Las historias de marino marino González Camino del Samiguel



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LAS HISTORIAS DE MARINO

Marino González

Camino del Samiguel

Sí, en cuanto pasa la Virgen de Agosto, San Roque y Quintanilla, los rojos empiezan a desfilar a sus cuarteles de invierno, los días van menguando, las tardes refrescan y cuando te das cuenta, a descolgar las pellizas.



La trilla no ha ido mal, aunque todas las mañanas ha habido que madrugar porque no movía nada de aire pa limpiar. Una docena de costales de cebada llevamos al molino de Joselito, que iremos a buscar la semana que viene, con la harina de corrricasapal pan del año. Y algo de centeno, de las tierras del alto el Juncal, que por lo menos da pa quemar el gocho y hacer los vencejos pa los haces de hoja. Este año toca pal Corón, hay mucha hoja albar pero loa mayoría de los robles son muy viejos y medio huecos.

Y por finllega Roblo, pero antes hay que dejar limpia la era y recogerlo todo.La amasada de este mes, además de pan, lleva unas cuantas tortas de aceitepa la fiesta.

A finales de Septiembre habrá que echar abajo las chinas que llevan en la Traviesa desde Junio. Hierba tenían pa dar y tomar, pero ya se va secando porque no llueve desde la primavera y la Gorgolina y sobre todo el Argayo están medio escosadas. Después las echaremos pal Juncal que parece está mas fresco, hasta que llegue el frío. Y ahora que digo las chinas, me acuerdo de la primera vez que me tocó subir a la Traviesa a guardar la vecera. 24 de Julio de 1965, víspera de SantiagoApostol, patrón de Acebedo, Siero, Pallide, Taranilla (ya se me van olvidando las fiestas por falta de práctica!), y yo un guajín de catorce años que seguramente no volverán. Cuando empezó a bajar el sol, que aquel dia calentaba de alma, enfilé con mi padre Valdelasna arriba con una buena manta y la morrala al hombro aprovechando todas las sombras posibles, hasta la Villa Caballar, y por allí hasta la Traviesa. Relevábamos a tio Pepe. Cada noche tenían que dormir los dos pastores, el saliente y el entrante, pero como en este caso no cabíamos los tres en la cama, a tio Pepe lo mandamos a dormir pa casa, lo que no le pareció nada mal. Al amanecer (me preguntaba yo que qué prisa tenían las puñeteras chinas en madrugar con todo el dia por delante pa hartarse!) ya estaban meneando las cencerras y despertando a los pastores, asi que ya estamos detrás de ellas poco a poco hasta la Cabrera y el monte Salamón, y vuelta patrás…después de atropar unas buenas manadas de té, ya a punto de tirar la flor. Siempre me pregunté por la manía que teníamos de subir y bajar cada uno su propia manta, ¡y qué mantas!, en vez de tener allí una pa todos. Por higiene no sería porque dormíamos hasta con chirucas. Volvimos a la caseta sobre las 11 arrastrando unas llatas secas de haya, porque las noches de verano allí son frescas y hay que mantener la lumbre toda la noche encendida si no quieres despertarte por el frío, además de la murga que dan las carracalinas sin callar. Según iba apretando el calor, las novillas iban subiendo a la cueva pa sestear. Allá sobre las cinco, me manda mi padre subir a la cueva a echarlas abajo, y estando allí metido, viene una nube de las de verdad. ¡Qué nube! Oir los truenos retumbar en la peña Las Pintas estando dentro de la cueva es algo pa asustar a cualquiera que no sea de Las Salas. A partir de aquel dia ya me tocó a mí subir solo. La verdad es que en medio de la hierba y la trilla, pasar un dia en la Traviesa era un descanso digno de agradecer y bien merecía la pena la sudada de subir por la tarde con el sol en los costillares. Cuando terminaba yo me relevaba Jose Mari, que como le gustaba irse de fiesta donde la hubiera, me llegaba a las tantas de la noche; y yo, no sé si por precaución o por miedo, amontonaba unas cuantas piedras detrás de la puerta, que me tenía que liar a quitar cuando oía que Jose Mari me llamaba a bocinazos.

Vale por hoy.

DIA DE REYES EN LAS SALAS

Ayer, dia 6 de Enero y como ocurre cada año por estas fechas, los Reyes Magos pasaron por Las Salas. Difícil faena, pero por algo son magos...

