La vida de los niños tibetanos bajo la dominacion china



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RESUMEN EJECUTIVO


Este Reporte llevado a cabo por el Comité Internacional de Abogados para Tíbet investiga hasta qué grado el gobierno chino respeta y promueve los derechos humanos de los niños/as tibetanos en tres áreas: detención, tortura y otros maltratos hacia los niños/as involucrados; educación; atención médica y nutrición. Desde la perspectiva de los derechos humanos este reporte describe el impacto de la dominación China sobre los niños tibetanos. Esperamos que este Reporte sirva para ilustrar una mejor comprensión acerca de la vida presente y posiblemente futura de los niños tibetanos; de tal manera que se tomen los pasos necesarios para salvaguardar su bienestar. A continuación sigue el reporte de nuestra investigación.




  • Detención. Las autoridades chinas detienen arbitrariamente a los niños/as tibetanos, casi siempre en condiciones deplorables, reteniéndolos por meses, y aún años, sin un proceso adecuado. Los niños/as tibetanos pueden ser detenidos en estaciones de policía; centros de re-educación a través del trabajo”; y prisiones. Los niños/as pueden ser aprehendidos bajo sospecha de estar involucrados en actividades nacionalistas tibetanas; por intentar huir a India, ó a Nepal; o por actos tan inocentes como la búsqueda de un pariente, o por quejarse acerca del tratamiento médico de algún amigo. Las autoridades estatales niegan a los niños/as detenidos el acceso a abogados, así como a sus parientes. No reciben ningún tipo de ayuda (consejo) legal. Muchos de los detenidos por supuestas actividades políticas son “sentenciados” por un período aproximado de uno a tres años, además del tiempo que hubiesen pasado bajo interrogatorio antes de ser sentenciados. Los niños/as que tratan de huir de Tíbet son detenidos por un período más corto (generalmente durante un mes; pero en algunas ocasiones, por mucho más tiempo).

  • En general todas las instalaciones de detención se caracterizan por encontrarse en condiciones deplorables: cuando reciben alimento- éste es muy escaso; además de recibir muy poca agua. No existen camas y total falta de higiene, el suministro de luz es pésimo, y carecen absolutamente de atención médica.




  • Tortura. Generalmente los niños/as detenidos por supuestos delitos políticos sufren el mismo tipo de interrogatorios y torturas que los adultos tibetanos acusados de actividades políticas. Los oficiales chinos en ocasiones torturan a los niños/as tibetanos (hubo un caso de un niño tan pequeño como de cuatro años edad) intimidándolos y castigándolos con el fín de obtener información y confesiones. La tortura más frecuentemente consiste en golpes (empleando todo tipo de objetos); desde los puños, hasta las botas militares; látigos; palos, y tubos metálicos. Del mismo modo, existe la tortura con instrumentos eléctricos para marcar al ganado; los cuales son aplicados en las zonas más sensibles del cuerpo infantil. Otras formas de tortura contra los niños/as incluyen quemaduras; ataques con perros; y sostenerlos en posiciones dolorosas. Igualmente reciben tortura psicológica, como el confinamiento solitario; amenazas a los padres de los niños/as, o forzándolos a presenciar la tortura hacia sus familiares y amigos. Además, las niñas de mayor edad pueden quedar sujetas al abuso sexual, mientras estén bajo custodia. Los niños/as tibetanos, sospechosos de albergar sentimientos nacionalistas, o de participar en actividades “políticas”, tales como manifestaciones pacíficas, son quienes sufren la tortura más severa. A la fecha no existe en China ninguna evidencia oficial acerca de responsables de torturar a niños/as tibetanos que hayan sido llamados a cuentas.




