LaCuerda Una mirada feminista de la realidad



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Partiendo de que la sexualidad se refiere a una serie de descripciones, creencias, conductas, relaciones e identidades conformadas histórica y socialmente, abordar el tema es pensar en cuánto nos pesan todavía nuestros cuerpos; cuánto nos dicen y nos preocupa sobre la sexualidad; cuánto estamos todavía condicionadas por estereotipos heredados de dicha construcción social.

Pensemos que esta construcción nos plantea que somos mujeres escindidas y que el goce no está dado a esposas y madres abnegadas ya que, o somos para la reproducción y nuestra sexualidad está vinculada a "otro", o somos putas si queremos vivir para el placer. Otras seguramente vinculamos la sexualidad con la violencia, de la cual hablamos muy poco. A menudo, esas ataduras nos impiden pensar en el erotismo, el gozo y la felicidad, pues lo que viene a nuestra mente es dolor, frustración y culpa.

Para muchas mujeres, hablar de sexualidad es un tema prohibido: unas piensan en la censura, otras lo consideran sucio; unas más creen que es privado y algunas dicen que es sagrado. Más de una vez también he escuchado decir que ellas tienen relación sexual con sus maridos porque es su "obligación" como esposas y perfectamente podrían vivir sin ella, pues lo que conectan es sólo sufrimiento.

Algunas mujeres indígenas hemos profundizado sobre esto y nos hemos atrevido a hablar y preguntarnos: ¿Quiénes somos? ¿Qué nos molesta? ¿Cómo vivimos y sentimos nuestra sexualidad y nuestro cuerpo? ¿Cómo sentimos al otro o la otra? ¿Qué conocemos acerca de nuestra sexualidad y la de personas con quienes convivimos? ¿Qué nos tiene insatisfechas? Esto ha sido difícil, porque significa cuestionar nuestra vida y por supuesto nuestro discurso; no obstante, estamos encontrando nuevos caminos para el placer, la plena satisfacción y la libertad.

A las mujeres nos sobra corazón, pero nos falta más afecto, primero hacia nosotras mismas, luego de parte de las parejas. Nos falta conocer mejor nuestros cuerpos y hablar más.

Una pregunta más general es ¿cómo abordamos la construcción social y cultural de la sexualidad? Desconstruir la sexualidad pasa por cambiar nuestras ideas, reconciliarnos con nuestros cuerpos y nuestro ser interno. Pasa, en primer lugar, por abordar nuestra propia sexualidad y hacer el compromiso de preguntarnos a nosotras mismas: ¿Qué deseamos las mujeres? ¿Qué necesitamos? ¿Qué soñamos, qué merecemos, qué haremos?

Hoy es sabido que tomar conciencia acerca de los tabúes, las creencias y represiones no es suficiente; tenemos que decidir cómo trabajar nuestro cuerpo para desbloquearlo. Una manera sencilla por la que podemos empezar a sentir nuestro cuerpo es darnos tiempo, poner música alegre y bailar -si es solas, mejor-; ser conscientes de las sensaciones de las diferentes partes de nuestro cuerpo, para luego descubrir otros poderes que tenemos.

La sexualidad es una fuerza misteriosa, pero no la viviremos plenamente si seguimos viviendo para el goce y bienestar de los otros y si no estamos convencidas de que somos mujeres bellas y merecemos el placer y la felicidad. Atrevámonos a abrir nuestra caja de Pandora.

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Conservadurismo criollo

Barbara Schieber, guatemalteca, médica
Sexualidad, sexo, educación sexual, género, salud y derechos sexuales y reproductivos, derechos de la mujer, población, planificación familiar... En Guatemala, estos términos tienen una característica en común: para los grupos conservadores, son términos prohibidos, pecaminosos, "malas palabras".

No se los puede mencionar, o sinónimos de ellos, en el contexto de las políticas públicas sin que se desate un movimiento abierto o velado, pero sistemático y bien organizado, de las fuerzas conservadoras, que tratarán de eliminarlos de textos, acuerdos, declaraciones oficiales del gobierno u otras entidades. Tienen también una estrategia para silenciar o desbaratar cualquier intento de incluir estas temáticas en los medios de comunicación escritos, radiales o televisivos.

¿Quiénes son, cómo operan y cuál es la intención de su censura? Encontramos que los autodenominados grupos "pro-vida", de bioética, el Opus Dei y otras agrupaciones ultraconservadoras en la iglesia católica y la evangélica tienen en común varias importantes características.

Se oponen a la educación e información sobre las temáticas mencionadas, impidiendo así el ejercicio de dos derechos humanos fundamentales, protegidos por la Constitución de la República: el derecho a la información y el de cada persona de tomar decisiones propias que afectan su vida.

En Guatemala, como en numerosos países del mundo, tienen un poder extraordinario los mal autodenominados grupos "pro-vida", que por lo general rechazan toda consideración o respeto a las vidas de las mujeres embarazadas y defienden exclusivamente a seres no nacidos. Este poder se basa en que se presentan como conglomerados de supuesta "superioridad moral", dicen defender el bien y la vida. Para ellos, el resto somos, en pocas palabras, criminales y asesinos.

Del discurso y las acciones de estos grupos se desprende que las jóvenes y mujeres embarazadas no "merecen" derechos o consideración, aun en casos de incesto, violación o enfermedades que amenazan sus vidas. Ello, pese a que la falta de información es la principal causa de la mortalidad materna.

Ésa es la postura del Opus Dei, que se distingue de otros grupos "pro-vida" en que goza de un poder desmesurado dentro de la iglesia católica. Muchos grupos "pro-vida" no necesariamente pertenecen al Opus Dei sino a otras religiones. Existen también los conservadores extremistas tanto en la iglesia católica como en la evangélica que no pertenecen a ningún grupo específico, pero cuyo fanatismo se opone de cualquier forma a la educación relacionada con la sexualidad. Argumentan, sin ninguna base que respalde ese alegato, que tales enseñanzas promueven la promiscuidad y provocarán la decadencia de los valores morales.

Precisamente ahora, con la anunciada visita del pontífice Juan Pablo II a Guatemala, ya inició la movilización masiva del sector conservador católico para tratar de influir en las entidades que promueven los derechos sexuales y los reproductivos. Han comenzado a circular escritos que exhortan a "regresar a la moral" y a los valores tradicionales en nuestra sociedad.

Si bien para estos poderosos grupos la temática sobre la sexualidad es una cuestión dogmática, no discutible, en Guatemala -al fin y al cabo un Estado laico- es prioritaria la discusión de todos estos asuntos a fin de introducir cambios sustanciales en la calidad de vida de las personas. Esa prioridad, que requiere urgente atención especialmente por los altos índices de mortalidad materna e infantil y la elevada prevalencia de infecciones de transmisión sexual, se enmarca en el derecho inalienable de todos los seres humanos a recibir información científica y veraz.

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Nuevos significados de la normatividad religiosa*

Juan Guillermo Figueroa Perea, profesor-investigador de El Colegio de México
El objetivo de este texto es reflexionar sobre cómo han ido cambiando algunas concepciones morales acerca de las prácticas sexuales y reproductivas, a partir de la transformación del entorno en que éstas tienen lugar. Dicho entorno se ha ido secularizando en parte debido a que se tiende a matizar el papel de las instituciones y de sus representantes como autoridades para normar ambos dinamismos vitales; también por el fortalecimiento de los discursos sobre derechos humanos, en particular su referencia al ámbito de la sexualidad y la reproducción.