Ya la víspera por la tarde noche, se reunieron los mozos y mozas en casa de la mayordoma. El mayordomo saliente entregó cuentas y se procedió a nombrar al sustituto, por riguroso orden de edad; éste último es el que estará durante el año 2013 al frente de la mocedad masculina, organizando y dirigiendo todos los actos que se celebren y llevando el control de las cuentas: por él pasarán el dia Reyes, el dia de los ramos, San Pedro, la fiesta de Roblo, etc. Mientras, las mozas preparaban con esmero la silla para el dia de Reyes, y a continuación elegían a la mayordoma, cargo equivalente en la parte femenina. Entre todos, y previo sorteo, sacando de una gorra las papeletas con todos los nombres de las mozas, se emparejaba a la que salía en cada papeleta con el mozo que previamente esperaba suerte, puesto de pie. Cada pareja se debía relativa “fidelidad” en el baile que por cualquier motivo se organizaba.

El dia Reyes la silla lucía perfectamente adornada en la Iglesia y en ella tomaba asiento durante la Misa D. Miguel, recibiendo la ayuda del nuevo mayordomo. Una vez finalizado el acto religioso, se tomaba en dicha silla al Señor Cura y se le llevaba hasta su casa a hombros de los dos mozos designados por el mayordomo, que era el que dirigía a golpe de vardasca todas las operaciones, y rodeados del resto de la mocedad y de los tíos (hombre casados). En casa de D. Miguel esperaba la señora María con la mesa bien dispuesta de pastas, chorizo, vino, etc. Después de hacerle los honores, correspondía el turno al Sr. Alcalde, y en su casa, la misma operación; y así sucesivamente con todos los vecinos hasta que se hacía la hora de comer, cada uno en su casa, después de mesar y atender el ganao.

Después de la sobremesa, todos al Rosario. Y a continuación, los mozos exclusivamente y ya sin los tíos, comenzaban otra nueva ronda pidiendo los aguinaldos. En cada casa donaban según voluntad y posibilidades, pero no solía faltar chorizo, queso, huevos, y en ocasiones, algo de dinero. Ya contra la noche, con todo el material recogido, las mozas procedían a preparar buenas tortillas y similares, que servían para la copiosa cena en la casa del Pueblo; asi todos los dias hasta fin de existencias
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El tio Benito”

La asociación “Hijos y amigos de la villa de Anciles”, prepara y distribuye cada año un calendario en el que el protagonista es una persona hija del pueblo. Este año el elegido es el tio Benito, este honorable señor de blanca barba que aparece en la foto, y que muy bien podría pasar por ser el abuelo de Heidi; pero sus nietos somos mis hermanos, mis primos y yo. La foto (calculamos que corresponde aproximadamente a finales de los años cincuenta) tiene tela y parece sacada de lo que ahora llaman la “España profunda”: quitando nieve en la cuesta de la Maderada vigilado por el señor Guardia Civil, con su mosquetón asomando bajo la capa (parece raro que sólo aparezca un guardia, pero se supone que el otro es el que hacía de fotógrafo). Mi abuelo, como era el cartero, tenía que bajar obligatoriamente cada dia a la carretera a buscar el correo al coche de línea cuando subía sobre las 11, y otra vez a las 5 de la tarde a bajar las cartas que se enviaban. Y claro, era el primero al que le tocaba espalar. Supongo que el miembro del benemérito cuerpo no le estaría pidiendo la documentación ni amenazando con multarlo por quitar la nieve sin permiso, sino que pararían a charlar un rato con él, pues era la persona mas respetable, equilibrada, sensata y ejemplar que conocí. Y mi abuela Vicenta, ¡una santa!. Yo, que en otros aspectos no habré sido tan afortunado, en esto sí que he tenido suerte: desciendo de Las Salas y de Anciles. ¡Qué buena gente! Mis hermanos y yo teníamos tres fechas especiales en el año: San Esteban, la matanza, y las migas. Era cuando subíamos a Anciles, pues entonces no había prácticamente ni coches y no podías moverte como ahora. ¡Y qué bien lo pasábamos! Además de tener una fantástica familia, visitábamos con nuestra madre casi todas las casas con la mayor confianza; unas por parentesco (tia Antonia, tio Froilán, tio Bernabé, Emilia, etc.) y otras por la mejor relacción de vecindad, pero en todas eras igual de bien recibido. Y qué decir de los camaradas de la época: Ismael, Julio, Manolo (recuerdo de dormir veces en su casa), Alfredo, Javier, Miguel-Angel, David, Paco... y por supuesto mi primo Adolfo. ¡Puñetero pantano, que aparte de desgracias, poco bueno ha traído!. ¡Ay, Señor, que viejetes nos estamos haciendo!. Un abrazo a todos los de mis dos pueblos: Las Salas y Anciles.