  • Castigo Corporal. Los maestros en las escuelas primarias tibetanas emplean rutinariamente castigos corporales de una manera que generalmente se establece como tortura por definición de la Ley Internacional. Los maestros utilizan castigos corporales para castigar a los niños/as tibetanos por llegar tarde; también por deficiencia en el aprendizaje durante la clase, o en exámenes; por no cumplir con sus tareas ó por faltar en actos de connotada significación política. Por ejemplo, mostrar negligencia al sostener la bandera de China, tal como se requiere durante una asamblea. Los castigos corporales incluyen golpes con palos, con bambú punzante; látigos; alambres; escobas; y cinturones. Además, son forzados a arrodillarse sobre objetos puntiagudos o cortantes, como: vidrios, piedras o barras de acero afiladas, con las cuales muchas veces les aplican descargas eléctricas. Por lo que se refiere a las escuelas primarias “mixtas” de alumnos chinos y tibetanos, aparentemente los maestros chinos infringen a los estudiantes tibetanos castigos corporales más frecuentemente – y con mayor severidad- en comparación con los estudiantes chinos. Muchas veces, los maestros humillan y hostigan pública y verbalmente a los estudiantes tibetanos. De nuevo, las formas más severas de castigo corporal son aplicadas a los niños/as tibetanos cuyas palabras o acciones, puedan ser percibidas como expresiones de identidad nacional tibetana. En algunos casos, las autoridades escolares cooperan con la policía del estado para infringir castigo corporal.




  • Acceso a la Educación. Muchos niños/as tibetanos carecen de acceso a una educación adecuada debido al alto costo de la misma, a la escasez de escuelas en regiones remotas, al reciente cierre de muchas escuelas privadas tibetanas por parte de China, y a la incapacidad para pagar sobornos o la falta de “contactos”. La Ley china prohibe las colegiaturas, pero permite a las escuelas cobrar “cargos misceláneos”. Estos incluyen cuotas por admisión, registro, pupitres, sillas, libros y uniformes; así como diversas multas y contribuciones “especiales” para los maestros. Algunas escuelas primarias también cobran colegiaturas a pesar de ser prohibido. Por consiguiente, en la práctica muchos niños/as tibetanos no pueden costear la escuela. En las regiones rurales y entre los nómadas, donde reside más del 80% del pueblo tibetano, existe menor número de escuelas primarias. Muchos niños/as de dichas áreas tienen que viajar horas o días para llegar al plantel más próximo; y por lo tanto, no resulta práctico asistir a la escuela, aún cuando sus familiares pudiesen costearla. En años recientes, el gobierno chino ha elegido devolver a las comunidades locales el gasto de la educación primaria. De hecho, los fondos del gobierno central destinados a la educación primaria para niños tibetanos son envíados a escuelas estatales de los centros urbanos; las cuales atienden en forma creciente a una población estudiantil que incluye principalmente a los niños/as de los colonos chinos. Algunas ocasiones, los niños/as tibetanos que habitan en las regiones remotas de Tíbet, asisten a escuelas “comunitarias”, -mantenidas con impuestos locales y contribuciones ”voluntarias”–; pero generalmente éstas son de calidad inferior, con instalaciones inadecuadas, y maestros poco calificados. Sólo recientemente, algunos niños/as tibetanos de dichas regiones pueden asistir a escuelas privadas auspiciadas por beneficencia extranjera; a ingresar a los monasterios; o quedar bajo la tutela de maestros religiosos. Sin embargo, las autoridades del Estado han cerrado, o tomado la dirección de algunas de estas escuelas; en parte porque en ellas se enseñan materias de historia, religión, o cultura tibetana. Las autoridades consideran que estas materias son “políticas”. Por último, el acceso que tienen los niños/as tibetanos a la educación, especialmente para secundaria o preparatoria está muy restringido debido a que sus padres no cuentan con el guangxi; “contacto” debido con el sistema escolar chino, y la jerarquía del partido comunista.




