Las doce tradiciones



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LAS DOCE TRADICIONES
¿Requieren de una dosis mayor de espiritualidad que el Programa de los Doce Pasos?
El conocimiento de la historia, nos evita el tener que repetirla. Les rogamos que utilicen cuidadosamente la experiencia que hemos logrado al tratar de vivir y trabajar juntos. La Tradición es sacrificio – renuncia.
Requerimos: honestidad, humildad, mente abierta y sobre todo, vigilancia. Es prevención con respecto a las tendencias perturbadoras: liderazgo, dinero y autoridad.

Las Tradiciones son una guarda efectiva contra los acontecimientos del tiempo y las circunstancias.


PRIMERA TRADICION



Nuestro bienestar común debe tener la preferencia, la recuperación personal depende de la Unidad de A.A.
Estar bien. Importancia del Individuo. Su derecho de pensar, hablar y actuar como el lo desee. Nadie puede obligar a otro a hacer nada, nadie puede ser expulsado o castigado, sin la unidad, A.A. muere.
Libertad individual dentro de una gran unidad. La clave de tal paradoja: la vida de cada miembro de A.A. depende de su obediencia a principios espirituales. Si se desvía mucho, el castigo es rápido y seguro, se enferma y muere.
La única forma de conservar esta preciosa dádiva, es otorgándola. El grupo debe sobrevivir, o el individuo no lo hará. La lucha por la riqueza, el poderío y el prestigio entre los pueblos.
No hay sacrificio personal demasiado grande, es renunciar a sus deseos y ambiciones personales por el bien de los demás. Ellos tienen la preferencia, en seguida él.
SEGUNDA TRADICION
Para el propósito de nuestro grupo, sólo existe una autoridad fundamental, un Dios amoroso que puede manifestarse en la conciencia de nuestro Grupo. Nuestros líderes no son más que servidores de confianza, no gobiernan.
Anarquistas. No reconocen gobierno. Socialistas, todos son iguales, solo reconocen una dictadura. ¿Hay gobierno en A.A.? Rotundamente no, pero… ¿de dónde obtiene A.A. su dirección?
La única autoridad en A.A. es un Dios amoroso que puede manifestarse en la conciencia del grupo. Formación de un grupo. La irresistible caricia del ego. Dolores de Crecimiento, en todo A.A. la conciencia de grupo decreta las condiciones bajo las cuales deben servir sus líderes, son servidores de grupo, no gobiernan, sino que predican con el ejemplo.
Conciencia, conocimiento de las problemáticas del grupo, pero también de las oportunidades para resolverlas.
Los viejos resentidos y los ancianos estadistas, su transformación sutil. Llegan a constituir la verdadera y permanente dirección de A.A. Suyas son las opiniones calmadas, los conocimientos seguros y los ejemplos humildes que resuelven las crisis.
Charly y la idea de Silkworth de ayudar. Terapeuta sin título, la voz en el subterráneo no era la de Dios. Lois escuchó. Lo bueno es enemigo de lo mejor.
Renuncia a los deseos individuales, la orientación de la conciencia de grupo y la obediencia.

TERCERA TRADICION
El único requisito para ser miembro de A.A. es querer dejar de beber.

Nadie puede prohibir la entrada, así seas violento, retorcido o criminal.