La Vieja del Monte. La bruja buena de los montes leoneses

La vieya”

La vieja, ‘la güela’ o ‘la vieya’ es un personaje benévolo de la mitología leonesa que daba alimentos a los pastores para que se los llevaran a los más pequeños de la casa. Una especie de ‘Papá Noel’ o de ‘Olentzero’ femenino y muy nuestro

Hay un conjunto de personajes mitológicos que aún hoy gozan de vitalidad, es decir, que cuentan todavía con una legión de creyentes que asumen sin problema alguno su existencia real. Lo hemos podido comprobar recientemente cuando unos entes míticos y bonachones que viven en lejanas tierras han traído a nuestros niños regalos en un momento concreto del año, y todo gracias a la intermediación cariñosa de padres y familiares. Nos estamos refiriendo a los Reyes Magos, que vienen de Oriente, a Papá Noel, que vive en el Polo Norte, al Olentzero de la tradición vasca y navarra, viejo carbonero que baja del monte para anunciar la Navidad con regalos para los más jóvenes, al tronco de Navidad de la tradición aragonesa (tronca), que es un leño humanizado que golpean los niños y reparte regalos también en Navidad, o a la figura de la Befana de las tierras italianas que aparece en la víspera del día de Reyes para distribuir presentes entre la infancia.

En la tradición leonesa también encontramos un personaje bondadoso que vive apartado de la sociedad pero que siempre se acuerda de los niños, a los que envía pequeños obsequios a través de sus padres: es la Vieja del Monte, entidad legendaria, genuinamente leonesa, bien estudiada por José Luis Puerto. La Vieja del Monte es la denominación más generalizada de este mito que se extiende por todo el norte montañoso de León, aunque a veces tiene nombres locales como el de la Güela, en Candanedo de Fenar (municipio de La Robla), entre otros. Casi siempre se presenta como una panadera que vive en una peña o cueva en el monte y que tiene una cueva anexa a su morada que utiliza como horno; es en él donde amasa pan para los niños de los pueblos cercanos y a quienes se lo envía a través de padres y familiares a la vuelta de su jornada en el campo.

Este pequeño rito de dar a los niños los restos del almuerzo o merienda que los labradores y pastores llevaban al campo es denominado en algunas zonas leonesas pan de paxarines o pan de pajarines, o pan de raposa. Algunas tradiciones sobre este personaje, por ejemplo, las que se cuentan en Salamón (municipio de Crémenes), nos indican que se trata de un ser amable con quienes se aproximan a su lugar de habitación y que conoce muy bien la naturaleza y a todos los animales y plantas, e incluso es frecuente encontrar herbívoros salvajes pastando cerca de ella sin miedo. Y en el desaparecido pueblo de Lodares los rapaces esperaban con ansia la llegada de los mayores por la noche, y los recibían con preguntas del tipo: «¿Qué nos trajo la Vieja?», quedando maravillados al ver los trozos de pan, queso o embutido que les había dado la señora para ellos.

Este entrañable mito tiene además un interés notable; de hecho quizá sea la figura mitológica leonesa de orígenes más remotos, pues destacados lingüistas europeos como Gerhard Rohlfs o Mario Alinei han estudiado en las lenguas y folclores de toda Europa la existencia de un antiguo mito común a casi todo el continente que se muestra de múltiples formas y que remite siempre a una Magna Mater benefactora y señora de la naturaleza que es imaginada en las culturas populares europeas como una mujer vieja. Una de las figuraciones de esta deidad ancestral es el arco iris que se vincula a este ente en varias lenguas de Europa, como la leonesa, en la que este fenómeno meteorológico es designado como arcu la vieya (arco de la vieja) o cinta la vieya (cinturón de la vieja, en la variedad leonesa de Sanabria) He aquí, pues, el conjunto de características de la Vieja leonesa: vive en la montaña, se manifiesta en el cielo como el arco iris, es hilandera y se relaciona también con la luna, configurándose como un un personaje legendario que hunde sus raíces en estratos culturales antiquísimos pero cuyo recuerdo se ha conservado como un tesoro en la tradición de la sociedad rural leonesa hasta nuestros días.