  • Contenido de la Educación. La educación en las escuelas primarias tibetanas no sirve para preparar a los niños/as para una educación superior, empleo y el desarrollo de su potencial total; si no más bien para adoctrinarlos política, social y culturalmente. Tanto el medio de educación en el idioma chino prevaleciente, así como el plan de estudios (historia, política y cultura china) prueban –confirman- esta tendencia. En muchas escuelas primarias tibetanas, frecuentemente emplean el idioma chino como el medio principal de enseñanza. Muchos niños/as tibetanos encuentran enajenante y difícil aprender en un idioma diferente a su lengua nativa. En muchas escuelas primarias, en gran medida se considera el tibetano como un segundo idioma. Al mismo tiempo que el plan escolar enfatiza la prioridad y superioridad de la cultura china; mientras que denigra –algunas veces de forma tácita; aunque generalmente de manera enfática– la cultura tibetana. Además del chino, el tibetano, y las matemáticas, los niños/as tibetanos algunas veces aprenden acerca del comunismo, maoísmo e historia china. Sin embargo, casi nunca les imparten enseñanzas sobre la historia, cultura o religión tibetana. De hecho, en muchas escuelas primarias mixtas los maestros chinos castigan las expresiones de la cultura tibetana; especialmente cuando se trata de mostrar lealtad al Dalai Lama, aunque también en hechos tan inocentes como usar atuendos tradicionales; cantar canciones regionales; celebrar festividades o hablar acerca de su historia, diferenciándola de la de China. Los Maestros tibetanos que son sorprendidos enseñando a sus estudiantes acerca de su historia, o cultura, enfrentan acoso, despido y otro tipo de castigos; incluyendo encarcelamiento.




  • Discriminación en la Educación. Los niños/as tibetanos algunas veces estudian en escuelas primarias separadas y de calidad inferior, comparadas con las escuelas a donde asisten los niños/as chinos. En las escuelas mixtas, frecuentemente sufren discriminación étnica. Muchas veces los niños/as tibetanos pagan cuotas superiores por útiles o material escolar, como: pupitres, libros, plumas y comida. Estos “pueden ser ubicados en salones de clase que tengan equipo e instalaciones inferiores”. En algunos casos, asisten a escuelas “tibetanas” de menor calidad, con el fín de separarlos de las escuelas “chinas” de mayor calidad. Frecuentemente en las escuelas primarias mixtas, los niños/as tibetanos no reciben el mismo nivel de enseñanza que sus compañeros chinos; ya sea porque sus padres carecen del “guangxi” (conexión); o porque no tienen recursos suficientes para ofrecer los “regalos” que muchos padres chinos -(quienes tienen mejor posición económica)- dan a los maestros para garantizar un trato preferencial a sus hijos. En algunas escuelas primarias mixtas, los maestros chinos discriminan a los estudiantes tibetanos de diversas maneras. Por ejemplo, envían a los estudiantes tibetanos, - no así a los chinos-; a realizar trabajos físicos, tales como: limpiar los baños, barrer y cocinar. Igualmente suelen denigrar a los estudiantes tibetanos como “sucios”, “no inteligentes”.




  • Acceso a la Atención Médica. El acceso a la atención médica, es muy deficiente en lo que concierne a los niños/as tibetanos, debido a dos factores: la ausencia de instalaciones adecuadas; especialmente en las regiones rurales y entre nómadas de Tíbet. Esto también se debe al alto costo que implica la atención médica, aún en donde existen instalaciones sanitarias. Los niños/as tibetanos en Lhasa y en otras pocas áreas urbanas, viven cerca de hospitales modernos. Sin embargo la mayoría de los tibetanos deben viajar horas, o días para llegar a una clínica médica moderna. En caso de emergencia, es imposible que los niños/as tibetanos lleguen a tiempo a una clínica moderna, evitando así la fatalidad. Adicionalmente, el alto costo de la atención médica impide que muchos niños/as tibetanos reciban tratamiento médico aún cuando vivan cerca de un hospital o clínica. Entonces, algunas veces la medicina tibetana puede emplearse como una alternativa para los/as niños/as que viven en regiones remotas que no cuenten con instalaciones médicas modernas, aunque ésta tiende a ser menos eficaz que la medicina moderna en infecciones y enfermedades infantiles potencialmente fatales. Un programa de vacunación infantil ha sido implementado prácticamente en toda China, pero éste no ha llegado aún a la mayoría de los niños/as tibetanos, quienes más del 80% viven en áreas rurales o nómadas. La razón principal para esta falta, es que los trabajadores gubernamentales encargados de llevar a cabo el programa de vacunación en China, generalmente omiten viajar a las regiones remotas de Tíbet para suministrar inmunizaciones.