Los alcohólicos puros, principio de calidad de miembro, desde el momento en que lo digas.
La intolerancia inicial basada en el temor, quitarle a algún alcohólico su oportunidad de pertenecer, equivalió en ocasiones a pronunciar su sentencia de muerte. Los requisitos de ingreso fueron eliminados.
No importa raza, religión, afiliación política, idioma. No se obliga a nadie a pagar nada, a creer en nada, ni a ajustarse a ninguna regla.
Dos ejemplos de la experiencia. El de doble estigma y Ed el blasfemo, sus necesidades sobre Dios, su posible salida. Más duraba sin beber, más hablaba en contra de Dios y ¡no bebía!. Viaja, pide ayuda, se convierte, se transforma, no vuelve a beber.
Renunciar a tus preferencias individuales por el amor y la libertad de decidir del prospecto.
CUARTA TRADICION
Cada Grupo debe ser autónomo, excepto en asuntos que afecten a otros grupos o a A.A. considerado como un todo.
Somos una banda de individualistas impulsados por ambiciones egoístas, hijos del caos. Salimos fortalecidos, solo por la gracia de Dios.
Cada grupo maneja sus propios asuntos como deseé, excepto cuando A.A. como un todo se vea amenazado. ¿Es peligrosa esta libertad? El grupo, como el individuo, debe adecuarse a los principios que garantizan la supervivencia.
Dos señales de tormenta: el grupo no debe hacer nada que perjudique a A.A. como un todo, ni afiliarse a intereses ajenos. Ni abstemios, ni activos. Ni comunistas, ni socialistas. Ni católicos, ni protestantes.
Ejemplo: El Centro de Alcoholismo. El súper promotor.
La autonomía del grupo, la variedad en las reuniones. La instrucción en los asuntos de A.A. y solo de A.A. Libertad con responsabilidad.
Es renunciar a los deseos personales y respetar las decisiones que toma el grupo.
QUINTA TRADICION
Cada Grupo tiene un solo objetivo primordial, llevar el mensaje al alcohólico que aun está sufriendo.
La vida de nuestra comunidad depende de la conservación de este principio. Es mejor hacer una sola cosa bien, que muchas mal. Nuestra herencia de sufrimiento y de recuperación.
De este principio depende la vida de nuestra fraternidad. La habilidad de cada miembro de A.A. para identificarse con el nuevo miembro y ayudarle en su recuperación, es un don de Dios.
Nuestro propósito es transmitir este don a otros. No se puede mantener la sobriedad si no se entrega a los demás. Del medicamento para el cáncer. Una alta misión.
Es renunciar a la comodidad individualista y juntos llegar a la sociedad y presentar una alternativa de solución para el alcoholismo.
SEXTA TRADICION
Un Grupo de A.A. nunca debe respaldar, financiar o prestar el nombre de A.A. a ninguna entidad allegada o empresa ajena, para evitar que los problemas de dinero, propiedad y prestigio nos desvíen de nuestro objetivo primordial.
La solución del problema del alcoholismo, pensar que tenemos la solución para muchos otros problemas.
La cadena de hospitales, educación al público, redacción de libros, textos escolares y médicos, levantar a los desahuciados, redacción de leyes. Ya no se les encarcelaría, nosotros los cuidaríamos, llegaríamos a los neuróticos, deprimidos y paranoicos.
Si se podía vencer el alcoholismo, se podría superar cualquier otro tipo de problema. ¡Podríamos transformar al mundo! Idealistas en bancarrota. Todas las empresas fracasaron.
No podíamos pretender ser la solución para todos los problemas. Aprendimos que no podíamos prestar el nombre de A.A. para actividades ajenas.
Es elaborar planes de trabajo, dependiendo de la institución de que se trate. Es renunciar a deseos de afiliación, de establecer convenios, es servir libremente.
SÉPTIMA TRADICION
Todo Grupo de A.A. debe mantenerse completamente a sí mismo, negándose a recibir contribuciones de afuera.
¿Alcohólicos que se mantienen a sí mismos? El Paso Doce y los gastos del grupo y la estructura.
Los que inspiraron la política financiera de A.A. Rockefeller y San Francisco de Asís. Ninguna otra de las tradiciones, tuvo un nacimiento tan doloroso como ésta.
El crecimiento de 1941 de 2000 a 8000 en 1942. Jack Alexander, los Legados y Testamentos. La pobreza colectiva tuvo inicialmente la razón de la necesidad. Necesidad de separar lo espiritual de lo material.
La decisión de subsistir únicamente sobre la base de las contribuciones voluntarias de los miembros de A.A. La responsabilidad por el mantenimiento de la Fundación recae directamente en los miembros de A.A.
Criterio financiero de la Fundación: lo necesario para gastos de funcionamiento más una prudente reserva. 1986 – La Constitución de la Sección México. El 5 de Julio de 1994. Los porcentajes de aportaciones voluntarias y remanente de literatura en nuestras oficinas.
Es renunciar a las donaciones externas y responsabilizarse del autosostenimiento.
OCTAVA TRADICION
A.A. nunca tendrá carácter profesional, pero nuestros centros de servicio pueden emplear trabajadores especiales.
Lo que libremente hemos recibido, libremente lo otorgamos. No se puede mezclar el Paso Doce y el dinero.
La línea divisoria entre el Paso Doce voluntario y los servicios pagados. El profesionalismo, el dinero y la espiritualidad no se pueden mezclar. A.A. no podría funcionar sin trabajadores empleados de tiempo completo.
Los trabajadores profesionales no son miembros profesionales de A.A.
Relaciones de .A. con la Industria, la Educación, la Legislación, etc.
El trabajo del Paso Doce siempre es gratuito, pero quienes trabajan a nuestro servicio, merecen un buen salario.
Tenemos aproximadamente 90 voluntarios en nuestros centros de servicio, en otras estructuras es personal a sueldo.
Es renunciar al ejercicio profesional y diferenciarlo del trabajo del Paso Doce.
NOVENA TRADICION
A.A. como tal nunca debe ser organizada; pero podemos crear juntas o comités de servicio que sean directamente responsables ante aquellos a quienes sirven.
Sin órdenes ni castigos, sin exclusión de nadie, sin autoridad humana, sin gobierno. El A.A. menos popular, el veterano que se traslada a otra área.
Juntas y Comités de Servicios especiales. La Conferencia de Servicio General, la Junta de Custodios, los Comités de Grupo, no pueden emitir órdenes a los grupos o miembros de A.A.
Los A.A., individual o colectivamente, no aceptan dictaduras.
La falta de coacción puede funcionar, porque si un A.A. no sigue los pasos sugeridos para la recuperación, firma su propia sentencia de muerte. Lo mismo puede aplicarse a los grupos.
El amor y el sufrimiento son los tutores disciplinarios en A.A.
La diferencia entre el espíritu de autoridad conferida y el espíritu de servicio. El propósito de nuestros servicios es poner la sobriedad al alcance de todos los que la deseen.
Se tienen que evitar los peligros de la gran riqueza, el prestigio y el poder. Es la renuncia a los deseos individuales y el respeto de los Comités o Juntas.
DÉCIMA TRADICION
A.A. no tiene opinión acerca de asuntos ajenos a sus actividades; por consiguiente su nombre nunca debe mezclarse en polémicas públicas.
Si en lo privado evitamos discutir de política, reformas y religión, podemos asegurar que no lo haremos en público.
Sea cual sea la provocación, jamás debemos tomar partido públicamente. A partir del 5 de Julio de 1994, la incautación de la Literatura y la orden de las Conferencias extraordinarias.
Como ciudadanos del mundo no evadimos nuestras responsabilidades, pero desde el punto de vista de A.A. como un todo, es diferente.
A.A. no toma partido en controversias públicas. La renuncia a luchar no es una virtud especial. La supervivencia y la propagación de A.A. son metas primordiales.