Esta visión de los derechos humanos estimula a que cada individuo sea considerado protagonista en la construcción de sus espacios sexuales y reproductivos; a la vez permite cuestionar decisiones unilaterales y externas a las diferentes orientaciones y opciones de personas específicas. Se han cuestionado así las políticas de población y regulación de la fecundidad, además de los criterios de educación y normatividad sexual. Se han empezado a revisar de una manera más sistemática e intuitiva los significados de las identidades de género, donde destaca el papel del feminismo en el replanteamiento de interpretaciones esencialistas sobre la sexualidad, la reproducción y lo que significa ser varón y ser mujer.
Demandas de las católicas

Un ejemplo interesante de la aportación del feminismo contra las normas sexistas es la experiencia de mujeres católicas en varios países de América Latina al vivir su sexualidad y su reproducción de una manera diferente a la preconizada por la institución religiosa a la que pertenecen. Investigaciones realizadas en Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay muestran que mujeres que se identifican como católicas y quieren seguir reconociéndose como tales, han vivido las prácticas de la anticoncepción, el aborto y el divorcio de una manera conflictiva por la visión que de éstas tiene la iglesia.

Esas mujeres advierten en los agentes institucionales una gran rigidez e insensibilidad que no corresponden a la bondad del ser supremo, seguramente más comprensivo que lo que proponen las normas de la institución. En su opinión, no es a los ministros o las autoridades eclesiales a quienes se debe dar cuenta de las vivencias sexuales y reproductivas, sino al ser que se reconoce como el origen de esta religión. A él (o ella**) las mujeres le atribuyen cualidades de generosidad y comprensión, mientras que de los agentes religiosos demandan (aunque sea de manera silenciosa) mayor flexibilidad y, sobre todo, más solidaridad con lo que se vive cotidianamente en la sexualidad y la reproducción.

Las mujeres replantean el sentido de las normas, reconociendo al feminismo como un modelo más comprensivo, que incluso les permite revivir su formación católica desde una dimensión de mayor respeto a la dignidad en las múltiples facetas que ofrece la cotidianidad. Lo interesante es que el feminismo y la reflexión ética que apoya este cuestionamiento de las desigualdades y exclusiones han merecido una atención especial de mujeres católicas que se creen excluidas de una tradición que supuestamente reconoce como valores la dignidad, la generosidad y la igualdad entre las personas, y que incluso se fundó como un movimiento que combatía las discriminaciones.
Hombres críticos

En otra vertiente de la revisión y cuestionamiento de los modelos normativos se ubican los movimientos homosexuales, pues los varones homosexuales han hecho una revisión muy amplia de los modelos hegemónicos de masculinidad vigentes, que valoran la heterosexualidad como su mejor atributo, hacen referencia a la sexualidad activa, violenta y objeto de competencia, con un fuerte componente de homofobia y rechazo a los intercambios sexuales afectivos y amorosos entre varones.

Actualmente se trabaja cada vez más en el estudio sobre los varones, el significado de la masculinidad, los efectos negativos de ciertos modelos hegemónicos e incluso las desventajas que ellos viven por repetirlos acríticamente, al margen de que con ello pierden la posibilidad de ejercer algunas de sus capacidades como seres humanos.

Los estudios sobre género, como otras teorías sobre el cambio social, surgen entre quienes viven la desigualdad. No es extraño que la propuesta feminista y la perspectiva de género (que tanto han aportado a la revisión de los estereotipos sexuales y reproductivos y de las identidades de género que siguen esquemas jerárquicos, de exclusión mutua y esencialistas) los hayan elaborado mujeres inicialmente apoyadas por grupos de homosexuales excluidos de los modelos de masculinidad dominantes. Poco a poco dichas aproximaciones teóricas, metodológicas, analíticas, existenciales y políticas han ido documentando la insuficiencia de las normas avaladas socialmente; por ello se han provisto de herramientas que habrá que utilizar críticamente al definir los acuerdos internacionales para el ejercicio de los derechos humanos, en particular en lo concerniente a la sexualidad y la reproducción.
Discrepancias en la iglesia

Otra muestra de la diversidad de interpretaciones y significados que pueden darse a las normas morales establecidas por la jerarquía católica entre quienes pertenecen directamente al clero (sacerdotes y monjas) o entre fieles católicos, es un estudio internacional sobre actitudes y prácticas alrededor de la reproducción, publicado en 1998. Éste muestra la gran variedad de ideas y acciones de personas católicas de diferentes países. También ofrece una muestra de documentos oficiales de las enseñanzas de la iglesia respecto de la anticoncepción, el aborto, el divorcio y los límites de su autoridad. A la vez ejemplifica con resultados de encuestas las diversas opiniones y comportamientos sobre cada tema.

Los datos corresponden a personas dentro y fuera del clero, y reflejan que la enseñanza oficial de la iglesia no es aceptada ni seguida al pie de la letra por muchas de ellas. En ese estudio, las discrepancias se observan claramente al mostrarse las diferencias entre las opiniones y prácticas de la mayoría de sus seguidores y la opinión de la jerarquía católica vertida en textos oficiales. De hecho, una de las conclusiones es que "sólo una minoría de católicos está de acuerdo con la iglesia", pues la mayoría disiente respecto del discurso de la jerarquía.
Feminismo: Punta de lanza

Al ser productos de la historia social, las normas morales se construyen, recrean y reconstruyen conforme cambian los procesos socioculturales de cada sociedad, como parte de los procesos de globalización mundial.

Aunque desde el siglo pasado los movimientos feministas han pugnado por el reconocimiento de las mujeres como personas capaces de decidir cuándo y cómo tener hijos, en los últimos 30 años han sido punta de lanza en el cuestionamiento de las normas morales que influyen sobre la sexualidad y la reproducción, para lo cual ha sido necesario analizar, criticar y desarticular los sistemas de significados y de poder que se habían sostenido en perjuicio de las mujeres.
* Extractos del artículo "Elementos de la reconstrucción de algunas normas sobre la sexualidad y la reproducción", publicado en Roberto Blancarte (compilador), Laicidad y valores en un estado democrático. El Colegio de México, México, pp. 53-88.
** La feminización del término es del autor de este texto y no de las mujeres.

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¿Quién quiere género cuando puede tener sexo?

Lucy Garrido, uruguaya, periodista, integrante de Cotidiano Mujer
Alguna vez dije: "Hay palabras que simbolizan procesos y se ponen en boga: en la década pasada fue 'empoderamiento', luego vino 'lobby', y en estos últimos años el verbo fue 'monitorear'".* Y me preguntaba cuáles serían las palabras que sintetizarían nuestro discurso y nuestra práctica en este nuevo siglo. Ojalá "derechos sexuales" estén entre ellas, por un principio no sólo ético sino también estratégico: tenemos que revitalizar el carácter subversivo que el feminismo tuvo hace 20 años. El principal objetivo sigue siendo el cambio cultural. Si no, ¿para qué todo?

Y no hay nada más subversivo, más provocador, que decir que la gente, toda la gente, tiene derecho al placer, a la libre elección de la/s pareja/s, a reproducirse o a no hacerlo, y a expresar su identidad de género.