  • Enfermedades comunes entre los niños/as tibetanos. Las enfermedades más graves que padecen los niños/as tibetanos son las infecciones agudas del aparato respiratorio (como neumonía); así mismo enfermedades diarréicas; hepatitits; hidátide; y tuberculosis. Generalmente las enfermedades diarréicas son causadas por parásitos, y constituyen la causa principal de muerte entre los niños/as tibetanos. La mayoría de estos decesos pueden prevenirse con una simple una terapia de rehidratación oral. Otros problemas de salud, tales como el raquitismo y la lepra, pueden ser localizados en ciertos sectores de la población tibetana, más que en otros.




  • Desnutrición y atrofia en el crecimiento. Estudios recientes muestran que los niños/as tibetanos sufren de atrofia en el crecimiento causada por desnutrición crónica. Más de la mitad de los niños/as tibetanos examinados en un estudio reciente, mostraron indicaciones de atrofia en el crecimiento. La desnutrición también hace a los niños/as susceptibles a enfermedades infantiles fatales, cuyo problema se agrava, debido a que pocos niños/as reciben la vacunación infantil básica. Existen diversas causas que generan desnutrición; en algunos casos pareciese que los niños/as tibetanos no reciben alimentación adecuada; lo cual es un fuerte factor determinante. Igualmente los impuestos y las políticas de regulación de mercado establecidas por el gobierno chino han generado escasez de alimentos a muchas familias tibetanas. La mayoría de los niños/as tibetanos tienen acceso al agua potable debido a la abundancia de lluvia y nieve. Sin embargo, en algunas regiones el suministro de agua está infectado con parásitos y otras impurezas, causando disentería y potencialmente problemas de salud a largo plazo.




  • Educación Acerca de la Salud. En realidad, los niños/as tibetanos no reciben ninguna educación acerca de la salud. Aun aquellos que asisten a escuelas controladas por el Estado, éstos no aprenden ninguna información básica de higiene. Por ejemplo, cómo prevenir la propagación de la enfermedad. La ausencia de la educación acerca de la salud e higiene puede conducir a problemas severos en un futuro cercano. Algunos reportes sugieren que el SIDA eventualmente podría convertirse en epidemia en Tíbet, debido al incremento de la prostitución en Lhasa, lo cual contribuye en gran medida a ser una amenaza.




  • Los Derechos de las Mujeres y los Niños/as a la Salud y la Educación. China continúa forzando la política de planificación familiar en Tíbet; la cual limita a las familias tibetanas a tener dos o tres niños; dependiendo del lugar donde vivan. Con el fín de implementar esta política, el gobierno chino en ocasiones lleva a cabo abortos y esterilizaciones forzadas. Aquellos niños “-no autorizados-”, quienes con su nacimiento violan la ley de planificación familiar nunca tendrán derecho a los mismos beneficios que otros niños reciben de acuerdo a la ley china. Por ejemplo, educación, atención médica y ración alimenticia. De tal manera que la violación a los derechos de las mujeres tibetanas, indirectamente causa violación a los derechos de sus niños/as.

Debido a las causas previamente descritas, éstas han motivado a muchos niños/as tibetanos – cerca de 1,000 cada año-, a arriesgar sus vidas en viajes peligrosos para huir al exilio en India. Estas circunstancias no solo ponen en peligro la supervivencia de la cultura tibetana; si no que también comprometen el bienestar físico, psicológico y social del pueblo tibetano. Por consiguiente, a pesar de las recomendaciones que incluimos a corto plazo, al final de este reporte de investigación, se concluye que solamente una solución de estos problemas a largo plazo asegurará el lado del pueblo tibetano para ejercer su auto-determinación. Esperamos que esta información, alentará al gobierno chino, y a otros gobiernos, personas, y organizaciones no gubernamentales preocupados; así como a la comunidad internacional, para tomar las acciones necesarias para asegurar la supervivencia, salud y completo desarrollo de la próxima generación de niños/as tibetanos.




