LEAL 186

CAPITULO 13 207

TIPO SIETE: EL ENTUSIASTA 207

CAPITULO 14 228

TIPO OCHO: EL DESAFIADOR 228

CAPITULO 15 249

TIPO NUEVE: EL PACIFICADOR 249

CAPÍTULO 16 270

EL ENEAGRAMA Y LA PRÁCTICA ESPIRITUAL 270

CAPÍTULO 17 290

EL VIAJE ESPIRITUAL. SIEMPRE AHORA 290

AGRADECIMIENTOS 304

BIBLIOGRAFÍA 306




PRÓLOGO
SERES DE LUZ
Hay una parte de cada ser vivo que desea convertirse en sí misma, el renacuajo en rana, la crisálida en mariposa, el ser humano herido en ser humano sano. Esto es la espiritualidad.

ELLEN BASS



A mí me parece que antes de emprender el viaje en busca de la realidad, en busca de Dios, antes de actuar, antes de tener cualquier relación con otro [...] es esencial que comencemos por comprendernos a nosotros mismos.

KRISHNAMURTI



Sea cual sea tu edad, tu crianza o tu educación, aquello de que estás hecho es principalmente capacidad no empleada.

GEORGE LEONARD

A todos nos mueve un profundo desasosiego interior, que tal vez experimentamos como una sensación de que nos falta algo, aunque es difícil definir qué es exactamente. Tenemos todo tipo de ideas sobre lo que creemos que necesitamos o deseamos: una relación mejor, un trabajo mejor, un físico mejor, un coche mejor, etcétera. Creemos que si adquirimos esa relación perfecta o ese trabajo perfecto o ese «juguete» nuevo desaparecerá el desasosiego y nos sentiremos satisfechos y completos. Pero la experiencia nos enseña que el coche nuevo sólo nos hace sentir mejor durante un tiempo. La nueva relación puede ser maravillosa, pero jamás nos llenará totalmente del modo que creíamos que lo haría. ¿Qué es, pues, lo que buscamos en realidad?

Si reflexionáramos un momento podríamos comprender que lo que anhelan nuestros corazones es saber quiénes somos y para qué estamos aquí pero pocas cosas en nuestra cultura nos animan a buscar respuestas a estas importantes preguntas. Se nos ha enseñado que la calidad de nuestra vida mejorará principalmente si mejora nuestra fortuna externa, aunque tarde o temprano comprendemos que las cosas externas, si bien valiosas, no sirven para tratar la inquietud profunda de nuestra alma.

Así pues, ¿dónde buscar respuestas?

Muchos de los libros actuales sobre transformación personal hablan conmovedoramente sobre el tipo de persona que todos desearíamos ser. Reconocen la importancia fundamental de la comprensión, la compasión, la comunidad, la comunicación y la creatividad; pero por hermosas y atractivas que sean estas cualidades, nos resulta extraordinariamente difícil mantenerlas o ponerlas en práctica en nuestra vida cotidiana. Nuestros corazones ansían que volemos muy alto y, sin embargo, casi siempre caemos, para estrellarnos con dolor contra las rocas del miedo, los hábitos contraproducentes y la ignorancia. Con demasiada frecuencia las buenas intenciones y los nobles deseos se convierten en nuevas causas de desilusión. Entonces nos desanimamos, volvemos a nuestras distracciones conocidas y tratamos de olvidar todo el asunto.

¿Están equivocados o mal orientados la mayoría de los libros de divulgación de psicología? ¿Somos los seres humanos incapaces de vivir vidas más completas y gratificantes? A lo largo de la historia, los grandes maestros espirituales y morales han insistido siempre en que tenemos la capacidad para lograr la grandeza, que somos, de hecho, criaturas divinas en un sentido bastante real. ¿Entonces por qué nos cuesta tanto reconocer este estado y vivir de acuerdo a él?

