Laboratorios norvet inmuni-pet’S



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Laboratorios NORVET

INMUNI-PET’S® 25 mg

Ciclosporina A Suspensión Oral 25 mg/ml

Presentación Frasco de 30 ml, 75 ml o 90 ml
INMUNI-PET’S® 50 mg

Ciclosporina A Suspensión Oral 50 mg/ml

Presentación Frasco de 30 ml, 75 ml o 90 ml
Química

• La ciclosporina A (Inmuni-Pet’s®) es una de las nueve ciclosporinas (A hasta I), cada una de las cuales es un fármaco péptido cíclico, aisladas a partir de los hongos Cyclindrocarpon lucidium y Trichoderma polysporum. La ciclosporina A (Inmuni-Pet’s®) es un poli-péptido cíclico de 11 aminoácidos y un peso molecular de 1202 daltons. El fármaco es insoluble en agua y deberá ser disuelto en un solvente orgánico.


Fundamento

• Conforme los linfocitos se desarrollan en el timo, estos son pre-programados para reconocer antígenos extraños. La especificidad por el antígeno es determinada por una unidad antígeno-aglutinante sobre la superficie celular de la célula T, denominada receptor de célula T (TCR del inglés T cell receptor). La especificidad y diversidad del sitio aglutinante del TCR, se deriva a partir de su composición de aminoácidos y las variaciones en composición entre cada una de las células T. La secuencia genética que codifica los TCR varía durante el desarrollo, en consecuencia, cada célula T finalmente conlleva un TCR diferente, denominado esto como especificidad aglutinante del TCR. Dado que las variaciones genéticas son totalmente al azar, una amplia «biblioteca» de sitios aglutinantes capaces de reconocer moléculas tanto propias como extrañas es generada. Los timocitos con TCRs que aglutinan a moléculas propias, y en consecuencia potenciales para el desarrollo de auto-inmunidad, son subsecuentemente destruidos a través de mecanismos aun pobremente entendidos.

• Los linfocitos recirculan a una tasa del 1 al 2% por hora, migrando provenientes de todos los tejidos de la corpórea. Las rutas de recirculación no son al azar. Moléculas residentes especializadas sobre la superficie celular de los linfocitos T, medían el anclaje a moléculas endoteliales específicas en los tejidos objetivo. Una vez dentro del tejido, las células presentadoras de antígenos (APCs del inglés antigen presenting cells), tales como los macrófagos, realizan contacto intimo con los linfocitos y presentan antígenos extraños que han sido procesados en dichas células. Las APCs fagocitan proteínas extrañas y escinden enzimáticamente a estas en pequeños péptidos de 8 a 12 aminoácidos de longitud. Estos péptidos son acomodados dentro de una clase de moléculas acarreadoras especializadas conocidas como complejo mayor de histocompatibilidad (MHC del inglés major histocompatibility complex). Las moléculas MHC acarrean los fragmentos péptidos a la superficie celular, en donde estos son mostrados a las células T.

• El TCR se asocia con moléculas accesorias, incluyendo CD3 y ya sea CD4 o CD8. El complejo TCR- CD3 interactúa con el fragmento péptido en la hendidura aglutinante de la molécula MHC de la APC, y este complejo es estabilizado por la molécula CD4 o CD8 de la célula T. Esta interacción produce la señal que inicia la activación de la célula T, conduciendo a la proliferación de clones de dicha célula T, los cuales reconocen en lo particular fragmentos de la proteína extraña. Las bases para el reconocimiento antigénico MHC-restringido, es el requerimiento de la presentación del antígeno a través de APCs portando una molécula MHC especifica del huésped.

• La proliferación antígeno-derivada de clones de células T es absolutamente necesaria para una efectiva respuesta inmune. Esta es conducida por medio de un asa de retroalimentación positiva entre las células T y hormonas solubles autocrinas. Las células que reconocen antígenos elaboran el potente factor de crecimiento interlucin-2 (IL-2) y simultáneamente asumen la responsabilidad a IL-2 de la expresión del receptor IL-2. Esta síntesis dual, permite a las células estimular su propia expansión clonal autocrina.

