Las Normas Funerarias Ciento cuarenta y ocho fatuas sobre los ritos funerarios



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Las Normas Funerarias
Ciento cuarenta y ocho fatuas

sobre los ritos funerarios

] Español [
المقرب لأحكام الجنائز [ 48 فتوى في الجنائز ]

[اللغة الإسبانية ]
Emitidas por
El Sheij `Abdal`aziz Ibn `Abdallah Ibn Baz

El Sheij Muhammad Ibn Salih al-Uzaimin

El Sheij `Abdallah Ibn `Abdarrahman al-Yibrin

El Sheij Salih Ibn Fawzan al-Fawzan
Recopilación

`Abdal`aziz Ibn Muhammad Ibn `Abdallah al-`Arifi

Traducción

Nafissa Mouffok
Edición

Lic. Muhammad Isa García

Oficina de Dawa en Rabwah - Riyadh

المكتب التعاوني للدعوة وتوعية الجاليات بالربوة بمدينة الرياض

1431 – 2010



Prefacio de su eminencia el Sheij

Abdallah Ibn Abdarrahman al-Yibrin

Alabado sea Allah quien decretó el fin de este mundo e instruyó a la gente de la fe para que se preparase para la morada eterna, doy las gracias a Allah por sus innumerables bienes, y doy testimonio de que no hay más deidad que Allah quien no tiene rival, el Poderoso, el Indulgente y que Muhammad es su siervo y elegido que la paz y la bendición de Allah sean sobre él y con sus compañeros.

La muerte es un camino y una puerta abierta por la que tienen que pasar indistintamente notables y humildes, ancianos y jóvenes. El ser humano sabe que tarde o temprano tendrá que abandonar la vida terrenal, sin embargo, muchos se olvidan de la resurrección y del juicio final, y no son pocos aquellos que ignoran los rituales de los funerales, en cuanto a preparar el difunto para el entierro, y cómo se debe actuar delante de un musulmán moribundo a punto de abandonar la vida de los mortales, si bien la jurisprudencia islámica fijó claramente las pautas del lavado del muerto, su amortajamiento, la oración fúnebre, el entierro, el embalsamamiento, el ritual de dar el pésame, el consuelo de sus familiares, las prescripciones de la visita de las sepulturas y la moraleja que de ahí deriva, temas a los que los ulemas de la umma islámica se dedicaron plenamente y dejaron constancia acerca de ello en libros especializados, así como en los libros sobre sentencias jurídicas islámicas y del Hadiz.

Y a causa del total desconocimiento de los pormenores en estas cuestiones, recibí un importante número de preguntas en lo referente a las costumbres funerarias islámicas: El trato que se debe prestar al muerto desde el momento de la agonía hasta su entierro, el modo de dar el pésame, la visita de las tumbas, el luto de la viuda... etc. Procuré, en esta recopilación que las respuestas que he elegido personalmente fuesen breves y se adecuasen a las necesidades de los lectores haciendo caso omiso de las cuestiones polémicas. Evité en la medida de lo posible, extenderme sobre los argumentos, visto que los ulemas nos ahorraron tamaño esfuerzo al dejar al alcance de todos nosotros muchas obras completas. Este alumno1que Allah le apoye, añadió las preguntas de algunos eruditos de este país, y dividió el libro en capítulos sin olvidarse de poner notas a los hadices, haciendo alarde de gran dedicación y empeño. Luego me presentó el trabajo al cual di mi visto bueno para su publicación, después de haberlo subsanado con algunas correcciones en beneficio de todos los musulmanes. Rogamos a Allah el Altísimo que nos ayude a cumplir las acciones que Él quiere y aprueba, que nos enseñe lo que nos sea útil, y que haga el Altísimo que nos beneficiemos de lo que nos enseñó, encaminando a los musulmanes por el buen sendero, que guié a los errantes y extraviados y apoye a sus imanes para el bien de todos.