Dice Alejandra Sardá, coordinadora del Programa para América Latina y el Caribe de la Comisión Internacional de los Derechos Humanos para Gays y Lesbianas: "La sexualidad -que nunca dejó de ser parte fundamental de las vidas humanas- hasta ahora ha asomado en los derechos tímidamente, con demasiado pudor, podríamos decir. No hace falta aclarar que fuimos las mujeres quienes la trajimos. Y que todavía se viste de salud, o de reproducción, o de protección frente a la violencia en un (vano) intento de no escandalizar demasiado. Hablar de derechos sexuales implica decir (sin ruborizarnos) que para una vida digna y humana en serio, la sexualidad es tan imprescindible como la participación pública, un salario que garantice más que la supervivencia, o respirar aire puro".
Una convención para estos derechos

Pues bien, todos los Estados, en mayor o menor medida, acataron la Convención de Belem do Pará: era casi imposible decir que no se estaba contra la violencia hacia las mujeres y menos aún si, de paso, se le podía sacar réditos políticos. Ahora, la campaña por una Convención de los Derechos Sexuales y los Derechos Reproductivos que varios grupos y redes de la región están levantando, plantea un desafío nuevo y removedor: discutir con toda la sociedad, con todos los sectores, sobre temas como el de la legalización del aborto o el de la opción/identidad sexual. Tendremos que salir a los medios masivos a tratar temas "urticantes", organizar debates públicos, seminarios, publicaciones, marchas, spots de radio, de televisión, etc. Deberemos ser capaces de establecer alianzas con otros movimientos y sectores sociales (los movimientos de jóvenes, de gays y lesbianas, etc).

Discutiremos mucho los contenidos que tendrá la propuesta de Convención: ¿Debemos mantener unidos los conceptos de derechos sexuales y derechos reproductivos? ¿Eso no es continuar reforzando la asociación entre sexualidad y reproducción? Y eso ¿no privilegia una visión heterosexual de la sexualidad? Como dice Roxana Vázquez -encargada de la campaña por el CLADEM (Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer)-, esa conjunción "...ha contribuido al desbalance que ahora se observa en cuanto al mayor desarrollo de los derechos reproductivos respecto de los sexuales".

Por algo quedaron fuera de la Plataforma de Acción de Beijing. Y es natural; como alguien dijo: "¿Quién quiere sexo cuando puede tener género?" Esta Plataforma adoptó muchas de nuestras demandas pero, obviamente, no es un documento feminista. Hoy, ante tanto fundamentalista de todo pelo que anda por ahí, ¿no es hora de levantar con fuerza estos grandes temas como cuestionadores y profundizadores de la democracia? ¿No es hora de hacerlo desde la contra-cultura, desde la movilización? Parodiando aquella frase, entre las feministas: ¿quién quiere género cuando puede tener sexo?

Se podrá alegar que es una contradicción flagrante hacer una campaña provocadora de casi todo lo establecido con el objetivo de lograr algo tan formal como una Convención Interamericana. Todo depende, como siempre, del "pretexto". Depende del camino, del proceso que seamos capaces de hacer antes en toda la región: obliga a las organizaciones sociales (empezando por las nuestras) a pronunciarse sobre temas que aún les producen "contradicciones", a reconocer los desacuerdos y comprometerse con los acuerdos. Desde el punto de vista estratégico, organiza con una dirección, un camino común, esfuerzos que a veces se desperdigan perdiendo efectividad.

El folleto de presentación de la Campaña (www.convencion.org.uy) dice: "Lograr una convención interamericana que defina y proteja los derechos sexuales y los derechos reproductivos, no es una tarea sencilla ni de corto plazo. Debemos sumar fuerzas para dar un debate sostenido en la región, sabiendo que es un campo polémico, donde se confrontan argumentos y actores, valores y mitos. Se necesita mucha gente pensando y actuando junta, con imaginación, franqueza, generosidad, confianza. Se necesitan alianzas y coordinaciones. Se precisa mucho trabajo, mucho dinero, mucho coraje".

Será una tarea larga y difícil; se desatarán todos los prejuicios. Pero también será entusiasmante por todas las cabezas, ventanas y corazones que deberemos abrir.
* "Bye bye, Beijing", Cotidiano Mujer No. 32
¿Por qué una convención interamericana?
Porque


  • ...los tratados internacionales de derechos humanos influyen en el desarrollo de los marcos normativos nacionales.

  • ...proveen argumentos que favorecen la defensa política y jurídica de nuestros derechos en cada país.

  • ...el cumplimiento de las convenciones es obligatorio y existen mecanismos de verificación, vigilancia y resolución de conflictos en instancias internacionales.

  • ...somos ciudadanas y ciudadanos: queremos proteger el ejercicio de nuestra sexualidad y de nuestros derechos sexuales y reproductivos.


La ética de la campaña
La Campaña por una Convención de los Derechos Sexuales y los Derechos Reproductivos se rige por algunos principios y normas; entre otros:


  • Tenemos derechos y obligaciones. Somos responsables. Somos feministas.

  • Todas potenciamos a todas. Podemos habilitar la franqueza, el respaldo, la seguridad. Es imprescindible ser transparentes, y algunos ingredientes para ello son: decidir quién o quiénes deciden sobre qué y en cuáles instancias, hablar claro, escuchar atentamente, respetar las decisiones, llevar actas, comunicarlas a todas y a tiempo.

  • La riqueza está en nosotras, no en las agencias de cooperación. Ellas tienen recursos financieros que necesitamos para llevar adelante nuestras ideas, luchas y trabajo; muchas agencias se pasan informaciones, directorios y fuentes entre sí. En este espacio no queremos ser menos: en vez de competir entre nosotras, seremos capaces de compartir datos, elegir momentos, potenciar habilidades, apoyarnos, respaldarnos.

  • Parte de un aprendizaje colectivo es reconocer las dotes personales, sabidurías y habilidades de cada una. Ello significa también que cada quien aporte lo suyo al objetivo central de la campaña, de manera que su poder alimente el de todas. Reconocer las habilidades inherentes a cualquiera de nosotras debería darnos tranquilidad y respaldo, en vez de fomentar la necesidad de competir.

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Las decisiones son personales

laCuerda
Ricardo Bendaña Perdomo, sacerdote jesuita ordenado hace más de 25 años, da su visión sobre los derechos sexuales.
Decisiones personales

"Mujeres y hombres tenemos derechos como personas dignas y libres. Considero que una relación sexual satisfactoria, tranquila, estable, solamente se puede dar entre gente que se ama y se entiende, que sabe dialogar y comunicarse.

"La doctrina tradicional de la iglesia apoya una vida sexual balanceada [tanto reproducción como placer], por lo menos del Concilio Vaticano II para acá, la mutua complementación y la procreación.

"Las parejas deciden cómo van a organizar su familia. Debe existir una paternidad generosa pero al mismo tiempo responsable.

"Lo que se discute son los métodos que se utilizan para limitar los hijos. No deberían ser utilizados aquéllos que provocan abortos. Algunos recomiendan el Método de Billings. Hay una gran variedad de criterios; es algo discutible. Las decisiones son absolutamente personales porque el ser humano es libre. Así nos creó Dios y debemos respetar esa libertad. La libertad realmente madura es siempre responsable."
Cuándo empieza la vida

"Me identifico totalmente con la opinión de Juan Pablo II. Uno de los más indefensos es el ser que comienza a formarse en el seno de la madre. Hay una serie de discusiones respecto a cuándo podría considerarse ser humano.