• Durante el transcurso de una respuesta inmune, la proliferación de las células T recluta múltiples otros tipos celulares y mecanismos inmunes a la actividad. Las células T producen IL-1 a través de IL-6, IL-9 e IL-10, además de interferones, factor de necrosis tumoral alfa o beta (TNF, TNF del inglés tumor necrosis factor), factor estimulante de colonias granulocito (G-CSF del inglés granulocyte colony-stimulating factor) y factor estimulante de colonias granulocito-monocito (GM-CSF del inglés granulocyte monocyte colony-stimulating factor). Estas sustancias presentan al menos tres importantes funciones.

• Primero, las citocinas pueden atraer y activar a otros leucocitos. Ejemplificando, las citocinas de los linfocitos T CD4 atraen macrófagos, mientras que las citocinas de los linfocitos T CD8 atraen a otros linfocitos hacia aloinjertos rechazados. Estas asimismo pueden disparar la activación de macrófagos y la maduración de linfocitos T CD8 formados de novo. La resultante infiltración tisular multicelular tradicionalmente ha sido referida como respuesta de hipersensibilidad de tipo retardada (DHT del inglés delayed-type hypersensitivity). Las citocinas de los linfocitos T CD4 son asimismo responsables de la activación de los linfocitos B y, en consecuencia, indirectamente, en su mayoría, de la producción de anticuerpos.

• Segundo, las citocinas regulan ascendentemente tanto a las moléculas MHC en los tejidos como a las moléculas de adhesión sobre el endotelio. Esto incrementa el acceso y acumulación de leucocitos en los tejidos y acelera el reconocimiento de moléculas extrañas.

• Tercero, las citocinas activan distantes respuestas orgánicas, tales como la respuesta hepática de fase aguda, la síntesis de fagocitos en la medula ósea, y al axis hipotálamo-pituitaria, produciendo los signos sistémicos de inflamación.

• Una vez que el antígeno ha sido eliminado el proceso es regulado descendentemente. Un número de linfocitos T de memoria sensibilizados permanecen y contribuyen a una respuesta secundaria más fuerte a la repetición del desafío con el mismo antígeno. Otros mecanismos de regulación de los linfocitos T, los cuales son relacionados a la expresión de moléculas reguladoras (tales como Fas ligando), asimismo pueden desempeñar un importante papel en las respuestas linfocito T mediadas.

En humanos, evidencia reciente sugiere la existencia de al menos dos sub-poblaciones de células T portadoras de CD4. El subgrupo de linfocitos T colaboradores 1 (TH1 del inglés T helper 1 lymphocyte) preferentemente conduce la inmunidad mediada por células. El subgrupo de linfocitos T colaboradores 2 (TH2 del inglés T helper 2 lymphocyte) estimula la producción antígeno-inducida de los linfocitos B. Los dos subgrupos producen diferentes grupos de citocinas. Algunas de las citocinas TH1 regulan descendentemente la producción de citocinas TH2, y viceversa. En consecuencia, las dos distintas respuestas representadas por estos subgrupos son en algo mutuamente excluyentes. Se especula que la predominancia de un subgrupo o del otro afecta el carácter de la respuesta inmune hacia un desafío en lo particular. El mecanismo que determina la elección entre TH1 y TH2 es bajo investigación.

• Los mecanismos moleculares que elaboran la trascripción de los genes IL-2 y la caracterización de la estructura del receptor IL-2 (IL-2R), han conducido a la terapia IL-2 receptor objetivo. Conforme el conocimiento de la biología molecular ha avanzado, los investigadores han ampliado considerablemente el entendimiento del como funcionan múltiples inmunodepresores. De mayor importancia, muevas estrategias guiadas por este conocimiento han resultado en inmunodepresión sitio-dirigida. Virtualmente cada paso conocido del proceso inmune puede ser objetivo, y diversos fármacos noveles son en la actualidad en diversas etapas de desarrollo.

• Cuando un linfocito T es activado por un antígeno, un programa coordinado de múltiples activaciones genéticas es iniciado, conduciendo a la proliferación de células activadas. La ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) bloquea la trascripción de 10 genes de al menos 60 que son activados. Esto incluye a IL-2, IL-3 y IL-4, GM-CSF e interferon gama. La inhibición en la producción de IL-2, la cual actúa como un potente factor de crecimiento de linfocitos T, probablemente sea el efecto clave y este ha sido documentado ampliamente. Se sabe que el fármaco bloquea la activación del gen de IL-2, finalmente impidiendo la síntesis de IL-2. La ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) interfiere con el aglutinamiento de factores de trascripción específicos hacia el promotor (región de control) del gen de IL-2, previniendo la síntesis de RNA.

• La ocurrencia de sustancias similares a ciclosporina (Inmuni-Pet’s®), al parecer, es marcadamente universal y evolutivamente conservada. Receptores específicos a ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) son presentes en la mayoría de las células. Estos han sido observados hasta en un amplio rango de tipos celulares en plantas. Conforme el fármaco es estudiado en mayor detalle, se torna claro que presenta múltiples efectos en diversos procesos en los linfocitos y otras células.

• Antes de la introducción de la ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) los protocolos inmunodepresores descansaban fundamentalmente sobre los esteroides y los fármacos citotóxicos, tales como la azatioprina y la ciclofosfamida. Estos regimenes presentaban la desventaja de producir amplia depresión de las cascadas inmune e inflamatoria. La ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) introduce una nueva era en la inmunodepresión, siendo un potente, relativamente linfocito T especifico, no-citotóxico, depresor de la activación de los linfocitos T.

• La ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) no inhibe la migración de leucocitos y no presenta efectos significativos sobre la viabilidad de los linfocitos no estimulados, significando la anterior que la ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) no es un agente citotóxico, sino que es un agente citostático. El mecanismo de acción específico y reversible de la ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) no altera la respuesta inmune inespecífica del huésped. Asimismo, el mecanismo de acción de la ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) propicia una menor incidencia de infecciones en comparación con otros agentes inmunodepresores.


Mecanismo de Acción

• La ciclosporina A (CsA), conocida en la actualidad como ciclosporina (Inmuni-Pet’s®), es en humanos el más importante fármaco inmunodepresor en transplantes y en el tratamiento de determinados desordenes autoinmunes (Diasio & LoBuglio, 1995). La ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) es el único inmunodepresor que inhibe específicamente a los linfocitos TH temprano durante el transcurso de la respuesta inmune a un antígeno o estimulo regulador (Diasio & LoBuglio, 1995), sin afectar a las células supresoras. La supresión ocurre conforme CsA (Inmuni-Pet’s®) se aglutina a la ciclofilina, un receptor proteico citoplasmático, formando un complejo heterodimerico. Este complejo se aglutina entonces al calcinerium. El aglutinamiento del calcinerium inhibe la actividad fosfatasa calcio-estimulada, lo cual resulta en la desfosforilación de proteínas reguladoras. La desfosforilación de las proteínas propicia su translocación hacia el núcleo, en donde estas sirven como sub-unidades para los factores de complejos de trascripción. En consecuencia, CsA (Inmuni-Pet’s®) evita el incremento en la trascripción de genes de células T que pudiese de otra manera ocurrir posterior a la activación de células T. La trascripción mediada por IL-2, a través de ciertos protooncogenes y determinados receptores a citocinas, es particularmente afectada (Diasio & LoBuglio, 1995). La producción de IL-2 (y en consecuencia la proliferación de células T y la generación de linfocitos T citotóxicos antígeno-específicos) es asimismo atenuada, dado que la expresión del factor transformador del crecimiento (TGB del inglés transforming growth factor), un potente inhibidor de IL-2, se incrementa (Diasio & LoBuglio, 1995). Las células B no son afectadas. El fármaco es más efectivo cuando es administrado antes de que la proliferación de las células T haya ocurrido.


Farmacología Clínica

• El comportamiento farmacocinético de CsA (Inmuni-Pet’s®) es complejo y aparentemente no ha sido estudiado en perros y gatos. La absorción posterior a la administración oral es lenta e incompleta. En humanos, la concentración máxima ocurre 1 a 4 horas posterior a la administración oral. Los estudios sugieren que la disminución en la biodisponibilidad de CsA (Inmuni-Pet’s®) posterior a la administración oral, pueden reflejar la actividad de enzimas fármaco-metabolizantes del epitelio intestinal (Gomez et al., 1995) o efluencia del fármaco glicoproteína P – mediado.

• La ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) es ampliamente distribuida, caracterizada esta por un gran volumen de distribución (en humanos 13 L/kg). El fármaco se acumula en los eritrocitos (en humanos contabilizando el 50% o más del fármaco) y leucocitos (en humanos contabilizando del 10 al 20% del fármaco) (Diasio & LoBuglio, 1995). El fármaco circulante remanente se encuentra aglutinado a lipoproteínas plasmáticas. El fármaco es metabolizado por el hígado en un gran número de metabolitos, los cuales probablemente varían entre pacientes. Alrededor de 20 metabolitos han sido documentados en humanos. El metabolismo es dirigido primordialmente hacia las cadenas laterales más que hacia la estructura anular. Al parecer, el metabolismo inactiva totalmente al fármaco, aunque esto no ha sido concluyentemente demostrado (Diasio & LoBuglio, 1995). Los metabolitos son excretados en bilis y heces. En humanos, la vida media de CsA (Inmuni-Pet’s®) es de 6 horas.
Interacciones Medicamentosas

• Numerosas interacciones entre CsA (Inmuni-Pet’s®) y otros fármacos han sido reportadas en la literatura humana (Diasio & LoBuglio, 1995). Probablemente su eliminación sea acelerada en parte debido a inducción de enzimas fármaco-metabolizantes, a través de fenitoina, fenobarbital, rifampicina y la combinación de sulfametoxazol-trimetoprim. Su eliminación es diminuida por amfotericina-B, eritromicina y ketoconazol (Diasio & LoBuglio, 1995). Asimismo la ciclosporina (Inmuni-Pet’s®), al parecer, altera la absorción oral de otros fármacos (Gomez et al., 1995). Tal como un inhibidor de la glicoproteína P, la ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) puede incrementar la biodisponibilidad oral de fármacos que de otra manera pudiesen ser efluidos a partir de las células epiteliales intestinales hacia el lumen intestinal (Terao et al., 1996). La ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) puede ser empleada con otros fármacos inmunodepresores, incluyendo los glucocorticoides (Diasio & LoBuglio, 1995).

Los efectos inhibidores del ketoconazol sobre el metabolismo intestinal epitelial y hepático del fármaco, pueden ser de beneficio terapéutico en pacientes recibiendo ciclosporina (Inmuni-Pet’s®). La administración de fármacos (p.e. ketoconazol) conocidos de inhibir el metabolismo de la CsA (Inmuni-Pet’s®) (potencialmente teniendo como objetivo las células epiteliales intestinales, así como las enzimas hepáticas microsomales), no solo disminuyen el aclaramiento hepático sino asimismo incrementan la biodisponibilidad del fármaco (Gomez et al., 1995; McLachlan & Tett, 1998). El ketoconazol puede asimismo disminuir la lipoproteína que aglutina a la ciclosporina (Inmuni-Pet’s®), resultando en grandes concentraciones de ciclosporina libre (Keogh et al., 1995). Diferencias entre pacientes en la biodisponibilidad oral de la ciclosporina (Inmuni-Pet’s®), asimismo pueden reflejar la presencia de glicoproteína P intestinal, la proteína responsable del eflujo del fármaco de las células. Al parecer, la glicoproteína P contribuye a la eliminación de primer-paso de la ciclosporina (Inmuni-Pet’s®), actuando como un paso tasa-limitante en la absorción (Lown et al., 1997).

• El empleo de ketoconazol en combinación con ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) como un medio de disminuir el costo del fármaco, ha sido bien aceptado en medicina en humanos (Keogh et al., 1995), pero esto esa soportado por medio de monitoreo terapéutico del fármaco. Los efectos de la combinación ketoconazol con ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) han sido estudiados en perros (Myre et al., 1991). El ketoconazol ha sido estudiado a dosificación variando desde 12.5 a 10 mg/kg/día, con la magnitud de la inhibición incrementada con la dosis de ketoconazol. Inhibición del aclaramiento ocurre a menores a 2.5 mg/kg/día; el aclaramiento fue reducido en un 85% a 10 mg/kg/día. Sin embargo, diferencias en el aclaramiento, al parecer, no afectan la biodisponibilidad. Otros fármacos que disminuyen el aclaramiento de la ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) incluyen al diltiazem, verapamil e itraconazol (McLachlan & Tett, 1998). El impacto de la cimetidina o el cloranfenicol, ambos inhibidores de las enzimas fármaco-metabolizantes, aparentemente no ha sido reportado.


Efectos Adversos

• La ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) es caracterizado por un estrecho índice terapéutico en pacientes humanos, con toxicidad renal como primordial efecto adverso. Las células tubulares renales desarrollan hiperuricemia (empeorada a través de diuréticos) e hiperkalemia (un efecto renal tubular y eritrocitico en los canales iónicos) (Kahan, 1993). Daño hepático asimismo ocurre, aunque menos común que la disfunción renal. El riesgo de daño hepático severo es marcadamente incrementado cuando la ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) es empleada en combinación con fármacos citotóxicos (p.e. azatioprina, ciclosfosfamida). Sin embargo, el riesgo de toxicidad renal y hepática aparentemente no es mayor en perros y gatos. El riesgo de daño renal probablemente se incremente con la administración concurrente de diversos otros fármacos, incluyendo otros fármacos nefrotóxicos y puede ser de riesgo superior en pacientes sometidos a transplante renal. Asimismo, en humanos, la ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) incrementa la incidencia de colelitiasis e hiperlipidemia ha sido reportada, esta última particularmente en pacientes recibiendo glucocorticoides. Otros efectos adversos reportados en humanos incluyen, neurotoxicidad, disturbios gastrointestinales e hipertensión (Diasio & LoBuglio, 1995). Desarrollo de linfomas de células B también ha sido reportado.

• Las concentraciones de ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) deberán ser monitoreados como una guía de efectividad y seguridad de los regímenes de dosificación. Los lineamientos ofrecidos en medicina humana pueden servir como objetivo en pacientes veterinarios (Kahan, 1993). Diversos métodos han sido empleados para la evaluación de las concentraciones de ciclosporina (Inmuni-Pet’s®), incluyendo cromatografía liquida de alto desarrollo, la cual puede diferenciar los metabolitos del compuesto original, inmuno-análisis basado en radio-inmuno-análisis e inmunofluorecencia polarizada, la cual es probable de detectar compuesto original y metabolitos. Cada al parecer es clínicamente útil, aunque las concentraciones objetivo variaran con la metodología. Las muestras pueden variar, con la sangre entera siendo la más común. La concentración plasmática de la ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) es el determinante primordial del efecto del fármaco (Kahan, 1993), aunque un metabolito activo puede contribuir en más de un 10% de la actividad en humanos no recibiendo ketoconazol.

• Aunque le monitoreo terapéutico del fármaco puede ser empleado para guiar el régimen de dosificación, de manera tal que la eficacia y seguridad sea incrementada, los laboratorios que ofrecen análisis de ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) son sumamente limitados y este es costoso.
Empleo Terapéutico

• Los fármacos inmunodepresores son comúnmente empleados en la práctica de perros y gatos para inducir o mantener en remisión a pacientes con enfermedades inmunomediadas (o «autoinmunes»). Estos fármacos actúan a través de una variedad de mecanismos, pero primordialmente deprimen ya sea: la actividad de los fagocitos-mononucleares; la producción de anticuerpos por la inmunidad humoral: o la actividad de las células T de la inmunidad mediada por células.

• Ocasionalmente el sistema inmune reconoce a los tejidos del huésped como extraños y dirige una respuesta humoral o mediada por células en contra de órganos o tejidos objetivo específicos. Esto puede resultar en daño orgánico o tisular clínicamente relevante. Estos desordenes son colectivamente denominados como enfermedades inmunomediadas, pero son referidos por algunos como enfermedades autoinmunes. Dado que en la mayoría de los casos auténticos auto-anticuerpos (anticuerpos en contra de los antígenos del propio huésped) no son producidos, sino que más bien complejos antígeno-anticuerpo (inmuno-complejos) son depositados en determinados órganos o tejidos, el termino enfermedad inmunomediada es preferido. Se especula que la mayoría de las enfermedades inmunomediadas que desarrollan perros y gatos sean idiopáticas o primarias (causa subyacente no puede ser encontrada). No obstante, ocasionalmente las enfermedades inmunomedidas se desarrollan durante o posterior a terapia farmacéutica, o inmediatamente después de vacunación.

• Las enfermedades inmunomediadas presentan una multitud de manifestaciones clínicas. Estas pueden afectar a un órgano o tejido en solitario (p.e. anemia hemolítica inmunomediada y poliartritis, respectivamente), o pueden ser multisistémicas (p.e. lupus eritematoso sistémico), y son frecuentemente asociadas con fiebre. En medicina veterinaria, la mayor indicación para la ciclosporina (como tratamiento tópico) ha sido queratitis seca (Williams, 1997). La ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) ha sido empleada en forma sistémica en numerosos desordenes inmunomediados. Dado que los gatos pueden encontrar la preparación oral no-palatable, la solución puede ser diluida en aceite de oliva.

• El empleo de ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) es en incremento en pacientes padeciendo desordenes inmunomediados que no responden a la terapia inmunodepresora tradicional. Boothe y Barth et al., han empleado ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) exitosamente en el tratamiento de aplasia celular roja autentica. En humanos, aparentemente, la ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) actúa sinérgicamente con la dexametazona en el tratamiento de enfermedad inflamatoria intestinal. Al parecer, ambos fármaco tiene como objetivo, a través de diferentes mecanismos, a las quimiocinas responsables de la migración de los leucocitos hacia el sitio de inflamación (van Deventer, 1997). Asimismo, al parecer, la ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) no es efectiva en el tratamiento de glomerulonefritis inmunomediada en perros.

• Una indicación reciente para el tratamiento con ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) en perros es fístulas perianales. En el año 1997, Mathews y et al. encontraron que la ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) era efectiva en erradicar o disminuir marcadamente el tamaño o número de fístulas perianales en 10 de 10 perros. La dosificación inicial fue de 10 mg/kg PO cada 12 horas, pero fue reducida posterior a una semana a de 5.0 a 7.5 mg/kg, esto dadas las excesivas concentraciones plasmáticas. Las dosis fueron ajustadas a una meticulosa evaluación de 400 a 600 ng/mL. La duración de la terapia vario de 8 a 12 semanas; remisión requirió otras 4 a 6 semanas de prueba terapéutica en 3 perros. La remisión fue persistente en todos los perros por al menos 6 meses y hasta de 18 meses al tiempo que el reporte fue publicado. Un estudio de seguimiento bajo una prueba controlada en asignación aleatoria realizado por Mathews & Sukhiani en el mismo año con 20 perros, encontró que las fístulas recurrían en 7 de los 17 perros tratados con ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) y requirieron subsiguiente tratamiento o extirpación quirúrgica. Sin embargo, la ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) fue benéfica pre-quirúrgicamente reduciendo la extensión de la extirpación. Los investigadores asimismo encontraron que meticulosa concentraciones de ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) entre 100 y 300 ng/mL, fueron efectivas en el tratamiento de fístulas perianales. El más frecuente efecto adverso reportado en este estudio fue caido del pelaje, detectable por 16 semanas. El pelaje viejo tiende a ser reemplazado por pelaje blando.

• Con el advenimiento de la trasplantación renal, la ciclosporina (Inmuni-Pet’s®) esta siendo en incremento empleada para prevenir el rechazo del transplante. Los gatos responden mejor que los perros, siendo mantenidos los aloinjertos renales a dosis de 7.5 mg/kg cada 12 horas en conjunción con prednisolona (Predni-Pet´s NRV®) a 0.125 – 0.25 mg/kg cada 12 horas (Vaden, 1995). Las concentraciones sanguíneas deberán ser mantenidas a 500 ng/mL (cromatografía liquida de alto desarrollo) el primer mes posterior al transplante, pero pueden ser reducidas a 250 ng/mL posteriormente.

• La atopia es una tendencia constitutiva o hereditaria a producir anticuerpos IgE a alérgenos inhalados comunes, tales como por ejemplo polvo de ácaro casero (Dermatophagoides pteronys-synus) y polen de pasto, los cuales no provocan respuesta inmune en sujetos normales. La atopia canina es caracterizada por prurito, frecuentemente estacional, primordialmente en patas, cara y vientre, ocasionalmente presentando auto-trauma. Pioderma secundaria, hiperhidrosis y otitis externa asimismo son con frecuencia presentes. Al igual que el dolor, la sensación de prurito consiste de una señal periférica, originada en la piel, y una percepción central, finalizando en la corteza sensorial. Numerosos químicos son responsables de la generación y transmisión de la señal en la piel, no obstante cuales predomina en el perro y el gato son desconocidos. Los químicos son ampliamente los mismos de aquellos generados en la respuesta inflamatoria e incluyen tanto químicos preformados (histamina, serotonina), como de aquellos sintetizados in situ (prostaglandinas, leucotrienos, proteasas). La señal generada a nivel de la piel puede ser modificada por factores emocionales, bioquimicos o centrales, conduciendo a comportamiento aparentemente no proporcional a la causa incitante (p.e. trauma cutáneo inducido en respuesta a una simple mordedura de pulga). Los fármacos orientados hacia el control del prurito pueden tener como blanco ya sea la transmisión periférica o central. En prurito crónico, los fármacos con efectos sistémicos generalmente son más efectivos. La terapia a futuro del prurito pudiese enfocarse sobre modificadores de la respuesta biológica (Cooper 1993). Los productos con eficacia potencial en pacientes humanos con atopia incluyen interferon- , timopentina (un pentapéptido activo de una hormona tímica, el cual promueve la diferenciación de linfocitos T maduros) e IL-2. Asimismo es probable la eficacia de la ciclosporina (Inmuni-Pet’s®).


Dosis

PERROS

En términos generales deben emplearse dosis iniciales orales de 10 mg/kg/día PO. (Gregory et. al 1989)

5-20 mg/kg PO q24h. Ajustar la dosis en base a monitoreo. (Boothe 2001)

GATOS

En términos generales deben emplearse dosis iniciales orales de 10 mg/kg PO q12h. Muchos gatos encuentran no-palatable la solución oral, lo cual origina ptialismo y sacudida de la cabeza, que a su vez puede propiciar concentraciones sub-terapéuticas. Una alternativa consiste en administrar la ciclosporina diluida en aceite de oliva (solución 1 a 4 %), 5 mg/kg en ambos ojos q6h. (Gregory et. al 1989)

10 mg/kg PO q12h. Ajustar la dosis en base a monitoreo. (Boothe 2001)
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