Y que la paz y la bendición de Allah sean sobre el profeta Muhammad, sus compañeros y su familia.
`Abdallah Ibn `Abdarrahman al-Yibrin

En el nombre de Allah el más Clemente el más Misericordioso

Introducción

Alabado sea Allah, le damos las gracias, Él es nuestro apoyo y a Él pedimos perdón, en Él nos cobijamos de nuestras pérfidas almas y nuestras malas acciones. A quien Allah guía nadie le puede extraviar y a quien extravía nadie más le puede guiar. Doy testimonio de que no hay más deidad que Allah el Único sin rival, realidad sobre la cual se asentaron las tierras y los cielos, sentido de la existencia de todas sus criaturas, fundamento de la religión que marcó el rumbo de la humanidad, y que Muhammad es su siervo, enviado y la mejor de sus criaturas.

Dijo el Altísimo: “¡Bendito sea Aquél en cuya mano está el dominio! Es Omnipotente, es quien ha creado la muerte y la vida para probaros, para ver quien de vosotros es el mejor. Es el Poderoso el Indulgente.2“ Y dijo: “Cada uno gustará la muerte. Os probamos tentándoos con el mal y con el bien, y a nosotros seréis devueltos3

Hoy por hoy, notamos la perenne necesidad de facilitar el conocimiento de las sentencias religiosas, y hacerlas accesibles a todos, para que Allah sea adorado con conocimiento y de forma consciente. La Umma (la comunidad musulmana) como es obvio, está regida por el Corán y la sunna de su Profeta - que la paz y la bendición de Allah sean sobre él - en cuanto a sus actos de devoción, sus tratos y sus sentencias, lo cierto es que las normas funerarias son de lo más importante, por lo cual no se puede proceder a su cumplimiento indebidamente.

Ya que son muchos los que se van distanciando cada vez más de la sunna de nuestro Profeta- que la paz y la bendición de Allah sean sobre él- en lo referente a las normas funerarias, distraídos por sus intereses y preocupaciones diarias, decidí reunir algunas fatuas relativas a las normas funerarias, e hice todo lo que estaba a mi alcance para poder presentar los temas más frecuentes y que más interés suscitan entre los musulmanes.

La recopilación de esta materia se hizo a partir de varias obras que señalamos en las notas así como las la fuentes de las fatuas. En cuanto a las fatuas cuyas fuentes no están citadas son las respuestas del erudito Abdallah Ibn Yibrin.


Dividí las fatuas en siete capítulos:

  1. Primer capítulo: sobre la agonía

  2. Segundo capítulo: fatuas sobre el lavado y el amortajamiento

  3. Tercer capítulo: sobre la oración fúnebre

  4. Cuarto capítulo: sobre el entierro

  5. Quinto capítulo: sobre la visita a las sepulturas

  6. Sexto capítulo: sobre el pésame

  7. Séptimo capítulo: sobre la viuda

Cabe señalar que al terminar de redactar este libro lo he expuesto a su eminencia el Sheij Abdadallah Ibn Yibrin quien lo revisó, corrigió las erratas y escribió la introducción.

Doy mi agradecimiento a todos aquellos que hicieron posible este trabajo, que Allah les recompense y les pague duplicadas sus buenas acciones.

Que Allah acepte este trabajo que hago en miras a su cara divina, que me perdoné a mí, a mis padres y a todos los musulmanes.

Y que la paz y la bendición de Allah sean sobre él profeta Muhammad, su gente y sus compañeros.
Abdalaziz Ibn Muhammad Ibn Abdallah al-Arifi

Riadh 15/2/1418 de la H.

C.P.154360 Riadh 11736










Capítulo I


Fatuas sobre la agonía



Pregunta 1: Eminente Sheij, ¿qué es lo que se debe hacer con un agonizante?
Respuesta 1: Es preferible que estén presentes con el agonizante sus parientes y sus allegados, para que puedan proceder a lo que nos dicta la religión, es decir; como cerrarle los ojos, recitarle la shahada4 (profesión de fe), lavarlo etc. Se cuenta que Hudayfa dijo: “orientadme” -citado por Ibn Qudama en al-Mugni-. La orientación se debe hacer sobre el costado derecho; Dijo el profeta en un Hadiz transmitido por Shaddad Ibn Aws: “Si presenciáis la muerte de un musulmán cerradle los ojos porque la vista va detrás del alma, y hablad bien, el muerto muere creyendo en lo que dicen los suyos”5.