"No soy un especialista en ese campo. Por un lado, creo que es prioritaria la defensa de la vida. Por otro, dentro del derecho canónico, que es la legislación interior de la iglesia, existe un término que se llama la Epiqueya, que quiere decir que la última palabra en las decisiones íntimas la tiene la persona y también la responsabilidad plena. En este punto la iglesia es bastante firme en cuanto a defender la vida. Siempre se presentan modalidades; quizá se podrían analizar casos particulares."
Minorías sexuales

"Tengo muy buenas amigas y amigos homosexuales. Los respeto porque también tienen derecho a vivir su vida y ser felices. Nadie tiene derecho de juzgarlos, condenarlos o excluirlos. Son tan ciudadanos e hijos de Dios como cualquier otro.

"Cada quien debe resolver su vida de la manera más satisfactoria y abrirse a la sociedad de manera positiva y constructiva de ambientes sanos, fraternos y respetuosos."
Igualdad y liderazgo

"Estoy totalmente contra el machismo. Soy simpatizante de todas las luchas por la reivindicación e igualdad de derechos de la mujer y el hombre. Creo que si queremos ser una sociedad verdaderamente democrática, hasta en la cama, tenemos que respetarnos, llegar a acuerdos de gente civilizada, como seres humanos con derecho a ser felices.

"El machismo ha hecho aparentemente fuerte al hombre, pero en el fondo lo ha debilitado mucho, moral y espiritualmente. Es una cuestión delicada que debe trabajarse a partir del principio de la igualdad de derechos.

"Creo que necesitamos una presencia mucho más viva de la mujer a todo nivel; no solamente en el Estado, también en la iglesia, ya que en ella hay una fuerte dosis de machismo aunque más sofisticada. En las parroquias, las que más trabajan, se preocupan y se comunican con la gente son las religiosas, más que los curas. Hay que luchar por la igualdad completa.

"Las nuevas propuestas de un mundo más humano tienen que incluir el liderazgo de las mujeres. Me parece que cualquier ser humano con cierto sentido de justicia tiene que apoyar la lucha para que a la mujer se le dé el lugar que le corresponde."

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¡Qué friegan los pro-vida!

Conchita del Río, guatemalteca angustiada por los fundamentalismos regionales
Repulsiva indignación me provocó leer el 22 de marzo, en el diario Siglo Veintiuno, un comunicado de varias organizaciones llamadas "pro-vida" que operan en Centroamérica. Pues sí, me indigna porque, en primer lugar, aunque en realidad sólo se representan a sí mismas, en su textito abusivamente hablan por "los centroamericanos". ¿Con qué derecho hablan por mí? Y es asqueante porque lo que ahí hacen es hincarse ante el presidente gringo, George W. Bush, en ocasión de su visita a nuestra región, para rogarle que nos siga fregando la existencia. ¡Miren a quién ensalzan como muy respetuoso de la vida humana! A ése cuyos misiles han ido a matar inocentes a otros suelos...

¿A cuenta de qué vienen a afirmar que los programas modernos de educación sexual tienden "a pervertir la mentalidad y el comportamiento sexual de la población centroamericana, especialmente de nuestra juventud", y que "atentan gravemente contra nuestra identidad cultural y ridiculizan nuestros principios morales y espirituales, a la vez que promueven, especialmente en los niños y adolescentes, la adicción al sexo, la homosexualidad, la prostitución, la promiscuidad, el uso engañoso e irresponsable del preservativo y los contraceptivos, entre otros". ¡Qué sacrosanta ignorancia!

Están fritos: no sólo ocultan las verdaderas causas de lo que ahí exponen, sino que, a estas alturas, aún ignoran (o no quieren enterarse) que la educación sexual hace todo lo contrario, precisamente porque se trata de educar a las personas, respetando su libre albedrío, a fin de que tomen las decisiones más sanas y adecuadas para sí mismas, sin hacer daño a nadie más.

Si los "pro-vida" no desean ese bienestar integral para sus hijas e hijos (y sólo quieren seguir imponiéndoles su "gloriosa" autoridad), pues que se lo nieguen... y es de lamentar no sólo porque siempre serán gente a medias -ignorantes por convicción, reprimidos, intolerantes, más un largo etcétera-, sino que se empeñarán en una cruzada para fregarles la vida a los demás, como lo hacen sus padres.

Más aún, ¿con qué derecho pretenden los "pro-vida" que la población centroamericana acepte como borrega los programas "sólo de abstinencia"? Si ellos desean ser castos (cosa que no me creo pues hay cada hipócrita en sus filas...), pues que lo sean; es su prerrogativa.

Yo sólo insisto: si los "pro-vida" quieren seguir en un total estado de negación, que así sigan. Pero que no vengan a decirnos al resto cómo debemos vivir y, menos aún, imponernos sus caducos cánones.

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"Poemas de la izquierda erótica", 30 años después

Rosina Cazali, laCuerda
"Poemas de la izquierda erótica" es un libro emblemático para la literatura guatemalteca. Después de casi tres décadas de su aparición (1973), nos acercamos a conversar con su autora, Ana María Rodas, acerca de la repercusión de su obra en décadas pasadas y su posible impronta sobre la sexualidad del momento.
¿Podrías decir si tu libro, "Poemas de la izquierda erótica", contribuyó en la representación de la sexualidad de las mujeres guatemaltecas de entonces y las de hoy?

"No lo puedo saber. Es casi imposible reconocer la repercusión que tuvo en general. Por supuesto, imagino que algo cambió en la literatura, lo cual se hizo evidente en los que comenzaron a escribir después. Ahora te diré, a manera de anécdota, que hace dos noches, durante una recepción, se me acercó una mujer y me dijo: 'Yo soy del PIE'. Si Gioconda Belli no me hubiera contado hace años de qué se trataba el asunto, me habría quedado en la luna. PIE era el Partido de la Izquierda Erótica formado por un grupo de escritoras de Nicaragua."
Dante Liano indica que la operación literaria que utilizabas entonces consistió en el abandono de un léxico reservado a la poesía femenina. ¿Qué era lo reservado para ésta? ¿Cuál fue el léxico al que recurriste y determinó la transgresión del libro?

"Estaba aburrida de leer que las mujeres hablaran del amor, las flores y la pasión, pero de una forma tan lírica que ahí no había pasión sino cursilería. Cuando comencé a escribir -no a publicar, que eso es otra cosa-, el lenguaje que les correspondía a las mujeres era bastante amanerado y el de los hombres completamente permeado por Miguel Ángel Asturias. No es nada extraño que el propio Dante Liano publicara por esa época un cuento que se llama 'Jorge Isaacs habla de María', utilizando lo mismo que yo: un lenguaje coloquial y directo, extraído de la realidad."
¿Qué buscaba afirmar tu libro entonces?

"Así soy yo. Ésta es mi sexualidad. Que nadie me fuera a contar cómo amo yo, cómo hago el amor. Que nadie me contara charadas de callejas. ¿Has visto películas de los años 50, donde aparecían mujeres preciosas, bien vestidas y peinadas? Todas estas imágenes nos vinieron de Hollywood después de la Segunda Guerra Mundial, cuando ya no había alemanes malos o gringos e ingleses fuertes. Retrataban un período posterior a otro donde las mujeres tuvieron una participación más activa; se quedaron cuidando el hogar en ausencia de los maridos que se fueron a la guerra, pero trabajaron en fábricas haciendo municiones, sosteniendo a la familia. Luego, como ya no había enemigos, los hombres volvieron a asumir el papel del hombre fuerte de casa y las mujeres a tomar su papel tradicional."
Y como compensación les dieron muchos electrodomésticos...

