Las religiones ante el aborto



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LAS RELIGIONES ANTE EL ABORTO

Vamos a examinar aquí la postura de las grandes religiones del mundo respecto al aborto. De forma sucinta, revisaremos histórica y doctrinalmente la posición de la Iglesia Católica sobre el tema, así como las citas bíblicas en que apoya su inveterada condena del crimen en todas sus formas. También expondremos la postura de la religión judía, así como la del Islam. Finalmente, aunque no sea una religión, trataremos de la "doctrina" de la Nueva Era o liberalismo religioso que impregna todos los argumentos de la sociedad actual. Como raíz de esta nueva "doctrina", comentaremos también la actitud de las "religiones" orientales (hinduismo, budismo...) acerca del derecho a la vida.


La doctrina de la Iglesia Católica derivada de la Sagrada Escritura1 es que Dios creó al hombre, en cuerpo y alma a imagen y semejanza Suya; Que Dios nos ha conocido como personas incluso antes de ser concebidos - incluso da nombre a seis hombres antes de haber nacido: a Ismael (Génesis 16:11), a Isaac (Gen.17:19), a Josías (I Reyes 13:2), a Salomón (I Crónicas 22:9), a Juan el Bautista (Lucas 1:13) y a Jesús mismo (Mateo 1:21). La Iglesia también sostiene que Dios tiene un plan para cada uno de nosotros y que nos valora a todos; Que es pecado interferir con los planes de Dios; Que los hijos son un don de Dios; Que los niños son los más inocentes de todos y que es un pecado abominable matar al inocente. En vista de este cuerpo doctrinal, es evidente que el aborto es un asesinato y que todos los cristianos deben evitarlo y condenarlo.
Sin embargo, hay cristianos (y no cristianos) que buscan agujeros en esta doctrina para justificar el aborto y argumentan que no está claro cuándo entra el alma en el cuerpo. Algunos sostienen que esto no ocurre hasta el nacimiento. Con este argumento consiguen su propósito de sembrar una duda insoluble, pues es evidente que no hay forma alguna de comprobar su suposición ya que es imposible medir la presencia del alma. Pero lo que sí se puede conocer científicamente es la presencia de un corazón y de un cerebro desde el primer mes de gestación, y ambos son considerados históricamente como la "sede" del alma. Más aún, el ser que existe antes de la formación de estos órganos, también es la "sede" del alma - en el caso hipotético de que no la tuviera ya. Así pues, ante la imposibilidad científica de determinar el momento de la "animación" del cuerpo, la Iglesia establece que "... es objetivamente un grave pecado atreverse a correr el riesgo de cometer un asesinato" (Declaración sobre el Aborto Provocado). En caso de duda, siempre hay que optar en favor de la vida y la seguridad de la persona.
Otros pro-abortistas alegan que los Padres y Doctores de la Iglesia no tenían una doctrina clara sobre el tema. Sin embargo, aunque San Agustín, Santo Tomás de Aquino y San Jerónimo tuvieron dudas acerca del momento de la insuflación del alma en el cuerpo debido a la teoría de Aristóteles de que los niños en gestación no se hacían humanos hasta 40 días después de la concepción, la Iglesia ha sostenido desde sus inicios la sacralidad de la vida en gestación. Así en la Didajé II, 2 se lee: "No matarás a un niño no nacido ni a un niño recién nacido" y en las Epístolas de Barnabás, que vivió entre los años 70 y 138, dice: "Amarás a tu prójimo más que a tu propia vida. No matarás a un niño por medio del aborto" (Vol. II, pg 19). También Tertuliano (A.D. 197) en su obra Apologeticus (pg. 9) afirmaba: "Para nosotros (los cristianos) el asesinato está terminantemente prohibido; por lo cual, incluso cuando el niño está en el vientre, mientras la sangre de la madre sirva para formar el ser humano, no nos es lícito destruirle. Prohibir el nacimiento no es más que un asesinato... Es hombre aquél que se convertirá en un hombre; el fruto está siempre presente en la semilla".