INTRODUCCION
Iniciamos investigando los aspectos de los derechos humanos relacionados con los niños/as, porque deseamos proporcionar una nueva perspectiva acerca de cómo la dominación china ha afectado la vida de los tibetanos. Los reportes de los derechos humanos acerca de Tíbet, tienden a enfocarse hacia aspectos tales como el arresto político, la represión religiosa y el entorno ambiental. Este es un enfoque valioso; sin embargo, frecuentemente no proporciona una cabal comprensión acerca de la situación en que viven los tibetanos. Aunque de hecho, cada uno de los tópicos expuestos en este Reporte son un tema por sí solos, conjuntamente proporcionan una visión general, amplia y comprensiva acerca del trato que Beijing da a los niños/as tibetanos. Aquellas personas que no están familiarizadas con la historia de Tíbet, o acerca de su situación actual, pueden encontrar este Reporte más útil, al juzgar los abusos reportados por el monitoreo de los derechos humanos, en contraste con las declaraciones del Gobierno Chino, y cómo ha mejorado la vida de la mayoría de los tibetanos. (1).
Por lo tanto, decidimos enfocarnos principalmente en asuntos claves que implican directamente a los niños/as. Este Reporte sobre los Niños/as complementa nuestro informe acerca de las Mujeres Tibetanas, de Enero de 1999; en el cual utilizamos el mismo enfoque. Esto es, ver la vida de los tibetanos, a través de los ojos de las mujeres. Entonces encontramos ahora nuevamente que un examen de la vida diaria de los tibetanos bajo la dominación china, revela no solamente lo que está sucediendo; si no también por qué está sucediendo; y cuáles son las consecuencias a largo plazo.
Los resultados más importantes, que se destacan de nuestro Reporte Ejecutivo, sugieren que en el mejor de los casos, el gobierno chino es indiferente al bienestar de los niños/as tibetanos. En ciertas áreas –especialmente la falta de acceso a una atención médica costeable, y a las escuelas primarias de las regiones remotas–, el destino de los niños/as tibetanos puede diferir un poco de la vida de los niños chinos que habitan en áreas rurales. Sin embargo, en otras áreas, los niños/as tibetanos sufren aún más. Es profundamente inquietante la evidencia de una severa desnutrición que afecta a más de la mitad de los niños/as tibetanos. Los niños/as tibetanos en la escuela también enfrentan una alternativa única para ellos: renunciar al derecho a la educación, o abandonar su identidad tibetana. Por último, no se puede ser indiferente al describir la tortura sistemática de los niños/as tibetanos detenidos por expresar su devoción al Dalai Lama, o por tratar de huir de Tíbet para obtener una educación adecuada..
La razón por la cual los niños/as tibetanos sufren de manera desmedida, requiere un pequeño análisis acerca de los 50 años que Tíbet ha padecido bajo el dominio chino. Bajo este contexto histórico (incluyendo las condiciones actuales en Tíbet), y con los antecedentes expuestos en este Reporte de Investigación, podemos empezar a percibir las consecuencias a largo plazo de la política y las prácticas de China que en la actualidad afectan la vida de los niños/as tibetanos.