Nuestra opinión es que la mayoría de los libros de autoayuda no están por fuerza equivocados, sino que sencillamente son incompletos. Por ejemplo, en el caso de un tema tan elemental como el del peso podría haber muchos motivos para que una persona tuviera problemas de obesidad o con la comida: sensibilidad al azúcar, excesiva cantidad de grasa en la dieta, necesidad de comer para reprimir la ansiedad, o cualquier otro problema emocional o afectivo. Sin identificar los problemas esenciales concretos que causan la obesidad no hay solución posible, por grandes que sean los esfuerzos.

Por lo general, las recomendaciones de los libros de autoayuda se basan en métodos que han dado buenos resultados al autor o la autora personalmente, y reflejan su configuración psíquica y sus procesos personales. Si ocurre que un lector tiene una configuración similar, el método tal vez le resulte eficaz. Pero si es poca la similitud, los consejos pueden confundir más que ayudar al lector.

Cualquier método eficaz para crecer debe, por lo tanto, tomar en cuenta el hecho de que hay tipos diferentes de personas, tipos diferentes de personalidad. A lo largo de la historia se han propuesto muchos sistemas psicológicos y espirituales para tratar o explorar este conocimiento esencial: la astrología, la numerología, los cuatro temperamentos clásicos (flemático, colérico, melancólico y sanguíneo), la teoría de los tipos de personalidad de Jung (orientación hacia la extraversión o la introversión, y funciones de intuición, sensación, sentimiento y pensamiento) y muchos otros. Además, estudios recientes sobre el desarrollo del niño y de la ciencia del cerebro han indicado que las diferencias fundamentales de temperamento entre distintos tipos de personas tienen una base biológica.

Esta diversidad explica por qué un consejo bueno para una persona puede ser desastroso para otra. Decirle a algunos tipos que deben centrarse más en sus sentimientos es como arrojar agua a un hombre que se está ahogando. Decir a otros que necesitan hacerse valer más es tan tonto como poner en estricto régimen dietético a una persona anoréxica. Al comprendernos a nosotros mismos y comprender nuestras relaciones, nuestro crecimiento espiritual y muchos otros asuntos importantes, veremos que el factor esencial es el tipo, no las diferencias de sexo, ni las culturales ni las generacionales.

Creemos que el conocimiento de los tipos de personalidad es necesario en muchos ámbitos: en educación, en las ciencias, en los negocios, la literatura, la terapia y, por encima de todo, en la espiritualidad y el trabajo de transformación. Si bien nuestras inquietudes pueden ser universales, la forma de expresarlas es mucho más particular; de hecho, está en función del «filtro» con el cual abordamos la vida. El principal filtro que empleamos para comprendernos a nosotros mismos y comprender el mundo que nos rodea, para expresarnos, para defendernos, para hacer frente al pasado y anticiparnos al futuro, para aprender, para disfrutar y para enamorarnos, es nuestro tipo de personalidad.

¿Y si existiera un sistema que nos capacitara para adquirir más conocimiento sobre nosotros mismos y los demás? ¿Y si ese sistema nos sirviera para distinguir con más claridad nuestros filtros y tomarlos debidamente en cuenta? ¿Y si este sistema nos mostrara nuestros problemas psicológicos esenciales a la vez que nuestras fuerzas y debilidades en las relaciones interpersonales? ¿Y si este sistema no dependiera de las opiniones de especialistas o gurús, ni de la fecha de nacimiento, ni del orden de nacimiento, sino de nuestros rasgos de personalidad y nuestra disposición a explorarnos con sinceridad? ¿Y si este sistema no sólo nos mostrara nuestros problemas esenciales sino también nos indicara la manera de hacerles frente o tratarlos? ¿Y si este sistema también nos dirigiera hacia las profundidades de nuestra alma?

Este sistema existe, y se llama Eneagrama.
En sentido espiritual, todo lo que uno desea, a lo que aspira y necesita está siempre presente, es asequible aquí y ahora, para aquellos que tienen ojos para ver.