Ya pasó Roblo…

Sí, ya pasó la fiestina. Se acabó la fiesta y la juerga y toca otra vez volver a las obligaciones diarias. Parece que fue ayer cuando empezamos la novena a la Virgen de Roblo, todas las tardes un buen grupo de feligreses, juntándonos en la ermita con varios que bajaban de Valbuena y Salamón; y hasta el dia siguiente… El dia Roblo estuvo un poco deslucido por la lluvia. Dicen las malas lenguas que la Virgen manda el agua como castigo por hacer la ermita nueva a este lado del rio, pues la aparición sucedió al otro lado, donde estaba la ermita vieja, y que toda la culpa la tienen los de Las Salas por la ocurrencia de hacerla a este lao. Estoy seguro de que nada tiene que ver en el cabreo de los de Salamón los praos que tienen ellos al lao de allá y lo bien que les hubiera venido un buen puente pa cruzar….(¡).

El caso es que el dia 15, a lo tonto a lo tonto y sin fijarnos demasiado en el agua, salimos un montón en procesión detrás del pendón turnándose los mozos, detrás D. Miguel y los faroles, seguidos por la Virgen en las andas a hombros de las mozas, y a continuación los acompañantes cantando el Rosario. Al llegar a la ermita ya nos esperaban los otros dos pueblos, que suelen llegar antes porque tienen que andar algo menos. El caso es que los de Valbuena cantaron la Misa lo mejor que pudieron, y al final todos entonamos el himno a la Virgen de Roblo. Ya sabéis, “Salve, Virgen bendita de Roblo,…”; letra de D. Salvador y música de D. Nicanor. Como debe ser. Y vuelta pa casa, aunque esta vez todo el mundo trató de meterse en algún vehículo. En el pueblo, unos cuantos blancos antes de comer: hoy no hay prisa; es fiesta mayor y se come tarde, y siempre hay invitados y parientes. A las cinco ya estamos otra vez carretera abajo hasta el prao de la función. Antes de ayer estuvimos unos cuantos cortando llatas de haya encima de los praos de Roblo pa hacer el corro. A las 5,30 y hay mucha gente esperando, locales y forasteros, no en vano el corro de Roblo, patrocinao por Don José el médico de Crémenes es de los de mas renombre de la comarca. Al final, campeones los de casi siempre: Felipe León, Cayo de Celis y Eutiquiano Urdiales aunque a los tres les pusieron lo costillares en la hierba alguna vez . Lástima que aquí ya no haya quien se agarre desde que se retiró Benitín el del comercio. Terminamos mas de las diez, con la luz de un par de coches. Y otra vez a pata pa casa, a cenar y prepararse pa la verbena en la bolera. Tenemos la orquesta Moderna de Cistierna, que nos cuestan 5.000 pesetas. Habrá que pasar por las casas a la gorra pa poder pagar la música.

El diaRoblín, corrimos buena diana con los cuerpos a medio templar. Menos mal que la juventud puede con todo, dicen las abuelas.

Bueno, se acabó lo bueno. Ahora a pensar en terminar la hoja; la de chopo ya está en la tenada, pero queda la mas difícil, de roble pal Corón. Creo que bajaremos tres carros de albar. Y a sacar las patatas, que en la Mostajera este año serán como gallarotas con la sequía que tenemos desde la primavera sin caer una gota. Y la leña: pal Jaido este año; a nosotros nos tocó la suerte 17, debajo la muelda los Rejos: buena leña pero mal de bajar al carro; habrá que bajar un cacho por el trechero. Y con esas, ya estamos metidos en noviembre, y a preparar la matanza. Los praos de la Vegalión tienen buen otoño porque agua de la presa no falta al estar bien limpios los cabeceros. Además el tiempo está templao y no hace frío, asi que habrá que bajar las vacas a pacer allá por noviembre alante. Después a abonar, que después bien que se nota en la hierba cuando se abona bien.