Atenágoras de Atenas, en carta a Marco Aurelio en el año 177 conocida como Legatio pro Christianis (Súplica en favor de los cristianos) decía así: "Aquellas mujeres que utilicen drogas para abortar cometen un asesinato, y tendrán que dar cuentas a Dios por su aborto". Clemente de Alejandría (c. 155-220), sacerdote y "Padre de Teólogos" dice así en sus escritos: "... si no matáramos la raza humana que nace y se desarrolla según el plan de Dios, viviríamos toda nuestra vida en armonía con la Naturaleza. Las mujeres que hacen uso de alguna clase de fármaco abortivo mortal, matan, no sólo al embrión, sino, con él, toda la bondad humana."
El teólogo Minucio Félix (c.200-225), en su obra Octavius (pg. 30) pone el dedo en la llaga de la verdadera naturaleza del aborto: "... hay mujeres que, por el uso de pociones medicinales, destruyen la vida no nacida en sus entrañas y asesinan al hijo antes de darle a luz. Estas prácticas derivan, sin duda, de una costumbre establecida por vuestros dioses. Saturno, aunque no abandonó a sus hijos, ciertamente los devoró". Esto recuerda la frase de San Pablo acerca de los sacrificios antiguos a los dioses: "lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican" (I Cor.10:20). Sin duda que los dioses modernos a los que se sacrifican los niños en el siglo XX son los mismos demonios del egoísmo, la lujuria, la pereza, la cobardía, la avaricia... Y sin duda que los cuerpos descuartizados de los niños abortados no se distinguen en nada de los sacrificios humanos que los paganos ofrecían a sus dioses.
De ello ya advertía San Agustín en su De Nuptius et Concupiscus: "A veces esta crueldad lasciva o lascivia cruel llega tan lejos como para provocar una perniciosa esterilidad, y si esto falla, el feto en el vientre es asfixiado o evacuado de una forma u otra, en el deseo de destruir al vástago antes de que tenga vida o, si ya vive en el vientre, matarlo antes de nacer." También Santo Tomás afirmaba que "el aborto es un pecado grave contra la Ley Natural", y lo mismo han afirmado todos los Papas y Concilios que se han pronunciado sobre este tema a lo largo de la historia. El más señalado de ellos fue el Papa Pio IX, que en 1869 equiparó todas las penas por aborto en cualquiera de sus etapas, eliminando del Derecho Canónico la distincción entre feto animado e inanimado. Es en esa fecha que la Iglesia establece formalmente la doctrina de que el alma llega al cuerpo en el momento de la concepción, aunque tal doctrina no era una novedad, pues ya en 1621, el médico oficial del Vaticano, Paulo Zacchia (Quaestiones Medico-Legales: Cuestiones 7 y 16) sostenía que la animación se producía en el momento de la concepción y que el desarrollo físico del niño era continuo.
Todo lo anterior está resumido en el Catecismo de la Iglesia Católica, que en su párrafo 2271 dice así: "Desde el s. I, la Iglesia ha enseñado el mal moral de todo aborto provocado. Esta doctrina no ha cambiado y permanece inmutable. El aborto directo, es decir, aquél que se procura como un medio o como un fin es gravemente contrario a la ley moral... El aborto y el infanticidio son crímenes abominables." En cuanto a la pena, el párrafo 2272 dice así: " La cooperación formal a un aborto constituye una falta grave. La Iglesia sanciona con pena canónica de excomunión este delito contra la vida humana. "Quien procura un aborto, si este se produce, incurre en excomunión latae sententiae", es decir, automática.
Sólo hay una salvedad a esta pena canónica y se conoce como el principio del "doble efecto". Establece que en los casos en que la muerte del niño sea resultado de un tratamiento para salvar la vida de la madre y no exista intención de matarle, no puede considerarse un aborto, pues su muerte sería un efecto indirecto de la intervención quirúrgica o terapéutica. Sin embargo, en palabras del Papa Pio XII, "debe hacerse todo lo posible por salvar la vida de ambos, madre e hijo." (Acta Apostolicae Sedis 43 (1951), pg. 855).

