Las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela. (2001-2009). "Un puente inestable que debe repararse"



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2.2.- Relaciones con los diferentes gobiernos de izquierda
Chávez ha tenido éxitos mixtos en sus relaciones con los gobiernos de izquierda de la región. A comienzos del Siglo XXI comenzó a descollar en América Latina y el Caribe lo que por un tiempo se llamó el retorno de gobiernos de izquierda. Rápidamente quedó claro que surgían al menos “dos izquierdas.”39 Una es una izquierda moderada deseosa de negociar con Washington y de realizar cambios sociales dentro de los parámetros de la democracia representativa y de una economía mixta. Por otra parte, surge una izquierda radical y comprometida con el estatismo y el anti-partidismo, desconfiada de los frenos y contrapesos al poder ejecutivo, anti-estadounidense y anti-mercados.40

La política exterior de Hugo Chávez para con estas izquierda ha consistido primero en convertirse en el líder de la izquierda radical, y segundo evitar que la izquierda moderada se vuelva menos crítica de Caracas y menos “centrista”, al menos en sus relaciones con los EE.UU. Para conseguir ambos objetivos, Chávez se ha valido de dos instrumentos. El primero es proporcionar bienes económicos (ayudas económicas, préstamos y petróleo subsidiado) con pocos condicionamientos sobre su uso interno. El segundo ha sido amenazar a los gobiernos de izquierda moderada con crear problemas de gobernabilidad, dando la impresión de tener un control sobre las facciones radicales de cada país.

El fruto principal de esta estrategia es que la izquierda radical—tanto en el poder o fuera del poder—considere hoy a Hugo Chávez como un líder principal, al menos en el plano económico. Otro fruto ha sido contribuir a que la izquierda radical triunfe electoralmente en ciertos países (Ecuador, Nicaragua, Bolivia, y El Salvador, aunque no en todos (Perú, México).

Sin embargo, algo que Caracas no ha logrado ha sido alinear a la izquierda no radical con los propósitos de soft-balancing, a romper con la DEA o a darle la espalda al comercio con los EE.UU. El ejemplo más claro de este fracaso fue la votación en las Naciones Unidas para elegir uno de los dos representantes no permanentes de América latina y el Caribe en el Consejo de Seguridad en 2006. Venezuela trató de alcanzar la representación de América Latina y el Caribe por un período de dos años en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas e invirtió tiempo y dinero en lograrlo, compitiendo con Guatemala, país apoyado por Estados Unidos. El resultado final, luego de varias votaciones, fue que se buscó un candidato de consenso distinto a Venezuela y Guatemala: Panamá. 41

De hecho, se pudiera decir que Chávez ha conseguido que la izquierda moderada se acerque más a los EE.UU.: Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, Tabaré Vásquez en Uruguay, Alan García en Perú están más cercanos a los EE.UU. de lo que estaban cuando hicieron su campaña electoral, y Chile sigue tan lejos como viene estándolo desde los 90.

En conclusión, la política exterior de Chávez no está desprovista de competencia. Cuenta también con una contra-política de soft- balancing dirigida tácitamente entre Washington y Brasilia. Esta política de soft-balancing se basa en una expansión en la cooperación política y económica entre EE.UU y Brasil—con el aval pleno tanto de la Casa Blanca como del Congreso—a partir del segundo período de Bush y de Lula. No se

ha declarado abiertamente, pero es reconocido por todos los analistas que Brasil y Venezuela se encuentran en competencia abierta por influencia en la región,42 y es claro que los EE.UU. ha apostado por Brasil. El otro pilar ha sido el ofrecimiento por parte de EE.UU. de acuerdos de libre comercio a múltiples países de la región.43
2.3.- Las Relaciones con Cuba

El favorable recibimiento de Hugo Chávez, en La Habana en diciembre de 1994 y el triunfo de Chávez en las elecciones presidenciales de 1998 marcaron el inicio de un nuevo capítulo entre Venezuela y Cuba. Este nuevo capítulo ha tenido dos etapas. La primera, de signo fundamentalmente bilateral, transcurre desde 1999 hasta el año 2004. La otra va desde el año 2004 hasta nuestros días y tiene una dimensión más multilateral.44

Durante la primera etapa, Venezuela se comprometió a ayudar a romper el “bloqueo” económico a Cuba por parte de Estados Unidos, a ampliar el suministro de petróleo venezolano a la isla, y a ayudar al régimen castrista a mitigar la situación económica difícil que atravesaba desde el fin de la URSS y el COMECON, de manera tal que Cuba no tuviera que depender de tanta inversión extranjera privada.

La aprobación de un Convenio Integral de Cooperación el 31 de octubre de 2000, con el fin de promover el intercambio de bienes y servicios llevó a Venezuela a colocar para 2002 un total de 57.000 barriles de petróleo en Cuba, a US$27 el barril, incluyendo el costo del flete y de los seguros por cuenta de Caracas. Como contraprestación, Cuba comenzó a trasladar a Venezuela, inicialmente más de 13.000 trabajadores cubanos, mayormente del sector de la salud (médicos, enfermeras y paramédicos) y de las áreas de los deportes y educación45 El personal militar y de inteligencia es desconocido y probablemente sea menor, pero tal vez es mucho más influyente que el personal de ayuda social.

La segunda etapa comienza con la puesta en marcha de la Alternativa Bolivariana para las Américas, denominada más tarde, la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), firmado por Venezuela y Cuba en 2004, Bolivia y Nicaragua en 2006, y Dominica y Honduras en 2008. Con el ALBA, se dio un vuelco a las relaciones con Cuba hacia un plano más regional, e inclusive hacia una “concertación” de posiciones “en la esfera mundial”.46

Al pasar Estados Unidos a ser la primera hipótesis de guerra en los planes de defensa de Venezuela, se fue adaptando una doctrina militar en la que prevalece la amenaza de un eventual ataque de Estados Unidos a Venezuela, bajo la posibilidad de una guerra de cuarta generación de modalidad asimétrica, la cual pudiera extenderse a Cuba. La nueva estrategia cubano-venezolana contempla la necesidad de lanzar la propuesta de un bloque regional de defensa distinto al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), en donde participe Cuba y no Estados Unidos y se dé un apoyo estratégico a gobiernos amigos y a movimientos revolucionarios en la región.