Y vale por hoy….

El bautizo mío.

Hace una temporadilla, como pasa cada año cuando llega el dia 26 de Enero, fué mi cumpleaños. Hasta ahí, nada de particular, porque eso le ocurre a todo viviente, y además en eso de venir al mundo no tienen mucho mérito los que nacen, sino los padres. Y además tampoco el paisano merece mucho la pena como pa hacer especial mención. Lo curioso del caso, es que a mí, que siempre fuí de ideas un poco raras, no se me ocurrió otra cosa mejor que venir a este mundo en Las Salas y el dia 26 de Enero, en el santoral dia de los santos Tito y Timoteo. Bueno, lo de la idea rara no lo digo por nacer en Las Salas, que esa es una de las mejores que tuve en mi santa vida, sino por hacerlo en semejante fecha, y además del año 1951, cuando nevaba de verdad y hacía frío como Dios manda, pa que se curaran bien los chorizos y jamones y cogieran los praos buen tempero. Y en esos dias había caído y seguía cayendo una nevada de las de entonces, y como no había ni espaladora, estuvieron 27 dias con la carretera cerrada sin pasar siquiera el coche de línea con el correo. Menos mal que entonces, se tiraba de gocho, cecina, patatas, fréjoles y todo lo que se cosechaba en casa; y además en todas ellas se amasaba, que pa eso se pasaban el recentadero de unas mujeres a otras. Tornando al suco, que me estoy esnortando: lo que os voy a contar es la anécdota del bautizo, que como bien sabéis había que celebrarlo al dia siguiente, pues D. Miguel, que pa eso era tan recto e intransigente, no consentía correr el riesgo de un fallecimiento imprevisto que llevara al recién nacido al limbo de los niños por no estar bautizado. Habíase muerto el mismo dia 26 el tio Camilo, abuelo de Mele y Benito, y lo del entierro no era ya una cosa del Sr. Cura, sino mas bien una necesidad pal dia siguiente. Y el cementerio era el de allá abajo y en la carretera había metro y medio de nieve. Asi que todos los hombres útiles desde primera hora tirando de pala hacia la Iglesia y después hasta el cementerio. Llegada la hora de mi bautizo, alguien con sentido común (supongo que sería mi santa madre), teniendo en cuenta la calefacción que había en la Iglesia, se encargó de facilitarle a los padrinos, Benitín el de allá abajo y Angelita la de tio Rogelio, una botella de agua templada pensando mas o menos “no me vayan a desgraciar el rapá con este frío”. Pero D. Miguel, tan celoso en esto como en todo lo demás, tocó la botella y dijo que no valía, que tenía que ser “natural” y ¡de la fuente!. Asi que vació sobre la nieve la botella y mandó a llenarla a la fuente, cuidando desde el pórtico no le hicieran el cambiazo. Y así, con el mismo baño, me hicieron de un plumazo cristiano por el bautizo y también un tío robusto por el agua de mi pueblo, pues no recuerdo de haber cogido nunca ni una gripe. Y es que manda madre que no se haya muerto ningún rapá con esas mojaduras, sino es por la intervención de nuestra patrona la Virgen de Roblo.

Pedé: Alguno estará pensando: “que cacho memoria tiene este tío, que se acuerda hasta lo que pasó el dia que nació”. Pues no. Aunque de guaje tenía una memoria mucho mejor que ahora, tampoco me daba pa tanto, y lo que he contado lo conozco gracias a Isabel la de tia Manuela y tio Nisio, que me lo hizo saber hace poco desde Argentina a través de su hija Juanita, y a las que aprovecho para mandarles un abrazo. Igual que a todos los que leáis esta parrafada. Hasta otra, y ¡a mandar!.