Antecedentes


El 7 de Octubre de 1950, el Ejército de Liberación del Pueblo (ELP) de China lanzó un ataque militar a Tíbet (2). En ese mismo año, los Delegados del XIV Dalai Lama, quienes habían perdido contacto con el gobierno tibetano, -actuando bajo la amenaza de un ataque directo a Lhasa- (3), firmaron “el Acuerdo de 17 Puntos” (4). Este Tratado pretendía "que regresara Tíbet a la gran familia de la Madre Patria- la República Popular China (RPC)” (5) En ese tiempo, Tíbet constituía un Estado soberano e independiente (6). Por consiguiente su invasión y anexión por parte de China fueron ilegales y hasta la fecha continúan violando las Leyes Internacionales (7). Al margen de su soberanía histórica, los tibetanos también son un “pueblo” distinto -con todo el derecho a ejercer su propia auto-determinación- a la misma libertad que gozan todos los pueblos bajo la Ley Internacional; con el fin de determinar con libertad su situación política, así como perseguir su propio desarrollo económico, social y cultural”.(8)
A pesar de la promesa de autonomía para Tíbet en el “Acuerdo de 17 Puntos”, en el año de 1955, el gobierno chino había asumido el control absoluto de la mayoría de los asuntos de Estado. (9). Los esfuerzos de acoplamiento entre la RPC y el gobierno tibetano sufrieron un colapso debido a la política de China al introducir campañas de “lucha” de clases, y confiscar la mayoría de las tierras y bienes de Tíbet Oriental (10). Durante 1956, los tibetanos habían iniciado una revuelta armada que se había difundido contra la dominación china. Esto culminó en la salida del Dalai Lama al exilio en 1959 (11). Como resultado de estos eventos, el Presidente Mao Zedong lanzó una “revolución cultural” en Tíbet, siete años antes de ser implantada en China oficialmente.
Tíbet, al igual que China, experimentó un breve período de liberación de restricciones políticas y religiosas bajo la reforma política iniciada por Deng Xiapoing en 1979 (12). Pero el “relajamiento” de las restricciones sociales condujo a un resurgimiento de la vida civil y cultural tibetana, y con ello un renacimiento de la actividad religiosa”(13). Esto dió nueva vida al nacionalismo tibetano –aletargado durante mucho tiempo debido a la atmósfera hostil que prevalecía bajo la política de Mao; y especialmente durante la Revolución Cultural–. Asimismo surgieron nuevamente demandas de libertad religiosa por parte de los tibetanos; de auto-determinación política, y de respeto a sus derechos humanos. El conflicto entre estas demandas, y el continuo interés del gobierno chino en oprimir el sentimiento nacionalista tibetano, culminó en un estado de violencia. Al final de 1980, los militares chinos suprimieron brutalmente una serie de manifestaciones pacíficas en Lhasa (14). En Marzo de 1989 –tres meses antes de la masacre de la Plaza de Tiananmen–, Beijing declaró ley marcial en la Región Autónoma de Tíbet (RAT) (15). Esto dio fin al período de reforma comparativamente positivo de la ocupación china, dando inicio a una nueva campaña dirigida a exterminar la existencia del nacionalismo tibetano.
En los años 90’s, la represión política y religiosa en Tíbet continuó su escalada. Las medidas represivas reflejaron una percepción aguda por parte de los oficiales de alto nivel del partido Comunista Chino (PCC), al intensificarse la resistencia a la ocupación china; así como a la oleada de protestas desde los centros urbanos como Lhasa, ubicada en Tíbet central (anteriormente la provincia de U-Tsang) contra Tíbet rural y Oriental (interiormente las provincias tibetanas de Kham y Amdo). A fin de julio de 1994, la RPC sostuvo una conferencia en Beijing conocida como el Tercer Foro Nacional de Trabajo en Tíbet (Tercer Foro) (16), con la exclusiva finalidad de desarrollar políticas para acelerar el crecimiento económico en la RAT. De hecho, el Tercer Foro dió pie a “la revisión más importante de la política en Tíbet, desde el relajamiento de línea dura Maoista de 1979 ” (17).