"¡Exacto, ésa es la cosa! Se comenzaron a producir licuadoras, batidoras y artefactos con los que las mujeres tenían que quedar muy contentas y como cositas para adornar la casa. Desde entonces, aunque no sabía muy bien lo que quería en mi vida, sí tenía la certeza de lo que no quería. Entonces escribí lo que escribí, con un lenguaje propio, sin inventarme nada. Entendí que valía la pena publicarlo porque hablaba en contra de una realidad, la cual sigue siendo la misma en muchas partes del mundo."
Uno de los datos más importantes de la obra que nos ocupa se encuentra en su título. Situar y asociar la palabra "izquierda" al erotismo dibuja un paralelismo con el momento político que se vivía entonces, además de una postura política ante la vida, el cuerpo y la sexualidad de las mujeres.

"Por supuesto, así es. Durante los años 70 en el mundo estaban enfrentadas las dos potencias que representaban la izquierda y la derecha: la Unión Soviética y los Estados Unidos. En el caso de mi libro, era una izquierda que estaba hablando de una relación encontrada entre hombre y mujer. Creo que fue un título afortunado."
Es decir, ¿las imágenes de hombre y mujer asumían la representación de la dualidad derecha-izquierda?

"Sí, los hombres diciéndose muy revolucionarios y todo lo demás, pero manteniendo actitudes que más bien parecían las de alguien de derecha. Entonces, si me estaba revelando, no podía ser a través de un pensamiento de derecha."
¿El machismo venía a ser un equivalente a lo conservador?

"Convencional a morir."
En estos tiempos de izquierdas cuestionadas, desacreditadas, de muros de Berlín caídos, ¿sigue siendo vigente el uso de la idea de izquierda asociada a la sexualidad?

"Ya lo creo; y ahora, en tiempos de globalización, mucho más. Es importante seguir luchando por cosas que demuestren que hay algo de razón en este mundo. Si las mujeres de mi generación hemos protestado durante tanto tiempo por las revistas, los periódicos con anuncios donde se utiliza a las mujeres para vender, en la actualidad son las mujeres quienes siguen vendiendo a gran escala, y si están desnudas mucho mejor. Es importante seguir señalándolo."
Por un momento pensemos que se te propone armar una historia de la sexualidad de las guatemaltecas. ¿Crees que la literatura es suficientemente representativa para comenzar a configurarla?

"Probablemente. Una puede ver estas representaciones a través de lo que se ha escrito a lo largo del tiempo. En la actualidad hay muchas mujeres que siguen describiéndose como hace cien años, pero hay otras que se ven de manera diferente. Su sexualidad la viven de una manera distinta."

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Josefa García Granados

y el arte de sobrevivir a pesar de todo

Aída Toledo, guatemalteca, poeta
Josefa García Granados es de esos raros especímenes de la literatura nacional del siglo XIX que aún despierta sospechas cuando se le menciona. De origen español, vino a radicarse con sus padres a Guatemala durante la primera mitad del siglo XIX. Se dedicó a la escritura periodística, la poesía y la traducción. Se le recuerda como la primera mujer que funda un diario -"Cien veces una"- durante ese belicoso periodo de la historia del país, en donde polemizó con personajes de la política de aquel entonces de una forma despiadada e inteligente, en compañía de su amigo José Batres Montúfar.

Además de los "retratos" -textos críticos y descriptivos dedicados a personajes del mundo de la política-, una de las piezas literarias que pasa a ser una lectura no recomendable en las escuelas privadas y públicas de Guatemala -de ayer y hoy- la constituye el recordado "Sermón", escrito en verso y dedicado al canónigo Castilla, y que constituye una pieza cruda y mordaz, y no pornográfica, como se encuentra clasificada.

La pieza aparece en el contexto de la política post-independencia de Guatemala; es un texto que ataca duramente los excesos del clero y la iglesia católica y que obviamente proviene de las ideas antirreligiosas de la primera mitad del siglo XIX en Centroamérica. Recordemos además que, en el "Sermón", Josefa García Granados transgrede también la normativa de la época, dado que ese tipo de discursos estaba en el campo de lo masculino. El sermón como forma literaria era abordado únicamente por hombres; de esa cuenta el texto, además de atacar fieramente las costumbres y los vicios de la iglesia de aquel momento, puede leerse también como el inicio de una línea imaginaria de tradición subversiva, en donde las apropiaciones del lenguaje masculino están en consonancia con aspectos de tipo formal e ideológico.

El texto en sí mantiene un tono contestatario, a la manera de las invectivas romanas, y se advierte un tono epigramático y sentencioso con el cual se emplaza a ese "otro", masculino y conservador, a quien se dirige. La pieza remeda los sermones ofrecidos por los religiosos en los oficios de la misa, en donde Josefa García también participa de la parodia festiva que va a producir durante el siglo XX -durante el periodo de las vanguardias latinoamericanas de principio de siglo- una literatura mucho más popular en los temas, pero en donde también se advierten las tonalidades cultas de su educación.

El "Sermón" es, entonces, esa pieza carnavalizada (en el concepto de Bajtin) que nos recuerda inevitablemente las piezas paródicas de la Huelga de Dolores de los estudiantes de la Universidad de San Carlos, sobre todo las que proceden de la etapa vanguardista guatemalteca.

La escritura, el periodismo y la poesía le sirven a esta escritora para sobrevivir semilúcida en una sociedad que se encontraba en su caso "fuera de lugar", pero en donde ella, con su inteligencia y pasión, encuentra formas alternativas para sobrellevar ese tiempo equivocado en que le tocó nacer.

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¿De qué se habla en "Monólogos de la vagina" cuando se habla de la vagina?

Anabella Acevedo, laCuerda
Nadie que lea en el título de un libro la palabra "vagina" puede dejar de sorprenderse/intimidarse/avergonzarse o buscar en la obra algo prohibido. Seamos honestos: a pesar de los espacios que han ido conquistando las mujeres tanto a nivel profesional como cotidiano, a pesar de cierto nivel de apertura a la tolerancia de la sociedad en general en muchas -aunque nunca suficientes- partes del planeta, a pesar de que la voz de las mujeres se ha ido escuchando cada vez más, la palabra "vagina" en el título de un libro aún causa sorpresa, no digamos escándalo en algunas personas, tanto hombres como mujeres. Supongo que si el título fuera "Monólogos del corazón" o hasta "Monólogos del estómago" nadie protestaría. Sin embargo, el tratamiento de ciertas partes del cuerpo sigue siendo uno de esos espacios discursivos todavía oscurecidos por el temor y, por lo tanto, uno de esos espacios del ser cuyo tratamiento abierto es por lo general rechazado. Habría que preguntarnos cuáles son las implicaciones de este rechazo, es decir, ¿qué es lo que en realidad se rechaza cuando existe resistencia a hablar del tema?