COSAS DE JANDRO
Naturalmente, os estaréis preguntando qué puñetas hace ese guaje encaramao en la espadaña de la ermita de Roblo: que si retejando, que si vigilando si hay algún corzo o jabalí por los alrededores, que si poniendo el ramo en la veleta a las mozas el dia San Pedro, que si.... Pero nada de eso. Resulta que aquella tarde de Septiembre de 1978 había salido yo a hueverear un poco al serradero, y allí en el altín junto al toril estaban Baltasar (que había sacao el toro a beber a la fuente) y Jandro, cuando éste me espetó, como que no quiere le cosa: “podíamos ir hasta la Vegarruina, que metí el agua al prao y quería cambiar los aguaduches, y de paso nos llegamos hasta cá Veneranda a echar un cuartillo”. Y yo, un tío difícil de convencer pa ciertas cosas, le contesté con el mismo entusiasmo y también como que no quiere la cosa y con cristiana resignación: “!Bueno...!”. Asi que ya estamos unciendo el renol y pa bajo, después de echar la garrafa al maletero porque parece que se empiezan a ver algunas cavas por el Dueñas. Al llegar a la ermita, paramos a hacer la obligada visita a nuestra Patrona, y mirando por el ventanuco y viendo que la cadena de la campana estaba rota, le digo: “¿Y cómo se toca la campana sin cadena?” A lo que él contestó: “Coño, muy fácil”. Y mientras yo me quedo cavilando qué querrá decir, desaparece pa tras de la ermita, y en un santiamén lo tengo en el tejao y empelingando hasta la veleta, mientras le digo asustao: “Baja de ahí, animal, que te vas a partir la crisma”, mientras él se ríe con ganas. Cuando por fin baja, continuamos y al llegar al pontón del molino de Felipe la puente el campo, le pregunto: “¿Qué hacemos primero?”, contestando él a la gallega: ¿”Qué es primero: el vino o el agua?” Y yo: “El vino”. Y él: “Entonces no preguntes”. No se hable más. Arrancamos y hasta casa de Sidorín en Salamón, donde el cuartillo pasa a ser unos cuantos campanos con unas buenas raspas de cecina. Y éramos pocos... y aparecieron Pedro el de Valbuena y Paco el de Huelde, asi que casi se nos hace de noche y por pocas se nos olvida lo del riego a la vuelta. Pero aún tuvimos tiempo de probar lo de las cavas donde el prao de la Molina y sacar unas truchinas pal dia siguiente. Lo de Jandro con el vértigo era un caso, aunque esa no fué nada con el susto que me dió otro dia, domingo por la tarde, cuando íbamos andando hasta el bar de Jesús en el pantano, y al cruzar el puente de Las Conjas, no se le ocurre otra que subirse al pretil y cruzar andando por encima hasta el otro lao, y aún me iba diciendo el tío mientras miraba el río allá bajo: “esto es muy fácil, y si ves que te caes, te agarras a los pantalones!”; y yo mirando pa otro lao por no verlo. Y no digamos aquella vez que vamos a mirar un cepo que tenía puesto a una garduña en los lastrones encima de La Olla, y cuando vamos subiendo por la vallina....

- Bueno, amigos, que no me acordaba: es la hora de la hila, ya son las nueve menos cinco

y va a empezar “Matilde, Perico y Periquín” y yo no me lo pierdo,

asi que eso pal próximo capítulo...!

 

Hasta otra... y ¡a mandar!.




A mis Santos Inocentes

A los tristes, desahuciados,
pobres de solemnidad,
humildes, desamparados
y explotados sin piedad…..
Que mal que le pese a Herodes
son ricos en dignidad,
para estos “acomodados”
este Cuento de Navidad.
--------------

Hace tiempo… mucho tiempo,
o el otro día en León…..
Último tren de la noche
ya vacía la estación…
Veinticuatro de diciembre,
es de noche a la sazón,
ya solo los desahuciados
deambulan sin ton ni son.

-“Preguntamos por posada
ya veis nuestra condición”.
El marido es carpintero
y está sin ocupación
desde que cerró su empresa,
otra más de construcción,
viene a apuntarse en el paro, 
a probar suerte en León.

-“Preguntamos por posada
ya veis nuestra condición”.
La mujer está callada,
más que andar, va a trompicón.
-“Preguntamos por posada
ya veis nuestra condición”.
Todas las puertas se cierran,
ya están de celebración:

El Obispo en su palacio,
el Banquero en su mansión,
Putócratas enfangados
por encima el corvejón,
los que hurgan en la herida
igual que en la educación,
los del birrete y la maza
que, a veces, tienen visión.
Ladrones de guante blanco
no importa la condición,
los reyes del pelotazo
ricos de la construcción,
los enchufados y trepas
funcionarios sin función.
Por fin, diré los Patronos…
que es el plural de patrón
y ya acabo, que si sigo…..
agoto pluma y renglón.

Todos trincándole al pavo
según manda tradición,
a la lombarda y besugo
y al lobo ¡Qué buen turrón!
Lejos queda el pueblo llano,
el que no tiene razón,
que trata de ahogar sus penas 
tras el hueso del jamón.

Ninguna puerta les abre
no son horas ni razón,
deambulan sin rumbo fijo,
queda atrás la población.
Solo algún perro les ladra:
Saludo o intimidación.
Ya se ven a la intemperie
sin más consideración.

¿Dónde están las almas buenas?
¿Donde la Constitución?...
Todo son palabras vanas
¡Siempre la misma canción!
Esta noche pintan bastos.
¡Hace un frio del copón!
Se congelan las palabras, 
pero hierve el corazón.

-“¿Qué hacéis ahí congelados,
qué hacéis en el callejón?
“¿No veis la que está cayendo?....
¡Y con esa situación!”
-“Pasad, - les dijo el ocupa-
pasad prestos al fogón,
que aunque nada os ofrecemos
al menos habrá un rincón”.

“”Casa de desheredados””
Reza encima del portón.
Triste letra de mendigo
que osa atraer la atención
por avivar las conciencias…
o evitar la confusión.
Ciertamente es un chamizo,
y en mi pueblo, “un tendejón”.

En un rincón olvidados
toman prestado cartón,
que las mantas escasean
y ya no os digo el jergón.
Allí yacen con sus huesos,
hambre y desesperación
que lo único que les sobra
es frio sin compasión.

Veinticuatro de Diciembre
es Nochebuena en León
y en el reloj de la Pulcra
ya casi las doce son.
Claro que, en San Isidoro,
el gallo del torreón
reprocha a Santo Domingo
que el suyo atrase un montón.

Manca el frio, silba el viento,
los dos surten a discreción
sobre el tapial del chamizo
que aguanta por compasión
mientras unos copos blancos
asoman de sopetón…..
¡Los rigores del invierno,
solo falta un chaparrón!

Y así, en medio de la noche
entre escombros y cartón,
entre el silencio ruidoso
de la calle y el fogón,
se oye un gemir apagado
por no llamar la atención,
un sentimiento profundo 
de dolor y de ilusión.

-“¡Por todos los sapos verdes!…
Pues… menudo es el marrón
que esta chica está de parto.
¡Me apostaría un riñón!”
-“Dadle candela a las brasas
que no se apague el fogón”.
-“Veamos lo que tenemos…..
¡¡Nos ha nacido un varón!!”
_______________

“¡Gloria a Dios en las alturas
y en la tierra al hombre paz!”
Se oyó de pronto a lo lejos,
venía de la ciudad.
“¡Nos ha nacido una estrella,
un Niño hermoso, cantad!
Que por eso es Nochebuena
y mañana Navidad”.

Los ocupas del chamizo,
pobres de solemnidad,
arroparon bien al niño
por evitar la humedad.
Al padre dieron presentes,
pasados de caducidad
mientras la madre, María,
los miraba con bondad.

“¡Gloria a Dios en las alturas
y en la tierra al hombre paz!”
Y a vosotros mis amigos
¡Una Feliz Navidad!.


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2018 -> La segunda etapa incluye 5900 dispositivos. Se distribuyen en el Salón de Actos del Palacio 6 de Julio hasta el 22 de enero
2018 -> Incluye: Traslados de llegada y de salida Alojamiento según itinerario Desayuno diario Servicio de maleteros en los hoteles (1 pieza por persona) Compañía del guía Abreu bilingüe (español y portugués) durante todo el circuito itinerario
2018 -> Abrina es una niña muy charlatana que está en cuarto grado
2018 -> En el mes de La Mujer y la Memoria
2018 -> Noilá: el último habitante de las salas
2018 -> Titulo: emig-6208 Administración y Liderazgo en la Iglesia
2018 -> Bosquejo de estudio para 1 y 2 Crónicas
2018 -> Convocatoria en el estado de veracruz para la solicitud y asignación de apoyos del componente VI. Plantaciones forestales comerciales del programa apoyos para el desarrollo forestal sustentable 2018
2018 -> Mesa docentes de ciencias naturales perfil de egreso


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