Las lecciones aprendidas del movimiento Washingtoniano.


Es renunciar a dar opiniones de religión, medicina, ciencia y remitirse a nuestra experiencia del alcoholismo.
DÉCIMA PRIMERA TRADICION
Nuestra Política de Relaciones Públicas se basa más bien en la atracción que en la promoción; necesitamos mantener siempre nuestro anonimato personal ante la prensa, la radio y el cine.
Las buenas Relaciones Públicas son importantes para A.A. Salvan vidas. Buscamos la publicidad para los principios de A.A., no para sus miembros.
Atracción más que promoción. La prensa ha cooperado.
El Anonimato personal es la piedra angular de nuestra Política de Relaciones Públicas. La Tradición Once nos recuerda constantemente que no hay lugar en A.A. para la ambición personal.
Cada miembro se convierte en activo guardián de nuestra comunidad, a través de la atracción.
DÉCIMA SEGUNDA TRADICION
El Anonimato es la base espiritual de todas nuestras Tradiciones, recordándonos siempre anteponer los Principios a las Personas.
La sustancia espiritual del Anonimato es el sacrificio.
La subordinación de los objetivos personales a favor del bien común, es la esencia de todas las Tradiciones.
Razones para que A.A. no pueda ser una sociedad secreta. Los principios tienen preferencia sobre las personas. Ciento por ciento de Anonimato a nivel público. El Anonimato es la verdadera humildad.
El medicamento para el egoísmo y el tratamiento para la perversa enfermedad del alma son el sacrificio, la humildad y el Anonimato.
Sacrificio: por el bienestar común, por el respeto a la voz de la conciencia, para recibir a cualquiera, para fortalecer la autonomía, para transmitir nuestro mensaje de vida, para no establecer alianzas, para el autosostenimiento y las no subvenciones financieras, para el trabajo no profesional, para el respeto en los comités y su responsabilidad, para el que nunca rompamos el Anonimato a nivel de los medios masivos de comunicación.





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