En los "Monólogos de la vagina", de Eve Ensler (1998), "vagina" es también una ventana que nos conduce a consideraciones como el aprendizaje acerca de nuestros cuerpos, del placer a partir de la sexualidad, del respeto al individuo, pero también es motivo de reflexión sobre los miedos y traumas que pueden estar relacionados cuando se violenta -física, verbal o emocionalmente- a una persona, es decir, cuando la sexualidad pasa de ser un aspecto fundamental de nuestro ser-mujer a un espacio de descontento o agresión.

Pero que quede claro: "Monólogos de la vagina" no es un tratado de sexualidad ni un libro escrito por una mujer para convencer a nadie de nada. Es, por encima de todo, una hermosa compilación de reflexiones acerca de la sexualidad, especialmente la femenina, lo cual no quiere decir que un diálogo sobre el tema les concierna sólo a las mujeres. Y, sin embargo, pareciera que la incomodidad para hablar abiertamente de la sexualidad de manera respetuosa y natural no se da fácilmente entre sexos diferentes, y a veces ni entre miembros de un mismo sexo.

La versión teatral de "Monólogos de la vagina" se presentó hace poco en Guatemala. Alesky Monroy, de 17 años, y su hermana Valeria, de 14, la fueron a ver con sus padres y me comentaban lo interesante que les había parecido. No veían en la obra nada ofensivo; por el contrario, consideraban que "hablar de la vagina" de manera tan abierta era algo necesario. Sin embargo, también me comentaban lo difícil que era tocar este tema con sus compañeros y compañeras de colegio. Desgraciadamente, la abierta actitud de Alesky y Valeria no refleja la norma en un país tan conservador como Guatemala, cuya educación formal y familiar han hecho que para la mayoría de adolescentes el tema de la sexualidad sea un tabú.

Finalmente, "Monólogos de la vagina" es también un libro escrito de manera sencilla, confesional y directa que intenta que las estructuras del lenguaje reflejen las maneras de abordar el tema, algo así como ese "escribir con el cuerpo" del que nos ha hablado Helene Cixous. Y a quien se interese por este libro también le recomiendo "Tengamos el sexo en paz", de Darío Fo, Japoco Fo y Franca Rame (1996), que, al igual que el de Ensler, nos enseña a tratar las cosas por su nombre, con la naturalidad y la dignidad que exige la naturaleza humana.

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Contra los mitos

Margarita Pacay, guatemalteca, periodista
Gracias a la lucha de las mujeres se han logrado avances en cuestiones legales y oportunidades de participación política y social, pero falta mucho en el campo sexual.

Aunque la tarea no es sólo del grupo feminista, que de hecho ya ha puesto su granito de arena al promover y apoyar la idea de tipificar el acoso sexual como un delito, es necesario insistir más en una educación con igualdad y equidad, desde todos los ámbitos.

Recientemente hice una investigación sobre el abuso sexual infantil, y me impactó observar los dibujos que hacen, como parte de su terapia, algunas personas adultas afectadas: pintan sentimientos de dolor, desesperación, culpabilidad y frustración. Eso refleja el calvario que han vivido y, a la vez, la falta de orientación que tuvieron para denunciar esos hechos y hablar sin temor. Lo peor es que la mayoría de los abusadores suelen ser familiares o "amigos". La pregunta es ¿en quién confiar?

Pareciera que hablar de este tema no tiene importancia, mientras la víctima no sea algún familiar o amigo. Sin embargo, a todos debe preocuparnos, para prevenir que más infantes sigan sufriendo abusos.

Otro caso que también me motiva a insistir en que se le dé a la niñez una educación amplia, sin mitos, es la experiencia amarga que pasó hace algunos días una amiga de 20 años de edad: mientras regresaba con sus compañeros de clase de una excursión, abordó un bus extraurbano y se sentó cerca de la ventanilla, a la par de un hombre mayor y de apariencia humilde, sin malas intenciones. Pero cuál fue su sorpresa al sentir que él le estaba acercando el pene a su pierna; ella se sonrojó y de inmediato se puso de pie. Sus compañeros le preguntaron qué pasaba. Ella únicamente dijo: "Me cambio de lugar porque aquí hay un hombre coche".

Muchas veces las mujeres, cuando son presa de un acoso de esa naturaleza en la calle o en su casa, prefieren quedarse calladas o no contar con exactitud el hecho, ya que se sienten avergonzadas, como que si ellas tuvieran la culpa. Uno de los factores que influye es el patrón de crianza, ya que se educa para que la mujer sea sumisa.

Es importante que mujeres y hombres eduquen a sus hijos e hijas para que en el futuro no repitan esos patrones de crianza; además, hay que recordar que en casa siempre se debe establecer un ambiente de comunicación y confianza para que los hijos expresen lo que están viviendo.

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David y Goliat

Graciela Almendárez, guatemalteca, abogada
"Cuando salí, todo lo oscuro pasó y vi flores".1
Las mujeres sobrevivientes de violencia, en su mayoría, no tienen posibilidades de denunciar la agresión cometida en su contra y mucho menos iniciar un proceso judicial, ya que esto implica, por un lado, contar con respaldo, protección, apoyo psicológico y moral. Por el otro, tener dinero para costear los honorarios legales y demás pagos que implica un caso de esta naturaleza.

Pese a que las instituciones de justicia actúan de forma gratuita, éstas son inaccesibles para la población, sobre todo en el área rural, tanto por la distancia como por otros problemas que presenta el sistema judicial.2 La situación de discriminación y marginación que afrontan las mujeres hace que sea casi imposible tener acceso a la justicia.

Sin embargo, dos niñas3 sobrevivientes de violación sexual se enfrentaron a un gigante que no imaginaron poder vencer y dejar atrás. Al igual que el relato bíblico del niño que venció, apenas con una onda y una piedra, a un gigante al que ni los ejércitos hebreos habían podido derrotar, estas niñas, sólo con el apoyo de su madre -una mujer de escasos recursos- y el Grupo Guatemalteco de Mujeres (GGM), enfrentaron a un hombre con poderío económico: Alfonso Herrera Ibargüen.

Desde el inicio del proceso se presentaron dificultades, amenazas, intimidaciones y burocracia judicial innecesaria, lo que constituyó una revictimización para las dos niñas y su madre.

Durante el desarrollo del proceso para iniciar un juicio penal contra Herrera Ibargüen, GGM buscó personas aliadas. De esta forma se fueron incorporando mujeres, hombres y organizaciones con muestras de solidaridad y apoyo hacia las niñas, y se allanó el camino judicial para dar inicio al proceso.

Pese a las dificultades en el sistema de justicia, la Fiscalía de la Mujer del Ministerio Público actuó con diligencia, ética y profesionalidad. Ello permitió que el proceso judicial se realizara de la forma correcta. Además de aplicar la ley, se aplicó la justicia.

Este caso ha sido paradigmático para la justicia guatemalteca y las mujeres. Para la justicia, porque esta vez ni el dinero, ni el abolengo, ni las influencias sirvieron para dejar impune la violación sexual a dos niñas. Para todas las mujeres ha sido un logro porque, además de lo ya mencionado, se ha sentado un precedente en la aplicación de la justicia en el juzgamiento de casos de violación sexual.

Este artículo es un homenaje a la valentía y decisión de las niñas y su madre: por ese aliento que dan a las demás mujeres para continuar y buscar apoyo. ¡Que la esperanza no se pierda, las cosas pueden cambiar!


  1. Esto fue lo que una de las niñas dijo al salir del tribunal después de ser interrogada.

  2. Ver "Diagnóstico de acceso de las mujeres a la justicia en 15 municipios de Guatemala", por Myra Muralles. Programa de Justicia de AID. Guatemala, 2000.