El cambio en la estrategia militar implica una doctrina de seguridad y defensa junto con Cuba, bajo la hipótesis de una amenaza externa común, extendiéndose a la adopción venezolana una iconografía militar de inspiración cubana (como es el caso de los nuevos uniformes militares y el lema adoptado por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana de Venezuela, “Patria, socialismo o muerte”).

Quedaría por discutir sobre si Venezuela tiene previsto ayudar militarmente a Cuba en el caso de una invasión estadounidense a la isla, sobre el uso de Cuba de instalaciones militares venezolanas y sobre la presencia de militares cubanos en labores de asesoría en las instituciones venezolanas militares y civiles.47

A la luz de esto, es necesario observar con mucha atención la actitud ambigua de Venezuela con respecto a las iniciativas hemisféricas, como el TIAR o el recién creado Consejo de Defensa Regional, también llamado “Consejo de Defensa Suramericano”.

En esta nueva etapa más multilateral de las relaciones Cuba-Venezuela no se ha dejado de privilegiar la relación bilateral entre ambos países. Al contrario, dicha relación se profundizó todavía más. En el 2005, por ejemplo, la cuota diaria de petróleo venezolano exportado a Cuba se elevó de 54.000 a 95.000 barriles diarios, lo que significa, el cincuenta y cuatro por ciento del total de 175 mil barriles diarios que consume la isla. (Cuba produce localmente unos 80.000 barriles diarios), gracias a la firma de otros acuerdos en materia energética bilateral y del acuerdo regional de PETROCARIBE, mecanismo de cooperación petrolera venezolana en el Caribe creado en el 2005, el cual incluye a Cuba, país que recibe por esa vía esos 41.000 barriles complementarios.48

El intercambio comercial de bienes entre Venezuela y Cuba pasó de 388 millones de dólares americanos en 1998 a 7.100 millones de dólares americanos en 2007; ese año, el de bienes estuvo en el orden de los 2.598 millones. A fines de 2007 se calculó que había 39.000 colaboradores cubanos en Venezuela, 31.000 de ellos en el sector de salud, lo que significa un 75% de los cooperantes internacionales de Cuba.49

Pero la relación entre ambos países ha cobrado cierto matiz diferente desde que Raúl Castro reemplazó a Fidel como presidente de Cuba. Raúl Castro dio una declaración en septiembre de 2008, en donde se observa una visión diferente a la de Venezuela sobre el tema boliviano y en donde no dice nada sobre el deterioro de las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos, en el momento en que La Habana le estaba pidiendo al gobierno de Estados Unidos que le permitiera a Cuba la compra de bienes a crédito en ese país por le término de seis meses.50. El presidente de Cuba, Raúl Castro Ruz llegó en visita oficial a Venezuela del 13 al 15 de diciembre de 2008, en lo que se convirtió en la primera salida al exterior del mandatario cubano.51

Un modo de entender esta relación tan favorable entre Venezuela y Cuba es a través de una doble analogía. Para Cuba, Venezuela se ha convertido en su “nueva Unión Soviética”, proveedora de importantes subsidios económicos a cambio de muy pocos condicionamientos sobre cómo deben los hermanos Castro manejar la situación política interna del país. Para Venezuela, en cambio, Cuba se ha convertido el emisor de un certificado de buena conducta radical y un lugar para exportar personal técnico excedente en Cuba.52
2.4.- Las Relaciones con Bolivia, Ecuador y Nicaragua
Uno de los logros principales de Chávez es ayudar a que coaliciones de izquierdas radicales lleguen al poder. Esto lo ha conseguido en Bolivia, Ecuador, Nicaragua y eventualmente en el Salvador. Chávez ha actuado, tal parece, como el principal financista internacional de las campañas electorales de estos movimientos, y una vez en el poder, en su aliado político y económico principal.

En cuanto al gobierno de Evo Morales en Bolivia, el presidente Chávez colaboró con el proceso de reforma constitucional, ha prometido la creación de la empresa binacional venezolana-boliviana Petroandina con el encargo de buscar y explotar petróleo, colaborar con el proyecto argentino–boliviano para construir una planta de separación de líquido de gas, fundar la Organización de Países Productores y Exportadores de Gas del Sur (Opegasur), y financiar una parte desconocida del gasto fiscal del Estado boliviano.

Ecuador también se ha beneficiado de la ayuda de Venezuela. El presidente Rafael Correa ha dicho en diversas ocasiones que acepta el “paquete ideológico” de Chávez, y tal parece que haya recibido asesoramiento durante la reforma constitucional. Ecuador no forma parte del ALBA y no ha desarrollado una política tan radical como Venezuela con respecto a Estados Unidos, pero se ha aliado fuertemente a Venezuela y a Irán dentro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo para promover una línea dura dentro del organismo.

A diferencia de Morales y Correa, el candidato que Chávez apoyaba en Nicaragua, el ex–presidente Daniel Ortega, llegó al poder con una minoría--el treinta y ocho por ciento de los votos. Por lo tanto, Ortega no ha podido acumular tanto poder como Chávez, pero sí ha generado niveles semejantes de polarización.

La relación del gobierno venezolano con el nuevo gobierno del FMLN en El Salvador está por desarrollarse y no es posbile etiquetar de antemano que este gobierno se moverá hacia la alianza del ALBA


III. Soft-balancing en el Entorno Mundial: Irán, China y Rusia
En sus relaciones extra-hemisféricas, Chávez procura conseguir cuatro objetivos fundamentales: 1) hacerle soft-balancing a los EE.UU., 2) conseguir armamentos, 3) conseguir socios comerciales e inversionistas que privilegien el intercambio entre empresas estatales más que empresas privadas; y 4) tener gobiernos aliados que no dependan de elecciones democráticas. Las relaciones con Irán, China, Rusia y varias demás países autocráticos pretenden cumplir con al menos uno de estos cuatro objetivos.

La relación con Irán cumple con los cuatro objetivos mencionados. Al ser Irán uno de los adversarios fundamentales de EE.UU un acercamiento de Venezuela con Irán cumple con el objetivo político de hacerle soft-balancing a los EE.UU. La relación con Irán también incluye un componente importante de intercambio de armamento y municiones. Existe el temor en EE.UU. que Irán y Venezuela cooperen en desarrollo de energía nuclear sin verificación internacional. Sin embargo, ninguna concretización de cooperación nuclear entre Caracas y Teherán ha sido descubierta, aunque tampoco se puede descartar dicha posibilidad.53 Venezuela apoyó a Irán en su disputa con las Naciones Unidas en cuanto a su programa nuclear. Venezuela fue el único país en oponerse dos veces a las resoluciones de la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA) que condenaron a Irán en septiembre de 2005 y en febrero de 2006. Irán también cumple la función de ser socio comercial con poca participación del sector privado. En abril de 2008, se firmaron de 192 contratos de cooperación que abarcan diversos sectores como el transporte, la agricultura, la fabricación de plantas y de autos, la cooperación en materia de salud, y la construcción de casas, destacándose la tesis iraní de que Venezuela pudiera ser un puente para las relaciones de ese país con el resto de América Latina.54. El comercio entre ambos países pasó de US$1,1 millón en 2004 a 50,7 millones en 2006, el nivel más alto alcanzado a nivel bilateral. En 2006, los intercambios fueron por el orden de US$37,4 millones de importaciones a Venezuela y de US$13,3 millones de exportaciones hacia Irán, dando que la balanza comercial es favorable a Irán. La empresa iraní Petropars ha comenzado los estudios de las reservas del bloque 7 de la Franja del Orinoco. Asimismo, ambos presidentes crearon dos empresas mixtas, la Venezirian Oil Company y la Venezuela-Irán Petroquímica Company.55

La relación con China satisface los objetivos 3 y 4 pero no los objetivos 1 y 2. China no ha querido sumarse a los esfuerzos anti-estadounidenses de Chávez ni tampoco a un traspaso significativo de armamentos. China simplemente ha querido entrar un poco en el mercado petrolero de Venezuela a una escala mucho menor de lo que Venezuela hubiera querido. Venezuela no ha logrado que ese país se convierta en comprador principal de su petróleo. El gobierno venezolano conserva la esperanza de aumentar la venta de crudo de los 150.000 barriles de la actualidad y las exportaciones venezolanas a China de gas y hierro, pero esto sigue siendo una cantidad insignificante, en comparación de los 1.5 millones de barriles que Venezuela exporta a los EE.UU. 56

Con Rusia, Chávez ha logrado conseguir los cuatro objetivos, pero se privilegia el 2 (compra de armas) y cada vez más el 1 (soft-balancing).57 Las compras de armas se vienen realizando a través de 12 contratos firmados en forma escalonada desde el 2005 por más de 4.400 millones de dólares con pago directo de Venezuela y de un crédito otorgado por Rusia por un monto de 1.000 millones de dólares.58 En 2007, Venezuela se convirtió en el tercer mayor comprador de armas rusas a nivel mundial, luego de China y la India. Si calculamos el índice de importaciones de armas rusas per cápita, Venezuela está a la delantera por mucho: Venezuela en 2007 gastó $33 por habitante en armas rusas; China gastó $0.96 y la India $0.79. Venezuela se ha trasladado del 39° lugar de importador de armas en el mundo en 1999, al puesto no. 9 en el 2007.59 Entre 2005 y 2007, Venezuela superó a Colombia en importaciones de armamentos, US$1.4 billones a US$71 millones.

Venezuela anunció que se desarrollarían unas maniobras tácticas de comunicaciones y simulacros navales y áreas de Venezuela conjuntamente con Rusia, las cuales se celebraron bajo el nombre de Operación Combinada Venrus 2008, del 28 de noviembre al 02 de diciembre de 2008. El Gobierno ruso había anunciado el 10 de septiembre de 2008 el desplazamiento por unos días de dos bombarderos estratégicos rusos Tu-160, en una base militar venezolana y sus posteriores vuelos de práctica en la zona del Caribe. Pero, en verdad, las maniobras no significaron mucho frente a lo que es la capacidad militar estadounidense en América Latina y el Caribe. De hecho, la entonces Secretaria de Estado de EE.UU., Condolezza Rice, al comentar el tema dijo que el pretendido avance ruso en la región era “anacrónico”60

El acercamiento ruso-venezolano es también político, no sólo comercial. Venezuela apoyó a Rusia durante el conflicto de este país con Georgia en 2008.61 Sin embargo, durante la visita del Presidente ruso Dmitri Medvédev a Caracas, los días 26 y 27 de noviembre de 2008, a fin de inspeccionar las maniobras militares conjuntas en Venezuela y de firmar una serie de convenios con ambos países, no hubo ningún comentario por parte de las autoridades rusas, sobre el tema de una supuesta alianza militar bilateral.62




IV.- Lo Económico-Comercial como el motor y el freno del Soft-Balancing
No cabe duda que el motor y freno principal de la política de soft-balancing de Venezuela es el poder económico. Venezuela se benefició de dos ventajas internacionales. Primero, recibió el mayor flujo de dólares hacia el gobierno en toda su historia—casi $700.000 millones de dólares en diez años. Esta es una suma extravagante para un país mediano de 26 millones de habitantes; representa un monto aproximado de 27.000 dólares por persona. Segundo, la casi certeza de que los EE.UU. no iba a declarar un embargo económico contra Venezuela.63

En relación a las actividades económicas y comerciales con Estados Unidos, Venezuela oscila entre el puesto cuarto y quinto como principal proveedor de petróleo y derivados a Estados Unidos. En el 2007, Venezuela exportó un total de US$ 39.910 millones a Estados Unidos, un 56,38% del total de las exportaciones mundiales de Venezuela que estuvieron por el orden de los US. $ 70.838. En el marco de las importaciones, lo sustancial de sus importaciones de bienes, servicios y tecnología en 2007 vinieron de EE.UU en un total de 10.201, un 33% del total mundial de Venezuela..

La producción petrolera de Venezuela está decreciendo y las exportaciones a EEUU han bajado en volumen (no en valor en dólares). Sin embargo, las exportaciones remuneradas a mercados fuera de EE.UU. han bajado más que las exportaciones a EE.UU.64 Por lo tanto, el gobierno de Chávez es hoy por hoy más dependiente de los EEUU en cuanto a su exportaciones petroleras, a pesar de su retórica negativa hacia Estados Unidos, de menores ventas a EE.UU., y de ventas crecientes a China. Lo que ha sucedido es que este descenso en volumen de ventas se ha visto contrarrestado por el aumento de los precios de petróleos de 2003 hasta el 2008. Por ello, las exportaciones de Venezuela a EE.UU en 2008 estuvieron por el orden de los 51.401 millones de dólares, un 22% más que en 2007. Venezuela también ha aumentado su dependencia en importaciones de EE.UU.: en 2008 estuvieron por el orden de los 12.611 millones de dólares, un 19% más  con respecto al 2007.65

En fin, el mercado energético es tanto motor y freno de la política de soft-balancing. Chávez sabe que el mercado estadounidense—es decir, la fuente principal de sus ingresos—está asegurado y no peligra con las acciones que ha efectuado.

Chávez quisiera poder reemplazar el mercado estadounidense. Esto no lo ha podido lograr porque no existe mercado tan grande, tan cerca, ni tan habilitado para procesar el petróleo venezolano como los EE.UU. El único país que pudiera reemplazar a EE.UU. es China, pero China queda muy lejos (lo que aumenta incosteablemente el precio de transporte), no tiene supertanques para transportar el petróleo de Venezuela, y tampoco las refinerías para procesarlo.

Lo que Chávez sí ha logrado es diversificar las inversiones extranjeras, que es otro modo de decir que ha disminuido la proporción de inversión estadounidense en Venezuela la cual en 1998 representaba el 87% del total de la entrada bruta de capital a Venezuela y se calcula que para el 2007, ese porcentaje se redujo a un 55%, dentro de la tendencia observada en los últimos años de un decrecimiento en Venezuela de las inversiones extranjeras directas privadas y de la salida de capitales, de cuyo monto resalta el capital financiero en manos privadas venezolanas, unos 150 mil millones de dólares depositado en inmuebles, títulos financieros, depósitos bancarios y otros productos financieros en bancos y en otras instituciones financieras de origen o con registro estadounidense.66

Si hubiera una voluntad manifiesta por Caracas, Venezuela pudiera desarrollar aún más el papel de proveedor confiable para Washington, en el marco de la política de apertura petrolera, gasífera y carbonífera. La presencia en el país de algunas compañías norteamericanas, demuestra que el capital estadounidense desea participar en los esquemas de empresas mixtas para la exploración y futura explotación de petróleo y offshore de gas, en la Plataforma Deltana, en el Golfo de Venezuela y en las costas del estado Falcón, a través de tanqueros transportando gas natural licuado (LNG), a mediano plazo; y a largo plazo, a través de un gasoducto por Colombia, o uno subterráneo a través del Mar Caribe hacia la Florida, conjuntamente con Trinidad y Tobago.

Venezuela tiene dos necesidades. La primera es aumentar la inversión y tecnología en el sector petrolero, lo cual lo pueden realizar mejor las empresas privadas. Pero Venezuela desea minimizar sus acuerdos con empresas privadas porque las empresas privadas, mucho más que las empresas estatales de países no-democráticos, tienen que rendir cuentas de sus operaciones a sus accionistas. Hasta ahora, Chávez ha optado por privilegiar el último objetivo por encima del primero.

En términos generales el ciclo expansivo de la economía venezolana, terminó en el 2008. De especial interés destaca el descenso del precio del barril de petróleo que puede llegar en promedio anual en el 2009, a unos 50 dólares americanos el barril. Ese deterioro de los precios del petróleo y la crisis global va a afectar la capacidad de Venezuela de utilizar hacer “soft-balancing”. Es probable que obligue también a Venezuela a ser menos restrictiva con las inversiones extranjeras directas privadas. .
V.- Revisión de hipótesis
Regresemos entonces a nuestras preguntas iniciales: ¿cuáles son los factores que han dado lugar a esta situación de conflictividad y por qué dicha conflictividad no ha culminado en una ruptura total? A continuación, presentamos cuatro respuestas diferentes, seguidas de una evaluación de los alcances de cada una.
5.1.- El gigante agresivo provoca
Tal vez la primera hipótesis a considerar es que los EE.UU. ha sido el causante de la falta de cooperación e inclusive ha realizado actos punitivos en contra de Venezuela. De esta hipótesis se desprende una idea central: Venezuela quisiera cooperar con EE.UU., pero no puede, dadas las actitudes antagónicas que adopta Washington.

La evidencia principal a favor de esta hipótesis es el papel que jugó los EE.UU. en el golpe del 2002,67 la constante discusión dentro del gobierno de los EE.UU. sobre si Venezuela coopera con terroristas, la prohibición por parte de EE.UU. de venta de armas a Venezuela, y las sanciones contra algunos funcionarios venezolanos. Estos son actos que cualquier gobierno pudiera considerar hostiles.

Sin embargo, esta tesis enfrenta problemas empíricos de importancia. La política de distanciamiento por parte de Venezuela comenzó mucho antes del golpe del 2002 (negarse a recibir ayuda ante el desastre natural de Vargas de 1999 y criticar duramente la invasión de Afganistán en octubre del 2001). Segundo, en un primer momento, el gobierno venezolano no consideró que la actuación de EE.UU. en los sucesos que derivaron en el golpe de Estado del 2002 fuese primordial ni un motivo de crisis. Tercero,, las acciones anti-Venezuela por parte de EE.UU. han disminuido a partir del 2005, y sin embargo, la retórica anti-americana de Venezuela ha aumentado desde entonces. Cuarto, si bien es cierto que la prohibición de armas lleva a Venezuela a acercarse militarmente a Rusia y tal vez Irán, ello no explica por si mismo el afán armamentista de Venezuela.

Un corolario de esta hipótesis EE.UU. = agresor es la tesis, a menudo pregonada por Venezuela, de que EE.UU. apoya los enemigos de Chávez a nivel nacional (a quienes Chávez denomina grupos “golpistas”)68 y los países vecinos (Colombia), al igual que albergar intenciones secretas de invadir al país o intentar un magnicidio en contra del presidente. Wilpert, por ejemplo, estudia esta línea alegando que el National Endowment for Democracy (NED) ha aumentado los fondos que destina a la oposición. Según Wilpert, dicha ayuda aumentó de $232,831 en el 2000 a casi $10 millones en el 2003. En específico, el Gobierno de Chávez acusó a la ONG venezolana “Súmate”, organización que ayudó a estructurar el referendo revocatorio del 2004, de recibir $53,000 del NED y $84,840 de USAID.69

Sin embargo, la ayuda que ha prestado EE.UU. es minúscula en comparación con la ayuda que EE.UU. presta a otras naciones y los recursos que maneja el propio gobierno venezolano. Para que quede clara esta comparación, en 1973, por ejemplo, se estima que EE.UU. aportó US$8 millones en ayuda a los grupos de oposición en contra del gobierno de Salvador Allende en Chile, 70 lo cual es equivalente a US$36 millones en dólares del 2006. Querer igualar la ayuda a la oposición en Venezuela con la de otros casos de desestabilización por parte de los EE.UU. es difícil de defender.

Por último, cabe mencionar un posible corolario de la tesis EE.UU. = agresor: que Venezuela “actua para prevenir”. El gobierno de Chávez insiste que EE.UU. no descarta invadir a Venezuela o apoyar otro golpe militar. Por supuesto, cualquier argumento a favor de una postura “preventiva” es difícil de corroborar o refutar. Sin embargo, los tanques T-72 que Venezuela desea comprar a Rusia no servirían de mucho, ni para defenderse contra una supuesta invasión de los EE.UU. ni para realizar una invasión a Colombia, dada las condiciones topográficas de la frontera. En fin, no se puede descartar la hipótesis que dicha información de planes secretos agresivos porparte de Washington se trate de una posición tomada a priori .


5.2.- El Gigante agresivo no es ni lo uno ni lo otro

Si las tensiones son mayormente una posición por parte de Venezuela, entonces la pregunta es: ¿a qué obedece dicha idea; y qué gana Chávez? Hay dos respuestas posibles. Una se basa en una versión opuesta de la tesis “EE.UU. = agresor:” Venezuela realiza soft-balancing porque sabe que la agresiones que pudieran provenir de los EE.UU.—un embargo económico o inclusive una invasión militar—son por ahora improbables.

Esta hipótesis tiene sustento teórico y empírico. Se basa en la idea de la aparente reducción del papel hegemónico de Estados Unidos en Sur América, dada la pérdida relativa de su poder mundial y el menor interés que el gobierno de Bush tomó en la región en comparación a otras áreas.

El problema es que es muy fácil exagerar la falta de interés de EE.UU. en la región. Es cierto que la región, en temas de seguridad nacional y peso económico, no compite con otras regiones del mundo como el Medio Oriente. Pero ello no significa que los EE.UU. haya perdido un interés total en la región. Venezuela inclusive ha incursionado en terrenos que suelen ser altamente preocupantes para los EE.UU.: amenazas de embargo petrolero, supuestos lazos con terroristas y regímenes nucleares, albergue a narcotraficantes, acciones anti-semitas y expropriaciones de empresas privadas. Históricamente, este tipo de acciones ha llamado la atención de las más altas esferas de la Casa Blanca, del Congreso o de ambos. Por lo tanto, no es del todo claro que la política de tolerancia de EE.UU. hacia Venezuela se pueda explicar argumentando que los temas centrales en la relación entre los dos países sean de poca importancia para EE.UU.


5.3.-Fabricación de conflicto con otros fines políticos
La otra explicación se basa en una teoría completamente opuesta: se trata de la idea que la conflictividad es instrumental para quien la provoca. Esta idea parte de la tesis tradicional que los gobiernos persiguen el conflicto internacional para neutralizar y revertir conflictos nacionales.71

Cabe preguntarse qué objetivos nacionales, si alguno, pretendería Chávez conseguir por vía de la conflictividad con los EE.UU. Hay dos posibles hipótesis que explorar. Una es la hipótesis del diversionismo, según la cual, un Estado ocasiona o alimenta un conflicto externo para desviar la atención de problemas nacionales. La otra es la hipótesis del patriotismo (“rally around the flag”): el Estado persigue conflictos externos para alentar el nacionalismo con lo cual se gana adherentes, tanto a niveles nacionales como internacionales.

Tal vez la evidencia más importante a favor de la hipótesis de conflictividad instrumental es que la conflictividad con los EE.UU. da un giro en la dirección de mayor radicalismo justamente cuando el gobierno de Chávez se hallaba en su peor momento político: el período 2002-2004, cuando ocurrieron las mega marchas, las huelgas generales, el intento de golpe, el paro petrolero, y la movilización de la oposición para forzar al gobierno a realizar un referendo revocatorio. En dicho periodo, el nivel de rechazo de Chávez era mayor que su nivel de aprobación. Ante una situación así, no es descabellado plantear la idea de que Chávez ha descubierto que utilizar un conflicto con los EE.UU. lo ayudaría a superar su debilidad política, ganándose el apoyo de grupos nacionalistas.

Sin embargo, l problema de la teoría sobre desviación de conflicto es que no puede explicar la intensificación de la conflictividad con EE.UU. una vez que disminuyó la inestabilidad política en Venezuela, es decir, de 2004 hasta el presente. Más aún los aspectos fundamentales del conflicto con EE.UU., como por ejemplo, no tener relaciones con la DEA, acusar a los EE.UU. de magnicidio, amenazar a los EE.UU. con una guerra asimétrica, no cuentan con mucho apoyo por parte de la población venezolana, por lo cual resulta difícil pensar que dichas posturas se buscan con fines completamente electorales, ya que no son posturas mayoritarias en el país.



5.4.- Factores estructurales: el efecto de la interdependencia económica
Hay factores estructurales que influyen en las relaciones entre Venezuela y EE.UU. Primero, Venezuela prácticamente carece de exportaciones no-petroleras, y por lo tanto, de fuentes alternativas de divisas fuertes. Segundo, el petróleo de Venezuela—altamente pesado y con alto contenido de azufre y otras impurezas—carece de suficientes refinerías capaces de procesar el crudo fuera de los EE.UU, donde se encuentran la mayoría de estas refinerías. Por consiguiente, a Venezuela no le queda más remedio que seguir vendiéndole petróleo a EE.UU. El único otro comprador posible a mayor escala es la China, pero China tiene otras fuentes de petróleo, no cuenta con refinerías para procesar el crudo venezolano y queda a casi 44 días de navegación desde aguas venezolanas. Hasta ahora, las amenazas de Chávez de cortar el suministro de petróleo a los EE.UU., por razones estructurales, son vacuas. Sin el comercio con EE.UU., Chávez tendría que sacrificar su revolución bolivariana.

Por otro lado, la situación de dependencia de EE.UU puede explicar el giro de Venezuela hacia Irán y hasta cierto punto, Rusia. Con Irán, Venezuela persigue el objetivo de balancear a Arabia Saudita y no sólo a los EE.UU. Es decir, Venezuela e Irán, ambos países atravesando bajones en la producción de petróleo, abogan en la OPEP por aumentos del precio petrolero por la vía restricciones de la oferta. Esta postura es en efecto una postura de oposición a Arabia Saudita y otros miembros de la OPEP que opinan que el objetivo debe ser mantener precios estables.

El factor económico también explicaría el acercamiento hacia Rusia. Cuando la OPEP baja la oferta, Rusia que no es miembro de la OPEP se aprovecha para vender más petróleo. Puede que un objetivo de Venezuela sea el de congraciarse con Rusia por la vía de la compra de armas para que ese país coopere más con la OPEP.

VI. Conclusión: Escenarios futuros
A modo de conclusión, conviene discutir ¿qué escenarios se vislumbran para el futuro en las relaciones entre Venezuela y EE.UU. en la era post-Bush? Se destacan tres escenarios: 1) la reconstrucción de las relaciones,; 2) la profundización de las diferencias entre ambos países y que se de una ruptura definitiva; 3) la continuidad de las relaciones dentro de un plano difícil, pero que no genere necesariamente la ruptura total entre los dos países .

En cuanto al primer escenario, el petróleo y en menor medida, la baja popularidad entre los venezolanos de las posturas beligerantes contra EE.UU. por parte de Chávez son los factores claves que apuntarían hacia una vinculación positiva. En la medida en que Chávez se vea afectado negativamente por el aumento de la criminalidad a raíz del narcotráfico, pueda que se de una reanudación de cooperación con la DEA.

En cuanto al segundo escenario, la puesta en práctica de unas políticas exteriores diferentes han profundizado las divergencias entre los dos países, a la par que se han generado algunos desencuentros en torno a como calificar la situación interna de Venezuela. Pudiera pensarse entonces –a manera de conjetura- que se pudiera dar un escalamiento del conflicto.

El tercer escenario—conflictividad contenida—puede que dependa de la política interna en Venezuela. Mientras Chávez no se vea altamente amenazado políticamente a nivel nacional, tendrá pocos incentivos para generar un conflicto mayor que el actual con los EE.UU. De hecho, el aparato productivo venezolano deberá afrontar los efectos de la reducción de la demanda mundial de petróleo y gas, la caída de sus precios en el mercado internacional y la merma de los ingresos fiscales provenientes de los impuestos a esas exportaciones. Si esto fuera así, el comercio con Estados Unidos, seguro y estable, tendría de nuevo-¡que ironía!- una mayor importancia. Eso no quita que Washington observe con atención la posibilidad de una involución democrática en Venezuela.

¿Se dará la posibilidad de un encuentro entre los dos gobiernos? ¿quiere de verdad el gobierno de Venezuela normalizar las relaciones o seguir utilizando el conflicto para sus propios fines? No cabe duda que la situación actual le resulta a Chávez un cómodo equilibrio. No obstante, este equilibrio le exige ciertos sacrificios, y el más importante es la falta de inversiones y la expansión de la criminalidad.

Lo bueno de que el “puente” entre EE.UU. y Venezuela se encuentre deteriorado, pero no derrumbado, es que repararlo puede ser menos costoso y más fácil que tener que reconstruirlo de nuevo. De ser no esto así, al gobierno de Venezuela le costaría mucho ir por el mundo por una vía libre y sin obstáculos, ya que las diferencias con Estados Unidos son muchas y pocas las oportunidades de superarlas. Eso no quiere decir que esté cerrada alguna posibilidad para la elaboración de una agenda común a través de la generación de una actitud cooperativa, de confianza mutua, para la construcción de espacios de consenso y de negociaciones entre las partes. Pero claro, para ello, primero tendría que haber voluntad política y eso es lo que no se vislumbra.


Endnotes


1 Chávez Frías, Hugo, “Programa Aló Presidente,” 03 de noviembre de 2001. www.embavenez-us.org/news.spanish/alopdte.

2 Kelly, Janet and Carlos A. Romero The United States and Venezuela. Rethinking a Relationship ( New York, Routledge, 2002); Romero, Carlos A. Jugando con el Globo (Caracas, Ediciones B., 2006).

3 Kelly, Janet and Carlos A. Romero, The United States and Venezuela; Mc Coy, Jennifer, “Venezuela: Leading a New Trend in Latin America,” Revista. Harvard Review of Latin America (Fall 2008). pp. 52-56.

4 Corrales, Javier. “The Venezuela Challenge: Hard Power, Soft Power, and Social Power.” Amherst College, Amherst, MA (mimeo).

5 Pape, Robert A., “Soft Balancing against the United States,” International Security 30,1 (Summer 2005), p. 13; Paul, T.V., “Soft Balancing in the Age U.S. Primacy,” International Security, 30, 1 (Summer 2005), pp. 46-71; Hurrell, Andrew, "Hegemony, liberalism, and global order: what space for would-be great powers?" International Affairs 82, 1 (2006):1-19.

6 Walt 2004.

7 Brooks, Stephen G. and William C. Wohlforth, "Hard Times for Soft Balancing." International Security 30, 1 (2005):72-108; Brooks, Stephen G. and William C. Wohlforth, "International Relations Theory and the Case against Unilateralism," Perspectives on Politics 3, 3 (2005):509-524; Lieber, Keir A. and Gerard Alexander, "Waiting for Balancing: Why the World Is Not Pushing Back," International Security 30, 1 (2005):109-139.

8 Williams, Mark Eric, “International Relations Theory and Venezuela's Soft Balancing Foreign Policy,” paper presented at the Meeting of the Latin American Studies Association, Montreal (2007); Williams, Mark Eric, "The New Balancing Act: International Relations Theory and Venezuela’s ‘Soft Balancing’ Foreign Policy," In The Revolution in Venezuela, ed. Jonathan Eastwood and Thomas Ponniah (Duke University Press, forthcoming); Wilpert, Gregory, Changing Venezuela: The History and Policies of the Chavez Government (New York, London: Verso, 2007).

9 Maihold, Günther, “Foreign Policy as Provocation: Rhetoric and Reality in Venezuela’s External Relations under Hugo Chávez,” SWP Research Paper, Berlin, Germany, January 2009.

10 Carothers, Thomas, “The Backclash Against Democracy,” Foreign Affairs 85, 2 (March/April 2006):56-68; Naim, Moisés, “La Internacionalización de Hugo Chávez, Epílogo” in Venezuela y Estados Unidos. Coincidencias y Conflictos, ed. Janet y Carlos A. Romero (Caracas, IESA-Libros del Nacional, Colección Minerva, 2005):208.

11 Chávez, Hugo, “Discurso ante la Asamblea Anual de las Naciones Unidas,” El Nacional, 21-09-06:A/09.

12 Hoge, Warren, “Venezuelan’s Diatribe at U.N. May Have Backfired,” The New York Times, October 25, 2006.

13 Brownfield, William, “Declaraciones,” El Universal, 06-12-06: 1/4.

14 Chávez, Hugo, “Declaraciones,” in www.azcentral.com/lavoz/ 05.12.06

15 Chávez, Hugo, “Declaraciones,” El Universal, 14-04-07:1/4.

16 El Universal, 02-03-07: 1/6

17 Ereli, Adam, “Declaraciones,” El Universal, 31-01-06:1/8.

18 Chávez, Hugo, “Discurso,” El Nacional, 05-02-06: A/4.

19 Craddock, General Bantz J., Informe al Comité de Servicios Armados del
Senado de Estados Unidos. U.S. Congress, Washington (2006).

20 República Bolivariana de Venezuela, Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores, “Comunicado,” reprinted in El Nacional, 03-02-2006: A/2, A/10.

21 McCormack, Sean, “Declaraciones,” The Daily Journal, 04-02-06: 3.

22 Reporte. Diario de la Economía, 07-03-07:22

23 El Universal, 07-04-07: 4

24 El Universal, 13-06-07: 1-4

25 Runza, Ricardo Adrián, “La construcción de una comunidad de Seguridad en América del Sur a la luz de la adquisición de armamento,” Friedrich Ebert Stiftung, . Program for Regional Security Cooperation, Policy Paper, July 20, 2008, www.seguridadregional-fes.org.

26 República Bolivariana de Venezuela, Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores, “Comunicado,” 29-04-2008, www.mre.gov.ve.

27 Aporrea, 24-10-08, www.aporrea.org/tiburon/n122872.html - 10k

28 El Universal, 2 June 2008.

29 Theis, Reyes, “Drug Smuggled Through Venezuela Increases,” El Universal, Feb ruary 24, 2009.

30 Shifter, Michael, “Internal Dynamics of the Venezuelan Drug Problem,” Washington, D.C.:Inter-American Dialogue (2007).

31 Alconada Mon, Hugo, “Hallan culpable en Miami al acusado por el caso de la valija,” La Nación. 04-11-08:1, 6.

32 Ruth Berhrrenes, la representante de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) en Uruguay, Nelly Cardozo, asesora legal de PDVSA, Wilfredo Ávila, oficial de protocolo, y Daniel Uzcategui Specht, hijo de un vicepresidente de PDVSA y María Isabel Specht, gerente de Citgo en Houston, “Technology and Engineering Manager” de Citgo Petroleum Corporation en Houston, Texas.

33 Alconada Mon. Hugo. (2008). “Hallan culpable…”

34 www.eldia.es/2008012/venezuela/venezuela347; news.bbc.co.uk/hi/spanish/latin_america/newsid.

35 Chávez, Hugo, “Declaraciones,” Globovisión, 11-09-2008, www.globovision.com/ - 48k

36 Corrales, Javier, “The Venezuela Challenge,”; Schifter, Michael, “In Search of Hugo Chávez,” Foreign Affairs 85, 3 (May/June 2006):56.

37 Véase Javier Corrales y Richard Feinberg, “Regimes of Cooperation in the Western Hemisphere: Power, Interests and Intellectual Traditions” International Studies Quarterly 43 (March 1999):1-36.

38 Rodríguez Áraque, Alí, “Comunicación enviada por el Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela a la Presidenta y demás miembros de la Comisión de la Comunidad Andina de Naciones” (Caracas, Ministerio del Poder Popular para la Relaciones Exteriores de Venezuela, April 22, 2006), in www.mre.gov.ve

39 Teodoro Petkoff, Las dos izquierdas (Caracas, Alfadil, 2005); Castañeda, Jorge, “Latin American Left Turn,” Foreign Affairs 85, 3 (May/June 2006):28-43:40; Lanzaro, Jorge, “La socialdemocracia criolla,” Nueva Sociedad. 217 (Septiembre-Octubre 2008):40-58; Mc Coy, Jennifer, “Venezuela: Leading a New Trend in Latin America.”

40 Para una explicación de los orígenes de estos gobiernos, ver Corrales, Javier, “The Backlash Against Market Reforms, in Constructing Democratic Governance in Latin America, Third Edition, ed. Jorge I. Domínguez and Michael Shifter (Johns Hopkins University Press, 2008).

41 Romero, Carlos A., “Estados Unidos y Veniezuela. De una relación especial a vecinos cautelosos,” in Venezuela. Del Pacto de Punto Fijo al Chavismo, ed.Mc Coy, Jennifer and David Myers (Caracas, Los Libros de El Nacional, Colección Fuera de Serie, 2007):141-163.

42 Burges, Sean, “Building a global southern coalition: the competing approaches of Brazil's Lula and Venezuela's Chávez,” Third World Quarterly 28:7 (October 2007): 1343–1358.

43 Seelke, Clare Ribando and Peter Meyer, “Brazil-U.S. Relations” (Washington, DC: Congressional Research Service Reports, RL33456 January 21, 2009).

44 Langue, Frédérique, Hugo Chávez et le Venezuela. Une Action Politique au Pays de Bolívar (Paris, L´Harmattan, 2002).

45 Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, “Relaciones Regionales, América Latina y el Caribe, Venezuela,” www.cubaminrex.cu; Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en Cuba, “Síntesis de las Relaciones de Cooperación entre Venezuela y Cuba,” www.venezuelaencuba.co.cu/venezuelacuba/síntesis.htlm.

46 Alternativa Bolivariana para las Américas, ALBA, “Acuerdo entre el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela y el Presidente del Consejo de Estado de Cuba, para la aplicación de la Alternativa Bolivariana para las Américas,” December 14, 2004, www.cubaminrex.cu

47 Chávez, Hugo, “Declaraciones del presidente Chávez sobre las Fuerzas Armadas del ALBA,” January 27, 2008, www.esmas.com/noticierostelevisa/internacionales/698504.html; www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.

48 Agencia Rusa de Información (RIA NOVOSTI), “Presidentes Caribeños se reúnen en Cuba para profundizar integración energética,” December 21, 2007, sp.rian.ru/analysis/20071221/93588754.html - 27k.

49 Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en Cuba, “Síntesis de las relaciones de cooperación entre Venezuela y Cuba,” (2008), www.venezuelaencuba.co.cu/venezuelacuba/síntesis.

50 Castro Ruz, Raúl, “Declaración del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba,” September 13, 2008, www.granma.cu.

51Aporrea, “Concluyó Raúl Castro visita oficial a Venezuela” (2008), www.aporrea.org/actualidad/n125584.

52 Corrales, Javier, “Cuba’s New Daddy,” Hemisphere 17 (Fall 2006):24-29.

53 Ver Gerami, Nima y Sharon Squassoni, “Venezuela : A Nuclear Profile” (2008),   http://www.carnegieendowment.org/publications/index.cfm?fa=view&id=22568

54 Brun, Elodie, “La place de l’Iran dans la politique étrangère du Venezuela, July 2008. http://www.wilsoncenter.org/index.cfm?topic_id=1425&fuseaction=topics.event_summary&event_id=454131

55 http://comtrade.un.org/db/default.aspx (October 30, 2008); Brun, Elodie, Les relations entre l’Amérique du Sud et le Moyen-Orient. Un exemple de relance Sud-Sud (Paris: L’Harmattan, 2008).

56 For more on relations with China, see Corrales, Javier, “Why Venezuela is Trapped, for Now: Venezuela, China, Iran and Oil,” In China and Latin America, ed. Barbara Hogenboom (under review).

57 Chávez, Hugo, “Declaraciones,” Reporte. Diario de la Economía, July 13, 2006.

58 James, Ian, “Venezuela-Russia ties deepen despite US pressure,” The Associated Press (2008), ap.google.com/article/ALeqM5j7DAfgieUqDDczqO; Runza, Ricardo Adrián, “La construcción de una comunidad…”

59 Wodin-Schwartz, Aaron, “Venezuela’s Relations with Iran and Russia,” Washington, D.C.: George Washington University, 2008, data from Stockholm International Peace Research Institute’s Importer/Exporter TIV Tables. .

60 Rice, Condoleezza. “U.S.-Russia Relations,” address at the German Marshall Fund, Renaissance Mayflower Hotel, Washington, D.C., September 18, 2008, www.state.gov/

61 Chávez, Hugo, “Declaraciones,” Reporte. Diario de la Economía, July 13, 2006.

62 “Medvédev y Chávez relanzan la cooperación bilateral,” El País, November 27, 2008:6.

63 Mendoza Potellá, Carlos, “Las Tendencias actuales del mercado petrolero mundial y sus repercusiones para Venezuela,” Revista BCV 22, 1 (January-June 2008):105-136.

64 Ramón Espinasa, “The Performance of the Venezuelan Oil Sector 1997-2008: Official vs. International and Estimated Figures,” Coral Gables, FL : University of Miami, March-May 2008.

65 Maza Zabala, Domingo Felipe, “Dependencia de la Economía Venezolana de Estados Unidos,” Revista ZETA 1680 (October 17, 2008):21-23.

66 Ibid.

67 La idea de la participación de los EE.UU. en el golpe se basa en dos alegatos. Primero, que los EE.UU. sabía, por lo menos desde el 6 de abril, que iba a darse un golpe y no advirtió al Gobierno (véase http://www.democracynow.org/2004/11/29/cia_documents_show_bush_knew_of).

Segundo, que la Casa Blanca hizo una declaración a primera que se pudiera leer como un apoyo. "Chávez supporters, on orders, fired on unarmed, peaceful demonstrators," White House press secretary Ari Fleischer said, referring to Thursday's violence that killed 12 people and wounded dozens more. "Venezuelan military and police refused to fire ... and refused to support the government's role in human rights violations."



68 http://www.venezuelanalysis.com/news/560

69 Wilper, Gregory, Changing Venezuela by Taking Power, pp. 169-174.

70 Oppenheim, Lois Hecht, Politics in Chile: Democracy, Authoritarianism, and the Search for Development (Boulder, CO: Westview, 1993):106.

71 Mitchell, Sarah McLaughlin and Brandon C. Prins, “Rivalry and Diversionary Uses of Force,” Journal of Conflict Resolution 48:6 (December 2004); Fordham, Benjamin O., “Strategic Conflict Avoidance and the Diversionary Use of Force,” The Journal of Politics 67:1 (February 2005); Goertz, Gary and Paul F. Diehl, “Enduring Rivalries: Theoretical Constructs and Empirical Patterns,” International Studies Quarterly 37, 2 (1993):147-171; Sobek, David, “Rally around the Podesta: Testing Diversionary Theory across Time,” Journal of Peace Research, 44.1 (2007):29-47.
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