La unción de los enfermos



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LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS

Dios Padre nos ama tanto que ha querido dejarnos un sacramento especial para cuando nos acercamos a ese momento difícil para cualquier hombre: la muerte. Este Sacramento puede ser el último y gran regalo que Dios te da en la vida.



¿QUÉ ES LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS?

La unción de los enfermos es el sacramento que le da fuerza, ánimo y consuelo a una persona enferma y la prepara para una buena muerte.



¿CUÁNDO EMPEZÓ LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS?

Cristo durante su vida siempre mostró un gran amor por aquellos que padecían algún mal, que tenían alguna enfermedad o dolor.

Recuerda que el Evangelio nos cuenta cómo Jesús curó a paralíticos, ciegos y otros enfermos.

Esta preocupación del Señor por los enfermos, se la comunica a sus discípulos. Jesús, en dos momentos del Evangelio, les dice lo qué debían hacer con los enfermos:

“y ungiendo con óleo a muchos enfermos, los curaban.” (Marcos, 6, 13)

“pondrán las manos sobre los enfermos, y éstos se encontrarán bien.” (Marcos, 16,18)

El apóstol Santiago nos cuenta en la Biblia, la costumbre que ya existía entre los primeros cristianos con estas palabras:

“¿Alguno entre ustedes enferma? Haga llamar a los sacerdotes de la Iglesia, y oren sobre él, ungiéndole con óleo en el nombre del Señor, y la oración de la fe salvara al enfermo, y el Señor le hará levantarse, y los pecados que hubiere cometido le serán perdonados.” (Santiago, 5 14-15)



¿QUÉ PIENSA JESÚS SOBRE EL DOLOR?

Jesús nunca se quejó, nunca se rebeló ante el sufrimiento, ante el dolor del alma o del cuerpo.

Jesús vino a enseñarnos a dar UN SENTIDO NUEVO AL DOLOR, a tomarlo de otra manera.

Nada mas piensa de qué forma aceptó El su sufrimiento en la cruz.

Desde entonces el cristiano sabe que la enfermedad no es una maldición, sino que puede ser un MEDIO PARA SANTIFICARSE, un medio para acercarse más a Dios. Una persona puede ofrecer su enfermedad por su salvación o por la de otros hombres.

La enfermedad puede ser también algo que nos ayuda a preparar mejor nuestra alma para dar cuenta a Dios de nuestra vida. Jesús quiso dejarnos el SACRAMENTO DE LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS para vivir mejor estos momentos.



¿CÓMO SE HACE LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS?

El sacerdote va a donde se encuentra el enfermo o el anciano y unge, es decir, unta con óleo sagrado (el óleo es un aceite de oliva que es bendecido por el Obispo el jueves santo) la frente y las manos del enfermo y dice la siguiente oración:



Por esta santa unción y por su bondadosa misericordia te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo. Amén

Para que libre de los pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu enfermedad. Amén

No es bueno pensar que este sacramento debe darse cuando ya sé esta muriendo la persona, pues la Iglesia recomienda que se reciba al comienzo de la enfermedad, para que la persona lo reciba con lucidez, o sea, que sé de cuenta, y con fervor, porque la unción ayuda también si así Dios lo quisiera, para curar la enfermedad.



¿QUÉ GANA LA PERSONA QUE RECIBE LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS?

1) El enfermo se une a la pasión de Nuestro Señor Jesucristo.

2) La unción da fuerza, consuelo y ánimo al enfermo para soportar cristianamente el sufrimiento y el dolor.

3) Cuando un hombre no tiene pecado se dice que esta “en gracia”. Pues la unción de los enfermos, si el enfermo esta en gracia, aumenta esa gracia.

4) Cuando un hombre tiene pecados veniales, o sea, pequeños, la unción de los enfermos quita las pequeñas manchas que el alma pudiera tener por ellos.

5) Si el enfermo ya no esta consciente (o sea, que no está despierto y que ya no se da cuenta de las cosas), este sacramento le perdona los pecados, aún cuando no haya podido confesarse, siempre que el enfermo estuviera arrepentido antes de perder el sentido.

6) Si Dios así lo quiere, la unción de los enfermos puede producir la curación de la enfermedad. Si es la voluntad de Dios que esa persona muera, este sacramento le da fuerza para prepararse para la muerte.

Este sacramento nos ha hecho reflexionar que la vida del hombre no acaba aquí en el mundo, sino que sólo es el camino para alcanzar la verdadera vida: la VIDA ETERNA, la vida para siempre con Dios en el cielo.

Esto nos hace pensar ¿De verdad vivo mi vida preparándome para ese día en que me voy a encontrar con Dios, para ese momento que se llama MUERTE?

Recuerda, lo que esta en juego es su SALVACIÓN, no le niegues a quien amas, la oportunidad de confesarse y recibir la unción de los enfermos.







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