  3. Por seguridad y respeto a la privacidad de las niñas y su madre, he preferido no colocar sus nombres.

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Informe desde un campo minado

Edith Goel, profesora de lengua y literatura española en Israel
Me imagino que todos somos casos particulares. Y que tenemos un lugar invisible entre mapas, un lugar que sentimos genuinamente nuestro. Un lugar que nadie fotografía ni entrevista.

¿Quién puede creer en los buenos y en los malos ciegamente y cerrar los ojos, los oídos y el entendimiento al dolor humano, a la arbitrariedad, a la otredad?

El mundo ve tanques frente a civiles hambrientos. El mundo fotografía soldados armados frente a niños andrajosos.

La vida personal, el trayecto de la supervivencia, son menos fotogénicos. Mucho más complejos.

Es la imagen de una persona -una mujer en este caso- subiendo a un ómnibus para llegar al trabajo en Tel Aviv. Dieciséis kilómetros. Durante esos larguísimos dieciséis kilómetros hay barreras policiales que demoran el viaje. Y pensamos en tantas cosas: nuevas tácticas inauditas del terror que acosan cada día. Otra vez los tanques en las poblaciones palestinas. ¿Cuándo se acabará este ciclo de violencia? Recibo dos llamadas al celular - el odioso celular incesantemente encendido, para dar parte a mis seres queridos de que todavía estoy viva. Dos llamadas: una para contarme que unos alumnos míos, dos adultos, aún están hospitalizados: el marido en emergencia, de neurocirugía, desde hace tres semanas. Ella dice que salió de peligro. La otra llamada, de mi padre, agitadísimo y aterrorizado; me dijo que en la estación central de Tel Aviv otro suicida explotó y cerraron la zona.

Precisamente allá tenía que llegar yo ahora con este ómnibus. Me salvé por casualidad. No sé si rezar, pero doy las gracias a Dios. Quiero vivir.

Mi hijo de doce años me dijo esta semana que quiere morirse de una vez. Porque, tarde o temprano, algún atentado me matará y él no quiere quedarse solo en este mundo. Yo le digo que no tengo miedo. Él responde que igual me matarán, si salgo de casa.

Y después baja a jugar con sus amigos en el parque hasta que anochece.

La gente tiene pesadillas. Son tantas. La gente no quiere pasear, ir al centro, festejar. La gente no quiere subirse al ómnibus. La gente no quiere matar. Ni se quiere morir. Nadie cree que hay que exterminar a los árabes. Quizás algunos fanáticos sí. La gente quiere vivir en paz y no mandar a sus hijos a matar ni a morirse en el ejército. La gente no quiere héroes en su familia. No quieren tener "shaids" en Israel.

En ambos países -Israel y Palestina- la gente está perdiendo la esperanza. Yo no. Yo no. Sin esperanza no se puede vivir. La venganza les sirve a algunos, pero es fundamental la justicia para todos. Me niego a educar a mis hijos para la venganza y la violencia. Y no estoy sola. En Israel hay muchos como yo. Muchos.

Nadie nos ve en la CNN ni en la BBC. No ofrecemos conferencias de prensa. Rompemos el cuadro perfecto de los buenos y los malos. Pero somos muchos. No soñamos con un futuro cercano idílico sino con el cese del terror. Debe haber respeto a la vida y a la dignidad humana. Las dos partes del conflicto debemos aceptarnos sin devastar la existencia ajena. La mayoría en Israel lo sabe. Pero el miedo engendra reacciones monstruosas en el ser humano. Todos somos humanos. Es hora de entenderlo de una vez por todas.

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Política, ética y justicia

Ricardo Sáenz de Tejada, guatemalteco, antropólogo
Las incontables denuncias de actos de corrupción realizadas contra el gobierno del FRG -que involucran a sus máximas autoridades- han puesto de nuevo sobre la mesa de debate el tema de las relaciones entre ética y política. Esta discusión se reinicia en un escenario desfavorable para los políticos no sólo de Guatemala, sino también de la mayoría de países latinoamericanos, donde la democracia es reconocida como el "menos malo" de los sistemas de gobierno y los políticos son vistos como "lo peor" de la democracia.

En esas denuncias y en las acciones contra la corrupción, la izquierda en general y la izquierda revolucionaria en particular han brillado por su ausencia. Con la honrosa excepción de la diputada Nineth Montenegro, quien no ha evadido sentar posición e iniciar acciones legislativas en esa dirección, ningún grupo, partido o dirigente de la izquierda política ha realizado algún pronunciamiento o acción tendiente a actuar legalmente contra los delincuentes que gobiernan el país. Este silencio es coherente con la actitud que esta izquierda revolucionaria ha asumido desde la firma de la paz, y es resultado de la gigantesca deuda que tienen con sus bases y la sociedad guatemalteca: la lucha por la justicia.

Por izquierda revolucionaria hago referencia a organizaciones y grupos que durante décadas se involucraron en la lucha armada para lograr -a falta de otras vías- las transformaciones profundas que Guatemala sigue requiriendo. Más allá del debate sobre la legitimidad o viabilidad de la violencia revolucionaria, ésta fue apoyada por sectores importantes de la población del país, que hicieron propios el programa y la estrategia de las organizaciones revolucionarias. La feroz respuesta contrainsurgente hizo que en las demandas insurgentes se incorporara como punto prioritario el de la justicia que, aunque nunca se expresó en términos precisos, reconocía la necesidad de investigar y castigar a los responsables de las violaciones graves y sistemáticas a los derechos humanos.

La firma del acuerdo sobre el establecimiento de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH), con sus vacíos e insuficiencias, desencadenó un serio cuestionamiento a la dirección guerrillera, que para aplacar los ánimos se comprometió a darle continuidad al tema y a que dicho acuerdo no impediría las acciones penales contra los criminales. Sin embargo, paulatinamente las insurgencias empezaron a abandonar este tema, sentando un precedente nefasto que pronto mostraría sus graves costos políticos y éticos. El pragmatismo político dejó para nunca el tema de la justicia, e incluso la participación en el esclarecimiento del pasado fue irregular. El mismo Informe de la CEH señaló que una de las antiguas organizaciones revolucionarias se negó a entregar la documentación requerida y que "muchas de las respuestas de sus miembros en materia de responsabilidad han sido evasivas y poco claras".

A pesar de que en su liturgia esta izquierda hace constante referencia a los "héroes y mártires", en la práctica nada ha hecho para que se castigue a los responsables de la tortura y asesinato de muchos de ellos. En lugar de esto, han sido numerosos los antiguos revolucionarios que pasaron a servir al gobierno (en el marco del portillismo), legitimando a los asesinos y genocidas que lo dirigen. Éstos, claro está, son los casos más visibles, ya que otros, sin quitarse la máscara de dirigentes de izquierda, han hecho y hacen tratos en lo oscurito con el mayor genocida de la historia del país, quien para vergüenza nuestra preside el Congreso.

Las consecuencias de lo anterior resultan evidentes: hoy la izquierda es una fuerza dividida, dispersa, que ha faltado a uno de sus deberes más importantes: luchar por que los asesinos, genocidas y torturadores sean juzgados. El "perdón y olvido", de hecho, ha contribuido a fortalecer la cultura de impunidad. Si no decimos nada por el genocidio cometido por militares y civiles contra el pueblo de Guatemala, pronto olvidaremos los millones de quetzales robados por funcionarios corruptos y los nuevos asesinatos políticos que ensombrecen el futuro del país.