Dijo Ahmad -que la misericordia de Allah sea con él-: Se tiene que decir: en el nombre de Allah y [sobre lo que] murió el profeta - que la paz y la bendición de Allah sean sobre él -. También se recomienda instruir al muerto, porque según Abu Sa`id el profeta -que la paz y la bendición de Allah sean sobre él - dijo: “recitad a vuestros muertos no hay más divinidad que Allah”6. Lo mismo dijo Abu Hurayra. Según Mu`ad -que Allah sea satisfecho de él- el profeta dijo: “Quien fueron sus últimas palabras no hay más deidad que Allah accede al paraíso”7


Pregunta 2: Algunos ulemas consideran que es un acto de la sunna recitar al agonizante la profesión de fe de que no hay más deidad que Allah, ¿de qué modo hay que hacerlo?
Respuesta 2: Se le dice: “di no hay más divinidad que Allah” porque el profeta - que la paz y la bendición de Allah sean sobre él - dijo: “recitad a vuestros muertos no hay más deidad que Allah”8. Si el agonizante repite la shahada y luego se pone a hablar de otro tema, es necesario que se le vuelva a repetir. Y la persona encargada de repetírsela que lo haga con mucho afecto y delicadeza para no agobiarle evitando así que se incomode por lo difícil que le resulta hablar en ese momento.
Pregunta 3: ¿Cuándo se puede empezar a instruir al agonizante con la shahada?
Respuesta 3: En el momento en que se empiezan a ver en él las señales de la muerte, se le recita la shahada, o mejor dicho cuando está a punto de expirar su último aliento, tal como nos enseñó el profeta -que la paz y la bendición de Allah sean sobre él -: “recitad a vuestros muertos no hay más deidad que Allah”.

Se espera hasta este momento para que sea esta frase lo último que pronuncie, y es que el profeta que la paz y la bendición de Allah sean sobre él dijo: “quien sus últimas palabras fueron no hay más deidad que Allah accede al paraíso”9


Pregunta 4: Si estoy presente cuando uno está agonizando, ¿me está permitido decir algo más que no hay más deidad que Allah? Contésteme y que Allah se lo pague.
Respuesta 4: No se le recita al agonizante más que la shahada, y no se ha conservado en la sunna que los presentes o que el agonizante deban de decir algo más que la shahada, sin embargo si los presentes le hacen recordar la creencia en Allah y la magnanimidad de Su misericordia etc., como hizo Abdallah Ibn `Amru Ibn al- `As - que Allah les conceda su favor- con su padre cuando le recordaba: “Hiciste esto y presenciaste aquello, y de todo tenías al profeta - que la paz sea sobre él - como testigo”10 para que se prepare al encuentro con su Señor con buena fe; en este caso no hay inconveniente en hacerlo.
Pregunta 5: Si tras recitarle la shahada al agonizante, éste se pone a hablar de otro tema, ¿debo repetírsela?
Respuesta 5: Si el moribundo se pone a hablar después de pronunciar la shahada, repítasela para que sea lo último que pronuncie.
Pregunta 6: Algunas personas dirigen al agonizante hacia la Qibla cuando está exhalando los últimos suspiros ¿es esto aprobado por la ley islámica?
Respuesta 6: Todos los alfaquíes de la mayoría de las doctrinas estipularon esta práctica; algunos de ellos basan su dictamen en el Hadiz del profeta - que la paz y la bendición de Allah sean sobre él - relativo a los pecados capitales: Tomad por lícito la Kaaba como vuestra orientación estéis vivos o muertos”11. Se cuenta también que Hudayfa -que Allah le conceda su favor- dijo en su lecho de muerte: “dirigidme hacia la alquibla”12 por consiguiente, es preferible orientar al moribundo hacia la alquibla, lo mismo se hace con el cadáver dentro de la tumba.
Pregunta 7: ¿Es preciso decir la shahada a un niño agonizante?
Respuesta 7: En principio la recitación de la shahada es para las personas que han alcanzado la edad del adulto13porque se responsabilizan delante de Dios de sus acciones tanto las buenas como las malas, exceptuando el deficiente mental y el impúbero; es decir, quien todavía no ha llegado a la edad de la razón, o que no esté en su sano juicio. Sin embargo, se puede perfectamente recitar la shahada al niño que está en edad de entender las cosas, a quien se le puede enseñar los fundamentos de la religión, los temas esenciales de la fe, los cinco pilares del Islam etc., cuando está agonizando, es preferible recordárselos.
Pregunta 8: ¿Cómo ve la religión recitarle la shahada a un no musulmán?
Respuesta 8: Es aconsejable estar a la vera del no musulmán cuando ve llegar su última hora, e intentar convencerle del mensaje del Islam. Probablemente, lo que le ha impedido hacerse musulmán es la envidia, la codicia, el miedo a perder algún puesto importante o de responsabilidad, todo lo que, llegada la muerte pierde su brillo. Hacemos referencia al profeta - que la paz sea sobre él- que al estar a la vera de un criado suyo judío de confesión le invitó a convertirse al Islam en su lecho de muerte, y su padre le dijo: “obedece a Abu al-Qasim”, y es entonces cuando el hijo pronunció la shahada, al salir el profeta dijo: “Alabado sea Allah Quien le guió al Islam.”14.Y Allah es el Omnisciente.