El Tercer Foro llevó al PCC a re-formular estrategias para endurecer su control sobre Tíbet, y para sancionar una nueva serie de políticas represivas encaminadas a sofocar la persistente disidencia social y política contra la ocupación China. Estas incluyeron, en orden de importancia: (1) Iniciación de campañas de “re-educación patriótica” en monasterios y conventos, con el fin de incrementar el control gubernamental de la actividad religiosa en Tíbet; (2) purgas de servidores públicos y empleados gubernamentales sospechosos de “abrigar simpatías nacionalistas”; (3) una campaña agresiva para desacreditar al Dalai Lama, por medio de cierto tipo de propaganda que buscaba socavar su continua influencia religiosa y política entre los tibetanos; (4) la política de transferir a Tíbet un vasto número de colonizadores chinos; y (5) una iniciativa para asegurar mayor control sobre la educación de los niños/as tibetanos (18). El impacto del Tercer Foro continúa hasta hoy (19). En gran medida, define la atmósfera social, económica y política en la cual viven los tibetanos actualmente. Además, el año pasado Beijing promocionó una nueva y agresiva campaña para atraer la inversión extranjera a las regiones orientales de la RPC, incluyendo Tíbet, especialmente con la finalidad de explotar sus recursos naturales (20).
Bajo el dominio chino, el pueblo tibetano ha sufrido todo tipo de violaciones a sus derechos civiles, políticos, económicos sociales y culturales; mismos que garantiza la Ley Internacional moderna a todas las personas (21). Casi invariablemente, estas violaciones tienen su origen, y se deben al esfuerzo sistemático del gobierno chino para imponer su sistema político, económico y social al pueblo tibetano; así como para suprimir cualquier sentimiento nacionalista que los tibetanos alberguen. A través de los años, organizaciones no gubernamentales (22), gobiernos extranjeros, y periodistas, todos de manera similar han documentado y difundido ampliamente los abusos contra los derechos humanos de los tibetanos; incluyendo tortura, prisión política, represión religiosa, y discriminación en el empleo, la educación y el gobierno; destrucción cultural, degradación ambiental, y explotación de los recursos naturales de Tíbet. Más recientemente, la política gubernamental intenta alentar el asentamiento masivo de chinos en Tíbet. Esto ha reducido a los tibetanos, según un reciente estudio, “a extranjeros en su propio país”(25), Lhasa, la capital de Tíbet, en la actualidad tiene una población predominantemente china.
Durante cincuenta años, Beijing ha tratado diferentes estrategias para controlar a Tíbet. Estos esfuerzos han tenido un impacto directo y negativo sobre la vida de los niños/as tibetanos. Nuestro reporte muestra que estas consecuencias van desde la –tal vez no pretendida- desnutrición, causada por lo menos en parte, por la postura de Beijing al imponer modelos económicos no familiares a una cultura extranjera (tibetana); al creciente esfuerzo brusco por parte de China, para asimilar a los niños tibetanos a través del sistema educacional; hasta las prácticas descaradas (ostensibles) y crueles de detener y torturar a niños tibetanos con el fin de crear pánico a ellos, y a otros tibetanos; obligándolos a tener lealtad política, y cultural a China. Verdaderamente, la tortura China hacia los niños tibetanos, muestra cómo las autoridades se han enfocado por completo a aplastar cualquier manifestación que perciban de nacionalismo tibetano.
La Comisión Internacional de Juristas (CIJ) –una organización independiente no-gubernamental-, dedicada a los derechos humanos y a la observancia de la ley, efectuó exhaustivas investigaciones del estado y de la situación de los derechos humanos en Tíbet en 1959 y 1960. En 1959, investigadores del CIJ concluyeron que “la evidencia señala un caso de prima facie de un intento sistemático …… de destrucción parcial, o total, hacia los tibetanos ya como una nación aparte, y a la religión budista (26). En 1960, el Comité de Averiguación Legal del CIJ concluyó que en un intento por destruir a los tibetanos como un grupo religioso, se han cometido “actos de genocidio” en Tíbet, (27). Muchos tibetanos –más de un millón- de acuerdo a las estadísticas, una sexta parte de la población