Hoy más que nunca es necesario articular una fuerza de izquierda verdaderamente alternativa, que se unifique respetando la pluralidad y diversidad de sus expresiones. Para lograrlo es necesario ser coherentes con nuestro pasado y asumir seriamente la lucha por la justicia en sus múltiples dimensiones: no sólo contra los corruptos de hoy, sino contra los asesinos de ayer, que en algunos casos son los mismos.

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"Lo de Mayra"

Andrés Cabanas Díaz, periodista español radicado en Guatemala
"En todo caso la sabrás presente,

latiendo aún para las nobles cosas

y no partida y con el alma inerte."

Silvio Rodríguez
"Lo de Mayra" es una manera común entre amigos de referirnos al secuestro y desaparición de Mayra Gutiérrez, en abril del 2000. En este país donde a las masacres se las llama "situaciones" y la guerra de 36 años se reduce a una época de "bulla", "lo de Mayra" explica pero también oculta, define y al mismo tiempo disfraza este hecho ominoso.

Todavía no salimos de nuestro asombro cuando recordamos la violencia, la retención, la desaparición física de Mayra, que marca un antes y un después en nuestras vidas, en los Acuerdos de Paz y en el ciclo de la violencia: el país igual que en los peores momentos de los años ochenta, donde todo parece posible. Especificar, precisar, denunciar (desaparición forzada, terrorismo de Estado) parecen convocar nuestros más temidos fantasmas y nos llevan a asumir lo cerca que todavía estamos del horror.

Todos lo sabemos pero aún no nos atrevemos a decirlo en voz excesivamente alta: la carencia absoluta de profesionalidad por parte del Ministerio Público, de la Policía Nacional Civil y de la Procuraduría de los Derechos Humanos; el desinterés de los funcionarios progresistas del actual gobierno; las limitaciones de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas; la investigación mediocre y parcial; la culpabilización malintencionada de la víctima, de amistades cercanas y familiares; nuestra impotencia como amigos y como sociedad para obtener su regreso.

No obstante, la vida de Mayra y sus muy buenos recuerdos son más poderosos que cualquier ausencia ("en todo caso la sabrás presente"). Por eso, "lo de Mayra" es también y cada vez más frecuentemente el espacio compartido, el ideal común, la alegría terca cuando la recordamos feliz, solidaria, fuerte, tierna, dulce, combativa, por siempre amada y enamorada. Como una eterna canción.

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Tu ausencia nos dejó...

Paula Irene del Cid Vargas, laCuerda
Recuerdos

"Era muy buena conmigo. Cuando tenía sueño me dejaba dormir y si estaba aburrido jugaba conmigo". (José Alberto, sobrino, 8 años)

"Preparaba cosas ricas, alquilaba películas y nos hacía poporopos". (Eduardo Alejandro, sobrino 10, años)

"Se podía tener confianza con ella". (Kerim, sobrino nieto, 12 años)

"Fue buena hija con mi papi... No hubo un año que ella no organizara la tamalada de navidad, el fiambre o el pescado de semana santa... Era unión para la familia". (Las gemelas, sobrinas, 27 años)

"Amiga, inolvidable colaboradora y madre ejemplar". (Edith Ríos, compañera de trabajo)

"Siempre la recordaré hablando de grandes proyectos, amando con ternura y disfrutando del privilegio de estar viva". (Sheny Aldana, amiga y compañera de trabajo)

"Nunca voy a olvidarla por su forma de trabajo; vivía echando punta.... Apoyó a mis hijos, a quienes consoló..." (Willy, cuñado)
Vacío, nostalgia

"Su presencia... Yo llegaba con ella y siempre estuvo ahí". (Pamela, sobrina, 27 años)

"Su risa, cuando llegaba cansada por la noche, sus pasos por la casa... A pesar de los dos años, la siento muy viva". (María del Carmen, hija, 20 años)

"Ella significó algo grande... Cuando la perdí fue un gran golpe. Mis notas se vinieron abajo... Extraño los mimos, su cariño y consejos.. Ella siempre estaba ahí". (Walter, sobrino, 18 años)

"Sus consejos y cariño... Más que familiar, fue una amiga". (Rodrigo, sobrino, 16 años)

"Su profundo amor por la justicia, el conocimiento y la vida". (Sonia Toledo, amiga y compañera de trabajo)

"La Escuela de Psicología perdió a uno de sus mejores elementos por sus conocimientos y calidad humana. Por ello perdurará en nuestra memoria y corazón por siempre". (Estela Arrivillaga, amiga y compañera de trabajo)
Incertidumbre

"Lo que quiero saber es dónde está.... ¿Está viva, está muerta...? Y si estuviera viva... y si de repente aparece... Como no está el cuerpo, tu mente no acepta ni una cosa ni otra..." (Todas)
Impunidad

"Cansancio, tristeza y decepción es lo que le queda a una... Se habló con un mundo de gente y no se logró nada. Lo único que hicieron fue desprestigiarla y no resolvieron nada... Lo más decepcionante fue la investigación especial realizada por la Procuraduría de los Derechos Humanos..." (María del Carmen y Nilda Gutiérrez, hija y hermana)

"La desaparición forzada de Mayra ha dejado en quienes la conocimos un gran vacío". (Estela Arrivillaga)
Esperanza

"Espero que los que llevan el caso no se queden de manos cruzadas..." (Walter)

"Tengo fe que en el futuro se sabrá de su paradero y se hará justicia". (Sofía Montenegro, amiga y compañera de trabajo)

"Si no logramos que regrese entre nosotros, por lo menos algo... Si un día apareciera, quisiera decirle 'aquí está tu hija, salió adelante'". (Nilda, hermana)
Legado

"Una persona muy abierta que nos enseñó nuestros derechos como mujeres". (Claudia, sobrina)

"Evoco y hago presente su sonrisa y su generosa capacidad para escuchar". (Ana Silvia Monzón, amiga)

"Su capacidad de vivir y dar". (María Teresa García, amiga y compañera de trabajo)

"Transmitiremos a otras y otros la nobleza y lealtad de su corazón. Su fortaleza digna de imitarse nos ayuda a no perder la fe en la justicia". (Mayra Luna, amiga)

Mayra Angelina Gutiérrez Hernández
Tenía 42 años cuando la desaparecieron el 7 de abril del 2000. Licenciada en Psicología e infieri en Sociología, docente de la Escuela de Psicología de Universidad de San Carlos y de la Mariano Gálvez, fue integrante del colectivo que formó la Comisión Universitaria de la Mujer; participó en la coordinación que divulgó los Acuerdos de Paz al interior de la Universidad, así como en múltiples iniciativas a favor de los derechos de las mujeres.

Asesoró y revisó innumerables tesis de graduación; coordinó la práctica de Psicología Clínica de estudiantes de la Mariano Gálvez. Fue responsable de la creación del Sistema de Evaluación del Profesor Universitario, que permitió la promoción docente de la cual hoy gozan todos los catedráticos de USAC.

Contribuyó al desarrollo y aplicación de metodologías innovadoras en la enseñanza, como el texto paralelo, que facilita a estudiantes aplicar la teoría al análisis de la realidad que les rodea.

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