SURYA DAS



El espíritu es una fuerza invisible que se hace visible en todo lo que vive.

MAYA ANGELOU




SERES DE LUZ

Uno de los incidentes más importantes de mi vida me ocurrió (a mí, Don) hace varios años durante un retiro espiritual de una semana en el Estado de Nueva York. Éramos alrededor de cincuenta personas y nos alojábamos en un hotel de comienzos de siglo, propiedad de nuestro profesor. Puesto que los terrenos y el interior de la vieja casa necesitaban mantenimiento constante, era el lugar idóneo para que hiciéramos trabajos manuales penosos y una oportunidad perfecta para observar nuestras resistencias y reacciones mientras trabajábamos. Era verano y el calor era intenso, había pocas duchas, las colas para los cuartos de aseo comunes eran largas y casi no teníamos periodos de descanso. Como todos sabíamos, todas esas condiciones físicas y comunitarias entraban en el plan de nuestro profesor para sacar a la luz nuestros «rasgos» de personalidad, con el fin de que pudiéramos observarnos con más claridad en la intensidad de ese laboratorio vivo.

Una tarde se nos dio la rara oportunidad de hacer una siesta de tres cuartos de hora entre trabajo y trabajo. A mí se me había asignado la tarea de rascar la pintura de la pared exterior del viejo hotel, y muy pronto estaba cubierto de la cabeza a los pies de escamas de pintura seca. Al final de nuestra sesión de trabajo estaba tan agotado y sudoroso que no me importó la suciedad; necesitaba una siesta, y tan pronto nos dieron la señal de dejar el trabajo, fui el primero en llegar al dormitorio común y meterme en la cama. Poco después llegaron la mayoría de los otros chicos de ese dormitorio y a los cinco minutos ya estábamos todos disponiéndonos para dormir.

En ese momento llegó el compañero de habitación que faltaba. Alan. Le habían asignado el trabajo de cuidar a los hijos de los miembros del grupo, y por su forma de entrar, con un portazo, y de tirar las cosas a su alrededor era clarísimo que estaba furioso por no haber podido desocuparse antes para subir a dormir la siesta. Pero sí tuvo tiempo para hacer bastante ruido y no dejar descansar a nadie más tampoco.

Poco después de que entrara Alan metiendo bulla, me ocurrió algo pasmoso: vi que mis reacciones negativas subían por mi cuerpo como un tren que llega a una estación; y no me subí al tren. En un instante de simple claridad, vi a Alan con su rabia y frustración, vi su comportamiento tal como era, sin añadidos ni complejidades, y vi cómo se iba «acumulando» mi rabia para descargarla sobre él; y no reaccioné a nada de esto.

Al limitarme a observar mis reacciones de rabia y autojustificación en lugar de actuar según ellas, fue como si de pronto se hubiera descorrido un velo ante mis ojos y me abrí. En un instante se disolvió algo que normalmente me bloqueaba la percepción, y vi el mundo completamente vivo. De pronto Alan era encantador y los demás chicos perfectos en sus reacciones, fueran las que fueran. Miré por la ventana y con igual asombro vi que todo lo que me rodeaba brillaba desde dentro. La luz del sol en los árboles, las hojas mecidas por la brisa, el suave crujido de los paneles de vidrio en los viejos marcos de la ventana, todo era demasiado hermoso para expresarlo con palabras. Me quedé extasiado ante lo milagroso que era todo; todo, absolutamente todo, era hermoso.

Continuaba en ese estado de asombrado éxtasis cuando me reuní con el resto en la meditación de última hora de la tarde. Al profundizar en la meditación, abrí los ojos y miré a mi alrededor, y entré en lo que sólo puedo definir como una visión interior cuya impresión ha permanecido en mí durante años.