Quien, en cambio, se obstina en su situación de no musulmán, y a quien los argumentos islámicos le dejan indiferente al Islam, a éste, el musulmán, no tiene derecho a asistirle ni a recitarle la shahada. Y Allah es el Omnisapiente.






Capítulo II


Fatuas sobre el lavado y amortajamiento del difunto



Pregunta 9: ¿Cómo se lava al muerto y cómo se le amortaja?
Respuesta 9: El lavado del muerto es una obligación colectiva.15 Tiene la prioridad de lavarlo quien fue elegido por el mismísimo difunto durante su vida, luego, por orden de mérito, los más allegados a él, y por último sus familiares más cercanos. El hombre puede lavar a su esposa, y la mujer a su marido y a los niños varones que aún no hayan cumplido siete años, así mismo, un hombre puede lavar a niñas menores siete años. Pero, una mujer nunca jamás puede lavar a un hombre pese a ser una persona con la que no puede contraer matrimonio por razones de consanguinidad (mahram), y así mismo, el hombre no puede lavar a una mujer aun que sea su madre o su propia hija. Pero si, por motivo alguno, el hombre o la mujer deben lavar a sus respectivos cónyuges, en este caso, el procedimiento del lavado se reduce a hacerle las abluciones usando arena16. El musulmán tampoco está autorizado a lavar a un no musulmán, ni amortajarlo, pero tiene la obligación de enterrarlo a falta de correligionarios suyos para hacerlo.

Cuando se procede al lavado del muerto es preciso arropar sus partes íntimas desde el ombligo hasta las rodillas, si tiene más de siete años. Se le quita la ropa en intimidad en una casa o debajo de un techo, se le cubre la cara y sólo deben estar presentes en este acto quienes participan en su lavado habiendo manifestado previamente la intención (niyya)17 de lavarlo.

Los encargados de su lavado deben pronunciar la basmala18. Se coloca al muerto en posición vertical, de forma que quede sentado, a medida que se le está presionando suavemente el vientre se le lava con abundante agua, se recomienda también quemar incienso durante esta operación para evitar los olores que puedan desprender las eventuales excreciones del vientre. Se tiene que envolver la mano dentro de un paño limpio con el cual se va a limpiar el cadáver y sus partes íntimas. Con un muerto mayor de siete años, debe la mano de estar siempre cubierta por un paño o una toalla de forma tal que se evite cualquier contacto directo sobre sus partes íntimas; y es preferible que se haga lo mismo con todos los miembros del cuerpo. En segundo lugar, el encargado de lavarlo tiene que envolver su dedo pulgar y el índice en un paño para limpiarle los dientes y la nariz y a continuación tendrá que lavar todos los miembros del cuerpo que se suelen lavar durante las abluciones. Para el resto del cuerpo se prepara agua con Sidr19o jabón con que se lava la cabeza, la barba y su torso con la misma agua, y por último su costado derecho y luego izquierdo. Se empieza lavando el cuello, el hombro hasta llegar a la punta del pie, después, se le da la vuelta para poder lavar el costado izquierdo. Y para lavar su espalda y sus nalgas se levanta el costado derecho y otra vez el costado izquierdo, pero en ningún momento se debe colocarlo de bruces. Se vierte sobre él agua, y se lava tres veces según la sunna, empezando siempre por el costado derecho, pasando siempre la mano sobre su vientre, y si después del tercer lavado, sigue expulsando impurezas, se repite la operación aún que sea más de siete veces, con la única condición de que sean siempre lavados impares. No se recomienda usar agua caliente como tampoco es aconsejable usar vinagre para la limpieza de la boca o utilizar odres a modo de embudo salvo en casos de extrema necesidad.