de 1950, murió entre 1950 y 1976 como resultado de la invasión y ocupación China (28). Miles de monasterios tibetanos, conventos de monjas y templos, fueron destruidos y saqueados de sus reliquias sagradas, antes, durante y después de la Revolución Cultural (29). El estudio más reciente del CIJ sobre Tíbet, publicado en 1997, enfatiza que las actuales políticas de la RPC “continúan extinguiendo o amenazando con exterminar las bases primordiales de la identidad y la cultura tibetanas”(30). El Dalai Lama, líder político y espiritual en el exilio, también ha mencionado frecuentemente que “aún cuando a los tibetanos se les permítase ejercer su derecho a la política de auto determinación, su principal preocupación actualmente, es el peligro de extinción en que se encuentra la herencia cultural tibetana”(31). Actualmente, los niños tibetanos crecen y se desarrollan dentro de una atmósfera abiertamente hostil a su herencia cultural.
Hablar sobre la destrucción de la “cultura e identidad” de Tìbet, no expresa solamente una preocupación superficial acerca de si los tibetanos se visten o no con chubas; o, si giran ruedas de plegarias; ni siquiera se refiere a que dejaran de hablar en su propio idioma . El panorama que revela este reporte sobre la vida de los niños tibetanos, muestra el grado de violencia, y la represión que Beijing emplea para mantener su control sobre Tíbet. Esto es la causa de daños concretos perpetrados sobre el pueblo tibetano tanto física, psicológica y socialmente. Nuestro “Informe sobre las Mujeres” - expone a todo detalle la documentación obtenida sobre la tortura a mujeres que han sido aprehendidas, así como las medidas forzosas (obligatorias) impuestas por la ley de planificación familiar. Esto sucede al mismo tiempo que China transfiere a Tíbet a millones de colonos chinos – lo cual corrobora esta misma conclusión.
Este reporte señala también en gran medida, el drástico impacto que ha ejercido la dominación China sobre los niños tibetanos. En años recientes, más de 3,000 tibetanos acuden anualmente a documentarse “en los centros de refugiados” establecidos en India y en Nepal; una vez que los tibetanos que escapan, y han logrado cruzar la frontera China-Nepal. Más de la tercera parte de estos refugiados, son niños. Este número es extraordinario (cifra muy alta) dadas las innumerables dificultades y barreras, -tanto naturales, como políticas-, que deben atravesar hasta lograr huir de Tíbet. Generalmente los niños/as llegan vía Nepal; después de sobrevivir un viaje en el que arriesgan su vida a través de los Himalaya (32). Un número desconocido muere de congelamiento, enfermedades y falta de comida adecuada a lo largo del recorrido (33). A su llegada todos requieren de atención médica. Aquellos que sobreviven los rigores físicos del viaje, pueden enfrentar otras amenazas más directas: reportes de hostigamiento, asalto, violación; y aun disparos, por parte de las autoridades fronterizas de China y Nepal, respectivamente; esto no es poco común (34). A pesar de estos peligros, los padres tibetanos, -totalmente conscientes de los riesgos; eligen enviar a sus hijos al exilio ya sea, en compañía de parientes, amigos o extraños. Inclusive algunas veces los niños viajan solos. Preguntamos a estos niños sobre su viaje y sus razones para elegir el exilio. Sus respuestas revelan cómo los tibetanos se sienten fuertemente amenazados debido a los esfuerzos que hace China por controlarlos y asimilarlos.
Concluimos con una serie de recomendaciones para mejorar las condiciones de los niños tibetanos. Muchas de éstas, representan incrementar medidas hacia frentes específicos. Aun cuando la recomendación más importante proviene de la fuente de “la violación de los derechos humanos” documentados en este informe, – el esfuerzo de Beijing por controlar al pueblo tibetano tiene devastadoras consecuencias: los perjuicios a largo plazo que se diseminan en forma de muerte, enfermedad, pobreza, ignorancia y desesperación . El pueblo tibetano debe ser permitido controlar sus propias vidas y las vidas de sus hijos.



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