A pesar de la claridad de la doctrina de la Iglesia, algunos católicos disidentes alegan que las únicas enseñanzas de la Iglesia que están obligados a seguir son las que se declaran solemnemente como infalibles, mientras que las demás están abiertas a la interpretación personal. Esta afirmación se basa en el principio de libertad de conciencia surgido del Concilio Vaticano II y defiende que cualquier acción es excusable en la medida en que "la conciencia esté tranquila". A esto contesta en una nota al pie de página el documento "Declaración Sobre Libertad Religiosa" del Concilio Vaticano II: "La Declaración no otorga su autoridad a la teoría generalmente aceptada por esta expresión: que uno tiene derecho a hacer lo que su conciencia le dicte. Esta es una teoría peligrosa. Su peligro particular es el subjetivismo, la idea de que, en última instancia, es mi conciencia, y no la verdad objetiva, lo que determina qué está bien y qué está mal, qué es verdadero y qué es falso". En la misma línea explicaba el Papa Pío XII: "la conciencia es una alumna, no una maestra". La Iglesia sostiene que no es suficiente que una acción nos parezca buena, sino que uno debe saber lo que la Iglesia enseña sobre ella y evaluar la situación sinceramente, tras la debida oración y reflexión. Y, naturalmente, nunca se pueden cometer actos intrínsecamente malos (tales como el aborto, la esterilización, el adulterio, la sodomía o la inseminación artificial), por mucho que lo justifique la conciencia.


Entre los "católicos" subjetivistas figura el grupo abortista internacional conocido como "Católicas por el Derecho a Decidir", que cuenta con la mayoría de sus adeptos en Cataluña, entre ellos una diputada de CIU, Carme Laura Gil, que votó a favor del 4º supuesto del aborto el año 1998. Este grupo supuestamente "católico" que ya ha sido repudiado por el Vaticano, defiende, además del aborto, la homosexualidad, el adulterio, y todas las demás "sanas costumbres morales" instauradas por el liberalismo y el feminismo. Llegan incluso a realizar "liturgias" para tranquilizar la conciencia de las madres que "optan" por el aborto (pues su ideología se basa en el derecho de la mujer a elegir la vida o muerte de su hijo). Sus miembros no llegan a 500 en todo el mundo, pero reciben subvenciones millonarias de grupos abortistas como la Fundación Sunnen (cuyo presidente considera a la Iglesia católica "perjudicial para el mundo"), la Fundación Ford (no la fabricante de automóviles) y la Fundación Playboy. Según Joseph O'Rourke, antiguo activista de "Católicos por el Derecho a Decidir": "A la CDD la han mantenido viva durante años porque el movimiento pro-abortista quería una voz católica". Este grupo se inscribe dentro de lo que se denomina "Nueva Era".

LA NUEVA ERA


Actualmente se calcula en unos 200 millones las personas que se adhieren a estas doctrinas, la mayoría de ellos en Estados Unidos. La Nueva Era o New Age (por su origen norteamericano) es un movimiento pseudo-espiritual de corte esotérico, ocultista y pagano que afirma que el hombre puede llegar a ser dios a través de ciertas técnicas esotéricas. Su ideología se caracteriza por el espiritismo o "canalización" de espíritus, el panteismo (todo es Dios); el monismo (todo es uno, el Creador es lo mismo que la creación); el sincretismo (todas las religiones tienen el mismo valor); el gnosticismo teosófico (llegar al conocimiento de la esnecia de la divinidad por medio de prácticas mágicas y ocultas); el rosacrucismo o masonería; el relativismo moral ("el bien y el mal son uno y lo mismo": Swami Vivekananda); el subjetivismo (no hay una realidad objetiva, cada uno crea la suya); neopaganismo e idolatría (hay muchos dioses como Gaia - la madre tierra, los espíritus de los animales, etc.); quietismo o búsqueda del nirvana (el mundo es solo una ilusión); reencarnacionismo (vivimos muchas veces en cuerpos distintos); religiosidad pagana oriental (Hinduismo, Budismo, Taoismo); y materialismo y hedonismo (la meta del hombre es el placer y la prosperidad).
Así pues, en lo que se refiere al aborto, su postura es consecuencia de sus creencias, y al igual que en las religiones en las que se inspira (paganas y orientales), la vida humana carece de valor. Del mismo modo que los pueblos paganos ofrecían sacrificios humanos a sus dioses y los niños no deseados (niñas) son asesinadas regularmente en países orientales como la India, la Nueva Era considera también a los hijos como propiedad de sus padres.
En un conocido libro titulado "Conversaciones con Dios", se expresa la postura de la Nueva Era respecto al aborto: "...no puedes matar a nada ni a nadie... la vida y todo lo que ocurre en ella es la expresión de la voluntad de Dios - es decir, de tu voluntad - manifestada... si no lo fuera no podría ocurrir. He dicho en este diálogo que tu voluntad es Mi voluntad. Eso es porque somos solo Uno... Si interrumpes un embarazo, somos Nosotros quienes interrumpimos el embarazo. Tu voluntad es la Mía. No es posible para un alma afectar a otra en contra de su voluntad. No hay víctimas y no hay verdugos... No estoy sancionando ni condenando el aborto... no existe el bien y el mal y Yo no tengo prefencias al respecto. Todos estais en un proceso de autodefinición... cuando te propones abortar o cuando te propones fumar un cigarro o freir y comerte un animal o hacer una pirula a otro conductor... sólo hay que considerar una cosa: ¿Soy yo realmente así? ¿es así como quiero ser ahora? Estás definiéndote a tí mismo ahora. Esa es la respuesta a tu pregunta sobre el aborto."
Por otro lado está la doctrina del "karma", que afirma que todo lo malo que le pasa a la gente es un castigo por las malas acciones de su anterior reencarnación, es decir, que el que sufre se lo merece y debe purgar sus culpas, por lo que no es conveniente privarle de su sufrimiento porque entonces le costará más quemar su karma y salir de la rueda de las reencarnaciones. A este tipo de doctrina se debe la miseria e insolidaridad de países como la India, así como sus infanticidios, esterilizaciones y abortos rutinarios.
EL JUDAISMO
Veamos ahora qué enseña la religión judía sobre el aborto. En primer lugar, hay que decir que el judaísmo no mantiene una postura única ni unánime al respecto, pues hay cuatro grandes ramas del judaísmo en la actualidad, y en Estados Unidos más de una docena. Las ramas que representan las enseñanzas originarias del judaísmo son, invariablemente, pro-vida. Algunas son: la Alianza Rabínica de América, el Consejo Rabínico de América, los Rabinos Ortodoxos Unidos de Norteamérica y Canadá y la Unión de Congregaciones de Judíos Ortodoxos de América. Sin embargo, hay otras organizaciones que representan a judíos totalmente pro-abortistas, como por ejemplo las Mujeres de B'nai B'rith, el Comité Judío Americano, el Consejo Nacional de Mujeres Judías, la Unión de Congregaciones Hebreas Americanas, y otras once más.
Pero las enseñanzas tradicionales judías condenan el aborto. Así, en su interpretación de la tercera Ley de Moisés (Génesis 9:6), Maimónides escribe en su Mishneh Torah que el aborto es un crimen capital para los judíos: "El descendiente de Noé que mate a cualquier ser humano, incluso a un feto en el vientre de su madre, será condenado a muerte". Sin embargo, al igual que la Iglesia católica, Maimónides decretó que sólo era lícito el aborto cuando el embarazo definitivamente y sin duda pusiera en peligro la vida de la madre. Esto era un supuesto relativamente frecuente en la antigüedad, cuando los partos difíciles podían acabar facilmente con la vida de la madre y también la del niño. Así, el Talmud declara que el aborto sólo es lícito en casos extremos de parto difícil en los que peligrara la vida de la madre (Oholoth 7:6).
El Presidente del Tribunal Supremo Rabínico de América afirmó en 1978 que: "Todas las principales religiones tiene sus aspectos particulares y sus aspectos universales, y el problema del aborto NO es particular. Es un tema de moralidad universal y no es ni un problema católico ni protestante ni judío. Significa matar a un ser humano, cosa que está prohibida por un mandamiento universal."
También el Gran Rabino de Inglaterra se pronunció en términos similares: "La Ley judía considera que cada vida humana tiene la santidad de un valor intrínseco e infinito. Una vida tiene tanto valor como cien o mil; no se puede multiplicar el infinito o dividirlo. Así pues, cada ser humano tiene idéntico valor y es idénticamente digno de salvación."
Sin embargo, también entre los judíos hay partidarios del aborto. Los eruditos Conservadores y Reformistas sólo necesitan que la madre alegue "grave angustia" ante un aborto para que el niño quede totalmente desprotegido. Defienden a capa y espada el supuesto de "salud física y psíquica de la madre" para justificar el aborto libre. Pero a ello replica el Rabino Bernard Poupko, Presidente nacional de los sionistas religiosos de América:

"El judaísmo ha sido el patrocinador moral de la civilización occidental, y ningún código moral supera el interés de nuestra Biblia por la vida humana...Llevamos grabada en nuestra tradición una sensibilidad a la injusticia social. El judaísmo se resiste a tolerar el aborto salvo en circunstancias controladas y prescritas por la autoridad rabínica competente. Viviendo en un tiempo como el nuestro en que los principios morales y valores éticos revelados por Dios, universalmente vinculantes y reconocidos están siendo desafiados por una nueva y despiadada ofensiva del secularismo y el nihilismo; cuando algunos sacerdotes del "Templo de la Ciencia" están relegando la santidad de la vida humana a los confines de un tubo de ensayo; nosotros, los que estamos comprometidos con la idea de la imagen divina en el hombre, tenemos que alzar la voz y actuar con energía y valor en favor de la preservación de la vida humana, tanto nacida como no nacida.


Finalmente, la Unión de Congregaciones Judías Ortodoxas declaró en su 78 Congreso en 1976 que: "El judaísmo considera toda vida -incluso la vida fetal- como inviolable. El aborto no es un asunto privado entre la mujer y su médico, sino que infringe el derecho más fundamental de un tercero: el del niño no nacido."
La legislación del Estado de Israel, sin embargo, acepta el aborto en determinados supuestos controlados.
EL ISLAM
En entrevista al Jefe de Prensa del Centro Cultural Islámico o Mezquita de Madrid, hemos sabido que, en primer lugar, el Islam no admite el sexo extramatrimonial, sino sólo y exclusivamente dentro del matrimonio. Dada esta premisa, y considerando que los países árabes son confesionales y no admiten discrepancia entre la ética y la conducta política, es lógico deducir que el aborto no es una práctica generalizada en los países musulmanes, como se nos ha confirmado. Sin embargo, el matrimonio no tiene un valor sagrado en el Islam y el Korán admite el divorcio. Respecto al valor de la vida, el Korán prohibe, en las guerras, la agresión a los indefensos (niños, mujeres y ancianos) a la vez que regula rigurosamente los ritos de sacrificio de los animales para evitar el sufrimiento innecesario.
Por otro lado, los métodos anticonceptivos y la esterilización están admitidos por los países musulmanes, siempre que ambas partes estén de acuerdo. En caso contrario, es un agravio punible. En cuanto al aborto, está legalizado en algunos países como Arabia Saudita, Argelia, Irak, Egipto, Etiopía, Jordania, Marruecos y Paquistán, donde está permitido durante las 12 primeras semanas en los casos de peligro para la salud de la madre y de malformaciones del niño, tras el dictamen de varios ginecólogos y sólo en hospitales públicos. No existen clínicas abortistas privadas. En otros países como Líbano, Yemen, Libia, Mauritania, Siria y Sri Lanka, está prohibido salvo en casos de peligro para la vida de la madre. A diferencia de España, en los países árabes las leyes se suelen cumplir y el aborto, además, está mal visto socialmente. Según nuestra fuente autorizada, los porcentajes de aborto en los países islámicos son muy bajos. Tampoco en España constatamos la presencia de mujeres musulmanas en las clínicas abortistas... aunque sí de hombres.


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