Con el pelo de la mujer se hacen tres trenzas que se recogen por detrás. Al tercer lavado se añade al agua con que se lava al muerto alcanfor y loto con la condición de que éste no haya muerto en estado de sacralización (ihram)20. Se le corta el bigote y las uñas largas, luego se seca con un paño, y si pasado el séptimo lavado sigue arrojando impurezas se le tapona el ano con algodón pero si no aguanta se puede sustituir con barro, teniendo siempre cuidado en quitar las manchas que pueda dejar el barro después de terminar esta operación. Al final se le hacen las abluciones.

Quien muere en estado sacro, se lava sin perfumarlo ni ungirlo de bálsamo, y en caso de extrema necesidad se lava el cuerpo con jabón o sidr sin descubrirle la cabeza.

En cuanto al feto que tiene más de cuatro meses, se lava como los demás; quien en cambio muere por incendio o por accidente y que haya sufrido graves heridas sólo se les hacen las abluciones y se le cubren las zonas más dañadas del cuerpo. Su amortajamiento es, no obstante, una obligación colectiva.

Los gastos del funeral se deben descontar de su propia hacienda, antes incluso de pagar sus deudas en caso de haberlas contraído. Pero si el difunto no ha dejado ningún patrimonio, a falta de donantes, los gastos correrían a cuenta de sus parientes.

Se amortaja al hombre en tres sudarios blancos de algodón o telas semejantes. Se extienden uno sobre otro rociados previamente con agua, perfumados con incienso e intercalados por sustancias balsámicas, procurando siempre que la mejor de las telas sea puesta encima. Se tumba al muerto sobre las telas boca arriba y se le coloca un poco de algodón con bálsamo entre sus órganos genitales, y con una tela hendida en forma de bragas se cubren todas sus partes pudendas, y el resto de los orificios de su cuerpo se ungen con bálsamo así como las zonas de su cuerpo que, durante la prosternación en la oración, tocaban el suelo; y es mejor que se le perfume enteramente.



El amortajamiento se hace de la manera siguiente: se dobla la tela sobre su costado derecho, y con la tela que cae de su lado derecho se cubre el costado izquierdo y así sucesivamente. Se va haciendo nudos en cada sudario que desatarán en la sepultura. La gran parte de la tela se debe dejar a la altura de la cabeza. Amortajar a un muerto en una camisa, una blusa y una sábana también es válido. La mujer, en cambio, debe de ser amortajada según la sunna dentro de cinco sudarios: una tela sobre sus partes pudendas, un pañuelo sobre la cabeza, una túnica hendida en la mitad para introducir la cabeza y al final dos sudarios como los de los hombres y finalmente un tercero que envuelve todo el cuerpo.
Pregunta 10: ¿A cuenta de quien corren los gastos del entierro?
Respuesta 10: El gasto es privilegio de sus parientes. En cuanto a la preparación del funeral como la compra de la mortaja, el bálsamo, los costes de la excavación de la sepultura, el transporte del cadáver, en caso de necesitar un coche fúnebre, y los honorarios de la persona encargada del lavado de los muertos etc., todos esos gastos se descuentan de su propio patrimonio, teniendo absoluta prioridad sobre otros gastos como las deudas... etc. Pero si muere sin dejar ninguna pertenencia, sus parientes deben encargarse de todo. Pero si un donante se presta a hacerse cargo de todos los gastos funerarios es también lícito incluso si el difunto ha dejado una importante fortuna, y en caso de que cada uno de sus parientes quiera encargarse de los preparativos, del lavado y del amortajamiento, la prioridad recae sobre el pariente más allegado a él, siempre y cuando no haya designado durante su vida a alguien en concreto como quien dijera: “solo fulano puede lavarme” entonces aquella persona debe hacerlo. Pero si muere sin designar a nadie, como ya lo hemos aclarado, se concede primero al padre luego los hijos y los parientes más cercanos. Y Allah es el Omnisciente.
Pregunta 11: Quién de entre los familiares tiene derecho a lavar el muerto, ya sea mujer u hombre, y es que he hemos notado que en el lavado participan muchas personas siendo estas parientes o no ¿es esto cierto?
Respuesta 11: Al hombre lo lavan hombres, y la mujer mujeres. Los esposos pueden lavar el uno al otro, o sea el esposo a la esposa y viceversa. Ali -que Allah sea satisfecho de él- lavó a su esposa Fátima (trd, n. 2 p. 24) Fuera de los esposos, no es licito que las mujeres laven a hombres ni que los hombres laven a mujeres. Ninguno de los dos debe desvelar las partes pudendas del otro sexo, salvo el niño pequeño todavía incapaz de discernir, éste puede ser lavado tanto por hombres como por mujeres porque se considera impúber.
Pregunta 12: ¿Puede una mujer encargarse del lavado de un niño menor de siete años?
Respuesta 12: Sí, es lícito, porque es impúbero, de igual modo que se encargaba de lavarlo y limpiarlo cuando estaba vivo lavando incluso sus genitales, lo puede hacer una vez muerto. Para ello hacemos referencia a la historia de Ibrahim hijo del profeta -que la paz y la bendición de Allah sean sobre él - quien fue lavado por mujeres como está mencionado por los alfaquíes en sus libros de ahkam hay quienes autorizaron a los hombres lavar a niños porque les plantea menor pudor lavar y ver las partes de los niños, aún así, repetimos que la prioridad en esta tarea debe recaer sobre la mujer. Y Allah es el Omnisciente

Pregunta 13: ¿El Islam obliga despojar a la mujer de sus joyas antes de darle sepultura?
Respuesta 13: Si quitarle a la mujer sus joyas sean del tipo que fueran: anillos, pulseras, pendientes de orejas y nariz no daña su piel para nada ni deja huella, se recomienda hacerlo, y es que enterrarla con sus joyas es lógicamente despilfarrar un dinero que sirve a los vivos más que a los muertos.
Pregunta 14: Si el muerto tiene dientes de oro, ¿se deben quitar de su dentadura?
Respuesta 14: Si extraer los dientes resulta fácil, como en caso de dentaduras postizas sin causar ningún daño, hay que quitarlos para que los vivos puedan disponer de su valor. Se ha dado el caso de los encargados del lavado que al abrir las mandíbulas de los muertos no pudieron volver a cerrarlas, así que el muerto se queda con la boca abierta, y lo mismo ocurre con los ojos, por lo tanto, y para evitarlo, incumbe a quien está al lado del agonizante tener la presencia de ánimo de cerrarle los ojos y la boca antes o justo después de que éste exhale su último suspiro. Y Allah es el Omnisciente.
Pregunta 15: ¿Se recomienda durante el lavado del muerto afeitarle el sobaco, el bigote, las partes pudendas y cortarle las uñas?
Respuesta 15: Se autoriza cortarle las uñas y afeitarle el sobaco, pero no se autoriza afeitar las partes pudendas, del mismo modo que se prohíbe tocar las partes de una persona que está viva.
Pregunta 16: ¿Qué se debe hacer con los pelos y las uñas que se han cortado del muerto?
Respuesta 16: Los pelos y uñas que se hayan cortado se pueden enterrar con el muerto envueltos en un trapo o puestos en una bolsa o simplemente tirarlos a la basura como se hace con el pelo y uñas de los vivos.
Pregunta 17: Murió un hombre en un accidente de tráfico que le dejó heridas muy profundas, y lavarle sería perjudicial para él. ¿Qué se puede hacer en tal situación?
Respuesta 17: Se lava como se puede, si el hecho de verter agua sobre él sin frotar no le perjudica, se vierte, pero si presenta heridas tan profundas que dejan al descubierto el cerebro o las vísceras por ejemplo, que el cadáver haya quedado descuartizado se lavará lo mejor posible con un paño.
Pregunta 18: ¿Es necesario cubrir a un niño cuando se procede a su lavado?
Respuesta 18: Si tiene menos de siete años no hace falta cubrir nada de su cuerpo, sea chico o chica. Si tiene más de siete años se le debe cubrir entre el ombligo y las rodillas.



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