Lo que vi fue que cada una de las personas reunidas allí era un «ser de luz». Vi claramente que todos estábamos hechos de luz, que éramos como formas de luz, pero sobre esa forma había surgido una corteza; esa corteza era negra y de consistencia gomosa, como alquitrán, que oscurecía la luz interior que era el yo verdadero de cada persona. En algunas partes la capa de alquitrán era muy gruesa y densa; en otras, más delgada y transparente. Las personas que han trabajado en sí mismas durante más tiempo tienen menos alquitrán e irradian más de su luz interior. Debido a sus historias personales, otras personas están cubiertas con más alquitrán y necesitan trabajar muchísimo para quitárselo.

Alrededor de una hora después, la visión se fue desvaneciendo y desapareció. Cuando terminó la meditación teníamos más trabajo que hacer; me apresuré a ir a realizar una de las tareas más ingratas: fregar los platos en la calurosa cocina, pero dado que aún seguía palpable cierto residuo del éxtasis, esa tarea también fue un momento de dicha.

Relato esta historia no sólo por su importancia para mí personalmente, sino también porque me enseñó de manera gráfica que las cosas de las que vamos a hablar en este libro son reales. Si nos observamos con sinceridad y sin juzgarnos, si vemos en acción los mecanismos de nuestra personalidad, podemos despertar y nuestra vida puede ser un maravilloso despliegue de belleza y dicha.


CÓMO UTILIZAR ESTE LIBRO
El eneagrama sólo puede servirnos si somos sinceros con nosotros mismos. Así pues, los elementos de este sistema, y este libro, servirán mejor como guía para la autoobservación y la autoexploración. Este libro lo hemos diseñado con muchos detalles prácticos para facilitar su uso, entre otros:


  • Actitudes sanadoras, dones y proceso de transformación de cada tipo de personalidad.

  • Cómo «observar y dejar marchar» los hábitos y las reacciones problemáticos.

  • Cómo trabajar con las motivaciones de cada tipo de personalidad.

  • Mensajes inconscientes recibidos en la infancia.

  • Estrategias terapéuticas para cada tipo.

  • «Empujones» espirituales para arrancar, llamadas a despertar y banderas rojas para cada tipo.

  • Cómo cultivar la percepción en la vida cotidiana.

  • Sesiones de trabajo interior y prácticas para cada tipo.

  • Cómo usar el sistema para continuar el crecimiento espiritual.

Dado que es útil hacer los ejercicios que presenta este libro en una especie de diario personal, te convendría dedicar a este fin una libreta, cuaderno o archivador. Te recomendamos que uses este diario de trabajo interior para anotar las ideas y percepciones que te vengan a la mente mientras lees acerca de tu tipo de personalidad y sobre los otros ocho. A muchas personas les ocurre que esta información les evoca todo tipo de temas, recuerdos e inspiraciones creativas.

A modo de primer ejercicio te sugerimos que escribas tu biografía, no tu autobiografía; escribe sobre ti en tercera persona, usando el «él» o el «ella», no el «yo». Cuenta la historia de tu vida, comenzando por tus primeros años (o antes, lo que sabes de la historia de tu familia) hasta el momento presente, como si estuvieras hablando de otra persona. También podría ser conveniente que dedicaras una página de tu diario a cada decenio, dejando espacio para añadir ideas y observaciones al respecto a medida que las recuerdas. No te preocupes de la «corrección» literaria; lo importante es que veas tu vida en su conjunto y totalidad, como si la contara otra persona.

¿Cuáles han sido los momentos decisivos de tu vida, tus traumas y triunfos, esos momentos en que comprendiste que, para bien o para mal, tu vida no volvería a ser la misma? ¿Cuáles han sido las personas más importantes de tu vida, las que han actuado de «testigos» de tus esfuerzos y de tu crecimiento, aquellas que te han herido y aquellas que han sido tus mentores y amigas comprensivas? Pon el máximo posible de detalles.

Vuelve a tu biografía siempre que desees añadir algo mientras lees este libro y adquieres más conocimiento sobre ti mismo. Tu historia se irá enriqueciendo y adquirirá más sentido a medida que te comprendas con más profundidad.


  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   30


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal