LaCuerda Una mirada feminista de la realidad



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laCuerda

Una mirada feminista de la realidad


Año 5, No. 44

Guatemala, abril/2002



SEXUALIDAD Y DERECHOS

Editorial

La fragilidad de la paz y la fuerza de la solidaridad

Entrada

  • Derechos sexuales: ¡Ni un paso atrás! (Laura E. Asturias)

  • Sumario noticioso

La médula

  • Apropiándonos de nuestro cuerpo (Wendy Santa Cruz)

  • Una fuerza misteriosa (Carmen Álvarez)

  • Conservadurismo criollo (Barbara Schieber)

  • Nuevos significados de la normatividad religiosa (Juan Guillermo Figueroa Perea)

Femina sapiens

  • ¿Quien quiere género cuando puede tener sexo? (Lucy Garrido)

Vida

  • Las decisiones son personales (Wendy Santa Cruz)

  • ¡Qué friegan los pro-vida! (Conchita del Río)

La paseante

  • Poemas de la izquierda erótica, 30 años después (Rosina Cazali)

  • Josefa García Granados y el arte de sobrevivir a pesar de todo (Aída Toledo)

  • ¿De qué se habla en "Monólogos de la vagina" cuando se habla de la vagina? (Anabella Acevedo)

Esta boca es mía

  • Contra los mitos (Margarita Pacay)

  • David y Goliat (Graciela Armendárez)

  • Informe desde un camino minado (Edith Goel)

  • Política, ética y justicia (Ricardo Sáenz de Tejada)

Aquí y ahora

  • "Lo de Mayra" (Andrés Cabanas Díaz)

  • Tu ausencia nos dejó... (Paula Irene del Cid Vargas)

  • Congreso centroamericano de escritoras (Andrea Carrillo Samayoa)

  • Para recordar cómo cambio el tiempo (Myra Muralles)

Campo pagado

  • Ley de Desarrollo Urbano y Rural (Secretaría Presidencial de la Mujer)

Movidas

de aquí y allá

  • Proyectos de vivienda en San Marcos

  • Periodistas se capacitan

  • Garantías para la acción social

  • Iniciativa con enfoque rural y de género

  • Apoyo a la Corte Penal Internacional

  • Felicitaciones a Lesbiradas

  • Año del Patrimonio Cultural



Editorial

La fragilidad de la paz y la fuerza de la solidaridad


De tiempo atrás sabíamos que un gobierno encabezado por Ríos Montt, Reyes López y Portillo no podría dar buenos resultados. Sus trayectorias políticas y desempeños públicos nos hacían prever que algo nefasto se nos venía encima. No se sabía exactamente qué y cómo, sólo se intuía el peligro.

Nuestros temores se han visto confirmados con los repetidos escándalos de corrupción, el aumento a la represión política y la creciente militarización del Estado. En estos momentos y como consecuencia de los abusos cometidos por los funcionarios del FRG, hay una situación de inestabilidad que pone en peligro la frágil institucionalidad y la naciente democracia. Grupos de poder tradicionales, apoyados por algunos sectores de la sociedad civil, están llamando a la población a exigir la renuncia del ejecutivo. Se convoca a protestar y a demostrar repudio, pero no se proponen alternativas claras que constituyan una salida democrática. El resultado es que se extienden la confusión y el caos.

Nos parece importante destacar que el aumento de actos de intimidación y amenazas contra personas y grupos que trabajan por la vigencia de los derechos humanos y en la búsqueda de soluciones a los problemas de la población, son un rasgo que ha caracterizado el panorama político del actual gobierno, sobre todo, a partir de la desaparición de Mayra Gutiérrez, hace dos años. La impunidad de los grupos contrainsurgentes sigue presente. El estilo de proceder y los blancos elegidos son los mismos del pasado. Hay una clara continuidad de la represión, que se personifica en quienes cometieron crímenes contra el pueblo.

Por ello nos unimos a quienes exigen que el gobierno esclarezca los casos de violencia y agresión contra dirigentes campesinos, investigadores sociales, activistas políticos y defensores de los derechos humanos. Este gobierno tiene la obligación de garantizar la seguridad y nuestro derecho a la vida. La vigilancia y la presión de la ciudadanía son fundamentales para que el gobierno cumpla con su papel.

Conscientes de la gravedad de la situación por la que atraviesa nuestro país, no podemos dejar de indignarnos ante la guerra de exterminio que está llevando a cabo Ariel Sharon contra la población palestina. Hacemos público nuestro absoluto rechazo a las políticas de apartheid, ocupación y limpieza étnica que el ejército de Israel está poniendo en práctica. Exigimos una condena legal a estos crímenes y demandamos de las instancias internacionales una pronta respuesta para que se respete la vida de Arafat, así como su urgente intervención para detener el genocidio en Palestina. Nos unimos a las mujeres y hombres de todo el mundo que salen a las calles a manifestar su solidaridad y apoyo al pueblo palestino.

La política de guerra impulsada por el presidente de los Estados Unidos ha creado un clima internacional incierto. Las agresiones contra la población civil indefensa que emprendió tras el derrumbe de las torres han abierto la puerta a la violencia y la represión. Ante esto, la respuesta de la sociedad civil no se ha hecho esperar. Cada vez hay más personas que se adhieren a la lucha por la paz y la justicia universal. No nos quedemos atrás.

[índice]
Derechos sexuales: ¡Ni un paso atrás!

Laura E. Asturias, laCuerda
Gracias a los arduos esfuerzos de las mujeres del mundo, sobre todo en las últimas décadas, hoy son reconocidos en los tratados internacionales los derechos sexuales, además de los reproductivos.

En Guatemala, Estado signatario de todos los documentos relacionados con este tema, crece el interés por conocer más sobre los derechos sexuales desde una óptica científica y libertaria, no dogmática. A la vez, a quienes los promovemos nos preocupa el que, tras cada logro en su entendimiento y reivindicación, arrecia en algunos grupos conservadores la intención de retroceder los avances.

En laCuerda creemos que estos tiempos -marcados por una subregistrada epidemia de VIH/sida y otras infecciones de transmisión sexual, así como un generalizado desconocimiento en el campo de la sexualidad- requieren superar los patrones que reducen a las personas a sus capacidades reproductivas; ésta es una visión que no sólo esos grupos pretenden mantener, sino perpetuada también por otros que, aun con mejores intenciones y sin el dogmatismo que caracteriza a aquéllos, continúan limitando su trabajo a la salud reproductiva, a veces olvidando que la salud -en general- no es posible sin el pleno disfrute de los derechos sexuales. Somos mucho más que una masa de órganos reproductores.

Sostenemos que ya es hora de reconocer y empezar a respetar la integralidad de los seres humanos. Por ello nos interesa redimensionar la sexualidad de manera que sea comprendida más allá de su componente biológico -el más exaltado desde San Agustín hasta hoy- para abarcar todos los aspectos psicológicos y sociales intrínsecos a la vida de la gente.

Es necesario insistir que cuando hablamos de sexo nos referimos a las características biológicas con las que nacemos y que nos definen, físicamente, como mujeres u hombres. En tanto, el término "género" (componente social de la sexualidad que a la vez influye en la configuración psicológica de las personas) es una construcción social que engloba todo aquello que no nos es inherente al momento de nacer: son valores, actitudes y prácticas que una sociedad enseña como "propias de la mujer" y "propias del hombre"; son rígidas normas de conducta que esa sociedad considera "deseables", "normales" y "aceptables" para cada sexo.
Entre los derechos sexuales aplicables a toda persona se encuentran:


  • el derecho a los conocimientos acerca de la sexualidad y de su cuerpo,

  • a tomar en forma autónoma todas las decisiones sobre el cuerpo, incluidas las relacionadas con la fecundidad y las condiciones de la maternidad y la paternidad,

  • a decidir si tener o no relaciones sexuales, con quién, cómo y con cuánta frecuencia,

  • a disfrutar de una sexualidad compartida y libre de violencia,

  • a que no se atropelle su integridad y a no ser expuesta a situaciones sexuales indeseadas,

  • a un trato igualitario,

  • a ejercer prácticas sexuales de su elección que no lastimen a otras personas,

  • al respeto a su identidad sexual,

  • a la atención de la salud en cualquier etapa y durante toda la vida.


Los derechos sexuales se quedarían cortos si no incluyeran también otros que hacen parte de la sensibilidad y las necesidades humanas, como son:


  • el derecho al placer sin culpa,

  • al disfrute de todos nuestros sentidos,

  • a la seguridad, la confianza y la espiritualidad,

  • a que se respete la imagen de los cuerpos,

  • a privacidad y confidencialidad,

  • a la alegría y al ocio,

  • también a hablar de todo esto, como parte de la libertad de expresión que es una de nuestras garantías fundamentales.


Cabe señalar que en cada uno de estos derechos está implícita la obligación del Estado de garantizar que sean respetados, así como la de proveer gratuitamente a la población servicios integrales relacionados con tales garantías, incluidos todos los métodos anticonceptivos modernos y seguros.

Quizás sobre decir, pero conviene recordarlo, que el ejercicio de los derechos sexuales implica no aceptar imposiciones ajenas que contravengan los propios valores, como tampoco propuestas que de alguna manera obstaculicen ese ejercicio.

Alrededor del mundo, también la juventud ha manifestado lo que considera derechos sexuales, sin distingos de sexo, religión, color, orientación sexual o habilidad mental y física; entre otros:


  • derecho a conocer sus derechos,

  • a ser libres de tomar sus propias decisiones y responsables de sus actos,

  • a informarse sobre las relaciones sexuales y disfrutarlas,

  • a gozar de seguridad,

  • a elegir casarse o no y a planificar una familia,

  • a conocer los métodos anticonceptivos y sobre las infecciones de transmisión sexual y a prevenir embarazos,

  • a protección contra el abuso sexual,

  • a cuidados de salud accesibles, confidenciales, respetuosos, gratuitos y de buena calidad,

  • a que la juventud sea incluida en la planificación de programas relacionados con jóvenes para poder influir en las políticas de gobierno.


A nivel internacional se ha aceptado que los derechos sexuales son inherentes a las garantías individuales. Ello se basa en el reconocimiento de que todos éstos son indivisibles e inalienables, puesto que no es posible hacer valer principios tales como la libertad y la justicia, si a la vez se violan derechos básicos cuya ausencia afecta las vidas de las personas.

Por lo anterior, y porque no podemos darnos el lujo de retroceder un solo paso en los avances logrados hasta la fecha, desde laCuerda reiteramos que los derechos sexuales son un tema de justicia social, toda vez que persiguen el bienestar integral de los seres humanos mediante el logro de la más elevada calidad de vida. Y exigimos respeto a ellos pues no se trata de concesiones graciosas de algún gobierno de turno, sino de derechos cuyo amplio reconocimiento no habría sido posible sin el trabajo de largos años de las mujeres.

Conocer los derechos sexuales y asumirlos como parte de nuestras garantías básicas nos permite hacerlos valer con toda propiedad, en cada ámbito, frente a cualquiera que pretenda impedir nuestro disfrute de ellos. Y esto requiere, antes que nada, reconocernos como personas sujetas de derechos para hacer uso de ellos, promoverlos y defenderlos.
Carta de derechos para una sexualidad integral


  • Tengo derecho a mi cuerpo y a todas sus sensaciones, especialmente el placer.

  • A mis propios pensamientos, los que sean y como sean.

  • A experimentar todas mis emociones: excitación, gozo y cólera; dolor y depresión; amor y temor; a sentirlas sin importar si son o no aceptables para otras personas.

  • A reconocer mis recuerdos, sean de placer o de abuso, y a basar en ellos mis decisiones sexuales actuales.

  • A ser una persona sexual en todas las edades y etapas de mi vida y a escoger mi sexualidad, cómo la expreso y con quién.

  • A exigir que se respete mi cuerpo, mis pensamientos, emociones y bienestar general.

  • A pedir lo que quiero y necesito.

  • A rechazar, en cualquier momento, todo encuentro sexual que parezca insatisfactorio o amenazante, ya sea física, emocional o espiritualmente.

  • A decir "sí" o "no" y sentirme bien al respecto, sin temor, culpa ni obligación.

[índice]
Sumario noticioso

laCuerda
Centro infantil

Alrededor de 350 mujeres de áreas marginales capitalinas se beneficiarán por la construcción de un centro infantil en la colonia Guajitos. La finalidad del proyecto es ayudar a las mujeres trabajadoras.
Otra vez campeona

Elsa Monterroso ganó por segundo año consecutivo la carrera Avon "Sólo para mujeres", en la categoría de los 10 kilómetros. Otras atletas destacadas fueron Berta González, Brenda Zavala, Ilda Castillo y Fabiola Herrera, quienes obtuvieron, respectivamente, el primer lugar en las categorías de cinco kilómetros, Veteranas "A", Veteranas "B" y la juvenil.
Atención a víctimas

Veinte mujeres serán capacitadas en la Policía Nacional Civil para la atención de denuncias de víctimas de hechos delictivos que acuden a las comisarías en la capital. Fueron seleccionadas por su perfil humano y psicológico.
Cambian escuela por trabajo

El estudio Trabajo Infantil en el Marco de la Globalización de la Economía de Guatemala, realizado por UNICEF, afirma que más de 800 mil niñas y niños entre siete y 14 años de edad realizan una actividad laboral. Cerca de 300 mil dejan de asistir a la escuela para trabajar en el campo. Otros se dedican a la producción de bienes y servicios, las niñas usualmente al trabajo doméstico y los varones a la construcción.
Abusos contra la niñez

Un estudio realizado por tres instituciones que trabajan a favor de la niñez indica que el avance de la tecnología y el incremento de usuarios de Internet han contribuido a que proxenetas utilicen este medio con fines comerciales para exhibir pornografía infantil mediante fotografías, videos, así como relatos de aventuras sexuales de adultos.
Reporte de violencia en marzo

Durante marzo fueron víctimas de la violencia 15 mujeres, según reportes de cuatro diarios: dos de ellas muertas con arma de fuego; dos violadas y posteriormente asesinadas; cinco más heridas con arma de fuego o arma blanca y dos desaparecidas. También fue hallado el cuerpo de una mujer con señales de tortura y dos jovencitas fueron secuestradas por algunos días. Una más se suicidó.
Caso Ford, crimen político

Un documento identificado como del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos, al que tuvo acceso el matutino elPeriódico, concluye que el asesinato de la religiosa Barbara Ann Ford fue político y no producto de la delincuencia común. Helen Mack, activista pro derechos humanos, estima contradictorio lo informado, ya que el documento también indica que falta concluir la investigación.
Condenan a parricida

Carlos Morales fue hallado culpable del homicidio de su hija Katy Aguilar, de tres meses de edad, a quien propinó una golpiza "para calmar su llanto". El acusado fue condenado a 25 años en prisión.
Van a prisión

Arnulfo González Cruz, pastor de la iglesia evangélica Dios es Amor, fue sentenciado a 26 años de prisión inconmutables por haber abusado sexualmente de sus cuatro hijas menores de edad; también se le condenó a 10 años más por coacción y amenazas contra su esposa.

Otto Rolando Gómez fue recluido en el Centro Preventivo de la Zona 18 tras ser acusado por sus vecinos de maltratar a su madre y a su abuela, a quienes, según los demandantes, propinaba constantes golpizas. También de acuerdo con sus vecinos, Gómez se autonombra pastor evangélico en Mixco.
Mujeres presentes en los medios

Entre el 7 y 13 de marzo aparecieron publicadas en cuatro diarios guatemaltecos 14 informaciones referidas a las mujeres y su día. Destacan los artículos de Luisa Fernanda Rodríguez y Margarita Pacay, así como los reportajes de Claudia Vásquez y Adelma Bercián.

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Apropiándonos de nuestro cuerpo

Wendy Santa Cruz, laCuerda
Hace algunos años, hablar sobre sexo era algo prohibido. Para nuestras antecesoras implicó vergüenza, pues históricamente este tema les fue vedado. Ahora, aunque existe mayor apertura, mujeres y hombres -de diferentes generaciones- muchas aún no ubican su sexualidad como un derecho, como parte integral de la vida humana y eje de su desarrollo.

Varios factores influyen en nuestra concepción en cuanto a derechos sexuales, entre ellos los culturales, económicos, sociales, religiosos, de edad, educación e información. Todas las prácticas patriarcales que imperan en la sociedad han dado como resultado que no nos expresemos libremente acerca de nuestra sexualidad y desconozcamos los derechos relacionados a ésta. Muchas mujeres hemos comenzado lentamente a reconocernos a nosotras mismas y apropiarnos de nuestro cuerpo. Ello, sin duda alguna, nos da mayor seguridad, más autonomía y nos permite ir eliminando la opresión que aún vive la mayoría.

Para medir, de cierta forma, el conocimiento que se tiene sobre los derechos sexuales, entrevistamos a personas de ambos sexos y diversas edades del área urbana y la rural. A través de sus respuestas, su silencio o apatía nos dimos cuenta que algunas aún consideran la sexualidad como algo sucio y morboso, un tema privado del cual no se puede hablar abiertamente. Otras ligan este derecho únicamente a funciones reproductivas. Pocas involucran el concepto al placer sexual, la satisfacción personal y de pareja, prácticas libertarias con acceso a la salud y al bienestar.
Área urbana

Aquí encontramos que entre los factores que influyen en la concepción de las personas respecto de sus derechos sexuales están, principalmente, la edad y el acceso a la información.

En el departamento de Guatemala entrevistamos a personas comprendidas entre los 16 y 65 años de edad. La mayoría en el grupo de 45 o más años vincula sus derechos sexuales solamente a funciones reproductivas y avala como única forma de convivencia sexual la exclusividad de la pareja. Entre las mujeres casadas o unidas se mencionó como derecho el ser única para su pareja, además del amor, respeto y comprensión mutuos. Dijeron también que consistían en expresarse, actuar y pensar según sus principios. Las solteras recalcaron la libertad y el respeto. Entre ellas, una considera que "cuando hay amor, hay derechos sexuales hasta cierto límite, dependiendo de la edad y cómo se siente".

En el caso de los hombres de esta edad fue más difícil encontrar apertura al tema. Muchos se quedaron fríos cuando se les preguntó qué entendían por derechos sexuales y cuáles eran, le dieron vueltas al asunto para finalmente decir que no responderían porque estaban pensando en su trabajo o dieron cualquier otra excusa que no viene al caso. Entre los que respondieron se resaltó que tanto mujeres como hombres tienen los mismos derechos, deben decidir conjuntamente y comprenderse. Sólo uno de 52 años se animó a decir: "Entiendo por derechos sexuales la libertad de experimentar y buscar placer, todo lo que pueda producirse física y mentalmente, tanto en mujeres como hombres, heterosexuales o no".

Conforme disminuye la edad, las personas se muestran más abiertas al tema y mejor informadas. En el grupo de 25 a 44 años predominó la opinión de que cada quien -mujer u hombre- tiene el derecho a decidir sobre su cuerpo y tomar sus propias decisiones en cuanto a cómo, cuándo y con quién tener una relación. En ambos sexos expresaron que tienen derecho al placer o al gozo mutuo. Ellas agregaron la igualdad, el poder decidir ser madre o no y elegir los métodos anticonceptivos que más les convengan; ellos mencionaron que la comunicación y el descubrimiento son parte del ejercicio de tales derechos.

Algunas de las personas más jóvenes (15-24) parecen estar mejor informadas y más conscientes respecto de sus derechos sexuales, tal vez porque la sexualidad ya no les resulta un tema prohibido y hablan de ésta sin vacilar. A los derechos ya mencionados, en este grupo sumaron el de la educación, a decidir sobre su orientación sexual, a atención médica y prevención de enfermedades, a la no discriminación y a la dignidad de la persona. Para su ejercicio consideran necesario el respeto a sí mismas y hacia los demás, así como la tolerancia.
Área rural

Cada vez más mujeres en el área rural cobran conciencia de sus derechos, principalmente las que se han organizado y accedido a talleres de género, salud sexual, ciudadanía y autoestima, entre otros. Conversamos con 15 de ellas para conocer su opinión. Algunas son de San Marcos, otras de Escuintla y unas más de Sacatepéquez.

La edad no incide significativamente en cómo definen sus derechos sexuales; en más de la mitad de ellas tiene mayor influencia su propio proceso de formación, lo cual repercute en su forma de expresarse: lo hacen con mayor libertad. Enumeran los siguientes derechos: a la libre elección de la pareja, el momento y el lugar; a decidir el número de hijos; disfrutar sin violencia y discriminación, así como a ser respetadas; al placer y a decidir sobre su cuerpo; tener acceso a información en general y sobre métodos anticonceptivos; a una salud sexual sin riesgos.

El resto de las entrevistadas habla del tema con mesura, sin ser muy explícitas. En estos casos influyen su carácter, sus valores y los prejuicios sociales. Mencionan respeto, cariño y amor; cuidarse de las enfermedades; comprensión, libertad y privacidad, así como el derecho a decir 'no' y a decidir.

Una buena parte de las entrevistadas respondió que ejerce estos derechos platicando con su pareja, expresando sentimientos, respetándose mutuamente y capacitándose.

En el caso de los hombres del área rural fue más difícil obtener respuestas: mostraron absoluto desinterés en el tema y la mayoría de aquéllos que abordamos al final decía que no sabía. Otros desaparecían cuando escuchaban lo que se estaba preguntando. Sin embargo, un joven se animó a responder: "Los derechos sexuales son todas las garantías que la sociedad otorga al individuo de acuerdo a su género. En éstas se contemplan la libertad de procrear y no procrear sin que nadie nos presione para hacerlo, incluida la libre expresión de sexo entre la pareja y la forma en que lo ejercen".

[índice]
Una fuerza misteriosa

Carmen Álvarez, guatemalteca
Todas las mujeres alguna vez hemos tenido conflicto con el tema de la sexualidad, ya sea porque nos han impuesto el papel reproductivo y nos conflictúa tener muchos hijos o no tenerlos. Tal vez por ser madres solteras, o si tuvimos un aborto o no; por si la sexualidad sólo lo es si se vive en pareja; también por sentir culpa relacionada con la pérdida de la virginidad, o porque nos preocupa la cuestión del "añorado" orgasmo.

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